CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com

jueves, 10 de octubre de 2019

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LES VALENCIANS, POBLE d´EUROPA


       El próximo 25 de octubre será presentado en el Ayuntamiento de Morella el libro “Els valencians, poble d’Europa“;  publicación colectiva en la que participa S.A.R. Doña María Teresa de Borbón-Parma junto con los coordinadores de la obra y profesores de la Universitat de València don August Monzon y don Joan Alfred Martínez.
 

martes, 8 de octubre de 2019

VOX TOREA NUEVAMENTE EN VISTALEGRE



 A pesar de que existen encuestas que predicen un importante descenso electoral, en las próximas elecciones generales del próximo 10 de noviembre, de la emergente formación política que preside Santiago Abascal, el hombre a caballo, lo cierto es que el acto celebrado en la madrileña plaza de toros de Vistalegre, superó todas las expectativas de asistencia incrementando el número de participantes y sorprendiendo a los medios de comunicación que señalaron el aumento de asistentes con respecto al acto celebrado en el mismo sitio hace un año.

            Parece ser que el Palacio de Vistalegre, antiguo coso taurino del madrileño barrio de Carabanchel., contó con la concurrencia de más de trece mil personas deseosas de escuchar a un político "nuevo" con aires de líder mesiánico al que corear con vibrantes "vivas" y "mueras". El discurso acorde con el momento, no defraudo a los asistentes: Guerracivilismo a la contra de la moda impuesta por la izquierda, ataques al partido del gobierno, PSOE, y a toda la izquierda y ataques al Partido Popular y a "Ciudadanos"; en definitiva un discurso totalmente vacío de contenido constructivo pero muy adecuado para encandilar a unos seres humanos dispuestos a abandonar tal condición durante unas horas y convertirse en Hooligans sin criterio, juicio ni sentido común.

            Pedro Sánchez y el Tribunal Supremo han hecho un gran favor a los líderes de VOX con su decisión sobre la exhumación de Francisco Franco porque cara a las elecciones les va a permitir explotar el sentimiento de agravio que tal decisión ha ocasionado en un porcentaje de la población española y que ya estuvo muy presente en el acto político de Vistalegre el pasado domingo, al igual que un favor les supone la posición del Partido Socialista de Cataluña de no apoyar la moción de censura contra el President de la Generalitat y el ofrecimiento de "Ciudadanos" de apoyar al PSOE para formar gobierno tras las elecciones del próximo noviembre. Y es que VOX carece totalmente de un discurso político coherente, alimentándose de los errores y del mal hacer de los demás, además de la falta de criterio de las personas que terminan votándole quienes, como ocurre con los seguidores de los demás partidos, no desgranan lo que los líderes dicen comparándolo con lo que hacen.

            Santiago Abascal, atacó duramente al Partido Socialista y  a los demás partidos y grupos de la izquierda, lo cual cabe dentro de la lógica de los que hacen de un antimarxismo trasnochado manifestación de fe política, pero lo que no es lógico es que continuara atacando al Partido Popular y a "Ciudadanos" cuando VOX les está apoyando en numerosos municipios y Comunidades Autónomas. Si el Partido Popular y "Ciudadanos" son tan nefastos para el país, antes de hablar mal de ellos, el señor Abascal debería dar orden de hacer caer los gobiernos municipales y autonómicos que existen gracias al apoyo incondicional de su partido. Sí, y bien decimos incondicional, porque exigir protección para las procesiones religiosas , la tauromaquia y el flamenco, no constituyen condición política alguna sino puro folklore o defensa, si la promoción de Fino o de la Manzanilla se incluyera, de los intereses vulgares de los pequeños señoritingos anhelantes de lucir tipo por la sevillana calle Sierpes al ser incapaces de elevarse a la condición de señores.

 Junto a Santiago Abascal, también pudo verse en el acto de Vistalegre al eminente jurista Javier Ortega Smith,  quien no hace mucho acuso alegremente a las llamadas "Trece Rosas" de "Asesinar, violar y torturar vilmente" en las Chekas cuando ni el Consejo de Guerra que las condenó formuló acusación por tales delitos ni en aquella época (1939) la mujer podía ser sujeto activo del delito de violación. El señor Ortega Smith, eminente patriota que allí por donde va hace gala de ser un caballero juramentado en la defensa de los valores patrios, parece ser que tuvono ha mucho, allá por 1986, un pasado falangista en el madrileño distrito deCiudad Lineal; considerando que Falange tiene un juramento muy peculiar, que en realidad es una sucesión de juramentos, que termina con un "JURO vivir en santa hermandad con todos los de la Falange y prestar todo auxilio y deponer toda diferencia, siempre que me sea invocada esta santa hermandad", sería cuestión de preguntar al señor Ortega Smith si piensa cumplir todas sus promesas electorales y juramentos de la misma forma que ha cumplido con el juramento, que como falangista, debió hacer en su momento.

            Los discursos y la retórica desplegada por VOX, el pasado 6 de octubre, en Vistalegre ponen de manifiesto una sucesión de incongruencias y contradicciones que resultan sorprendentes que hayan sido apoyadas por más de dos millones seiscientos mil votantes en las elecciones de abril de 2019.  VOX, no puede o no debe ir de regenerador de nada cuando sus líderes proceden del Partido Popular del que salieron cuando, casualmente, no vieron colmadas sus aspiraciones personales, políticas y/o profesionales, no pueden apelar a nuevas políticas cuando, con su militancia e incluso ocupando cargos de responsabilidad, fueron fieles seguidores de las políticas del Partido Popular cuando este estuvo en el gobierno con José María Aznar y, también, con Mariano Rajoy;  no pueden apelar al conjunto de la nación española cuando la inmensa mayoría de esa nación, la trabajadora, les importa un bledo como demuestra el hecho de que quieran envolver en la bandera bicolor la inhumana y amarga píldora del liberalismo económico en detrimento de los derechos sociales.

            VOX es otro partido más que sin ideas ni honestidad aspira a torear al pueblo español, pero no en una vulgar corrida de toros de las de a pie como todos los demás, sino en una corrida de rejoneo como corresponde al aristocratismo  y señoritismo de sus dirigentes y para tal corrida, a falta de Las Ventas, nada mejor que el coso de Vistalegre.

sábado, 5 de octubre de 2019

A VUELTAS CON LA GUERRA CIVIL

Parte de la nave central del Osario de Verdún
 Todo parece confabularse para que ochenta años después de terminada la última Guerra Civil Española, la de 1936 a 1939, el conflicto recobre vida. En los últimos quince días, el Tribunal Supremo, la misma institución que durante los cuarenta años de franquismo estuvo confirmando sentencias de muerte de dudosa legalidad y ninguna moralidad, ha declarado que el dictador salga de su actual sepultura en Cuelgamuros y sea trasladado a no sé donde, un director de cine ha estrenado una película subvencionada por el erario público y con más errores históricos que un examen de Historia suspendido sobre el incidente entre Millán Astray y Unamuno durante la inauguración del curso académico 1936-1937 en Salamanca y finalmente unos politiquillos de tres al cuarto comparan la exhumación de Franco con la quema de conventos e iglesias o acusan a las llamadas "trece rosas" de "torturar, asesinar y violar", cuando ni siquiera el Consejo de Guerra que las condenó a muerte las imputó tales delitos. Son tres ejemplos llamativos que ponen de manifiesto en manos de quién está la Administración de Justicia, la Cultura y el Gobierno de este país. Saquen los españoles sus conclusiones, si es que saben y quieren sacarlas.

            En ochenta años los protagonistas de aquellos acontecimientos han desaparecido al recaer sobre ellos la inexorable ley de la naturaleza, en ochenta años nacen más de tres generaciones, con sus propios anhelos, problemas y preocupaciones y en ochenta años los temas que eran de vivo interés y fervoroso debate pasan a ser meros temas de estudio histórico pero no primera meta de una política de vivos, esto es, una política contraria a una política de muertos, pues si la política tiene por objeto el buen gobierno este debe ser sobre los vivos y no sobre los muertos. En los ochenta años que median entre 1871 (final de la Guerra Franco-Prusiana) y 1951 (firma del Tratado de Paris que constituyó la Comunidad Europea del Carbón y del Acero), con tres guerras de por medio que ocasionaron millones de muertos, la enemistad entre franceses y alemanes ha sido superada y tanto Francia como Alemania se han convertido en motores de la política y de la economía europea y  si hace ochenta años los caídos en Verdún reposaban en cementerios separados, con claras diferenciaciones entre los vencedores y los vencidos, hoy los restos sin identificar que siguen apareciendo por lo que fue el campo de batalla, descansan en un osario construido, hace ochenta años, por los vencedores a su  mayor gloria sin reparar en el bando en que sirvieron aquellos que jamás envejecerán y sin que nadie se escandalice que restos germanos descansen bajo la Croix de Guerre y la bandera francesa.

            Una guerra, cualquier guerra y más una guerra civil, es una tragedia, pero no, o no solo, como se suele considerar una tragedia colectiva sino, sobre todo, constituye una suma de infinitas tragedias individuales que no puede consolar ni siquiera la victoria. La exaltación de la victoria, y, no nos engañemos, todo bando vencedor de cualquier contienda la exalta incluso con una obscenidad repugnante, tiene por objeto buscar un "sentido" a la destrucción, a  la muerte y a la deshumanización que la ha precedido porque ese "sentido" acalla las conciencias  de los vencedores, la inmensa mayoría de los cuales, aunque no lo sepan también son perdedores. Perdedores porque han perdido a algún amigo o ser querido, pero, sobre todo,  perdedores porque han visto como sus esperanzas e ilusiones son defraudadas por una minoría que, sin arriesgarse y sin mancharse de sangre y barro, son los verdaderos y únicos beneficiarios del sacrificio ajeno y de la victoria. Y que nadie se engañe porque como bien dijo el Duque de Wellington tras la batalla de Waterloo: "No hay nada peor que una victoria, a excepción de una derrota".

            Lo cierto es que no hay tragedia, por grande que sea, que el tiempo no cure. El tiempo es un médico muy curioso y muy competente: hace que  los ejércitos se desvanezcan, los ánimos se sosieguen y las causas que nos enfrentan desaparezcan, pero para eso es imprescindible que le dejemos actuar y que los dirigentes políticos y los representantes de la cultura se comporten con responsabilidad no queriendo rentabilizar las heridas impidiendo su completa cicatrización, porque de lo contrario, las heridas se ulceran, se convierte en eternas y el pasado deja de ser pasado para no dejar de ser presente con todo lo que ello implica.



miércoles, 25 de septiembre de 2019

LA JEFATURA DEL ESTADO EN EL ACTUAL MARCO JURÍDIC O CONSTITUCIONAL


Ejemplar original del texto constitucional

 La falta de acuerdo para la formación de gobierno así como  los requerimientos que algún líder político ha realizado al Jefe del Estado para que interviniera y mediara en la consecución de un acuerdo que permitiera formar un gobierno de coalición y evitase una nueva convocatoria electoral ha puesto sobre la mesa la gran cuestión eternamente obviada sobre qué es la Jefatura del Estado en España y para qué sirve.

            No vamos a repetir aquí lo que ya dijimos en este mismo medio en febrero de 2013 en un artículo titulado "DeAbdicaciones, Monarquías, Legitimidades y Particularidades" en el que tratábamos el origen de la actual titularidad de la Jefatura del Estado, pero sí vamos a intentar explicar como la regulación constitucional de la misma la reduce a un absurdo político siendo notablemente insuficiente para que queden claramente delimitadas las supuestas potestades del Jefe del Estado que quedan reducidas a ninguna.

            El marco jurídico que regula a la Jefatura del Estado en España queda reducido a  los diez artículos (del 56 al 65, ambos inclusive) que conforman el Título II de la Constitución Española que tiene por epígrafe "De la Corona".  La mayoría de estos artículos se remiten entre sí o remiten a desarrollos legislativos posteriores que jamás se han producido dejando exclusivamente claro los siguientes extremos: a quien le corresponde la Jefatura del Estado (a Juan Carlos de Borbón y sus herederos), como si fuera un simple título de propiedad, la forma de sucesión a la  Jefatura y la institución de la Regencia, todo lo cual hace suponer que la histórica Ley de Sucesión a la Corona de Felipe V queda derogada en todo aquello que la Constitución no menciona por lo que realmente no se ha estado nunca ante una restauración sino ante una instauración en la persona designada en su momento por Francisco Franco Bahamonde que es confirmada en el cargo por la vigente Constitución. Instauración que tuvo lugar el 22 de noviembre de 1975 y que fue ratificada mediante la aprobación del texto constitucional, el cual tiene carácter puramente ratificatorio en este extremo.

            Por su parte, la Constitución de 1978, en su artículo 56, establece una definición extremadamente curiosa de el Rey al decir: "el Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes".

            En primer lugar, que el artículo 56 de la vigente Constitución diga expresamente que "El rey es el Jefe del Estado" quiere decir que "Rey" es el título que tiene en España el Jefe del Estado, lo que entronca con la fórmula empleada el 20 de julio de 1969 por las Cortes franquistas para designar a Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco en "la Jefatura del Estado a título de Rey", a diferencia de su antecesor que era Jefe del Estado a título de "Caudillo" y "Generalísimo". Seguidamente el mismo artículo 56 dice que "el Rey" es "símbolo de la unidad y permanencia" (del Estado), lo cual o es una estupidez o es un mero recurso retórico porque si es el símbolo de la unidad y permanencia del estado, entonces ¿No existía Estado antes de que "el Rey" fuera su Jefe?; en consecuencia, los nacidos antes del acceso de Juan Carlos de Borbón a la Jefatura del Estado o, como poco, antes de su designación como sucesor a dicha Jefatura, ¿No son miembros del estado español?. Si el estado se queda sin "Rey", ¿Desaparece el estado?, evidentemente si el estado se fragmenta o si se divide, "el Rey" deja automáticamente de serlo porque ya no representa nada según el propio texto constitucional.

Tres generaciones de Jefes del Estado Español
 Por otra parte el mismo artículo 56 de la Constitución dice que "el Rey...  arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones", pero no indica cómo puede realizar ese arbitraje y esa moderación. El más modesto árbitro de fútbol que arbitra un partido de quinta regional que se juega en un ruinoso campo de tierra dispone de dos tarjeta y un silbato para ejercer sus funciones, tiene capacidad y medios para llamar la atención, amonestar e incluso expulsar a jugadores y entrenadores del terreno de juego y, más aún, tiene el poder de suspender el partido; en cambio, conforme reza la vigente Constitución, el Jefe del Estado carece de todo instrumento para realizar tal arbitraje y moderación pues no se establece ninguna prerrogativa, es decir, no se fija ninguna función propia de la Jefatura del Estado que no deba ser primeramente propuesta por las Cortes Generales y sancionadas por el Gobierno por lo que realmente la supuesta función arbitral no es más que otro recurso dialéctico para encubrir una institución constitucional vacía de contenido y finalidad.

            Por su parte, el artículo 62 del Texto Constitucional establece lo que parecen ser las grandes funciones de la Jefatura del Estado pero con tales limitaciones que en realidad no tiene ninguna. Así, corresponden al Jefe del Estado: 

            a) Sancionar y promulgar las leyes, que redactan las Cortes Generales.

            b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones en los términos previstos en la Constitución, que siempre es a petición del Presidente del Gobierno o del Presidente del Congreso de los Diputados.

            c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución, siempre y cuando lo ordene el gobierno.

            d) Proponer el candidato a Presidente del Gobierno y, en su caso, nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos en la Constitución, siempre y cuando se le ofrezca un candidato que tenga una mayoría parlamentaria suficiente para constituir un gobierno estable en el tiempo.

            e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta de su Presidente. Pues eso... a propuesta del Presidente del Gobierno.

            f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros, conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones con arreglo a las leyes. Siempre y cuando, tal como se establece, sean acordados en el Consejo de Ministro y sean propuestos por éste. Más de lo mismo... previo acuerdo del Consejo de Ministros.

            g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime oportuno, a petición del Presidente del Gobierno. Para colmo que el Jefe del Estado se mantuviera ignorante de los asuntos de estado, eso ya sería el sumum del absurdo.

            h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas.  Cargo puramente nominal pues no puede movilizar tropas sin previa autorización del gobierno.

            i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales. Dicho de otra forma, firmará los indultos que le presente el gobierno
.
            j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias. Al fin y al cabo un tema puramente honorífico.

Alegoria que bien podria representar la ausencia de contenido real  de la Jefatura del Estado
 La Constitución también atribuye al Jefe del Estado la acreditación de embajadores y el recibimiento de embajadores de potencias extranjeras así como el manifestar el consentimiento a los tratados internacionales pero eso sí, es el gobierno quién establece la política exterior del estado y por tanto quien nombra a los embajadores, establece con qué estados se tienen o no relaciones diplomáticas y el que acuerda la adhesión o no a tratados internacionales.

            En definitiva, el Título II de la Constitución es tal brindis al Sol, tal oda a la vacuidad, al vacío, a la nada, que, si por algún resquicio legal, se unificaran la Jefatura del Estado y la Jefatura (Presidencia) del Gobierno en la persona del Presidente del Gobierno no supondría ninguna alteración práctica más allá de la derogación de las disposiciones que hacen referencia a la regencia y a la condición vitalicia y hereditaria de la Jefatura del Estado.

            Con esta realidad jurídica que entroniza aquello que don Juan Vázquez de Mella denominó "el augusto cero", ya va siendo hora que a los españolitos se nos explique para qué sirve la Jefatura del Estado y cuáles son las ventajas de tener segregadas la Jefatura del Estado y la Jefatura del Gobierno en dos instituciones diferentes cuando la primera tiene su partida presupuestaria a cargo de los Presupuestos Generales del Estado que se sostienen con nuestros impuestos y parece que sirve para muy poco, o mejor dicho, para nada.

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