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martes, 28 de diciembre de 2021

RECOMENDACIONES BIBLIOGRÁFICAS PARA ESTA NAVIDAD Y REYES DE 2020-2021

           

 Nuevamente, y cumpliendo con la tradicional sugerencia que siempre se ha venido realizando desde este blog consistente en hacer regalos bibliográficos durante las fiestas Navideñas, “El Chouan Ibérico” ofrece a sus lectores la siguiente pequeña relación de libros editados recientemente y que se consideran de interés para próximos obsequios por ser de temáticas actuales y calidades editoriales:

            - “El Jefe de los Espías” de Juan Fernández-Miranda y Javier Chicote, Roca Editorial. Reportaje periodístico elaborado a partir de documentos  y anotaciones manuscritas que conservaba, no se sabe por qué motivo, el general Emilio Alonso Manglano, jefe de los servicios secretos españoles entre 1981 y 1995, que permite hacerse una idea del grado de corrupción existente en el país en aquella época y que todo indica que subsiste hoy en día en el que salen a relucir las conexiones entre poder, justicia y finanzas, apuntándose una nuevo método de intervencionismo militar a través de los servicios de inteligencia.

            - “Tinta, Tierra y Tradición” de Alfredo Comesaña, editorial Reino de Cordelia en colaboración con la Fundación Luís Hernando de Larramendi. Estudio pormenorizado, incluso podría decirse que enciclopédico, sobre la influencia y presencia del Carlismo en la obra de Ramón María del Valle Inclán que de forma definitiva sitúa al "eminente escritor y estrafalario ciudadano" en el seno de una activa militancia política carlista y no solo, como no pocos autores venían insinuando, en un mero gusto por lo carlista que le hacía ser un simple esteta del Carlismo. La obra se completa con un listado de citas sobre el carlismo y los carlistas que se contiene en toda la obra valleinclanesca.

            - “Diarios” de Stefan Zweig, editorial Acantilado. Volumen que reúne la totalidad de los diarios del gran escritor austríaco completando su magnífica obra autobiográfica "El Mundo de Ayer", también publicada por la editorial Acantilado.  Una descripción en primera persona de la tragedia europea y un recorrido por todos los acontecimientos mundiales de 1910 a 1940 con impresiones sobre los avances técnicos y científicos del momento y sobre el floreciente mundo cultural previo y posterior a la Gran Guerra (1914-1918).

            - “María Antonieta. Diario Secreto de una Reina” de Benjamín Lacombe, editorial Edelvives. Magnífica reconstrucción ilustrada del perfil psicológico de la Reina María Antonieta de Francia, condenada injustamente por traición a Francia y guillotinada públicamente. El autor desempolva una serie de cartas cruzadas entre la Reina francesa y algunos de sus allegados, y se apoya en la fórmula narrativa del diario secreto, que propicia la transmisión al lector de los pensamientos íntimos del controvertido personaje.

            - "Sicalípticas. El Gran Libro del Cuplé y de la Sicalipsis" de Gloria G. Duran, editorial La Felguera. Ensayo histórico muy documentado sobre la historia del mundo del espectáculo y de las varietés en España a finales del Siglo XIX y principios del XX. Un hermoso paseo por el mundo oculto e insinuante de la Belle Époque por el que el lector podrá encontrarse con numerosas protagonistas de aquella época en la que la imaginación nunca trabajó tanto para camuflar lo prohibido. 

 

viernes, 5 de noviembre de 2021

DE TÍTULOS NOBILIARIOS Y MEMORIA DEMOCRÁTICA

 

Carmen Calvo, Ministra que fue de la Memoria Democrática

En el artículo titulado "De condecoraciones y Memoria Democrática" publicado en este blog tratábamos la difícil o, mejor dicho, imposible armonización de las Órdenes y Condecoraciones civiles del Estado Español con la llamada "Memoria Histórica", "Democrática" o como se quiera llamar, al resultar la inmensa mayoría de ellas instauradas o restauradas por el Régimen Franquista. Ahora, nos disponemos a tratar el curioso y no menos cómico tema de los llamados "Títulos Franquistas" que los actuales dirigentes políticos de nuestro pobre país pretenden suprimir como solución a no sé sabe cuántos problemas que afectan a los españoles.

            Para empezar, hay que distinguir tres clases de Títulos Nobiliarios que se concedieron en el periodo de tiempo que media entre los años 1939  y 1978:

            1º. Títulos Nobiliarios creados por el General Franco en su condición de Jefe del Estado y concedidos a aquellas personas a las que creyó conveniente.

            2º Títulos reconocidos en virtud de la Ley  del 4 de mayo de 1948 desarrollada por Decreto de 4 de junio de 1948.

           3º. Títulos creados por Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey, Juan Carlos de Borbón, y concedidos a personas directa e indirectamente vinculados a la familia Franco o al Régimen Franquista.

            En lo que respecta a los Títulos Nobiliarios creados durante el Régimen Franquista y concedidos por el Jefe del Estado a determinadas personas; la primera cuestión que nos aborda es ¿Que naturaleza política tenía el Régimen Franquista? ¿Era una República, pues no había Rey? ¿Era una Monarquía, pues se concedían Títulos Nobiliarios?. En realidad, el Régimen Franquista fue un régimen personalista cuya naturaleza dependía  exclusivamente de la voluntad arbitraria del General Franco hasta que, tras la aprobación en 1947 de la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado, adquirió la naturaleza de una "Regencia" entendida ésta como el "Gobierno provisional en un estado monárquico que ejerce un regente mientras el rey no puede gobernar, generalmente por ser menor de edad, estar ausente o incapacitado", pasando, Francisco Franco, a ser un "Regente" de facto.

            Ahora bien, un "Regente" como tal, no puede crear o instituir Títulos Nobiliarios de nuevo cuño pues tal potestad corresponde en exclusiva a un soberano legítimo por lo que, los títulos creados por Francisco Franco en tanto en cuanto "Jefe del Estado" y "Regente" de facto, son simple y llanamente nulos por la pura y simple usurpación de funciones, potestades y prerrogativas que solo pueden corresponder a un Rey. Un Gobierno de Regencia, al igual que un Régimen Republicano puede reconocer Títulos Nobiliarios ya existentes con anterioridad, incluso, en el caso de una república, regularlos dentro de un ámbito privado o semiprivado, pero jamás instaurar nuevos Títulos. Así por ejemplo, Napoleón I Bonaparte, creó Títulos Nobiliarios y ennobleció a buen número de Generales y Mariscales franceses pero jamás antes de coronarse Emperador en 1804 y lo mismo ocurrió con Napoleón III Bonaparte que, siendo Presidente de la II República Francesa jamás intentó crear o instaurar nuevos Títulos Nobiliarios, y tan solo los comenzó a crear a partir de 1852 cuando adquirió la condición de Emperador (1).

Francisco Franco que por Instaurar Títulos que no quede. Hasta creo el Título de Rey

Por su parte, los Títulos Nobiliarios que durante el Régimen Franquista se reconocieron en virtud de la Ley de 4 de mayo de 1948, desarrollada por el Decreto de 4 de junio del mismo año, no fueron títulos creados o instaurados por el General Francisco Franco ni por el Régimen Franquista por lo que no se pueden considerar "Franquistas" ya que se trataba de Títulos Nobiliarios que ya existían, incluso con siglos de anterioridad a la guerra civil de 1936-1939, que los habían creado los monarcas pertinentes y que habían quedado legalmente suprimidos durante la II República.  Cierto es que la mencionada Ley y  Decreto hacen referencia expresa a los Títulos Nobiliarios concedidos por los monarcas carlistas pero el reconocimiento de tales títulos lo es por la autoridad del estado, no por un régimen político concreto no siendo tal cosa nueva ni excepcional.

            En este sentido es de señalar que ya el "Convenio de Vergara" de 1839, en sus artículos 2, 3, 4, 5 y 6 abría la posibilidad de que se reconocieran los Títulos Nobiliarios concedidos por Carlos V y, de igual forma, el Tratado de Viena de 1725 abría la posibilidad de reconocimiento por  parte de Felipe V de Borbón de los Títulos Nobiliarios creados por el austrancista Carlos III de Habsburgo. Evidentemente, que una persona  a la que Carlos V de Borbón o Carlos III de Habsburgo le hubiera otorgado un Título Nobiliario solicitase al monarca de turno, Felipe V o Isabel II,  al que se había enfrentado por no considerarle legítimo el reconocimiento del mismo equivalía a un acto acatamiento (tal vez por eso existen, aún hoy, tantos Títulos Nobiliarios Carlistas vacantes). Igualmente, a lo largo del tiempo los monarcas han reconocido Títulos Nobiliarios creados por otros Monarcas, así por ejemplo el Título de Marqués del Ter concedido por Carlos VI de Borbón al General Cabrera fue reconocido por Alfonso llamado el XII tras el acatamiento del primero y el Marquesado de Linares, creado por Amadeo de Saboya también fue reconocido por Alfonso, llamado el XIII.

            En definitiva, los Títulos Nobiliarios que fueron creados por distintos monarcas antes del ascenso del General Franco a la Jefatura del Estado y que fueron reconocidos en virtud de la Ley de 4 de mayo de 1948 y del Decreto de 4 de Junio del mismo año se podrán considerar como se quiera pero en ningún caso se les puede calificar de "Franquistas".

            Por último, en relación con los Títulos Nobiliarios concedidos por Juan Carlos de Borbón a determinadas personas directa o indirectamente relacionadas con el Franquismo, considerando que éste accedió a la Jefatura del Estado a Título de Rey, que no precisamente como Rey, por pura designación del anterior Jefe del Estado y saltándose la línea de sucesión de su propia rama dinástica, no le creemos muy legitimado para que pudiera otorgar Título Nobiliario alguno, siendo el propio "Título de Rey", un título creado por Francisco Franco y su Régimen político y por tanto "Franquista".

Juan Carlos de Borbón, instaurador del Ducado de Franco y el Señorío de Meirás

No obstante, descendiendo al detalle nos encontramos con ciertas curiosidades al respecto de esos Títulos Nobiliarios concedidos a destacados franquistas y que, ahora, se pretenden suprimir.

            De los 55  Títulos Nobiliarios creados por Juan Carlos de Borbón, tan solo siete lo fueron a familiares de Francisco Franco y/o a destacados franquistas y solo seis de ellos antes de la promulgación de la Constitución de 1978; concretamente:

            1º Señorío de Meirás, con Grandeza de España. Concedido a Carmen Polo, viuda de Franco en virtud del Decreto-Ley 18/1975 de 26  de noviembre.

            2º. Ducado de Franco, con Grandeza de España. Concedido a Carmen Franco, hija de Francisco Franco en virtud del Decreto 3028/1975 de 26  de noviembre.

            3º. Marquesado de Arias Navarro, con Grandeza de España. Concedido a Carlos Arias Navarro, ultimo presidente del Gobierno Franquista y primero de Juan Carlos de Borbón en virtud de Real Decreto 1618/1976 de 2 de julio.

            4º. Condado de Rodríguez de Valcárcel. Concedido a Alejandro Rodríguez de Valcárcel, Presidente del Consejo de Regencia, Institución Franquista. Este título se creó en virtud del Real Decreto 23/1977 de 5 de enero.

            5º. Condado de Iturmendi. Concedido a Rita Gómez Nales, viuda  de Antonio Iturmendi Bañolas, ex-Ministro de Justicia del Régimen de Franco, en virtud del Real Decreto 24/1977 de 5 de enero.

            6º. Ducado de Fernández Miranda. Concedido a Torcuato Fernández Miranda, último Presidente de las Cortes Franquistas, en virtud del Real Decreto 1203/1977 de 31 de mayo.

            7º. Ducado de Suárez. Concedido a Adolfo Suárez González, Ex-Secretario General del Movimiento y segundo Presidente del Gobierno de Juan Carlos de Borbón. Este Título se creó en virtud del Real Decreto 254/1981 de 25 de febrero.

            De estos siete Títulos Nobiliarios parece que los que más escuecen a los actuales gobernantes de este país son los dos primeros, el Señorío de Meirás y el Ducado de Franco, mereciendo especial consideración el primero de ellos.

El controvertido Pazo de Meirás origen del Título de Señorío de Meirás

El Señorío de Meirás, se constituyó en virtud de Decreto-Ley 18/1975 de 26  de noviembre y a diferencia de las otras seis dignidades nobiliarias que se mencionan en el presente artículo carecía de carácter hereditario al no mencionarse en el Decreto-Ley que lo creaba dicho carácter ni contemplar, como ocurría en el Decreto por el que se crea el Título de Conde de Arias Navarro, que su titular pudiera designar sucesor al mismo; por lo tanto, el Señorío de Meirás se instaura como un Título Nobiliario vitalicio que se extinguía con el fallecimiento de su titular, Carmen Polo, acaecido en 1988. No obstante, en 1989, Francisco Franco y Martínez Bordiú, nieto de Carmen Polo, presentó a sucesión dicho Título, siéndole reconocido, previo pago de las correspondientes tasas, por el Señor Ministro de Justicia de aquel momento, el socialista Enrique Múgica Herzog (miembro del mismo partido que hoy pone en tela de juicio tales Títulos Nobiliarios), quien ni corto ni perezoso y demostrando un total desconocimiento impropio de un Ministro de un Estado supuestamente monárquico, convirtió un Título Nobiliario Vitalicio en un Título Nobiliario Hereditario.

            En definitiva, sin ya querer entrar en el análisis del Decreto de 13 de Abril de 1951 por el que se regulan las funciones de los "Cronistas de Armas", ni como algunos personajes consiguieron su homologación como tales ante el Ministerio de Justicia haciendo valer alguna dudosa Albalá o en cómo se puede conseguir que a una persona se le reconozca un Título Nobiliario; solo puedo concluir que, siendo España un estado que adopta la forma de "Monarquía Parlamentaria", el tema de los Títulos Nobiliarios resulta mucho menos serio que en la republicana Francia llegando al extremo de poder calificar la situación nobiliaria del hispánico reino como de "aristocrático cachondeo", salvo para el Ministerio de Hacienda que cobra una tasa por reconocimiento o sucesión de Títulos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Napoleón I vio en la concesión y reconocimiento de Títulos Nobiliarios una fuente de ingresos para el Estado pues con la concesión del Título impuso el pago de una tasa. Hoy en día, en España, la  concesión de un Título Nobiliario tal vez este exenta de pago de timbre, tasas u otros derechos; pero el reconocimiento de un Título ya existente o su sucesión están sujetos a pago de una tasa que oscila entre los 800 y los 17.000 Euros por lo que no deja de ser una fuente de ingresos para la hacienda pública.

 

miércoles, 20 de octubre de 2021

GESTOS Y SIGNIFICADOS

El principio de autoridad descansa sobre varios pilares metafísicos,  la mayoría de los cuales suponen un esfuerzo incómodo, tales como la sabiduría, la paciencia, la equidad, la apariencia, la ejemplaridad, los gestos.... por eso, el ejercicio de la autoridad no es ni un privilegio ni una prebenda sino una responsabilidad y un sacrificio y sin la consciente asunción de ese sacrificio y de esa responsabilidad el principio de autoridad decae y se va diluyendo lentamente hasta terminar por desaparecer.

            El anterior párrafo,  no es más que la imprescindible introducción al tema que nos proponemos tratar a continuación sobre algunos gestos que, de unos meses a esta parte, se vienen desarrollando en nuestro país por personas o familias que forman parte de las máximas autoridades del estado y que no pueden por menos que generarnos dudas y estupor.

            Cuando en el mes de febrero del presente año de 2021 se hizo público que la  hija de Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey, Leonor de Borbón y Ortiz, iba a cursar dos años de bachillerato en un elitista colegio privado de Gran Bretaña, que, por cierto, guarda ciertas semejanzas estéticas con el  fantástico Hogwarts de Harry Potter, muchos pusieron el grito en el cielo por el coste económico de cada curso escolar (unos 38.000 Euros al año); pero pocos fueron los que se preguntaron el por qué, quien, si Dios y el destino no disponen otra cosa, será la futura Jefa del Estado español, debía desdeñar los incontables centros educativos que hay en nuestro país y optar por uno foráneo.

            Ya, desde el Siglo XVIII  y hasta finales del Siglo XIX, era tradición que los hijos de las familias nobles de Europa, al terminar los  estudios en sus respectivos países de origen, se tomasen unos  años de asueto para viajar al extranjero y completar, de este modo, su formación académica con una experiencia real y cosmopolita. Era lo que se dio en llamar "El Grand Tour" y formaba parte indispensable de la educación de los jóvenes aristócratas que terminarían por ocupar cargos de responsabilidad en el gobierno de sus respectivos países, pero, como hemos indicado, tal periodo viajero solo tenía lugar tras la culminación de sus estudios en sus respectivos países y no antes, pues se trataba de enriquecer dichos conocimientos con otros nuevos pero en ningún caso que estos fueran determinantes o sustituyeran a aquéllos. De esta forma, el joven solo accedía al "Grand Tour" cuando la formación recibida en su país había culminado inculcando sólidamente en él conocimientos, convicciones y valores que difícilmente podrían ser sustituidos o trastocados por los modos o las costumbres que pudiera experimentar en el extranjero.

            El hecho de que los padres de Leonor de Borbón y Ortiz (1) hayan decidido que su hija estudie dos años de Bachillerato fuera del país del que está legalmente destinada a ser cabeza es un gesto muy significativo que no deja nada más que entrever una cierta (o total) desconfianza en el sistema educativo español. Y es que, considerando que un sistema educativo no está constituido por los edificios de las escuelas o por los uniformes identificativos de los estudiantes sino por los planes de estudios que en España llevan décadas degradándose y que parecen diseñados para hacer de los jóvenes educandos ciudadanos sumisos y fracasados vitales; no es de extrañar que, quien pueda permitírselo, prefiera educar a sus hijos en otros lugares, aunque sea, incluso fuera de la Unión Europea como es el caso del Reino Unido de la Gran Bretaña donde ha ido a estudiar la hija mayor de Su Excelencia el Jefe del Estado.

En España existen muchos colegios de élite y elitistas, privados por supuesto, donde podría haber acudido Leonor de Borbón pero por muy elitista que sea un colegio, cualquier formación que imparta siempre vendrá determinada por los planes de estudios aprobados por el Ministerio de Educación o las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas que comprenden las materias formativas curriculares, teniendo cualquier otra materia la condición de "actividad extraescolar".

            A pesar de lo que se dice, la educación en España no es mala por falta de medios y de inversión sino por la total ausencia de voluntad política a la hora de elaborar un plan de estudios acorde con los tiempos que, para bien o para mal, exigen más dedicación y esfuerzo del alumnado. Frente a esto, la política educativa tiende a ser políticamente correcta y a "no ofender" al alumnado con difíciles esfuerzos y disciplina de aula que le lleven a trabajar en demasía y a aceptar la autoridad de su profesor, lo que, a su vez, provoca que el profesorado sea más laxo a la hora de evaluar, más permisivo respecto al comportamiento del alumno en el interior de las instalaciones escolares y a un porcentaje de depresión en los profesionales de la enseñanza que difícilmente se produce entre otros profesionales. Todo esto hace del sistema educativo patrio una fórmula perfecta para constituir un fracaso si no fuera porque hay indicios, y más que indicios, de que existen intenciones políticas para que la sociedad futura esté integrada mayoritariamente por ciudadanos acríticos, trabajadores complacientes y humanoides sin aspiraciones. Así pues, con este desolador panorama, es comprensible y lógico que Su Excelencia el Jefe del Estado, como cualquier otra adinerada familia burguesa, haya elegido un colegio extranjero para que su hija curse dos cursos de bachillerato, no resultando tan lógico que el mismo no utilice la mucha o poca influencia que pueda tener para que España tenga un sistema educativo digno y de elevada calidad que genere ciudadanos altamente cualificados, pero claro, en esta España de la igualdad y que cada vez más se encamina hacia una sociedad neo estamental, la alta cualificación solo es para aquellos pocos que se lo puedan pagar o que dispongan de numerosos contribuyentes que se lo paguen.

            Frente a esta muy triste realidad de nuestro país, en el que los representantes de las máximas instituciones del estado hacen constantes gestos de desconfianza hacia los servicios públicos como la educación o la sanidad (pues no son pocos los políticos que mucho hablan de la sanidad pública pero luego se van a tratar a la sanidad privada) que ellos mismos afirman fomentar y proteger y que no dejan de ser gestos de desconfianza hacia el país mismo del que viven; los medios de comunicación social se dedican a mostrar encuestas favorables a la decisión de los padre de Leonor de Borbón a la vez que también muestran el apoyo de la población a que la misma adquiera, como su padre y su abuelo, cierta formación militar, formación militar que ya puestos no sé por qué motivo no debería adquirirse también, al igual que los dos cursos de bachillerato, en prestigiosas academias militares extranjeras como West Point o Sandhurst. Teniendo en cuenta que el ejército español no gana una guerra desde que se acabó el dinero para pagar a los mercenarios alemanes e italianos que servían en los Tercios, tal decisión estaría mucho más justificada que, desde luego, ir a estudiar bachillerato a un colegio en la Gran Bretaña. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Dado que en este país cada uno puede hacer con sus apellidos lo que le plazca y que nuestra forma de estado es la Monarquía me permito sugerir que se unan los dos apellidos de la madre en uno y así, en los salones aristocráticos, la hija de Su Excelencia el Jefe del Estado podría hacerse anunciar como doña Leonor de Borbón y Ortíz-Rocasolano lo cual suena mejor, más bonito y así como... más regio y aristocrático. Sea esto dicho con todo respeto y con un poco de animus iocandi.

 

lunes, 5 de julio de 2021

LOS PANTANOS DE CASADO O DEL HOMBRE QUE SOÑÓ SER WINSTON CHURCHILL

Hace pocas semanas publicábamos un artículo titulado "Los Jardines de Ayuso" en los que hacíamos referencia a unas declaraciones de la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid sobre los indultos y el papel que en ellos tendría el Jefe del Estado y ahora nos vemos en la necesidad de publicar otro sobre los pantanos en los que se mete el señor jefe de la oposición conservadora que poco conserva y a menos aún se opone, don Pablo Casado.

            Como si de una ecuación matemática o una fórmula química se tratase parece un hecho científico incuestionable que, ante una situación crítica, siempre surge un político mediocre que trata de disimular su mediocridad emulando al político conservador Winston Churchill no tanto en sus acciones, muchas de ellas ejemplares y espectaculares, como en la utilización de la retórica y del lenguaje en lo que el histórico Primer Ministro británico brillaba con luz propia haciéndose merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1953, el mismo galardón que había obtenido con anterioridad su antagonista el dramaturgo George Bernard Shaw.

             Se puede afirmar que Churchill tuvo muchos defectos en vida: mal estudiante solo logró  entrar en la Academia de Sandhurst al tercer intento y como cadete de caballería, rama militar prácticamente reservada a los estudiantes con peores resultados (Aunque, eso sí... nadie le regaló el despacho de Teniente segundo), de carácter agrio y cínico  poseía una gran facilidad para generarse enemigos, etc... pero el peor defecto de Churchill es uno del que no se le puede considerar culpable de modo alguno y es el de haberse convertido, tras su fallecimiento, en inspirador de mucho tonto y de mucho inútil demostrándose empíricamente aquello de que "de mis imitadores son mis defectos".

            No son ni han sido pocos los políticos en nuestro país, especialmente del Partido Popular, que han sentido una admiración enfermiza por Winston Churchill a la que éste, tal vez, hubiera correspondido permitiendo a sus hispánicos admiradores limpiarle los zapatos. Muchos son los políticos españoles a los que les hubiera encantado pronunciar discursos como los pronunciados por Churchill en la Cámara de los Comunes en junio de 1940 o en mayo de 1941 y dejar frases tan antológicas como "nunca tantos debieron tanto a tan pocos" o "Su Señoría tiene toda la razón, pero olvida que yo lo único que prometí fue sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas". Seguramente, fue éste el deseo del actual líder del Partido Popular, Pablo Casado, el que le llevó a pronunciar su incalificable e incomprensible frase de que la Guerra Civil "fue el enfrentamiento entre quienes querían la democracia sin ley y quienes querían la ley sin democracia", la cual presenta grandes diferencias con cualquiera de las frases que hubiera podido pronunciar Winston Churchill hasta en el más modesto discurso escolar en el que se postulara como delegado de clase.

La frase de Pablo Casado ha levantado críticas a todas luces injustificadas porque al constituir un absurdo, carece de lógica y no puede ser comprensible ni explicable y bien decimos que la citada frase del líder popular es un absurdo por lo siguiente: En puridad lógica y atendiendo a la experiencia puede existir la ley sin la democracia ni la libertad, de hecho cuanto más leyes existen menos libertad le queda al ciudadano pues cada ley tiende a regular aspectos concretos de la vida cuyo ejercicio ya no queda a la libre elección de la ciudadanía, pero en ningún caso puede existir democracia sin ley.  Igualmente, en puridad filosófica y lógica, aquellos que pretenden exaltar la libertad total del individuo en contra de toda ley y legislación son los anarquistas, los cuales jamás han negado que en su modelo de sociedad, las acciones humanas no se encuentren reguladas por valores o normas morales que, incluso, se pueden considerar más estrictos que los mandamientos religiosos pues el atentado contra éstos se redime con el arrepentimiento y el perdón mientras que no figura en ningún tratado teórico del anarquismo como se redimiría el atentado contra las normas morales que regirían en una supuesta sociedad anarquista. Así pues, aquellos que quieren la democracia sin ley, simplemente ni son demócratas ni quieren la democracia pues, aquí es preciso recordar que a los nobles libertarios no se les puede calificar de demócratas ni nunca reclamaron para sí tal definición.

            Por otro lado, la frase pronunciada por Pablo Casado  se vuelve más absurda al carecer gramaticalmente de sujeto no pudiéndose identificar, ni siquiera de manera indiciaria, quienes eran aquellos que pretendidamente querían la democracia sin ley y aquellos otros que querían la ley sin democracia.

            En definitiva, la frase del señor Casado no es ni siquiera una boutade pues para tal condición le falta el suficiente atrevimiento y arrojo para expresar claramente una paradoja. Tampoco puede considerarse un recurso poético pues le falta cualquier mínima aproximación a la estética, a la belleza, es decir, no es ni siquiera una frase bonita aunque vacía de contenido. La frase del señor Casado no es más que una estupidez expresada por alguien poco inteligente que tiene un muy alto concepto de sí mismo y al que le hubiera gustado que alguna de las frases pronunciada en alguno de sus discursos tuviera tal trascendencia que pasase a la posterioridad pudiéndose citar al lado de cualquiera de las grandes frases de Napoleón, Wellington, Lincoln y, por supuesto, Churchill.

            Ahora bien, Pablo Casado ha conseguido con esta frase una gran cosa. Ha conseguido definirse en una sola frase. Si toda la vida de Winston Churchill, con sus luces y sus sombras, queda definida por la frase de "el hombre que paró a Adolf Hitler", Pablo Casado quedará definido para la posterioridad como "el hombre que soñó con ser Winston Churchill".

 

 

miércoles, 23 de junio de 2021

LOS JARDINES DE AYUSO

El pasado domingo 13 de junio de 2021 los tres partidos de la oposición; Partido Popular, VOX y "Ciudadanos" quisieron reproducir el éxito de febrero de 2019 de las masas patrióticas abarrotando la Plaza de Colón de Madrid, lugar mucho más grande que la Plaza de Oriente de la misma ciudad, y aunque no lo lograron plenamente, sí que pusieron  de manifiesto, clarines al viento y banderas en alto, sus complejos y su única finalidad.

            Partido Popular, VOX y "Ciudadanos" acusan a Pedro Sánchez y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de querer perpetuarse en el poder a cualquier precio, incluso pactando una estabilidad gubernamental  con aquellos que desean acabar con el mismo estado que ese gobierno representa. Seguramente tengan razón afirmando tal cosa, pero no es menos cierto que el Partido Popular, partido matriz de los otros dos (VOX y "Ciudadanos"), también  hizo lo mismo cuando necesito el apoyo de los nacionalistas periféricos dándoles lo que solo ellos saben  y que hizo que un señor presidente del gobierno reconociera que hablaba catalán en la intimidad (¡¡!!) y mencionara la existencia de un "movimiento vasco de liberación" y que un líder nacionalista periférico afirmara que en una semana con el Partido Popular en el gobierno había obtenido más que en quince años con Felipe González en el poder. Así que...  ¡¡Desvergonzado aquel que sin estar libre de pecado tira la primera piedra!!.

            Pues bien, en la puesta en escena de la manifestación de la Plaza de Colón del 13 de junio pasado no faltó ningún elemento para demostrar  que lo que realmente le importa a las llamadas "tres derechas" no es el país, no es España, sino la simple conquista del poder, no sabemos muy bien para qué; también demostraron que realmente no les interesa desalojar del poder a Pedro Sánchez sino comerse unos a otros para que solo quede uno y no tener que repartir pastel alguno y, por último, igualmente demostraron que no tienen nada que decir más allá de envolverse en la bandera bicolor y gritar ¡¡España!!, ¡¡España!! como los marinos de la flota hundida en Cuba.

            Y en este contexto es donde hay que encuadrar las sorprendentes manifestaciones que hizo la triunfal y exultante presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, doña Isabel Díaz Ayuso, en las que, ni corta ni perezosa, con total desconocimiento de la historia reciente de España en la que, algunos sectores, se referían a Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey como "el cuchara" porque ni pinchaba ni cortaba y con plena ignorancia del marco jurídico-constitucional que convierte a la figura del Jefe del Estado en "El Augusto Cero", en palabras pronunciadas por don Juan Vázquez de Mella, no se le ocurre otra cosa que atribuir responsabilidades a quien es jurídicamente irresponsable diciendo: "¿Y qué va a hacer el Rey de España a partir de ahora? ¿Va a firmar esos indultos? ¿Le van a hacer cómplice de esto?".

Las palabras de Díaz Ayuso, aplastante triunfadora en las elecciones autonómicas del 4 de mayo en Madrid y lideresa "in pectore" del Partido Popular a cuya máxima dirección aspira, no constituyen un error, una equivocación o un "jardín" en el que se ha metido sin querer sino que son la expresión de lo que realmente piensa de la Jefatura del Estado, pensamiento del que ya era portadora o tal vez adquirió cuando hacía prácticas periodísticas en Radio Intercontinental de la mano de Eduardo García Serrano.

            Ahora bien, que Isabel Díaz Ayuso dijera lo que dijo implica que en su fuero interno y no necesariamente muy interno, atribuye ciertas responsabilidades al Jefe del Estado por los indultos, pero ¿Solo por los indultos?. En puridad lógica y siguiendo la línea argumental del pensamiento expresado por Díaz Ayuso en la puerta de la sede del Partido Popular, muy cerca de la Audiencia Nacional donde han terminado no pocos dirigentes populares y muy próxima a una Plaza de Colón donde no se atrevió a acercarse; si Pedro Sánchez hace cómplice al Jefe del Estado por presentarle a la firma unos indultos, Adolfo Suarez hizo cómplice al Jefe del Estado por firmar los Estatutos de Autonomía, Felipe González hizo cómplice al Jefe del Estado por firmar la ley que despenalizaba el aborto, José María Aznar hizo cómplice al Jefe del Estado por indultar a Vera y a Barrionuevo, José Luis Rodríguez Zapatero hizo cómplice al Jefe del Estado por sancionar la Ley de Memoria Histórica y Mariano Rajoy  hizo cómplice al Jefe del Estado por estampar su firma en ley de la reforma laboral y la ley de reforma de las pensiones que suponía la pérdida de poder adquisitivo de éstas. En definitiva,  el desarrollo lógico del pensamiento de doña Isabel Díaz Ayuso, del que su discurso es solo una mínima exteriorización, lleva a la única conclusión de que el Jefe del Estado es el responsable último de todo.

            Ni Arrimadas, ni Monasterio ni Olona; Isabel Díaz Ayuso es la estrella emergente en la, por el momento, fragmentada derecha española y requiere, necesita, precisa de un discurso propio y diferenciador de los demás zorros que aspiran a entrar en el gallinero que la permita postularse, primero, como líder del Partido Popular para, luego, optar al Palacio de la Moncloa, el cual es su único y verdadero objetivo aunque para ello tenga que convertirse, además de en nueva lideresa de la derecha española unitaria, en la nueva matrona republicana.

 

miércoles, 16 de junio de 2021

LA MODA DEL "ROJIPARDISMO"

"¡¡Rojipardo, Rojipardo!!" parece ser la exclamación de moda que se vierte como anatema y execración entre la menguante intelectualidad de una izquierda española que lleva más de cien años, sin brújula, desnortada y que ha sido víctima, al igual que toda la intelectualidad izquierdista mundial, de las graves contradicciones materiales de un izquierdismo político, triunfante y en el poder.  Pero ¿Qué es ser "Rojipardo" o el "Rojipardismo"?.

            Por "Rojipardismo" parece que se entiende aquella tendencia que pretende una renovación de la izquierda con supuestos valores que no se les considera propios; pero lo cierto es que desde que la izquierda pasase de la teorización ideal del siglo XIX y principios del XX  a la realización material con las "Uniones Sagradas " de 1914 y, sobre todo, con la "Revolución Rusa" de 1917 no ha hecho otra cosa que renovar un lenguaje que justificase la negación real de sí misma y de sus pretendidas reivindicaciones. Así, antes de 1914 los entonces partidos socialistas clamaban por la liberación de la clase proletaria a través de la revolución, no obstante en agosto de 1914  a esos mismos partidos socialistas no les dolieron prendas en suscribir "Uniones Sagradas" con las fuerzas conservadoras y entregar a los proletarios del mundo a la degollina de la I Guerra Mundial y, finalmente, un sector escindido del partido socialista ruso, llamándose "bolchevique" primero y  "comunista" después, se hizo con el poder en el Imperio Ruso por medio de una revolución  violenta que prometía "Paz y Tierra" para un pueblo al que terminó desposeyéndole de toda tierra y proporcionándole tres años más de guerra. Esta "Revolución Rusa" de 1917 provocó  en los Partidos Socialistas europeos sucesivas escisiones  "comunistas" en los años inmediatamente posteriores.

            Es en la "Revolución Rusa" de 1917 donde el ideal socialista (lo que años más tarde será  el izquierdismo), se materializa completamente y se pone en práctica, pero los resultados no pudieron ser mas descorazonadores. Los primeros años bolcheviques fueron la negación de todo lo manifestado antes de alcanzar el poder, se intentó por todos los medios mantener la unidad del Imperio Ruso y, apelando a "la unidad del proletariado", se  lanzaron guerras de conquista o de reconquista sobre los territorios imperiales perdidos (Polonia, Finlandia, Estados Bálticos...), acusando de contrarrevolucionarios se favorecieron hambrunas controladas en extensos territorios como Ucrania, de escasa adhesión a la política de Moscú y, finalmente, apelando a la "Democracia Popular" se encarcelaba, torturaba y ejecutaba a todo aquel que no mostrase entusiasmo con el nuevo régimen, sus instituciones o sus líderes.

            Mientras que todos estos desmanes e incoherencias ocurrían en el interior del extenso territorio de la Unión Soviética, en el resto del mundo los partidos comunistas, partidos satélites del Partido Bolchevique Ruso o Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), se encargaban de aplicar las directrices de Moscú en sus respectivos estados y de desmentir todos estos hechos aludiendo a una pretendida campaña de agresión de las potencias capitalistas contra la "Gran Patria Obrera". En los años treinta del pasado siglo XX la fuerza de los distintos partidos comunistas experimento un gran incremento en gran medida porque los partidos socialistas, reconvertidos en socialdemócratas, o bien terminaron cayendo bajo la influencia comunista o, bien, se fueron desintegrando por su cooperación activa con las "Democracias Burguesas" y este era el panorama político europeo y mundial cuando en 1939 el comunismo soviético se avino a firmar un tratado de amistad con los nazis alemanes que no solo le dejaba las manos libres para ocupar la mitad de Polonia, los países bálticos e intentar la recuperación de Finlandia, sino que además le comprometía a proporcionar al III Reich alimentos y materias primas imprescindibles para mantener el esfuerzo de guerra germano y ofrecía el apoyo y la colaboración de los partidos comunistas de los países occidentales con ejército alemán (1).

Así se llegó a Junio de 1941, momento en que Hitler decidió atacar a la Unión Soviética e instante en que, tanto la Unión Soviética como los partidos comunistas de obediencia soviética diseminados por occidente, empezaron la resistencia al nazismo en los países ocupados  y  a lanzar una gran campaña propagandística que justificaba el acuerdo germano-soviético de agosto de 1939 como una necesidad imperiosa debido a la falta de preparación del ejército soviético para el enfrentamiento con el III Reich. Falta de preparación del ejército soviético que parece ser no le impidió rechazar con facilidad un ataque del ejército japonés en la frontera con Manchuria, invadir los países bálticos, atacar a Finlandia y suministrar alimentos, petróleo y demás materias primas a Alemania, suministros que solo podían fortalecer el poderío militar germano.

            La II Guerra Mundial, llegó a su final y los comunistas soviéticos quisieron hacer valer la mala conciencia de las potencias occidentales por haber aportado al conflicto dinero y material mientras que la Unión Soviética había aportado el personal, o lo que es lo mismo, la "Carne de Cañón"; obteniendo por ello la realización del ideal paneslavo de la época zarista extendiéndose por toda la Europa del Este y quedando como una de las dos potencias sobre la que pilotaría el mundo bipolar de postguerra.  En este mundo bipolar pronto surgió el enfrentamiento entre las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, abriéndose el periodo conocido como "La Guerra Fría".

            Durante "La Guerra Fría", Estados Unidos y sus aliados occidentales desplegaron toda clase de medios  para contener a la Unión Soviética dentro de las áreas de influencia asignadas en los Tratados de Yalta y Postdam para lo cual utilizaron enormes medios propagandísticos y de información que denunciaban el carácter totalitario y represor del comunismo, potenciaron e hicieron resurgir a los partidos Social-Demócratas e inventaron "el Estado del Bienestar".  Frente a esto la Unión Soviética intentó ganarse a los países nacidos de la descolonización y utilizaban a los partidos comunistas de los países occidentales para hacer campañas que favorecieran su política, lo que puso en el punto de mira de los servicios secretos occidentales a dichos partidos.

            Pronto estos partidos comunistas se encontraron clamando contra una supuesta agresión a la Unión Soviética por parte de las potencias occidentales y por la paz y el desarme mientras que su partido matriz moscovita favorecía el incremento del gasto militar y el rearme soviético a la vez que mantenía el apoyo a numerosos grupos terroristas y guerrilleros en el Tercer Mundo. No obstante, a los pocos años, los Partidos Comunistas de occidente se dieron cuenta que su vinculación a Moscú junto a la mejoría de la situación económica en Europa Occidental les restaba apoyos populares y de ahí que la palabra "comunista" se fuera diluyendo en el término más amplio y más ambiguo "de izquierdas", asumiendo la curiosa política  de ser contrarios a la proliferación de la energía nuclear mientras que la Unión Soviética construía deficientes centrales nucleares que darían al mundo, en 1986, el peor accidente nuclear de la historia en Chernobyll  y haciendo del ecologismo un nuevo caballo de batalla del proletariado mientras que en la URSS se contaminaba por doquier. Posteriormente, y para alejarse aún más de lo que representaba la Unión Soviética decidieron "democratizarse" y empezaron a llamarse a sí mismos "progresistas" término más amplio, ambiguo e incluso confuso que "de izquierdas" y así surgió el "Eurocomunismo" de Enrico Berlinguer y la lucha por toda clase de libertades cívicas, por  los derechos de las mujeres y por los de las minorías (homosexuales, lesbianas...), poco importaba  que el comunismo soviético persiguiera a los homosexuales en la Unión Soviética, que el icono del progresismo, Ernesto "Che" Guevara, abriera un campo de concentración para homosexuales en cuya entrada figuraba el curioso lema "El Trabajo os hará Hombres" o que al pobre Pier Paolo Pasolini se las hicieran pasar negras en el Partido Comunista Italiano por su condición homosexual.

Finalmente en 1989 la Unión Soviética se vino abajo, el Muro de Berlín se derrumbó y quedo a la vista de la humanidad entera que en "el paraíso proletario" había  hambre, infames orfanatos para niños y que el trabajador sobrevivía con unos salarios de supervivencia propios de los primeros años de la Revolución Industrial Capitalista. En definitiva, se descubrió que el comunismo, la izquierda y el progresismo, en el mejor de los casos, había fracasado estrepitosamente y en el peor que era un cuento propagandístico para que una minoría pudiera alcanzar esferas de poder y vivir holgadamente a costa de la cantinela de la "liberación del proletariado". Los años inmediatamente posteriores a 1989 fueron frenéticos, se pudo observar como muchos miembros de la "Nomenklatura" comunista soviética se convertían en ávidos especuladores financieros o en empresarios de éxito y como no pocos líderes comunistas del resto de países, antaño fervientes internacionalistas, pasaban a ser  furibundos nacionalistas todo ello con la justificación del "Derecho de Autodeterminación de los Pueblos".

            Hasta aquí una somera y breve relación de hechos fácilmente comprobables que pone de manifiesto la gran posibilidad de que el socialismo primero, el comunismo después y, más recientemente, el "izquierdismo" y "el progresismo" no hayan sido nada más que discursos poco sinceros que solo han servido y sirven para justificar el modus vivendi de no pocas personas que, proclamando la liberación de los demás, tan solo querían y quieren liberarse a sí mismos llegando al poder o a sus aledaños con la única finalidad de permanecer en el mismo sirviéndose de él para su propio beneficio.

            Con esta historia del "progresismo" todavía habrá algunos, no sabemos de qué árbol se habrán caído, de qué planeta habrán venido o qué golpe se habrán dado, que clamarán contra los que defiendan desde el "izquierdismo" un acercamiento a posturas consideradas conservadoras como la crítica a la inmigración incontrolada o el apoyo a la natalidad (2), llamándolos "Rojipardos", pero:

            ¿Era "Rojipardo" el socialista Ferdinand Lasalle cuando apoyo a Bismarck en su proyecto de Unificación Alemana?

            ¿Era "Rojipardo" Vladimir Ilich Ulianov, Lenín, cuando en 1919 dijo que el único revolucionario europeo era Gabriele D´Annuzio?

            ¿Era "Rojipardo" el socialista Noske cuando era el responsable de los Freikorps alemanes en el periodo de entreguerras?

            ¿Era "Rojipardo" Palmiro Togliatti cuando días antes de la Marcha sobre Roma, en octubre de 1922, clamaba por una unión revolucionaria comunistas y jóvenes fascistas sobre la base del programa de San Sepolcro?

            ¿Era "Rojipardo" Largo Caballero cuando aceptó ser Consejero de Estado bajo la Dictadura de Primo de Rivera?.

            ¿Era "Rojipardo" Stalin cuando suscribió y cumplió a rajatabla el acuerdo Ribbentrop-Molotov?.

            ¿Era "Rojipardo" Enrico Berlinguer cuando rompió con Moscú, invento el "Eurocomunismo" y se acercó a la Democracia Cristiana Italiana?

            ¿Era "Rojipardo" Santiago Carrillo cuando envió urgentemente a un mensajero a comprar una bandera roja y gualda para salir con ella en televisión clamando que esa también era su bandera?

            Si es así, es muy posible que el "Rojipardismo" sea consustancial al Socialismo, al Comunismo, al Izquierdismo y al progresismo por lo que todo escándalo ante el mismo está de más.

            Es de entender que "con las cosas de comer no se juega" y por tanto entendemos a los que no desean reconocer su enorme y manifiesto fracaso político y pretenden mantenerse firmes en la negación de la realidad de la que son y han sido protagonistas, pero también entendemos a los que juegan hábilmente a enmascarar su fracasada realidad y  a engañarse a sí mismos y a los demás con miserables piruetas de niñatos y niñatas que solo demuestran su completa incapacidad para asumir ninguna consecuencia.

           

 

 

 

 

 

 

 

(1) Siguiendo instrucciones de la Unión Soviética, el Partido Comunista Francés saboteaba al ejército francés mientras estuvo desplegado frente al ejército alemán y fue la primera organización política en colaborar con los nazis en la ocupación de Francia. El apoyo logístico y el suministro de petróleo de la Unión Soviética a Alemania durante 1940 y la mitad de 1941 era tal que las fuerzas anglo-francesas planearon el bombardeo de los pozos petrolíferos de Bakú para el 31 de mayo de 1941, bombardeo que no tuvo lugar por la ruptura del frente francés veinte días antes.

(2) Es curioso pero mientras que "el aborto libre y gratuito" era una exigencia del progresismo europeo occidental, en la Unión Soviética había que pasar por un exigente tribunal médico para que una mujer pudiera abortar y en otros países comunistas, como Rumanía, el aborto simple y llanamente era ilegal. Eso sin contar con que en cierta ocasión el "progresismo" occidental defendió el aborto por causas socioeconómicas lo que suponía un abandono de las teorías marxistas y un acercamiento a las teorías malthusianas.

 

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