Como ya es tradición de este blog y sumándose a la costumbre de intercambiar regalos en estas fechas navideñas, “El Chouan Ibérico”, desea sugerir nuevamente a sus lectores que regalen libros porque, en este tiempo de incertidumbre solo propicio para demagogos y sofistas, no está de más conocer para saber, saber para tener las cosas claras y tener las cosas claras para no ser engañado.
Así pues, “El Chouan Ibérico” ofrece a sus lectores la siguiente pequeña relación de libros editados recientemente y que se consideran de interés para próximos regalos siendo de excelentes temáticas y calidades editoriales.
- “El Sueño Celta” de Mario Vargas Llosa, editorial Alfaguara. Novela histórica centrada en Roger Casement, el Lord loco, personaje que tuvo un papel decisivo en la humanización de la política colonial belga en el Congo y que pretendió organizar el levantamiento irlandés en la Pascua de 1916.
- “Retorno a la Lealtad” de Manuel Martorell, editorial Actas. Ensayo histórico sobre la oposición carlista al régimen de Franco en la que el autor describe la situación de persecución y represión que sufrieron los carlistas por parte del régimen anterior.
- “Memorias de Ultratumba” de Francois-Rene de Chateubriand, editorial Cátedra. Obra fundamental de un autor de gran influencia literaria durante el siglo XIX que describe todos los acontecimientos políticos y culturales de los que fue testigo en su vida pública.
- “Inés y la Alegría” de Almudena Grandes, editorial Tusquets. Novela histórica que tiene como telón de fondo la invasión del Valle de Arán en 1944 por guerrilleros republicanos. Con esta novela la autora inicia una serie de “Episodios Nacionales Contemporáneos” siguiendo el ejemplo de don Benito Pérez Galdós.
El pasado día 14 de Agosto el diario “El Mundo” publicó en su crónica de sociedad un artículo sensacionalista y poco ajustado a la verdad sobre S.M. Don Carlos Hugo de Borbón Parma, tristemente fallecido pocos días después como todo el mundo sabe ya.
Frente a dicho artículo, se envió por parte de uno de los redactores de “El Chouan Ibérico” una carta a la sección de “Cartas al Director” objetando a dicho artículo que, como ya preveía el propio autor no fue publicada por el precitado diario por lo que pasamos a reproducirla a continuación tras haber dado al diario dirigido por don Pedro J. Ramírez un tiempo prudencial para su publicación. La carta mencionada es la siguiente:
“Sr. Director:
Con el convencimiento de que no serán publicadas escribo estas líneas para hacer varias objeciones al artículo titulado “El fin del Carlismo. Carlos Hugo de Borbón. Los muchos escándalos del rival de Juan Carlos” escrito por doña Consuelo Font y publicado en la Sección “La Otra Crónica” del diario que usted dirige el día 14 de Agosto del 2010.
La publicación, el 2 de Agosto pasado, de un mensaje de S.M. Don Carlos Hugo de Borbón-Parma dirigido a los Carlistas en el que hace referencia a su estado de salud sirve de oportuna excusa a la autora del precitado artículo para escribir un frívolo “semblante” en el que la enorme figura política de Don Carlos Hugo queda reducida a simples bulos, anécdotas y cotilleos.
Así, doña Consuelo Font habla del matrimonio de don Carlos con dona Irene de Holanda, de la carencia de la nacionalidad española de la familia Borbón Parma (ignorando el hecho de que, desde Felipe V, los miembros de Casa Ducal de Parma han sido siempre Infantes de España), de unas relaciones “oscilantes” con Franco y de un enfrentamiento familiar pasando por alto que el mismo surge de puras divergencias políticas sobre las que no profundiza.
Por el contrario nada se dice en el artículo de la enorme tarea política realizada por Don Carlos Hugo tendente no solo a renovar las bases ideológicas del Partido Carlista sino también a la propia institución monárquica, de su compromiso sincero con las libertades de los españoles y de los pueblos de Las Españas que le llevaron a enfrentarse con el general Franco y con todo el “establishment” del régimen franquista y de su permanente preocupación por buscar solución a los problemas de la pobreza, injusticia y desigualdades que afectan al mundo globalizado de hoy.
Aun con todo lo anteriormente expuesto es de indicar que posiblemente la mayor grandeza de S.M. Don Carlos Hugo de Borbón Parma, y que la autora del artículo parece haber querido escamotearle, se encuentra en el hecho de que pudiendo haber llevado la vida próspera, cómoda y libre de complicaciones propia de un joven de la alta sociedad de los años sesenta del pasado siglo renunció a ella poniendo “vida y hacienda” al servicio de unos ideales y de unas obligaciones dinásticas que le han convertido en ejemplo de generoso sacrificio personal.
No obstante entiendo que para doña Consuelo Font es más fácil atraer a los lectores escribiendo sobre presuntos escándalos como el asunto del bikini que S.M. Doña Irene de Holanda lució en una playa durante su luna de miel y que solo podía y puede escandalizar a unas mentalidades embutidas en pololos azul mahón que haber escrito un semblante profundo y documentado sobre una persona que ya forma parte de la historia reciente de España”.”
Cuando el eminente actor, humorista y filósofo Groucho Marx sentenció que “la Justicia militar es a la Justicia, lo que la música militar es a la música” tuvo sin duda la pretensión de atacar, utilizando uno de sus famosos juegos de palabras, las instituciones creadas por las leyes marciales en tiempos de guerra más que criticar las composiciones musicales de inspiración o contenido militar pues, como persona culta que era, no podía ignorar que importantes piezas musicales contemporáneas tuvieron su origen en acciones o en jefes militares como es el caso de la conocida Marcha Radetzky compuesta en 1848 por Johan Strauss (Padre) en honor del Mariscal del mismo apellido y que anualmente resuena en el Teatro de la Ópera de Viena al final del tradicional Concierto de Año Nuevo. Lo que probablemente sí ignoraba Groucho Marx, al igual que la mayoría de la gente, es que algunos himnos de los más conocidos guardan una historia que por desconocida no deja de ser curiosa y merecedora de ser desvelada.
En la historia de las distintas guerras civiles que han asolado los estados europeos en los últimos doscientos años, se da el caso de que melodías compuestas por o para uno de los ejércitos contendientes tuvieran tanto éxito entre el pueblo y fueran de tan común gusto y agrado que, modificando la letra, fueran también utilizadas como himno por el bando contrario.
El primer ejemplo de tal afirmación es el caso de “La Marsellesa”. Compuesta por el capitán de ingenieros Claude Joseph Rouget de Lisle en 1792 y titulada originariamente como “Chant de guerre pour l'armée du Rhin (Canto de guerra para el ejército del Rin) fue cantada por primera vez por su autor el 24 de Abril de 1792 en la casa del alcalde de Estrasburgo. El éxito de este himno fue tal que el joven médico y futuro general del ejército en Egipto, Francois Mireur, que había oído el himno durante unos funerales oficiales en Montpellier y que se encontraba en Marsella organizando los batallones de los voluntarios de Marsella lo presentó a sus tropas con el nombre de “Chant de guerre aux armées des frontières” (Canto de Guerra para los Ejércitos de las Fronteras) obligando a que todos los soldados lo aprendieran y lo adoptaran como canción de marcha y de este modo, entonando a pleno pulmón el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle, entraron en Paris el 30 de Julio de 1792 rebautizando los parisinos de forma definitiva “el Canto de guerra para el ejército del Rin” como “La Marsellesa”, nombre con el que hoy es conocido universalmente.
Durante todo el periodo de la Revolución Francesa “La Marsellesa” fue una canción muy popular entonada habitualmente por civiles y militares, llegando Napoleón a afirmar que “Esta música nos ahorrará muchos cañones”, pero fue al iniciarse la Guerra de la Vendee (1793-1796) que enfrentó al pueblo católico y monárquico de Vendee y Bretaña con las ideas antirreligiosas y republicanas que desde el centralismo de París se irradiaban a todo el mundo cuando se pudo constatar el enorme éxito de la melodía al ser adoptado también como himno por el Ejército Católico y Real cambiando la letra y siendo conocida entre las filas reales como “La Marselleise blanc” (La Marsellesa Blanca) cuya letra es:
Allons, armées catholiques, (Adelante, ejércitos católicos) Le jour de gloire est arrivé: (El día de la gloria ha llegado:) Contre nous de la République (Contra nosotros la República) L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.) L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.) Ontondez-ve, dans quiès campagnes ( ¡Escuchad en los campos) Les cris impurs do scélérats ! (Los gritos impuros de los malvados!) Gle venant jusque dans nos bras, (Ellos vienen hasta nuestros brazos,) Prondre vos feilles et vos femmes. (A degollar a nuestros hijos y mujeres)
Aux armes Vendeens! (¡A las armas Vendeanos!) Formez vos bataillons; (Formad vuestros batallones;) Marchez, marchez (Marchemos, marchemos) Le sang dos blues (La sangre de los azules) Rogira vos seillaons! ( Regará nuestro suelo.)
Dicha letra contrasta mínimamente con la letra republicana que reza así:
Allons enfants de la patrie ( Adelante hijos de la patria) Le jour de gloire est arrivé! (El día de gloría ha llegado) Contre nous de la tyrannie ( Contra nosotros la tiranía) L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada) L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada) Entendez-vous dans les campagnes (Escuchad en los campos) Mugir ces féroces soldats? (Gritar a los feroces soldados) Ils viennent jusque dans vos bras (Ellos vienen a nuestros brazos) Ecorger nos fils, et nos compagnes, ( A degollar a nuestros hijos y compañeras)
Aux armes citoyens! ( ¡A las armas ciudadanos) Formez vos bataillons! (Formad vuestros batallones!) Marchons, marchons, (Marchad, marchad,) Qu’un sang impur abreuve à nos sillons! (Que una sangre impura inunde nuestro suelo.)
Años más tarde, y ya en el siglo XIX, se produce en España un hecho similar. En 1837, durante la Primera Guerra Carlista, los liberales prepararon una gran ofensiva que partiendo de Donostia despejase las inmediaciones de la capital guipuzcoana de toda presencia carlista. La punta de lanza de tal ofensiva iba a ser la Legión Auxiliar Británica que apoyada por varios regimientos cristinos avanzó hasta el Monte Oria (Oriamendi en Euskera) con la intención de ocuparlo cuando se produjo la contraofensiva de las tropas carlistas al mando del Infante Don Sebastian, hijo de la Princesa de Beira y, por tanto, hijastro de Carlos V; que logró ocupar a punta de bayoneta el Oriamendi, siendo tal la fuerza y fiereza de la carga carlista que los liberales tuvieron que huir (perdiendo vidas, armas, bagajes y calzones) hasta Donostia donde solo la intervención de los cañones de la Armada Británica impidió que la ciudad fuera liberada por el Ejército Real de Carlos V. En la fuga, más que retirada; el ejército liberal perdió textualmente “hasta los papeles” encontrándose entre ellos la partitura de una marcha compuesta por un músico inglés desconocido y arreglada por un liberal donostiarra que, una vez interpretada por una banda carlista, fue acogida con tal entusiasmo por los voluntarios de Carlos V que le pusieron letra para conmemorar aquella victoria sobre los liberales en el Oriamendi siendo su original y primera letra en vasco la que sigue:
Gora Jainko maite maitea (Viva Dios Amado) Zagun denon jabe. (Tengámoslo todos por dueño) Gora España ta Euskalerria (Viva España y Euskalherria) Ta bidezko errege. (Y el Rey de todos.) Maite degu Euskalerria, (Amamos a Euskalherria,) Maite bere Fuero zarrak, (Amamos sus viejos Fueros) Asmo ontara jarriz daude (A esta idea están orientadas) Beti Karlista indarrak. ( Siempre las fuerzas Carlistas) Gora Jaungoiko illezkor!!! ( ¡¡¡Viva Dios Inmortal) Gora euskalduna, (Viva el Euskaldun) Audo ondo Españia-ko (Que tiene bien) Errege bera duna!!! (El mismo Rey de España!!!)
Posteriormente y atendiendo al enorme éxito del himno se hizo una adaptación musical del mismo para que pudiera ser cantado en castellano por los carlistas de todas las nacionalidades con letra de don Ignacio Baleztena Azcárate y arreglos musicales de don Silvano Cervantes siendo su única y auténtica letra la que sigue:
Por Dios, por la patria y el Rey Lucharon nuestros padres. Por Dios, por la patria y el Rey Lucharemos nosotros también. Lucharemos todos juntos Todos juntos en unión Defendiendo la bandera De la Santa Tradición. (bis) Cueste lo que cueste Se ha de conseguir Venga el rey de España A la corte de Madrid. (bis) Por Dios, por la patria y el Rey Lucharon nuestros padres. Por Dios, por la patria y el Rey Lucharemos nosotros también.
Por último citaremos el extraordinario caso de la hermosa marcha militar “A la Glorie de la Patrie” compuesta a principios de los años veinte del siglo pasado por los exilados rusos que habían formado parte de los ejércitos blancos y que, por tanto, eran furibundos anticomunistas. En un principio la marcha era instrumental sin letra alguna pero posteriormente se le añadió una letra en francés que hacía mención al ejército de voluntarios formado por el General Denikin en 1918 para luchar contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa de 1918 a 1921. La belleza de la melodía propició que se hiciera tan popular que el propio ejército francés la adaptó como marcha propia, pero no fue hasta 1941, con el ataque a la URSS por parte de la Alemania Nazi, cuando “A la Glorie de la Patrie” trascendió lo ideológico y con los lógicos cambios de letra y arreglos musicales dio lugar al “Himno de los Partisanos Rojos”. Es una pena que no podamos aportar las letras para el general conocimiento, pero se puede escuchar la versión original de los veteranos de los ejércitos blancos en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=qDEkLplpzwo&feature=related y la posterior versión soviética en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=WBc-4UQSDM8&feature=related
Al ser la música una parte importante de la cultura colectiva es indudable que el conocimiento de las anécdotas histórico-musicales que anteceden serán de interés para nuestros lectores y les harán reflexionar sobre el hecho de que la música une a los pueblos aún en las situaciones más violentas y extremas.
La editorial Planeta en su colección “España Escrita” (digna sucesora desde Julio del 2005 de la muy lamentablemente desaparecida “Espejo de España” alguno de cuyos títulos han sido reeditados en dicha colección), ha publicado en Noviembre pasado un importante libro que ayuda a comprender no solo la historia del Carlismo sino también, y sobre todo, la historia contemporánea de España y de Europa; cuyo título es “Así Fueron, Así Son”, escrito por la profesora del Departamento del Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid e Infanta de España, doña María Teresa de Borbón-Parma.
“Así Fueron, Así Son” constituye una galería biográfica de una serie de personajes históricos, que reseñados de forma breve y amena introduce al lector, a través de los recuerdos personales y de las propias experiencias de la autora, en los entresijos de la historia reciente de España y de Europa.
Los personajes biografiados por doña María Teresa de Borbón-Parma son todos familiares más o menos próximos de la autora que comparten la característica común de que, sin estar destinados inicialmente a ser protagonistas de la historia, el destino quiso que la historia les saliera al encuentro y les reclamara, abandonando todos ellos la posibilidad de una vida cómoda y anónima, para cargar sobre sus espaldas el enorme peso de sus responsabilidades.
“Así Fueron, Así Son” de doña María Teresa de Borbón-Parma, bien puede dividirse en dos partes: la primera estaría integrada por aquellos personajes a los que la autora conoció por referencias o, aunque los conociera personalmente, no compartió responsabilidades públicas, tales como doña Carolina, Duquesa de Berry, doña María de las Nieves de Braganza, Reina de España por matrimonio con S.M. Alfonso Carlos I y S.M.I. doña Zita de Borbón-Parma, tía de la autora y última emperatriz de Austria-Hungría. La segunda parte del libro estaría integrada por los personajes familiares más próximos con los que la autora compartió estrechas vivencias y responsabilidades tales como su padre, don Javier de Borbón Parma, Rey de derecho de las Españas, don Carlos Hugo de Borbón Parma, hermano de la autora e igualmente Rey de Derecho de las Españas y sus hermanas doña María de las Nieves y doña Cecilia de Borbón-Parma, ambas Infantas de las Españas.
Especial relevancia tiene esta “segunda parte” de “Así Fueron, Así Son” porque se centra muy fundamentalmente en las luchas políticas sostenidas por la familia Borbón-Parma a lo largo de todo el Siglo XX a favor de la paz mundial, de la libertad, de los Derechos Humanos y del medio ambiente dando a conocer algunos hechos que aparecen ocultos para el gran público como es la guerra de Biafra que asoló Nigeria de 1967 a 1970 o las relaciones existentes entre S.M. Don Carlos Hugo de Borbón Parma y don Juan Carlos de Borbón las cuales quedan sobradamente aclaradas con lo manifestado en el libro de que S.M. don Carlos Hugo “tendrá varias entrevistas amistosas con don Juan Carlos, pero jamás renunciará a sus derechos dinásticos porque dirá: “Solo el pueblo, no yo, puede renunciar a ellos” (pág. 158).
“Así Fueron, Así Son” de doña María Teresa de Borbón-Parma, es un libro que a pesar la brevedad de las biografías que presenta debe leerse por constituir una importante base para el conocimiento histórico contemporáneo y un referente bibliográfico más para la gran tarea pendiente de la historiografía que es la redacción de la biografía definitiva de don Javier de Borbón Parma, Javier I Rey de las Españas, con cuyo testamento político concluye esta excelente obra.
Con el ingenioso y poético título de “Recordando Un Nombre Para Olvidar”, el prometedor autor José Martín Carratalá ha tenido el buen criterio y el valor de publicar en este novedoso medio que es internet, libertador del mundo del pensamiento de la implacable tiranía de editores y distribuidores, no solo una selección de poemas, sino también una importante colección de pensamientos escritos entre los dieciséis y los veintiún años de edad, periodo primaveral de la vida en el que se tiene la ilusión, que jamás tendría que perderse, por cambiarlo todo a mejor y cuya pérdida es lo único que indica la entrada en la oscuridad del triste invierno vital.
La temática de los poemas y de los pensamientosrecopilados abarca un amplio abanico en el que José Martín Carratalá trata del amor, el desamor, la amistad y de las grandes cuestiones sociales y humanas tales como la libertad y la madurez demostrando que no es un simple esteta sino un buscador incansable de la Verdad y de la esencia de la humanidad que no duda en utilizar el verso libre para hacer crítica social y formular las grandes cuestiones de todos los tiempos por los que cada vez menos se preocupa el común de los mortales.
La poesía y los pensamientos plasmados en “Recordando Un Nombre Para Olvidar” no constituyen unos poemas o unas elucubraciones de salón realizadas para el divertimento de los ociosos sino que exigen de los lectores la práctica de la reflexión y de la meditación no dejando a nadie indiferente.
José Martín Carratalá, que es también conocido por el pseudónimo de “Rockmántico”, ha publicado una obra que, no solo merece ser leída, sino que debe ser degustada y considerada como base de posteriores discusiones filosóficas pudiéndose disfrutar de su lectura en la dirección web del autor:
La reciente concesión del Premio Nobel de la Paz al actual presidente norteamericano Barak Obama ha despertado una gran polémica y controversia sobre estos premios que concede anualmente la Fundación Nobel y la Academia Sueca de las Ciencias y que tienen un total de seis categorías, siendo cinco las originarias instituidas por Alfred Nobel en su testamento de 1895 (Física, Química, Medicina, Literatura y Paz) a la que se añadió la de economía en 1968.
Alfred Nobel (1833-1896) fue un químico sueco que inventó diversos explosivos para uso militar como la balistita o la gelignita, siendo su mayor éxito científico la estabilización de la nitroglicerina mezclándola con tierra de infusorios dando lugar a lo que hoy se conoce como “dinamita”. Todos sus inventos así como sus inversiones en los pozos petrolíferos del Cáucaso y en numerosas explotaciones mineras le hicieron amasar una enorme fortuna al tiempo que desarrollaba cierto complejo de culpabilidad por el uso destructivo que la humanidad estaba haciendo de sus descubrimientos lo que, unido a la costumbre de la época de realizar acciones benéficas para perpetuarse en la memoria del género humano tras la muerte, hizo que redactase un testamento en el que donaba prácticamente toda su fortuna a una sociedad filantrópica –la Fundación Nobel- que anualmente otorgaría unos premios a los que hubieran realizado el mayor beneficio a la humanidad.
Los Premios Nobel se empezaron a otorgar en sus cinco categorías primigenias en 1901, siendo el primer galardonado con el Premio Nobel de la Paz, el suizo Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja.
No obstante, a diferencia de las otras cuatro categorías originarias en la que los criterios para otorgar el galardón suelen ser más objetivos, el Premio Nobel de la Paz, que se concede a propuesta de cinco miembros del Parlamento Sueco (Comité Nobel del Parlamento Sueco); no ha estado jamás exento de polémica porque en no pocos casos se ha otorgado por intereses políticos a personas poco dignas de ser consideradas benefactoras de la paz y de la concordia entre los pueblos. Así en 1906 se concedió al Presidente Norteamericano Theodore Roosvelt por su mediación en 1905 en la guerra Ruso-Japonesa, aunque poco se tuvo en cuenta su belicismo contra España en 1898, su intervencionismo militar en Marruecos y en Panamá y sobre todo, el hecho de que fue el instigador oculto del ataque japonés a Rusia en 1904.
A pesar de que desde 1901 el Premio Nobel de la Paz ha sido concedido a muchas personas de dudosa adhesión a la paz y al entendimiento pacífico entre los pueblos, no cabe duda de que el periodo de inflexión de este galardón que supone el declive en el prestigio de esta categoría de los “Nobel” son los años treinta del Siglo XX en los cuales, a pesar de concederse el Premio Nobel de la Paz de 1935 al pacifista alemán Carl Von Ossietzky que en ese año sufría injusta prisión impuesta por el régimen nazi que imperaba en Alemania no se dudó, por parte del Comité Nobel del Parlamento Sueco, en nominar al mismísimo Adolf Hitler para el Premio Nobel de la Paz del año 1938 como reconocimiento a sus gestiones para salvar la paz mundial en el Tratado de Munich.
Así pues, que se haya concedido el Premio Nobel de la Paz al actual presidente de Estados Unidos, Barak Obama, no debe sorprender ni escandalizar a nadie sino que debe entenderse, más bien, como un gesto más para congraciarse con la primera potencia del mundo porque difícilmente se puede considerar que Obama es “un gran benefactor de la humanidad” cuando tan solo lleva ocho meses en la presidencia del país con más cabezas nucleares del mundo y en este tiempo ni ha acabado con la guerra de Irak ni ha dado muestras de desarrollar una política menos agresiva que sus antecesores en Asia Central y en otras partes del planeta.
Recomendamos encarecidamente a la Fundación Nobel y a la Academia Sueca que recen mucho y eleven preces al Altísimo para que el Premio Nobel de la Paz de este año, Barak Obama, no decida durante el mandato que le resta por cumplir o en el siguiente, si es nuevamente elegido en el año 2012, invadir algún país bajo cualquier excusa porque, de no ser así, tendrían que ir pensando en dejar de otorgar el tan famoso, que ya no prestigioso, galardón para no hacer más el ridículo, como lo hicieron con su “pequeño desliz” de 1938 el cual han procurado ocultar durante años sin éxito.
Pasados veinte siglos del feliz nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo es hora de hacer una pequeña reflexión sobre el progreso de la humanidad a la luz de la Fe Católica y de lo que es el "curso de la historia" según el concepto liberal-revolucionario.
Para las lumbreras revolucionarias del Siglo XVIII el curso de la historia universal Conducía inexorablemente a un progreso material en las condiciones de vida humana. En virtud de tal idea se atacó a todas aquellas instituciones que pudieran significar algún freno u oposición a ese "devenir histórico" empleándose especial saña contra la Religión Católica y la Monarquía, forma de gobierno esta bajo la cual se puede realizar mejor la bella idea Católica de un Imperium Mundi Cristiano. Para los Iiberales del siglo XVlII, al igual que para el hombre medio de hoy, la historia es algo lineal que finalizara con la creación de un único Estado mundial altamente tecnificado y una sociedad fundamentada en el progreso científico que hará "Ias delicias" de todos los seres humanos.
Frente a estas elucubraciones se eleva la Doctrina Católica y la realidad histórica vivida tan solo en este ultimo siglo. Para la Doctrina Católica el ser humano parte de una perfección absoluta de la que cayó a causa del pecado original, que consistió, como todos sabemos, en una infracción moral de desobediencia. Desde entonces el ser humano fue cayendo moralmente hasta la venida de Jesucristo-Dios a la Tierra para redimirlo. Jesucristo dio un mensaje a la humanidad, siguiéndolo el hombre se redimirá y volverá al estado de perfección original del que disfrutó en un principio. De esto se desprende que el progreso humano existe únicamente en el campo moral y que el verdadero curso de la historia es aquel que lleva al hombre a una perfección ético-moral que le una (re-ligare) a Dios. La prueba de todo esto se encuentra en que si analizamos la historia humana de estos veinte siglos, vemos que, a pesar de haber llegado a la Luna y de curar innumerables enfermedades en otro tiempo mortales, los verdaderos avances de la humanidad se reducen tan solo a tres, que, además, son puros avances morales:
1°.) Supresión del infanticidio. EI asesinato del niño recién nacido por diversas causas entre las cuales destacaba la escasez de medios alimenticios (hoy se llamarían causas socio-económicas) era practica común ygeneralmente aceptada en el mundo pagano precristiano, hasta que la Iglesia Católica se extendió y pudo, con grades esfuerzos, desterrar esta vil costumbre, pero, hoy, tal practica reaparece con mayor refinamiento técnico, ya que, en la actualidad, el infanticidio puede realizarse en el mismo seno materno sin necesidad de esperar al nacimiento del niño, y esto ¡¡se nos quiere presentar como un avance de la humanidad propio del natural curso de la historia!!.
2º) Supresión de la esclavitud. EI empleo de masas humanas para el trabajo forzoso en condiciones infrahumanas también era practica común en el mundo pre-cristiano. Solo después de muchos siglos de lucha a causa de la cual la Iglesia sufrió persecución y martirio (véase lo ocurrido entre los Jesuitas y los bandeirantes en Paraguay), se logró extirpar de la faz de la tierra esta infame institución. No obstante, vemos como de nuevo esta institución resurge en el mundo ya sea de una forma indirecta, por medio de contratos-basura, o, claramente, bajo una forma directa, como en Sudan oEstados Unidos, donde los presos, generalmente de raza negra, se ven obligados a trabajar para el Estado (cosa curiosa esta, si tenemos en cuenta que USA protesta constantemente a China por el mismo hecho).
3°) Supresión del duelo. EI duelo se convirtió, sobre todo desde mediados del siglo XVIII, en la culminación de toda frívola distracción de salón. Tal fue el uso y el abuso de la costumbre de batirse en duelo que, la Iglesia Católica, siempre defensora de la vida y dignidad humana, tuvo que intervenir condenándola y favoreciendo la creación en toda Europa de Ligas Anti-Duelo (en las que, por cierto, tuvo una participación decisiva nuestro Rey Don Alfonso Carlos I), que lograron, poco a poco, que los Estados europeos fueran prohibiendo y penalizando en sus leyes esta practica que se había convertido en un asesinato encubierto a causa de un mal entendido concepto del honor. Afortunadamente, por el momento, no vemos en el mundo actual un resurgir de esta costumbre aunque no se puede asegurar, tal y como están las cosas, que no vuelva a usarse de ella.
Respecto a los avances materiales habidos en la historia, por supuesto que son laudables, necesarios e imprescindibles, pero hay que tener en cuenta que si el avance o teoría científico-material no se somete a directrices morales siempre y, creo poder decir, sin excepción derivara en un mal para la humanidad. Así, por ejemplo, podemos citar la teorías darwinistas del origen de las especies y la selección natural, las cuales terminaron materializándose en teorías social-racistas justificadoras de terribles genocidios; el descubrimiento del átomo que derivó en la invención y desarrollo de armas de destrucción masiva, olos nuevos descubrimientos en materia de genética, los cuales aún no sabemos como pueden terminar. Solo si el progreso material va acompañado del progreso moral, que deriva del cumplimiento de los preceptos emanados del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia Católica, la humanidad podrá salvarse del trágico destino histórico a la que Ie lleva la teoría liberal del progreso indefinido porque, como certeramente afirmó Roger Bacon, aunque este fuera un heterodoxo, "Ia Religión es la esencia que impide que la ciencia se corrompa”.
No cabe duda de que entre el título del presente escrito y la imagen que lo acompaña, algún lector ya se ha imaginado aventuras de capa y espada, sobre todo de estas últimas por los valles y las montañas de la tierra íbera para deshacer los entuertos que de forma constante, continua y consciente nos provocan nuestros poco dotados gobernantes, pero nada más lejos de nuestra intención que hacer un llamamiento a echarse al monte como el Cura Santa Cruz o Juan Martín El Empecinado.
Después de casi dos años desde que se comenzó la publicación de este modesto blog y visto el no poco eco conseguido tanto en la red como fuera de ella, los redactores madrileños del mismo están pensando en organizar, para el inicio del próximo curso político, allá por el mes de Octubre; unas tertulias políticas y culturales de periodicidad quincenal en algún café clásico o popular taberna de la Villa de Madrid en las que intercambiar ideas y opiniones.
Para ello, y esta es la causa, motivo y origen de estas breves líneas, rogamos a nuestros lectores que nos indiquen si están o no interesados en tal iniciativa y qué día de la semana y lugar de la madrileña villa consideran oportuno para comenzar con las tertulias, así como los temas que consideren más interesantes para tratar proporcionando asimismo algún medio de contacto para mantenerles informados puntualmente del comienzo y desarrollo de las reuniones.
En las tertulias tendrán cabida todos los que estén dispuestos a debatir y conversar en buen tono y educación, aunque para nada coincidan con nuestra línea editorial o sean radicalmente contrarios a la misma.
Esperamos y deseamos que esta iniciativa sea bien acogida y pueda materializarse de forma exitosa para lo cual podéis dirigiros a la dirección de correo de nuestro blog: arturoen@hotmail.com
A tenor del contenido de diversos comentarios, creo que se hace imprescindible que exponga lo más claro que me sea posible, cuales son mis ideas, las cosas en las que creo, las que me gustan y las que no me gustan. Así pues, ahí va.
Creo sinceramente, que este mundo enloquecido en general y esta España nuestra en particular van por un camino que no conduce a ningún buen fin. Entre otras cosas, el desprecio por el Medio Ambiente amparado en un imprescindible desarrollo económico que solo termina beneficiando a una minoría muy minoritaria de la humanidad, la crítica demoledora a todo sistema de valores con la finalidad de crear una sociedad amoral, los medios de información masivos tendentes a desinformar y a crear una opinión pública sin criterio, homogénea y conforme con los mandatos del poder y la progresiva justificación del hombre solo en tanto en cuanto es consumidor vienen a corroborar esta opinión mía.
Afirmo que el nacionalismo es el último refugio de los canallas como prueba el hecho de que los más nacionalistas de hoy eran los que hace pocos años militaban en el más radical izquierdismo internacionalista. Por ello rechazo todo concepto de nación que vaya más allá de significar un “grupo de personas procedentes de un mismo lugar” y le contrapongo la idea de Patria, que no solo implica una comunidad humana forjada por siglos de historia y constituida en Estado sino también una tradición heredada que hay que respetar y, sobre todo, una tradición por legar.
Niego el derecho a decir estupideces a los que, por su formación cultural o por el puesto que ocupan en las administraciones públicas, no tienen derecho a decirlas.
Afirmo que la actividad política es un servicio público tendente al bien común y por tanto la mayor virtud de un político es la honradez. Rechazo la idea liberal de que en la persona del político se debe distinguir entre su vida pública y su vida privada porque los políticos no tienen vida privada ya que la “moral particular y privada no es diferente de la moral política y pública”.
Creo que no solo hay que confiar la justicia a las leyes porque las leyes, como obra humana que son, pueden ser imperfectas, y afirmo que por encima de toda legislación humana se encuentra el Derecho Natural y nuestra propia conciencia individual a la que siempre se debe ser fiel. Por tanto creo en el Imperio de la Virtud más que en el Imperio de la Ley.
Afirmo que la base de la administración de justicia penal, esta en la supremacía moral del Juzgador sobre el juzgado, si tal supremacía no existe y el Juzgador está al mismo nivel que el juzgado o incluso por debajo de él, el primero pierde toda legitimidad y toda sentencia se convierte en una aberración animal.
Rechazo el culto que las sociedades actuales rinden a la economía sometiéndola todas las demás facetas de la existencia y, lejos de cuestionarme tal o cual sistema económico, me cuestiono la economía misma. Niego que la globalización sea beneficiosa para la humanidad porque tal globalización no es más que el internacionalismo capitalista que ha sustituido a los “Proletarios” por los “Capitalistas” en el viejo lema de “Proletarios del mundo, uníos”.
Creo en un Socialismo que materializando la afirmación de San Pablo de que “lo que en unos sea exceso, revierta en lo que es necesario para otros” sea además Patriótico frente a las tendencias cosmopolitas y homogeneizadoras y Universal frente a la actual globalización liberal-capitalista y al antiguo internacionalismo marxista.
Afirmo que la libertad exige responsabilidad y que los ciudadanos solo son libres si de forma directa y responsable participan de forma continuada en las cosas del gobierno, teniendo además capacidad para revocar poderes en cualquier momento a sus representantes; creo por tanto que la democracia liberal es una idea falsa que solo da una apariencia de libertad abstracta al tiempo que de forma real la niega.
Niego que la limitación de los poderes de un estado pueda venir de una Ley Suprema o Carta Magna y afirmo que solo potenciando la articulación de la Sociedad Civil por medio de cuerpos intermedios se garantiza que los poderes políticos no caigan en tendencias dictatoriales. Asimismo afirmo que la Institución Monárquica solo tiene justificación si se convierte en la Magistratura Última que garantice los derechos y libertades de los pueblos.
Creo en la defensa de las Culturas y desprecio la idea de Civilización que no es más que la fase última, crepuscular y decadente de una Cultura. Afirmo que en la actualidad existe un total desprecio hacia la cultura siendo uno de los mayores males de la sociedad occidental moderna el que sus individuos han pasado del estado salvaje al estado civilizado sin pasar por la cultura.
Amo las ruinas antiguas porque ellas son testimonio de gestas realizadas por grandes hombres inspirados por bellas ideas. Amo las bellas y sublimes ideas en cuya defensa la muerte no es más que la rúbrica de un testamento. Añoro los antiguos tiempos en los que se veneraba el honor y la lealtad, desearía el retorno a los tiempos caballerescos en donde pudiera existir buen señor del que ser buen vasallo…
Ya se, ya se… Antiguo, reaccionario, raro, decimonónico, pero SOY YO y con pocas pretensiones que vayan más allá de la de mantenerme en pie en un mundo en ruinas.
Si actualmente, en estos tiempos en los que la formación humanística en general y la literaria en particular se encuentran en franca decadencia, preguntásemos a cualquiera ¿Quién fue Percival Christopher Wren? es seguro que a nadie le sonaría tal nombre.
En cambio, fue P.C. Wren el típico autor literario cuyas obras se leen, son aplaudidas y los títulos de las mismas permanecen imborrables en la memoria llegando a eclipsar totalmente el nombre de su autor, pues es seguro que la mayoría ha leído o ha oído hablar de “Beau Geste” y precisamente el autor de “Beau Geste” fue P.C. Wren.
Percival Christopher Wren, nacido en Devonshire (Gran Bretaña) en 1885 y descendiente de un famoso arquitecto inglés del Siglo XVII fue el típico británico victoriano, de enorme formación cultural y académica obtenida en las aulas de Oxford, viajero incansable y, al igual que otros victorianos ilustres como Sir James Brooke y el general Gordon, amante de aventuras guerreras. Fue precisamente ese amor por la aventura el que le llevo a ingresar en el ejército británico primero y a alistarse en la Legión Extranjera Francesa después siendo esta última experiencia la que de forma determinante marcaría la temática de su obra literaria pues de ocho novelas escritas, seis están, directa o indirectamente, inspiradas en la Legión Extranjera.
Sin lugar a dudas, aunque es curioso, su novela más famosa fue “Beau Geste” publicada en 1924 y llevada al cine en tres ocasiones (la primera vez en 1926, tan solo dos años después de su publicación lo que ya es indicativo del enorme éxito de la novela, la segunda vez en 1939 y la última en 1966). “Beau Geste” es en realidad, y de ahí lo curioso que resulta que prácticamente se hable de ella en exclusiva, la primera novela de una trilogía integrada también por “Beau Sabreur” y “Beau Ideal”, siendo imprescindible la lectura de las tres novelas para lograr desenmarañar la trama enigmática que envuelve a la narración y a todos los personajes y que mantiene al lector en constante atención pues, poco a poco, se puede ir averiguando el desenlace.
Siendo la típica novela de aventuras del periodo de entreguerras al igual que lo fueron “La Bandera” de Pierre Mac Orlan o “Bajo dos Banderas”, “Beau Geste” las supera a todas por ser capaz de mantener el suspense hasta el final de la trilogía, por la descripción de unos escenarios muy vivos y de gran realismo y por el acento humano que pone P.C. Wren en todos los capítulos en los que refleja la vida de loa legionarios en el duro marco del desierto africano.
Si bien es cierto que “Beau Geste” es más conocida por la magnifica película dirigida por William A. Wellman en 1939 y protagonizada por Gary Cooper y Ray Milland, lo cierto es que todas las adaptaciones cinematográficas de esta novela se centran en las aventuras que se desarrollan dentro del ambiente de la Legión pasando muy por encima por el verdadero centro de la obra que es la trama de intriga y suspense que la rodea, por lo que solo la lectura de la novela y, más aún, de la trilogía completa permiten descubrir el final magnífico e inesperado de todos y cada uno de los protagonistas siendo muy tentador el desvelarlo aquí mismo, más… simplemente apuntare dos cuestiones ¿Quién mantuvo en pie los cuerpos de los legionarios muertos en Zinderneuf? ¿Cuál fue la causa del robo que anima a los tres hermanos a alistarse en la Legión Extranjera?. Solo la lectura contestara a estas preguntas y asombrara al lector con un final tan excelente como inesperado.
Percival Christopher Wren (P.C. Wren) falleció en Londres en 1941 tras casi treinta años dedicado a la producción literaria siendo muy influenciado por autores como H. Ridder Haggar, autor de “Las Minas del Rey Salomón” y creador del personaje Alan Quatermain.
En el año 1802, tan solo hace ahora poco más de dos siglos, venía al mundo en su parcela francesa y fruto de un matrimonio formado por una aristócrata legitimista de mermada fortuna y un emergente general del Primer Imperio Napoleónico un escritor de grandeza sublime y trascendencia universal: Víctor Hugo.
Muchos son los autores que han pasado con dignidad a la historia de la literatura universal haciéndola grande, pero solo unos pocos lo han hecho con tal fuerza que, a partir de ellos, el mundo de las letras significó un antes y un después. Tal es el caso del mencionado literato.
Víctor Hugo cultivó con fortuna todos los géneros literarios: introdujo el romanticismo en el teatro con sus conocidas obras “Cromwell” y “Hernani”, revolucionó la poesía de su tiempo sentando las bases de la poesía moderna y sobre todo sintetizo toda la tradición literaria francesa en sus novelas consiguiendo que a partir de él se pueda hablar en la literatura gala, al igual que en el mundo de las ideas a partir de su coetáneo Hegel, de una “Derecha y de una Izquierda Huguista”.
Las novelas de Víctor Hugo sintetizan y perfeccionan el tratamiento psicológico de los personajes iniciado por Honoré de Balzac en las novelas que forman su ciclo de “La Comedia Humana” y mejoran, por medio de un novedoso tratamiento de la acción, que en muchas de sus obras no es una única sino diversas acciones que convergen y se entrelazan gracias a la excelentemente buscada y conseguida interrelación entre los personajes, sentando de este modo las bases de lo que será la novela francesa futura.
Ya en la obra de Hugo se encuentra el interés por el estudio psicológico de los personajes que culminara con el Naturalismo y Emilé Zola, si bien este último autor, que por su concepto del arte y de la sociedad bien pudiera considerarse el máximo exponente de la anteriormente mencionada “Izquierda Huguista”, parece adolecer de cierta misantropía y pesimismo que le lleva en todo momento a resaltar lo negativo del mundo que describe mientras que en Hugo siempre hay un criterio más esperanzador que puede llegar a presentar a personajes hundidos en el fango social del que se elevan ejerciendo el bien y la justicia como Jean Valjean. Igualmente, es Víctor Hugo el precursor de lo que más tarde Maurice Barrés denominara “Novelas de Energía Nacional” así como del pensamiento de Charles Maurras resultando ambos autores los máximos exponentes de lo que antes hemos aludido con la denominación de “Derecha Huguista”. En este sentido hay que señalar que quien haya leído la novela “Noventa y Tres” reconocerá la descripción de un carácter tan perfectamente ideal y sublime en sus personajes centrales que, a pesar de situarlos en bandos opuestos en la guerra que asoló Vendée durante el Terror, hace tan hermosa y comúnmente franceses al Marques de Lantegnac como al Convencional Gauvin bien pudiendo inspirar aquella máxima de Maurras de que “Todo lo nacional es nuestro”.
Por otra parte Víctor Hugo no es solo un autor literario, es también, y dejando a parte su faceta pictórica, un intelectual comprometido con la política y sociedad de su tiempo. Bien pudo el hijo del General Bonapartista subirse al carro del Segundo Imperio utilizando para ello tanto su fama literaria como su escaño de parlamentario conservador en la Segunda República más en vez de eso, utilizó ambas facetas para oponerse a la política megalómana y dictatorial emprendida por Napoleón III plasmando sus críticas en el opúsculo “Napoleón, elpequeño” lo que le supuso el destierro en Bélgica, Jersey y Guernesey desde 1851 a 1879 (curioso paralelismo con el otro gran genio literario francés precitado, Emile Zola, del que este año se cumple el primer centenario de su muerte). Destronado Napoleón III y elegido Senador en 1875, lejos de volver gloriosamente a Francia a recoger en la recién instaurada Tercera República los frutos de su oposición al régimen bonapartista continuo en el destierro enfrentándose a Thiers y exigiendo la amnistía para los miembros de “La Comuna de París” con lo que reiniciaba con mayor denuedo su particular cruzada por la abolición universal de la pena de muerte que resulta una constante en todas sus obras. Asimismo, Hugo es un reformador social y en sus obras existe una constante preocupación, primitiva y utópica si se quiere, por las condiciones del trabajo que él pretende mejorar aplicando a la actividad económica criterios ético-morales extraídos del Cristianismo en el que fue educado por su madre y del que hace profesión de Fe en muchas de sus obras con extensas y panegíricas disgresiones y alusiones para nada confusas.
No obstante, de todo lo anteriormente apuntado, en esta Europa que ha hecho de lo material su principio y finalidad, el año 2002 pasaría a la historia exclusivamente como el año de la puesta en circulación del Euro y de una de las cíclicas crisis económicas. Tal vez Francia lograse armonizar la materia con el espíritu y emitiera en ese año alguna moneda con el motivo del bicentenario de Víctor Hugo (esperemos que, teniendo presente a Bovy y a Rodin, lo haga con mejor fortuna que la acuñada en su momento por España con motivo de su presidencia europea), pero la mejor y tal vez única forma de rendir válido y fructífero homenaje a un genio como Hugo es la de retomar aquellos ideales a los que sirvió y que junto con los expresados por otros muchos autores europeos de no menor entidad que él aunque sí de distinto tiempo pongan a Europa en el liderazgo cultural y moral de un mundo que en el presente rinde culto a la barbarie con apariencia de humanismo con la torpe excusa de defender una supuesta civilización que no es más que el modus vivendi de una porción minúscula de la humanidad en detrimento de la inmensa mayoría de la misma que es condenada a integrar “los miserables” de la Tierra.
Por todo ello: ¡¡¡Gloria a Víctor Hugo, porque en este tiempo de deserción intelectual simboliza el compromiso de la inteligencia!!!, ¡¡¡Culto a Víctor Hugo, porque en un mundo mercantilizado no arrendó su pluma ni alpoder ni al dinero!!!, ¡¡¡Prez a Víctor Hugo, porque es el único hombre que honro el Arco del Triunfo de Paris!!!, ¡¡¡ Honor a Víctor Hugo, porque en medio de la convulsión y la decadencia supo mantener la tranquilidad de espíritu imprescindible para inmortalizar su obra entre las ruinas legadas y las cenizas por legar!!!.
Todo cambia en la vida con el transcurso de los años y ciertamente así es y así ocurre también con estas entrañables fechas que se aproximan y que cada vez son menos entrañables, menos familiares, menos espirituales y mas, mucho más, materiales y comerciales.
Desde el punto de vista subjetivo de cada uno, estoy seguro que la Navidad, pasa de ser un tiempo mágico de desbordamiento de una felicidad incomprensible cuando se es niño a ser un tiempo de tristeza melancólica cuando los años pasan y se tiende a recordar a los que antaño estaban y ya no están.
Desde el punto de vista objetivo, la Navidad ha pasado de ser una fecha religiosa de gran espiritualidad y recogimiento, de cánticos alegres y muestras de afecto de unos para con otros a una simple periodo que, junto con otras fechas concretas como el 14 de Febrero o el 19 de Marzo, figuran con números gigantescos en los calendarios mercantiles.
En la Navidad actual, como siempre ha ocurrido con los que tienen por corazón una caja de caudales, los plazos no dejan de correr, los intereses no dejan de devengarse y las deudas no dejan de acumularse, pero nunca se han utilizado tanto las fechas navideñas con un interés tan comercial y crematístico como de un tiempo a esta parte.
La Navidad ya no empieza entorno al veinticuatro de Diciembre como hace años sino que se adelanta a mediados de Noviembre en los grandes centros comerciales para estimular más el deseo consumista próximo el cobro de la paga extra. Nunca con anterioridad, una sociedad más laica, más desacralizada y cada vez menos religiosa y familiar ha celebrado tanto una fecha familiar y santa con un sentido tan opuesto a su espíritu originario.
La Navidad no es la fiesta orgiástica del dinero, del comercio y del consumo, la Navidad es la conmemoración anual de la Venida al Mundo de Nuestro Señor Jesucristo y sobre todo del nacimiento del mensaje que, confirmando íntegramente el decálogo hebreo, venía a dar un mandamiento nuevo que la humanidad se empecina en desoír: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
Hoy, el dinero, ese “excremento del diablo” del que hablaría Papini, lo inunda todo y todo lo corrompe hasta el extremo de que, resultaría más fácil extraer el templo, que son todas y cada una de las almas de las gentes de bien; del comercio que expulsar a los comerciantes del templo porque de lo contrario ¿Qué queda de la Navidad? ¿Tan solo la iluminación de la ciudad y los paquetes de regalo circulando por las calles?.
¡¡Pues no!!. No solo eso queda de la Navidad porque la Navidad, lo que realmente es la Navidad, lo que realmente significa la Navidad, pervive en todos y cada uno de aquellos que comprenden y aceptan el mensaje de “Un cuento de Navidad” de Dickens y por supuesto del Evangelio.
Siendo costumbre intercambiar regalos en diferentes fechas, sobre todo en Navidad, surge siempre el problema de qué regalar y si el objeto elegido agradará o no a la persona obsequiada.
Si el regalar es un arte, el regalar un libro es el arte supremo, ya que si siempre hay que elegir el regalo, no guiándonos por lo que a nosotros nos gusta sino por lo que agrada a la persona a la que vamos a regalar; el regalo de un libro exige un saber escoger el género, el tema, el autor y la calidad de la edición.
De este modo, si a la persona a regalar, le gusta la historia y la literatura, qué mejor elección que una novela histórica ambientada en su periodo histórico favorito o, por si al contrario, le agradan las artes escénicas la elección adecuada sería una pieza teatral de su dramaturgo o del género teatral de su predilección.
Resuelto el problema del género y del tema, se resuelve automáticamente el problema del autor, pues se trate de un autor consumado o no, es de poca importancia, si ha escrito una obra literaria interesante, documentada y fácil de leer.
Más difícil resulta encontrar una calidad en la edición del libro. A este respecto, hay que decir que un libro no es un objeto de consumo que se lee y se tira. El libro puede y debe ser leído, conservado, consultado y vuelto a leer, siendo para ello imprescindible que la edición en cuanto al papel, formato y encuadernación sean buenas porque ¿Cuántos páginas no quedan sueltas y descabaladas al abrir un libro? ¿Cuántos libros no quedan deshechos tras su primera lectura?. Por tanto siempre es aconsejable gastarse un poco más y adquirir una buena edición que permita disfrutar del libro durante muchos años e incluso legarlo a nuestros nietos o bisnietos. Igualmente si la pieza literaria ha sido escrita originariamente en otra lengua, es fundamental elegir, en materia de edición, una buena traducción porque una traducción mala puede destrozar la obra haciéndola ilegible e invitando a desistir de su lectura al más ávido de los lectores.
Por último, también es aconsejable en materia de edición, que si la obra que se elige es densa en nombres y datos históricos o científicos, contenga notas aclaratorias a cuenta del editor o del traductor, que faciliten al lector la comprensión del texto pues, por muy culto que se sea no se puede tener en todo momento una enciclopedia en la cabeza.
Termino haciendo una relación de libros editados recientemente y que considero de interés para próximos regalos siendo de excelentes temáticas y calidades editoriales.
-“La Mujer Pobre” de León Bloy, editorial Alfama. Esta edición tiene la ventaja de tener una magnífica traducción del francés de esta obra del catolicismo crítico y social.
-“Varsovia 1920: El Intento Fallido de Lenin por Conquistar Europa” de Adam Zamoyski, editorial Siglo XXI. Ensayo histórico sobre uno de los grandes conflictos, hoy ignorado, del periodo de entreguerras.
-“los Miserables” de D. Víctor Hugo, editorial Planeta. Esta edición es una nueva traducción de la famosísima novela de Hugo editada con la categoría que se merece para facilitar su conservación.
-“Historia de la Revolución Francesa” de Jules Michelet, editorial Ikusager. Conocida y celebérrima sobre la Revolución Francesa cuya edición reproduce la primera edición en castellano con traducción de don Vicente Blasco Ibáñez y que se lee con la facilidad de una novela.