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jueves, 18 de septiembre de 2014

"LOS SIETE PECADOS CAPITALES" de Sebastian Haffner


Portada del libro
 Este año 2014 en el que se conmemora el primer centenario del comienzo de la Gran Guerra (1914-1918) han sido publicados numerosos libros sobre el tema, desde los clásicos "La Crisis Mundial, 1911-1918" de Winston Churchill o "Los Cañones de Agosto" de Bárbara Tuchmann hasta las más modernas y extensas monografías históricas sobre el camino hacia la guerra y su desarrollo militar.

            No obstante, entre la abundante bibliografía publicada recientemente destaca el breve pero intenso ensayo publicado por la editorial "Destino" y escrito por el historiador y periodista Sebastian Haffner (1907-1999) titulado "Los Siete Pecados Capitales del Imperio Alemán" en el que se analiza con gran acierto, en otros tantos capítulos, los graves errores cometidos por la Alemania Imperial que la llevaron a la guerra en 1914 y a su derrota y desaparición en 1918.

            Si bien Haffner afirma en su obra que el primer "pecado capital" o error fundamental cometido por el Imperio Alemán fue la sustitución de la política exterior de Bismarck, que aceptaba una situación de equilibrio en Europa y el predominio británico en el mundo,  por una nueva política que exigía el predominio de Alemania en Europa y una situación de equilibrio en el mundo, lo que le hizo ganarse la desconfianza de Rusia y Gran Bretaña; no deja de señalar otros cinco errores que a lo largo de los cuatro años de contienda no hicieron más que hacer ganar al Imperio Alemán nuevos enemigos, alejar las posibilidades de una paz negociada y nada desfavorable y restar importante capacidad militar al ejército del Káiser. Tales errores fueron el "Plan Schlieffen", la política desarrollada en los territorios belgas y polacos ocupados, la guerra submarina sin restricciones, el apoyo a Lenin y a la Revolución Rusa de 1917 y el mantenimiento de fuerzas de ocupación en Ucrania y Bielorrusia tras la paz de Brest-Livtosk.

            El último capítulo de esta obra, el séptimo, Sebastian Haffner lo dedica a una cuestión que marcaría la política interior alemana durante los veinticinco años siguientes a la firma del armisticio de 1918: la cuestión de "la puñalada por la espalda". Para Haffner la única y verdadera puñalada por la espalda la dieron los Jefes del Estado Mayor y más concretamente el General Ludendorff cuando en Noviembre de 1918 exigió al gobierno imperial que hiciera unas declaraciones públicas solicitando al presidente norteamericano la inmediata apertura de negociaciones de paz, lo que originó unas decisiones políticas y militares precipitadas y contraproducentes que condujeron a la firma agónica del armisticio del 11 de Noviembre de 1918 y a la imposibilidad de negociar las condiciones de paz en el Tratado de Versalles de 1919.

            Sebastian Haffner  culmina su ensayo, "Los Siete Pecados Capitales del Imperio Alemán", con dos epílogos de claro contenido político. En el primero de estos epílogos, aparecido en la primera edición de la obra en 1964, el autor se muestra pesimista con el desarrollo de la política exterior que lleva a cabo el Canciller de la República Federal Alemana, Konrad Adenauer, indicando que está cometiendo los mismos "pecados" que el Imperio Alemán al exigir algo, las fronteras de 1937, que solo se podría conseguir con una guerra que, en cualquier caso, Alemania perdería. Por su parte, en el segundo epílogo, escrito para la segunda edición de la obra en 1975, Haffner se muestra más optimista por la política a favor de la integración europea que se está desarrollando en la República Federal Alemana por una nueva generación de políticos totalmente ajena a las dos grandes conflagraciones bélicas del Siglo XX y que alejan a Alemania de los peligros de un nuevo 1914.

            "Los Siete Pecados Capitales del Imperio Alemán" de Sebastian Haffner resulta una lectura fundamental no solo para conocer detalles que fueron decisivos en un tiempo pasado sino también para comprender la actual política alemana que parece retornar al anhelo de obtener la hegemonía europea que desencadeno la I Guerra Mundial.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

EL ÉBOLA NO ES UNA SERPIENTE DE VERANO

El brote de Ébola se ha convertido en una epidemia mortal a dos horas de avión de Europa
A finales de los años ochenta del siglo pasado, mientras que el mundo científico y periodístico centraba sus atenciones en los virus del VIH y del VHC, oí hablar por primera vez del virus del Ébola, como algo casi de ciencia ficción, en una novela escrita por el médico y novelista norteamericano Robin Cook. No recuerdo el título de la novela en cuestión, pero sí recuerdo perfectamente lo que se decía en la contraportada de la misma: “mientras que el mundo está muy preocupado por el virus del Sida, existen otras amenazas que se ignoran y de las que no se habla como es el virus del Ébola que resulta cien veces más mortífero y que periódicamente asola poblaciones enteras en África”.  

            Durante el mes de Agosto, el estallido de la epidemia de Ébola en el África central ha sido la noticia que abría todos los informativos televisivos de cualquier cadena e incluso se han tomado decisiones políticas por parte del gobierno español, como fue la repatriación del sacerdote español Miguel Pajares contagiado por el virus mientras ejercía su labor pastoral y social en Liberia, que no han dejado de ser controvertidas.

            Mientras que el tratamiento informativo dado a la epidemia de Ébola por las distintas televisiones, pública o privadas,  durante el pasado mes de Agosto responde al estereotipo de “serpiente de verano”, la respuesta política española y europea no puede calificarse nada más que de pura, simple y burda propaganda.

“Serpiente de verano” es una expresión que se refiere a las noticias irrelevantes o increíbles que publican los diarios para llenar sus páginas durante las vacaciones de verano, cuando la mayor parte de la sociedad está de vacaciones y no se producen sucesos o noticias relevantes. Tal vez por eso, de regreso a la rutina después del paréntesis estival los telediarios se abren con la crisis ucraniana, la familia Pujol, el desafío soberanista de Artur Mas y, últimamente, con el referéndum escocés, pero ya no con la epidemia de Ébola a pesar de que, hoy, está más extendida que hace veinte días y totalmente fuera de control en Liberia.

Por su parte, ante la gravísima crisis sanitaria que afecta a Liberia y a los países que la rodean, el gobierno español presidido por el Señor Mariano Rajoy, se limitó a repatriar al padre Pajares y a la religiosa Juliana Bohi que colaboraba con el primero en un hospital de Liberia afirmando, después de pensarse mucho si se les cobraba o no dicha repatriación a los dos ciudadanos españoles, que la repatriación era “Marca España” (En todo caso, “Marca España” sería la labor que el padre Pajares y otros muchos misioneros españoles realizan en África, no el hecho de repatriarles), demostrando que en dicha repatriación influyó mucho, tal vez hasta el punto de ser decisivo, el aspecto propagandístico del asunto.

El Ébola no es una “serpiente de verano” para que los periodistas ociosos llenen páginas de periódicos o minutos de televisión y tampoco es algo con que se pueda o se deba hacer propaganda. El Ébola es una tragedia humana y una amenaza sanitaria real para todos.

El virus del Ébola es mucho más mortal que el virus del VIH
Desde que en 1976 apareció el primer brote de Ébola en Zaire (hoy República Democrática del Congo), África viene padeciendo periódicamente rebrotes de esta enfermedad que ha matado ya a decenas de miles de personas en los últimos cuarenta años sin que nadie haya hecho nada por paliarla o combatirla en origen a pesar de que la comunidad científica ha advertido repetidas veces que una epidemia de este tipo podría producirse y extenderse al continente europeo e incluso americano. Solo cuando el brote se ha convertido en epidemia y se encuentra a nuestras puertas, el Ébola es objeto de tratamiento informativo y utilizado como oportunidad para que algunos aspiren a sacar cierta rentabilidad política del mismo, pero nada más.

Hoy el brote de Ébola que comenzó en el mes de Marzo en Guinea-Conakry, se ha convertido en una verdadera epidemia y se ha extendido por Liberia, donde está totalmente descontrolada, Sierra Leona y Nigeria estando muy lejos de remitir.  Frente a eso, poco o nada hacen los líderes del  avanzado, civilizado y muy moderno “Primer Mundo” salvo dar palos de ciego y hacerse fotos para algún cartel electoral.

Las epidemias, sobre todo cuando son tan mortíferas como es el caso del Ébola, deben ser tratadas en el lugar de origen tomándose o, incluso, imponiéndose las pertinentes medidas sanitarias de cuarentena además de aportar sobre el terreno todos los medios técnicos, científicos y terapéuticos que sean posibles. Si existe algún medicamento o suero capaz de tratar la enfermedad, y parece ser que en Estados Unidos existe un tratamiento que se ha aplicado con éxito a dos ciudadanos norteamericanos repatriados por las mismas fechas que el padre Pajares, ya debería estar aplicándose en los países africanos que sufren la epidemia porque los virus, bacterias y demás enfermedades no conocen fronteras y ninguna epidemia puede controlarse exclusivamente con medidas de vigilancia y cierre de fronteras.

Por otra parte, se echa en falta en los gobiernos europeos y especialmente en el español como el gobierno del estado europeo que más próximo se encuentra al foco de infección, la existencia de medidas de contingencia para el caso de que el Ébola llegase a nuestro país a causa del flujo migratorio descontrolado (pateras, saltos a la valla de Ceuta y Melilla). En este sentido, el gobierno que preside el señor Rajoy no ha explicado, porque seguramente no lo tiene ni siquiera previsto, donde podría aislar y dar tratamiento a un número elevado de pacientes sospechosos de padecer el virus evitando la propagación de la enfermedad por la Península Ibérica primero y Europa después.

En definitiva, el paciente ciudadano español se encuentra, una vez más, con que los dramas del Continente Negro no importan a nadie en este “Primer Mundo”, ni siquiera cuando pueden suponer un grave riesgo epidemiológico y que el gobierno se deja guiar más por una fe ciega puesta en algún poder metafísico desconocido que por una planificación racional de medidas sanitarias adecuadas ante un peligro sanitario real cuya llegada a nuestro país cabe dentro de lo posible.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

LA VARIANTE IMPRESCINDIBLE DE LA N-VI

Imagen de la Nacional VI a su paso por San Rafael (Segovia) donde se puede observar la bajada del Alto del León
A tan solo sesenta y dos kilómetros de Madrid, siguiendo la Carretera de de La Coruña (Nacional VI) y ya en la provincia de Segovia, se encuentra la población de San Rafael que, formando parte del extenso municipio segoviano de “El Espinar”, es atravesado por esta importante línea de comunicación terrestre construida sobre un antiguo camino real que une Madrid con Galicia.

La Carretera Nacional VI, a su paso por San Rafael, forma claramente una “travesía”, esto es “una carretera que discurre por un centro urbano”, que sería una más entre las muchas que aun quedan en las carreteras españolas si no reuniera tres características peculiares que la hacen extremadamente peligrosa para los ciudadanos de este pueblo de la sierra segoviana y para los numerosos veraneantes que, atraídos por el amable clima de la localidad, triplican el número de habitantes durante los meses estivales. Estas características peculiares son: el intenso tráfico que soporta la Carretera de La Coruña, la enorme recta que constituye la “travesía” a su paso por el centro de San Rafael y la situación de la misma, al final de la pronunciada pendiente de descenso (y también ascenso en dirección a Madrid) del Alto del León.

El tráfico que soporta la Nacional VI a su paso por San Rafael, siempre ha sido intenso pero se ha visto incrementado en los últimos años a consecuencia de la crisis económica que ha favorecido que numerosos turismos y sobre todo casi todo el transporte de mercancías por carretera la utilice en vez de la más rápida y segura Autopista de Peaje AP-VI que discurre en paralelo a la carretera durante su paso por San Rafael.

Por su parte, la enorme recta que constituye la “Travesía” siempre ha constituido una tentación para el exceso de velocidad de no pocos conductores que se ha intentado corregir mediante una fuerte y permanente presencia de la Guardia Civil de Tráfico y la regulación por medio de semáforos. Esta tentación de caer en un exceso de velocidad también se ve favorecida por situarse la “Travesía”, justamente al final del descenso del Alto del León, que facilita que los vehículos, sobre todo los pesados, puedan tener dificultades para controlar su velocidad considerando que, por pura ley física, resulta más difícil de controlar la velocidad de un vehículo que pesa más (camiones) que la de un vehículo que pesa menos (turismos) necesitando los primeros, a igual velocidad, más espacio para detenerse con un frenazo de emergencia que los segundos.

En los últimos sesenta años han sido numerosos los atropellos, varios de ellos mortales, que se han producido en la Nacional VI a su paso por San Rafael. El último, hasta el momento, de estos atropellos sucedió el 24 de Mayo del presente año siendo víctima del mismo un niño de 9 años que, afortunadamente, solo resultó herido debiendo ser trasladado urgentemente al Centro Asistencial de Segovia.

Todo esto hace que los vecinos de San Rafael y el Municipio del Espinar, así como todos aquellos que tenemos algo de sentido común, reclamemos que se deje de parchear el problema con pasos subterráneos para peatones, semáforos y agentes de tráfico y se busque una solución definitiva al mismo construyendo una variante de la Nacional VI que circunvale la población urbana.

Los ciudadanos de San Rafael, llevan décadas reclamando la variante sin conseguirla y ahora el proyecto se ve dificultado por los pertinentes estudios de impacto medioambiental que no deberían constituir obstáculo alguno ya que existen soluciones técnicas factibles (aunque seguramente caras y molestas) como podría ser el soterramiento de la totalidad de la “Travesía” o incluso soluciones menos imaginativas, más económicas y mucho menos molestas para el medio ambiente y las personas como podría ser el ensanchamiento y mejora de la Carretera Comarcal CL-605 que hace la conexión N-VI/A6 y el retraso de los puestos de peaje de tal forma que hasta la actual salida 102 de la AP-6 que enlaza con la Comarcal CL-605, la circulación por la Autopista fuera libre de pago, lo que sin duda disuadiría a todos los conductores de subir por el Alto del León y atravesar San Rafael.

miércoles, 27 de agosto de 2014

ARTÍCULO EN “LIBÉRATION” SOBRE DOÑA MARÍA TERESA DE BORBÓN PARMA, LA PRINCESA ROJA

Fotografía que ilustra el reportaje de "Libération"
Reproducimos a continuación un reportaje realizado por el periodista Eduard Launet y publicado en el diario francés “Libération” a comienzos del presente mes de Agosto, que tiene por protagonista a S.A.R. Doña María Teresa de Borbón Parma, persona que, junto con su hermano, S.M. Don Carlos Hugo, y sus hermanas las Altezas doña Cecilia y doña María de las Nieves; permanecen, hoy, injustamente desconocidas, a pesar de su valía personal, política e intelectual, para las nuevas generaciones nacidas tras el franquismo.

“Heredera de una familia que hizo historia, esta octogenaria ha hecho campaña por el socialismo de autogestión y la monarquía. Después de una larga conversación y la lectura de su último libro, la princesa con los ojos marrones, María Teresa de Borbón Parma, seguía siendo un perfecto enigma. Parece fruto de un pacto con el diablo, ya que la mujer esbelta y encantadora que nos saluda a los pies de su edificio parisino ya ha vivido 81 primaveras . "El esquí y la natación," dice ella en el ascensor, con una amplia sonrisa. Entrevistamos a S.A.R. (su familia aspira al trono español desde 1833) para tratar de entender como una aristócrata que tiene en su árbol genealógico nombres como San Luis y Enrique IV llegó a convertirse, en los años 60 y 70, a la autogestión socialista militante. "Fue la sensibilidad cristiana" dijo. Le llaman "Princesa Roja". 
Tiene un contacto abierto y directo, habla con la sencillez de la gran aristocracia: la persona que habla con ella se olvida rápidamente que conversa con la sobrina y ahijada de la última emperatriz de Europa, Zita de Austria. Unos meses antes de su muerte, Arafat la recibió en su casa como una activista pro-palestina. "Quería saber cómo alguien de un entorno tan tradicional como el mío había sido capaz de evolucionar de esta manera," recuerda. El presidente venezolano, Hugo Chávez, se hizo la misma pregunta, la invitó a su casa una noche en 2000 y hablaron sobre el laicismo y los hermanos Karamazov, la última novela de Dostoievski.
Arafat, Chávez también Mitterrand, Malraux, Jean Guitton, Roger Garaudy y todos los que han estado con ella sabían, al menos, esto: María-Teresa, nació de padre francés Borbón Parma, Francisco Javier, que era "el rey carlista" de las Españas. Es decir que su padre no reinó pero luchó toda su vida para que su dinastía llegara al trono. El complejo Carlismo, que llegará a Francia con algunos ecos confusos. Lo importante es que: en tiempos de Franco, los carlistas estaban divididos entre el pro y el anti. El padre de María Teresa, que fue deportado a Dachau, eligió luchar contra la dictadura e inculcó a sus dos hijos y cuatro hijas un amor salvaje a la libertad. El hijo mayor, Carlos Hugo, y tres hijas (María-Teresa, Cecilia y Maria de las Nieves) escucharon el mensaje mejor que los otros.
Desde 1957, su hermano Carlos-Hugo fue el primero en denunciar "la opresión del capitalismo financiero." En 1972, con su mujer, Irene de Holanda, va a visitar Tito en Yugoslavia para aprender los secretos de la autogestión. Después, la pareja continuó el viaje iniciático a China, Cuba, Japón. Así, forjó una filosofía política única que combina el socialismo y el federalismo, la legitimidad y la dinastía carlista. Maria-Teresa se ​​convirtió en un activista efervescente de este carlismo, que soñaba con una monarquía socialista.
Nada indicaría que la niña que nació en París, creció en un castillo del Borbonesado con las inflexibles Hermanas del Colegio del Sagrado Corazón de Tours, se convirtiera en una “pasionaria”. Nada, excepto el respeto de su padre, el amor a su hermano mayor y la creencia de que ella tenía que jugar, con su familia, un papel en el futuro de las Españas (que pisó por primera vez a la edad de 28 años). Tiene la doble nacionalidad desde hace sólo veinte años. Su socialismo es matizado. "Para nosotros, la idea socialista, no era la lucha de clases, sino la búsqueda constante del consenso." Tito era atractivo, sin duda, pero no su partido. ¿Chávez? "Él cometió errores, pero también un montón de cosas positivas." Hay que decir que las familias reales europeas se sorprendieron por este aliento de izquierda de los Borbón Parma. Reacción por el análisis intelectual a través de la psicología evolutiva: "Cuando una especie se extingue, los individuos que la componen tienen un ojo oscuro en el que toman iniciativas".
La utopía de los carlistas no tuvo éxito en las urnas españolas, Maria-Teresa ha hecho los estudios que la han llevado a un doctorado en ciencias hispánicas en la Sorbona y un doctorado en sociología en Madrid. Una de sus investigaciones de doctorado fue "sobre la determinación religiosa en la política en Irlanda." También se interesó mucho por el Islam. Ha vivido varios años en la clandestinidad en España, pasó siete años en Bélgica, visita a menudo Madrid. Es, a nuestro entender, la única alteza real que está suscrita a “Liberation”. Ella vive sola, siempre ha vivido sola, nunca se ha casado, no tiene hijos (así como sus dos hermanas, Cecilia y María de las Nieves). "Por amor a la independencia", dice. ¿Ni siquiera una historia de amor? le preguntamos a su hermana Cecilia. "Ella tiene unas exigencias muy altas, contesta. Si se hubiera presentado la oportunidad, se habría casado. Pero nada que no fuera compatible con sus aspiraciones y la pudiera llegar distraer de su culto a la independencia".
La descendiente de Enrique IV (su abuelo favorito porque "se ha centrado en la paz religiosa") es una mujer fuera de la norma, hasta el punto de confundir. Cuando se le preguntó que se definiera en tres palabras, dijo: "El compromiso, la libertad y el amor por la música popular." Bien, pero ¿no hay una contradicción entre su compromiso con título 'Alteza y su filosofía política?". Mi título es un regalo. Y añade: "Yo soy todo una demócrata de izquierda, pero por una monarquía, con una referencia constante para ser útil". Todo está en orden en la cabeza bien formado de Maria-Teresa de Borbón Parma, que sigue venerando la memoria de su hermano Carlos Hugo , quien murió en 2010. Ella dijo un día a los carlistas: "El día que la marea de la historia barra el liberalismo decadente, todos nos daremos cuenta de que Carlos Hugo no está muerto ".
Nos gustaría ser capaces de distinguir entre Proust y la profundidad de sus ojos castaños. Pero sólo conseguimos detectar una especie de ironía amistosa. Nos gustaría ser un experto en genética molecular y medir el peso espectroscópico de cromosomas en su temperamento. Maria-Teresa cierra el tema: "Tenemos un montón de antepasados. Pero mi padre me decía:" Usted hereda un nombre y posiblemente un estatuto por empatía, no use nunca de la vanidad". Habría que ser un gran detective para descubrir quién está detrás de esta princesa.
 
MARIA TERESA DE BORBÓN-PARMA EN 5 DATOS  

28 de julio 1933 nace en París.  

1973, Portavoz del partido carlista.  

1981, Doctora en Ciencias hispánicas.  

2000, Conoce a Hugo Chávez.  

2014, Los Borbón Parma, una familia dedicada a la historia* (publicado por Michel de Maule)”
Edouard Launet 



*Este libro fue publicado en España por la Editorial Planeta en el año 2010 con el título de “Así Fueron, Así son”.

lunes, 18 de agosto de 2014

EN EL IV ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE DON CARLOS HUGO DE BORBÓN PARMA

Don Carlos Hugo I
Hoy, 18 de agosto de 2014, se cumplen 4 años que no quedamos sin nuestro Rey Don Carlos Hugo I de Borbón.

Él representó  el carlismo de izquierdas y la tradición progresista y democrática de las Españas basadas en la Monarquía Federal. Explicó la revolución carlista socialista a la prensa  y cuando le preguntaron si quería heredar el trono de la Monarquía española impuesta por el dictador Franco, nuestro Rey, Don Carlos Hugo I, después de explicar el carlismo como un movimiento social popular y campesino que rechazaba toda privatización del comunal y de lo público, respondió de la siguiente manera: “Juan Carlos de Borbón quiere suceder a Franco, yo y los míos, queremos hacer la revolución”. 
Viva siempre el Rey  Carlos Hugo; desde aquí, donde estés, lucharemos por tu hijo nuestro  Rey, Don Carlos Javier I, porque sigue tus pasos.

Viva el Carlismo.

                                             Manuel Fernández Sevilla

jueves, 7 de agosto de 2014

“EXÉGESIS DE LOS LUGARES COMUNES” de León Bloy

        
Existen libros que hay que leer al menos dos veces, una primera para razonarlos y otra segunda para disfrutarlos. Sin duda “Exégesis de los Lugares Comunes”, del escritor francés León Bloy (1846-1917) es uno de ellos. 

            “Exégesis de los Lugares Comunes” es un curioso libro publicado en 1902 y ampliado once años después, en 1913, con una nueva entrega en el que su autor reúne y comenta una serie de frases hechas y estereotipadas (denominadas “lugares comunes”) que son ampliamente utilizadas por personas que pretenden justificarse y ocultar sus carencias intelectuales y morales. De esta forma en “Exégesis de los Lugares Comunes” aparecen explicadas desde el punto de vista del autor frases tan populares entonces y ahora como “No se puede tener todo”, “Nadie es perfecto” o “Lo mejor es enemigo de lo bueno” dándolas la cruda interpretación de simples justificaciones de imperfecciones y vicios de quienes las pronuncian. 

            Con “Exégesis de los Lugares Comunes” León Bloy da rienda suelta a dos de las fobias que caracterizan la vida y obra de este autor francés: su rechazo al burgués y su oposición a la alta jerarquía eclesiástica. León Bloy ataca al burgués mostrándole como un ser egoísta solo interesado en su propio beneficio aunque sea a costa de extender el dolor y la miseria en la sociedad mientras que su argumento para oponerse a la jerarquía eclesiástica consiste en poner de manifiesto la contradicción existente entre sus actos y el mensaje evangélico. 

            León Bloy es un autor peculiar: católico ferviente jamás pierde su libertad crítica frente a la jerarquía eclesiástica, contrario a la modernidad y declarado enemigo del burgués considera a Napoleón I la mayor gloria francesa y, aunque francés de origen, siente tal admiración por la obra de España en América que encabeza el primer intento de la historia por lograr la canonización de Cristóbal Colón. 

            Bloy forma parte de ese grupo de autores franceses del Siglo XIX que, como Barbey d'Aurevilly, Karl Huysmans o Villiers de L'Isle d'Adam, se sitúan en una segunda fila de la literatura gala pero son introductores de importantes innovaciones en la temática literaria de la época. 

            Esta obra de León Bloy que ahora reseñamos, “Exégesis de los Lugares Comunes”, ha sido publicada en nuestro país por la editorial Acantilado, la cual también ha publicado un extracto de los “Diarios” del mismo autor que constituyen una historia literaria crítica de la Francia de mediados del Siglo XIX y principios del XX.
 

lunes, 28 de julio de 2014

LA JUSTICIA UNIVERSAL, SU ORIGEN Y LAS RAZONES OSCURAS DE SU LIMITACIÓN

            
Los Juicios de Nuremberg y Tokio fueron la primera expresión del principio de "Justicia Universal"
El pasado viernes, 25 de Julio del 2014, el Tribunal Supremo hacía pública una resolución en la que revocaba las excarcelaciones de varios traficantes de drogas acordadas por la Audiencia Nacional en marzo pasado con motivo de la entrada en vigor de la nueva ley aprobada por el Gobierno del Partido Popular que restringía el principio de “Justicia Universal” calificando la reforma de este principio de confusa y la actuación de la Audiencia Nacional de precipitada.

            Históricamente la primera materialización del principio de “Justicia Universal” tuvo lugar en los tribunales penales internacionales de Nuremberg y del Lejano Oriente (Tribunal de Tokio) donde, a pesar de representar un esfuerzo jurídico de principal importancia y sentarse numerosa jurisprudencia, hoy olvidada, se puso de manifiesto las carencias de dicho principio.

            El Tribunal de Nuremberg, además de “crímenes de guerra”, que eran todos aquellos actos que suponían la violación de los tratados internacionales sobre prisioneros de guerra y trato a la población civil durante los conflictos bélicos, enjuició nuevos delitos creados ex profeso como los “delitos contra la humanidad”, que incluían el genocidio y “delitos contra la paz” considerándose tales toda acción, política o militar, tendente a preparar una guerra de agresión. La creación de estos nuevos delitos por parte de las potencias vencedoras y su aplicación con carácter retroactivo vulneraba el principio general de irretroactividad de las leyes penales aunque solo teóricamente porque en la práctica, considerando que los encausados eran ciudadanos alemanes y que en Alemania desde el ascenso de Hitler al poder en 1933 se aplicaba en algunos casos la ley penal con carácter retroactivo, no se puede considerar vulnerado tal principio al ser un principio del derecho aplicado hasta la rendición alemana en 1945 en los tribunales alemanes por las propias autoridades judiciales alemanas. Dicho de otro modo, los acusados alemanes en Nuremberg en este aspecto fueron juzgados en base a un principio jurídico que contribuyeron a crear y que no era ajeno al derecho existente en Alemania antes de 1945.

            En los Juicios de Nuremberg se aplicaron entre otros principios el de “Reciprocidad” en virtud del cual, los acusados por “Crímenes de Guerra” que podían demostrar que hechos similares a los que se le imputaban también fueron cometidos por los aliados eran absueltos (este fue el caso, por ejemplo, del Coronel Skorzeny y del Almirante Dönitz, acusados de “Crímenes de Guerra”), el de imposibilidad de ampararse “en la obediencia debida” en virtud de la cual nadie queda exento de responsabilidad criminal por el hecho de obedecer ordenes criminales emanadas de una autoridad superior y legítima y el principio de “la responsabilidad colectiva”. 
"El dinero por Encima de la Justicia" ha sido la inspiración del Gobierno para limitar la Justicia Universal
           
Los Juicios de Tokio, en los que se enjuiciaron los mismos delitos que en los de Nuremberg, fueron más controvertidos ya que los propios mandos jurídico-militares norteamericanos entendían que solo se podía enjuiciar el hecho del ataque a Pearl Harbour por no haber mediado una declaración de guerra previa ya que Japón no había suscrito ninguna de las Convenciones de Ginebra sobre la utilización de determinadas armas, sobre prisioneros de guerra o sobre el trato a la población civil en conflictos armados. Igualmente, el cuerpo jurídico militar norteamericano entendía que difícilmente se podía acusar a los japoneses de “Crímenes contra la Paz” ya que las autoridades americanas reconocieron que durante los años previos al ataque a Pearl Harbour habían impuesto al Japón unas condiciones económicas y políticas que le avocaban irremediablemente a la guerra. 

            La principal jurisprudencia que sentaron los Juicios de Tokio fue que se puede ser enjuiciado y condenado por la violación de tratados internacionales no suscritos jamás. 
           
         Siendo los Juicios de Nuremberg y Tokio la primera expresión del principio de “Justicia Universal”, a pesar de todos los defectos que los mismos pudieran presentar, se podría dar la experiencia por buena de no haber sido por el hecho injustificable e innegable de que las potencias que actuaron como acusadores y jueces en dichos juicios se dedicaron a cometer, durante las décadas posteriores e incluso coetáneamente a su celebración, delitos similares a los enjuiciados no siendo jamás sometidos a proceso alguno y poniendo de manifiesto el principal defecto del principio de “Justicia Universal” que es que siempre se termina juzgando a los mismos, a los que previamente son vencidos, y jamás se va más allá de investigar y enjuiciar la autoría, dejando sin investigar y sin perseguir los otros grados de participación criminal (complicidad, encubrimiento…). 

            En España, después de haber vivido durante décadas de espaldas al principio de “Justicia Universal”, la aplicación de este principio es relativamente reciente (desde hace unos veinte años) y tiene su origen en la pretensión de la Audiencia Nacional, organismo judicial heredero del franquista Tribunal de Orden Público (T.O.P.), de enjuiciar los delitos cometidos durante las dictaduras argentina y chilena aun cuando los autores o víctimas de los mismos no fueran ciudadanos españoles. A este respecto el mayor logro material en España del principio de “Justicia Universal” tuvo lugar en 1998 y consistió en la detención de Augusto Pinochet por la policía británica a pesar de que jamás se logró juzgarle en nuestro país. 

Pretender juzgar al presidente chino por Crímenes contra la Humanidad ha sido considerado demasiado
           Después de este “éxito”, que en realidad no lo fue, de 1998, el principio de “Justicia Universal “ en nuestro país más bien solo ha servido para crear una especie de “Star System” en la judicatura española siendo curioso como los tribunales españoles se dedicaban a aceptar denuncias y a investigar delitos cometidos en el extranjero por ciudadanos extranjeros, con muy pocos (o ninguno) resultados positivos, mientras que se amparaban en las sucesivas amnistías habidas en nuestro país para no investigar hechos análogos cometidos en el solar patrio por ciudadanos españoles o como miraban hacia otro lado mientras que por parte de las autoridades españolas se tomaban decisiones políticas y militares de dudosa legalidad nacional e internacional como fueron los bombardeos de Yugoslavia en 1999, con el bombardeo premeditado de su televisión que causó la muerte de al menos veinte periodistas, y posteriormente la invasión de Irak en el 2003 (1).  

            La gota que ha colmado el vaso y lo que ha hecho que el gobierno del Partido Popular reforme la “Justicia Universal” en Febrero pasado fue la pretensión de la Audiencia Nacional de investigar los crímenes contra la humanidad cometidos por China en el Tibet y la imputación de varios dirigentes chinos (entre ellos el propio presidente de la República Popular China), lo que construye un lujo que no se puede permitir el gobierno ya que China es la principal compradora de deuda española, es una gran potencia mundial con sillón permanente en el Consejo de Seguridad de la O.N.U. y tiene más de mil millones de habitantes que desde el punto de vista político y económico son más de mil millones de consumidores potenciales.

            En definitiva, la limitación de la “Justicia Universal” en España por parte del gobierno, no solo pone de manifiesto una vez más la carencia innata de este principio ya señalada anteriormente y consistente en que solo se juzga a los que se encuentran en una situación de grave debilidad, sino que viene a demostrar que antes que cualquier anhelo de Justicia se encuentran los intereses creados demostrando la resolución del Tribunal Supremo del Viernes pasado la imperfección del principio de “Justicia Universal” al mantener que para narcotraficantes y delincuentes comunes si es de aplicación el principio de “Justicia Universal” mientras que para políticos en activo que han cometido o están cometiendo crímenes contra la humanidad no es aplicable.






   










(1) Sabiéndose, como se sabe, que las autoridades políticas españolas participaron en la toma de la decisión de bombardear Yugoslavia en 1999 y que unidades aéreas del ejército español tomaron parte activa en los bombardeos, la Administración de Justicia española jamás se he preocupado de saber si las autoridades políticas españoles tomaron parte en la decisión de realizar aquel bombardeo contra la televisión yugoslava y si unidades aéreas españolas tomaron parte en el mismo.

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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