
Mientras que el felicitar las fiestas es simplemente congratularse y desear pasar lo mejor posible unos días de asueto y de jolgorio, la felicitación de la Navidad implica la creencia sincera en que hay unos días al año que aparecen envueltos en misteriosa espiritualidad y en los que, aunque sea por unos breves minutos, haremos un pequeño examen de conciencia y nos propondremos enmendarnos para ser mejores a la vez que disfrutamos de la compañía de familiares y amigos.
La felicitación de las “fiestas” es una costumbre relativamente moderna que poco a poco, y de forma sibilina, va sustituyendo a la tradicional felicitación de la Navidad so pretexto de ser una forma liberal de manifestarse cuando no una forma de manifestar unas creencias paganas. No obstante la felicitación de las “fiestas” no es ni siquiera una forma pagana de expresarse pues el paganismo también implica una creencia, aunque falsa, en una espiritualidad religiosa, por lo que la felicitación de las “fiestas” constituye una expresión vacía de toda espiritualidad y repleta de significado mercantilista. En su error religioso un pagano felicitará el “solsticio” pero no las “fiestas”, siendo el “Felices Fiestas” la expresión típica y propia de los usureros y de los grandes almacenes que aprovechan estos últimos días de Diciembre y primeros de Enero para engrosar sus riquezas fomentando el consumo.
Esperando que jamás se extinga entre los hombres ese espíritu nacido hace más de dos mil años y que constituye la esencia de la Navidad y terminando con esta reflexión que sin duda muchos considerarán aburrida y estúpida deseo predicar con el ejemplo y por ello os deseo






