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lunes, 1 de diciembre de 2014

PROVIDENCIALISMO Y LIDERAZGO POLÍTICO: EL LIDER PROVIDENCIAL



Hubo un momento de nuestra reciente historia en el que para referirse al Jefe del Estado (en aquel entonces el dictador Francisco Franco) se utilizaba la expresión "el hombre enviado por la Providencia para salvar a España" envolviendo de este modo al tirano en cierto halo divino que lo hacía perfecto e infalible. Este fenómeno, que bien se puede denominar como "Liderazgo Providencial", no es patrimonio exclusivo de los españoles porque a lo largo de la Historia Universal se ha hablado muchas veces de la aparición de "Líderes Providenciales" que surgían en determinados momentos para salvar situaciones complicadas siendo realmente escasos aquellos que reúnen las características socio-políticas que debe poseer un "Líder Providencial". Esto nos debe llevar y nos lleva a plantearnos cuál es el origen del "Liderazgo Providencial", como surgen los "Líderes Providenciales" y qué es lo que realmente son.

            Atendiendo al origen, la idea de un "Líder Providencial" es una idea indiscutible y puramente religiosa que emana del "Mesianismo" Judeo-Cristiano, según el cual el cambio de un estado del desarrollo de una sociedad será originado por la llegada de un "mesías" o héroe, al que corresponde el establecimiento de un nuevo periodo que, superando las dificultades del anterior, conducirá al pueblo a una situación mejor y casi utópica. Así pues, la idea de los liderazgos providenciales solo puede surgir en sociedades que conservan un sustrato religioso en su psique colectiva. De este modo, el "Líder Providencial" no será un líder religioso pero se le atribuirán unas características, evidentemente irreales y ficticias, de perfección casi divina que harán que sus seguidores y partidarios le consideren inmaculado e infalible.

            El concepto de "Líder Providencial" siempre subyace en el inconsciente de las masas y de los pueblos y aflora en los momentos de crisis como una demanda clamorosa que asciende hasta la consciencia de lo deseable; así pues el  "Líder Providencial" no nace, ni está predestinado ni se hace con el transcurso del tiempo sino que es exclusivo fruto de la psicología de una sociedad que ante una situación grave, o más bien desesperada, reconoce en tal o cual persona a su redentor. El "Líder Providencial", curiosamente no se autoproclama o se autocalifica como tal (como ocurría en el caso de Franco y de algunos más) sino que es proclamado por el propio pueblo quien le encumbra a un poder que podrá ejercer de forma dictatorial y totalitaria o no, pero al cual jamás accederá por imposición de su voluntad pues aquel dirigente que accede al poder por la fuerza a través de un golpe de estado podrá conseguir la dominación a través del miedo y de la violencia pero jamás conseguirá el respeto y la veneración casi sobrenatural que requiere el "Liderazgo Providencial" y que es lo que le llevara a imperar sobre un pueblo del que obtendrá la sumisión voluntaria.

Por su parte el "Liderazgo Providencial" se caracteriza por una veneración cuasi-religiosa del Líder por parte de los seguidores, los cuales le arropan en todo momento y se muestran impermeables a toda crítica justificando y defendiéndole de todo indicio o prueba negativa que pueda existir en contra de un jefe al que consideran exento de toda mácula. En un "Liderazgo Providencial" no hay sometimiento de un pueblo sino entrega generosa y sin restricciones de éste al Líder que hace que su condición sea indiscutible. En un "Liderazgo Providencial" existe el culto a la personalidad del líder pero a diferencia de cualquier dictadura clásica, este no es impuesto desde arriba sino que surge desde abajo y va ascendiendo por los distintos cuerpos sociales hasta convertirse en una exigencia de institucionalización que se le impone al Estado (Por ejemplo, el caso de Eva Duarte de Perón). 

            Los seguidores de un "Líder Providencial" no responden a una psicología política normal y racional pues para ellos la ideas del Líder constituyen una especie de religión y él líder mismo aparece embestido de un carácter sobrehumano que hace que sus partidarios le consideren casi como a un Dios. La lealtad y fidelidad de los seguidores es absoluta, incluso se podría calificar de fanática, mientras que el "Líder Providencial" tiene que mostrar una imagen que, siendo o no reflejo de la realidad, transmita certeza absoluta y claridad de pensamiento, seguridad en sí mismo y en sus propias capacidades e integridad absoluta con lo que en realidad la influencia de la personalidad del Jefe sobre sus masas partidarias se asienta en una pura operación de imagen para construir un icono mediático inatacable. Por otro lado un "Líder Providencial", a diferencia de un liderazgo político normal, no solo debe ser capaz de administrar un estado sino que, sobretodo, debe ser capaz de gobernar a un pueblo interpretando, en cada momento, sus deseos por lo que también tiene cierto carácter de augur.

            De todo lo anteriormente expuesto se puede concluir a modo de resumen, que el "Líder Providencial" surge de la necesidad de unas masas cómodas cuyo inconsciente psicológico, en unos tiempos muy concretos que suelen coincidir con momentos de crisis prologadas, reclama una autoridad fuerte e inapelable que, estando en posesión absoluta de la verdad, les solucione los problemas. Para ello, los pueblos no dudan en entregarse ciegamente a ese "Líder Providencial" mostrándose totalmente impermeables a cualquier crítica racional contra él y rechazando visceralmente toda objeción que pueda hacerse por muy racional que esta pueda ser. De esta forma el "Líder Providencial", nunca discutido, es siempre encumbrado pacífica y legalmente al poder por unas masas que siempre le veneran y le serán fieles hasta el fanatismo no siendo asequibles al desengaño hasta que no se enfrenten a una trágica realidad que les haga apurar el Cáliz hasta las heces.

            Hasta aquí hemos planteado la teoría del "Liderazgo Providencial" o del "Líder Providencial" así como sus características, ahora corresponde al lector analizar libremente quien, de los muchos líderes políticos habidos en el pasado, reúne las características señaladas sobre todo para prevenirse de los que puedan venir en un futuro que ya es presente.  
 

El Cristo Negro de Montejurra

El Cristo Negro de Montejurra
El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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