CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com

martes, 4 de julio de 2017

BLANQUEAMIENTOS, ERRORES Y OLVIDOS


El Dictador refrendo el futuro asistiendo al bautizo del Actual Jefe del Estado

Con motivo del cuarenta aniversario de las primeras elecciones tras el fallecimiento del General Franco, el 15 de Junio de 1977, la semana pasada tuvo lugar un solemne acto en el Congreso de los Diputados que no estuvo exento de "olvidos" que han levantado cierta polémica que, como una barrera de humo, sirve para que lo más significativo de lo manifestado, tácita o expresamente, en dicho acto pase a un segundo plano.   

            A pesar de los intentos de PODEMOS por conseguir su parcela de protagonismo al solicitar, no sin razón, que del acto quedasen excluidos algunos personajes como el ex-Ministro Rodolfo Martín Villa, el verdadero protagonismo quedo monopolizado por Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey y por su ausente progenitor quien, a pesar de haber inaugurado esa primera legislatura parlamentaria hace cuarenta años, no fue invitado al acto, al parecer por un olvido. Y es que si el solemne acto merece un titular o un título llamativo este bien podría ser "El acto de los olvidos" porque, como veremos, el olvido a la hora de invitar al ex-jefe del Estado y padre del actual no ha sido el único gran olvido del acto.

            Como ya hemos dicho, el primer olvido del pretendido solemne acto fue el no invitar al Jefe del Estado emérito, olvido que se ha atribuido a un error de protocolo del Palacio de la Zarzuela como si los encargados de semejante arte y ciencia que es el protocolo y que rodean al Jefe del Estado fueran como los Relaciones Públicas de la Sala Pachá. No nos engañemos, ni nos dejemos engañar, los encargados de protocolo de cualquier Jefe de Estado no cometen esos errores salvo que, considerándolos protocolarios y diplomáticos desaires, deseen cometerlos.

            Parece ser que desde la renuncia a la Jefatura del Estado por parte de don Juan Carlos de Borbón  se han puesto de manifiesto los graves problemas existentes en sus relaciones familiares y especialmente entre el padre y el hijo a lo que hay que añadir la muy posible existencia en el entorno del actual Jefe del Estado de una operación de blanqueamiento o enaltecimiento de su figura a costa de obviar, empequeñecer y empañar la imagen de su antecesor y padre y ello porque si uno carece de méritos suficientes basta con resaltar los deméritos del predecesor para que se le perciba como novedad maravillosa y genial. Esta técnica aunque es tan vieja como el mundo es buena y no deja de dar resultados positivos pues se basa en la fragilidad de memoria de las masas y en su total falta de capacidad de análisis que jamás las conducirá a razonar lógicamente que si un hijo reniega, de una u otra forma, de su padre (o de su madre) jamás podrá ser buena persona y sin ser buena persona jamás podrá ser bueno para algo y mucho menos para desempeñar una alta magistratura política como es la Jefatura del Estado.  

En la época de la fotografía, el Dictador no debía ser parte de ninguna tragedia
            Por otra parte, y como no podía ser de otra forma, el solemne acto culminó con un discurso de Su Excelencia el Jefe del Estado, cuyo contenido se han encargado de elogiar los distintos medios de comunicación llegando hasta el paroxismo al dedicarle frases como "las palabras del Rey han estado perfectamente medidas por su equipo"  o "el Rey ha utilizado palabras no usadas hasta la fecha". No obstante, el discurso puramente institucional en el que se apela a la unidad, a la concordia y al respeto escrupuloso a la ley frente a la cuestión catalana, la cual no se menciona expresamente pero no deja de estar presente a lo largo de buena parte del discurso, es un discurso lleno de referencias a autoridades (Castelar, Cánovas) y literarias (Cervantes, Machado) y no menos repleto de "olvidos" que resultan tragicómicos para aquellos que todavía tenemos algo de memoria. Así por ejemplo, dentro de esas palabras utilizadas por primera vez, no sabemos si en la Historia Universal o solo en la local o nacional, Su Excelencia el Jefe del Estado se refiere a la Guerra Civil y al Franquismo al decir "Los diputados y senadores elegidos en las elecciones del 15 de Junio tenían ante sí una responsabilidad histórica: dar la respuesta política a nuestros errores del pasado y superar las diferencias entre los españoles, convencidos de que la Guerra Civil y la dictadura eran, como se afirmó entonces en estas Cámaras, una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España". Y aquí nos encontramos ante otro olvido de bulto que es el siguiente: fue el dictador surgido de la Guerra Civil quien designó autocráticamente  a su sucesor en la Jefatura del Estado en la persona de don Juan Carlos de Borbón, quien le sucedería y le sucedió efectivamente a Título de Rey; instaurando de esta forma una dinastía de la que actual Jefe del Estado es continuador y heredero por lo que, junto con las leyes fundamentales del Régimen Franquista que hicieron posible la Reforma Política, la actual Jefatura del Estado así como el actual régimen político nacido de aquellas elecciones de las que la semana pasada se conmemoró el cuarenta aniversario con tan solemne acto  se funda sobre esa "inmensa tragedia" sin la cual, y recordando a Hegel y a Marx (1), no existiría la presente farsa.

