CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com

lunes, 19 de septiembre de 2016

LAS LEYES CIENTIFICAS DEL PODER Y LA CORRUPCIÓN




En un tiempo donde todo, incluso lo más puramente sentimental, parece reducirse científicamente a fórmulas químicas y ecuaciones matemáticas dejando poco o nada fuera del examen racional y científico y poniendo en situación de asedio aquella máxima cartesiana que afirmaba que "El corazón tiene razones que la razón desconoce", llama poderosamente la atención que nadie haya reparado en la existencia de unas Leyes científicas que regulen el ejercicio del poder y la corrupción política.



            En los regímenes políticos de corte occidental, el acceso y la permanencia en el poder se encuentra sometida a unas leyes científicas cuyo resultado inexorable es algún tipo de corrupción.



            Todo grupo, partido o líder político  que desea acceder al poder debe fomentar un interés concreto en uno o varios grupos sociales distintos (empresarios, estudiantes universitarios, financieros, religiosos, etc...) a fin de obtener el apoyo de esos grupos en su carrera hacia el estrellato político. Una vez instalado en el poder, empieza lo más difícil que es mantenerse en é; para ello el grupo, partido o líder político hará que los intereses fomentados durante la carrera hacia el poder se materialicen en medida de lo posible no dudando en traicionar al grupo menos importante y utilizar a alguno de los grupos en los que se apoya en contra de otro; de esta forma se consigue dos cosas: 1ª, Dividir a los grupos que apoyan el liderazgo para que pierdan gran parte de su capacidad  reivindicativa en disputas internas a la hora de exigir lo que se las ha prometido y 2º, Prolongar en el tiempo el apoyo de estos grupos gracias a la expectativa de que si hoy no ven satisfechos sus intereses lo verán mañana.



            El verdadero problema surge en que la mayoría de los políticos no son conscientes hasta muy tarde de que, en su carrera hacia el poder, han ido creando unos intereses particulares que nada tienen que ver con el bien común que dicen defender y que será la satisfacción de esos intereses creados, y no otra cosa, la que marcara la realización de todo  programa político. En este sentido el poder político se puede describir como el punto del agua donde impacta una piedra del que emanan una serie de ondas concéntricas que constituyen los intereses creados, cuantos más ondas crea el impacto más intereses existen siendo los que están más cerca del punto de impacto los que antes y mejor deben ser satisfechos quedando definida la estabilidad y la permanencia en el poder por la cantidad de intereses (ondas concéntricas) que se es capaz de satisfacer plenamente.



De esta forma las posibilidades de acceso al poder de un candidato son directamente proporcionales a los intereses que es capaz de fomentar, mientras que la permanencia y estabilidad de su gobierno es directamente proporcional a la cantidad de intereses previamente fomentados que es capaz de satisfacer real y plenamente. Evidentemente los  grupos cuyos intereses serán plenamente satisfechos quedarán integrados por las que estén más próximos al poder, es decir por las ondas más próximas al punto de impacto que las crea, mientras que la perfección en la satisfacción de intereses irá disminuyendo  en proporción a la lejanía del poder en que se encuentre el grupo.



            Como materialmente resulta imposible satisfacer totalmente todos los intereses creados, se intenta satisfacerlos al menos parcialmente, siendo esto la causa real de la corrupción.



            La satisfacción total del interés de un grupo se hace por ley, la ley puede ser buena o mala, conveniente o inconveniente, justa o injusta, pero siempre es y será legal. Así, por ejemplo, si un gobierno desea favorecer a los banqueros basta con que haga una ley fijando el interés máximo que pueden dar a los ahorradores por sus depósitos (curiosamente, el interés máximo que pueden cobrar los bancos por las cantidades prestadas a los ciudadanos no se establece por ley sino que queda sometido a las fluctuaciones de los mercados en los que se basan los índices de referencia) o si desea satisfacer los intereses de las aseguradoras basta redactar una ley que establezca unos baremos máximos de indemnización. En cambio la satisfacción parcial del interés de un grupo o el mantenimiento de la expectativa de que un interés será satisfecho en el futuro no puede ser tan transparente, por lo que para ello solo se puede acudir a medios no previstos en la ley y qué esta no puede prever.



            Así, un grupo que puede no ver satisfecho plenamente sus intereses puede verlo parcialmente a cambio de algún tipo de concesión que se le hace "por la puerta de atrás" con la que obtiene algún beneficio aunque sea a cambio de algún tipo de comisión en la esperanza de que más adelante la satisfacción tal vez pueda convertirse en plena.



            De esta forma, la corrupción política es directamente proporcional a la cantidad de intereses creados que no se pueden satisfacer plenamente.



            En realidad la corrupción política es una consecuencia, en gran medida lógica e inevitable, de los regímenes políticos occidentales en los que se afirma que se pretende gobernar para el pueblo pero realmente se gobierna para la satisfacción de los intereses particulares de unos grupos que, cercanos al poder, lo apoyan y lo promocionan. Solo un régimen político, en el que la participación ciudadana en el estado (no en los grupos políticos que aspiran alcanzar el poder sino en el estado mismo) sea constante y en el que el estado se constituya de abajo a arriba en virtud del principio de subsidiariedad por el cual "aquello que pueda hacer una unidad menor no debe ser realizado por una unidad mayor" quedando coronado por una institución plenamente independiente de cualquier grupo o interés puede garantizar la libertad de los individuos, los anhelos de los pueblos y una justicia libre de injerencias ajenas.

lunes, 12 de septiembre de 2016

MEJOR NO TENER GOBIERNO




La celebración de dos elecciones generales en menos de un año y la imposibilidad matemática de formar un gobierno estable que termine con la interinidad de nueve meses del actual gobierno en funciones, está provocando una serie de curiosas iniciativas  que denotan cierta estupidez en numerosos sectores y nerviosismo en los más interesados grupos.

            Desde las elecciones del 20 de Diciembre, no se ha constituido un gobierno estable existiendo solamente un "gobierno en funciones". No obstante, el país ha seguido funcionando: la policía ha seguido deteniendo a malhechores, los jueces han continuado dictando sentencias, los pensionistas y funcionarios han seguido cobrando sus pensiones y sueldos, los impuestos se han seguido cobrando, etc... así pues ¿En qué afecta de forma inmediata la ausencia de gobierno?.

            A corto plazo la ausencia de gobierno no afecta en nada a los ciudadanos ya que los presupuestos se prolongaran y como los últimos aprobados por el gobierno del Partido Popular tenían cierto carácter electoralista por lo que eran moderadamente extensivos en nada se verán afectados los ciudadanos de forma inmediata. Ahora bien, si la situación se prolongara más de dos años, entonces ciertamente se empezara a notar esa ausencia de gobierno ya que la prolongación continuada de los presupuestos generales más allá de dos años consecutivos generará entre la población, y especialmente entre los que cobran directamente del estado (funcionarios y pensionistas), una pérdida de poder adquisitivo así como un deterioro de las infraestructuras públicas al no establecerse incrementos ni modificaciones en las distintas partidas presupuestarias.

            La única lectura a la que nos lleva la fragmentación del panorama parlamentario y la continuada imposibilidad de llegar a acuerdos entre las distintas fuerzas políticas para formar gobierno es que la sociedad española se encuentra gravemente dividida lo que hace que los políticos que representan los distintos grupos de esa división social se encastillen en posiciones irreductibles por miedo a perder apoyos entre la opinión pública. Muy posiblemente España se encuentra, en estos momentos, afrontando su mayor crisis política de los últimos ochenta años y ello es debido a que, por quienes correspondía hacerlo, no se ha sabido hacer una política constructiva con la finalidad de crear un país y una sociedad que superase verdaderamente los traumas del pasado ejercitándose la acción política con la exclusiva finalidad de llegar al poder y servirse de él, lo cual hizo de la política una mera fábrica de creación de intereses que se han terminado imponiendo a cualquier otra consideración, siendo esos "intereses creados", y no el bien común, los que determinan las distintas políticas en nuestro país.

Los últimos fracasos protagonizados por el Sr. Rajoy para formar gobierno han hecho que entre la ciudadanía hayan surgido distintas iniciativas, como la propuesta de que los diputados y senadores no cobren su sueldo hasta que no lleguen a un acuerdo, que demuestran una ingenuidad sin precedentes rayana con la estupidez, en primer lugar porque tal iniciativa denota un deseo irrefrenable de que se forme gobierno a cualquier precio sin importar que clase de gobierno sea y, en segundo lugar, un gobierno formado bajo esa coacción de privar del sueldo a sus señorías mientras no lleguen a acuerdos sería, en puridad lógica, un gobierno formado por el solo acuerdo de seguir cobrando y ¿Qué clase de gobierno sería un gobierno así?.

            Por otra parte, las élites económicas mundiales a través del Eurogrupo reunido en Bratislava ya han manifestado su inquietud  por la prolongación del gobierno en funciones porque desean que se constituya un gobierno para imponerle condiciones que solo pueden suponer recortes e incrementos de impuestos ya que el endurecimiento del impuesto de sociedades anunciado por el Ministro de Economía español, Luis de Guindos, no ha satisfecho a las ávidas instituciones europeas, las cuales han afirmado que  "los problemas siguen ahí" y han amenazado con congelar los más de mil millones de euros de fondos europeos destinados a nuestro país. En este caso nos encontramos con aquellos que desean que se constituya un gobierno porque están nerviosos de ver que el tiempo pasa y el pago de la deuda y la reducción del déficit peligra o, cuando menos, se retrasa demasiado.

            Evidentemente, España necesita un gobierno, pero ni un gobierno cualquiera ni un gobierno a cualquier precio. Los españoles no pueden ni deben conformarse con un gobierno que, como los de hasta ahora, solo sirva para justificarse a sí mismo y a unas instituciones políticas cuya decadencia ya resulta más que evidente porque ello no resolverá los problemas de los ciudadanos y tampoco deben ni pueden conformarse con un gobierno cuya única finalidad sea la de transponer unas normas emanadas en Bruselas y someterse a los dictados de los poderes financieros y económicos porque eso no sería más que un gobierno de ocupación con idéntica legitimidad a los gobiernos de Laval y Darlan.

            Los españoles necesitan un gobierno que afronte todos los distintos males que padecen y cuya conjunción es esta gran crisis que hoy les amenaza para que desarrolle una auténtica política de regeneración del país, no de las instituciones políticas, por la que tanto clamaron nuestros intelectuales de la Generación del 98.  Un gobierno que, entre otras cosas, prime lo social sobre lo económico, lo común sobre lo individual, lo políticamente necesario sobre lo políticamente correcto y lo humano sobre lo administrativo y mientras que los individuos que hoy acomodan sus ilustrísimos traseros en los acolchonados escaños de las instituciones parlamentarias sigan acomodándolos no es de esperar que surja un gobierno que presente estas imprescindibles características, así que resulta mejor y más provechoso la certeza de no tener gobierno a la segura posibilidad tener otro mal gobierno.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Y... PASARÁ LO QUE TIENE QUE PASAR



Ya anunciábamos en un artículo anterior, con una semana de antelación al pasado treinta de Agosto, que Mariano Rajoy no obtendría apoyos suficientes para su envestidura y que, por lo tanto, no podría formar gobierno volviendo el panorama político a ser idéntico al de hace seis meses: nueva ronda de conversaciones con Su Excelencia el Jefe del Estado, nuevas conversaciones de café entre políticos y mucha, muchísima, pose para la galería con la intención de transmitir a la opinión pública que los distintos miembros de la casta política hacen todo lo posible "por el bien del país" y para evitar unas terceras elecciones que todo indica que no se podrán evitar.

            La cantinela de las próximas semanas va a ser la exigencia de "ser valiente" y crear "una alternativa parlamentaria de progreso" que encumbre a la Presidencia del Gobierno al líder socialista Pedro Sánchez con el apoyo de su propio partido, el PSOE, y de PODEMOS. Ahora bien tal posibilidad es poco menos que imposible que se produzca porque por mucho que se quiera lo cierto es que si el Partido Popular no ha podido formar gobierno con el apoyo de 170 parlamentarios mucho menos posible es la formación de un gobierno alternativo que solo contaría con el apoyo efectivo de 156 parlamentarios.

            Analicemos los datos matemáticos con los que se pretende jugar y entretener a la ciudanía durante unos meses: un hipotético pacto de PSOE y PODEMOS para formar gobierno requeriría del apoyo de "Ciudadanos", que con sus 32 diputados, sería decisivo, no solo para la envestidura de Pedro Sánchez sino sobre todo para la estabilidad del gobierno, pero como PODEMOS veta a "Ciudadanos" y viceversa tal hipótesis es totalmente irreal.

            Otra alternativa, que es precisamente con la pretende jugar el líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, es un hipotético pacto entre PSOE, PODEMOS y todo el espectro de minorías nacionalistas de izquierda. A este pacto, el PSOE aportaría 85 diputados y PODEMOS y sus confluencias 71, lo que sumarían 156 apoyos parlamentarios a falta de veinte para conseguir la mayoría absoluta. Ahora bien ¿De dónde pretende obtener don Pablo Iglesias esos veinte parlamentarios?; según manifiesta pretende obtenerlos de las minorías de "izquierda nacionalista" que tienen representación parlamentaria pero tales formaciones solo son  Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC) y EH-Bildu que suman un total de once diputados por lo que ese supuesto pacto sumaría 167 diputados a falta de 9 para la mayoría absoluta y, aún contando con la abstención de todos los demás grupos nacionalistas minoritarios incluso de la derecha como CDC y PNV, el voto en contra de los diputados del Partido Popular y de "Ciudadanos" sumaría 169 por lo que estos números tampoco dan la posibilidad a Pedro Sánchez de ser envestido Presidente salvo que ese supuesto "pacto de progreso" contase también con el apoyo expreso, es decir con el voto afirmativo, de partidos tan de izquierdas como el Partido Nacionalista Vasco o Convergencia Democrática de Cataluña cosa, que si bien es posible que ocurra, haría al acuerdo perder ese título de "alternativa de progreso" o de izquierdas además de que un gobierno sustentado por no menos de seis formaciones políticas diferentes sería un gobierno... ¡Muy difícil de gobernar!.

                Finalmente, la única alternativa matemática que haría a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno, sería un pacto entre el PSOE y "Ciudadanos" que contase con la abstención del Partido Popular, pero tal posibilidad significaría que el PSOE se suicidaría políticamente al convertirse en un reo del Partido Popular cuyos apoyos parlamentarios le serían imprescindibles para obtener estabilidad durante la legislatura. Así pues esta posibilidad debe ser directamente desdeñada.

            En definitiva, el país esta abocado, lógica y materialmente, a unas nuevas elecciones en Diciembre por lo que el único discurso que debe aceptar el pueblo español es el de disolver las Cortes inmediatamente y convocar elecciones lo antes posible para que no coincidan con la fecha, al parecer, tan temida del 25 de Diciembre. En vez de eso, veremos, lo que ya estamos viendo: a los distintos miembros de la casta política española aferrarse a sus poltronas, mantener la ilusión de unos hipotéticos pactos para, arañando días cuando no horas, seguir disfrutando las prebendas del cargo unos minutos más y, finalmente, cometer el acto más descarado de desfachatez y de corrupción, cual es cambiar la ley para moldearla a sus intereses y que las elecciones, en caso de convocarse, no se celebren en una fecha, el 25 de Diciembre, que parece no interesarles a ninguno.

            ¿Se dará cuenta el buen pueblo español de tales maniobras? ¿Ignorará que modificar una ley para adaptarla a los intereses particulares de una minoría en un momento concreto, constituye también un acto de corrupción? ¿Hasta cuándo conservarán los españoles la fe y la esperanza en unos individuos y en unas instituciones que han demostrado sobradamente no ser dignas de la más mínima confianza?.

miércoles, 31 de agosto de 2016

"LOS DEL SAN PATRICIO" de Pino Cacucci


Si la editorial "Hoja de Lata" publico el año pasado la novela de Pino Cacucci "En Cualquier Caso Ningún Remordimiento" en la que narraba la vida y aventuras del militante anarquista Jules Bonnot, ahora la misma editorial nos obsequia con la publicación de una nueva novela del escritor italiano titulada "Los Del San Patricio" en la que se revela como un magistral autor de novela histórica.

            En "Los Del San Patricio", Pino Cacucci se centra en un episodio poco conocido fuera de México y de Estados Unidos que tuvo lugar en 1846 durante la invasión de México por Estados Unidos y que fue protagonizado por un nutrido grupo de emigrantes, mayoritariamente irlandeses, que huyendo del hambre que asolaba su Irlanda natal y como forma de asimilarse a los norteamericanos de origen se alistaron en el ejército norteamericano pero que al encontrar en el mismo solo la discriminación, el maltrato y el desprecio más absoluto, además de observar el modo salvaje de como se trataba a la población civil mejicana decidiendo desertar y pasarse a las filas del ejército mejicano formando un batallón inicialmente de artillería denominado "El Batallón San Patricio".

            Con la justificación de narrar la historia del "Batallón San Patricio", Pino Cacucci entra en la valoración histórica, moral y política que fue aquella guerra de rapiña que los Estados Unidos desarrollaron a mediados del Siglo XIX contra la República Mexicana con la clara intención de privarla, no solo del autoproclamado independiente territorio de Texas sino, sobre todo, de California.

            Pino Cacucci explica sencilla y claramente los orígenes del conflicto militar partiendo de las causas y motivos espurios de la separación de Texas en 1836, los problemas planteados por el denominado "Tratado de Velasco" firmado por el General Santa Ana y por el que, a título personal y sin poder para ello, pues se encontraba privado de libertad al ser prisionero de los rebeldes texanos, se reconocía la independencia de Texas fijando secretamente los límites del nuevo estado en el Río Bravo en vez de en el Río Nueces que, conforme a la división territorial interna de México, constituía la frontera tejana con el estado de Tamaulipas no llegando jamás dicho tratado a ser ratificado por el Congreso Mexicano por lo que carecía de cualquier valor en el Derecho Internacional y, finalmente, el deseo irrefrenable de Estados Unidos de aplicar su política de "Destino Manifiesto" y extender su territorio hacia el Sur y el Oeste a cualquier precio sin límite moral alguno y depredando a sus vecinos más débiles. 

            Asimismo, el autor define en "Los Del San Patricio" de una forma muy descriptiva las características con los que los estadounidenses afrontaron aquella contienda decimonónica y que es una constante común en todas las intervenciones militares norteamericanas hasta nuestros días.

            El personaje central de "Los Del San Patricio", que no protagonista porque en esta novela de Cacucci el protagonismo corresponde a una colectividad organizada en batallón, es John Riley, un prometedor teniente del ejército norteamericano de origen irlandés que, conocedor de las injusticias con que los mandos norteamericanos tratan a sus hombres y de las relaciones que estos mantienen con las fuerzas irregulares mexicanas, en vez de refrenarlos, sancionarlos o denunciarlos a sus superiores, ampara su deserción y, en lo que solo puede calificarse de un acto de lealtad personal, se pone al frente de los mismos organizándolos en lo que se denominara en el Ejército Mexicano el "Batallón San Patricio" al que se irán sumando a lo largo de la guerra Mexicano-Estadounidense decenas de desertores del ejército norteamericano y voluntarios de todas las nacionalidades convirtiéndose en una verdadera legión extranjera.

            La novela es fiel hasta el mínimo detalle al historial bélico del Batallón San Patricio y a su historia hasta el extremo de describir minuciosamente el final de los voluntarios capturados tras la batalla de Churubusco que, tras varias horas de esperar con la soga al cuello a pesar de que muchos estaban heridos y uno de ellos incluso tenía ambas piernas amputadas, fueron ahorcados por orden del General Zacarías Taylor en el momento justo en que las tropas norteamericanas izaban en el castillo de Chapultepec la bandera de las barras y las estrellas para que esa fuera la última imagen que vieran.

            En definitiva, "Los Del San Patricio" de Pino Cacucci constituye una novela de apreciable lectura que además de permitir al lector pasar un rato agradable le  enriquecerá culturalmente aportándole innumerables datos históricos y políticos de la Guerra Mexicano-Estadounidense fácilmente extrapolables al momento presente.

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

Seguidores

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog