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lunes, 16 de marzo de 2015

HISTORIA DEL SONETO "A LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN"



            Aunque sin duda no es desconocido a los lectores el soneto que a continuación reproducimos y del cual tratamos en el presente artículo sin ningún género de dudas es totalmente desconocida la verdadera historia que envuelve el mismo.

            El soneto que se recita oficialmente en los actos de homenaje a los militares españoles fallecidos es un "arreglo" (1) nada agraciado por su atentado a la rima y a la métrica perpetrado contra un soneto original escrito en la década de los años cuarenta del siglo pasado por don Martín Garrido Hernando, Requeté voluntario a los cuarenta años de edad en el Tercio Burgos-Sangüesa y redactor jefe del diario burgalés "El Castellano", donde apareció publicado dicho soneto por primera vez el día 10 de Marzo de 1940.

            El soneto se titulo por su autor "A los Mártires de la Tradición"  y lo escribió con motivo de la festividad instituida por don Carlos VII en carta dirigida al Marqués de Cerralbo en fecha  5 de Noviembre de 1895 en la que textualmente se decía:

             "Con la misma sagrada invocación en los labios, cuantos otros han entregado el alma a Dios mártires incruentos  en los Hospitales, en la emigración, en las cárceles, en la miseria, matados, aún más que por el hambre, por las humillaciones, y todo por no faltar a la Fe jurada, por ser fieles al honor, por no doblar la rodilla ante la usurpación triunfante.        
           
            "Con este objeto propóngome que se instituya una fiesta nacional en honor de los mártires que desde el principio del siglo XIX han perecido a la sombra de la bandera de Dios, Patria y Rey en los campos de batalla y en el destierro, en los calabozos y en los hospitales, y designo para celebrarla el 10 de marzo de cada año, día en que se conmemora el aniversario de la muerte de mi abuelo Carlos V."

            Este soneto se recita repetidamente en actos oficiales de las Fuerzas Armadas sin que exista constancia de que el autor o sus herederos perciban cantidad alguna en concepto de derechos de autor y, lo que es peor, sin que exista tampoco constancia de que haya existido autorización por parte del autor o de sus legítimos herederos para realizar las "correcciones" efectuadas por lo que podríamos estar ante el más burdo caso de plagio y atentado con la propiedad intelectual jamás perpetrado por nadie en la historia.

            El texto original del Soneto de don Martín Garrido Hernando es el siguiente:

A LOS MÁRTIRES DE LA TRADICIÓN

                     Lo demandó el Honor y obedecieron;
                        Lo requirió el Deber y lo acataron;
                        Con su sangre la empresa rubricaron;
                        Con su esfuerzo, la Patria redimieron.

                        Fueron grandes y fuertes, porque fueron
                        Fieles al juramento que empeñaron.
                        Por eso, como púgiles lucharon,
                        Por eso como mártires murieron.

                        Inmolarse por Dios fue su destino;
                        Salvar a España, su pasión entera;
                        Servir al Rey, su vocación y sino.

                        ¡No supieron querer otra Bandera!,
                        ¡No supieron andar otro camino!;
                        ¡No supieron morir de otra manera!.

(1) En realidad han existido hasta el momento dos arreglos, el primero data del año 2003 estando vigente hasta el 12 de Octubre de 2004 y dice así: Lo demandó el Honor y obedecieron./  Lo requirió el Deber y lo acataron. / Con su sangre la Empresa rubricaron. / con su esfuerzo la Patria engrandecieron. / Fueron grandes y fuertes, porque fueron / fieles al Juramento que empeñaron. / Por eso como valientes lucharon / y como Héroes murieron. / Por la Patria morir fue su destino; / querer a España, su pasión eterna; / servir en los Ejércitos, su vocación y sino. / No quisieron servir a otra Bandera. / No quisieron andar otro camino. / No supieron morir de otra manera./

La versión actual que data del 12 de Octubre del 2004 dice así: Lo demandó el honor y obedecieron,/ lo requirió el deber y lo acataron;/ con su sangre la empresa rubricaron/ con su esfuerzo la Patria engrandecieron./ Fueron grandes y fuertes, porque fueron/ fieles al juramento que empeñaron./ Por eso como valientes lucharon,/ y como héroes murieron./ Por la Patria morir fue su destino,/ querer a España su pasión eterna,/ servir en los Ejércitos su vocación y sino./ No quisieron servir a otra Bandera,/ no quisieron andar otro camino,/ no supieron vivir de otra manera./

martes, 10 de marzo de 2015

LA POLÍTICA DE ELEMENTOS CORRECTORES



Las crisis económicas, cuando se producen y se prolongan en el tiempo, tienen la propiedad de hacer aflorar todos los males que, a lo largo de los tiempos, se han ido acumulando en las sociedades y que, durante los tiempos de bonanza, se han mantenido perfectamente camuflados, mimetizados e ignorados, simple y llanamente, porque las poblaciones no deseaban verlos. En realidad, las crisis económicas, políticas y sociales que han sucedido a lo largo de la Historia de la humanidad no son más que síntomas puntuales de esos males, ante los cuales solo se puede actuar de dos formas: una primera tratando y actuando contra los síntomas o, bien, buscando el mal causante y atacarlo en su origen.

             Evidentemente, analizar los males que ocasionan las crisis o los problemas y buscar su erradicación es una tarea ímproba y generalmente desagradecida que solo alguien que armonice en su persona una mente analítica, sagaz y abierta capaz de ver a largo plazo, un alma de artista y un corazón  generoso puede emprender aunque, cuando alguien así ha surgido, siempre ha sido rechazado por las masas y, en medio de la total incomprensión, se le ha marginado tildándole de loco o de subversivo.

            Descartando pues la realización de una política tendente a erradicar los males siempre se ha planteado y practicado una política de aplicación de elementos correctores mediante la cual se actúa sobre los síntomas sin, ni siquiera, buscar el mal originario que los produce con lo que, en no pocas ocasiones, se obtiene buenos resultados a corto y medio plazo aunque a largo plazo los síntomas siempre reaparecen quizás con mayor virulencia.

            Una política basada en la aplicación de elementos correctores no busca la solución del mal originario sino simplemente la desaparición o mitigación de sus consecuencias más inmediatas y visibles por lo que su objetivo consiste en obtener éxitos aparentes con los cuales se retorna a una situación de manifiesto desarrollo material que fomenta una tranquilidad social que es la garantía del sosegado ejercicio del poder y, por supuesto, del abuso del mismo porque ningún ciudadano se cuestiona nada en los momentos de bonanza.

            Esta política de elementos correctores, la podemos ver en numerosos aspectos siendo más patente en los ámbitos de la ecología y de la economía.

            En ecología, desde la confirmación del calentamiento global del planeta y del efecto invernadero, numerosos grupos ecologistas e incluso políticos de renombre mundial claman en diversos foros internacionales contra este hecho pero sus propuestas, que aparentemente tienden a ser soluciones, no son más que elementos correctores tendentes a retrasar lo inevitable de no atacar al verdadero mal que no es otro que un mal moral o filosófico que consiste en la verdad incuestionable de que no puede existir un crecimiento material infinito dentro de los límites finitos en el que vivimos. Así pues, resulta muy fácil proponer la reducción en la emisión de gases invernadero pero tal propuesta ¿Qué es en realidad lo que supone? pues simplemente que si, atendiendo a la actual emisión de gases, es muy posible que el planeta se caliente y los polos se derritan dentro de cien años con todo lo que ello implica, si se logra reducir dicha emisión a la mitad el planeta se calentara a un ritmo menor y los polos se derretirán dentro de doscientos años. Luego este "elemento corrector", que sería la reducción en la emisión de gases, no soluciona el problema, que es el colapso global del planeta, sino simplemente aparenta ser la solución; todo ello sin contar con que resulta muy difícil que las potencias que han tenido un gran desarrollo material a costa de emitir gases invernadero ahora quieran imponer a otras potencias en vías de desarrollo la limitación en la emisión de unos gases que tanto ha enriquecido y hecho prosperar a las primeras.
            
Por su parte, en economía se repite la misma cuestión filosófica o moral que no es otra que no puede existir un crecimiento o desarrollo económico infinito dentro de unos límites finitos y según más se acerca la humanidad a esos límites más profundas y prolongadas son las crisis económicas. Frente esto la política de elementos correctores adopta en cada momento medidas tendentes a dinamizar la actividad económica (bajada de impuestos, cambios en la legislación social y laboral, etc..) logrando en la mayoría de los casos superar la crisis y hacer despegar nuevamente la economía aunque nadie sea consciente de que, tras cada crisis, la humanidad ha retrocedido en materia de derechos sociales y económicos, aunque sea de forma imperceptible, y que ante nuevas crisis los gobiernos tienen menos capacidad de respuesta y de superación de la misma.

            La política de elementos correctores no soluciona ningún problema sino que simplemente retrasa el momento del colapso global al que estamos avocados de no atajar los males fundamentales siendo en cierto sentido un engaño para los ciudadanos ya que fundamentalmente juega con las apariencias en su finalidad de crear una realidad material falsa donde la superficie sea perfecta aunque el magma que subyace debajo de la misma sea altamente inestable y constantemente amenazante y es que, no muy en el fondo, la política de elementos correctores, que es la que se da en toda Europa desde los años sesenta del siglo pasado, es la política de la cantidad frente a la calidad, la de la forma frente a la substancia y la de la apariencia frente a la realidad.

            Frente a esta política de elementos correctores puesta en marcha por un número reducido de seres diminutos para engañar a un inmenso número de personas es imprescindible contraponer una política de lo absoluto que se dirija contra los males fundamentales y no solo contra los síntomas, con la finalidad de crear un nuevo tipo humano basado, muy posiblemente, en los clásicos, y hoy olvidados, valores axiológicos donde la finalidad última del hombre, liberado de toda servidumbre material impuesta por la necesidad, sea crecer en calidad y en solidaridad hacia el prójimo que sufre.

            Es hora ya, que los pueblos dejen de creer en esa pequeña política de elementos correctores, de la espalda a los seres diminutos que la enarbolan y abandone esa idea falsa interesadamente inculcada de que "la política es el arte de lo posible". La política, la única política verdadera, la política de lo absoluto requiere tres simples cosas: la capacidad para imaginar lo imposible, la voluntad para conquistarlo y la materialización en resultados positivos. 


jueves, 5 de marzo de 2015

MENSAJE DE DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA CON MOTIVO DEL 10 DE MARZO



 
A mis queridos y leales carlistas.

Con motivo de la conmemoración de Nuestros Mártires este 10 de Marzo, quiero recordar que los perdedores de nuestra Historia  no son sólo los que pagaron con la muerte, la cárcel o el exilio, lo son también los que, como consecuencia de la derrota (la de ellos o la de sus padres), han malvivido en el límite de la subsistencia.

Hemos oído contar a nuestro Padre las peripecias de la vida de don Alfonso Carlos o la de nuestro abuelo don Javier. Vosotros mismos, leales carlistas ¡Cuánto habéis padecido por vuestra lucha junto a nuestra familia! Por todo ello ¡Gracias!

He querido, en este día, traer al recuerdo a estos verdaderos Mártires, porque no podemos tolerar dejarlos caer en el olvido. Quiero, en su honor, recuerdo y memoria, haceros unas reflexiones, tal como he hecho en otras ocasiones, que puedan representar una pauta en nuestra forma de ver y actuar.

En épocas de grandes cambios, muchos buscan las soluciones en volver la vista atrás, conducir mirando exclusivamente el retrovisor. Para avanzar, el retrovisor es importante, pero no suficiente. En España, estamos en una total crisis y degeneración del sistema y, por ello, no es sorprendente que algunos vuelvan a preguntarse "¿Qué piensan ahora los carlistas?".

Ahora, como os decía, vuelve a ser el momento de los ideales si se quiere superar el materialismo individualista. Tampoco nosotros podemos temer las novedades por tener unas fidelidades de larga trayectoria. Muchos de los que marcharon están volviendo.

Hemos de defender la propiedad justa basada en el valor de la persona y de su trabajo, que hoy se olvida en favor de la Ingeniería monetaria. Ya no son tiempos del absolutismo de Estado en nombre de España. Las Españas no deben depender de una minoría que se limita a criticar o aplaudir, sino de un pueblo que piensa.

Y ¿cómo se puede contribuir a recuperar la justicia y la libertad?

En primer lugar, hablando. Hablando y dando a conocer nuestras soluciones:

Las Federalistas.

Las de Subsidiariedad y Autogestión Global.

Las de la Economía y Cohesión Social que defendemos.

Las de la Constitución Política que propugnamos

Las de la Función de la Monarquía.

Los problemas, por difíciles que sean, hay que hablarlos y, en primer lugar, han de hacerlo los máximos responsables. Los que asumen la responsabilidad de ser líderes políticos.

Desgraciadamente, son muchas las personas que esconden sus críticas en el silencio y creen que, con ello, dan razón a su existencia. Hay que romper el silencio, que es una traición. También lo es el no saber escuchar a nuestros compatriotas aunque tengan ideales que no coinciden del todo con los nuestros.

Muchas democracias están en decadencia porque sólo creen en la victoria de la mayoría. La democracia es mucho más que tener el derecho a manifestar la propia opinión, o tener un puñado de representantes más que los demás. Porque si no se trabaja por la comunidad, no se es demócrata.

También es obligación nuestra presentar una Democracia que, más que llenar de discursos, se hace realidad actuando en defensa de los demás, frente a los que sólo se preguntan ¿qué me pasará a mí?, en lugar de decir ¿qué les pasará a todos?. Hay que dar de sí, antes que pensar en sí. Esto es tan real a nivel personal, como a nivel político internacional. Recordemos la frase famosa “quiero tanto a mi patria que no puedo quererla solo a ella”.

Junto con toda nuestra Familia, he querido, con estas reflexiones, hacer patente en este día dedicado a los Mártires que su sacrificio no ha sido baldío, que seguimos en la defensa de nuestros ideales.

Por su memoria y en su recuerdo, una oración.




Carlos Javier de Borbón Parma.
La Haya, 5 de marzo de 2015
Mártires de Zaragoza

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