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miércoles, 29 de diciembre de 2010

EL FACTURAZO ENERGÉTICO

Lo inteligente este fin de año sería comenzar a celebrarlo a eso de las siete de la tarde para concluir, tomándose las uvas sobre las doce menos cuarto procediendo inmediatamente después a apagar las luces y a encender unas románticas velas porque, como todos saben ya, nada más entrar en el año 2011 el precio de la luz se incrementa casi un diez por ciento mientras que el del gas subirá casi un tres por ciento.

El incremento del precio de la energía es notablemente superior al incremento del Índice de Precios al Consumo y responde a dos cuestiones importantes: la primera, evidentemente, es el deseo y la necesidad de llenar unas arcas públicas que están absolutamente vacías tras años de despilfarro y la segunda es reflejar en la factura que paga el consumidor el precio real de producción de una energía que, hasta ahora, venía siendo mínimamente subvencionada por el Estado, aunque tal subvención no constituía ningún obsequio para los ciudadanos porque el modelo energético que tenemos, el cual se basa en formas de producción de electricidad muy caras, fue, tan libre como erróneamente; adoptado por los sucesivos gobiernos sin contar con nadie.

No obstante, siendo para todos perjudicial el incremento del precio de la luz y del gas un diez y un tres por ciento respectivamente, lo peor de todo es que, a pesar de tantos derechos nominalmente reconocidos a los consumidores, tal subida se va a efectuar maquinal y solapadamente con carácter retroactivo aplicándose la misma, aproximadamente, desde el mes de Junio del 2010 porque las suministradoras energéticas llevan meses sin leer los contadores de millones de hogares españoles facturando en base solo a consumos estimativos por lo que, en este mes de Enero, cuando se proceda a la lectura y se facture en base al consumo real de energía, se aplicarán los incrementos establecidos a consumos de energía correspondientes a meses anteriores a la entrada en vigor de los mismos lo que supone que las “tan grandes e insignes empresas banderas de la economía española” van a utilizar prácticas más propias de los golfillos protagonistas de nuestra literatura picaresca que de empresas mercantiles serias que aspiran a ser competitivas.

Los ciudadanos de este país tienen el derecho y el deber de saber que la subida de la electricidad y del gas es consecuencia de la ausencia de un “Plan Energético Nacional” realista y eficaz que ningún gobierno ha querido realizar en los últimos treinta años así como de la inexistencia de un único gran sector energético público que evite que el calor de los hogares españoles en el frío invierno dependa de las caprichosas fluctuaciones del libre mercado. Así pues, una vez más, las consecuencias de la falta de previsión de quienes, por los cargos políticos y administrativos que ostentan, tienen la obligación de tenerla la van a pagar los pobres ciudadanos que vienen sufriendo en silencio una sucesión de malos gobiernos.

El incremento general de los precios que tendrá lugar el uno de Enero próximo y que no solo afecta a la electricidad y al gas sino que también se extiende a los transportes públicos unido a la congelación de las pensiones, a la supresión de la ayuda familiar a los parados y a la reducción de los salarios (no solo de funcionarios) que se prevé en un futuro muy próximo llevará a la población de nuestro país a una irremediable pérdida de poder adquisitivo y a un empobrecimiento generalizado que ya no puede ni debe imputarse exclusivamente a la mala gestión del presente gobierno sino que debe atribuirse por completo a la ineficacia y a la corrupción de todo el régimen imperante en nuestro país.

lunes, 22 de febrero de 2010

CARACTERÍSTICAS DE LA ECONOMÍA Y DE LA CRISIS ECONÓMICA EN ESPAÑA


La economía española, por pura y simple decisión política, que no de otra índole se ha construido en los últimos treinta años en base a las siguientes características:


- El estado ha utilizado el empleo público, no con criterios de racionalización, necesidad y productividad, sino como medio de regular y encubrir el paro creciente desde la crisis del petróleo de 1973 y que adquiría el carácter de estructural, ofertando durante mucho tiempo numerosas plazas de empleo público que permitían a muchos ciudadanos obtener su primer, permanente y único empleo en la administración en vez de engrosar la estadística del paro. De esta manera la administración central del estado y las administraciones periféricas presentan una administración desmedida, con numeroso y creciente personal (cuya necesidad real se debería poner en duda) que provoca un gasto público en salarios verdaderamente grande.


- Igualmente, con intención de que en las estadísticas económicas no se disparase el nivel de paro, se ha permitido por parte de los diferentes gobiernos la utilización generalizada de las “prejubilaciones” que no solo han desechado el poder productivo y económico de un gran número de personas en nuestro país, sino que además ha significado para el sistema público de pensiones la pérdida de un numerosos cotizantes que, si bien en la actualidad gozan de una pensión de prejubilación que supone el cien por cien de sus salarios, al llegar a la edad oficial de jubilación (a los 65 años) verán reducirse drásticamente estas pensiones.


- La economía española es dependiente en gran medida de la financiación exterior y de los fondos de cohesión de la Unión Europea. Esta financiación es recibida por el Estado quien la distribuye entre las administraciones periféricas, permitiendo que todas las instituciones públicas subvencionen no pocas obras públicas y, por consiguiente, puestos de trabajo.


- El estado, o en cualquier caso, las administraciones públicas en España son las que garantizan directa o indirectamente numerosos puestos de trabajo a través de subvenciones y contratos públicos para construcción de infraestructuras o para la prestación de servicios públicos.


- En la economía española la industria y el sector primario, tan importante hace tan solo cuarenta años, tienen un peso verdaderamente pequeño, dependiendo la primera de decisiones que toman a miles de Kilómetros de España los Consejos de Administración de grandes multinacionales y el segundo de directivas europeas que se toman en Bruselas y que no tienen en cuenta los intereses de los españoles. El peso realmente insignificante de la industria y del sector agropecuario ha hecho que España haya dado por completo la espalda al comercio exterior aspirando exclusivamente a satisfacer las demandas europeas para conseguir más fondos de cohesión y convencer a inversores extranjeros de que inviertan en España cuando a estos posibles inversores cada vez menos les interesa, no solo España, sino Europa misma buscando en Asia los salarios y las condiciones laborales que más les hacen crecer sus beneficios.


- Los únicos pilares económicos en los que se basa la economía española son el turismo, los servicios, la construcción y el consumo interno. Una vez que la construcción se desploma, el paro aumenta y arrastra al sector servicios y hace caer el consumo provocando el incremento de gasto público en subsidios por desempleos y la caída de ingresos de la hacienda pública. Por su parte el turismo depende en gran medida de los caprichos del momento por lo que, sin despreciarlo, no constituye una base fiable sobre la que construir una economía.


Estas son las bases o pilares sobre los que se sostiene la economía española que ahora amenaza con el colapso total. Por su parte las características reales de la crisis que padecemos son las siguientes:


- La drástica reducción de ingresos de las haciendas públicas debido al desplome de la construcción que ya no genera plusvalías, ni ingresos en concepto de IVA e Impuesto de Transmisiones Patrimoniales hace que las arcas públicas se vayan vaciando al tener que seguir haciendo frente al pago de funcionarios, pensionistas y a la creciente demanda de subsidios por desempleo. Por otra parte el estado no puede reducir el gasto público mediante la supresión drástica de las subvenciones a empresas o instituciones de derecho público porque ello supondría más cierres empresariales y más paro.


- Cualquier medida que se tome, como por ejemplo, la flexibilización del mercado laboral, el aumento de la jornada laboral o la reducción de salarios, podrá remediar el mal actual e incluso sacarnos momentáneamente de la presente situación económica, pero solo será para meternos en otra crisis futura aún más grave pues cada vez más se prevé que habrá que competir con las economías emergentes de China e India que amenazan con echar del mercado a toda la industria europea y norteamericana, por lo que tocar el mercado de trabajo solo sería el comienzo de un acercamiento progresivo a las condiciones laborales de Asia.


- La situación se ve agravada por el envejecimiento de la población que hace que en el futuro haya que preveer más gastos sociales para el sostenimiento de un importante porcentaje de población dependiente. Además la tasa de natalidad amenaza con invertir la pirámide demográfica haciendo que a medio o largo plazo haya más pensionistas que cotizantes a la seguridad social, por lo que no podría mantenerse el sistema público de pensiones sin incrementar el gasto público.


- España se ha convertido en un país energéticamente dependiente por lo que la energía que consumimos siempre será más cara que la que consumen países de nuestro entorno como por ejemplo Francia. Esta dependencia energética también hace menos competitiva a cualquier industria instalada en España que tendrá que repercutir en los precios finales de los productos el mayor coste de la energía.


- La financiación exterior de la economía española se ha visto reducida no solo por la situación económica mundial, sino porque prefieren, al igual que los inversores extranjeros, irse a otros mercados más beneficiosos como los asiáticos. Por otro lado los fondos de cohesión que España recibe de la Unión Europea terminarán en un futuro próximo generando no solo mayor paro sino también un incremento del gasto público al tener las instituciones pública españolas que financiar en solitario el mantenimiento íntegro de las infraestructuras realizadas tan solo en la última década.


Con este panorama, solo un cambio de mentalidad política y social que conlleve un cambio del modelo económico podrá hacernos encarar el futuro con esperanza. Se impone resucitar nuestro sector agropecuario liberándolo de las limitaciones de Bruselas, al igual que se impone replantearse la política energética y crear una industria propia que, siendo competitiva en calidad y precio, no dependa de intereses supra o multinacionales y cuyos beneficios revierta en gran parte en el pueblo español.


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Historia de la Crisis Económica en España

La Rueda Diabólica de la Economía Española



lunes, 15 de febrero de 2010

HISTORIA DE LA CRISIS ECONÓMICA EN ESPAÑA

Con motivo del debate surgido sobre la edad de jubilación y de un posible (e imprescindible) pacto de estado sobre economía ha vuelto a tratarse la interminable cuestión de la crisis económica que nos oprime y que tiene unos orígenes mucho más antiguos que los indicados por los intereses partidarios de determinados políticos, cuyo hacer en el pasado no les exonera de responsabilidad con lo que esta ocurriendo en el presente.

La crisis económica que padecemos no es resultado de la pésima gestión del gobierno actual sino, por el contrario, es el resultado de treinta años de continuos errores políticos y económicos cometidos por todos los gobiernos de todas las tendencias que llevaron a nuestro país, bajo el pretexto de modernizarlo y adecuarlo a la entrada en la Unión Europea, a desmantelar su incipiente industria y nuestro sector agropecuario en vez de fomentarlos y apoyarlos buscando acuerdos comerciales con otros países a los que vender nuestros productos.

Tras la llamada “Reconversión” industrial, a mediados de los años ochenta del pasado siglo, donde el gobierno socialista de entonces liquidó en gran medida el sector industrial y vendió industrias banderas de nuestra economía como la SEAT a multinacionales extranjeras, se logró con cierto éxito reubicar a los trabajadores en paro en el sector de la construcción que empezó a despegar gracias a los fondos de cohesión europeos que propiciaron importantes obras públicas en infraestructuras y en el sector servicios, especialmente en el vinculado al turismo y a los fastos del Quinto Centenario. No obstante, en 1993 con la finalización de las Olimpiadas y de la Exposición Internacional de Sevilla, el paro aumento hasta los tres millones de desempleados poniendo en peligro el sistema público de pensiones al vaciar las arcas del estado.

En 1996, tras la llegada al poder del Partido Popular, éste consiguió salvar la situación mediante una técnica muy sencilla que recordaba las desamortizaciones del Siglo XIX, siendo su éxito pura apariencia. Para sanear las arcas públicas que se encontraban vacías y amenazaban con suspender los más elementales pagos a los pensionistas, no solo congeló los salarios de los funcionarios públicos, cosa que por sí sola no hubiera solucionado el problema, sino que recurrió a la tradicional política de deshacerse de activos públicos vendiendo inmuebles del estado ocupados por Ministerios y diversas instituciones, suscribiendo con el nuevo propietario contratos de arrendamiento y empezando una política de privatizaciones que a la vez que permitían al estado deshacerse de obligaciones que tenía que sufragar, reduciendo de este modo el gasto público, le llenaban la caja con los dineros que percibía por tales privatizaciones. Es decir, el gobierno del Partido Popular, consiguió salvar la casa vendiendo los muebles.


Durante los ocho años del gobierno popular no solo se privatizaron servicios públicos y empresas estratégicas que jamás debieron salir de manos públicas sino que además se optó de forma definitiva y, prácticamente, irreversible por el sector servicios y la construcción como base de la economía española. Con el auge de la construcción no solo aumentó la especulación sino que las arcas públicas recibían importantes ingresos procedentes de las plusvalías, del IVA y del impuesto de Transmisiones Patrimoniales, lo que unido al incremento de actividad del sector servicios logró que se alcanzase prácticamente el pleno empleo, se garantizasen las pensiones y se incrementase el número de cotizantes a la Seguridad Social hasta cifras históricas logrando unos excelentes indicadores macroeconómicos que, si bien nos situaban como la octava potencia económica mundial, no dejaban de ser ficticios al ocultar la realidad de que la economía española debía su expansión a la financiación exterior, al autoconsumo interior y a la pura especulación no existiendo un fuerte y competitivo sector de economía productiva.


En el año 2007, surge en Estados Unidos la crisis de las “Hipotecas Basuras” que tarda poco más de un año en alcanzarnos. Como resultado de la misma, decrece la financiación exterior que recibía España y se hunde el sector inmobiliario arrastrando consigo al sector servicios y reduciéndose, como es lógico, el consumo interior recortándose los ingresos que recibía la Hacienda Pública y disparando el gasto público en subsidios de desempleo y en protección social.


Y en esta situación nos encontramos. La construcción privada no consigue vender un millón de viviendas construidas en los últimos dos años, el estado ha de mantener los pagos imprescindibles a los funcionarios públicos y pensionistas y hacer frente a la creciente demanda de subsidios por desempleo por lo que ha tenido que recortar la financiación de obras públicas y otros gastos que ha generado a su vez más paro, el cual sigue creciendo y provocando el consiguiente desplome del consumo al carecer la gente de trabajo o tener expectativas de futuro muy dudosas.

Esta es la historia de cómo en los últimos treinta años, los españoles hemos vivido en una ilusión alimentada institucional y estadísticamente, dando la espaldas a una realidad económica que ahora nos ha explotado en la cara con toda su crudeza y de la que solo saldremos si aumentamos nuestra fe en nosotros mismos como pueblo y dejamos de confiar en todos aquellos que nos han conducido hasta esta debacle.



martes, 26 de enero de 2010

EL REENCUENTRO DEL CINE SOVIÉTICO-RUSO

Mientras en todo occidente triunfa la película de James Cameron “Avatar” que no es más que una cinta de aventuras que traslada al futuro y al espacio todos los estereotipos ya tratados en los clásicos Westerns ambientados en “la Conquista del Oeste” norteamericano, el cine ruso, que difícilmente veremos en nuestros cines, ha retomado el filón interminable de su historia contemporánea produciendo importantes superproducciones históricas que entroncan directamente con la tradición iniciada en los años veinte por el entonces cine soviético.


Si la última película rusa estrenada en nuestros cines fue la deficientemente promocionada pero excelente cinta dirigida en 1999 por el oscarizado director Nikita Mikhailkov, y titulada “El Barbero de Siberia” en la que ya se apuntaba una recuperación de la temática histórica junto con la técnica y la grandiosidad que el maestro Sergei Einsenstein demostró en sus películas “El Acorazado Potemkin” (1925), “Octubre” (1927), “Alexander Nevsky” (1943-1945) e “Iván, el Terrible” (1948), no es la única película que se ha producido en Rusia con estas características, aunque una distribución limitada prácticamente al territorio de la actual Comunidad de Estados Independientes (CEI) nos impide conocer y disfrutar de este espectacular cine, que en muchos casos supera por la calidad y originalidad de sus guiones al que hoy se produce en Hollywood.


Así en el año 2002, el director Aleksandr Sokúrov dirigió el parabólico film (nunca estrenado en salas comerciales españolas) “El Arca Rusa” en el que recorre tres siglos de historia rusa tomando como hilo argumental la asistencia a una fiesta en el Palacio de Invierto de San Petersburgo donde los protagonistas visitan diversas estancias del mismo encontrándose en cada cuarto con un periodo diferente de la historia. Así la película muestra, entre otros hechos, la espectacular puesta en escena de óperas y obras teatrales en la época de Catalina la Grande, una ceremonia protocolaria de la corte imperial de Nicolás I con motivo de la alianza ruso-persa, la vida cotidiana y familiar del último zar, Nicolás II, o los dramáticos momentos del asedio de Leningrado durante la II Guerra Mundial.


La última superproducción cinematográfica rusa de la que tenemos noticia ha resultado ser “The Admiral” (El almirante), película dirigida en el año 2008 por Adrei Kravchuk y protagonizada por el actor Konstantin Khabensky quien encarna magníficamente al personaje protagonista, el almirante Kolchak. “The Admiral” es una película fundamentalmente biográfica centrada en los últimos cuatro años de vida del líder del movimiento blanco, Aleksandr Kolchak, y que coinciden con el inicio de la debacle rusa en la I Guerra Mundial, la Revolución Bolchevique y la Guerra Civil posterior. La película contiene importantes escenas de acción bélica pero combina magistralmente acción y política junto con una historia de amores románticos que la hace atractiva para toda clase de público.


Las características comunes a todas estas superproducciones soviéticas primero, y rusas después, son la fidelidad al ambiente histórico reproduciendo minuciosamente los escenarios, los vestuarios, el atrezzo y, sobre todo, haciendo que los protagonistas aparezcan en pantalla cuidadosamente caracterizados de los personajes que representan con los que realmente guardan una semejanza física tan exacta que es prácticamente imposible distinguirlos del personaje real. Igualmente es de indicar la ausencia del empleo de técnicas modernas en el rodaje de escenas en las que aparecen masas humanas recurriendo para ello al tradicional empleo de extras perfectamente ataviados con vestimentas idénticas a las usadas en la época en la que se sitúa la acción. En lo único que se diferencian las antiguas superproducciones soviéticas con las que se realizan actualmente en Rusia, no podría ser de otra forma, es en el mensaje que contienen que es radicalmente opuesto entre sí pues si el cine soviético solía hacer loas a la Revolución de Octubre, las superproducciones históricas actuales están más inclinadas a rehabilitar a las víctimas de aquella revolución y a los opositores a la misma.


lunes, 11 de enero de 2010

LA TELEVISIÓN QUE TENEMOS O EL ENGAÑA BOBOS

La polémica surgida a finales del año pasado con motivo de la concesión al popular presentador de Tele5 don Jorge Javier Vázquez del Premio Ondas 2009 ha servido para que, por medio de un escándalo que dejaba al descubierto numerosos comportamientos hipócritas, se desviara la atención sobre lo que verdaderamente debe importar y que es la cuestión de la clase de televisión que padecen los españoles.


Desde que las televisiones privadas comenzaron a emitir en España hace ya veinte años, el mundo televisivo se ha convertido ante todo, sobre todo y por encima de todo en un negocio que, explotado con criterios mercantiles, busca el mayor de los beneficios.


El negocio de la televisión consiste en conseguir ingresos mediante el pago de la publicidad por las empresas anunciantes y responde a la simple máxima de que el coste de la publicidad en cada cadena es directamente proporcional al número de espectadores que dicha cadena es capaz de tener y de mantener. Así pues hay que buscar una programación que ocupe las veinticuatro horas de emisión televisiva a un coste razonable o más bien bajo y rápidamente amortizable que consiga, al mismo tiempo, la fidelidad del telespectador manteniéndole atentamente pegado a sus televisores particulares.


Si comparamos la programación de las televisiones privadas hace veinte años con las que ahora presentan no solo comprobaremos, que prácticamente todas tienen programas del mismo tipo a las mismas horas, sino que ha descendido notablemente la producción de series propias y la emisión de películas cinematográficas muchas de las cuales se emiten a altas horas de la madrugada, todo ello en beneficio de programas del corazón, de “Talk Shows” y sobre todo del gran descubrimiento televisivo que constituyen los “realities” tipo “Gran Hermano”, “Supervivientes” o similares.


Los programas tipo “Gran Hermano” se han convertido en la panacea del negocio televisivo y ello porque no son muy costosos de producir al tiempo que, de un modo u otro, permiten llenar gran parte de la parrilla de la programación. Así, además del tiempo dedicado al programa en sí mismo (generalmente unas horas en un día por la noche) se dedica una hora diaria a hacer un resumen del mismo, además de alimentar a otros programas para que llenen su tiempo con comentarios sobre el mismo y entrevistas a sus protagonistas, los cuales pasan a ser asiduos del mundo televisivo desplazando a periodistas y presentadores profesionales.


Si un ciudadano tiene la paciencia (y también el estómago) para ver la televisión durante una semana seguida podrá comprobar como, directa o indirectamente, los “realities” acaparan la parrilla de la programación de las cadenas privadas y de este modo se consigue llenar el tiempo de emisión financiando simplemente cuatro o cinco programas, lo que hace que lo ofrecido a los telespectadores carezca de variedad creando una sociedad homogénea de pensamiento lineal.


Se podrá argumentar en descargo de las cadenas que este tipo de programas son los que el telespectador desea ver, pero no obstante lo cierto es que el telespectador no tiene opción a la hora de elegir porque si no desea ver el “realitie” o el programa del corazón de Tele5 solo puede optar por otros programas del mismo contenido que se emiten en otras cadenas a la misma hora. En realidad, los directivos de estos grandes medios de comunicación que son las cadenas televisivas desplazan a los televidentes la responsabilidad de la baja calidad de la programación ignorando que son ellos los que forjan la opinión, crean los intereses y fomentan los gustos de la población.


Los ciudadanos españoles no tienen la televisión que se merecen, ni siquiera la que desean, sino que por el contrario son las televisiones las que cincelan y esculpen a los televidentes a su “imagen y semejanza” a fin de que deseen y soliciten lo que las mismas les ofrecen permitiéndoles tener el mayor índice de audiencia con el mínimo coste económico posible. Y en eso precisamente consiste el engañabobos: en conseguir que se acepte sin crítica alguna e incluso con entusiasmo por parte del público un producto de tan baja calidad.


lunes, 21 de diciembre de 2009

¿FELIZ NAVIDAD O FELICES FIESTAS?


Ya entrados en estas entrañables fechas en las que todo el mundo se felicita y se desea lo mejor para el año próximo surge una pequeña, pero no baladí, cuestión que va más allá de ser un simple tema terminológico y que consiste en la creencia errónea de que es lo mismo el felicitar la Navidad que el felicitar las fiestas.

Mientras que el felicitar las fiestas es simplemente congratularse y desear pasar lo mejor posible unos días de asueto y de jolgorio, la felicitación de la Navidad implica la creencia sincera en que hay unos días al año que aparecen envueltos en misteriosa espiritualidad y en los que, aunque sea por unos breves minutos, haremos un pequeño examen de conciencia y nos propondremos enmendarnos para ser mejores a la vez que disfrutamos de la compañía de familiares y amigos.

La felicitación de las “fiestas” es una costumbre relativamente moderna que poco a poco, y de forma sibilina, va sustituyendo a la tradicional felicitación de la Navidad so pretexto de ser una forma liberal de manifestarse cuando no una forma de manifestar unas creencias paganas. No obstante la felicitación de las “fiestas” no es ni siquiera una forma pagana de expresarse pues el paganismo también implica una creencia, aunque falsa, en una espiritualidad religiosa, por lo que la felicitación de las “fiestas” constituye una expresión vacía de toda espiritualidad y repleta de significado mercantilista. En su error religioso un pagano felicitará el “solsticio” pero no las “fiestas”, siendo el “Felices Fiestas” la expresión típica y propia de los usureros y de los grandes almacenes que aprovechan estos últimos días de Diciembre y primeros de Enero para engrosar sus riquezas fomentando el consumo.


Esperando que jamás se extinga entre los hombres ese espíritu nacido hace más de dos mil años y que constituye la esencia de la Navidad y terminando con esta reflexión que sin duda muchos considerarán aburrida y estúpida deseo predicar con el ejemplo y por ello os deseo



¡¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!!

lunes, 14 de diciembre de 2009

RECOMENDACIONES BIBLIOGRÁFICAS PARA ESTAS NAVIDADES


Como ya es tradición de este blog y sumándose a la costumbre de intercambiar regalos en estas fechas navideñas, “El Chouan Ibérico”, desea sugerir a sus lectores que regalen libros porque el regalar libros no solo constituye el arte supremo del regalo sino que además ayuda a difundir ideas, a remover conciencias y a elevar el grado de conocimiento de la persona a regalar.


Un libro jamás cae en saco roto y puede constituir un valorado presente que, perdurando en el tiempo, pase de padres a hijos. Con independencia de que se trate de una novela de ficción o de un tratado de divulgación científica siempre se puede augurar con seguridad que cualquier libro será leído y quién sabe si incluso más de una vez, pues aunque en un principio se le acoja como un mero objeto decorativo para una estantería, no tardara mucho en seducir al lector despertando en él la curiosidad por conocer lo que dice en su interior.


Así pues, como suele hacer siempre “El Chouan Ibérico” aprovechando la Navidad, se ofrece la siguiente pequeña relación de libros editados recientemente y que se consideran de interés para próximos regalos siendo de excelentes temáticas y calidades editoriales.


- “Las Vísperas Sicilianas” de Steven Runcinan, editorial Reino de Redonda. Estudio histórico sobre la decadencia y caída del poder francés en el Sur de Italia y su sustitución por la influencia aragonesa.


- “Así Fueron, Así Son” de S.A.R. doña María Teresa de Borbón Parma, editorial Planeta. Libro que recoge diversas estampas biográficas de importantes figuras históricas vinculadas a España, al Imperio Austro-Húngaro y al Carlismo.


- “Manuscrito Encontrado en Zaragoza” de Jan Potocki, editorial El Acantilado. Novela Gótica con numerosas historias dentro de historias que se ramifican y entremezclan constituyendo una obra de misterio y manteniendo el interés del lector hasta el final de la misma.


- “Los Relatos del Padre Brown” de G. K. Chesterton, editorial El Acantilado. Reunión en un solo volumen de todas las historias detectivescas escritas entre 1910 y 1935 por Chesterton y que tienen por protagonista a un sagaz sacerdote que constituye la contrapartida intuitiva al deductivo Sherlock Holmes.


lunes, 9 de noviembre de 2009

¿POR QUÉ SE CONMEMORA TANTO LA II GUERRA MUNDIAL?

Todos los años, especialmente los acabados en nueve, se conmemora oficialmente con grandes fastos el inicio de la II Guerra Mundial, el día 1 de Septiembre de 1939, así como en los años terminados en cinco, allá por el mes de Mayo, se conmemora con no menores fastos el final de la misma.

Tanta conmemoración y recuerdo de la última conflagración mundial contrasta con el olvido institucional, político e histórico que, transmitido a los ciudadanos de a pie, opera en relación a la I Guerra Mundial cuyo inicio, en 1914, esta próximo a cumplir su primer centenario y de la que solo se habla ocasionalmente por alguna noticia puntual como el fallecimiento del último combatiente francés en aquella guerra en el año 2008.


Se podrá argumentar que la II Guerra Mundial nos resulta cronológicamente más próxima, aunque los setenta años transcurridos desde su inicio no la alejan mucho en el tiempo del centenario próximo a cumplirse de la Gran Guerra; también se podrá argumentar que el número de víctimas, más de cincuenta millones, sobrepasa el drama humano de los más de nueve millones de muertos que generó la Guerra del catorce, como si la pérdida de una sola vida humana en un conflicto armado no fuese ya de por sí suficientemente dramático y por último se recurre al argumento de las magnificadas consecuencias políticas de la II Guerra Mundial que se limitan a una división del mundo en dos bloques antagónicos que ya no existen, mientras que las consecuencias políticas de la Gran Guerra aún las está sufriendo la humanidad actuando como aquellas minas olvidadas que, enterradas hace años, explotan accidentalmente causando víctimas inocentes.

Efectivamente, la única consecuencia originaria (y esto es discutible como ya veremos) de la II Guerra Mundial fue la política de bloques que dividió al mundo durante más de cuarenta años y que ya ha desaparecido, en cambio, la humanidad aún está padeciendo las consecuencias de aquella Guerra de 1914 o, mejor dicho, de sus tratados de paz. De hecho, la misma II Guerra Mundial es consecuencia directa de la I Guerra Mundial y si analizamos los grandes conflictos bélicos que se han dado en la última década del Siglo XX nos encontramos conque todos ellos tienen su origen en la Gran Guerra o en sus tratados de paz: así, las guerras que asolaron Yugoslavia encuentran sus orígenes en la desintegración del Imperio Austro-Húngaro, la Guerra del Golfo de 1991 es una consecuencia de la desintegración del Imperio Turco y de la traición británica a los árabes en 1918 y finalmente, el conflicto árabe-israelí, que ha protagonizado toda la segunda mitad del siglo XX y que aún sigue irresoluto, es fruto de la misma desintegración del Imperio Turco y de la mencionada traición a los líderes árabes sublevados contra los turcos en 1916 que supuso la Declaración Balfour.

Incluso también podría considerarse que la Guerra Fría tuvo sus orígenes en la Gran Guerra porque, tras la Revolución Rusa de 1917 y los tratados de paz de los años 1919 y 1920, las potencias occidentales iniciaron una política de aislamiento internacional y bloqueo de la recientemente nacida Unión Soviética que, de no haberse roto por el tratado de Rapallo en 1922 suscrito entre Alemania y la Rusia Soviética, por el reconocimiento internacional de la URSS en 1923 por parte de Italia y por la posterior Alianza internacional contra el Reich Alemán durante la II Guerra Mundial, habría supuesto adelantar la política de bloques y la Guerra Fría más de veinte años.

Así pues, volviendo a la pregunta que da título a este artículo, si la I Guerra Mundial y sus tratados de paz han ejercido y ejercen una mayor influencia en la vida presente de toda la humanidad y determinan actualmente muchas políticas internacionales ¿Por qué se insiste en otorgar, institucional y políticamente, tanta importancia a la II Guerra Mundial y en conmemorarla tanto?. La respuesta a esta pregunta es muy sencilla y se encuentra en que la II Guerra Mundial, hábil y falsamente presentada exclusivamente como una lucha moral e ideológica entre la libertad y el totalitarismo, entre el bien y el mal; se ha convertido en el hecho histórico que ha exorcizado doscientos años de política gravemente errática cuando no simplemente criminal del liberalismo permitiéndole actuar con plena libertad e impunidad durante los últimos setenta años sin que nadie cuestione sus acciones y justificando en no poca medida los procesos neoliberales y globalizadores que hoy padecemos pues… Después de Auschwitz ¿Qué importa My Lai o Irak? o ¿A quién le interesa realmente la explotación laboral infantil en el Tercer Mundo?.

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