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sábado, 24 de octubre de 2020

NECROFILIA Y NECROFOBIA O LA POLÍTICA ZOMBI

Desde hace unos años se está abriendo paso entre la literatura juvenil y el cine bélico o de acción un curioso subgénero que tiene por protagonistas a los zombies o a los famosos "Muertos Vivientes" que popularizara en 1968 George A. Romero con su película, hoy de culto, "La Noche de los Muertos Vivientes". Mientras el subgénero literario consiste en coger una obra clásica como "Orgullo y Prejuicio" o "El Lazarillo de Tormes" y adaptarla para que los personajes secundarios se conviertan en unos muertos vivientes que, poseídos por una feroz hambre antropofágica, intenten devorar a los protagonistas; el subgénero bélico consiste en convertir al enemigo, sea este según y conforme la guerra de la que se trate, en unos zombies que en vez de buscar una victoria militar tratan de merendarse, entiéndase en sentido estricto, a los protagonistas siempre heroicos.

            Pues bien, como la realidad suele superar la ficción no se puede menos que encontrar ciertas similitudes entre este subgénero literario-cinematográfico de muy dudoso gusto y la actividad política que en no pocos casos se desarrolla en nuestro país desde el poder y desde la oposición y que empieza a ser digna de ser analizada por psiquiatras y psicólogos pues denota ciertos traumas no superados que, ocultos en el inconsciente, se manifiestan en el mundo consciente en una forma de ilógica parafilia necrófila o necrófoba.

            Va a hacer justamente un año que el gobierno del PSOE presidido por Pedro Sánchez ordenó sacar el cuerpo de Francisco Franco del Valle de los Caídos y trasladarlo a un cementerio público situado en el Municipio de El Pardo justificando tal decisión como una reparación a las víctimas de un periodo concreto de la Historia de España, el Franquismo, como si otros periodos no menos concretos de esa misma historia no tuvieran también sus víctimas a las que reparar.  Por otra parte, hace unas semanas, el grupo parlamentario de VOX en el Ayuntamiento de Madrid se congratulaba de haber logrado que el consistorio madrileño hubiera acordado retirar varias calles y monumentos dedicadas a los difuntos políticos socialistas Largo Caballero e Indalecio Prieto a los que el Secretario General de VOX, Javier Ortega Smith, calificó como "unos auténticos criminales" (desconocemos la diferencia entre un criminal y un auténtico criminal). Hoy, cuando nuestro país afronta decenas de miles de muertos por una epidemia y una crisis económica de difícil comparación con cualquier otra crisis anterior, resulta que, ignoramos si alguien habrá caído en la cuenta, Franco, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Millán Astray, Alonso Vega, Santiago Carrillo y otros muchos tienen una cosa en común: que están muertos, enterrados y sus víctimas, tanto las gravemente ofendidas como las levemente ofendidas, se han extinguido por pura acción de la inexorable ley biológica.

            ¿Cual es la razón por la que más de ochenta años después de finalizada la guerra civil de 1936 a 1939 y más de cuarenta años después de fallecido el dictador por causas naturales, los personajes de aquella contienda y de aquel régimen estén tan presentes en la actual actividad política?. Es de suponer que Freud tendría mucho que decir al respecto, pues parece no existir ni haber existido jamás mayores y mejores ejemplos de la "Pulsiones" del Eros y del Tanatos que forman un nítido modelo psicosexual donde el secreto deseo del incesto descubierto en el ser humano por el neurólogo austriaco es sustituido, en el caso colectivo español, por una fobia a los muertos o por una parafilia  necrófila.

Psicoanálisis y bromas aparte, la pregunta formulada tiende a ser contestada por los pacientes, perdón, por los distintos miembros de la casta política española apelando a la supuesta reparación de las víctimas de la Guerra Civil de 1936 a 1939 y del Franquismo, pero, sin entrar a valorar de si se habla de unas víctimas y no de otras o si el tiempo transcurrido hace que esas víctimas hayan dejado ya de existir, tal explicación suena falsa, extraña y no sincera haciendo que todo parezca una gran farsa en la que el Hispanorum Modus Vivendi que se inauguró con la Constitución de 1978 y que a grosso modo consistía en "yo robo, tu robas y nosotros nos callamos" se ha ampliado a un "yo me cago en tus muertos, tú te cagas en los míos y nosotros seguimos tan amigos cobrando del erario público gracias a nuestros respectivos clubs de fans".

            "Francisco Franco fue un asesino", dice la izquierda; "Largo Caballero e Indalecio Prieto fueron unos auténticos criminales", dice la derecha. Pues bien... Nosotros retamos al mismísimo Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias para que presenten una prueba de que Francisco Franco personalmente puso una pistola en la nuca de alguien y apretó el gatillo, e igualmente, retamos a Javier Ortega Smith, a Santiago Abascal y a Pablo Casado para que presenten alguna prueba de que Largo Caballero e Indalecio Prieto personalmente hicieron eso mismo. Evidentemente, ni unos ni otros pueden presentar tal prueba por el simple hecho que, a determinadas escalas, el crimen siempre se hace a través de personas o grupos interpuestos. 

            Si  Franco, Largo Caballero o Indalecio Prieto fueron unos asesinos, no lo fueron porque ellos mismos ejecutasen la acción criminal sino porque ordenaron o sugirieron a otros, clara o veladamente, que tal acción criminal se llevase a efecto sirviéndose para ello de instituciones u organizaciones que, con nombres concretos, existen y gozan de muy buena salud en nuestro país.

            Si Largo Caballero o Indalecio Prieto cometieron crímenes lo hicieron sirviéndose de una organización política aun existente y llamada Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y si Franco asesino a muchos o a pocos lo hizo a través de unas instituciones y organizaciones que todavía existen en nuestro país como son la Guardia Civil y el Ejército Español, único ejército del mundo mundial que tiene el dudoso honor de haber traído a la metrópoli tropas mercenarias coloniales para matar y maltratar a sus propios ciudadanos, ya que si el Ejército Francés desplego tropas coloniales en el territorio metropolitano fue para maltratar a los alemanes durante la ocupación de la cuenca del Ruhr en 1923 (no mencionaremos la I Guerra Mundial) y a los españoles internados en los campos de concentración franceses en 1939.

"¡En Alemania no existe ninguna calle que se llame Adolfo Hitler ni ningún monumento al genocida!" claman todos. Sin entrar a considerar el hecho de que la placa de la posible calle fue hecha desaparecer por las tropas aliadas junto con toda la calle y la consideración que puedan tener algunos asesinos de masas del III Reich en la Alemania actual, es cierto que Adolfo Hitler no tiene calles dedicadas en ninguna ciudad alemana, pero también es cierto que el NSDAP (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei) está prohibido en Alemania como prohibidas están las fuerzas militares o policiales implicadas en los crímenes del III Reich.

            En puridad lógica, si se desea resarcir a las víctimas de la Guerra Civil y del Franquismo, se debería actuar contra lo vivo que queda de aquel periodo y no contra lo muerto, que ya no daña a nadie. Así, podríamos sugerir al gobierno que preside Pedro Sánchez que para resarcir moralmente a las víctimas de ese periodo histórico, disolviera la Guardia Civil en vez de celebrar el centenario de la fundación de la Legión por Millán Astray y, ¿Por qué no?, hiciera públicos los nombres de los confidentes de la Brigada Político Social; e igualmente sugerimos al señor Ortega Smith que, además de celebrar el derribo de las placas de las calles Largo Caballero  e Indalecio Prieto, presente en la Audiencia Nacional una querella contra el PSOE por presunta organización criminal utilizando para ello los numerosos hechos objetivos recopilados en la llamada "Causa General" depositada en la Fiscalía General del Estado (si es que no la han hecho desaparecer) y en la que, por cierto, aparece el nombre de un muy conocido policía durante los primeros años de la Transición relacionado con la detención de las llamas "Trece Rosas". Pero claro,  en el primer caso unos tienen escopetas y en el segundo supuesto tal vez le supusiera una meliflua bofetada al caballista de perfilada barba.

            En el fondo, y no muy en el fondo, la constante presencia de la Guerra Civil de 1936 a 1939 y del Franquismo en la política actual no busca reparar a nadie, sino que es el recurso desesperado de una casta política que nada tiene que decir ni que aportar y que, siendo incapaz de hacer frente con alguna inteligencia a los graves problemas que afectan al país, prefiere hacer una política de zombies reviviendo a los muertos en vez de desarrollar una política que tenga por objeto a los vivos para evitar que mueran.

 

lunes, 22 de julio de 2019

LOS ESPAÑOLES EN LA LUNA

 Que toda asamblea, comunidad o grupo puede ser manipulado para que tenga cierta opinión concreta sobre determinada cuestión o que manifieste cierta tendencia más acorde con lo que, en cada momento, pueda interesar al poder es un hecho indiscutible. La manipulación es la esencia del régimen político liberal-parlamentario que padecemos por lo que hablar de libertad en tales circunstancias es poco menos que un cuento chino porque la inmensa mayoría de nuestras acciones y pensamientos vienen determinados por la manipulación a la que somos sometidos, detrás de la cual se encuentran importantes poderes, intereses y medios de toda índole, pero sobre todo la comodidad y la falta de curiosidad de una inmensa mayoría que la lleva a no contrastar, a no investigar y a aceptar como verdades absolutas todo lo que se le dice desde determinados entornos.

            Desde que comenzó el actual mes de julio de este año 2019, los medios de comunicación, especialmente las diferentes cadenas de televisión, no hacen nada más que repetir machaconamente que estos días se conmemora el cincuenta aniversario de la llegada del hombre a la luna. Efectivamente el 16 de julio pasado se cumplían cincuenta años del despegue, desde Cabo Cañaveral (Florida), de la Misión Apolo 11, que con tres astronautas a bordo, Amstrong, Collin y Aldrín, alunizaría en la Luna el 20 de julio de 1969  por lo que ese día del presente mes de julio de 2019 se conmemoró el cincuentenario de la llegada del hombre a nuestro más cercano satélite. Ahora bien, el tratamiento informativo que se está dando a esta conmemoración, sin duda histórica, contrasta con la niebla, oscuridad y silencio con que los mismos medios de comunicación están tratando, o mejor dicho, no tratando otro acontecimiento del que, también estos días, se cumple el medio siglo.

            Tal acontecimiento, no es otro que las "Históricas Jornadas", así denominadas por los medios de comunicación de entonces, que empezaron precisamente el 20 de julio de 1969 con la designación, por el dictador Francisco Franco Bahamonde, de Juan Carlos de Borbón y Borbón como su sucesor en la Jefatura del Estado a Título de Rey y que culminaron dos días después, el 22 de julio de 1969, en las Cortes Franquistas con la aceptación y jura de las Leyes y Principios Fundamentales del Reino y del Movimiento por parte del designado sucesor. La cronología de estos acontecimientos fue la siguiente:

            20 de julio de 1969. Tras informar al Consejo del Reino de su decisión sobre la designación de sucesor, Francisco Franco se dirige a las Cortes reunidas en sesión extraordinaria a fin de someter dicha designación a votación, la cual es abrumadoramente aprobada por 491 votos a favor, 19 en contra y 9 abstenciones.

            21 de julio de 1969. La mesa de las Cortes que presidía José Iturmendi Bañolas, se dirige al Palacio de la Zarzuela a fin de informar oficialmente a Juan Carlos de Borbón de su designación como sucesor y solicitar la aceptación formal de la misma, que es recogida en acta por el Ministro de Justicia, Antonio María de Oriol, en su condición de Notario Mayor del Estado.

            22 de julio de 1969.  Se celebra una nueva sesión de las Cortes a fin de que el designado sucesor preste juramento de lealtad al Jefe del Estado, Generalísimo Franco, a las Leyes Fundamentales del Reino y Principios Fundamentales del Movimiento. Después de prestar juramento,  Juan Carlos de Borbón es proclamado por Francisco Franco ante las mismas Cortes como su sucesor a la Jefatura del Estado a Título de Rey.

            El contraste del tiempo dedicado en los medios de comunicación actuales a la conmemoración de la llegada del hombre a la Luna con la escasa o nula mención a la conmemoración del cincuenta aniversario de la designación de Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco solo se puede explicar como un acto de grosera manipulación que pretende mantener a los españolitos en la Luna, y nunca mejor dicho, para que precisamente no recuerden o no conozcan lo que ocurría en nuestro país hace cincuenta años, no vayan a descubrir que después de tanta Ley de Memoria Histórica, de tirar tantas piedras y cambiar tantas placas de calles, el mayor monumento al franquismo es  la Jefatura del Estado en la persona que la encarna.

            En fin... dejo al lector un esclarecedor video de la filmoteca de Radio Televisión Española sobre las "Históricas Jornadas" y que esta publicado en You Tube. Dura poco más de siete minutos pero no tiene desperdicio.









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