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martes, 28 de diciembre de 2021

RECOMENDACIONES BIBLIOGRÁFICAS PARA ESTA NAVIDAD Y REYES DE 2020-2021

           

 Nuevamente, y cumpliendo con la tradicional sugerencia que siempre se ha venido realizando desde este blog consistente en hacer regalos bibliográficos durante las fiestas Navideñas, “El Chouan Ibérico” ofrece a sus lectores la siguiente pequeña relación de libros editados recientemente y que se consideran de interés para próximos obsequios por ser de temáticas actuales y calidades editoriales:

            - “El Jefe de los Espías” de Juan Fernández-Miranda y Javier Chicote, Roca Editorial. Reportaje periodístico elaborado a partir de documentos  y anotaciones manuscritas que conservaba, no se sabe por qué motivo, el general Emilio Alonso Manglano, jefe de los servicios secretos españoles entre 1981 y 1995, que permite hacerse una idea del grado de corrupción existente en el país en aquella época y que todo indica que subsiste hoy en día en el que salen a relucir las conexiones entre poder, justicia y finanzas, apuntándose una nuevo método de intervencionismo militar a través de los servicios de inteligencia.

            - “Tinta, Tierra y Tradición” de Alfredo Comesaña, editorial Reino de Cordelia en colaboración con la Fundación Luís Hernando de Larramendi. Estudio pormenorizado, incluso podría decirse que enciclopédico, sobre la influencia y presencia del Carlismo en la obra de Ramón María del Valle Inclán que de forma definitiva sitúa al "eminente escritor y estrafalario ciudadano" en el seno de una activa militancia política carlista y no solo, como no pocos autores venían insinuando, en un mero gusto por lo carlista que le hacía ser un simple esteta del Carlismo. La obra se completa con un listado de citas sobre el carlismo y los carlistas que se contiene en toda la obra valleinclanesca.

            - “Diarios” de Stefan Zweig, editorial Acantilado. Volumen que reúne la totalidad de los diarios del gran escritor austríaco completando su magnífica obra autobiográfica "El Mundo de Ayer", también publicada por la editorial Acantilado.  Una descripción en primera persona de la tragedia europea y un recorrido por todos los acontecimientos mundiales de 1910 a 1940 con impresiones sobre los avances técnicos y científicos del momento y sobre el floreciente mundo cultural previo y posterior a la Gran Guerra (1914-1918).

            - “María Antonieta. Diario Secreto de una Reina” de Benjamín Lacombe, editorial Edelvives. Magnífica reconstrucción ilustrada del perfil psicológico de la Reina María Antonieta de Francia, condenada injustamente por traición a Francia y guillotinada públicamente. El autor desempolva una serie de cartas cruzadas entre la Reina francesa y algunos de sus allegados, y se apoya en la fórmula narrativa del diario secreto, que propicia la transmisión al lector de los pensamientos íntimos del controvertido personaje.

            - "Sicalípticas. El Gran Libro del Cuplé y de la Sicalipsis" de Gloria G. Duran, editorial La Felguera. Ensayo histórico muy documentado sobre la historia del mundo del espectáculo y de las varietés en España a finales del Siglo XIX y principios del XX. Un hermoso paseo por el mundo oculto e insinuante de la Belle Époque por el que el lector podrá encontrarse con numerosas protagonistas de aquella época en la que la imaginación nunca trabajó tanto para camuflar lo prohibido. 

 

martes, 24 de noviembre de 2020

LOS CARLISTAS POR EL GERNIKAKO ARBOLA

Los cincuenta y siete autores de este escrito, carlistas vecinos de otras tantas zonas de Euskal Herria, queremos trasladar a la opinión pública las siguientes consideraciones con motivo del debate abierto a partir de la presentación del Manifiesto por el himno de Euskal Herria / Vasconia, una iniciativa popular y apartidista que compartimos plenamente.

