CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com

lunes, 21 de julio de 2014

INSEGURIDAD JURIDICA Y, ADEMAS, CONTRAFUERO

A continuación reproducimos el comunicado emitido por el Comité político del Partido Carlista-EKA de Navarra en el que denuncia la rescisión unilateral, por parte de la administración o empresas públicas, de los contratos suscritos con los particulares en materia de energías renovables. Esta denuncia pone de manifiesto la inseguridad jurídica que se ha instalado en el ordenamiento español amparada, en no pocos casos, por el Poder Judicial.

El comunicado que reproducimos se refiere expresa y concretamente a los contratos relativos a las “Energías Renovables” realizados en Navarra, pero bien podría hacerse extensivo a todos aquellos contratos suscritos por las diversas administraciones y/o empresas públicas en toda España, como la Sociedad Pública del Alquiler (SPAVIV), que han entrado en fase de liquidación no haciendo honor alguno a la firma que en su momento pusieron en los pactos y contratos de adhesión realizados con particulares o pequeños empresarios a los que han dejado gravemente comprometidos. 

El Comunicado del Comité político del Partido Carlista-EKA de Navarra dice así:

“Los que, animados por el Gobierno central de turno en España, y por la Diputación Foral en Navarra, invirtieron en energías renovables porque así se producía energía limpia, se reducía la dependencia energética del exterior, se creaban puestos de trabajo aquí, y producían una rentabilidad mayor que la que daba la Banca, se encuentran hoy en la situación de que el contrato que suscribieron ha sido roto unilateralmente, en su perjuicio.  La voracidad recortadora de los gobiernos de turno centrales, ya sea del PSOE, ya sea del PP, también ha alcanzado al sector de las energías renovables, para rescatar a la Banca y no perjudicar los altos sueldos y ganancias de sus respectivos amos/amigos.   
   
Para el pequeño empresario, así como para el pequeño ahorrador/inversor, en España reina la inseguridad jurídica, y el ciudadano que no tiene medios de fortuna está a merced del Capital.

En Navarra, además, hay que decir que se produce Contrafuero porque la normativa foral sobre energía eléctrica, arbitrada por las Cortes de Navarra, o Parlamento Foral, fue recurrida por el Gobierno central ante el Tribunal Constitucional y éste la ha anulado.

Si se supone que la Autonomía de la Comunidad Foral de Navarra es la que posibilita que los navarros/as nos gobernemos a nosotros mismos en nuestros propios asuntos, ¿a qué viene que el Gobierno central de turno y el Tribunal Constitucional se inmiscuyan en nuestros asuntos?. ¿Qué clase de Gobierno es el que recurre las Leyes que emanan de las Cortes de Navarra y que sólo a los navarros y a nuestros asuntos afectan?. ¿Qué clase de Estado es el que coarta las posibilidades de progresión en el desarrollo de la Autonomía y del Autogobierno de la ciudadanía, en lugar de ayudarle en su crecimiento desarrollo y autonomía?.

Esta forma de proceder va contra el principio de Subsidiariedad, o sea, va contra los Fueros, y por eso constituye un Contrafuero. Y ya van varios. Es hora de que la Diputación Foral, con su Presidenta a la cabeza, llame a todos los navarros/as a salir a la calle en defensa de la Autonomía de Navarra, en defensa de su Autogobierno, en defensa de los Fueros.

Tal vez en el Gobierno central piensen que los navarros/as hemos olvidado lo que nuestros antepasados hicieron hace 120 años en lo que pasado a la Historia como la “Gamazada”, y ya es hora de dejar claro, a nosotros mismos y a los demás “compañeros de viaje”, que no es así, que no estamos dispuestos a que se repitan errores históricos, y que haremos valer nuestro derecho mediante el Pase Foral, recordando al Gobierno central y al Tribunal Constitucional que la ley que nos quieren imponer es lesiva para los navarros/as, y que es supérflua pues ya tenemos nuestra propia Ley, emanada de las Cortes de Navarra”.  

Comité político del Partido Carlista-EKA de Navarra

Pamplona 7 de julio de 2014    

lunes, 14 de julio de 2014

SEXO, DROGAS Y RECAUDACIÓN

El Estado podría pedir su parte de negocio en el tráfico de drogas.
Hace aproximadamente un mes saltaba la noticia de que la Unión Europea instaba a sus estados miembros a incluir en sus respectivos P.I.B (Producto Interior Bruto) una valoración estimativa de la riqueza que genera la actividad ilegal del tráfico de drogas y la actividad alegal de la prostitución. Mientras Francia encabeza una rebelión contra esta medida ordenada por las Instituciones Europeas, el gobierno del señor Rajoy ya ha anunciado, como era de esperar de su servilismo, que ordenará al Instituto Nacional de Estadística (I.N.E.) la inclusión de estas actividades en el cómputo del Producto Interior Bruto español a partir del próximo mes de Octubre de 2014.

            Resulta evidente que las instituciones europeas, que hacen escrupulosamente lo que ordena Alemania, buscan algo con esta medida y ese algo no puede ser otra cosa que reducir los llamados fondos de cohesión y las ayudas económicas a los países más pobres de la Unión Europea porque la inclusión, aunque solo sea estimativa, de la riqueza que genera el tráfico de drogas y la prostitución en el Producto Interior Bruto hará que éste aumente artificial y ficticiamente haciendo que la riqueza de un país sea mayor que la que realmente es e incluso, muy posiblemente, impedirá que ningún país europeo vuelva a entrar en recesión, alejando de forma puramente virtual, cualquier nueva crisis económica.

            Frente a esta orden de la Unión Europea que, en el caso español, inflará artificialmente nuestra economía de un 2´7 a un 4´9 por ciento y nos hará a los españoles virtualmente más ricos en esos mismos porcentajes; ya se han levantado las pragmáticas voces de los Inspectores de Hacienda pidiendo que se legalice y regule la venta de drogas, al menos de la Marihuana, y la prostitución.

            La postura de los Inspectores de Hacienda es lógica y práctica porque responde al siguiente razonamiento: Ya que estas actividades se van a computar en el PIB sin que produzcan efectos reales en la economía, que las mismas se legalicen y se regulen y al menos los efectos sobre la economía serán reales y se podrán cobrar nuevos impuestos aumentando la recaudación. Ahora bien, ¿Qué clase de regulación pueden tener estas actividades por parte del Estado?.

            Respecto a la legalización de la venta de drogas que, ya puestos a legalizar, no sé por qué se ha de limitar a la Marihuana, el tema está muy claro y es relativamente fácil proceder a ella porque bastaría con aplicar el mismo régimen legal y económico que rige en nuestro país para el tabaco, esto es, que la droga tuviera también la condición de monopolio estatal siendo el Estado quien autoriza su cultivo o importación, fija su precio y permite su venta a través de las concesiones administrativas que son los  “Estancos” (1).

            La legalización de la venta de droga llevaría a la desaparición de los delitos contra la salud pública en su modalidad de tráfico de drogas reduciéndolos, todo lo más, a un delito de contrabando y no dejaría de estar en sintonía con la concepción de España como “país de vacaciones y de servicios” pues sin duda generaría un aumento de ese turismo de baja calidad que parece gustarle tanto a nuestros políticos.

            Igualmente, la legalización de la venta de drogas, llevaría aparejada que, en caso de que el cultivo y producción propia fuera insuficiente, el Estado tendría que entenderse con los grandes productores, es decir, con los grandes “Cárteles de la droga” de Hispanoamérica y Asia elevando a estos asesinos mafiosos a la condición de honorables hombres de negocios o descendiendo el propio Estado a la condición de organización criminal. 

Además de aumentar la recaudación, sin duda la legalización de la prostitución hará descender el desempleo
           Problema distinto plantea la legalización de la prostitución llamando la atención que sean funcionarios públicos de la escala A (la máxima categoría de funcionarios solo estando por encima de ellos los de libre designación) los que aboguen por la legalización de la prostitución porque estos leales y preparados funcionarios deberían saber que la prostitución estuvo regulada y fue legal en España hasta el año 1962 en el que nuestro país suscribió el “Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena”aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es decir la ilegalización primero y la no regulación después de la prostitución en España se debe a una obligación impuesta por un Tratado Internacional suscrito con la Organización de las Naciones Unidas pretendiéndose denunciar dicho tratado y darlo por no suscrito, lo que evidentemente es cuestionar a la O.N.U. planteándose la cuestión de que si no se le hace caso en este tema ¿Por qué hay que hacérselo en otros?.

            Sin duda, no faltarán los que justificándose en cierto “progresismo”, en no sé qué derechos fundamentales y sobre todo en un “estar con los tiempos y con el lugar” aleguen que la prostitución ya ha sido legalizada y regulada en otros países de nuestro entorno como Holanda, pero lo cierto es que en estos países no ha sido la prostitución sino el proxenetismo lo que se ha regulado.

            Fríamente considerada, la relación de una prostituta con su cliente constituye un contrato bilateral y personalísimo (ya que el cliente elige concretamente a una prostituta y la prostituta acepta concretamente a un cliente) de prestación de servicios cuyo cumplimiento en ningún caso puede ser exigido por el cliente por ser de contenido sustancialmente inmoral. Así pues, cualquier regulación de la prostitución pasa forzosamente por hacer obligatorio el cumplimiento del contrato, es decir, por obligar jurídicamente a la prostituta a cumplir su parte del mismo, con lo que el Estado estaría amparando y autorizando la explotación sexual de las personas convirtiéndose claramente en un “proxeneta”, “chulo” o “rufián”.

            Por otra parte, y en puridad lógica, la legalización y regulación de la prostitución llevaría aparejada la ampliación de la categoría de “Enfermedades Profesionales” a las “Enfermedades de Transmisión Sexual” (ETS) con el consecuente incremento del gasto en sanidad y prestaciones sociales por bajas laborales e incluso un aumento de reclamaciones de Responsabilidades Civiles a particulares y de Responsabilidades Patrimoniales al Estado, porque evidentemente si el estado regula, autoriza y grava con impuestos la prostitución se beneficia de ella y debe hacerse responsable de que esta actividad se realice con todas las garantías sociosanitarias siendo, asimismo, responsable de los perjuicios sanitarios que puedan generarse entre los consumidores de estos servicios. No obstante, parece que a los señores Inspectores de Hacienda al igual que a los miembros de la casta política que los retribuye solo les interesan los ingresos y la recaudación, no los gastos y la responsabilidad.

            Con la aceptación de las órdenes emanadas de la Unión Europea y con la justificación de un posible incremento de la recaudación, los ciudadanos españoles asistimos, una vez más, estupefactos y con dolor al triste espectáculo de desvergonzado servilismo que está dando el gobierno del Partido Popular y demás Instituciones del Estado que vuelven a demostrar por enésima vez como el dinero impera sobre la moral, el sentido común y los más fundamentales derechos humanos.




           
         















(1) No hay que considerar la venta de tabaco en bares ya que estos cobran un sobreprecio por venderlo siendo más caro comprar una cajetilla de tabaco en un bar que en un “Estanco”. De hecho hasta que no se generalizaron las máquinas expendedoras era el dueño del bar quien iba directamente a un “Estanco” a comprar determinadas marcas de tabaco que luego revendía a los clientes de su establecimiento.

lunes, 7 de julio de 2014

EL DESEMPLEO EN ESPAÑA NO ES PROBLEMA

En las sociedades esclavistas no existe desempleo
Un titular es una frase breve que tiene por objeto fundamental conseguir la atención del lector y despertar su interés sobre un texto mucho mayor y estoy seguro que con el título que encabeza el presente artículo voy a conseguir ambas cosas aunque solo sea de aquellos a los que escandalice una afirmación tan frívola e inconsciente.

Los datos del paro correspondientes al mes de Junio que se hicieron públicos la semana pasada arrojan la cifra de ciento veintidós mil desempleados menos siendo el quinto mes consecutivo que el paro desciende en nuestro país. ¡¡Cambio de tendencia en el empleo!! Gritan unos, ¡¡La luz al final del túnel!! Vociferan otros; pero en realidad no hay nada de eso porque a pesar de existir en nuestro país casi seis millones de parados, según los datos de la Encuesta de Población Activa correspondiente al primer trimestre del 2014, ya podemos decir (o deberíamos decir) que en España el desempleo ha dejado de ser un problema. Y es que efectivamente, el desempleo ya es un problema superado, es el problema del año pasado, no de este y por supuesto tampoco es el problema de los lustros, o décadas, que están por venir porque el problema real y cierto empieza a ser otro.

El problema que viene, o mejor dicho, que ya está aquí es que con las nuevas condiciones laborables y sociales que se han impuesto en los últimos tres años desde el gobierno a base de recortes y subida de impuestos es posible llegar a una situación de pleno empleo sin que esta solucione absolutamente nada porque la tendencia real, no la estadística, indica que los salarios son cada vez más bajos y los precios cada vez más altos lo que se traduce en una progresiva pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores en activo que se materializa en un número creciente de familias españolas a las que no les resulta posible llegar, no ya a finales, sino a mediados de mes.

Los distintos gobiernos que afirman centrar su actividad en la lucha contra el paro y a favor del pleno empleo adolecen de un error de base fundamental que les permanece oculto a sus razonamientos y formas de pensar que consiste en considerar el pleno empleo o a la lucha contra el desempleo como un fin en sí mismo y no como un medio para generar riqueza y combatir la pobreza y la exclusión social. Así pues, de nada sirve crear cientos de miles o millones de puestos de trabajo si el esfuerzo productivo que realiza el trabajador no se traduce en una justa remuneración en dinero y/o en especie y en una estabilidad laboral que le permita llevar una vida digna alejada de las incertidumbres y sobresaltos que provocan esos nuevos templos que se llaman “mercados” donde se practica la nueva religión denominada “economía”.

A pesar de tener empleo, la miseria es el problema del futuro inmediato
De hecho, la profundidad de la crisis que padecemos actualmente se debe en gran medida a que la situación de casi pleno empleo existente en los años 2007 y 2008, desconocía por completo la verdad anteriormente expuesta en el párrafo anterior y mientras la “moderación salarial” de aquellos contratos “mileuristas” no fomentaba el ahorro de los ciudadanos y sí su endeudamiento, la inestabilidad laboral debida a la concatenación de multitud de contratos laborales de carácter temporal hacía más que previsible pequeñas crisis económicas periódicas en el seno familiar al tener que compaginar el trabajador periodos de actividad con periodos de desempleo. Con una situación así, donde se ganaba poco y no se estaba seguro de seguir trabajando al año siguiente el fomentar el consumo y el permitir que se concedieran hipotecas a cuarenta años fue una locura, pero una locura inevitable si consideramos que la gente precisa de vivienda y que los bancos viven de dar préstamos ya que la única posible defensa contra esa situación solo podía haber sido que la gente gastase menos y ahorrara más y los bancos no dieran ningún préstamo por considerar que la situación laboral del solicitante no ofrecía garantía alguna de pago a medio y largo plazo; cosa esta que, por cierto, es lo que viene ocurriendo en la actualidad.

De forma práctica, el salario de un trabajador no está solo integrado por el dinero que percibe del empresario para el que trabaja sino también por las prestaciones sociales, como sanidad, educación, justicia etc… que el estado presta a la colectividad y que financia con los impuestos que pagamos todos. Así pues, si de un salario, ya bajo de por sí, restamos determinadas cantidades destinadas a cubrir necesidades que anteriormente venían cubiertas por las prestaciones sociales a cargo del estado resulta que la renta disponible real se reduce mucho más que lo que indican las estadísticas que solo tienen en cuenta el salario que se percibe y que figura en la nómina encontrándonos con un empobrecimiento progresivo de la población que, a fin de cuentas, es el verdadero problema, y no ya el desempleo, con el que los españoles estamos empezando a enfrentarnos actualmente.

Llegar a una situación de pleno empleo a costa de mantener los salarios bajos (incluso por debajo del actual Salario Mínimo Interprofesional si este se elimina como propone la Fundación FAES que dirige el expresidente y eminente lumbreras con bigote, José María Aznar) en un mercado laboral altamente flexible que favorezca despidos y movilidades geográficas de los trabajadores generará irremediablemente el empobrecimiento generalizado y radical de la población y muy posiblemente la reducción del país a una situación de colonia de diversas corporaciones y multinacionales interesadas en encontrar mano de obra dispuesta a aceptar un salario de pura y simple supervivencia. 

Este es, en definitiva,  el problema actual con cuyo agravamiento y generalización tendremos que enfrentarnos en un futuro no muy lejano: La situación de pleno empleo que no permita a los trabajadores mantenerse económicamente.

martes, 1 de julio de 2014

“LA LEYENDA NEGRA” de JULIÁN JUDERÍAS

            
Portada del Libro de Julián Juderías
La editorial madrileña “La Esfera de los Libros” ha tenido a bien reeditar, cien años después de su primera edición en 1914 y tras más de noventa y cinco años después de su segunda edición en1917, la obra fundamental del historiador, sociólogo y periodista Julián Juderías y Loyot titulada “La Leyenda Negra”.

            Julián Juderías concibió “La Leyenda Negra” en 1913 como un breve ensayo para concurrir a un concurso histórico-literario convocado por la revista “La Ilustración Española y Americana”, logrando alcanzar el primer premio que consistía en una dotación económica y en la publicación del ensayo en la propia revista. La publicación de “La Leyenda Negra” en “La Ilustración Española y Americana” obtuvo tal éxito entre los lectores que su autor decidió editarlo en forma de libro y hacer una segunda edición corregida y aumentada en 1917.

            “La Leyenda Negra” de Julián Juderías es una obra en la que se pretende, y se logra, definir en qué consiste la construcción de la visión negativa que tiene España y los españoles entre los extranjeros, cuales son sus fuentes y orígenes y demostrar que la historia de la intolerancia religiosa en la Europa de los siglos XVI y XVII no es patrimonio exclusivo de los españoles.

            Según Julián Juderías, la construcción de la visión negativa que de España se tiene en el extranjero se debe a la intención de los autores foráneos de “ocultar lo positivo y exagerar lo negativo” y de esta forma, reseñar de la obra de los españoles en Hispanoamérica exclusivamente los excesos y crímenes cometidos por individuos sin escrúpulos y omitir la construcción de universidades, la fundación de ciudades y la enorme legislación protectora de las poblaciones indígenas.

            Por lo que se refiere a las fuentes y orígenes de la Leyenda Negra, Juderías señala fundamentalmente tres:

            1º. La “Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias” de Fray Bartolomé de las Casas

            2º. “Las Relaciones” de Antonio Pérez

            3º. “La Apología de Guillermo de Orange” escrita por Pierre L´Oysleur.

            Respecto a la “Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias”, publicada por primera vez en 1552,  Juderías señalará que fue una “memoria” dirigida al Carlos I sobre las malas acciones cometidas por sus súbditos en el Nuevo Mundo constituyendo realmente un trabajo de autocrítica inexistente en esa misma época en otros países, lo cual haría disipar la creencia de que en la España del Siglo XVI no existía la más mínima libertad y que todo estaba sometido al antojo del monarca y a la censura de la Inquisición. De hecho, antes de la segunda mitad del Siglo XX resulta difícil o, mejor dicho, imposible encontrar una publicación inglesa, Alemana o Francesa que critique el actuar de estos estados en sus respectivos imperios, lo cual hace que la “Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias” deba quedar como una obra que muestra la existencia de cierta libertad de pensamiento y de prensa en la España del siglo XVI mientras que coetáneamente esas libertades no existían en los demás reinos europeos.

            Por lo que se refiere a “Las Relaciones” de Antonio Pérez y a “La Apología de Guillermo de Orange” ambas son, en la muy fundamentada opinión de Juderías, obras de propaganda escritas por enemigos políticos y personales de Felipe II que tienden, como es lógico, a denigrarle en beneficio de las intenciones políticas de Guillermo de Orange y a justificar la traición del secretario regio, Antonio Pérez.

            Finalmente, Julián Juderías, dedica una parte importante de su obra “La Leyenda Negra” a demostrar, con éxito, que si la España de los siglos XVI y XVII era intolerante en materia religiosa los demás estados también lo eran y si en España existía la represión de la herejía y de la brujería esta era incluso menor que la que se ejercía en los estados de nuestro entorno. Para ello Juderías se refiere al proceso del reformador Calvino contra Miguel Servet que acabó con la muerte en la hoguera de éste último, a la persecución religiosa contra los católicos en la Inglaterra anglicana e incluso al más famoso e irracional proceso contra la brujería en el Nuevo Mundo que fue el de “las Brujas de Salem” a finales del siglo XVII. Por lo que se refiere a la lucha contra la heterodoxia religiosa si bien en España esta se encontraba reglamentada y encauzada a través del Tribunal de la Inquisición en el resto de Europa se procedía de forma tumultuaria como fue el caso de “la Noche de San Bartolomé” (1572) en la que los católicos masacraron a más de tres mil protestantes o las matanzas de anabaptistas por parte de Zwinglio en Zurich.

            “La Leyenda Negra” de Julián Juderías y Loyot constituye una obra cuya lectura es importantísima para conocer y rebatir unas historias que, buscando el desdoro de España, perviven en la memoria actual de no pocos ciudadanos europeos y que han sido acogidas, aplaudidas y hasta difundidas como propias por muchos españoles.

lunes, 23 de junio de 2014

LA HISTORIA OCULTA DE LOS PARTIDOS SOCIALISTAS: LOS SOCIALISTAS ESPAÑOLES (y 2)

   
Primer logotipo original del PSOE
La semana pasada publicábamos unartículo sobre la historia de los Partidos Socialistas europeos que, por desconocimiento y sobre todo por desinterés, permanece oculta. La historia oculta del Partido Socialista Español (PSOE) desde los años cincuenta o sesenta del siglo XX es prácticamente idéntica a la de los demás partidos socialistas europeos desde 1945, pero la anterior a esta fecha merece especial atención por presentar ciertas peculiaridades.

            A diferencia de los partidos socialistas europeos, desde su fundación en 1889; el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y su sindicato, la Unión General de Trabajadores (UGT), fundado un año antes; no constituyen las organizaciones obreras mayoritarias en España pues tal honor le corresponde a los anarquistas y a su sindicato, la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). La representación parlamentaria del PSOE es tardía en comparación con los demás partidos socialistas europeos ya que solo la consigue por primera vez en 1910 y en coalición con los republicanos (41.000.- Votos). Repite representación parlamentaria con un diputado, esta vez sin concurrir en coalición, en 1914 (21.000.- Votos) y en 1916 (19.000,- Votos).

            Con tan escasa representación parlamentaria y con tan pequeño apoyo electoral, la crisis y posterior guerra de 1914 no afectará prácticamente al PSOE en una España que permanerá neutral aunque interesada en los acontecimientos europeos y dividida socialmente entre partidarios de la Entente y partidarios de los Imperios Centrales. Mayor repercusión tendrá en el PSOE la Revolución Rusa de 1917 que provocará un debate interno sobre la adhesión o no a las teorías de Lenin y finalmente la escisión de buena parte de la Federación de las Juventudes Socialistas que fundarán, el 15 de Abril de 1920, el Partido Comunista de España. En realidad, el debate sobre la adhesión o no a las tesis de Lenin pondrá de manifiesto en el seno del Partido Socialista Obrero Español la ausencia del deseo real de ruptura con el régimen de la Restauración y la existencia de un fuerte componente conservador partidario del mismo.

            Al producirse el Golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923, el Partido Socialista Obrero Español, que en un primer momento lo había criticado por la suspensión de las Garantías Constitucionales, no duda en colaborar con la dictadura surgida del mismo dando su apoyo al Directorio Militar presidido por el General Miguel Primo de Rivera.  El resultado de esta colaboración del PSOE con la dictadura de Primo de Rivera será el siguiente:

1º. La Unión General de Trabajadores gozó del pleno apoyo del gobierno y del Jefe del Estado (Alfonso XIII) mientras que se perseguía a los demás sindicatos y especialmente a la CNT. Fruto de este apoyo fue que la UGT superó por primera vez en afiliación a la CNT convirtiéndose en el primer sindicato de España.

2º. Francisco Largo Caballero, el que luego sería conocido como “el Lenin español”, fue nombrado Vocal del Consejo de Estado.

3º. Primo de Rivera pensó en crear un nuevo turnismo político que tuviera como protagonistas a la Unión Patriótica y al PSOE.

Santiago Carrillo, hijo de un histórico socialista, poco antes de pasarse al PCE
Esta colaboración del PSOE con la dictadura equivale y en nada difiere con la sostenida por el Partido Socialdemócrata Alemán con el Estado Mayor del Ejército durante los primeros años de la República de Weimar. La dictadura de Primo de Rivera vino a reforzar al PSOE en su pugna con anarquistas y comunistas en un momento muy oportuno para los socialistas que acababan de sufrir la escisión comunista y se puede entender dentro de las maniobras conservadoras para evitar la radicalización social.

El PSOE solo abandonará la colaboración con la Dictadura de Primo de Rivera cuando esta empieza a perder el favor del Jefe del Estado (Alfonso XIII) en 1929 año éste en que el PSOE redescubre la república y se convierte en republicano suscribiendo un año después, el 17 de Agosto de 1930, el “Pacto de San Sebastián”.

Tras la proclamación de la II República, el Partido Socialista Obrero Español empieza a sufrir las consecuencias de la falta de coherencia y del marasmo ideológico que significó el apoyo a la dictadura de Primo de Rivera. Así, empieza a mostrar síntomas de descomposición  similares a la que muestran sus homólogos europeos: en 1934, un PSOE muy radicalizado protagoniza la Revolución de Asturias que fracasa, en 1936 forma parte de la coalición del Frente Popular en la que, tras el estallido de la guerra civil en Julio de 1936, irá perdiendo fuerza y cediendo protagonismo al, hasta entonces, minoritario Partido Comunista de España en el que terminarán numerosos y relevantes socialistas.

La progresiva radicalización del PSOE hacia la izquierda durante la II República, de la que no es ajena la influencia soviética y comunista en muchos militantes y lideres socialistas, no es bien vista por el ala conservadora o derechista del partido, la cual permanecerá silente y pasiva, seguramente consciente de su debilidad, hasta Marzo de 1939, fecha esta en la que se alinearan junto con otras fuerzas políticas en una conspiración contra los comunistas y contra el sector izquierdista del PSOE dirigido por Negrín que, en aquel entonces, también era el Presidente del Gobierno Republicano.

Símbolo actual del PSOE
Obsérvese que se eliminan las herramientas
El 2 de Marzo de 1939, Negrín comunica al Coronel Segismundo Casado y al General Matallana que van a ser relevados de sus puestos y sustituidos por el General Juan Modesto, del Partido Comunista de España, con la intención de ejecutar la idea comunista de prolongar la resistencia. A partir de ese día, el Coronel Casado concierta en Madrid con un sector del PSOE dirigido por Julián Besteiro (el cual ya había contactado previamente con la llamada “Quinta Columna” dirigida por el falangista Valdés Larrañaga), destituir a Negrín, acabar con la influencia de los comunistas y entregar lo que quedaba de la República a Franco. El 5 de Marzo se produce el golpe que se intenta sofocar sin éxito por parte de los comunistas produciéndose violentos enfrentamientos que duran hasta el 13 de Marzo y que provocan más de dos mil muertos. A partir del 14 de Marzo se llevan a cabo conversaciones entre Franco y los socialistas Julián Besteiro y Eustaquio Cañas que terminarán con la rendición de Madrid y la entrega de lo que quedaba de la II República.  Este acontecimiento en la historia del PSOE es equivalente, salvando las distancias pues hay bastante menos dignidad en el PSOE, al protagonizado por los socialistas Mussolini y Mosley cuando crean el Partido Nacional Fascista y la British Union of Fascist respectivamente.


A partir del final de la Guerra Civil Española en 1939, el Partido Socialista Obrero Español queda totalmente descompuesto y es prácticamente inexistente al igual que sus homólogos europeos en 1945. Solo ocasionalmente algunas purgas internas en las que se expulsan a varios militantes (entre ellos a Negrín) dan noticia de su supervivencia pero, durante los cuarenta años que duró la dictadura franquista, el PSOE no figuró como una de las grandes fuerzas políticas de la oposición al franquismo para reaparecer, resurgir, resucitar (o como queramos llamar) milagrosamente en 1976 con unas fuerzas y una presencia política que su actividad durante el franquismo no podían hacer presagiar. 

domingo, 15 de junio de 2014

LA HISTORIA OCULTA DE LOS PARTIDOS SOCIALISTAS: LOS SOCIALISTAS EUROPEOS (1)

            
Los Partidos Socialistas se suicidaron al votar a favor de los empréstitos de guerra en 1914
La debacle del Partido Socialista Obrero Español en las pasadas elecciones europeas así como el retroceso general de los partidos socialistas en toda Europa debido a su paulatina derechización y apoyo a las medidas de austeridad ha hecho que muchos miembros de la casta mediática y política española se echen las manos a la cabeza buscando desesperadamente una explicación a la causa del grave retroceso de una opción política que ha permitido la pacífica alternancia en el poder en todos los estados de Europa Occidental desde el final de la II Guerra Mundial.

            La explicación a este retroceso es muy simple y se encuentra delante de los ojos de los académicos de la política y de los analistas si éstos no los tuvieran sistemáticamente cerrados a los indicios, pruebas, señales y evidencias de toda clase que les rodean. Dicha explicación, que por dura no deja de ser cierta, no es otra que la siguiente: Los Partidos Socialistas europeos se suicidaron, justamente en Agosto próximo, hará cien años.

            Ciertamente los partidos socialistas europeos, que habían ido fundándose en los distintos estados durante la segunda mitad del siglo XIX, se suicidan una mañana de finales de Julio de 1914 cuando, en vez de hacer valer aquella frase que ellos mismos habían difundido de “la bayoneta es un arma con un obrero en el otro extremo”, se suman en una especie de “Gran Coalición” a los gobiernos conservadores votando favorablemente a los empréstitos de guerra y, finalmente, a las declaraciones de guerra que realizan sus respectivos estados. En Francia esta especie de “Gran Coalición” se hizo llamar “La Unión Sagrada” y en el Reichstag tal es el entusiasmo de los socialdemócratas con la guerra que el Kaiser llega a afirmar “yo no veo partidos, solo alemanes”.

            En los estados que entran en guerra en el verano de 1914, los partidos socialistas están totalmente a favor de las “grandes coaliciones” y de la guerra existiendo en su seno muy pocas voces discordantes con el belicismo que entusiasma a los pueblos y a los líderes políticos en aquel momento. Estas voces minoritarias y testimoniales se convertirán en la salvaguardia de la conciencia de la izquierda pagando, alguno de ellos, muy caro su posicionamiento contrario a la guerra. Por su parte, en los estados que no entran en guerra inmediatamente, como Italia, la guerra sirve de elemento diluyente de los partidos socialistas que progresivamente se dividen entre los que quieren salvar la paz a toda costa y los que desean empujar a sus gobiernos a la guerra, lo que finalmente les llevará a la división.

            El apoyo de los partidos socialistas europeos a sus respectivos gobiernos nacionales en la crisis y posterior guerra de 1914 supondrá una fractura ideológica irreversible en la izquierda europea en general y especialmente en el socialismo que se irá agravando a medida en que se vaya prolongando la duración de la guerra y aumentando el número de víctimas hasta que en el año 1917 se produzca la inflexión provocada por la Revolución Rusa que conseguirá sacar a Rusia del conflicto y, en menor medida, por los motines en el ejército francés y británico.

           
El socialista aleman, Noske, pasa revista a los Freikorps
Terminada la guerra en 1918, los partidos socialistas europeos se encuentran completamente deshechos desde el punto de vista orgánico e ideológico hasta tal extremo que no solo tienen que afrontar una escisión por su izquierda antibelicista que constituirá el germen fundamental de la aparición, durante los años siguientes, de los Partidos Comunistas, sino también escisiones por su derecha que irán constituyendo los Partidos Fascistas o llevaran a no pocos socialistas a militar en el Fascismo.
            

En la década de los años veinte del Siglo XX, los partidos socialistas europeos afrontan una crisis irreversible que les condena a su progresiva desaparición debido al marasmo ideológico y político en el que se habían movido desde 1914 hasta tal extremo que, o bien se han convertido en marionetas de los conservadores que los utilizan para contrarrestar a los comunistas y mantener pacíficamente sometida a la clase trabajadora (este es el caso de Partido Socialdemócrata Alemán donde su líder Ebert, primer presidente de la República de Weimar, autoriza la creación de los “Freikorps” que, bajo la dirección del Ministro de Defensa y también socialista Noske, acabarán con los Espartaquistas); o bien se entienden directamente con los Partidos Comunistas terminando siendo absorbidos o manejados por éstos (este será el caso del Partido Socialista Frances que momentáneamente será manejado por los comunistas durante el tiempo del Frente Popular).

            Desde 1919 los Partidos Socialistas europeos carecen de espacio político propio no teniendo nada que ofrecer a los trabajadores europeos después de haber permitido y fomentado que estos se degollasen los unos a otros por todos los campos de Europa. La situación de los Partidos Socialistas en la década de los años veinte y treinta del Siglo XX queda reflejada en la frase con la que Lenin se refirió al Partido Socialista Revolucionario Ruso (Eseritas): “los Eseritas no son un partido, son dos. Uno se entiende con nosotros, los bolcheviques, mientras que el otro se entiende con los contrarrevolucionarios blancos”. Esta desintegración de los partidos socialistas a favor de los partidos comunistas y fascistas llevará a la radicalización de la sociedad europea en una bipolarización Fascismo-Comunismo que será la principal causa de la llegada al poder de los partidos fascistas que contarán con la financiación y apoyo de conservadores, liberales y, en definitiva, de todos aquellos que teman el triunfo de los Partidos Comunistas. 

           
Mussolini, es el más conocido, pero en ningún caso el único
En 1945, tras la II Guerra Mundial, los partidos socialistas se Encuentran totalmente extinguidos y son inexistentes porque durante las dos décadas anteriores sus líderes habían sido ejecutados o habían ingresado, junto con muchos militantes socialistas, en los Partidos Comunistas o Fascistas. Ante esta situación que supone la inexistencia, en la Europa bipolar y dividida surgida de Yalta y Postdam, de Partidos Socialistas que puedan representar los intereses de los trabajadores y con el peligro de que la defensa de estos intereses sea asumida por los Partidos Comunistas se crean artificialmente, como un puro fruto de laboratorio, los actuales Partidos Socialistas europeos a los que se les proporciona un ideario, la Socialdemocracia, y una finalidad, el Estado del Bienestar.

            La resurrección de los Partidos Socialistas en la Europa Occidental cumplió la misión para la cual se había operado el milagro: evitar la extensión del comunismo mediante la creación del llamado "Estado del Bienestar", estabilizar la vida política europea y salvaguardar la paz social y las bases fundamentales del capitalismo.

            A partir de 1989 con la desintegración de la URSS y la caída del comunismo, los partidos socialistas europeos no solo perdieron apoyos significativos entre los conservadores que veían en ellos un importante bastión anticomunista ya innecesario, sino que volvieron al punto del marasmo ideológico en que se encontraban al comienzo de la Gran Guerra y, como consecuencia de ello, solo era cuestión de tiempo, de relativamente poco tiempo, que retornasen a la situación de descomposición orgánica en la que se encontraban en los años veinte y treinta del Siglo XX por la sencilla razón de que al ser los primeros en aplicar o justificar recortes en el llamado “Estado del Bienestar” han renegado, como en 1914, de sus principios y vuelven a no tener nada que ofrecer a los trabajadores y a los menos favorecidos.

viernes, 6 de junio de 2014

ANATOMÍA DE UNA RENUNCIA*

Las tres figuras de la generalísima instauración
El pasado Lunes, día 2 de Junio del 2014, Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey hacía pública su clara y rotunda renuncia a la Jefatura del Estado, lo que provocó una sesión continua de “especiales informativos” y tertulias en las distintas cadenas televisivas que recopilaban enormes alabanzas a la persona del jefe cesante (alguna de ellas recogidas en residencias de la Tercera Edad) mientras en las calles se sucedían numerosas críticas a la Monarquía del 22 de Noviembre de 1975 que culminaron con manifestaciones a favor de la República en todas las capitales de provincia de las Españas. Los primeros momentos que siguieron a la noticia de la renuncia de don Juan Carlos se repartieron entre la alegría de muchos, que ya veían proclamarse la III República, la indiferencia de la mayoría y el respeto elogioso de unas instituciones que cumplían con lo esperado deshaciéndose en alabanzas al ya ex Jefe del Estado no existiendo en ningún caso la más mínima reflexión sobre la forma y la sustancia de la renuncia o, lo que es lo mismo, sobre la forma y el momento de la renuncia.

            En cuanto a la forma, llama poderosamente la atención su precipitación porque es innegable que tal precipitación existió. Una semana después de la celebración de las elecciones al Parlamento Europeo y sin que hubiera un anuncio previo, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anuncia sobre las 10.30 horas del Lunes 2 de Junio que don Juan Carlos va a renunciar a la Jefatura del Estado y que se dirigirá a los españoles por televisión. Posteriormente, el todavía Jefe del Estado se dirige al pueblo español sobre las 13.30 horas en un mensaje televisado donde, según los expertos en iluminación, aparece deficientemente iluminado. Transcurridos unos días se ha dicho por distintos medios de comunicación que el ya ex Jefe del Estado había comunicado, durante la festividad de la Pascua Militar (6 de Enero del 2014), su intención de renunciar al Príncipe de España y al Presidente del Gobierno.

            No obstante ante estos hechos surgen las siguiente incógnitas: ¿Cómo es posible que el Jefe del Estado anuncie a su sucesor, el Príncipe de España, que va a abdicar el 6 de Enero del 2014 cuando en su Mensaje de Navidad del día 24 de Diciembre del 2013 (12 días antes) manifestó a los españoles que no lo iba a hacer? ¿Por qué no hubo por parte de Su Excelencia el Jefe del Estado, unos meses antes, un comunicado previo a los españoles que expresase su intención de renunciar a partir de tal fecha y que hubiera permitido al gobierno redactar y aprobar una la Ley Orgánica de Sucesión sin prisas? ¿Por qué es el  Jefe del Gobierno el que anuncia, unas horas antes, la renuncia del Jefe del Estado? ¿Por qué se emite el comunicado televisivo de Su Excelencia el Jefe del Estado por la mañana cuando lo más aconsejable hubiera sido hacerlo tras la segunda edición del telediario, sobre las 21.30 horas, cuando más ciudadanos están en sus casas frente a la televisión?

            La precipitación sería también la que estaría detrás de la deficiencia en la iluminación del mensaje emitido por televisión ya que, si se descarta la más que improbable impericia del técnico, solo se explicaría por las prisas con las que se hubo de grabar el mensaje. Mensaje éste que, de no existir dicha precipitación, bien podría haberse grabado con toda tranquilidad semanas o meses antes.

El ya ex Jefe del Estado
Realmente, todas estas incógnitas se pueden reducir a una sola que es la siguiente: ¿Qué paso el fin de semana del 31 de Mayo al 1 de Junio o en la semana del 26 de Mayo al 1 de Junio para que don Juan Carlos se decidiera a renunciar?. No es creíble lo que afirman muchos que, ante la pérdida de votos del Partido Popular y la debacle del Partido Socialista Obrero Español en las Elecciones Europeas, el Jefe del Estado temiera que las futuras elecciones generales arrojasen un resultado que hiciera imposible la existencia en las Cortes de una mayoría absoluta que aceptase su renuncia y proclamase sucesor al Príncipe de España, don Felipe de Borbón y Grecia, porque hasta las próximas elecciones generales falta más de un año, tiempo suficiente para renunciar con calma y preparación. Tampoco es creíble lo que dicen varios medios de comunicación al respecto de que don Juan Carlos decidió renunciar el día 2 de Junio y no antes ni después para no interferir en los procesos electorales del 25 de Mayo pasado, ni en los comicios municipales del año que viene que serán también en Mayo, porque tal interferencia se habría eliminado completamente, primero, si hubiera existido un anuncio previo de su intención y, segundo, si la renuncia se hubiera producido, por ejemplo, en Enero del 2015 cuando habrían transcurrido más de seis meses de las elecciones europeas y faltarían cuatro meses para las elecciones municipales.

            Así pues, las únicas explicaciones lógicas posibles a la precipitada renuncia del Jefe del Estado es que, o bien, éste tuviera legítima información dada por el propio Presidente del Gobierno sobre la intención de éste último de convocar elecciones generales antes de fin de año o bien, que algo, que no sabemos, ocurrió en la semana del 26 de Mayo al 1 de Junio o en el fin de semana del 31 de Mayo al 1 de Junio que le obligase a cesar. En este último caso, si la precipitación claramente mostrada en todo el proceso se debe a que algo hubiera obligado a Su Excelencia a tomar la decisión de renunciar a la Jefatura del Estado, se estaría ante un golpe de estado palaciego cuya finalidad solo podría ser el asegurar la permanencia del régimen político de 1978, sacrificando a la persona que hasta ese momento encarnaba la Jefatura del Estado y sustituyéndola por la nueva cara del Príncipe de España salvando todas las demás instituciones políticas.

Otro hecho que refuerza la teoría de la decisión precipitada es que durante los cuarenta años que ha estado don Juan Carlos ocupando la Jefatura del Estado muchas han sido las voces de renombrados juristas que pedían una Ley Orgánica que regulase y desarrollase el Título II de la Constitución Española de 1978 sin que se les hiciera caso alguno afirmando que ya estaba la Ley de Sucesión a la Corona de Felipe V, la cual prevé todos los aspectos incluido el de la renuncia a la misma. En cambio ante la decisión tomada por el Jefe del Estado, el pasado 2 de Junio, el Gobierno ha procedido, de forma no menos precipitada, a enviar a las Cortes Generales una Ley Orgánica de setenta palabras que si no es una nueva Ley de Sucesión a la Corona es la concreta regulación de la actual renuncia siendo necesarias nuevas Leyes Orgánicas para cada una de las futuras renuncias y sucesiones.

Hasta en el porte. Un digno sucesor
Por lo que respecta a las causas que han provocado la decisión de don Juan Carlos es de indicar que en su mensaje televisado a los españoles no las explica ni motiva suficientemente limitándose a mencionar un “relevo generacional”, pero tal “relevo generacional” no es suficiente razón para explicar dicha renuncia ya que hace surgir otras dos preguntas fundamentales:

1ª. ¿Por qué ahora es necesario ese relevo generacional y no lo era hace un año o año y medio cuando la valoración de la institución que encarnaba don Juan Carlos empezaba a caer en barrena?

2º ¿Por qué no habló o se refirió a un necesario relevo generacional en su discurso navideño?.

En definitiva, si el pueblo español analiza desapasionada y racionalmente el mensaje en el que don Juan Carlos le anuncia que se va no existe en el mismo ninguna explicación, ni razón, ni motivo con suficiente entidad que justifique tal decisión pareciendo todo el mensaje un simple “hay te quedas” brindado a todos los españoles.

            Por último,  surge la cuestión de si el momento elegido por Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey para renunciar a sus obligaciones es el oportuno y lo cierto es que solo lo  consideran oportuno los muchos “cortesanos” de la prensa, de la política y de la sociedad que aspiran a vivir del hijo como hasta ahora han vivido del padre y los republicanos que no dejan pasar ninguna ocasión, como es lógico, para buscarle una oportunidad a su III República. Ahora bien, el momento no ha podido ser menos oportuno por los siguientes motivos:

1º. A una semana de unas elecciones europeas que han supuesto un fuerte golpe al bipartidismo no resulta aconsejable renunciar a la Jefatura del Estado por no dar la sensación de que los resultados electorales han influido en la decisión al no gustar o al considerarlos peligrosos.

2º. Si se desea mantener incólume el régimen político español de 1978  al considerarlo maravilloso y el mejor del universo (y en este sentido se ha manifestado siempre la casta política) no es razonable abrir la más mínima fisura que permita cuestionar el vigente orden constitucional cuando además hay anunciada una futura y próxima consulta que clara y rotundamente amenaza con romperlo.

3º. Si no se deseaba abrir el, no sé por qué tan temido, debate Monarquía-República que durante años ha sido la justificación de los sucesivos gobiernos del Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español para no emprender la reforma constitucional, no se puede negar que la decisión de Su Excelencia el Jefe del Estado lo ha abierto de un solo plumazo y en muy pocas horas.

4º. Si no es deseable que una renuncia pueda interpretarse como un abandono, una deserción o una huída, lo más lógico hubiera sido renunciar hace unos años cuando la institución que encarnaba don Juan Carlos estaba mucho mejor valorada por el pueblo español y cuando el país no se hundía en una profunda crisis económica generadora de enormes desigualdades sociales y no afrontaba una crisis existencial que puede diluirlo por completo

Hasta aquí un análisis de las grandes dudas y posibles miserias de lo que ha sido y será la gran noticia de este mes de Junio recién empezado y para concluir el mismo simplemente decir que si don Juan Carlos se va pues… tanto gusto y que tanta paz se lleve como paz nos deja.







* Me gusta el cine. Tengo que reconocer que el título de este artículo me lo inspira la película de Otto Preminger “Anatomía de un Asesinato” (1959) pero tal vez hubiera encontrado mejor inspiración en la película de John Frankenheimer “Siete Días de Mayo” 1964.
       

El Cristo Negro de Montejurra

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El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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