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martes, 18 de septiembre de 2018

LA TITULITIS DE LA CASTA POLÍTICA



 La semana pasada dimitió la Ministra de Sanidad, Carmen Montón, a causa de las dudas surgidas sobre las irregularidades detectadas en la obtención  de su título de postgrado, Máster en odioso anglicismo y,  por si esto fuera poco, algunos también han puesto en entredicho la legitimidad del Doctorado obtenido por el actual Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al difundir dudas sobre la autoría y originalidad de su Tesis Doctoral por lo que se ha visto obligado a permitir la digitalización de la misma para que todo el que lo desee pueda consultarla y hacer las comprobaciones pertinentes.

            Con la dimisión de Carmen Montón y con las dudas surgidas sobre el doctorado de Pedro Sánchez ya son cuatro los casos de políticos de alto rango de nuestro país que se ven inmersos en problemas con sus titulaciones académicas porque a estos dos casos últimos hay que añadir el de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y el del actual Presidente del Partido Popular, Pablo Casado. Y... ¡Quién sabe si no surgirá alguno más!.

            Hubo un tiempo y un país en que para ser Ministro se exigía estar en posesión de, al menos, una licenciatura universitaria, como si dicha titulación garantizase la excelencia de la persona que iba a desempeñar el cargo, cosa totalmente alejada de la realidad. No nos cansaremos de repetirlo, por mucho que se pretenda sostener lo contrario; la política, al igual que la economía y la guerra, es un conocimiento natural por lo que el político, al igual que el economista y el estratega, nace, no se hace. Un buen político debe gozar de un talento natural que le haga prever situaciones comprometidas, engaños y trampas, debe saber adelantarse a los  acontecimientos para evitar que estos surjan o, si surgen, estar preparado para eludir o mitigar sus efectos adversos y debe actuar siempre con previsión siendo consciente de que su trabajo se desarrolla en el presente pero que se proyecta, influyendo o definiendo, hacia el futuro. Si una persona no tiene ese talento natural para la política, la acumulación de títulos universitarios no se lo va a proporcionar porque la formación académica solo aporta conocimientos técnicos, no sentido común.

            Ese talento natural al que hacemos referencia, consiste por ejemplo, en ser consciente de que si una primera parte contratante decide suspender o rescindir unilateralmente un contrato suscrito con una segunda parte contratante, seguramente esa segunda parte contratante responderá, en base al principio de reciprocidad y alegando el mismo derecho, rescindiendo o suspendiendo otros contratos suscritos con la primera parte (1).

            Ahora bien, de todo este tema del deseo irrefrenable de los miembros de la casta política española por poseer títulos académicos superiores lo que más llama la atención es un aspecto sobre el que nadie parece haber caído y que consiste en que los políticos que padecemos no suelen buscar ese título antes de ocupar un cargo de responsabilidad sino que, precisamente, lo obtienen mientras que ocupan cargos políticos sean estos  de designación directa o electivos. Así, Cristina Cifuentes obtuvo su "Máster" mientras era Delegada del Gobierno en Madrid, Carmen Montón realiza su curso de postgrado mientras era Diputada Nacional por Valencia, Pablo Casado realiza sus cursos mientras fue Diputado en la Asamblea de Madrid, cargo que abandona en 2009 para ejercer de "director de gabinete" del ex presidente José María Aznar y, finalmente, Pedro Sánchez comienza su Doctorado cuando era Diputado Nacional por Madrid y ocupaba puestos de responsabilidad en el Partido Socialista Obrero Español.

 Si bien lo analizamos, lo más lógico es estudiar, hacer los cursos de postgrado que uno desee y formarse intelectualmente para, luego, dedicarse a la política con responsabilidad y preparación; pero el camino elegido por los miembros de nuestra casta política parece ser el contrario al que indica la lógica: primero dedicarse a la política, luego alcanzar alguna relevancia en la misma y, por último, realizar los cursos de postgrado o Másteres.  Tal forma de actuar nos hace pensar que los distintos miembros de dicha casta son de tan ínfima cualificación intelectual y profesional que, solo desde una situación de prevalencia,  pueden llegar a adquirir alguna titulación superior. Nuestros políticos se asemejan al "Espantapájaros" de "El Mago de Oz" (pido perdón a Frank Baum por comparar a su entrañable personaje con los políticos españoles) que quería un cerebro y por tal, al llegar a Oz, el Mago le obsequia con un diploma de titulado afirmando que con tal papel nadie cuestionará su elevada preparación intelectual.

            Ahora bien, esta infección de "titulitis" que parece afectar a los políticos españoles y que amenaza con gangrenar a nuestras universidades, porque quien lleva la peor parte de toda esta historia resultan ser las universidades que al inclinarse ante el poder político generan dudas sobre si no se inclinarán igualmente ante otros poderes rebajando, en cualquier caso, el valor de los títulos académicos que expiden, ¿A qué responde?.

            Hay quien dice que tiene que ver con las llamadas "puertas giratorias", pero lo cierto es que el político que termina con un cargo en el consejo de administración de una gran empresa no lo hace por su brillante currículum académico o profesional sino por la abultada agenda de contactos que ha ido cultivando durante el ejercicio de sus funciones públicas. ¿No será que ya ni siquiera las empresas privadas los quieren fichar por sus contactos y que ahora las "puertas giratorias" se orientan hacia los claustros de profesores de las universidades públicas o hacia el funcionariado del estado?.

            En realidad, la posesión de un título académico oficial simplemente garantiza que se han realizado determinados estudios lo cual faculta para acceder a determinadas categorías profesionales, pero en ningún caso certifica, ni puede certificar a ciencia cierta, que se esté en posesión de los conocimientos que se suponen que se tienen que tener ni que se esté capacitado para el desempeño de grandes tareas. Considerando que en los últimos años el gran mérito de nuestra casta política es haber llevado al país al borde de la ruptura y desintegración y al pueblo español a altas tasas de paro y pobreza, se podría decir que tal hecho objetivo es prueba suficiente de lo que valen nuestros políticos así como los títulos universitarios que ostentan.  



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(1) Este ha sido el caso de la famosa "suspensión" de la venta de cuatrocientas bombas inteligentes a Arabia Saudí, que la Sra. Ministra de Defensa, Margarita Robles, fue incapaz de vislumbrar que generaría alguna medida por parte de Arabia al respecto de los contratos sobre la fabricación de las fragatas encargadas a Navantia e incluso sobre el contrato del AVE a la Meca.

martes, 11 de septiembre de 2018

REQUETÉS ANTIFRANQUISTAS EN MONTSERRAT


Cripta del Tercio de Montserrat

 El pasado 19 de agosto el historiador y benedictino Hilari Raguer escribió en La Vanguardia un importante artículo titulado “Requetés en Montserrat”, con el que me identifico completamente.

            Efectivamente la pretensión de retirar el monumento al Tercio de Requetés de Montserrat por considerarlo franquista es una barbaridad, y no se puede asimilar con el Valle de los Caídos, tal como han pretendido últimamente algunos comentaristas a propósito de una propuesta del PSC en el Parlamento catalán.

            Hilari Raguer menciona que en el catalán Tercio de Montserrat se inscribieron fejocistas (de la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña) que huyendo de la represión pasaron a Francia y después en el País Vasco donde se formó este Tercio por carlistas exiliados de Cataluña. Dice también que Franco los utilizó como carne de cañón en Codo y en la Batalla del Ebro. Termina recordando que las autoridades eclesiásticas prohibieron la Federación de Jóvenes Cristianos de Cataluña.

            Pues bien, para redondear su argumento le faltó la información más importante: que los «Boinas Rojas» de los Tercio de Requetés en particular, y sus fundadores carlistas en general –también los fejocistas–, eran antifranquistas y consecuentemente fueron perseguidos por el régimen dictatorial, tal como se demuestra en mi reciente investigación, publicada con el título: “La rebeldía carlista. Memoria de una represión silenciada. Enfrentamientos, marginaciones y Persecución durante la primera mitad del régimen franquista (1936-1955)”, y que abarca la represión al carlismo en todo el Estado español.

            En cuanto a Cataluña voy a indicar a continuación algunas muestras documentadas de la persecución a la que estuvo sometido el carlismo:

            En 1938, el diario carlista “El Correo catalán” es obligado a cambiar de director.

            En 1939, el general Álvarez Arenas expulsa de Barcelona al jefe carlista Mauricio de Sivatte y manda clausurar los círculos carlistas que habían abierto; los carlistas Busquets, de Barcelona, y Sagrañes, de Reus, son detenidos, y Gimbernau, Roma y Batlle son acusados de «despertar en los tradicionalistas y catalanistas el sentimiento de Patria Catalana»; septiembre, requetés de Valls son encarcelados por lucir símbolos carlistas en la procesión del Corpus; un joven carlista de 14 años es detenido cuando el conde Ciano visita Tarragona; quince días de arresto domiciliario a los jefes carlistas Ortiz Estrada y Cunill Postius.

            En 1940, Sivatte es encarcelado en la cárcel Modelo donde consigue que los presos políticos no canten el Cara al Sol ni dieran los gritos de rigor; enfrentamientos en Tarragona entre carlistas y falangistas-franquistas, con un muerto; denuncias en Barcelona contra los carlistas por negarse a admitir la insignia del «Auxilio Social».

            En 1941, en Tarragona el Gobernador prohíbe una misa por María de las Nieves, la reina carlista muerta; prohibición del acto de bendición de un panteón en Montcada en honor a los carlistas asesinados; multa de 500 pesetas al carlista tortosino Miguel Llopis.

            En 1942, son detenidos en Girona los carlistas Güell, Plana y Molina por repartir unos escritos denunciando el atentado falangista-franquista de Begoña en el cual, con lanzamiento de bombas, mataron a tres carlistas e hirieron a más de cien; prohibición de un acto de homenaje al jefe carlista de Valls, asesinado en 1936, y detención del carlista vallense Joan Guinovart.

            En 1943, cuarenta carlistas son detenidos en Terrassa, y ocho de ellos, multados con 10.000 pesetas y encarcelados; prohibición de un acto en el ermitorio de Mig Camí de Tortosa.

            En 1944, es ahorcado en Tulle el resistente francés August Pierre Combes, que había sido voluntario en el Tercio de Montserrat.

Escultura del Requeté Yacente que mira hacia la Cripta de sus compañeros
 En 1945, es multado con 250 pesetas el carlista tortosino Joan Segarra; cuando Don Javier de Borbón Parma fue liberado del campo nazi de Dachau, después de una misa de acción de gracias en Barcelona, una manifestación de 3.000 carlistas es disuelta por la Policía con el resultado de varios detenidos, cinco de los cuales pasan a prisión.

            En 1946, son detenidos varios carlistas que intentan romper el cordón policial que procuraba evitar una misa en el cementerio de Montcada; prohibido un acto carlista en Villalba dels Arcs.

            En 1947, un autobús con 30 carlistas que se dirigían a un encuentro en Bellpuig es interceptado por la Guardia Civil, y una decena ingresan en prisión de Lleida; varios carlistas son detenidos en el aplec de Montserrat y los discursos son censurados por la prensa.

            En 1948, el aplec de Montserrat fue prohibido y, como alternativa, se hace un homenaje a Sivatte; en el mismo acto se inicia una colecta para construir el mismo monumento al Tercio de Montserrat que ahora quieren retirar; el Gobernador de Tarragona se enfrenta a un jefe carlista por negarse a colaborar con él en las elecciones municipales.

            En 1949, se prohíbe de nuevo el aplec de Montserrat.

            En 1950, el gobernador de Lleida amenaza a los carlistas presentes en una ceremonia en el Vaticano por haber despreciado a las autoridades españolas.

            En 1951, algunos requetés participan en la huelga de tranvías y lanzan una hoja de solidaridad; Don Javier de Borbón Parma jura los fueros catalanes.

            En 1952, después de ser proclamado rey en Barcelona, Don Javier de Borbón Parma es expulsado por segunda vez por Franco.

            En 1953, dos carlistas son encerrados 15 días en la cárcel Modelo de Barcelona por desarmar y agredir a un miembro del SIM.

            En 1954, un ataque conjunto de policías y falangistas disuelve a los carlistas concentrados en Montserrat y luego son detenidos y multados nueve de ellos, entre los que están los jefes Sivatte y Feliu de Travy; después el Gobernador manda cerrar el bufete de abogado de Sivatte.

            En 1955, por solidaridad con Sivatte un numeroso grupo de abogados barceloneses escribe al decano para que se le levante la sanción impuesta.

            Hay que recordar también que el carlismo que siguió a Carlos Hugo –hijo de don Javier– siguió siendo represaliado, incluso después de la muerte del dictador, hasta el punto de que el carlista leridano Josep Massana Martí fue uno los últimos presos políticos de la dictadura que salió de la prisión, al tiempo que el Partido Carlista de Cataluña estuvo marginado del primer proceso electoral del 15 de junio de 1977, y no fue legalizado hasta que no pasaron aquellas primeras elecciones.

            Considero que esta relación de hechos deja bastante clara la postura antifranquista de aquel carlismo catalán que fue el creador del Tercio de Requetés de Montserrat. Por lo tanto, es necesario que se reflexione sobre este tema y se reconsidere infundada la motivación para retirar el monumento en cuestión.

Artículo publicado por Josep Miralles, el 6 de Septiembre de 2018, en Naiz

miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL VOTO FEMENINO Y YO: MI PECADO MORTAL de CLARA CAMPOAMOR



 La editorial sevillana "Renacimiento" ha publicado recientemente el libro de doña Clara Campoamor titulado "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" en el que la que fuera diputada en las Cortes Constituyentes que elaboraron la Constitución de 1931 relata con gran detalle la lucha parlamentaria por el derecho de la mujer al voto.
           
            Por ser una obra escrita por una protagonista directa de los acontecimientos constituye un verdadero documento de gran objetividad que aclara e informa sobre muchos aspectos de los debates que, sobre los derechos de la mujer, tuvieron lugar en aquellas Cortes Constituyentes poniendo negro sobre blanco quienes se oponían a que la mujer tuviera el derecho al voto así como las razones de tal oposición.

            A pesar de la idea que hoy predomina, el libro de doña Clara Campoamor deja muy claro que el derecho al sufragio pasivo, esto es el derecho al voto, de la mujer no fue una graciosa y automática concesión de la II República sino que, por el contrario, se encontró con muy serias resistencias dentro del propio seno del republicanismo español considerado progresista.

            De este modo, en "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" doña Clara Campoamor, diputada en aquellas Cortes por el Partido Republicano Radical nos narra como buena parte de la izquierda encabezada por los socialistas Indalecio Prieto y Victoria Kent y gran parte de los republicanos liberales se oponían al reconocimiento del derecho al voto a la mujer alegando que la misma no tendría más criterio político que el de los sacerdotes católicos que la confesaban y que tal influencia clerical en las votantes femeninas sería la muerte de la república.

            Comprobada la imposibilidad de impedir el derecho al voto de las mujeres, Clara Campoamor describe en el libro que ahora reseñamos como los opositores a tal derecho intentaron hurtarle a la mujer la posibilidad de votar por la vía de la legislación electoral estableciendo una moratoria para el ejercicio de su derecho al voto hasta que se hubieran celebrado al menos dos elecciones municipales o reconociéndoselo solo "en principio", lo que hubiera aplazado el derecho al voto de la mujer sine die. Por si estas tácticas no fueran suficientemente reveladoras de la escasa consideración que la mujer merecía para un importante y no pequeño sector del hoy enaltecido republicanismo español basta indicar la proposición hecha por el sector liberal de ese republicanismo de moderar en el debate constitucional sus reivindicaciones anticlericales a cambio de que no fuera reconocido el derecho de la mujer al sufragio pasivo.

            Reconocido finalmente el derecho al voto de la mujer, Clara Campoamor nos explica en "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" el precio político que tuvo que pagar  por defender tal derecho. En primer lugar tuvo que soportar que se considerase a la mujer como única responsable del triunfo electoral de las llamadas "Derechas" en las elecciones de 1933 y, tras abandonar el Partido Republicano Radical, a causa de la actuación de éste durante la Revolución de Octubre de 1934, se vio totalmente marginada de la política española siendo vetado su ingreso en Izquierda Republicana precisamente por haber defendido el derecho de las mujeres al voto.

            "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" de Clara Campoamor, constituye un objetivo, detallado y esclarecedor libro  sobre un acontecimiento histórico que hoy en día es objeto de tal manipulación y tergiversación que incluso se pretende adscribir a la autora como militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuando realmente jamás fue miembro de tal partido por muy "socialista" que pudiera considerarse.

jueves, 30 de agosto de 2018

ODIO E IGNORANCIA



 Aproximadamente desde el mes de abril del presente año 2018 se vienen colocando en espacios públicos de diversas ciudades y poblaciones de nuestra geografía varios modelos de pegatinas informativas sobre el Carlismo y sus propuestas políticas, así como reivindicativas ante la situación social que padece nuestro país.

            Los voluntariosos y esforzados militantes que se dedican a tal actividad corren el riesgo de ser increpados, e incluso atacados, por intolerantes que desean imponer sus formas, sus ideas y sus modos y también se arriesgan a ser identificados y multados por agentes de la policía en aplicación de la llamada Ley Mordaza, pudiéndose afirmar que ya uno de ellosfue multado hace unos años al pago de trescientos euros de multa aunque graciasa la interposición de un hábil recurso quedó exonerado de tal sanción.

            Por ello, las instrucciones que se reciben son claras: ser precavidos, no caer en provocaciones, no entablar discusión alguna y si la policía solicita la identificación, proceder a identificarse y dar cuenta de inmediato a la asesoría jurídica con la que cuentan a fin de que se recurra la sanción que se les pretenda imponer por unas autoridades cada vez más ilegítimas y arbitrarias.

            La tarea de hacer lo que en el mundo de la publicidad se llama "propaganda directa", es muy ingrata pues se sabe y se asume que las pegatinas, y también los carteles, tienen siempre un periodo breve de durabilidad, aunque en el caso concreto al que ahora nos referimos parece ser que las pegatinas que se están distribuyendo se tardan más en pegar que en desaparecer.

            La desaparición de un medio de "propaganda directa" como es la pegatina puede deberse a varios motivos pero todos ellos se pueden identificar. Puede ocurrir que un coleccionista la vea y desee añadirla a su colección, en ese caso intentará despegar la pegatina cuidadosamente tirando de una esquina y abandonando tal acción en cuanto se rasgue lo más mínimo quedando la misma mínimamente dañada pero reconocible y legible. También puede pasar que los servicios municipales de limpieza en el desarrollo de sus loables labores limpien la zona en cuyo caso la pegatina desaparecerá por completo señalando la zona como ideal para reponerla de pegatinas ya que los servicios de limpieza no volverán a dicha zona durante un tiempo suficiente para que la "propaganda directa" cumpla la función que tenga que cumplir. Finalmente, existe el motivo exclusivo del odio de los intolerantes o de los que solo son tolerantes consigo mismos, en ese caso la pegatina queda ilegible y es dañada de tal modo que parece un cuerpo desgarrado tras un ataque de grandes mamíferos rabiosos; el autor, es evidente, desea dejar clara su intencionalidad.

 Pues bien, hemos sabido que, desde que empezó la campaña de colocación de las pegatinas en abril, las mismas son atacadas con una fiereza que a más de uno de nuestros militantes le ha resultado, como poco, alucinante.  Atendiendo al estado en que quedan las pegatinas al poco de ser colocadas, tal agresividad solo se puede achacar al más puro y radical odio que siempre suele ser fruto de la peor de las ignorancias que no es aquella del que no sabe sino aquella que procede de aquel que no tiene interés por informarse y conocer y que permanece fiel a sus prejuicios. Como se puede observar, ya que se adjuntan al presente artículo, las pegatinas en cuestión no atacan a nadie, sino que simplemente plantean la existencia de ciertos prejuicios y denuncian una situación social que es más que posible que se produzca percibiéndose realmente de unos años a esta parte como es un retroceso en la situación social que va a hacer que las futuras generaciones vivan peor que las presentes por lo que no creo que ningún ciudadano de a pie pueda sentirse ofendido por el contenido de dichas pegatinas.

            No importa si se colocan en los barrios más modestos de tradición "izquierdista" o en los barrios altos de gran componente "conservador" pues parece ser que a todos ofenden despertando gran fiereza destructiva, lo cual indica que si a el discurso que contiene no gustan ni a las denominadas "derechas" ni a las llamadas "izquierdas" es que el discurso que contienen debe dar en el clavo y ser el correcto.

            Esto que venimos padeciendo desde el mes de abril es, evidentemente en mucho menor escala, similar o incluso idéntico a lo que pasa en Cataluña (1) con el tema de los lazos amarillos y los lazos bicolores: reflejo de una bipolarización y radicalización político-social que hace vislumbrar en la próxima lejanía una tragedia de no reconducirse la situación por los caminos de la cordura y el sentido común.

           











(1) Donde, al parecer, más se respetan las pegatinas que se vienen colocando desde abril es en Cataluña, tal vez porque estén demasiado ocupados en el tema de los lazos, y en Euskalherria.  
   

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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