            Desde finales del siglo XIX los vasconavarros hemos sido un Pueblo tan consciente de nuestra singularidad en el mundo como dividido en la concreción y expresión de nuestra identidad: en la denominación de nuestro País, en la bandera, en el día nacional, etc.

            En la cuestión del himno nacional tampoco fue posible el consenso. De esta manera los himnos que impulsaron algunos partidos políticos generan tanta cohesión entre sus simpatizantes como desafección entre otros sectores de la ciudadanía.

            Ante la necesidad de un himno con el que pudiera identificarse todo vasconavarro, con independencia de su orientación ideológica o de su localización territorial, el Manifiesto por el himno de Euskal Herria / Vasconia propone reconocer como himno nacional a la primera estrofa del Gernikako Arbola.

            Una iniciativa acertada pues ningún otro himno es entonado entre nuestras gentes de una manera tan espontánea como unánime. Y hay que recordar que este canto a las libertades de nuestro pueblo tiene su origen en la lucha y en la defensa de los fueros y de los derechos históricos de los diferentes territorios que conforman la totalidad de Euskal Herria. Recorreremos los siete territorios y en los siete escucharemos como el himno fuerista de Iparraguire es cantado por compatriotas del más diverso signo ideológico: autonomistas, regionalistas, federalistas, nacionalistas e independentistas.

            Un País no se improvisa de un día para otro en los despachos de una administración pública, sino que se construye día a día en las calles y plazas, en la sociedad civil.

            La identidad de un Pueblo no es la obra de un partido político sino la creación de las gentes anónimas que constituyen ese Pueblo. Euskal Herria no es el producto del paso por la Historia de una personalidad ilustre sino del transcurrir de los vasconavarros y las vasconavarras durante siglos.

            El Gernikako Arbola representa la unión espontanea de nuestras gentes a lo largo de la Historia. Un himno escrito en euskara, la lengua de la que emana nuestra identidad cultural. Un himno integrador que recoge, sin negarla, la diversidad territorial de nuestro País, un himno reivindicativo que invoca a los vasconavarros a unirse en torno al Árbol para defender las libertades forales de todos ellos, un himno universalista que invita a nuestro Pueblo a difundir y compartir nuestros valores cívicos por todo el planeta.

            Como carlistas manifestamos nuestra satisfacción ante la actitud generosa de quienes priorizan el bien común y el interés nacional del pueblo vasco por encima de los intereses ideológicos y partidistas. Y también queremos recordar las palabras de Manuel Irujo: “no es casual que Iparraguirre, voluntario carlista, compusiera el “Gernikako Arbola”, y que los carlistas vascos lo cantaran con el mismo sentido nacional que nosotros hoy”.

            Por todo ello animamos a nuestros compatriotas a cantar “todos juntos y en unión” la primera estrofa del himno de Iparraguirre.

 

JUAN JOSÉ GARAY JÁUREGUI (Fuenterrabía), JAVIER GÓMEZ DE SEGURA (Estella/Lizarra),ILDEFONSO JOSÉ MARIA PORRO SAINZ (Bilbao/Bilbo), JOAQUÍN URRA HUARTE (Artajona),VÍCTOR SIERRA-SESÚMAGA ARIZNABARRETA (Villaro-Areatza), CARLOS VÉLEZ MEDRANO (Puente la Reina/Garez), IÑAKI ZABALA (Tolosa), SOLEDAD SANCRISTÓBAL (Pamplona/Iruña), LUIS MARIA M. GARATE (San Sebastián/Donostia), LÁZARO IBÁÑEZ COMPAINS (Villava), ALBERTO PORTO (Irún), DOLORES GOLDARÁZ (Puente la Reina/Garez), JAVIER LUSARRETA (Pamplona/Iruña), FELICIANO VÉLEZ  (Puente la Reina/Garez), DAVID IZARBE (Pamplona/Iruña), LOLI CASTERES (Tolosa), BEATRIZ CASTERES (Tolosa), ÁLVARO ELIZALDE (Burlada), DAVID PASCUAL CORTÉS (Burlada), SAGRARIO IRIGOYEN (Villava), MIGUEL SARALEGUI (Pamplona/Iruña), INMACULADA IBAÑEZ (Villava), YOUS ULI BALLAZ (Sangüesa), JOAQUIN BARRICHINA (Villava), NIEVES MAYA VILLAR(Villava), FELISA MURUZABAL (Pamplona), LUIS SIERRA SESÚMAGA (Pamplona/Iruña), FÉLIX HERNANDO ARRANZ (Gorliz), TOMAS ZUAZOLA VICIOLA (Getxo), VÍCTOR MARÍA ORÚE SARAVIA (Villaro-Areatza), JAVIER ALDAZ-ESTEFANÍA (Bilbao/Bilbo), CARLOS CABOYRU USOZ (Bilbao/Bilbo), DIONISIO GAYUBAS BRIONGOS (Durango), JESUS GABRIEL PORRO SAINZ (Bilbao/Bilbo), JAIME URQUIJO ESPADA (Llodio), JOSÉ FÉLIZ GARAY ITURRIAGA(Arrigorriaga), AURORA GARMENDI MAGRO (Bilbao/Bilbo), HERMANN TOJA LANDALUCE (Bilbao/Bilbo), TERESA GARMENDI MAGRO (Getxo), MARIA MARGARITA GARAMENDI MAGRO (Getxo), MARÍ DOLORES ARRIOLA LARUZ (Bilbao/Bilbo), JEÚS MARÍA LLAMA MARAÑON (Bilbao/Bilbo), MARIBEL GÓMEZ GAMBOA(Bilbao/Bilbo), JOSE ANTONIO FERNÁNDEZ DE LANDA (Vitoria/Gasteiz), MARÍA SOCORRO PINZOLAZ ZUBIRI (San Sebastián/Donosti), MARÍA HERNANDO GOROSTIZA (Bilbao/Bilbo), JOSÉ LUIS MANCHÓN LAQUETE, IRENE PORRO GOROSTIZA(Bilbao/Bilbo), YON GUTIÉRERZ IRIGOYEN (Zumaia), MARÍA DOLORES ECHEVESTE RAPOSO (San Sebastián/Donosti), ANTONIO OSUMA ÁLVARO (Bilbao/Bilbo), IRENE CARLOS VEGA EGURROLA (Ondarroa), JAVIER BEDIALAUNETA EGURROLA (Ondarroa), FRANCSCO CRUCES GONZÁLEZ (Bilbao/Bilbo), ANA ISABEL GARMENDIA EGUÍA (Vitoria/Gasteiz), ISIDRO RUIZ MIRANDA (Bilbao/Bilbo), YON IGLESIAS ZUBALDIA (Tolosa)

jueves, 3 de septiembre de 2020

EL GERNIKAKO ARBOLA Y LA ORQUESTA DEL TITANIC



 El mundo parece hundirse y algunos andamos, como la orquesta del Titanic, tocando el Gernikako Arbola. Y así debe de ser, porque ante la nueva globalización que se anuncia, urge vivir, seguir haciendo país, crear fuertes identidades locales, hacer unidad popular y territorial. Patria es Humanidad, nos dijo José Martí. Salvar el mundo pasa por defender la casa común.

Son ya cientos los músicos, cantantes y agentes culturales que se han adherido al Manifiesto para recuperar el Gernikako Arbola como himno nacional de Euskal Herria. No es casualidad que la iniciativa haya tenido un apoyo especial en Iparralde y Nafarroa, territorios donde los vascos y vascas son mucho más sensibles a la unidad patria. De alguna manera, es un reto a nuestros hermanos vascongados, demasiado acomodados con su mayoría abertzale en su diminuto trozo del país, donde se ha encerrado, quizás ya para siempre, el corónico Euskadi. Donde en EITB puedes escuchar expresiones como “País Vasco y Navarra” sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza. Donde puedes leer “El himno oficial vasco es el Gora ta Gora”, como escribía estos días Anasagasti en la prensa, sin tener en cuenta que el Himno de las Cortes de Navarra es también un himno oficial, tan vasco, o más, que el otro.

La campaña está sirviendo al menos para poner sobre la mesa las ligarzas que disponemos para coser nuestro desvertebrado país. Y poder cantar juntos un himno nacional, como tener un mapa, un nombre o una lengua, es el mínimo para identificarnos, y que nos identifiquen, como pueblo.

Las respuestas habidas muestran la endeblez de los argumentos en contra, tan llenos de tópicos cuan carentes de la menor base histórica. Hay algunos, los menos, que preguntan para qué queremos un himno nacional vasconavarro. “Para cantar” es lo único que se te ocurre contestar, por no decirles qué más quieren nuestros dominadores que no nos pongamos de acuerdo ni para eso.

La pega más habitual que ponen otros, sobre todo en entornos de la izquierda abertzale, es que “es un himno religioso”, o bien “que es un himno del PNV”, lo cual no se sostiene si se mira la primera estrofa -que es la que siempre se ha cantado- con las gafas de doña Historia. Precisamente la izquierda siempre lo tuvo como un himno liberal, laico, internacionalista y pagano. Cantar al Árbol de la Libertad traía reminiscencias de la Revolución francesa, idea que -dicen- al propio Iparraguirre le inspiraron de las barricadas parisinas de 1848. Por eso no era del total agrado de una parte del PNV.

            Es curioso que el periódico bilbaíno La lucha de Clases, órgano de la Federación Socialista y UGT, despreció entre 1900 y 1920 todos los iconos de la identidad vasca. Así, el Árbol de Gernika era “el alcornoque”; los Fueros “antiguallas”; el aurresku, “un ataque de memez”; la pelota, los aizkolaris o la soka-muturra manifestaciones de incultura y el vascuence una lengua inadaptada para la modernidad. Solo el Gernikako se salvó por dos cosas: en primer lugar, su autor, nada representativo de un localismo tradicionalista, era visto con simpatías entre los socialistas y, en general, entre el país progresista. En segundo, la letra; sobre todo la estrofa “Da y extiende tu fruto por el mundo”, era interpretada como muestra de un universalismo propio de la izquierda. Y para los demasiado tiquis-miquis, siempre se podían cambiar los dos últimos versos, como hacía el republicano Serafín Baroja, padre de Don Pío: “Adoratzen zaitugu, arbola santua” por “Libertate ederren, fruitu sasoitua”. Cualquier versión del Gernikako es mucho mejor que el “God Save the Queeninglés y que la mayoría de himnos del mundo.

Zugazagoitia, luego fusilado por Franco, decía que “tienen mucho de socialista los versos de Iparraguirre”. Para Tomás Meabe, otro padre del socialismo y comunismo vasco y español, “el Guernikako Arbola y La Internacional son nuestros: son dos eslabones de una cadena. El uno canta el recuerdo del comunismo primitivo; La Internacional representa la pronta llegada del comunismo científico”.

 Sesenta años más tarde, Txabi Etxebarrieta, prototipo y mártir de una nueva juventud revolucionaria vasca, escribía cosas similares. En la revista Zutik, con la que ETA celebraba el Primero de Mayo de 1967, escribía en euskera: “Arriba parias de la tierra. Con estas palabras comienza La Internacional. Eman ta zabal zazu munduan frutua dice Iparraguirre en el Gernikako Arbola. Muchos piensan que el nacionalismo es reaccionario, que el verdadero internacionalista no puede ser nacionalista… Nosotros, siendo abertzales, somos internacionalistas”.

