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martes, 21 de abril de 2015

PERDIENDO EL NORTE



No, no me refiero a ninguna película española de éxito recientemente estrenada en la gran pantalla; incluso este artículo podría titularse "perdiendo el Norte, el Sur, el Este y el Oeste" pero resultaba demasiado largo o "Perdiendo la Brújula" para abreviar, aunque "Perdiendo el Norte" resulta más significativo al respecto del tema a tratar pues a la vista de las últimas resoluciones de las autoridades y de los últimos acontecimientos parece ser que la sociedad española es un buque carente de rumbo donde sus oficiales no tienen sentido común.

            La semana pasada saltaba la noticia de que la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Alicante había confirmado la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 8 de la misma ciudad que condenaba a tres meses de prisión y a seis meses de alejamiento a un padre que había dado una bofetada a su hijo de trece años de edad por incumplir el límite horario de llegada a casa.

            Aunque el padre condenado no tendrá que ingresar en prisión al ser la pena privativa de libertad pequeña y carecer de antecedentes penales, no deja de ser un serio quebranto para la unidad familiar del condenado el hecho de que uno de los progenitores tenga que salir del domicilio familiar  y no pueda acercarse al mismo durante seis meses.  No obstante, lo más grave de esta sentencia es el radical desconocimiento de los jueces de los fundamentos de toda autoridad, incluida la suya, así como la filosofía vertida en la sentencia judicial la cual es extremadamente peligrosa.

            La sentencia en cuestión atenta gravemente contra la autoridad de los progenitores a los que deja en un total desamparo a la hora de ejercer la potestad correctora sobre los hijos menores. Evidentemente, no se trata de justificar ni tolerar la violencia ni los malos tratos, pero lo cierto es que ante reiteradas extralimitaciones de los hijos, el soltar una bofetada o dar un "cachete" no debería constituir delito porque tal "cachete" o bofetada entra en el ámbito del ejercicio de la potestad correctora de los padres, cuando no se debe, simple y llanamente, a una justificada y justificable pérdida de la paciencia ante determinados comportamientos inaguantables de los hijos.

            Así pues, resulta injusto cuando no un despropósito propio de personas que no están en su sano juicio el hecho de que los tribunales entren a condenar a los padres por ejercer su autoridad para evitar que sus hijos se desvíen y luego pretendan hacerlos civilmente responsables de cualquier desafuero que puedan cometer esos mismos hijos a los que un juez no tiene ningún inconveniente en limitar su dignidad y libertad encerrándolos en un Centro de Reforma si las circunstancias lo exigen (y generalmente esas circunstancias se dan cuando en el seno familiar ha habido carencias afectivas, educativas, orientativas y también de autoridad).
           
Por otra parte, la sentencia ignora gravemente cual es la base fundamental de toda autoridad, lo cual sería totalmente irrelevante si no fuera una autoridad, en este caso la judicial, la que ha dictado esa sentencia. El eminente representante del poder judicial que ha dictado esa sentencia ignora que toda autoridad, incluida la suya, se fundamenta, en último extremo, en la existencia de un poder coercitivo que entra en funcionamiento en caso de que no se respeten los dictados de esa autoridad. Dicho de otra forma un Juez es autoridad, no porque haya estudiado mucho y haya aprobado una oposición, sino porque en último extremo tiene bajo sus órdenes a unos señores con  "chapa y pistola" que siguiendo sus indicaciones no dudarían un minuto en poner a un determinado sujeto a su disposición y encerrarlo en un calabozo hasta que su señoría determinase lo que había que hacerse con él. Asimismo un padre tiene autoridad sobre un hijo en tanto en cuanto el hijo sabe que si se salta los límites y normas de convivencia establecidas en el seno familiar recibirá un castigo proporcional a la falta cometida y en los casos más desesperantes una bofetada o un "cachete". Si se priva a los señores jueces del imprescindible auxilio de los chicos de "chapa y pistola" y a los padres se les condena por dar una bofetada a un hijo que se salta a la torera los límites marcados, evidentemente la autoridad deja de existir de forma real.

            Por otra parte, si el órgano judicial sentenciador se hubiera limitado a aplicar la ley y no intentar justificarse como parece que pretende al decir en la sentencia que el legislador "en uso del poder que tiene conferido, decidió tipificar como delito las agresiones físicas leves cometidas entre parientes próximos" habría quedado mejor porque tal afirmación vertida en la resolución judicial parece que da a entender que el Tribunal no quería condenar al acusado por los hechos denunciados pero que, atendiendo a la ley escrita, no le quedaba otro remedio. Pues bien, tal filosofía se encuadra clara y nítidamente dentro del más puro "Iuspositivismo" o "Positivismo Jurídico" que supone un total rechazo a la vinculación lógica entre moral y derecho y, por tanto, entiende que una norma jurídica puede existir independientemente de una fundamentación moral; en todo caso, puede ésta afectar a su legitimidad, mas eso es una cuestión distinta. Para los iuspositivistas el derecho puede ser justo e injusto, pero una ley inmoral aprobada según el procedimiento establecido para ello no deja por ello de ser ley que puede y debe aplicarse.

            Esta filosofía "iuspositivista" vertida en la sentencia pone de manifiesto que los jueces jamás considerarán lo moral y legítimo de una ley sino que simplemente la aplicarán porque el Estado de Derecho es aquel donde existiendo unas leyes son las que hay que aplicar sin entrar a valorar su moralidad, justicia ni siquiera lógica. Para que el lector se haga una idea baste decirle que tal "Positivismo Jurídico" aplicado por los tribunales alemanes es lo que permitió aplicar las distintas leyes antisemitas durante el III Reich por lo que claramente los jueces quedan definidos como simples funcionarios de un estado al que sirven y del que dependen y no como servidores y garantes de los derechos y libertades de los ciudadanos.

miércoles, 15 de abril de 2015

VISITA DE DON JAIME A BARCELONA, TARRAGONA Y REUS




Estimados Amigos, la "Asociación 16 de Abril" nos informa que don Jaime de Borbón Parma visitará el próximo día 20 de Abril las localidades de Barcelona, Tarragona y Reus donde desarrollará el apretado programa que a continuación se detalla:
 


Día 20 de Abril:

- Universitat Abat Oliba de Barcelona. 9.30 horas Conferencia que versará sobre : 
"Los recursos naturales y la nueva diplomacia". 

Seguidamente a la misma se abrirá un coloquio con profesores y alumnos de la precitada Universidad Barecelonesa. 

- A las 14.00 horas comida presidida por Don Jaime de Borbón, organizada por la "Asociación 16 de Abril" con la asistencia del Rector de la Universitat, Alcalde de Girona, representantes y directivos de la prensa y otras personalidades de la sociedad catalana.

Por la tarde salida para Tarragona y Reus.

- A las 18.30 horas, entrevista con la prensa del diario de Tarragona.

- A las 19.30 horas, mesa redonda en la sede del Seminari Tarraconense con personalidades del ámbito social y religioso y representantes de distintas O.N.Gs.

- A las 21.30 horas, cena con empresarios en el hotel Plaza Imperial Tarraco.

Finalizada la cena Don Jaime y acompañantes se retirarán a descansar en la casa de D. Jaime Grau en las cercana localidad de Riudecols. 


Día 21 de Abril

- A las 10.00 horas, recepción en la Universidad Rovira I Virgili.

 - A las11.00 horas, Charla que versará sobre los siguientes temas:

"Presiones sobre la explotación de los recursos naturales disponibles".

"Los cambios geopolíticos mundiales y la creciente dependencia de Europa de este comercio internacional".

"Respuesta diplomática en promover el comercio justo y sostenible".

- A las 14.00 horas comida en casa de D. Jaime Grau con personalidades de Reus y Tarragona.

- A las 16.30 horas. Reunión con diversos grupos de asistentes a los actos.

martes, 14 de abril de 2015

"PRIM, MUCHO MÁS QUE UNA ESPADA" de Emilio de Diego



            A finales del pasado año 2014, concretamente el 6 de Diciembre, se conmemoró el bicentenario del nacimiento, en Reus, de don Juan Prim y Prats. La conmemoración, que no alcanzó especial relevancia aunque sí más que otras que pasaron sin pena ni gloria (este año 2015 se conmemora el V Centenario del fallecimiento del Gran Capitán y parece que nadie se ha enterado todavía), sí dio lugar a una serie de televisión de dos capítulos que fue emitida en Diciembre, "Prim, Asesinato en la Calle del Turco", basada en la novela homónima de Nacho Faerna, a una  nueva exhumación de los restos del general con su correspondiente nueva autopsia y a un sin fin de libros, biografías unos, novelas otros e investigaciones criminológicas algunos; que se sumaron, con mayor o menor fortuna, al carro conmemorativo.

            Si dentro de las novelas publicadas hay que destacar la ya precitada "Prim, Asesinato en la Calle del Turco" de Nacho Faerna y "La Berlina de Prim" de Ian Ibson y dentro de las obras catalogadas como investigaciones criminológicas hay que mencionar las obras de Pérez Abellán "Matar a Prim" y "Prim, la Momia Profanada" no cabe duda que la más destacada biografía que la conmemoración del bicentenario del General Prim ha originado es "Prim, Mucho más que una Espada" escrita por Emilio de Diego y publicada por la editorial "Actas".

            Alejándonos de la polémica abierta entre Emilio de Diego y el periodista Pérez Abellán con motivo de las supuestas causas y circunstancias de la muerte del General, diremos que "Prim, Mucho más que una Espada" es una biografía aceptablemente correcta con evidentes intenciones de convertirse en una hagiografía apologética de un personaje al que es imposible salvar de duros los calificativos que, en cualquier país serio, le hubieran supuesto el vilipendio de la historia.

            Don Juan Prim y Prats es una representativa muestra del prototipo de militar español del siglo XIX, un militar que entiende la milicia no como profesión sino como trampolín desde el cual alcanzar honores y lanzarse al coso político donde se encuentra su verdadera vocación. Es este concepto del ejército, ampliamente extendido entre los Jefes y Oficiales del ejército español decimonónico, el que marcará el famoso "intervencionismo militar" en la política española hace dos siglos siendo más justo hablar de una influencia de la política en el ejército que de la influencia del ejército en la política del Siglo XIX.

            Prim inicia su carrera militar durante la I Guerra Carlista como soldado raso en un cuerpo de voluntarios que lucha contra los carlistas ascendiendo por méritos de guerra hasta el Generalato, recibiendo varias Cruces de San Fernando. Terminada la guerra, es elegido diputado por Tarragona en 1841 enfrentándose a las tendencias autoritarias del Regente del Reino, en aquel entonces, Baldomero Espartero. Tras un intento de golpe de estado que protagoniza junto con Lorenzo Milans del Bosch tiene que huir y refugiarse en Francia.

            Tras participar en diversas conspiraciones y desempeñar varias misiones político militares (Observador en la Guerra de Crimea, Gobernador de Puerto Rico...) y concedérsele por Isabel, llamada la II, los Títulos de Conde de Reus y Vizconde del Bruch (13 de Diciembre de 1855) con la guerra de África de 1859-1860 llega la estrella del General Prim a su cénit por su comportamiento en la Batalla de los Castillejos que le vale ser nombrado por la hija de Fernando VII, Marques de los Castillejos en 1864.

            A pesar de tener una ajetreada vida de conspirador  y ser uno de los líderes del llamado "Partido Progresista" son tres los hitos que marcarán a don Juan Prim: la Guerra de África, la intervención militar en México y la revolución de Septiembre de 1868 (La Gloriosa).

            En cuanto al primero de los acontecimientos, la Guerra de África de 1859-1860, lejos de ser un timbre de gloria y eficacia de los mandos militares españoles debería haber dado mucho que pensar por el gran esfuerzo acometido, por las insuficiencias de medios demostradas y por la poca rentabilidad que se obtuvo. Tal es así que España pudo perder esa contienda a pesar de enfrentarse a un ejército poco menos que medieval.

            Por lo que se refiere a la Expedición a México, es de indicar que la misma surge del "Tratado de Londres" en virtud del cual Francia, la Gran Bretaña y España acuerdan enviar una fuerza expedicionaria a México a fin de garantizar la vida de sus ciudadanos así como sus intereses económicos y el cobro de la deuda que ese país tenía con las potencias signatarias. Mientras que Francia se embarca en una aventura política en tierras aztecas queriendo instaurar la monarquía en la persona de Maximiliano I, lo cual claramente excedía la finalidad del "Tratado de Londres", Inglaterra logra todos sus objetivos cobrando las cantidades que México le adeudaba y España no consigue nada más que perder cierto prestigio internacional pues Prim, sin orden ni autorización del gobierno que había suscrito el "Tratado de Londres" opta por retirarse dejando patente la falta de credibilidad del gobierno de la nación y su falta de control sobre sus fuerzas armadas.

            Finalmente la revolución de Septiembre de 1868, "La Gloriosa" constituirá el hecho más representativo de la vida del General Prim pero también el que pone de manifiesto las carencias morales del personaje y de toda una casta, la política, que lleva mangoneando nuestro país desde hace dos siglos.

            Los generales, entre los que se encuentra el General Prim,            que treinta años antes habían impuesto a los españoles el reinado de la hija de Fernando VII y a la que la debían tantos honores y prebendas deciden destronarla sublevándose en Cartagena y abrir un periodo de inestabilidad política, interregnos, gobiernos efímeros, breves repúblicas y guerras civiles que culminará con el golpe de Estado de Martínez Campos en Sagunto.

            Curiosamente lo más significativo del "Sexenio Democrático" que se inició con "La Gloriosa" no son tanto los hechos como los nombres de los hombres que derrocan a la hija de Fernando VII, redactan la Constitución de 1869, juran lealtad a un rey que se traen del extranjero y le sientan en el trono con el nombre de Amadeo I y finalmente terminan arrastrándose a los pies de Alfonso, llamado el XII, para crear el régimen de la llamada "Restauración". En este sentido, el "Sexenio Democrático" es el periodo donde se pone de manifiesto toda la corrupción moral y política de las gentes que habían dirigido el país desde el final de la Guerra de la Independencia, lo cual no tendría la mayor transcendencia de haberse corregido tal corrupción de la casta política en el siglo y medio transcurrido en vez de haber persistido en ella con el consentimiento de los gobernados hasta el momento presente.

            Juan Prim y Prats, General del Ejército, que había jurado lealtad a Isabel II y de la que recibió los títulos de Conde de Reus, Vizconde del Bruch y Marqués de los Castillejos (1) junto con el General Serrano, el Almirante Topete y otros muchos más traicionan el juramento empeñado y destronan a doña Isabel para redactar una Constitución que les permita arrastrar el Trono de San Fernando por todas las Cancillerías europeas en busca de alguien a quien sentar en él no dudando en desestabilizar Europa entera provocando la conflagración Franco-Prusiana de 1870-1871.

            Los hombres de la revolución de Septiembre de 1868, de "La Gloriosa", son los hombres que todo se lo debían a doña Isabel, los mismos hombres que juraron lealtad a Amadeo de Saboya, los mismos que después trajeron la I República y finalmente los mismos que vivieron largamente del presupuesto sirviendo al régimen de "La Restauración".

            A pesar de querer dejar a salvo la honorabilidad del General Prim, Emilio de Diego en su obra "Prim, Mucho más que una Espada" no lo consigue pues no deja de poner de manifiesto las numerosas contradicciones en las que incurrió el personaje que permiten deducir al lector que el famoso General Prim no fue nada más que un ambicioso bastante inmoral que, sirviéndose del ejército para hacer política y de la política para servirse a sí mismo, solo aspiraba a llegar a las más altas magistraturas del estado a costa de lo que fuera, incluso sirviéndose de la famosa "Partida de la Porra" que acallaba a palos toda expresión u opinión que le resultara hostil (2). No obstante, don Juan Prim y Prats no fue un hombre distinto a los hombres políticos de su tiempo, tiempo que, a la vista de las personas que desempeñan cargos políticos actualmente en nuestro país, parece que no ha pasado y en el que si se quiere encontrar algo de honestidad y vergüenza habría que fijarse en los carlistas y en los republicanos federales, los cuales no transigieron con las componendas de hombres como don Juan Prim y que, en no pocos casos, terminaron confluyendo (3).

            "Prim, Mucho más que una Espada" de Emilio de Diego es un libro que merece leerse porque nos previene en política contra los sujetos ambiciosos que se mantienen en la indefinición hasta el momento en que aparece claramente un vencedor a cuyo carro subirse y nos muestra que la traición siempre es la madre, en muchas ocasiones desconocida o no reconocida, de toda corrupción.






(1) Previamente a sublevarse o bien inmediatamente después de su triunfo de 1868 bien pudo Prim haber renunciado a los honores y títulos que le concedió su, hasta ese año, querida Isabel II, pero no lo hizo lo que permite deducir lógicamente su falta de honestidad política.

(2) La Partida de la Porra dirigida por Felipe Ducazcal era un grupo de treinta personas que actuaba en Madrid contra los detractores de la política del General Prim, especialmente contra los periódicos "El Papelito" de tendencia carlista y "El Cascabel" de tendencia republicana. Posteriormente "La Partida de la Porra" se extendió a toda la geografía española y Ducazcal, al igual que sus mentores políticos, fue a ponerse a servicio de la Restauración y de los gobiernos de Cánovas y Sagasta hasta que la proclamación de la II República puso fin a sus salvajadas.

(3) A modo de ejemplo debemos mencionar que don Federico Anrich que fue Ministro de Marina durante la I República en el gobierno presidido por Pi y Margall terminó siendo el general carlista al que se le encomendó la defensa de las costas del Cantábrico durante la III Guerra Carlista.


lunes, 6 de abril de 2015

¿DEMOCRACIA CONSOLIDADA?




De nuevo mi nieta Covadonga me induce a reflexionar sobre un tema. Llamaba a su casa para hablar con mi hijo, su padre, cogió ella el teléfono y aprovechó para preguntarme la fecha de la consolidación de la democracia en España (supongo que para otro trabajo en el cole). Le contesté apresuradamente sobre la fecha de la promulgación de la vigente Constitución. Pero luego me quedó el runrún de la pregunta: ¿de verdad tenemos una democracia consolidada?.

Para responder en profundidad a la pregunta, habremos de analizar lo que de verdad significó eso que llamamos la Transición. Y echar la vista atrás para saber de dónde veníamos cuando se produjo. En esta vieja piel de toro tuvimos hubo desde año 1936 al 39, casi tres años de guerra incivil, en la que como decía Julián Marías hubo una “injustos vencedores y unos justos vencidos”. Cuatro eran los problemas básicos que arrastraba este Estado. El religioso, el territorial, el cultural y el económico. Una Iglesia, acostumbrada a controlar a la sociedad y con un sistema de financiación a través del presupuesto estatal. El choque entre el nacionalismo centrípeto y los periféricos, especialmente en Cataluña, País Vasco y Galicia, con sus idiomas propios. El cultural con un analfabetismo endémico y los estudios medios y superiores controlados, en su mayor parte, eclesialmente. Y el político con una monarquía envilecida y una pseudodemocracia en manos de un caciquismo asfixiante. La 2ª República intentó cortar drásticamente estos problemas: separación de Estado e Iglesia, pero sin respeto a la libertad religiosa; mantenimiento del centralismo, pero con una vía excepcional para los tres Países con nacionalismos exigentes; extensión de la cultura hacia todo el pueblo en un esfuerzo meritorio, con una pléyade de maestros, intelectuales y artistas entregados vocacionalmente a esa labor; el económico con los intentos de reforma agraria, torpedeados por los grandes latifundistas  agazapados en grupos monárquicos y republicanos; una república que se definía de los trabajadores, abrió paso al voto femenino e intentó someter el ejército a la autoridad civil. La aparición del fascismo, los intentos socialista y anarquista de acelerar revolucionariamente el cambio económico aplastados militarmente, la quema de conventos, los asesinatos políticos, fueron el caldo de cultivo de la sublevación contra el poder establecido y el inicio de la cruenta guerra civil. Triunfante el bando sublevado, se estableció una dictadura, ahogadora de libertades que reprimió durísisimamente durante 40 años cualquier protestar popular. La jerarquía eclesiástica recobró sus privilegios y el régimen jugando con la evolución de la segunda guerra mundial y el choque de la guerra fría contra la Unión Soviética, logró su permanencia, firmando un concordato con la Santa Sede y unos acuerdos con USA.

Los últimos años del franquismo tuvieron varias características: la emigración hacia Europa; el turismo que venía a nuestras playas; el paso de la autarquía económica a una cierta apertura al exterior; el destape en el cine; el paso de la miseria a un cierto bienestar y el abandono de los valores de la austeridad, las luchas universitarias y obreras, el nombramiento de un sucesor, la proclamación de libertad religiosa en el Concilio Vaticano II y la aparición de las primeras fisuras en el idilio Iglesia-Estado, el asesinato de Carrero Blanco, la marcha verde marroquí en el Sáhara, … La muerte del dictador, abrió una etapa de incógnitas. Y empezó una serie de filigranas políticas para pasar de un régimen atado y bien atado por unas leyes fundamentales a un sistema de democracia parlamentaria: el nombramiento de Adolfo Suárez como presidente del Gobierno, la aprobación por las Cortes franquistas de la ley de reforma política, la legalización del partido comunista, las primeras elecciones con candidaturas políticas después de muchos años de partido único, la redacción de una Constitución y su sometimiento a referéndum posterior.

Por fin vio la luz la Constitución vigente, promulgada el lejano 27 de diciembre de 1978. Nacida del miedo a los horrores de la guerra civil y de la represión franquista, con el deseo mayoritario de que no volvieran aquellos años luctuosos. Procede de transacciones entre fuerzas políticas que recogían el ansia de libertades de los luchas populares y los poderes fácticos que propiciaban la apertura; entre el nacionalismo español y los periféricos (con resistencia del vasco que motivó la abstención triunfante en su Comunidad); entre los partidarios de poner la riqueza al servicio del pueblo y las oligarquías económicas; entre el anhelo de la a confesionalidad del Estado y la conservación de la preeminencia de la Iglesia Católica, amparada en su mayoría sociológica: entre los partidarios de la forma republicana de gobierno y los intereses de la dinastía nombrada por Franco. Esa fue la Transición que la propaganda oficial presenta como modélica.

¿Democracia consolidada?. Para mí, nació cojitranca, por:

*Haber impedido al pueblo la decisión sobre la forma de gobierno: el dedo de dictador nombrando al Jefe de Estado no pudo discutirse.

*Un injusta ley de amnistía que impidió conocer y juzgar los delitos cometidos por ambos bandos en la guerra y los crímenes del franquismo. A su amparo salieron de la cárcel también asesinos etarras.

*Los Acuerdos con la Santa Sede, preconstitucionales en su redacción aunque se aprobaran después, que legitiman los privilegios eclesiales y mantienen el sistema de financiación por vía de presupuesto.

*El paso del centralismo a un régimen de café para todos, con un sistema de autonomías y de competencias mal definido en la Constitución y fuente de conflictos continuos.

*Unas leyes electorales que tienden a reforzar el poder de los partidos poderosos, encauzados hacia un  bipartidismo imperfecto.

*Una segunda Cámara, el Senado, inútil en su configuración.

*La desfiguración del Parlamento como medio de controlar al ejecutivo que ha quedado reducido a ser una caja de resonancia en cuanto un partido consigue mayoría absoluta.

*La politización de la cúpula del poder judicial, comprometiendo gravemente su necesaria independencia.

*El mantenimiento del privilegio medieval de aforamientos para los políticos, a nivel autonómico y central.

*La pérdida de la independencia medios de comunicación que tanto papel jugaron en la transición, pues están cada vez más concentrados en manos del gran capital y repiten machaconamente las consignas del pensamiento único. 

*Las trabas a la iniciativa legislativa popular, vendándole determinadas cuestiones, imponiendo un número muy alto de firmas y cuando han llegado al Parlamento ha sido rechazadas por la fuerza mayoritaria.

*La rigidez y trabas excesivas para la tramitación de mociones de censura y el procedimiento anquilosante de reforma de la propia Constitución.

Los secuestros, extorsiones y asesinatos de ETA crearon el clima propicio para el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, con muchos puntos oscuros en su génesis y desenlace que no sabemos si algún día serán desvelados. Hubo una lección dolorosa: las marchas atrás en las libertades siempre son posibles en la historia. Y ahí empezó un proceso de subordinación del ejército al poder civil, desconocido en la historia de España. Llegada al poder del PSOE tuvo cuatro consecuencias: el ingreso del Estado español en la OTAN y en el Mercado Común con la pérdidas importantes en la soberanía definida en la Constitución; el abandono por la socialdemocracia española de sus aspiraciones reformistas y la aceptación de los principios liberales de enriquecimiento injusto y en corto plazo; la inauguración de políticas de puertas giratorias entre el poder político y las grandes empresas; y el chapucero, pernicioso y antijurídico terrorismo de Estado para acabar con ETA.

Pero, a trancas y barrancas, la democracia española ha funcionado varios años, gracias: al Pacto de Toledo que creó un fondo de pensiones para atender las retribuciones de las personas jubiladas; la extensión de la educación y la sanidad a la totalidad de la población; y la aprobación de una ley de dependencia, aunque sin consignación presupuestaria suficiente para atender las necesidades de este cuarto pilar del Estado del Bienestar.

A pesar de la rigidez extrema para la reforma de la constitución, se aprobaron dos: la que permitió el voto en elecciones locales de los ciudadanos de la Unión Europea y de terceros países con los cuales el reino de España hubiera firmado tratados de reciprocidad. Peor fue y de extrema gravedad, la vía rápida con que , por acuerdo de los dos partidos mayoritarios, y a instancias de la Troika, se dio primacía a la austeridad presupuestaria sobre los derechos económicos y sociales, tan recientemente conquistados. Al amparo de esta reforma, se cortó la atención sanitaria universal y se implantaron hondos recortes en educación y dependencia. No hubo rescate, pero el Estado asumió la deuda privada de los grandes bancos, a través de la emisión de deuda pública, a ser pagada por los ciudadanos y sus descendientes.

El descontento popular ha ido en aumento. Fruto de ello, fue el movimiento de los indignados que llenó plazas y calles al grito de “NO NOS REPRESENTAN”. Lo que se discute hoy es la misma legitimidad del régimen nacido en la Transición.

Varios hechos causan y expresan esta nueva situación:

*El descubrimiento de grandes casos de corrupción, en los que se hallan enfrascados tanto los partidos gobernantes, a nivel central y local, como organizaciones sindicales.

*Las amnistías fiscales para que los grandes defraudadores puedan satisfacer cómodamente sus deudas con Hacienda.

*Las listas hechas públicas de dineros de grupos financieros en paraísos fiscales.

*El vaciamiento de grandes cantidades del fondo de pensiones por el gobierno central para comprar deuda pública.

*El empobrecimiento de las llamadas clases medias.

*La creciente desigualdad social, con bolsas de pobreza, extrema y moderada, que nos sitúan a la cola de los países europeos.

*Los contratos basura de trabajo, a tiempo parcial, sin horarios, que no sacan de la pobreza, fruto de la reforma laboral.

*La emigración forzada y creciente de jóvenes investigadores, científicos, sanitarios y de otras profesiones en busca de un trabajo que no encuentran aquí.

*La aparición de nuevas formaciones políticas que, a pesar de su demonización por el poder y por los mass media, han irrumpido en recientes elecciones, acabando con el dominio del bipartidismo.

*La explosión de violencias irracionales en el ámbito doméstico. en campos de fútbol y en las calles, a veces ligadas a sentimientos xenófobos, que muestran una falta de respeto hacia la vida y la dignidad de las personas.

¿No revela todo esto que nuestra democracia no sólo no está consolidada, sino que se halla en el fango y necesita una nueva refundación, a través de una segunda transición?. ¿Pero es posible sin una educación social en valores de respeto, solidaridad y diálogo?. ¿Para cuándo la exigencia de los Derechos Fundamentales, de todos y para todos, por encima de instituciones, normas y usos sociales injustos?. ¿Puede alguien, de buena fe,  creer que leyes represivas, como la reciente Mordaza, sean el camino?.

Pedro Zavala 

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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