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miércoles, 12 de julio de 2017

CORRECCIONES A LOS INTÉRPRETES DE LA POESÍA



La semana pasada publicábamos un artículo en el que se ponía de manifiesto algunos de los olvidos y errores que habían existido en el solemne acto que conmemoraba los cuarenta años del actual régimen político y que, transcurridas casi dos semanas de su realización, no ha dejado de suscitar noticias y polémicas.

            Otra de las polémicas suscitadas por el "histórico acto" viene alimentada por el líder de la emergente formación PODEMOS, cuyo afán de protagonismo es más propio del mundo del espectáculo que del servicio público hasta el extremo de que si la historia ha dado líderes que por su actividad política han terminado sufriendo la muerte, la prisión o el exilio, Pablo Iglesias puede ser el único al que el ejercicio de la política le puede llevar a caer al foso de la orquesta(1). Y es que ese irrefrenable deseo de ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el funeral le lleva a hablar de todo, a pronunciarse sobre todo y a saber de todo.

            Don pablo Iglesias no ha podido por menos que puntualizar quisquillosamente la cita que Su Excelencia el Jefe del Estado hizo de don Antonio Machado en su institucional discurso del pasado 28 de Junio de 2017 afirmando textualmente en su cuenta de una conocida red social que "Quizá Felipe VI debiera leer mejor a Machado. El poema decía "una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Una, no las dos, Don Felipe". Ahora bien, veamos si es correcta y exacta tal puntualización.

            Efectivamente Su Excelencia dice textualmente en su discurso mencionando al insigne poeta andaluz, don Antonio Machado: "el pueblo español decidió... el gran propósito nacional de unir a las dos Españas que helaban el corazón de Antonio Machado". Ahora bien el texto no constituye una cita sino más bien una desafortunada paráfrasis (frase que, imitando en su estructura otra conocida, se formula con palabras diferentes) y decimos desafortunada con justicia porque atendiendo exactamente al texto del poema de Antonio Machado, al autor del mismo no le helaba el corazón ninguna  España sino que se lo "helaba" a un hipotético españolito que venía al mundo. El famoso poema de Machado, tan utilizado por los políticos en estos últimos cuarenta años en lo que no ha sido nada más que una demostración de la retorcida utilización que nuestra casta política es capaz de hacer de la Cultura, se ha convertido en un icono al que se le ha dado una significación política que difícilmente le corresponde tal y como vamos a explicar a continuación.

            El poema de Don Antonio Machado titulado "Españolito"  es una muy famosa composición que forma parte de "Proverbios y Cantares", obra incluida en el libro recopilatorio "Campos de Castilla", cuya edición definitiva data de 1917, y dice exactamente así:

         "Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza,

entre una España que muere

y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón".

           
El hecho de que en el poema se hablase de dos Españas ha sido la justificación más que suficiente para que los distintos miembros de la Casta Política lo hayan politizado indebidamente aplicándolo al conflicto civil de 1936 a 1939, pero que el poema en cuestión date de 1917, es decir, casi treinta años antes del inicio de la guerra civil, hace que el autor no tuviera ni pudiera tener en mente a ninguno de los dos bandos de aquella conflagración por lo que la mención a "las dos Españas" no se refiere a ninguna guerra civil.

Por otra parte ¿Qué es lo que realmente dice el poema? ¿Qué es lo que expresa?. Don Antonio Machado habla de un hipotético españolito que acaba de nacer y que lucha por vivir en un tiempo en el que la mortalidad infantil era muy elevada existiendo un elevado porcentaje de partos malogrados y que viene a la vida entre "Una España que Muere" y "otra España que Bosteza", lo que hace pensar que se refiere al hecho de un alumbramiento a altas horas de la madrugada, horas en la que las leyendas populares señalan que se incrementa la mortalidad (la España que muere) y horas, evidentemente, en las que la gente suele disponerse a dormir  o a ser poseída por el sueño (La España que duerme), por lo que la referencia a "las dos Españas" no tendría originariamente ninguna intencionalidad política. Si se tuviera que atender al punto vista puramente político, esas dos Españas de las que habla el poema son concretamente una que "muere" y otra "que bosteza", es decir una que deja de ser y de existir porque se extingue biológicamente y otra que se echa a dormir alegre y despreocupadamente, por lo que política y sociológicamente ninguna de esas dos Españas es digna de admiración y las dos merecen el mayor de los desprecios hasta el punto que tener que afirmar que el españolito que viene al mundo en cualquiera de esas dos Españas no sería nada más que un ser digno de lástima.

Finalmente, si el lenguaje en manos de un político puede ser confuso y engañoso no ocurre así con un literato que por amor a su arte y al buen hacer utiliza el lenguaje de la forma más precisa y exacta y cuando don Antonio Machado en su poema utiliza la expresión "helarte el corazón" debe entenderse, a tenor del significado que da el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, dejar frío, indiferente, desalentado, pasmado... en ningún caso debe entenderse la expresión "helarte el corazón" en el sentido de tomar apasionado partido tal y como parece que han malinterpretado interesadamente nuestros políticos desde hace más de medio siglo en lo que ya es una prueba plena de su supina ignorancia o de la más grosera de sus manipulaciones.




               









(1) Hace no mucho tiempo era una práctica habitual de no pocos actores y actrices teatrales no respetar su posición en el escenario y con tal de ser mejor escuchado, ganar mayor protagonismo y sobresalir entre sus compañeros de reparto  irse poco a poco acercándose al público hasta que las tablas del escenario se acababan terminando más de uno cayéndose al foso destinado a la orquesta y que separaba el escenario de la platea del teatro.

martes, 4 de julio de 2017

BLANQUEAMIENTOS, ERRORES Y OLVIDOS


El Dictador refrendo el futuro asistiendo al bautizo del Actual Jefe del Estado

Con motivo del cuarenta aniversario de las primeras elecciones tras el fallecimiento del General Franco, el 15 de Junio de 1977, la semana pasada tuvo lugar un solemne acto en el Congreso de los Diputados que no estuvo exento de "olvidos" que han levantado cierta polémica que, como una barrera de humo, sirve para que lo más significativo de lo manifestado, tácita o expresamente, en dicho acto pase a un segundo plano.   

            A pesar de los intentos de PODEMOS por conseguir su parcela de protagonismo al solicitar, no sin razón, que del acto quedasen excluidos algunos personajes como el ex-Ministro Rodolfo Martín Villa, el verdadero protagonismo quedo monopolizado por Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey y por su ausente progenitor quien, a pesar de haber inaugurado esa primera legislatura parlamentaria hace cuarenta años, no fue invitado al acto, al parecer por un olvido. Y es que si el solemne acto merece un titular o un título llamativo este bien podría ser "El acto de los olvidos" porque, como veremos, el olvido a la hora de invitar al ex-jefe del Estado y padre del actual no ha sido el único gran olvido del acto.

            Como ya hemos dicho, el primer olvido del pretendido solemne acto fue el no invitar al Jefe del Estado emérito, olvido que se ha atribuido a un error de protocolo del Palacio de la Zarzuela como si los encargados de semejante arte y ciencia que es el protocolo y que rodean al Jefe del Estado fueran como los Relaciones Públicas de la Sala Pachá. No nos engañemos, ni nos dejemos engañar, los encargados de protocolo de cualquier Jefe de Estado no cometen esos errores salvo que, considerándolos protocolarios y diplomáticos desaires, deseen cometerlos.

            Parece ser que desde la renuncia a la Jefatura del Estado por parte de don Juan Carlos de Borbón  se han puesto de manifiesto los graves problemas existentes en sus relaciones familiares y especialmente entre el padre y el hijo a lo que hay que añadir la muy posible existencia en el entorno del actual Jefe del Estado de una operación de blanqueamiento o enaltecimiento de su figura a costa de obviar, empequeñecer y empañar la imagen de su antecesor y padre y ello porque si uno carece de méritos suficientes basta con resaltar los deméritos del predecesor para que se le perciba como novedad maravillosa y genial. Esta técnica aunque es tan vieja como el mundo es buena y no deja de dar resultados positivos pues se basa en la fragilidad de memoria de las masas y en su total falta de capacidad de análisis que jamás las conducirá a razonar lógicamente que si un hijo reniega, de una u otra forma, de su padre (o de su madre) jamás podrá ser buena persona y sin ser buena persona jamás podrá ser bueno para algo y mucho menos para desempeñar una alta magistratura política como es la Jefatura del Estado.  

En la época de la fotografía, el Dictador no debía ser parte de ninguna tragedia
            Por otra parte, y como no podía ser de otra forma, el solemne acto culminó con un discurso de Su Excelencia el Jefe del Estado, cuyo contenido se han encargado de elogiar los distintos medios de comunicación llegando hasta el paroxismo al dedicarle frases como "las palabras del Rey han estado perfectamente medidas por su equipo"  o "el Rey ha utilizado palabras no usadas hasta la fecha". No obstante, el discurso puramente institucional en el que se apela a la unidad, a la concordia y al respeto escrupuloso a la ley frente a la cuestión catalana, la cual no se menciona expresamente pero no deja de estar presente a lo largo de buena parte del discurso, es un discurso lleno de referencias a autoridades (Castelar, Cánovas) y literarias (Cervantes, Machado) y no menos repleto de "olvidos" que resultan tragicómicos para aquellos que todavía tenemos algo de memoria. Así por ejemplo, dentro de esas palabras utilizadas por primera vez, no sabemos si en la Historia Universal o solo en la local o nacional, Su Excelencia el Jefe del Estado se refiere a la Guerra Civil y al Franquismo al decir "Los diputados y senadores elegidos en las elecciones del 15 de Junio tenían ante sí una responsabilidad histórica: dar la respuesta política a nuestros errores del pasado y superar las diferencias entre los españoles, convencidos de que la Guerra Civil y la dictadura eran, como se afirmó entonces en estas Cámaras, una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España". Y aquí nos encontramos ante otro olvido de bulto que es el siguiente: fue el dictador surgido de la Guerra Civil quien designó autocráticamente  a su sucesor en la Jefatura del Estado en la persona de don Juan Carlos de Borbón, quien le sucedería y le sucedió efectivamente a Título de Rey; instaurando de esta forma una dinastía de la que actual Jefe del Estado es continuador y heredero por lo que, junto con las leyes fundamentales del Régimen Franquista que hicieron posible la Reforma Política, la actual Jefatura del Estado así como el actual régimen político nacido de aquellas elecciones de las que la semana pasada se conmemoró el cuarenta aniversario con tan solemne acto  se funda sobre esa "inmensa tragedia" sin la cual, y recordando a Hegel y a Marx (1), no existiría la presente farsa.

            Pero en fin... ¡¡¡Pelillos a la mar!!!.















(1) Hegel decía que "los grandes acontecimientos históricos siempre se repiten dos veces" a lo que Marx concreto más afirmando que "La Historia siempre se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa".

           

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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