            Las generaciones posteriores de abertzales se centraron en el Eusko Gudariak -maravilloso himno en tono menor- como canto de guerra tribal, pero no llegaron a olvidar el Gernikako. Itziar Aizpurua, en su libro de memorias junto a Jokin Gorostidi, entrambos históricos de la organización desde el Proceso de Burgos, contaba: “Siempre hemos visto, yo al menos, el Gernikako arbola ligado al PNV, como si fuera suyo, y eso enfadaba mucho a Jokin: Iparragirre lo había hecho para todos los vascos, y por lo tanto antes era nuestro que de nadie, ya que nosotros seguíamos el camino de nuestros antepasados y nuestros padres”. Desde una cárcel española, Fernando Alonso lo calificaba como “la composición más internacional, cumbre de la afirmación nacional vasca”.

            El debate ha propiciado un sartal de nuevas proposiciones: ora el Txoriak, Txori, ora Ikusi Mendizaleak o el Agur Jaunak… Nos han hecho recordar que García Danborenea, jefe del GAL, llegó a proponer el Desde Santurce a Bilbao. La misma abundancia de propuestas las neutraliza todas. Ninguna alcanza, ni de lejos, la épica, la sangre vertida, la transversalidad territorial, política y temporal; la presencia permanente en toda la literatura mundial; las traducciones e interpretaciones en todas las lenguas… Además, nadie pretende sustituir los himnos oficiales o tribales existentes, sino recuperar el único himno que ha tenido, y ha unido, todo el Zazpiak bat.

            “Es que no me gusta” dice alguno como argumento supremo. Pero a otros tampoco nos gustaba el nor-nori-nork y tuvimos que aprenderlo. Además, digan lo que digan, es bello. Marta Gellhom, novelista y viajera estadounidense, la más grande corresponsal de guerra del siglo XX y compañera de Hemingway, lo aprendió con los pelotaris vascos en Chicago. “Es un canto que va directo hacia lo alto, y que ellos cantan con orgullo y dolor. Escuchándolo sientes ganas de llorar y un temblor te recorre… y ahí es donde puedes ver como debe amar a su patria la gente que ha creado un canto semejante y que lo canta tan bien”.

            Atención: la orquesta del Titanic toca el Gernikako arbola, esparciendo la esperanza vasca por el mundo. Pongámonos de pie.

Jose Mari Esparza Zabalegi
Editor

Lee, difunde y firma el manifiesto a favor de que el Gernikako Arbola se convierta en el himno oficial de Euskalherría en la página https://gernikako-arbola.eus

martes, 12 de abril de 2011

UNA EXPLICACIÓN A LA CRISIS DEL CINE

De las artes existentes, la más popular a la vez que sintética de todas ellas es la denominada “Séptimo Arte”, es decir, el cine; el cual a pesar de haber ido evolucionando rápidamente en poco más de cien años al pasar de ser mudo a ser sonoro y de ser en blanco y negro a ser en color y, más aun, en tres dimensiones, parece ser que esta pasando por una importante crisis a nivel mundial que no solo afecta al cine español.


El cine es un arte sintética porque reúne en ella a todas las demás artes, así en cualquier producción cinematográfica veremos como se requiere de la arquitectura aunque solo sea para hacer unos decorados en cartón piedra, de la fotografía, de la pintura, de la música y sobre todo de la literatura que se manifiesta en los guiones de las películas muchos de los cuales son adaptaciones para el cine de novelas más o menos clásicas y famosas en el mundo literario.


Fundamentalmente, la crisis que sufre el cine tiene su origen en una crisis generalizada de todas las artes de las que se nutre consideradas individualmente, pero sobre todo y ante todo en una crisis de la literatura empezando a ser muy difícil encontrar una película con un guión que desarrolle un argumento original, llegando al extremo de que un porcentaje representativo de las películas que actualmente se estrenan en la gran pantalla o bien son segundas versiones (remakes) de otras películas anteriores o adaptaciones para la gran pantalla de antiguas series televisivas, que tras una muy sabia campaña publicitaria consiguen, más o menos, la benevolencia del público. Además de este hecho irrefutable, resulta que otro porcentaje muy elevado de nuevas producciones cinematográficas posee un argumento ya utilizado con anterioridad en otras muchas películas. Así, por ejemplo, es de señalar que una película que sonaba mucho para ser “triunfadora” en los premios “Oscar” de este año 2011 fue “Valor de Ley”, remake de la conocida película del mismo título dirigida en 1969 por Henry Hathaway y protagonizada por John Wayne, lo que ya es indicativo de que tal vez las musas, que inspiran novedades, hayan dado la espalda a los guionistas.


Las segundas versiones o remakes al menos poseen la honradez de no pretender disimular que se nutren directamente de los mismos guiones de los que se sirvieron las versiones primigenias utilizando incluso las mismas frases, pero donde la crisis del cine se manifiesta con toda su crudeza es en la esterilidad de los argumentos de las nuevas producciones cinematográficas los cuales tienen que basarse en los ya utilizados anteriormente por otras. Esta repetición de los argumentos puede ser clara y directa como ocurre en la recientemente estrenada “Invasión a la Tierra”, que reproduce el argumento de “Independence Day” u ocultarse mediante un cambio de escenario o de época como ocurre, por ejemplo con “Avatar” que tiene el mismo argumento que un viejo Western que narra “la Conquista del Oeste” o con las resucitadas películas de “Romanos” que, como “Centurión” o “La Legión del Águila”, nos presentan al viejo “Rambo” con una loriga y un gladio en vez de un AK-47.


Siendo esta la cruda realidad de las producciones cinematográficas que de unos años a esta parte inundan las pantallas de nuestros cines no es de extrañar que los espectadores tengan la sensación de que están viendo una y otra vez la misma película y que a la media hora de proyección ya sospechen con certeza que es lo que va a ocurrir y como va a terminar la misma no siendo extraño, pues, que el número de asistentes a las salas de proyección vaya descendiendo. Frente a esto la industria cinematográfica intenta salvar la crisis con la huída hacia delante que supone la introducción en todas las películas de unos efectos especiales cada vez más sofisticados y llamativos y con la introducción cada vez más frecuente del efecto 3D en todas las cintas, pero de no solucionarse el problema de la falta de originalidad de guiones y argumentos no es de esperar que estas medidas sean suficientes para salvar al séptimo arte porque estos efectos no alejan ni pueden alejar del espectador la pésima sensación, mortal para el arte cinematográfico, de ya haber visto la película con anterioridad en alguna otra ocasión.


martes, 15 de junio de 2010

UNIDOS POR LA MÚSICA, SEPARADOS POR LA LETRA

Cuando el eminente actor, humorista y filósofo Groucho Marx sentenció que “la Justicia militar es a la Justicia, lo que la música militar es a la música” tuvo sin duda la pretensión de atacar, utilizando uno de sus famosos juegos de palabras, las instituciones creadas por las leyes marciales en tiempos de guerra más que criticar las composiciones musicales de inspiración o contenido militar pues, como persona culta que era, no podía ignorar que importantes piezas musicales contemporáneas tuvieron su origen en acciones o en jefes militares como es el caso de la conocida Marcha Radetzky compuesta en 1848 por Johan Strauss (Padre) en honor del Mariscal del mismo apellido y que anualmente resuena en el Teatro de la Ópera de Viena al final del tradicional Concierto de Año Nuevo. Lo que probablemente sí ignoraba Groucho Marx, al igual que la mayoría de la gente, es que algunos himnos de los más conocidos guardan una historia que por desconocida no deja de ser curiosa y merecedora de ser desvelada.

En la historia de las distintas guerras civiles que han asolado los estados europeos en los últimos doscientos años, se da el caso de que melodías compuestas por o para uno de los ejércitos contendientes tuvieran tanto éxito entre el pueblo y fueran de tan común gusto y agrado que, modificando la letra, fueran también utilizadas como himno por el bando contrario.

El primer ejemplo de tal afirmación es el caso de “La Marsellesa”. Compuesta por el capitán de ingenieros Claude Joseph Rouget de Lisle en 1792 y titulada originariamente como “Chant de guerre pour l'armée du Rhin (Canto de guerra para el ejército del Rin) fue cantada por primera vez por su autor el 24 de Abril de 1792 en la casa del alcalde de Estrasburgo. El éxito de este himno fue tal que el joven médico y futuro general del ejército en Egipto, Francois Mireur, que había oído el himno durante unos funerales oficiales en Montpellier y que se encontraba en Marsella organizando los batallones de los voluntarios de Marsella lo presentó a sus tropas con el nombre de “Chant de guerre aux armées des frontières” (Canto de Guerra para los Ejércitos de las Fronteras) obligando a que todos los soldados lo aprendieran y lo adoptaran como canción de marcha y de este modo, entonando a pleno pulmón el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle, entraron en Paris el 30 de Julio de 1792 rebautizando los parisinos de forma definitiva “el Canto de guerra para el ejército del Rin” como “La Marsellesa”, nombre con el que hoy es conocido universalmente.

Durante todo el periodo de la Revolución Francesa “La Marsellesa” fue una canción muy popular entonada habitualmente por civiles y militares, llegando Napoleón a afirmar que “Esta música nos ahorrará muchos cañones”, pero fue al iniciarse la Guerra de la Vendee (1793-1796) que enfrentó al pueblo católico y monárquico de Vendee y Bretaña con las ideas antirreligiosas y republicanas que desde el centralismo de París se irradiaban a todo el mundo cuando se pudo constatar el enorme éxito de la melodía al ser adoptado también como himno por el Ejército Católico y Real cambiando la letra y siendo conocida entre las filas reales como “La Marselleise blanc” (La Marsellesa Blanca) cuya letra es:

Allons, armées catholiques, (Adelante, ejércitos católicos)
Le jour de gloire est arrivé: (El día de la gloria ha llegado:)
Contre nous de la République (Contra nosotros la República)
L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.)
L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.)
Ontondez-ve, dans quiès campagnes ( ¡Escuchad en los campos)
Les cris impurs do scélérats ! (Los gritos impuros de los malvados!)
Gle venant jusque dans nos bras, (Ellos vienen hasta nuestros brazos,)
Prondre vos feilles et vos femmes. (A degollar a nuestros hijos y mujeres)

Aux armes Vendeens! (¡A las armas Vendeanos!)
Formez vos bataillons; (Formad vuestros batallones;)
Marchez, marchez (Marchemos, marchemos)
Le sang dos blues (La sangre de los azules)
Rogira vos seillaons! ( Regará nuestro suelo.)

Dicha letra contrasta mínimamente con la letra republicana que reza así:

Allons enfants de la patrie ( Adelante hijos de la patria)
Le jour de gloire est arrivé! (El día de gloría ha llegado)
Contre nous de la tyrannie ( Contra nosotros la tiranía)
L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada)
L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada)
Entendez-vous dans les campagnes (Escuchad en los campos)
Mugir ces féroces soldats? (Gritar a los feroces soldados)
Ils viennent jusque dans vos bras (Ellos vienen a nuestros brazos)
Ecorger nos fils, et nos compagnes, ( A degollar a nuestros hijos y compañeras)

Aux armes citoyens! ( ¡A las armas ciudadanos)
Formez vos bataillons! (Formad vuestros batallones!)
Marchons, marchons, (Marchad, marchad,)
Qu’un sang impur abreuve à nos sillons! (Que una sangre impura inunde nuestro suelo.)

Años más tarde, y ya en el siglo XIX, se produce en España un hecho similar. En 1837, durante la Primera Guerra Carlista, los liberales prepararon una gran ofensiva que partiendo de Donostia despejase las inmediaciones de la capital guipuzcoana de toda presencia carlista. La punta de lanza de tal ofensiva iba a ser la Legión Auxiliar Británica que apoyada por varios regimientos cristinos avanzó hasta el Monte Oria (Oriamendi en Euskera) con la intención de ocuparlo cuando se produjo la contraofensiva de las tropas carlistas al mando del Infante Don Sebastian, hijo de la Princesa de Beira y, por tanto, hijastro de Carlos V; que logró ocupar a punta de bayoneta el Oriamendi, siendo tal la fuerza y fiereza de la carga carlista que los liberales tuvieron que huir (perdiendo vidas, armas, bagajes y calzones) hasta Donostia donde solo la intervención de los cañones de la Armada Británica impidió que la ciudad fuera liberada por el Ejército Real de Carlos V. En la fuga, más que retirada; el ejército liberal perdió textualmente “hasta los papeles” encontrándose entre ellos la partitura de una marcha compuesta por un músico inglés desconocido y arreglada por un liberal donostiarra que, una vez interpretada por una banda carlista, fue acogida con tal entusiasmo por los voluntarios de Carlos V que le pusieron letra para conmemorar aquella victoria sobre los liberales en el Oriamendi siendo su original y primera letra en vasco la que sigue:

Gora Jainko maite maitea (Viva Dios Amado)
Z
agun denon jabe. (Tengámoslo todos por dueño)
Gora España ta Euskalerria (Viva España y Euskalherria)
Ta bidezko errege. (Y el Rey de todos.)
Maite degu Euskalerria, (Amamos a Euskalherria,)
Maite bere Fuero zarrak, (Amamos sus viejos Fueros)
Asmo ontara jarriz daude (A esta idea están orientadas)
Beti Karlista indarrak. ( Siempre las fuerzas Carlistas)
Gora Jaungoiko illezkor!!! ( ¡¡¡Viva Dios Inmortal)
Gora euskalduna, (Viva el Euskaldun)
Audo ondo Españia-ko (Que tiene bien)
Errege bera duna!!! (El mismo Rey de España!!!)

Posteriormente y atendiendo al enorme éxito del himno se hizo una adaptación musical del mismo para que pudiera ser cantado en castellano por los carlistas de todas las nacionalidades con letra de don Ignacio Baleztena Azcárate y arreglos musicales de don Silvano Cervantes siendo su única y auténtica letra la que sigue:

Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos
Todos juntos en unión
Defendiendo la bandera
De la Santa Tradición. (bis)
Cueste lo que cueste
Se ha de conseguir
Venga el rey de España
A la corte de Madrid. (bis)
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.

Por último citaremos el extraordinario caso de la hermosa marcha militar “A la Glorie de la Patrie” compuesta a principios de los años veinte del siglo pasado por los exilados rusos que habían formado parte de los ejércitos blancos y que, por tanto, eran furibundos anticomunistas. En un principio la marcha era instrumental sin letra alguna pero posteriormente se le añadió una letra en francés que hacía mención al ejército de voluntarios formado por el General Denikin en 1918 para luchar contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa de 1918 a 1921. La belleza de la melodía propició que se hiciera tan popular que el propio ejército francés la adaptó como marcha propia, pero no fue hasta 1941, con el ataque a la URSS por parte de la Alemania Nazi, cuando “A la Glorie de la Patrie” trascendió lo ideológico y con los lógicos cambios de letra y arreglos musicales dio lugar al “Himno de los Partisanos Rojos”. Es una pena que no podamos aportar las letras para el general conocimiento, pero se puede escuchar la versión original de los veteranos de los ejércitos blancos en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=qDEkLplpzwo&feature=related y la posterior versión soviética en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=WBc-4UQSDM8&feature=related

Al ser la música una parte importante de la cultura colectiva es indudable que el conocimiento de las anécdotas histórico-musicales que anteceden serán de interés para nuestros lectores y les harán reflexionar sobre el hecho de que la música une a los pueblos aún en las situaciones más violentas y extremas.

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