CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta CATALUNYA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CATALUNYA. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de mayo de 2017

DON JAVIER DE BORBÓN PARMA, MÁS ALLÁ DE LA DAMNATIO MEMORIAE



Portada del libro

El pasado Domingo 7 de Mayo de 2017, se celebró el tradicional acto carlista en Montejurra que este año, al igual que ocurrió con el del año pasado, tenía una especial significación al concurrir tres importantes conmemoraciones: la primera la Jura de los Fueros Vascos en Gernika por Don Javier de Borbón Parma en 1937, la segunda el sesenta aniversario de la presentación de su hijo, Don Carlos Hugo, en la cima de Montejurra en 1957 y la tercera y última el fallecimiento en el exilio del propio Don Javier el 7 de Mayo de 1977.

            Con motivo de esto último, el fallecimiento de Don Javier de Borbón Parma, se ha reeditado el libro de don Joaquín Cubero titulado "Don Javier de Borbón Parma en el Exilio. El Carlismo contra el Fascismo", edición que se ve enriquecida por el prologo del historiador e hijo del autor don Javier Cubero.

            Por la gran capacidad de síntesis que sobre la vida y obra de Don Javier tiene el mencionado prólogo lo reproducimos íntegramente a continuación:


            "No es un secreto que la “Marcha de Oriamendi” sea el himno más emblemático del carlismo en su historia. Ni tampoco que fue incluida en el cancionero institucional del franquismo. Lo que no es tan conocido es el hecho de que la dictadura falseó la letra de Ignacio Baleztena, manipulando los dos últimos versos de la tercera estrofa, al sustituir «Venga el rey de España/A la corte de Madrid» por «Que los boinas rojas/Entren en Madrid». Esta pequeña distorsión no fue más que una muestra más del discurso falsificador del régimen respecto al carlismo. Una vez que los requetés desfilaron por Madrid tras la contienda bélica, en el guión oficial no les correspondería ningún otro papel político que la disolución, pues supuestamente ya habrían cumplido con su misión tras un siglo de lucha.

            Pero la realidad histórica es muy diferente a la postal francojuanista de boina roja, camisa azul, y final feliz con el Conde de Rodezno visitando Estoril. La realidad es que en 1939 los carlistas vivieron la victoria militar como una derrota política, pero no por ello se desmovilizaron. La realidad es que se reorganizaron al margen de la legalidad establecida y alrededor de su Dinastía, como siempre lo hicieron después de cada guerra, pues no eran legitimistas en vano. La realidad es que para ellos, entre otras muchas cosas, todavía era una tarea pendiente lograr que «Venga el rey de España // A la corte de Madrid».

            La realidad es que quien representaba la «Legitimidad Proscripta», Don Javier de Borbón Parma, en su “Manifiesto a los españoles” de julio de 1945, su primer pronunciamiento político tras ser liberado por los Aliados del cautiverio nazi, planteó que «Los pueblos necesitan implantar sistemas que conjuguen la autoridad en el Poder con los fueros sagrados de la personalidad humana. España no puede sustraerse a esta necesidad de revisión. Necesita cancelar este régimen que compromete su porvenir (…) Que una cosa fue la guerra y otra muy distinta el régimen impuesto», considerando que «el debido orden político» es aquel «que establece que los primeros derechos (…) son los de la Sociedad, y que estos derechos no deben ser otorgados, sino reconocidos», y declarando claramente que el carlismo, «apartado desde su iniciación del régimen que impera en España, señaló a tiempo sus errores. Sus hombres han padecido persecuciones por mantener en alto su bandera, pero han logrado conservar viva y eficiente la organización».

            Por eso los carlistas empezaron a subir a Montejurra no solamente para honrar la memoria de los «Mártires de la Tradición» sino también para reclamar primero la reconstrucción orgánica de los cuerpos intermedios de la sociedad civil, después «Libertad política, sindical y regional», y por último la «ruptura democrática». Un proceso de evolución ideológica en paralelo a la propia sociedad, y en conflicto con el sistema fascista, en el cual Don Javier ejercería un rol de liderazgo como garantía de identidad y continuidad más allá de los necesarios cambios epocales. 

           También por eso Don Javier fallecería en el exilio, como tantos y tantos luchadores, hace cuarenta años, un 7 de mayo de 1977, concretamente en Suiza, ya que el Gobierno de Adolfo Suárez tenía prohibida a toda la Familia Borbón Parma la entrada en territorio español. La única excepción sería la del «tonto útil» de Sixto Enrique, que en ese mismo año de 1977, presidiría un funeral en Madrid conjuntamente con el Duque de Calabria, como representante oficial de La Zarzuela.             

           Durante los últimos meses se ha desatado una polémica mediática sobre el Museo del Carlismo de Estella/Lizarra. En relación a las múltiples e importantes carencias de su exposición permanente se escribieron diversos artículos, y por reciente decisión del Parlamento de Navarra se va ampliar su recorrido temporal desde la finalización de la Guerra Civil de 1936-1939 hasta las elecciones a Cortes Constituyentes de 1977.

Pegatina actual conmemorativa de Don Javier I
            Pero en relación a un vector tan importante de la Historia del Carlismo como es el legitimismo dinástico, hilo central de su continuidad política a lo largo del tiempo, no deja de ser llamativo el silencio existente en esta exposición de revisión pendiente, incluso dentro de sus estrechos y arbitrarios límites temporales, sobre la actividad política de Don Javier en su condición de Príncipe Regente del bicentenario Partido Carlista, por entonces denominado Comunión Tradicionalista.

            Resulta difícil de comprender como fue ignorado el papel de Don Javier en el trágico año de 1936. Con anterioridad al inicio de la triste Guerra Civil, Don Alfonso Carlos instituyó la Regencia en Don Javier, sin privación «de su derecho eventual a la Corona», por Real Decreto un 23 de enero. Por ese motivo Don Javier presidiría la Junta Militar Carlista de San Juan de Luz, con la finalidad de preparar un levantamiento armado exclusivamente legitimista en base al llamado «Plan de los tres frentes», al cual se intentó incorporar a sectores del Partido Nacionalista Vasco. Por esa razón, tras el fallecimiento de Don Alonso Carlos, el 1 de octubre Don Javier sería investido Príncipe Regente de la España tradicional. El mismo día en el que Francisco Franco, en un golpe de Estado, era proclamado Jefe del Gobierno por una Junta de Generales. A ese hecho le seguiría el arrinconamiento del carlismo con la prohibición de la Academia de Oficiales de Requetés, el Decreto de Militarización de las milicias y el destierro de Manuel Fal Conde; dinámica que culmina con el Decreto de Unificación de 19 de abril, mediante el cual se producía la ilegalización del Partido Carlista, así como la expropiación de sus bienes, locales y periódicos.

            También parece complicado de entender cómo se omitió la actuación de Don Javier en el no menos trágico año de 1937. No mucho después del bombardeo de Gernika, y no mucho antes del decreto por el que se suprimían los conciertos económicos de Bizkaia y Gipuzkoa, en confrontación con la nueva legalidad Don Javier visitaría la Casa de Juntas para jurar los Fueros vascos. No debe olvidarse tampoco que, ante las intenciones falangistas de talar el Santo Árbol, éste tuvo que ser protegido por un cinturón de requetés. En noviembre Don Javier entra nuevamente en territorio español para declarar expulsados de la Comunión Tradicionalista a aquellos carlistas que colaborasen con el partido único, entrevistándose con Serrano Suñer, al que manifestó que era contrario a que en España se aplicasen los métodos de la Gestapo alemana, y con Francisco Franco, al cual le expresó su oposición a la implantación del fascismo, pues tal régimen era incompatible con los ideales por los que luchaban los voluntarios del Requeté. Esta estancia en territorio español terminaría rápidamente con su expulsión por orden gubernamental e inspiración alemana.

            Tal cual parece como si la figura de Don Javier continuase siendo incomoda para algunos todavía en este año de 2017 en el que se cumplen no solamente cuarenta años de su muerte en el destierro, sino también del veto gubernamental a la legalización de Partido Carlista con el objetivo de impedir su participación en las mal llamadas «primeras elecciones democráticas», que estuvo acompañado de la ocupación policial de los accesos a Montejurra imposibilitando la realización del acto anual".

miércoles, 18 de septiembre de 2013

UN GOBIERNO EN LA ENCRUCIJADA

    El 11 de Septiembre pasado, se celebró en Cataluña una nueva Díada que, lejos de disipar o disminuir el carácter “soberanista” o “rupturista” de la Díada del pasado año 2012, venía a confirmar, si no a reforzar, ese carácter con la formación de una cadena humana en la que participaron millón y medio de personas y que unía simbólicamente los cuatrocientos kilómetros que distan desde el municipio de Le Perthús, en la línea fronteriza entre Francia y España, y el municipio de Vinarós, en la provincia valenciana de Castellón.

            No vamos a decir lo que ya hemos dicho en numerosas ocasiones desde esta misma tribuna de que no existe un “problema catalán” sino un “problema español”, un problema de concepto, estructuración y sentido del estado español, en el que la cuestión catalana, actualmente, es su síntoma más claro y manifiesto. Hoy simplemente vamos a hacer una lectura, por dolorosa que nos resulte, de lo que ha significado esta última Díada y de lo que este gobierno debe hacer.

            La Díada de este año 2013 no ha significado, como algunos pretenden sostener desde el año pasado, un toque de atención de la sociedad catalana al estado español sino por el contrario ha confirmado la fractura  social entre el pueblo catalán y el resto de los pueblos de las Españas. Los motivos de esta ruptura son numerosos  y variados y no están exentos de artificialidades de las que es culpable, y bien digo culpable y no solo responsable, la casta política existente a ambos márgenes del Ebro. No obstante, tampoco me propongo exponer aquí nuevamente cuales son esas artificialidades fomentadas por los políticos para romper la convivencia entre los españoles sino, simple y llanamente, apuntar lo que el actual gobierno tiene que hacer.

            En primer lugar, el gobierno, hoy presidido por Mariano Rajoy, no puede ni debe seguir poniendo paños calientes conduciéndose y manifestándose como si aquí no pasara nada y como si un millón y medio de personas clamando por la secesión de una parte del territorio del estado no significara nada. Es justo y necesario que el gobierno hable claramente a los españoles diciéndoles la verdad, y la verdad es que estamos afrontando una crisis política sin precedentes en nuestra historia. El reconocimiento de la existencia de esa crisis política constituye el primer paso para buscar soluciones.

            En segundo lugar, el gobierno, el actual o el que le suceda, no puede ni debe buscar la solución en la aplicación del artículo 8.1 de la Constitución ya que la solución militar no es aconsejable y sobre todo no es posible. No es posible porque, en puridad lógica, no se puede enviar un ejército a impedir la secesión de un territorio cuando anteriormente se ha ordenado a ese mismo ejército colaborar con los sucesivos movimientos secesionistas que acabaron con la República Federal Yugoslava, tampoco es posible porque si, en cumplimiento de las órdenes recibidas, el ejército logra sofocar el movimiento secesionista tendría que imponer un régimen de ocupación militar que ahondaría en la ruptura social entre los catalanes y el resto de los españoles de una manera irreversible y, finalmente, tampoco es aconsejable porque el tipo de conflicto al que tendría que enfrentarse no es un conflicto político entre estados sino un conflicto visceral entre pueblos que se ha ido generando a través de las últimas décadas por una casta política irresponsable.

            Por último, el gobierno tampoco puede modificar el marco legal y constitucional existente porque entonces toda la legislación quedaría al albur de las manifestaciones de las masas y el Poder Legislativo pasaría de las Cortes Generales a las calles, siempre y cuando estas acogieran manifestaciones multitudinarias teniendo que explicar el gobierno el por qué a unas manifestaciones las hace caso y a otras no.

            Así pues, expuesto lo que no se debe hacer queda por indicar cual es la posible y aconsejable actuación del gobierno ante la cada vez más abierta brecha entre el pueblo catalán y los demás pueblos de las Españas. El actual gobierno del Partido Popular o el que le suceda debe ser consciente de que los términos del debate abierto no son si el modelo de estado debe ser autonómico, centralista, federal o confederal sino que la única cuestión que se debate es si Cataluña quiere ser independiente o no. Dicho esto, y no existiendo marco jurídico que permita la celebración de un referéndum secesionista, el gobierno debe tolerar la celebración, en el año 2014, de un referéndum que convoque a todos los ciudadanos españoles mayores de dieciocho años censados en Cataluña  y en el que clara y directamente se haga una pregunta similar a esta: “¿Desea usted que Cataluña se independice de España?”.

            Asimismo, el gobierno debe manifestar expresamente que, aunque no autorizará la celebración de este referéndum por no existir marco jurídico para el mismo, tolerará su celebración, fomentara la participación haciendo incluso proselitismo a favor del voto negativo a la secesión y, lejos de emplear la violencia para impedirlo, velará porque la paz reine en la jornada electoral. Igualmente el gobierno ha de manifestar que en caso de que el resultado del referéndum sea desfavorable a la separación tal resultado tendría como consecuencia el ostracismo político de los individuos y de las colectividades que lo han convocado y la reorganización del estado en un modelo federal de entidades soberanas indisoluble y lealmente unidas.

            Por su parte si el resultado fuera favorable a la independencia, al gobierno no le quedaría más que aceptar ese resultado y, actuando en consecuencia, emplear el tiempo que mediase entre la celebración del referéndum y la proclamación de la independencia para minimizar todos los perjuicios que dicha independencia pudiera generar a los ciudadanos que quedásemos a este lado de la frontera. Igualmente una vez proclamada esa independencia la misma debería llevar como consecuencia el  más absoluto ostracismo político de los individuos y colectividades que apostaron por la Constitución de 1978 la cual, huelga el decirlo, quedaría derogada por los hechos.

Artículos relacionados: 


 

martes, 27 de julio de 2010

“ODA A ESPANYA” de Joan Maragall

Resulta simiente de discordia y vicio maligno por todos los españoles compartido el desconocerse los unos a los otros ignorando, en el menos malo de los casos, las Glorias grandes de las “patrias chicas” o, lo que es peor, considerarlas como ajenas a las Glorias colectivas.

Así por ejemplo, al tratar del modernismo en la poesía generalmente se habla y se estudia a José Martí y a Rubén Darío, considerándose al primero como precursor del movimiento y al segundo como su máximo representante (ambos autores escribían en la lengua de Cervantes y fueron escritores hispánicos pero curiosamente ninguno de ellos era de tierras españolas) ignorando a los grandes autores modernistas que dieron las tierras del levante ibérico para grandeza de la literatura española, aunque no escribieran en castellano.

Tal es el caso de Joan Maragall i Gorina, escritor catalán nacido en Barcelona el 10 de Octubre de 1862 y cuya obra principal está escrita en catalán, aunque también escribió en castellano. Desde sus comienzos literarios Maragall fue un gran impulsor de las nuevas corrientes de la modernidad en la literatura y especialmente en la poesía, colaborando con las revistas modernistas catalanas “L'Avenç”, “Catalonia” y “Luz”, obteniendo diversos premios en diversos Juegos Florales y participando en las “Fiestas Modernistas” que Santiago Rusiñol organiza en Sitges.

Joan Maragall se identificó con un catalanismo cultural y lingüísticamente reivindicativo pero jamás participó en política a pesar de las ofertas que le hicieron Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó para que se presentase a las elecciones en las listas de la Lliga Regionalista de Catalunya.

Siendo numerosa la obra de Joan Maragall, es de especial mención su “Oda a Espanya” la cual comentamos en el presente artículo. Dicha composición poética forma parte junto con “Los Adioses” y “Canto de Retorno” del conjunto poético denominado “Los Tres Cantos de Guerra” que, escrito íntegramente en catalán, viene a constituir una de las primeras obras literarias del regeneracionismo español.

En “Oda a Espanya”, que Maragall escribió en 1898 poco después de las derrotas navales de Cavite y Santiago de Cuba, se expresa de forma brillante un enorme dolor ante la incomprensión de una España que no entiende y que no quiere entender a los que no hablan la lengua oficial, denunciándose no solo la frívola política que llevó al desastre del noventa y ocho sino constituyendo una denuncia contra “los separadores”, contra aquellos, que no entendiendo ni queriendo entender a Cataluña, ni al hecho catalán; la alejan de las Españas. De ahí que “Oda a Espanya”, termine con un lacónico verso en el que se dice “Adeu, Espanya” (Adiós, España), este “Adeu” no es un adiós resentido sino doloroso de un “hijo de España” que pide desesperadamente que le escuchen aunque no hable castellano. “Oda a Espanya” dentro de la obra completa de Maragall viene a determinar la línea de pensamiento de su autor quien, formando parte del movimiento modernista, es además un regeneracionista que desea vertebrar Las Españas, cohesionándolas de forma tal que Cataluña pueda participar en ellas dignamente y sin sentirse menospreciada.

Este pensamiento regeneracionista de Joan Maragall i Gorina reaparece posteriormente en 1909 a raíz de la Semana Trágica de Barcelona al escribir tres artículos en “La Veu de Catalunya”, órgano periodístico de la Lliga Regionalista de Catalunya y dirigido por Prat de la Riba, titulados “¡Ah, Barcelona!”, “La Ciutat del Perdó”, en el que pide la amnistía para los condenados a muerte y que sufrió la censura de Prat de la Riba quién se negó a publicarlo y el hermoso “La Iglésia Cremada” en la que clama por una Iglesia comprometida con los pobres y oprimidos. Estos tres artículos de Maragall, junto con su “Oda a Espanya” sintetizan perfectamente el pensamiento político de este insigne autor.

A continuación se reproduce la “Oda a Espanya” de Maragall en su versión original en catalán. Si bien se adjunta una traducción al castellano para su general comprensión es de advertir que esta obra poética es, desde sus primeros versos, de tal musicalidad, hermosura y métrica que solo se puede apreciar en catalán.

ODA A ESPANYA

Escolta, Espanya, la veu d´un fill (Escucha, España, la voz de un hijo)
que et parla en llengua no castellana; (Que te habla en lengua no castellana;)
parlo en la llengua que m'ha donat (Hablo en la lengua que me ha legado)
la terra aspra; (La tierra áspera;)
en´questa llengua pocs t'han parlat; (En esta lengua pocos te hablaron;)
en l'altra, massa. (En la otra, demasiado.)

T'han parlat massa dels saguntins (Demasiado de los saguntinos)
i dels que per la patria moren: (Y de los que mueren por la patria;)
les teves glòries i els teus records, (Y por tus glorias y tus recuerdos,)
records i glòries només de morts: (Recuerdo y gloria de cosas muertas,)
has viscut trista. (Triste has vivido.)
Jo vui parlarte molt altrament. (De distinta manera quiero hablarte.)
Per què vessar la sang inútil? (¿Por qué derramar la sangre inútil?)
Dins de les venes, vida és la sang. (La sangre es vida, si está en las venas,)
vida pels d'ara , i pels que vindran: (Vida hoy, vida para los que vengan;)
vessada és morta. (Vertida, es muerte.)

Massa pensaves en ton honor (Demasiado pensaste en tu honor)
i massa poc en el teu viure: (Y demasiado poco en tu vida:)
tragica duies a morts els fills, (Trágicamente diste tus hijos a la muerte.)
te satisfeies d'honres mortals, (Te satisfacían mortales honras;)
i eren tes festes els funerals, (¡Eran fiestas tus funerales)
oh trista Espanya! (Oh triste España!)

Jo he vist els barcos marxar replens (Yo vi barcos zarpar repletos)
dels fills que duies a que morissin: (De hijos que a la muerte entregabas:)
somrients marxaven cap a l'atzar; (Sonriendo iban hacia el azar,)
i tu cantaves vora del mar (Y tú cantabas junto a la mar)
com una folla. (Como una loca.)

On són els barcos? On són els fills? (¿Dónde tus barcos? ¿Dónde tus hijos?)
Preguntaho al Ponent i a l'ona brava: (Pregúntalo al Poniente y a la ola brava:)
tot ho perderes, no tens ningú. (Todo lo perdiste, a nadie tienes.)
Espanya, Espanya, retorna en tu, (¡España, España, vuelve en ti,)
arrenca el plor de mare! (Rompe el llanto de madre!)
Salva't, oh!,salva't de tant de mal; (Sálvate, ¡Oh! sálvate de tantos males;)
que el plô et torni feconda, alegre i viva; (Que el llanto te haga alegre, fecunda y viva;)
pensa en la vida que tens entorn; (Piensa en la vida que te rodea;)
aixeca el front, (Alza la frente,)
somriu als set colors que hi ha en els núvols. (Sonríe ante los siete colores del iris.)
On ets, Espanya?, no et veig enlloc. (¿Dónde estás España?, dónde que no te veo)
No sents la meva veu atronadora? (¿No oyes mi voz atronadora?)
No entens aquesta llengua que et parla entre perills.? (¿No comprendes esta lengua que entre peligros te habla?)
Has desaprès d´entendre an els teus fills? (¿A tus hijos no sabes ya entender?)
Adéu. Espanya! (¡Adiós, España!)

martes, 13 de julio de 2010

YA SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO... Y AHORA ¿QUE?

La selección española del fútbol, conocida como “La Roja”, aunque también se la podría llamar “La Azul” por ser de este color su segunda equipación, o, mejor y con más acierto, “La Tricolor” por ser tres los colores que lleva en la camiseta distribuidos en distintas proporciones (Rojo, Amarillo y Azul); ha ganado su primera Copa del Mundo después de que, hace dos años, ganase su segunda Copa de Europa despertando la alegría desbordada de muchos españoles.


Que “La Roja” haya ganado la Copa del Mundo, es una cosa que debe alegrarnos a todos, pero no por ello debemos de darle mayor importancia de la que estrictamente tiene porque si bien es cierto que, entre tanto paro y tanto agobio económico que afecta a millones de familias en nuestro país, este éxito puramente deportivo habrá permitido en no pocos casos la reconciliación con la esperanza y con la ilusión; no es menos cierto que los problemas reales que afectan al pueblo español no dejan de estar ahí y a ellos hay que hacerles frente con seriedad para solucionarlos de forma definitiva, no durmiéndonos en unos laureles que en ningún caso significan el súmmum de la realización colectiva o de la cohesión nacional.


No hay que olvidar que el día antes de que la Selección Española se alzase con el título de “Campeones del Mundo” y que, mediando uso y abuso de bebidas alcohólicas, se ondearan cientos de miles de banderas constitucionales e irrumpieran millones de ¡Vivas a España!, hubo en Barcelona una magna y nutrida manifestación de una porción importantísima de españoles que no se sentían ni se sienten amparados ni identificados con “esto”. Y por “esto” me refiero a la actual constitución del Estado Español y a su marco político e institucional.


Pretender elevar a victoria apoteósica el triunfo futbolístico de la Selección Española, es ocultar el hecho palpable e irrefutable de que estamos al borde del fracaso colectivo como unión de convivencia a consecuencia de un marco legal e institucional desbordado por la realidad social de todo un país que clama por un cambio, que no tiene por qué ser ni traumático ni liquidador de la unidad política e histórica de las Españas.


Es necesaria la reflexión serena de todos los españoles acerca de lo qué queremos ser y de donde queremos ir. Es ya imprescindible una reforma total del Estado que favorezca su reconversión en un estado federal, donde cada estado federado, dentro de sus límites territoriales, tenga capacidad legislativa y tributaria propia siendo, su lengua, su bandera y sus instituciones, los símbolos de España en tal estado a la vez que se declare irreversiblemente unido al resto de los pueblos ibéricos en la unión política, histórica y de convivencia de las Españas, aceptando, igualmente, unos símbolos comunes mínimos y consensuados.


Esta necesidad imperiosa y este anhelo popular de un cambio político e institucional resulta frenado y paralizado por la existencia, desde hace décadas, y a lo largo y ancho de toda la geografía española, de una casta dirigente de insaciables bolsillos, de estrechas miras y de aún más cortas ideas, que hacen del enfrentamiento y de la discordia su medio de vida a costa de los pueblos de las Españas. Así pues, es innegable, que esta reforma imprescindible del actual Estado Español (con el que cada vez menos individuos y menos colectividades se sienten identificados), que deberá ser radical, novedosa e imaginativa, solo podrá realizarse mediante el entendimiento de los pueblos y de los individuos dando la espalda y marginando a toda la casta política que nos oprime y que sobradamente ha demostrado su incapacidad, su egoísmo y/o su mala fe.


Este y no otro, será el verdadero y definitivo triunfo colectivo de los todos los españoles y que es superior a todas las Copas del Mundo: EL DESEO Y LA CAPACIDAD PARA ENTENDERSE.


Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL