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viernes, 13 de marzo de 2009

FILANTROPÍA, CARIDAD Y JUSTICIA

Una de las ultimas encuestas que sobre el perfil sociológico de los españoles realiza periódicamente el C.I.S. (Centro de Investigaciones Sociológicas) revela que somos, entre otras cosas, mas solidarios y menos heroicos. Ahora intentaremos analizar lo que esta "solidaridad y falta de heroísmo" significa.


El C.I.S. califica a los ciudadanos de "solidarios" basándose en los datos que indican una numerosa participación en organizaciones no gubernamentales y en las actividades "filantrópicas" que estas desarrollan. La filantropía (término este acuñado en el siglo XVIII y que etimológicamente proviene de las palabras griegas “filos” y “antropos” significando textualmente "Amor al Género Humano" tiene su origen en la lucha a muerte que sostuvo y aun sostiene el liberalismo contra la Iglesia Católica. Siendo patrimonio del Catolicismo la virtud teologal de la "Caridad"; el liberalismo necesitaba algo similar para contraponer y así surgió la "filantropía" y con ella multitud de sociedades filantrópicas.


La "filantropía" se diferencia de la "Caridad" en que la primera prescinde de los requisitos de la existencia de Dios y del sometimiento a sus leyes, mientras que la "Caridad" exige la creencia en Dios y la obediencia a sus preceptos para ejercitarla. Es mas, mientras la "filantropía" se ejercita para con otros hombres, la "Caridad" se practica exclusivamente para con Dios, aunque de esta practica puedan derivarse y de hecho se deriven la mayor de las veces beneficios para el prójimo.


El filántropo puede ser católico o no, hombre religioso o ateo, mientras que el hombre caritativo, a fuer de no caer en una contradicción in terminis, ha de ser un hombre profundamente religioso.


La "filantropía" ha sido y es el entretenimiento de hombres ociosos con cierto poder adquisitivo que generalmente se agrupan en asociaciones, fundaciones e incluso sociedades secretas. A sensu contrario, la "Caridad" puede ser ejercida por cualquier persona sin distinción alguna ya que un acto caritativo no solo consiste en "dar dinero a un pobre", sino que también puede consistir en enseñar a quien no sabe, sacar del error a quien esté inmerso en él, etc ...


Una ultima, y no por ello menos importante, diferencia entre la "Caridad" y la "filantropía", la encontramos en el desinterés. La "Caridad" se practica desinteresadamente, sin intención alguna de obtener un beneficio económico, fiscal o laboral, en cambio, en el ejercicio de la "filantropía" sí existe tal interés, tal afirmación se demuestra con los múltiples beneficios fiscales y subvenciones que reciben las sociedades filantrópicas (hoy llamadas Organizaciones no Gubernamentales) y con las referencias a tales actividades que se hacen en los "Curriculums" a la hora de solicitar algún puesto de trabajo.


En relación con esta eclosión de un sin numero de voluntarios que sientan plaza bajo no sé qué bandera, de un humanismo desmesurado y de un amor apasionado al hombre que inunda esta sociedad nuestra de principios de siglo, surge, porque tiene que surgir, la otra cualidad de la que son legítimos propietarios los españolitos de hoy y que es la falta de heroísmo o sentido del sacrificio.


La falta de heroísmo esta íntimamente relacionado con la practica filantrópica porque la "filantropía" es un fin en si misma, quien la practica suele dedicar a la misma unas cuantas horas a la semana o quizás al mes dando unos Euros o visitando a algún necesitado y con ello el filántropo considera que ha cubierto todos sus objetivos para con la sociedad. En cambio, la practica de la "Caridad" no se agota en si misma, al hombre religioso que la practica, se le exige además que practique las otras dos virtudes teologales (Fe y Esperanza) y también las "Virtudes Morales", entre las que se encuentra la JUSTICIA. Siempre se ha dicho que "La Caridad alivia el mal, pero no lo remedia" y no lo remedia porque no tiene la misión de remediarlo. El deber de remediar los males materiales que existen en el mundo corresponde a la JUSTICIA y el hombre caritativo por ser hombre religioso y, más aun católico, tiene también que practicar la virtud de la JUSTICIA y luchar, si ello fuera necesario, para imponerla en el mundo.


El hombre caritativo, para no ser un católico emasculado, ha de luchar infatigablemente por la Justicia soportando en esa lucha todas las penalidades y sufrimientos que sean necesarios y por eso podemos afirmar que los hombres que esto hiciesen estarían recorriendo el duro camino que culmina con la obtención de las palmas del martirio o los laureles del heroísmo. En el otro lado de la balanza, el filántropo, al contentarse con su mediocridad, nunca exigirá el imperio de la Justicia y por ello jamás sentirá la necesidad de arriesgarse en ninguna lucha por la consecución de algún alto ideal.


Hoy, a comienzos del Siglo XXI, cuando la "Caridad" parece retroceder ante el avance de la "filantropía", la cual fue definida por el ilustre Chateubriand como "la moneda falsa de la Caridad", surge el filántropo como un nuevo tipo de hombre que caracterizara a la sociedad de la que forme parte como CONFORMISTA, HIPOCRITA, COBARDE y sobre todo PELIGROSAMENTE CONTRADICTORIA.

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