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lunes, 6 de abril de 2015

¿DEMOCRACIA CONSOLIDADA?




De nuevo mi nieta Covadonga me induce a reflexionar sobre un tema. Llamaba a su casa para hablar con mi hijo, su padre, cogió ella el teléfono y aprovechó para preguntarme la fecha de la consolidación de la democracia en España (supongo que para otro trabajo en el cole). Le contesté apresuradamente sobre la fecha de la promulgación de la vigente Constitución. Pero luego me quedó el runrún de la pregunta: ¿de verdad tenemos una democracia consolidada?.

Para responder en profundidad a la pregunta, habremos de analizar lo que de verdad significó eso que llamamos la Transición. Y echar la vista atrás para saber de dónde veníamos cuando se produjo. En esta vieja piel de toro tuvimos hubo desde año 1936 al 39, casi tres años de guerra incivil, en la que como decía Julián Marías hubo una “injustos vencedores y unos justos vencidos”. Cuatro eran los problemas básicos que arrastraba este Estado. El religioso, el territorial, el cultural y el económico. Una Iglesia, acostumbrada a controlar a la sociedad y con un sistema de financiación a través del presupuesto estatal. El choque entre el nacionalismo centrípeto y los periféricos, especialmente en Cataluña, País Vasco y Galicia, con sus idiomas propios. El cultural con un analfabetismo endémico y los estudios medios y superiores controlados, en su mayor parte, eclesialmente. Y el político con una monarquía envilecida y una pseudodemocracia en manos de un caciquismo asfixiante. La 2ª República intentó cortar drásticamente estos problemas: separación de Estado e Iglesia, pero sin respeto a la libertad religiosa; mantenimiento del centralismo, pero con una vía excepcional para los tres Países con nacionalismos exigentes; extensión de la cultura hacia todo el pueblo en un esfuerzo meritorio, con una pléyade de maestros, intelectuales y artistas entregados vocacionalmente a esa labor; el económico con los intentos de reforma agraria, torpedeados por los grandes latifundistas  agazapados en grupos monárquicos y republicanos; una república que se definía de los trabajadores, abrió paso al voto femenino e intentó someter el ejército a la autoridad civil. La aparición del fascismo, los intentos socialista y anarquista de acelerar revolucionariamente el cambio económico aplastados militarmente, la quema de conventos, los asesinatos políticos, fueron el caldo de cultivo de la sublevación contra el poder establecido y el inicio de la cruenta guerra civil. Triunfante el bando sublevado, se estableció una dictadura, ahogadora de libertades que reprimió durísisimamente durante 40 años cualquier protestar popular. La jerarquía eclesiástica recobró sus privilegios y el régimen jugando con la evolución de la segunda guerra mundial y el choque de la guerra fría contra la Unión Soviética, logró su permanencia, firmando un concordato con la Santa Sede y unos acuerdos con USA.

Los últimos años del franquismo tuvieron varias características: la emigración hacia Europa; el turismo que venía a nuestras playas; el paso de la autarquía económica a una cierta apertura al exterior; el destape en el cine; el paso de la miseria a un cierto bienestar y el abandono de los valores de la austeridad, las luchas universitarias y obreras, el nombramiento de un sucesor, la proclamación de libertad religiosa en el Concilio Vaticano II y la aparición de las primeras fisuras en el idilio Iglesia-Estado, el asesinato de Carrero Blanco, la marcha verde marroquí en el Sáhara, … La muerte del dictador, abrió una etapa de incógnitas. Y empezó una serie de filigranas políticas para pasar de un régimen atado y bien atado por unas leyes fundamentales a un sistema de democracia parlamentaria: el nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno, la aprobación por las Cortes franquistas de la ley de reforma política, la legalización del partido comunista, las primeras elecciones con candidaturas políticas después de muchos años de partido único, la redacción de una Constitución y su sometimiento a referéndum posterior.

Por fin vio la luz la Constitución vigente, promulgada el lejano 27 de diciembre de 1978. Nacida del miedo a los horrores de la guerra civil y de la represión franquista, con el deseo mayoritario de que no volvieran aquellos años luctuosos. Procede de transacciones entre fuerzas políticas que recogían el ansia de libertades de los luchas populares y los poderes fácticos que propiciaban la apertura; entre el nacionalismo español y los periféricos (con resistencia del vasco que motivó la abstención triunfante en su Comunidad); entre los partidarios de poner la riqueza al servicio del pueblo y las oligarquías económicas; entre el anhelo de la a confesionalidad del Estado y la conservación de la preeminencia de la Iglesia Católica, amparada en su mayoría sociológica: entre los partidarios de la forma republicana de gobierno y los intereses de la dinastía nombrada por Franco. Esa fue la Transición que la propaganda oficial presenta como modélica.

¿Democracia consolidada?. Para mí, nació cojitranca, por:

*Haber impedido al pueblo la decisión sobre la forma de gobierno: el dedo de dictador nombrando al Jefe de Estado no pudo discutirse.

*Un injusta ley de amnistía que impidió conocer y juzgar los delitos cometidos por ambos bandos en la guerra y los crímenes del franquismo. A su amparo salieron de la cárcel también asesinos etarras.

*Los Acuerdos con la Santa Sede, preconstitucionales en su redacción aunque se aprobaran después, que legitiman los privilegios eclesiales y mantienen el sistema de financiación por vía de presupuesto.

*El paso del centralismo a un régimen de café para todos, con un sistema de autonomías y de competencias mal definido en la Constitución y fuente de conflictos continuos.

*Unas leyes electorales que tienden a reforzar el poder de los partidos poderosos, encauzados hacia un  bipartidismo imperfecto.

*Una segunda Cámara, el Senado, inútil en su configuración.

*La desfiguración del Parlamento como medio de controlar al ejecutivo que ha quedado reducido a ser una caja de resonancia en cuanto un partido consigue mayoría absoluta.

*La politización de la cúpula del poder judicial, comprometiendo gravemente su necesaria independencia.

*El mantenimiento del privilegio medieval de aforamientos para los políticos, a nivel autonómico y central.

*La pérdida de la independencia medios de comunicación que tanto papel jugaron en la transición, pues están cada vez más concentrados en manos del gran capital y repiten machaconamente las consignas del pensamiento único. 

*Las trabas a la iniciativa legislativa popular, vendándole determinadas cuestiones, imponiendo un número muy alto de firmas y cuando han llegado al Parlamento ha sido rechazadas por la fuerza mayoritaria.

*La rigidez y trabas excesivas para la tramitación de mociones de censura y el procedimiento anquilosante de reforma de la propia Constitución.

Los secuestros, extorsiones y asesinatos de ETA crearon el clima propicio para el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, con muchos puntos oscuros en su génesis y desenlace que no sabemos si algún día serán desvelados. Hubo una lección dolorosa: las marchas atrás en las libertades siempre son posibles en la historia. Y ahí empezó un proceso de subordinación del ejército al poder civil, desconocido en la historia de España. Llegada al poder del PSOE tuvo cuatro consecuencias: el ingreso del Estado español en la OTAN y en el Mercado Común con la pérdidas importantes en la soberanía definida en la Constitución; el abandono por la socialdemocracia española de sus aspiraciones reformistas y la aceptación de los principios liberales de enriquecimiento injusto y en corto plazo; la inauguración de políticas de puertas giratorias entre el poder político y las grandes empresas; y el chapucero, pernicioso y antijurídico terrorismo de Estado para acabar con ETA.

Pero, a trancas y barrancas, la democracia española ha funcionado varios años, gracias: al Pacto de Toledo que creó un fondo de pensiones para atender las retribuciones de las personas jubiladas; la extensión de la educación y la sanidad a la totalidad de la población; y la aprobación de una ley de dependencia, aunque sin consignación presupuestaria suficiente para atender las necesidades de este cuarto pilar del Estado del Bienestar.

A pesar de la rigidez extrema para la reforma de la constitución, se aprobaron dos: la que permitió el voto en elecciones locales de los ciudadanos de la Unión Europea y de terceros países con los cuales el reino de España hubiera firmado tratados de reciprocidad. Peor fue y de extrema gravedad, la vía rápida con que , por acuerdo de los dos partidos mayoritarios, y a instancias de la Troika, se dio primacía a la austeridad presupuestaria sobre los derechos económicos y sociales, tan recientemente conquistados. Al amparo de esta reforma, se cortó la atención sanitaria universal y se implantaron hondos recortes en educación y dependencia. No hubo rescate, pero el Estado asumió la deuda privada de los grandes bancos, a través de la emisión de deuda pública, a ser pagada por los ciudadanos y sus descendientes.

El descontento popular ha ido en aumento. Fruto de ello, fue el movimiento de los indignados que llenó plazas y calles al grito de “NO NOS REPRESENTAN”. Lo que se discute hoy es la misma legitimidad del régimen nacido en la Transición.

Varios hechos causan y expresan esta nueva situación:

*El descubrimiento de grandes casos de corrupción, en los que se hallan enfrascados tanto los partidos gobernantes, a nivel central y local, como organizaciones sindicales.

*Las amnistías fiscales para que los grandes defraudadores puedan satisfacer cómodamente sus deudas con Hacienda.

*Las listas hechas públicas de dineros de grupos financieros en paraísos fiscales.

*El vaciamiento de grandes cantidades del fondo de pensiones por el gobierno central para comprar deuda pública.

*El empobrecimiento de las llamadas clases medias.

*La creciente desigualdad social, con bolsas de pobreza, extrema y moderada, que nos sitúan a la cola de los países europeos.

*Los contratos basura de trabajo, a tiempo parcial, sin horarios, que no sacan de la pobreza, fruto de la reforma laboral.

*La emigración forzada y creciente de jóvenes investigadores, científicos, sanitarios y de otras profesiones en busca de un trabajo que no encuentran aquí.

*La aparición de nuevas formaciones políticas que, a pesar de su demonización por el poder y por los mass media, han irrumpido en recientes elecciones, acabando con el dominio del bipartidismo.

*La explosión de violencias irracionales en el ámbito doméstico. en campos de fútbol y en las calles, a veces ligadas a sentimientos xenófobos, que muestran una falta de respeto hacia la vida y la dignidad de las personas.

¿No revela todo esto que nuestra democracia no sólo no está consolidada, sino que se halla en el fango y necesita una nueva refundación, a través de una segunda transición?. ¿Pero es posible sin una educación social en valores de respeto, solidaridad y diálogo?. ¿Para cuándo la exigencia de los Derechos Fundamentales, de todos y para todos, por encima de instituciones, normas y usos sociales injustos?. ¿Puede alguien, de buena fe,  creer que leyes represivas, como la reciente Mordaza, sean el camino?.

Pedro Zavala 

miércoles, 25 de marzo de 2015

UN ANÁLISIS DEL RESULTADO DE LAS ELECCIONES ANDALUZAS DEL 22 DE MARZO



            El Domingo 22 de Marzo se celebraban  elecciones autonómicas en la Comunidad Autónoma de Andalucía con el resultado, ya de todos conocidos,  en el que el nuevo parlamento autonómico estará integrado por cinco fuerzas políticas en vez de las tres que hasta ahora lo componían.          

            Muchas y diferentes serán las lecturas de los resultados en la que las más simplistas se reducirán a afirmar que el bipartidismo sigue fuerte o que el bipartidismo se ha acabado teniendo ambas su parte de razón y su parte de equivocación.

            Los dos partidos mayoritarios, Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Popular (PP), conservan en Andalucía su representatividad institucional y social mayoritaria al sumar entre los dos casi dos millones y medio de votos, lo que supone casi las dos terceras partes de los votos emitidos, lo cual demuestra que a pesar de los escándalos de corrupción, mala gestión y de los recortes sufridos en todos los ámbitos por los ciudadanos ello no les ha supuesto un castigo real significativo aunque bien es cierto que entre ambos han perdido más de seiscientos mil votos respecto a las elecciones anteriores celebradas en el año 2012.

            El PSOE siendo el partido más votado ha perdido 123.000 votos respecto a las elecciones anteriores y confirma su tendencia a la baja desde las elecciones del 2004 en las que obtuvo 2.260.000 votos y a partir de las cuales ha ido perdiendo progresivamente respaldo electoral en cada convocatoria a las urnas.

            Por su parte el PP, queda como segunda fuerza política con 33 diputados pero pierde algo más de quinientos mil votos, lo cual no debe sorprender porque los buenos resultados electorales de los populares en Andalucía siempre han sido debidos más al mal hacer del PSOE tanto en el gobierno de Andalucía como en el gobierno Central que a sus propios éxitos teniendo muchos votos prestados de los descontentos del PSOE a quienes el Partido Popular ya hace tiempo que ha dejado de convencer. En el caso del Partido Popular, lo que debe sorprender no es que haya perdido en estas elecciones del 2015 medio millón de votos sino que, en el feudo del PSOE que es Andalucía, alcanzase 1.730.000 votos en las elecciones del año 2008. Así pues, esta pérdida de votos del Partido Popular que si bien constituyen el segundo descenso consecutivo desde las elecciones del 2008 (en 2012 perdió más de 160.000 votos) pueden y deben atribuirse a los cuatro años de recortes sociales que este partido está practicando desde el gobierno central así como a la reubicación de los votos que los populares tenían prestados de aquellos que, desde 2008, se sentían defraudados por la gestión  del PSOE en el gobierno de la nación y, más concretamente, por la gestión de su líder Rodríguez Zapatero.

            Lo más llamativo de las elecciones del Domingo ha sido, sin duda, la irrupción con fuerza de dos nuevas fuerzas políticas en el Parlamento Andaluz: PODEMOS con algo más de medio millón de votos y "Ciudadanos" (C´s) con más de 368.000 votos.  Ambas formaciones, aunque más PODEMOS que "Ciudadanos", han gozado de gran cobertura mediática en los últimos meses lo que les ha hecho ganar la gran batalla por la imprescindible visibilidad que requiere toda formación política que se presenta a las elecciones. A parte de eso es necesario analizar la procedencia de los votos que han obtenido estas formaciones que en el caso de "Ciudadanos" es bastante clara y algo menos en el caso de PODEMOS.

            "Ciudadanos" se ha convertido en la cuarta fuerza política andaluza con 9 diputados gracias fundamentalmente a que ha recogido mayoritariamente el medio millón de votos perdidos por el Partido Popular así como los cincuenta mil votos perdidos por Unión Progreso y Democracia (UPyD), formación ésta que, al igual que Izquierda Unida (IU) por otros motivos, afronta una crisis de la cual solo podrá salir airosa si acepta algún tipo de alianza electoral con "Ciudadanos" antes de las próximas elecciones municipales y autonómicas de Mayo próximo.

            Por el contrario, PODEMOS  con 15 diputados en el Parlamento Andaluz ha recabado un voto mucho más heterogéneo aunque no se puede negar que su fuente principal han sido los más de 160.000 votos perdidos por Izquierda Unida, los 123.000 votos  perdidos por el PSOE así como varias decenas de miles de votos más perdidos por otras formaciones políticas minoritarias de izquierda como EQUO, que no concurría a estas elecciones y que en las de 2012 obtuvo 20.000 votos o como el Partido X de Falciani o el Movimiento Red del Juez Elpidio Silva que, si bien no concurrieron a los presentes comicios ni a los anteriores, en las pasadas elecciones europeas de Mayo de 2014 demostraron tener cierto apoyo popular obteniendo entre ambos casi 40.000 votos que sin duda han ido a parar a la nueva formación presidida por Pablo Iglesias. No obstante, y esto es lo más relevante, PODEMOS también ha recogido una cantidad nada desdeñable, y que se puede situar próxima a los cien mil votos, del medio millón de votos perdidos por el Partido Popular.

            Finalmente Izquierda Unida (IU) obtiene 5 diputados perdiendo más de 160.000 votos que en su inmensa mayoría, si no en su total integridad, han ido a parar a PODEMOS y es el único partido tradicional de todos los que han monopolizado el panorama político español en los últimos treinta años que se enfrenta a tal crisis que todo indica que a esta coalición de izquierdas se la puede considerar en franco e irreversible camino hacia su desaparición, no por la pérdida de votos que ha experimentado en Andalucía sino porque desde su fundación en 1986 se ha nutrido fundamentalmente del voto descontento con el PSOE que ahora tiene una novedosa opción que es PODEMOS y, sobre todo, por el abandono de numerosos dirigentes y por las escisiones que ha venido experimentando en los últimos años en varias circunscripciones electorales.

            Por lo que respecta a la participación es de indicar que a estas elecciones autonómicas andaluzas han estado convocados a las urnas 6.496.685  andaluces, lo que supone unos 210.000 votantes más que en el año 2012, no experimentándose un significativo incremento de la participación ciudadana ya que con un 63´ 94% solo ha sido superior, a pesar que todo invitaba a votar, en un 1´71% a las pasadas elecciones autonómicas situándose la abstención en un 36´06% lo que supera ampliamente la tercera parte de los convocados que decidieron quedarse en casa y no votar. No obstante es muy probable que esta mayor movilización del electorado haya beneficiado al PSOE.  Por su parte, no existen datos fidedignos que puedan atribuir con plena seguridad la mayoría del voto de los que votaban por primera vez a una determinada opción política por lo que el mismo debe entenderse repartido en sus proporciones entre las diversas opciones políticas, incluida la abstención.

            Finalmente, otro dato relevante es el incremento del voto nulo y del voto en blanco que ha doblado prácticamente los contabilizados en 2012 situándose en un total de casi cien mil votos, lo que supone un 2´40% de los sufragios emitidos.

            En resumen, de todo lo expuesto anteriormente se pueden sacar las siguientes conclusiones:

            1º. El PSOE aguanta el tirón en su feudo tradicional de Andalucía siendo beneficiado por el ligero incremento de la participación y, a pesar de los escándalos de corrupción, está lejos de descomponerse a corto o medio plazo. Si bien es cierto que presenta desde 2004 una tendencia sostenida de pérdida de apoyos electorales esta es muy lenta y bien puede justificarse a causa del desgaste que produce la acción de gobierno en Andalucía durante más de treinta años.

            2º. El PP, desciende notablemente en una Comunidad Autónoma donde lo sorprendente es que crezca retornando a sus resultados tradicionales de antes del 2008 al perder buena parte del voto "prestado" que tenía de sectores descontentos con la gestión del PSOE y al sufrir el desgaste de estos últimos cuatro años en el gobierno central.

            3º.  El bipartidismo está tocado, pero aún dista mucho de estar irremediablemente herido de muerte, conservando el PSOE su posición de alternativa real al PP y viceversa que es en lo que se basa sociológicamente el bipartidismo español.

            4º. PODEMOS surge de forma definitiva y se consolida como fuerza política real que sustituirá a Izquierda Unida como opción que se sitúa a la izquierda del PSOE y que posiblemente aglutine a todo el espectro político de izquierdas que hoy permanece fuera de Izquierda Unida por mantener un discurso situado, aunque solo sea ligera y aparentemente, más a la izquierda que el que representa esta formación. No obstante es de tener en cuenta que en las presentes elecciones andaluzas ha contado con un voto "prestado" procedente de descontentos del Partido Popular que es muy posible que, con el tiempo, termine reubicándose y volviendo a su origen.

            5º. Izquierda Unida, consolida su decadencia e inicia un camino sin retorno hacia su desaparición siendo la formación política que más ha sido perjudicada por estos resultados electorales ya que a la pérdida de votos y de representación parlamentaria hay que sumar el abandono de dirigentes, las escisiones y demás crisis internas.

            6º. Ciudadanos (C´s) es la nueva formación que viene a sustituir a UPyD, la cual posiblemente termine también desapareciendo como formación política independiente, pero como ésta corre el grave riesgo de convertirse en flor de un día pues tanto éste éxito electoral como su presencia en el Parlamento Catalán no indican que sea una fuerza política consolidada a pesar de tener casi diez años de existencia.

            7º. La abstención así como el voto en blanco y el voto nulo han adquirido tal porcentaje que no se pueden explicar ni justificar por razones técnicas indicando que se está consolidando un sentimiento de desafección y desconfianza hacia el régimen  político existente en un amplio sector de la población que, superando ampliamente la tercera parte, no se siente representada ni siquiera por las nuevas formaciones políticas que han aparecido.

lunes, 16 de marzo de 2015

CINCOMARZADA, SIN SENBILIDAD



El pasado 5 de marzo Don Carlos Javier de Borbón Parma, titular de la Dinastía, hacía público un comunicado dirigido a los carlistas con motivo del día del Mártires de la Tradición. La fecha del comunicado coincidía, como nos recordó el propio Don Carlos  - "mártires de Zaragoza" - con la Cincomarzada. 

            Con este motivo de la Cincomarzada, el periodista Luis Negro publicaba, el 6 de marzo, en El Periódico de Aragón, un artículo titulado "Sin Sensibilidad, en el que reflexiona sobre el Carlismo y el sentido de la fecha, festividad local de Zaragoza.

            A continuación reproducimos íntegramente el artículo de don Luis Negro.

SIN SENSIBILIDAD

Un año más, Zaragoza celebra la Cincomarzada, en conmemoración del frustrado ataque carlista a la capital del 5 de marzo de 1838. Se celebra, se reconozca o no, la muerte de más de 300 aragoneses --en el marco de una guerra civil--, a manos de una masa de zaragozanos, que alertados de la ocupación de la urbe, se lanzaron contra los asaltantes, muchos de los cuales --incluido el general defensor de la plaza, Juan Bautista Esteller-- fueron linchados por la multitud. 

La historia no es una imagen fija, sino una sucesión de fotogramas, cuya proyección y visionado conjuntos conforman, según quien la mire, la realidad. Es cierto que la historia la escriben los vencedores. Por eso Zaragoza recuerda su "gloriosa victoria" frente a los carlistas, mientras se ha olvidado, por ejemplo, que el 24 de agosto de 1837, las tropas carlistas derrotaron a las de Isabel II en una tan memorable como desconocida batalla, que tuvo lugar en Villar de los Navarros. Una victoria que estuvo a punto de otorgar la Corona de España a Carlos María Isidro, legítimo pretendiente.

Y es que, tras la muerte de Fernando VII, acaecida el 29 de septiembre de 1833, se hizo público el testamento de Fernando VII, en el que explicitaba la creación de un consejo de regencia que presidiría su esposa, María Cristina, hasta que su hija Isabel II alcanzase su mayoría de edad. Con la llegada de Isabel II al trono, se producía una clara violación del derecho de legitimidad sucesoria a la Corona de España. Y ese fue el detonante que produjo la primera de las tres guerras carlistas que se sucedieron a lo largo del siglo XIX, hasta la entronización de Alfonso, en 1874. Durante la denominada Guerra civil de los siete años (1833-1840) fueron decenas de miles las víctimas civiles que regaron con su sangre las tierras de España, siendo las Vascongadas, Navarra, Aragón y el Maestrazgo castellonense donde se sintió con mayor intensidad.

Decir que los carlistas se oponían a las libertades y que el ejército regular, eran adalides incuestionables de su defensa, es una afirmación carente de fundamentos. Así por ejemplo, los carlistas defendían la reinstauración de los fueros, que prácticamente habían sido abolidos con la llegada al trono de España de Felipe V (1683-1746). Y un modo de organización estatal en el que las diputaciones de los distintos reinos gestionarían los asuntos de la ciudadanía. ¿No era este un modelo de gestión cuasi federal, muy similar al actual?

MÁS AÚN: muchos de los mandos militares que nutrieron al ejército carlista se habían distinguido en la lucha contra la invasión napoleónica (1808-1814) y en la defensa de Zaragoza, como ocurrió con el general Zumalacárregui. ¿Heroicos defensores de las libertades cuando lucharon contra Napoleón y apestados antirrevolucionarios cuando lucharon por la legalidad real? Otro dato que prueba la proximidad de los carlistas a la población rural, es que muchos de sus periódicos y bandos se publicaban en las lenguas propias: euskera, catalán, e incluso aragonés. La defensa de la religión católica que se ha querido ver como un modo de expresión contrarrevolucionaria, tuvo su contrapunto en la supresión por parte del Gobierno de la Regencia de María Cristina de la mayoría de órdenes religiosas, algunas de las cuales fueron expulsadas de España, como los jesuitas.

Otras órdenes, como las Escuelas Pías, se mantuvieron, pues de ellas dependía la educación en la mayoría de colegios españoles de primera enseñanza. Las leyes desamortizadoras contra los bienes de la Iglesia que tuvieron lugar ya durante el trienio liberal (1820-1823), así como la posterior de Mendizábal en 1836. Lejos de dar soluciones, provocaron el enriquecimiento de nuevos terratenientes que se apropiaron de esos bienes, y abrieron las puertas a una pérdida patrimonial visible aún hoy en día.

Pero es que además, el carlismo también trabajó en la defensa de las libertades durante la dictadura de Franco y fueron dos militantes carlistas las víctimas del primer atentado perpetrado por la banda terrorista de los GAL, durante la tradicional y anual marcha carlista a Montejurra (Navarra) en mayo de 1976. Aragón tuvo una revista --Esfuerzo común-- de marcada ideología carlista, que desde 1960, y hasta su desaparición, en 1986, fue el altavoz de las reivindicaciones forales aragonesas. No era una revista afín al franquismo y varios de sus números fueron censurados, de tal modo que a la publicación, se la llegó a conocer como Secuestro común.

La Cincomarzada dio a Zaragoza el título de Siempre Heroica, pero ¿cuándo una guerra la han ganado las personas humildes aun estando del lado de los vencedores? La sociedad ha avanzado, y reivindicar hoy las libertades proyectando la problemática social sobre una imagen estereotipada de un culpable semeja más a una carnavalada que a la manifestación de una ciudadanía unida que busca la coexistencia pacífica basada en igualdad, respeto, justicia e integración. 

LUIS Negro




           

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