CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta "REFERENDUM DE IRLANDA". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "REFERENDUM DE IRLANDA". Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de abril de 2011

EL ALZAMIENTO DE PASCUA: DERECHO Y RAZÓN

En el preciso momento en que, a primeras horas de la mañana del 24 de Abril de 1916, hace justamente noventa y cinco años; un heterogéneo grupo formado por sindicalistas, nacionalistas, socialistas y sacerdotes católicos entraba en la Oficina Central de Correos de Dublín, daba comienzo lo que en la historia universal se conoce como “El Alzamiento de Pascua” y que significó un puñetazo en la mesa de una facción minoritaria del nacionalismo irlandés frente a las eternas tácticas dilatorias de la administración británica reacia a aprobar en el parlamento de Westminster la “Irish Home Rule”, es decir, la autonomía para Irlanda.


“El Alzamiento de Pascua” fue un total fracaso material del nacionalismo irlandés no solo porque, al igual que la famosa ofensiva del Tet desarrollada por el ejército norvietnamita en 1968, no alcanzó ninguno de los objetivos militares importantes pues los voluntarios irlandeses fueron incapaces de ocupar cualquier edificio administrativo británico que gozase de guarnición (por ejemplo el Castillo de Dublin); sino porque no logró movilizar e inclinar a su favor a la inmensa mayoría de la población irlandesa, que reaccionó ante los acontecimientos con asombro e indignación al considerar los hechos como una traición hacia los cuatrocientos mil irlandeses que combatían en Francia encuadrados en el ejército británico.


No obstante, tras la rendición de los voluntarios irlandeses ordenada por Pearse el 29 de Abril de 1916, el rechazo mayoritario de la población irlandesa, que en los días inmediatamente posteriores a dicha rendición había llegado al extremo de dedicar insultos y esputos a los prisioneros que iban conducidos por las fuerzas británicas a los campos de internamiento de Gales, fue tornándose en respeto primero, comprensión después y, finalmente, en decidido y rotundo apoyo a la causa de la independencia de Irlanda todo ello en un muy corto espacio de tiempo.


¿Cuál fue el motivo de tan radical cambio de actitud en la población irlandesa y en tan poco tiempo?. En primer lugar es preciso indicar, no solo que la población irlandesa asistió al “Alzamiento de Pascua” con asombro e indignación hacia los voluntarios irlandeses sino que además la población civil de Dublín fue la que más sufrió durante los siete días de combates al ser sorprendida en las calles por los tiroteos, quedar en muchos casos entre dos fuegos y no estar segura ni siquiera en sus domicilios al emplear el ejército británico innumerables piezas de artillería, incluso pesada, que desmintieron lo afirmado por Connolly de que “un gobierno capitalista jamás utilizaría la artillería contra sus propiedades”. Es decir, la población civil irlandesa y más concretamente la población de Dublín fue la que aportó el mayor número de bajas echando la culpa de todo ello a los irlandeses alzados.


Siendo esta la situación existente, no es aventurado afirmar que, tras sofocar “El Alzamiento de Pascua”, las autoridades inglesas tenían todo a su favor para consolidar durante décadas su posición en Irlanda, no obstante; los británicos debieron sufrir un momento de grave ceguera política porque rompiendo con su larga tradición pactista se dedicaron, amparados en el derecho vigente, a desarrollar una brutal represión con detenciones masivas, deportaciones e inmisericordes ejecuciones sumarias que, a la postre, fue lo que precisamente les granjeó la enemistad de la mayoría de los ciudadanos irlandeses e hizo que estos se decantaran por la independencia.


Cierto es que, los hechos del “Alzamiento de Pascua” podían ser legalmente considerados (como así lo fueron) por las autoridades inglesas como constitutivos de un delito de Alta Traición porque los voluntarios irlandeses no solo combatieron contra las fuerzas regulares británicas, sino que lo hicieron en un tiempo en el que la Gran Bretaña estaba en guerra con el Imperio Alemán y con previa inteligencia y apoyo militar de éste, pero al aplicar sin consideración ni equidad alguna todo el peso de la ley, de una ley que por cierto databa de 1351 y que concretamente tipificaba como delito de Alta Traición “Hacer o fomentar la guerra al Rey en su reino o adherirse a los enemigos del Rey en su reino”, los ingleses perdieron total y absolutamente la razón que pudieran tener confirmando el axioma clásico de que “Summun Ius, Summa Iniura” (Máxima Justicia, Máxima Injusticia) con el que los antiguos romanos pretendían explicar que la aplicación estricta de cualquier ley puede llevar a las mayores injusticias debiendo prevalecer siempre la Justicia sobre la mera aplicación de la Ley, conservando además, de este modo, la razón efectiva.


Por otro lado, existiendo en la aplicación de cualquier precepto legal el principio de que “ante unos hechos iguales hay que aplicar igual ley”; lo que aun hace más inexplicable e injustificable el comportamiento de los británicos con los rebeldes irlandeses de 1916 es la antagónica actitud que adoptaron con los bóers que, al mando del general Maritz, se sublevaron en Sudáfrica en Septiembre de 1914 dando lugar a lo que se conoce como “la Rebelión Maritz” tras la cual solo se impusieron a los líderes de la misma penas de seis y siete años de prisión quedando suspendidas dichas penas dos años después y tras la rendición total del África del Sudoeste Alemana. Esta doble vara de medir constituye también otro factor que demuestra no solo que los británicos carecían de toda razón a la hora de aplicar a los rebeldes irlandeses de 1916 la legislación existente sobre “Alta Traición”, sino también que carecían de cualquier legitimad jurídica para aplicarla, al no haberla aplicado anteriormente ante un hecho de la misma entidad y naturaleza.


domingo, 4 de octubre de 2009

EL “SÍ” DE IRLANDA O EL ESTUPRO DE LOS PUEBLOS

La Europa institucional, economicista y burocrática, se congratula del resultado favorable al Tratado de Lisboa dado por Irlanda en el referéndum celebrado el pasado 3 de Octubre del 2009 al tiempo que empieza una solapada campaña propagandística a favor de dicho tratado haciendo creer que con el “Sí” de Irlanda se ha dado un paso altamente beneficioso para todos los habitantes del viejo continente.

No obstante, estos mismos personajes que hoy celebran el resultado del referéndum irlandés ya se han olvidado y trataran de hacernos olvidar a todos que hace escasamente un año y medio, el 13 de Junio del 2008, la misma Irlanda que hoy ha dicho “Sí” en popular consulta al Tratado de Lisboa; dijo “No” al mismo tratado y por el mismo método democrático del plebiscito y ello porque si permanece en nuestra memoria este hecho aparentemente contradictorio, cabría exigir a los señores políticos que explicaran la razón del por qué el “No” del año 2008 carecía de valor y había que repetir el referéndum y el “Sí” del presente año es incuestionable y definitivo y dentro de año y medio no hay que realizar una nueva consulta popular.

Habrá quién explique este cambio del sentido de voto en la población irlandesa en tan solo año y medio como producto de la crisis económica que en dicho país, con un quince por ciento de paro, amenaza con ser de descomunales proporciones, o como fruto de una supuesta imposición de condiciones del estado irlandés a la Comisión Europea para sumarse al Tratado de Lisboa, o como mera consecuencia de una mayor participación electoral.

Si la participación en el referéndum irlandés del año 2008 fue del 53 por ciento del censo electoral y en esta última convocatoria ha sido similar, evidentemente no se puede considerar el cambio en el resultado como consecuencia de una alteración en los parámetros electorales lo que unido a la pequeña diferencia de tiempo entre la celebración de una y otra consulta popular tampoco se puede atribuir a un cambio sociológico o generacional en la población. Así pues, hay que buscar las causas del cambio de postura en otros motivos.

Esta psicológicamente probado y es técnica normal en cualquier avieso interrogatorio que la continua y repetida formulación de una pregunta a un individuo hace que el preguntado termine dando la respuesta que se desea obtener por parte de quien pregunta y es precisamente esta técnica la que, aplicada a poblaciones enteras y convertida en una técnica de ingeniería social contraria a todo espíritu democrático y alejada de cualquier respeto por la libertad, la que subyace en el cambio de opinión de los irlandeses.

Si originariamente un referéndum era el medio más efectivo de participación directa de los administrados en la administración y el más democrático de los métodos para que los ciudadanos se pronunciaran sobre lo que los gobiernos tenían o no tenían que hacer, los políticos actuales han conseguido manipularlo hasta el punto de reducirlo a la condición de estupro de los pueblos mediante el cual determinados intereses utilizando el engaño o prevaleciéndose de una situación de superioridad tienden a justificar y legitimar lo que desean que se legitime y que se justifique. En este sentido, volvemos a reiterar que si el “No” dado por Irlanda en el año 2008 no servía y había que repetir la consulta popular, ¿Cuál es la causa de que el “Sí” de ahora valga, sea definitivo y no haya que volver a hacer otro referéndum dentro de un año?.

A mayor redundancia hay que recordar el caso español. En el año 2005 y tras una campaña en la que todos los partidos mayoritarios (incluido el Partido Popular que estando en el gobierno sostuvo que la Constitución Europea perjudicaba a los intereses de España) sospechosamente pidieron el voto afirmativo, los españoles aprobaron en popular plebiscito, aunque con escasa participación, el texto de la Constitución Europea. En cambio, tras el rechazo en los referéndums celebrados en Francia y Holanda a la mencionada Constitución Europea, la misma cayó en el olvido y ahora nuestro gobierno pretende ratificar sin consulta popular previa el Tratado de Lisboa, que no es precisamente el texto que aprobaron los españoles en el referéndum del 2005 por lo que cabe preguntarse ¿Para qué se hizo aquel referéndum si al final lo expresado en él se ha visto escamoteado? ¿Es realmente democrático un régimen que se sirve de instituciones democráticas como son los plebiscitos para burlar la voluntad popular en ellos expresados?.

En definitiva, la utilización perversa que se viene haciendo desde hace tiempo de los plebiscitos o referéndums, reiterándolos y repitiéndolos cuando los resultados que se obtienen en los mismos no es el deseado por los poderes que los convocan confirman la creencia de los que sostenemos que los principales problemas políticos con los que nos enfrentaremos muy pronto son las nuevas formas del totalitarismo y las amenazas para la libertad de los individuos y de los pueblos.

Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL