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miércoles, 14 de octubre de 2020

ILUSIONISMO POLÍTICO

Los espectáculos de magia, también llamados de ilusionismo, consisten básicamente en hacer parecer lo que no es y en ocultar la realidad al público mediante diversas distracciones y apariencias que mantienen su atención en la puesta en escena apartándola de lo verdaderamente importante que es el truco que se mantiene oculto. Pues bien, de unos meses a esta parte, el gobierno de coalición PSOE-PODEMOS parece haber convertido todo el país en un enorme escenario teatral en el que desarrolla un gran espectáculo de magia que sería digno del gran  Houdini si no fuera por su ínfima calidad.

            No, no nos estamos refiriendo a las estadísticas, que más parecen una práctica cabalística y numerológica de las víctimas mortales de la pandemia, cuyo número real aun se desconoce, ni a las imperativas manifestaciones de algunos ministros o expertos científicos muy vitoreados que son contradichas por unas no menos imperativas manifestaciones posteriores del mismo vitoreado experto científico o ministro en virtud de las cuales el uso de mascarillas pasa de ser desaconsejable a ser obligatorio. Nos estamos refiriendo al llamado "Plan de Recuperación" que prevé el empleo de 140.000 millones de euros procedentes de unas "ayudas europeas" y que realmente roza el truco más burdo que jamás haya existido en el mundo mágico de las finanzas.

            El gobierno de coalición que preside Pedro Sánchez, parece no haberse dado cuenta de que la epidemia de COVID19 ha puesto al descubierto todas las carencias económicas, estratégicas y políticas de nuestro país, aspirando simplemente a reconstruir lo que se ha hundido y que ha demostrado clara y sobradamente que no sirve.

            La economía española, que en los últimos cuarenta años se ha construido exclusivamente en base al sector servicios, al turismo, al autoconsumo, a la construcción y en complacer a nuestros "amigos y aliados" europeos se ha hundido por completo no teniendo mayor aspiración el señor presidente del gobierno que la de paliar el caos social que la crisis económica va a generar con ayudas sociales y en reconstruir lo que ya se ha demostrado que es un fracaso y una debilidad, es decir, en volver a la economía monosectorial del turismo, del sector servicios y del ladrillo.

Para empezar el señor presidente del gobierno no está diciendo a los españoles que casi la mitad de esas ayudas europeas de ciento cuarenta mil millones es un préstamo a bajo interés que habrá que devolver con lo que la deuda pública va a aumentar exponencialmente situándose por encima del cien por cien del PIB lastrando por décadas la economía del país. Si ésta situación económica que alegremente se plantea, en la que lo que se debe va a superar la totalidad de lo que se ingresa o produce, se diera en cualquier empresa o ciudadano particular se llamaría simplemente quiebra. Una quiebra que solo puede beneficiar a los acreedores quienes tal vez están dispuestos a prestar para condicionar, dominar o quedarse con algo que les interese a un buen precio.

            El señor Pedro Sánchez se ha llenado la boca con un llamado "Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia" que es el mayor truco de ilusionismo económico y político desde los "Bonos Mefo" (1). Si se lee con ligera atención el mencionado plan de tan rimbombante nombre ya se ve a simple vista que se habla mucho de invertir en tecnología y ecologismo a la vez que pretende recuperar el turismo y combatir las diferencias de género y la despoblación, pero de crear tejido industrial, científico y tecnológico o favorecer el sector agropecuario, es decir, de crear una economía productiva y competitiva no se dice nada.

            Parece ser que se pretende invertir en tecnología para que las PYMES (Pequeñas Y Medianas Empresas) se modernicen y para que nuestros escolares puedan disfrutar de los medios técnicos precisos para que puedan asistir a clase desde sus domicilios. Ahora bien, ¿Es consciente el señor presidente del gobierno de cuantas PYMES van a cerrar definitivamente a causa de la epidemia? Mucho me temo que más que hablar de de modernización tecnológica e informática de las PYMES debería hablar de la creación o favorecimiento de la creación de PYMES porque con las que van a quedar es de temer que con unas pocas centenas de ordenadores bastaran paran modernizarlas tecnológicamente y, atendiendo al futuro de nuestros actuales escolares, es muy posible que, de llevarse a término el "Plan" del presidente, proporcione en unas décadas una nueva generación perfectamente formada que tendrá que emigrar al no encontrar en su propio país una economía productiva que genere un mercado laboral en el que puedan integrarse.

            Otro aspecto del "Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia" es su insistencia en lo ecológico, sin duda alguna por imposición de nuestros "aliados y amigos" europeos. Efectivamente, y sin ningún género de duda, nuestro planeta se enfrenta a un reto ecológico que ha de afrontarse globalmente en la lucha contra la contaminación que produce el recalentamiento del planeta. Ahora bien ¿Que es realmente la contaminación? Si por contaminación entendemos todo aquel proceso, por insignificante que sea, de alteración o modificación de la naturaleza, no podemos negar que un acto de contaminación es tanto aquel que procede de un pionero que corta cuatro árboles para hacerse una cabaña en medio de un frondoso bosque del la Norteamérica de finales del Siglo XVIII como el ingente consumo de energía y el constante vertido de residuos de la industria en cualquier parte del mundo de hoy. Pues bien, en base a este concepto de contaminación, es muy posible que el señor Pedro Sánchez y sus socios de gobierno ignoren que están muy próximos a tener una economía plenamente verde y ecológica por la total desaparición de la gran industria pesada y media de nuestro país, siendo prueba de esto el cierre de la planta de Nissan en Barcelona y el más que probable cierre de Alcoa, una de las pocas plantas de procesamiento de aluminio que hay en España.

Este "Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia" viene acompañado de un paquete de ayudas económicas para los sectores de población más afectados por la crisis originada por el COVID19 que parece resucitar las políticas pietistas hacia el Tercer Mundo de los años setenta del siglo pasado. El Gobierno PSOE-PODEMOS aspira a dedicar buena parte de los fondos europeos que va a recibir en ayudas a fondo perdido en forma de rentas o salarios de integración a todos aquellos que se encuentren en situación de exclusión social o próximos a la misma, lo que demuestra que el gobierno no es o no quiere ser consciente de la magnitud de la crisis a la que se enfrenta. Todo estado debe tener un amplio y sólido sistema de previsión social que cubran las necesidades básicas de la población como son la salud, la educación etc... y además de eso debe tener un programa de ayudas sociales para que, los que se encuentran en situación de exclusión social o próximos a ella, puedan vivir y salir de tal situación. Ahora bien, estos programa de ayudas en primer lugar son programas que pueden prolongarse más o menos en el tiempo pero que se limitan hasta el momento en que la persona o personas objeto de los mismos salen de la situación de penuria económica y se reintegran firmemente en el mercado laboral, es decir, no son indefinidos y, en segundo lugar, estos programas están destinados a unos colectivos concretos de la población que forman un porcentaje pequeño de la misma. Ahora bien, la situación económica que puede darse dentro de unos meses en la sociedad española es la que el número de personas que, al perder su empleo en un momento de hundimiento total de sectores que han sido vitales para la creación de puestos de trabajo en nuestro país en las últimas décadas tales como el turismo, la hostelería y el sector servicios, se encuentren al borde de caer en la exclusión social constituyan un porcentaje tan elevado que, simplemente, sea inasumible para cualquier programa de ayudas sociales y ese porcentaje termine aumentando progresivamente de forma geométrica.  

            El gobierno que preside Pedro Sánchez parece no darse cuenta que no hay que reconstruir la vieja economía española prácticamente monosectorial, que ha demostrado ser un fracaso, sino construir, partiendo prácticamente de cero, toda la economía desde nuevas perspectivas más productivas, más competitivas con el exterior y menos especulativas, construir una economía que genere una riqueza real y sostenible y que se pueda legar a las generaciones futuras, porque la situación económica y social que posiblemente afrontemos dentro de unos meses puede llegar a ser muy similar a la existente en la España de postguerra, cosa que tal vez agrade al gobierno PSOE-PODEMOS porque, la guerra y la postguerra, parecen ser sus periodos históricos favoritos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Los Bonos Mefo fueron ideados por el entonces presidente del Reichsbank Hjalmar Schacht y consistieron en la financiación del Estado Alemán mediante letras de cambio lo que permitió encubrir el endeudamiento generado por el gasto público del programa de obras públicas y rearme iniciado por el Tercer Reich.

 

lunes, 12 de junio de 2017

¿NACIONALIZACIÓN DE LAS ELÉCTRICAS?




            Que la izquierda está en crisis, es de todos sabido desde que en 1968 la entonces Unión Soviética invadiera la también entonces existente Checoslovaquia y acabará con lo que se denominó "La Primavera de Praga". 1968 fue el año en que la práctica totalidad de los Partidos Comunistas de Occidente rompieron con su obediencia soviética e intentaron reinventarse buscando nuevas fórmulas ideológicas como el eurocomunismo y otras surgidas del Mayo Francés que no hicieron más que profundizar esa crisis que pasó de ser orgánica a ser ideológica y existencial.

            Esto viene a cuento de una curiosa pegatina del Partido Comunista de España que vi el otro día, y que por cierto es prácticamente una copia de la que hace unos años sacó la CNT y otros sindicatos no oficialistas, en la que se clama por la "Nacionalización de las Eléctricas". Ahora bien, esta pegatina, o mejor dicho el mensaje que contiene, no deja de ser abstracto y poner de manifiesto la grave confusión de ideas que tiene la izquierda.

            Si como es previsible lo que se pide es la nacionalización de las eléctricas que operan en España resulta que las mismas no se pueden nacionalizar por el hecho de que la nacionalización es simple y llanamente que aquello que es de titularidad o propiedad  de extranjeros pase a manos de nacionales o del estado por lo que es requisito "Sine Qua Non" para que la nacionalización tenga lugar que la empresa a nacionalizar sea propiedad de no nacionales españoles cosa que no ocurre en el caso de las eléctricas que operan en nuestro país. Las eléctricas que operan en España son sociedades mercantiles con domicilio en España, nacionalidad española y mayoritariamente propiedad de accionistas españoles por lo que no se puede nacionalizar una empresa que ya es española.

            Así pues, la izquierda, a consecuencia de su crisis, confunde "nacionalización" con otros términos y acciones como "expropiación", "incautación" y sobre todo "socialización" término que desde hace mucho tiempo parece abandonado y borrado de su vocabulario.

Las evidentes similitudes manifiestan una falta de imaginación
La "Expropiación" es una acción administrativa mediante la cual el estado priva, por motivos de utilidad pública o interés social,  a uno o varios propietarios particulares de un bien o derecho a cambio de una indemnización.

            La "Incautación" es una acción judicial o administrativa mediante la cual se priva a uno o varios propietarios de un bien o derecho  sin que medie indemnización alguna.

            Por último la "Socialización" es la acción de transferir al estado, o a otro órgano colectivo, algo de propiedad privada, especialmente un servicio o medio de producción a fin de que sea utilizado por la generalidad de la sociedad.

            En la actualidad, cuando la izquierda española habla de "Nacionalizar" en realidad lo que quiere decir es "Estatificar" es decir, convertir algo privado en estatal. Y en el caso de las eléctricas resulta que la mayoría de ellas ya eran propiedad del estado a mediados de los años ochenta del siglo pasado, siendo ese partido de izquierdas llamado Partido Socialista Obrero Español (PSOE) quien, siguiendo órdenes de las instituciones europeas, decidió privatizarlas dando origen al actual problema que plantean de dar un servicio caro y deficiente que arroja al abismo de la pobreza energética a numerosas familias españolas.

            Las eléctricas, al igual que todas aquellas empresas que actúen en un sector estratégico o de alta incidencia pública deben formar parte de un sano sector industrial público, de propiedad estatal, gestión empresarial y finalidad social pero este no es el tema que pretendemos tratar en el presente artículo sino  el de la crisis ideológica de una izquierda que ya no sabe que leguaje utilizar y que ha encontrado en "la nacionalización de las eléctricas" el mismo mantra que otros en tiempos pasados encontraron en "la nacionalización de la banca".

            Por otra parte la mera "Nacionalización", "Estatificación", "Expropiación", "Incautación" o cualquier otra fórmula que se pueda elegir no garantiza por sí sola nada porque la historia económica de nuestro país, incluso la más reciente (1), nos demuestra que cualquiera de esas fórmulas solo sirvieron para que, mediante la intervención del estado, empresas privadas cambiasen de propietario privado a través de lo que luego se dan en llamar las privatizaciones. De hecho ¿Acaso el actual sector eléctrico y energético español no procede de esas privatizaciones?.

            Si lo que en realidad se persigue con la "Nacionalización", "Estatificación", "Expropiación", "Incautación" es garantizar la función social de un servicio público tal finalidad exige una planificación económica de ese sector que le permita automantenerse económicamente y expandirse para que su función social pueda prolongarse indefinidamente en el tiempo y no se convierta en un lastre para las finanzas públicas.

            Exigir la "Nacionalización" de las eléctricas no solo demuestra la confusión de ideas de una izquierda en crisis sino el abandono de aquel cientificismo económico-social del que hacía gala desde sus orígenes para instalarse en la vaga política del bonito y llamativo "slogan" detrás del cual, simplemente, no hay nada.









(1) Caso RUMASA, por ejemplo
     


lunes, 22 de mayo de 2017

A SEIS AÑOS DE LA REBELIÓN CIUDADANA



Con motivo del sexto aniversario de la rebelión cívica que supuso la ocupación de la Puerta del Sol de Madrid junto con otras muchas calles y plazas de distintas ciudades de nuestra geografía por honrados ciudadanos hastiados de tanta corrupción política y cansados del mal hacer de lo que es una casta encaramada en el poder que, lejos de estar al servicio del pueblo, está al servicio de un reducido grupo de privilegiados; la Asociación 16 de Abril ha hecho público y remitido el comunicado que a continuación reproducimos íntegramente:

            "La Asociación 16 de Abril, organización carlista de memoria histórica y pensamiento crítico, quiere manifestar su adhesión a los actos cívicos y apartidistas que se están celebrando estos días en diferentes  localidades de Las Españas, con motivo del sexto aniversario del movimiento social del 15 de Mayo de 2011.

            Aquella marea popular que espontáneamente inundó plazas y calles, con la consigna sencilla pero rotunda de “No nos representan”, implicó un extraordinario cambio de ciclo político.

            La degeneración cada vez más evidente del régimen caciquil de la Segunda Restauración, con sus permanentes escándalos de corrupción y su desvergonzada involución autoritaria, provocó en las nuevas generaciones, pero también en las viejas, una indignación que desbordaría los esquemas del consenso institucional de las elites neoliberales. Pero también las pautas rutinarias de unas organizaciones sindicales y partidistas que se encontraban replegadas sobre sí mismas, esperando recoger las nueces sin mover el árbol.

            Durante estos últimos años emergieron nuevas herramientas de acción colectiva, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o las Marchas de la Dignidad, que dieron forma a la esperanza. Tampoco podemos olvidar que en diversos municipios se ensayaron variadas experiencias de “gobierno del cambio”, que en más de un caso no han sabido estar a la altura de las ilusiones despertadas.

            Desde nuestro particular “aquí y ahora” los carlistas no podemos hacer otra cosa que manifestar nuestro profundo respeto por aquel irrumpir de la “intrahistoria” en la Historia, que hubiera dicho Miguel de Unamuno, como un momento luminoso que debe seguir orientando el camino del empoderamiento ciudadano de nuestros Pueblos.

            En la línea de vocación cívica expresada por Don Carlos Javier tanto en su Mensaje al Pueblo Carlista del 8 de Abril de 2011 como en su Comunicado a la ciudadanía española del 4 de Junio de 2014, que no es sino nuestra línea de siempre, seguiremos movilizándonos y llamamos a luchar por una verdadera democracia, por unas estructuras de participación popular desde la base, por el Concejo Abierto de nuestra tradición vecinal, y por la Autogestión Global de nuestro proyecto transformador. Porque los carlistas somos Pueblo, del Pueblo venimos y al Pueblo vamos.

            En ese camino nos encontraremos con todos aquellos que anhelen resolver la actual crisis de régimen no a través de una reforma constitucional pactada entre elites, sino mediante un proceso constituyente de “ruptura democrática”, que superando los límites de la “Transición” española, de voz al Pueblo como sujeto protagonista de su Historia."

Asociacion 16 de Abril. Apdo. Correos 62044 Madrid. 
E-mail: asoc16deabril@gmail.com

jueves, 20 de abril de 2017

EL I.V.A. CULTURAL EXPLICA Y MARCA TENDENCIA



La formación del nuevo gobierno nacido del pacto Partido Popular-Ciudadanos tenía necesidad de alguna medida que transmitiera a la ciudadanía un cierto lavado de cara de aquella porción de la casta política que nos mal gobierna y para ello nada mejor que anunciar una bajada de impuestos subrayando la bajada del  llamado I.V.A. Cultural que gravaba con un 21 por ciento todos los espectáculos públicos. Ahora bien, todo tiene su trampa y por mucho que el actual gobierno nos quiera hacer comulgar con ruedas de molino solo los muy lo harán.

            En primer lugar, el descenso del I.V.A. Cultural no es realmente tal porque la anunciada bajada del 21 al 10 por ciento no se aplicara a todos los sectores culturales al aplicarse exclusivamente a los espectáculos públicos que sean en directo es decir a funciones teatrales, musicales y conciertos, dejando fuera a todos los demás sectores y  que, curiosamente, son los que más consumidores tienen y, por tanto, los que más recaudan en este concepto. De esta forma el cine, los DVDs y los discos mantendrán el tipo del Impuesto sobre el Valor Añadido en el 21 por ciento.

            Así pues, la tan cacareada bajada del I.V.A. Cultural no es más que una medida cosmética que como hemos explicado anteriormente no es cultural, sino solo parcialmente cultural y que, ni siquiera, supone una bajada real como ahora explicaremos.

            Desde 1993 el Impuesto sobre el Valor Añadido en nuestro país no ha dejado de subir. Si en dicho año se estipulaban tres tipos de I.V.A: el general del 15 por ciento, el reducido del 6 por ciento y el superreducido del 3 por cierto; en 1995 dichos porcentajes subieron al 16, 7 y 4 por ciento respectivamente; en 2010  se incrementaron al 18, 8 y 4  por ciento respectivamente llegándose dos años después, en 2012, a fijarse en el 21, 10 y 4 por ciento actual. Que ahora el gobierno que preside el señor Rajoy y que sostiene el señor Rivera pretenda aplicar el tipo reducido del 10 por ciento de  I.V.A  en vez del tipo general del 21 por ciento a determinadas actividades artísticas, no supone una bajada del Impuesto sobre el Valor Añadido sino que sigue suponiendo un incremento de dicho impuesto en un dos por ciento respecto al año 2010  y de un tres por ciento respecto a 2009.

            Ciertamente el gobierno a través de los Presupuestos Generales del Estado tiene la facultad soberana de fijar los tipos impositivos del Impuesto sobre el Valor Añadido, pero que la facultad sea soberana e, incluso, caprichosa no quiere decir que no tenga que someterse a los mínimos principios de la lógica y del sentido común, cosa que la anunciada bajada del I.V.A. Cultural no hace porque o bien el tipo que grava la cultura baja o no baja, pero no se puede bajar a unas actividades culturales y a otras no y afirmar que el I.V.A. Cultural baja. La anunciada intervención gubernamental sobre el I.V.A. Cultural marca tendencia definitivamente y esa tendencia no es otra que la del mantenimiento de una presión fiscal alta porque como hemos explicado antes la evolución del Impuesto Sobre el Valor Añadido en los últimos ocho años ha sido al alza solo pudiéndose hablar realmente de bajada impositiva si los tipos quedasen por debajo de los existentes en el año 1993.

            El estado español tiene plena libertad para fijar el tipo impositivo que se aplica a los impuestos que gravan cada actividad y cada producto y debería utilizar esa soberanía para regular los precios de mercado y hacerlos más asequibles a los ciudadanos pero, en vez de eso, utiliza dicha libertad exclusivamente para asegurarse una mayor recaudación.

            Cuando por el año 2003, los constantes incrementos del precio de los inmuebles hacían presagiar la futura imposibilidad de acceder a la propiedad de una vivienda, el estado pudo intervenir en los precios de la misma bajando el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y los tipos de I.V.A. del 7 por ciento que gravaba entonces la compraventa de las viviendas al 4 por ciento así como reduciendo el Impuesto sobre el Valor Añadido a los materiales de construcción lo que hubiera supuesto una muy sensible bajada del precio de venta al público de un bien tan necesario como la vivienda habitual, pero lejos de eso el estado mantuvo los tipos impositivos incrementándolos en 2010 y 2012, lo cual solo se explica por el rapaz deseo de recaudar del estado.

            El Impuesto sobre el Valor Añadido es la más clara y  expresa explicación de la rapacidad recaudadora del actual Estado Español que queda concebido como un puro negocio pensado para no perder dinero y en el que más que ciudadanos solo hay contribuyentes que pagan sus impuestos para luego soportar recortes, estafas y recibir falacias por explicaciones y el  I.V.A. Cultural es un claro ejemplo.

            Una de las funciones del estado es defender la cultura y promocionarla entre sus ciudadanos, frente a esa obligación, el estado actúa como si la actividad cultural solo fuera una oportunidad de recaudar y una parcela de negocio. A la hipotética pregunta de ¿Qué es más importante, la cultura o el dinero? el estado español parece responder, al igual que el editor de una obra o el productor de una película, que el dinero pero con la notable diferencia de que mientras el editor o el productor reconocen que la cultura es un negocio en el que invierten en espera de obtener beneficios el estado no participa en la creación artística utilizándola exclusivamente para recaudar a través de los impuestos que gravan su consumo por parte del público.

            Un sistema impositivo debe ser justo y la justicia del mismo radica en el hecho de que los caudales públicos sean honrada y eficazmente gestionados y el ciudadano reciba del estado, bajo la forma de servicios y prestaciones públicas, al menos tanto como él aporta a ese estado y evidentemente en el caso de nuestro país no es así por lo que el estado español solo parece concebido por nuestra casta política como un negocio perfectamente pensado para recaudar dinero. Al estado español parece no importarle si el ciudadano vive en condiciones paupérrimas, si es así le remite a los servicios sociales donde un plato de sopa caliente  y una mísera pensión insuficiente para subsistir puede ser la contrapartida a toda una vida de contribuyente pero, si por el contrario, el ciudadano gana algo de dinero con su trabajo ahí está el estado para pedirle su parte y decirle que es su necesaria e imprescindible contribución económica a la protección que le presta. Por cierto esto de pagar por la protección me suena de alguna película, pero no recuerdo cual.

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