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jueves, 8 de abril de 2021

LA EXPLOTACIÓN DEL MIEDO

Convocadas las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid e iniciada la precampaña electoral ya podemos vislumbrar cual va a ser el discurso del que se servirán los candidatos de los diferentes partidos para conseguir ganar las elecciones del 4 de mayo próximo, llamando extraordinariamente la atención que, a pesar de todas sus diferencias, el discurso sea único y que consista en una apelación al miedo.

            Evidentemente la sociedad española en general y la madrileña en particular se encuentra extremada y peligrosamente bipolarizada y no hay recurso más fácil, simple y sociológicamente eficaz para una propaganda política carente de argumentos y  propuestas realistas que apelar a los sentimientos y el miedo es, ante todo, un estado sentimental.

            Cuando empiece la campaña electoral, y ya lo estamos viendo en la precampaña, veremos a los líderes políticos apelar a lemas ya empleados en otras épocas e ideados por otras personas que, además de poner de manifiesto su falta de originalidad y su recurso al burdo plagio, lo único que conseguirán será generar más tensiones en la política española y enfrentar a la sociedad española.

            Así, la candidata del Partido Popular a la Presidencia de la Comunidad Autónoma, nada más conocer la concurrencia a las elecciones del líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, manifestó que tal vez cambiaría su lema electoral por el de "Comunismo o Libertad", slogan inventado en los años cincuenta en los Estados Unidos del Mcarthismo y ampliamente difundido por  "Radio Europa Libre", emisora creada por la C.I.A. para difundir propaganda entre los países del bloque soviético y que tuvo la indecencia de anunciar ayudas y apoyos occidentales a la revolución húngara de 1956 mientras que los húngaros morían en la esperanza de recibir una ayuda que no llegaría jamás.

            Por su parte, Pablo Iglesias, el líder nacional de PODEMOS que ha abandonado la Vicepresidencia Tercera del Gobierno para presentarse a las elecciones madrileñas, ha repetido el viejo lema del Madrid de 1936, "Madrid será la tumba del fascismo",  que a su vez fue tomado de un viejo dicho popular de la época de la Batalla de Somosierra de 1808 que rezaba "Madrid será la tumba del francés", para intentar movilizar a los votantes de izquierda contra la, según él, amenaza de triunfo fascista que supondría un gobierno del Partido Popular con o sin el apoyo de VOX.

            Así pues, el debate parece centrado, absurdamente centrado, en un enfrentamiento Comunismo/Fascismo en el que aquel que no forme parte del considerado "bloque comunista", será un fascista y viceversa, aquel que no forme parte del "bloque fascista" será un comunista. Pero lo grave de  todo esto no es ya que los políticos se encarguen de echar gasolina al fuego, tensando una cuerda que cada vez es más probable que termine rompiéndose e intenten explotar el miedo al otro para arañar votos. Lo más grave de todo esto es que si lo único  peligroso que existe en Madrid y en todo el país son los comunistas y los fascistas la pandemia que ha segado la vida a más de cien mil españoles no es peligrosa, salvo que algún lumbreras de la casta política, y no sería de extrañar que surgiera, conceda al virus del COVID19 algún tipo de carnet político y, por supuesto ante el peligro, todo pierde importancia y, por tanto, el desempleo, la falta de vivienda social, la pobreza creciente y los demás problemas que afectan a los madrileños no son importantes.

            El miedo en política no es una opción ni debe considerarse una propuesta, porque el miedo no construye, todo lo más sirve para movilizar a una parte de la población contra la otra por lo que el miedo es la semilla de la que, con el tiempo, termina germinando el odio. Tal vez por eso, por carecer de ideas constructivas y por no tener nada que decir, en este pobre y maltratado país, se recurre constantemente por parte de la casta política y de sus respectivos palmeros mediáticos al tema de la guerra civil porque hasta para crear miedos los miembros de la casta política muestran una total falta de ideas teniendo que recurrir a los terrores de sus abuelos y bisabuelos.

 

martes, 16 de marzo de 2021

A LA RIÑA TUMULTUARIA

 Manual del Político Español

La tormenta política o pelea de barateros de la que hablábamos la semana pasada se ha incrementado con la descomposición de la que fuera la "regeneradora" fuerza política de "Ciudadanos", la aparición de unos tránsfugas que en Murcia parecen ofrecerse veladamente al mejor postor y el imprevisto anuncio de abandono del gobierno del Vicepresidente Tercero, Pablo Iglesias, para presentarse como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en las próximas elecciones del 4 de mayo.

            Si ya apuntábamos que la moción de censura en Murcia se había gestado directamente en los despachos del Palacio de la Moncloa sin que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuviera la cortesía de comunicar sus intenciones a su socio de gobierno, Pablo Iglesias; ahora, nos encontramos con que en los "Idus de Marzo" (15 de marzo) de este año, es el Vicepresidente Tercero del Gobierno, Pablo Iglesias, quien sin comunicárselo a Pedro Sánchez ha decidido generar, por su cuenta y riesgo, una crisis y remodelación del gobierno, todo ello, también hay que decirlo, sin que el jefe del Gobierno haya mostrado una especial pena.

            Pablo Iglesias, ferviente admirador de la serie televisiva "Juego de Tronos" parece haberse quedado de la misma con las conspiraciones, juego sucio y traiciones, más que con las elevadas consideraciones de alta política de alguno de los personajes y ha emprendido un juego estratégico que resulta más que evidente.

            Muy posiblemente, nuestro país se enfrentará en el próximo otoño a una dura prueba pues muchas grandes empresas ya han anunciado que emprenderán Expedientes de Regulación de Empleo (EREs) que afectarán a miles de trabajadores en lo que no es más que la constatación de que muchos Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs) se van a convertir en EREs y en desempleo real y estadístico que será el prólogo inicial de una gran crisis económica y social que le tocará gestionar al gobierno de coalición PSOE-PODEMOS con todo el desgaste electoral que ello conllevará y como, evidentemente, Pablo Iglesias no desea tomar las decisiones que hay que tomar en tiempos duros ni asumir responsabilidades reales que puedan suponer un desgaste de su liderazgo abandona el gobierno en un momento muy oportuno para él. Así pues, el líder de PODEMOS aspira a obtener, o al menos a arrogarse, en las elecciones autonómicas madrileñas unos resultados que le permitan recuperar parte del espacio político perdido o al menos mantenerlo o aparentar que lo mantiene y para ello no dudará en intentar aliarse de alguna forma con la formación que fundó Iñigo Errejón al irse de PODEMOS por sentirse marginado. Tal alianza, sin duda, será electoralmente beneficiosa para una candidatura situada a la izquierda el PSOE, pero afectará gravemente al liderazgo de Errejón pues será exclusivamente Pablo Iglesias quien capitalice el posible éxito electoral.

Otra escena costumbrista de la política español

Si tal éxito electoral de PODEMOS se produce en las elecciones autonómicas madrileñas, entendiéndose como éxito, el superar al PSOE, igualarlo técnicamente en porcentaje de votos o, al menos, mantener la representación parlamentaria con un ligero incremento de votos, es muy probable que Pablo Iglesias busque algún motivo social para hacer caer al gobierno de coalición y provocar la convocatoria de elecciones generales. Al fin y al cabo el objetivo verdadero de la maniobra puesta en marcha por Pablo Iglesias no es ni VOX ni el Partido Popular, sino el PSOE y Pedro Sánchez.

            Esto puede parecer política ficción, pero no se puede negar que la candidatura de Pablo Iglesias ha sorprendido  a Díaz Ayuso y a VOX quienes ante la noticia no han podido  tener una reacción más pobre e inadecuada al decir la primera que cambiaría el lema de su campaña por el de "Comunismo o Libertad" y al manifestar Rocío Monasterio, dirigente de VOX, que "nos vamos a divertir y mucho, pues tenemos experiencia en sacar a los comunistas de Madrid y de toda España". Si el Partido Popular y VOX centran su campaña electoral en el anticomunismo pueden encontrarse con un discurso a la contra, poco o nada constructivo, que genere una mayor movilización de la izquierda y cierto cansancio en sus propios electores que no ven el comunismo ni a Pablo Iglesias como un peligro cierto y real por lo que aquello que parecía seguro la semana pasada, una amplia victoria del Partido Popular en Madrid, ya no es tan seguro y todas las opciones permanecen abiertas pudiéndole salir la jugada a Isabel Díaz Ayuso, cuyo verdadero enemigo es Pablo Casado y su verdadero objetivo es la presidencia del Partido Popular como paso previo a alcanzar la Moncloa, no tan bien como en un principio esperaba. 

 

viernes, 12 de marzo de 2021

TORMENTA POLÍTICA O PELEA DE BARATEROS

Escena costumbrista de la política española

El pasado 10 de marzo de 2021 se desataron todos los infiernos en la política española cuando se conocía la ruptura política en la Comunidad Autónoma Murciana entre el Partido Popular y la formación "Ciudadanos" la cual iba a apoyar una moción de censura presentada por el Partido Socialista Obrero Español en contra del actual presidente autonómico del Partido Popular. Esta crisis política local  provocó la disolución de la Asamblea de Madrid y la convocatoria de nuevas elecciones autonómicas en la comunidad autónoma madrileña.

            Hasta aquí los hechos objetivos que originan un cruce de reproches y recriminaciones entre las distintas fuerzas políticas que, en realidad, no sirven nada más que para enmascarar la miseria moral de todos, absolutamente todos, los miembros de la casta política española, una parte de la cual ha empezado a comportarse como las ratas que abandonan un barco que naufraga.

            Las elecciones generales de noviembre de 2019 y, sobre todo, las elecciones autonómicas catalanas de febrero pasado, han constatado el declive del partido "Ciudadanos" fundado por Albert Rivera y, hoy, presidido por Inés Arrimadas. Este declive que amenaza claramente con borrarle del mapa político en las próximas elecciones generales, e incluso convertirlo en extraparlamentario, ha provocado en su interior movimientos por parte de los líderes locales de "Ciudadanos" (en algunas formaciones políticas los llaman "Barones", pero no son más que los caciques de toda la vida) que, sin duda alguna, están buscando su acomodo en otras formaciones políticas más sólidas.

            Lo que ha ocurrido en Murcia y en Madrid, es mucho más profundo de lo que aparenta al poner de manifiesto el grado de sinvergonzonería que impera en la política de nuestro pobre y maltratado país. Según dicen, la moción de censura en Murcia fue orquestada directamente entre Pedro Sánchez, que no tuvo la elegancia de informar previamente al líder de PODEMOS, formación con la que se encuentra gobernando la nación, y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que careció de la lealtad de avisar o preavisar de sus intenciones e informar de sus motivos al partido con el que gobernaba en Murcia, aunque, en su descargo, podríamos argumentar que dado el estado de decadencia en que se encuentra "Ciudadanos", es muy posible que su presidenta nacional haya perdido gran parte del control sobre su propia formación política.

             Sin duda alguna, el Partido Popular acusará de traición a "Ciudadanos" y éste al primero de corrupción o gestión negligente en alguna cuestión, pero tales argumentos no van sino en detrimento de quienes los formulan porque en el "hombre político" se han de dar ciertas capacidades sin las cuales no se puede ser nada más que un político nefasto y entre esas capacidades se encuentra la de "ver más allá",  es decir la de prever y adelantarse a los acontecimientos conociendo de antemano quien es de fiar y quien no y si el Partido Popular pactó con "Ciudadanos", con la trayectoria que tal partido presentaba, ahora no tiene derecho a quejarse de la presunta traición y si "Ciudadanos" acordó  algo con el Partido Popular, cuando conocida es su historia, no tiene derecho a quejarse de su falta de integridad o de capacidad para gobernar. Lo que ocurre es que  cuando la política se convierte, como es el caso de nuestro país, en la personal salida profesional y económica de gran número de individuos que no encontrarían un acomodo generosamente retribuido en otras actividades; la explotación del poder se convierte en una finalidad en sí misma que obliga a hacer extraños compañeros de viaje o de cama porque con las cosas de comer no se juega. Los políticos pueden jugar y juegan con las lentejas de los ciudadanos, pero con las suyas que no juegue nadie.

            Ha bastado una discrepancia política entre Partido Popular y "Ciudadanos" en una comunidad autónoma para poner de manifiesto el carácter de barateros de todos los miembros de la casta política que, después de varias décadas, han conseguido reducir a un estado constituido a condición de casa de lenocinio de medio pelo donde, evidentemente, los políticos ocupan la posición que corresponde a los proxenetas, el pueblo son las señoritas que se exhiben en el salón y las demás instituciones vienen a desempeñar las diversas ocupaciones propias del prostibulario oficio y que van desde porteros vigilantes hasta gobernantas, pasando por terceros y palanganeros

 

lunes, 21 de septiembre de 2020

LOS ESPAÑOLES REHENES DE UN ESTADO OPRESOR Y DE SU CASTA POLÍTICA

             El pasado viernes, 18 de septiembre de 2020, ante el incremento de contagios por Covid19 en la Comunidad Autónoma de Madrid, su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, anunció medidas restrictivas de derechos para la población de treinta y siete áreas sanitarias básicas de la comunidad autónoma, veintidós de las cuales se encuentran dentro de la propia ciudad de Madrid y quince repartidas entre distintos municipios del sur de la Comunidad. La más polémica de las  medidas es la que confina a los habitantes de dichas áreas dentro de las mismas de las que no podrán salir salvo por determinados motivos.

            En primer lugar, debemos incidir en la dudosa legalidad de la medida de confinamiento de los ciudadanos dentro de determinadas áreas geográficas ya que esto es una medida que afecta al derecho fundamental de la libre circulación por el territorio nacional consagrado en el artículo 19 de la todavía ¿Vigente? Constitución Española que dice "Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional" y que, según el artículo 55 de esa misma Constitución solo podrá ser suspendido "cuando se acuerde la declaración del estado de excepción o de sitio en los términos previstos en la Constitución", es decir, conforme al texto constitucional el derecho de libre circulación no podría ser suspendido ni, siquiera, por la declaración del estado de alarma que los españoles hemos sufrido durante los meses de marzo a junio pasado, aunque la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de junio que regula los estados de alarma, excepción y sitio en su artículo 11, por no se sabe qué extraña razón, establece que en el estado de alarma se podrá "limitar la circulación de personas y vehículos en horas y lugares determinados" lo que constituye una manifiesta contradicción con lo establecido en el artículo 55 de la Constitución que deja nítidamente patente que tal limitación solo podrá producirse durante los estados de excepción y sitio.

            Contradicciones jurídicas a parte, pudiéndose limitar el derecho a la libre circulación solo bajo la declaración del estado de excepción y sitio o pueda acordarse también durante el estado de alarma, lo fundamental es que para establecer tal limitación resulta imprescindible la declaración del estado de alarma, excepción o sitio, facultad ésta que corresponde en exclusiva al gobierno de la nación previa autorización del Congreso de los Diputados y no a una señora, señorita o lo que sea que preside una Comunidad Autónoma, quien podrá gestionar el estado de alarma declarado por el gobierno, pero no imponerlo y mucho menos limitar el derecho de libre circulación sin la facultad jurídica para hacerlo que sería, como mínimo, la declaración de dicho estado de alarma. La declaración del estado de alarma, excepción y sitio, significa una limitación de derechos y, sin duda, grandes inconvenientes para la ciudadanía pero también suponen ciertas garantías pues los dichos estados han de estar sometidos al control del Congreso de los Diputados y no quedar al capricho del político de turno.

            Así pues, en la situación de degeneración institucional que sufren los españoles, lo menos que se puede exigir a unos dirigentes que tanto cacarean sobre los beneficios y bonanzas del "Estado de Derecho"  es que sean coherentes con su propia legalidad cosa que en este caso, como en otros muchos, no son.

            Después de las anteriores puntualizaciones legales, resulta interesante analizar, política y socialmente, la decisión tomada por la señorita Isabel Díaz Ayuso.

            Tras el levantamiento del estado de alarma y el inicio de la llamada "desescalada" la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, no dejo de pedir insistentemente pasar a la fase dos pasando como de puntillas por la fase cero y uno porque según ella, "Madrid estaba preparada y cumplía los requisitos", lo cual es síntoma de que quien no estaba preparado era el gobierno autonómico madrileño pues había que ser muy necio para no saber que al poco de generalizarse la movilidad de los ciudadanos comenzarían los "rebrotes" y que éstos terminarían convirtiéndose en una "segunda oleada" que nos haría retornar a la casilla de salida de Marzo pasado, casilla a la que estamos muy próximos de volver, si es que no hemos vuelto ya, a pesar de todo lo que manifiesta el gobierno que preside Pedro Sánchez. 

Al reabrirse las fronteras exteriores en julio pasado, Díaz Ayuso, exigió al gobierno de la nación que tomara medidas de control sobre los pasajeros que entraran en Madrid por el aeropuerto de Barajas y ante la negativa o inacción de éste,  la presidenta madrileña no hizo nada. Ciertamente el gobierno autonómico madrileño no podía cerrar el aeropuerto de Barajas al tráfico aéreo, como tampoco puede ahora limitar el derecho de circulación de los ciudadanos sin que se haya declarado, al menos, el estado de alarma; pero podía haber hecho varias cosas como, por ejemplo, suspender el servicio del transporte público, incluido el servicio de taxis, que conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad de tal forma que los pasajeros que aterrizaran en él quedasen práctica y materialmente confinados en la zona aeroportuaria.

            Igualmente, desde mediados o finales de julio, cuando todos los indicativos procedentes del resto del país mostraban que el índice de contagios se incrementaba alarmantemente, el gobierno que preside Díaz Ayuso podía haberse ido preparando. Preparándose reteniendo al personal sanitario precariamente contratado durante la primera oleada de la epidemia y que fue despedido al poco de finalizar el confinamiento, preparándose dotando a los colegios de la Comunidad de Madrid de mayores medidas de seguridad para cuando se iniciase el curso escolar, preparándose incrementando el número de test serológicos y PCRs que se realizaban entre los ciudadanos madrileños o favoreciendo la realización privada de los mismos mediante su financiación, preparándose mediante el reforzamiento de la asistencia sanitaria primaria y adecuando espacios para ser utilizados como eventuales lugares de hospitalización alternativos dotados con los medios necesarios, etc..., pero, lamentablemente, el gobierno autonómico madrileño que preside la señora o señorita Díaz Ayuso todo lo confió a la suerte o a la benevolencia de un virus que no la tiene y ahora la culpa resulta ser ¡¡Del ciudadano que vive en determinadas zonas!!.

            El gobierno autonómico madrileño es responsable de esta pésima situación que hoy vive una parte de los madrileños, pero no es el único responsable porque el gobierno de la nación también tiene su parte de responsabilidad al haber abierto durante los meses  estivales las fronteras exteriores idealizando los denominados "pasillos turísticos seguros" y al haber permitido la generalizada movilidad interprovincial o inter autonómica sin control y todo ello para evitar el hundimiento de los sectores turístico y hostelero que, al final, tampoco se ha evitado.

            Los madrileños, o una parte de ellos, se encuentran hoy con su derecho fundamental a la libre circulación suspendido y, lo que es peor, todos con su vida en peligro, situación ésta que amenaza con extenderse a todos los españoles atendiendo a los datos de expansión de la epidemia y, todo ello, porque unos políticos incompetentes, autonómicos y nacionales,  decidieron  irse de vacaciones en vez de tomar las medidas que había que tomar ante lo que todos, menos parece ser que ellos, veíamos venir y que era que los rebrotes se convertirían en una segunda oleada para la que no íbamos a estar mejor preparados que para la primera embestida del Covid19.

            Una vez más, se demuestra que el pueblo español no interesa a su casta política nada más que una vez cada cuatro años para pedirle el voto; una vez más se demuestra que los políticos, que han creado un estado a su imagen y semejanza exclusivamente para exprimir al pueblo español y reprimirlo si es necesario, vive y gobierna al margen de la realidad social de la ciudadanía y, finalmente, una vez más se demuestra que los ciudadanos no somos más que rehenes de una casta política diletante que no hace otra cosa que escaquearse de toda responsabilidad pasándosela los unos a los otros y, en último extremo, hacerla recaer en el pueblo mismo.    

 

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