            Pero en fin... ¡¡¡Pelillos a la mar!!!.















(1) Hegel decía que "los grandes acontecimientos históricos siempre se repiten dos veces" a lo que Marx concreto más afirmando que "La Historia siempre se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa".

           

miércoles, 28 de junio de 2017

POR EL PROGRESO HACIA EL IMPERIO





¡¡¡Plurinacional!!!, ¡¡¡Plurinacional!!!, ¡¡¡Estado plurinacional!!!. Tal es la letanía que sectores situados en la izquierda política de nuestro país elevan a todos los micrófonos de los distintos medios de comunicación que se les acercan como solución definitiva al problema de la articulación territorial del estado. Más ¿Qué entienden ellos por estado plurinacional? Eso ya no lo dicen entre otras cosas porque son los mismos que hace cuarenta años renunciaron al estado federal al portar en sus genes, aunque con grandes complejos, el viejo lema jacobino de "República, una e indivisible" y al carecer de cualquier proyecto constructivo de estado.

            Sería impropia de una página carlista oponerse a la idea de la Constitución Plurinacional del Estado Español porque el Carlismo, profundo conocedor de la Historia y de las tradiciones políticas de nuestro país, siempre ha sido consciente  del hecho de que España, desde sus orígenes, han sido Las Españas, esto es, un estado plurinacional con múltiples soberanías políticas reunidas en lo que se llamó la Monarquía Hispánica. Ahora bien, lo que no es incompatible con la  tradicional reivindicación carlista del estado plural de soberanías compartidas es la denuncia de los hipócritas y de arribistas que se apuntan a la idea del estado plurinacional bien por puro oportunismo y sin tener las ideas claras o bien como una fase más hacia su deseada desintegración del estado.

            Dentro del numeroso grupo que los que se han apuntado a la moda de la reivindicación del "Estado Plurinacional", están los viejos centralistas que crearon el Estado de las Autonomías como un engañabobos para satisfacer los deseos de los pueblos integrantes de Las Españas pero sin intención alguna de realizar las mínimas transferencias recogidas en la Constitución de 1978. A este grupo también pertenecen los antiguos federalistas que, sin ni siquiera haber leído a Pi y Margall, jamás han tenido idea clara de lo que era el federalismo ni de lo que ello significaba. Para estos el Estado Plurinacional es una expresión vacía de contenido que puede servir para sostener lo que ya resulta insostenible, el estado constitucional de 1978, durante unas décadas más.

            Para otros, posiblemente una minoría pero que tiene las ideas tan claras como las malas intenciones, el "Estado Plurinacional" sería la fórmula jurídica-política que, transcurridos unos años, permitiría acusar a ese estado de imperialismo pues, al fin y al cabo, todo "Estado Plurinacional" es un imperio porque con tal palabra se alude a un estado multicultural, multiétnico, multirreligioso, etc... y solicitar, bajo cualquier pretexto, la liquidación de ese imperio.

            Por otro lado llama poderosamente la atención una cosa en la que nadie ha incidido hasta ahora y es la relativa a cual sería la fórmula política que uniría o articularía esa plurinacionalidad del estado pues un estado plurinacional puede tener la fórmula federal o confederal como nexo común de unión entre las distintas nacionalidades al igual que un mismo estado plurinacional puede tener como nexo de unión exclusivamente la fuerza y el poder y no respetar singularidad nacional alguna (por ejemplo el Imperio Turco y el Imperio Ruso y posteriormente la URSS).

Para los carlistas la constitución del Estado Plurinacional siempre ha estado clara. El estado queda constituido federalmente por la suma de entidades históricas soberanas que se rigen por sus propias leyes emanadas de sus propias instituciones políticas locales con un estado central mínimo que se ocupe de la defensa común, de la política monetaria, de la política exterior y de poco más sin que el estado pueda dictar normas que invadan la soberanía de ninguna nacionalidad o vaya contra las constituciones soberanas de cada estado federado y todo ello con una Jefatura del Estado en forma de monarquía que tendría grandes prerrogativas como suprema magistratura y símbolo común del Estado y de permanencia del mismo. De este modo el estado no tendría una constitución única como los estados liberales nacidos de la Revolución Francesa sino que la Constitución del Estado sería el resultado de la suma de todas y cada una de las Constituciones de las nacionalidades que lo integran.

            Además y según la teoría política del Carlismo cada una de las nacionalidades tendría el derecho a su propio desarrollo normativo y fiscal pactando el estado anualmente la aportación económica al mismo de cada una de las nacionalidades. Ahora bien, consecuencia lógica de este desarrollo normativo autóctono, es que se rompería la igualdad de todos los españoles por dos razones: la primera, porque el desarrollo normativo y fiscal propio haría que hubiera nacionalidades donde se permitieran determinadas acciones y otras en las que no (por ejemplo podría existir el aborto en una nacionalidad y no en otra o en una nacionalidad se podría considerar delito fumar y en la nacionalidad de al lado no) y la segunda, porque indudablemente existirían nacionalidades más ricas y/o mejor gestionadas que otras donde habría más trabajo o la renta per cápita sería más elevada, lo que conllevaría a tener mejores servicios públicos. Evidentemente esta segunda consecuencia se podría paliar con eñ adecuado ejercicio de la justicia distributiva por parte del estado central que crearía algún tipo de fondo de emergencia o caja común de compensación, pero en este caso se ha de tener muy claro que tales instituciones económicas comunes solo sirven para paliar los problemas pero no para resolverlos pues en el estado plurinacional la solución de estos está fundamentalmente encargada a cada uno de los gobiernos soberanos que lo integran.

            Así pues hay que tener muy claro que el Estado Plurinacional la única igualdad que reconoce es la igualdad en el derecho a ser desiguales y a desarrollarse desigualmente cosa que mientras muchos miembros de la casta política ignoran al haberse apuntado a la moda del Estado Plurinacional como el que se apunta a la moda Punk o a la moda Rocker, otros la conocen pero no reconocen conocerla en espera de poder apelar a esa desigualdad para liquidar la existencia del estado común.
         

martes, 20 de junio de 2017

CONSIDERACIONES SOBRE LA MOCIÓN DE CENSURA


El brujo....

El debate de la anunciada Moción de Censura presentada por PODEMOS tuvo lugar la semana pasada con el resultado que era de esperar pues fracaso y por mucho al cosechar tan solo 82 apoyos frente a los 170 del gobierno. Y al no prosperar la Moción, los medios de comunicación afines al Partido Socialista y al Partido Popular acusan al líder de PODEMOS de irresponsable o, ingenuamente, proclaman la victoria del Presidente del Gobierno. Mariano Rajoy, lo cual no sé si acerca estos medios a las subvenciones pero lo que es seguro es que los aleja de la realidad política del país.

            Ningún jefe político que se precie formula una Moción de Censura si esta no responde a una estrategia definida o a una finalidad poderosa la cual no tiene por qué ser necesariamente la de desalojar del poder al gobierno de turno. La Moción de Censura presentada por PODEMOS sigue el modelo de aquella Moción de Censura que en los albores de la democracia, allá por 1980, presentó el entonces líder socialista, Felipe González, contra el entonces Presidente del Gobierno y líder de la Unión de Centro Democrático (UCD), Adolfo Suárez.  

            Ni la Moción de Censura de Felipe González en 1980 ni de de Pablo Iglesias en el 2017 tenían visos de prosperar dada la realidad aritmética de un parlamento que hacía imposible que los respectivos candidatos a la Presidencia del Gobierno obtuvieran la mayoría absoluta requerida para gobernar. Así pues, si en ambos casos se sabía de antemano que no se iba a producir un cambio de gobierno, ¿Por qué se insistía en una Moción de Censura condenada al fracaso?. La respuesta a esta cuestión no puede ser más sencilla: las Mociones de Censura también sirven de medio propagandístico además de aclarar el panorama político cara a unas futuras elecciones.

            Con la Moción de Censura de 1980 el Partido Socialista Obrero Español golpeaba un gobierno débil apoyado en un partido, la Unión de Centro Democrático, que estaba en franca descomposición por lo que con poco o ningún desgaste consiguió encumbrar la figura de Felipe González a la categoría de hombre de estado a la vez que conseguía agrupar el apoyo de todo el espectro parlamentario de la izquierda que, tan solo dos años más tarde, se desangraría electoralmente a favor del PSOE.

            Posiblemente, la semana pasada  PODEMOS buscaba un efecto similar al buscar claramente dos cosas: la primera relanzar a su líder, Pablo Iglesias, luciéndolo en una batalla parlamentaria contra el señor Rajoy en la que contaba con explotar ampliamente la corrupción generalizada del Partido Popular y la segunda poner al Partido Socialista en la disyuntiva de favorecer un  gobierno de cambio o permitir la continuación del gobierno del Partido Popular.

...Y los aprendices
            No obstante, aquello que consiguió el PSOE en 1980 no lo ha conseguido PODEMOS en 2017 al no haber sido consciente de las condiciones objetivas. El Partido Popular de hoy no es la UCD de 1980 porque mientras esta estaba en tal estado de descomposición que su situación interna obligaría a dimitir al Presidente del Gobierno pocos meses después de superar la Moción de Censura, el Partido Popular es un partido que se presenta públicamente como monolítico y que no tiene otro objetivo que conservar el poder cerrando filas bajo la consigna de "con razón o sin ella, siempre con el jefe que nunca se equivoca". Por otra parte, todo político sabe que los casos de corrupción terminan siempre por amortizarse políticamente con el simple transcurso del tiempo por lo que la corrupción solo tiene la posibilidad de afectar grave y definitivamente a un partido político si, con gran escándalo, estalla algún caso en plena campaña electoral. 

            Por otra parte, aunque el Partido Socialista Obrero Español se ha instalado en la misma abstención que permitió acceder al poder al Partido Popular, circunstancia esta que podría ser aprovechada (y seguro que lo será) por PODEMOS para acusarle de una supuesta defección a la izquierda, éste siempre podrá argumentar que aún no había tomado las riendas del partido la nueva directiva con su nuevo Secretario General, Pedro Sánchez, al frente por lo que la Moción de Censura no desgastara demasiado al PSOE en favor de la formación morada. 

            Finalmente la propia actuación del candidato propuesto por PODEMOS, Pablo Iglesias, se aleja mucho de la imagen que el líder del PSOE dio en 1980. Pablo Iglesias no ha salido reforzado de la Moción de Censura, incluso al recabar el apoyo exclusivamente de ERC, Bildu y Compromís (formación que, por cierto, forma parte de PODEMOS) va a permitir al Partido Popular explotar en los próximos comicios el miedo que la formación morada inspira en no pocos electores presentándose como la única alternativa de gobierno frente a una presunta situación de caos. 

            Para cualquier analista político por poco sagaz que sea, lo único que ha dejado claro la Moción de Censura de la semana pasada ha sido la caótica situación en la que se encuentra el estado el español y la total ausencia de ideas y programas de los distintos miembros de una casta política parcialmente renovada que no tiene la más mínima seriedad y altura de miras, que carece de cualquier concepto de estado y de la que se encuentra ausente toda vocación de servicio público al anteponer los intereses particulares y de partido al interés general del país.



Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL