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miércoles, 15 de julio de 2009

EL CENTENARIO DE S.M.C. CARLOS VII

Ya diluida por completo la artificial conmemoración del inicio de la Guerra de la Independencia que fue fomentada el año pasado con tanto “P´atiótico” entusiasmo por las instituciones políticas del Estado como acogida con pasividad e indiferencia por el pueblo español y bien entrados en el año 2009 hay dos hechos de relevante importancia que se conmemoran precisamente en este mes de Julio cuales son el Centenario de la Semana Trágica de Barcelona y el Centenario del fallecimiento de S.M.C. Carlos VII de España y XI de Francia., siendo a éste último al que primero dedicaremos unas líneas.


Don Carlos María de Borbón y Austria-Este, nació en el exilio al que fue condenado por la dinastía que usurpó el trono de las Españas en 1833, concretamente en la localidad, entonces austriaca de Laibach (hoy Lubliana, Eslovenia) el 30 de Marzo de 1848. Nieto de don Carlos V, Rey de las Españas, e hijo de Don Juan III y doña Beatriz de Austria-Este, sufrió desde muy joven la separación de sus padres viviendo en compañía de su madre en Módena y siendo educado por su abuela paterna la Princesa de Beira quién inculcó en el entonces joven príncipe el amor al pueblo español y a sus obligaciones como futuro rey.


Con solo veinte años, el 3 de Octubre de 1868, Don Carlos se convirtió en Rey de derecho de los españoles tras la abdicación de su padre aunque para muchos carlistas ya era considerado Rey desde que, en 1864, la Princesa de Beira le proclamase como tal en su “Carta a los Españoles”.

Tras la crisis del régimen Isabelino en 1868, tuvo multitud de proposiciones de los gobiernos provisionales de España para proclamarlo y aceptarlo como Rey a cambio de que se entregará incondicionalmente a ser un instrumento de los intereses de clase que representaban los liberales, proposiciones éstas que siempre declinó por no querer renunciar jamás a unos principios que de haber imperado en las Españas habrían evitado tanta efusión de sangre y tantas tragedias que nos han ido empequeñeciendo con el tiempo.


Durante los años inmediatos a la Revolución de Septiembre de 1868, Carlos VII desplegó una inusitada actividad política fruto de la cual fue la reorganización política del carlismo que en aquel entonces actuaba bajo el nombre de Comunión Católico Monárquica, la obtención de cincuenta diputados en las elecciones legislativas de 1871, los acuerdos políticos con los Republicanos Federales que terminarían pasándose en masa a las filas carlistas ante las maniobras de Prim por imponer en el trono de San Fernando a un príncipe extranjero como era Amadeo de Saboya y llegando a ser reconocido como rey legítimo de las Españas por la propia Isabel, llamada la II, quién le ofreció tanto su apoyo como el de su hijo, Alfonso.


En 1872, ante el deterioro y la inestabilidad de la situación política y social española, Don Carlos VII entra en España dando comienzo la III Guerra Carlista que se prolongaría hasta 1876 y que terminaría con la derrota del Ejército Carlista tras el cierre de la frontera francesa y el golpe de Estado del General Martínez Campos en Sagunto.


Tras el final de la guerra, Don Carlos VII inicia una gira por todo el mundo visitando países como Estados Unidos, Inglaterra, Méjico y Colombia, siendo recibido oficialmente en estos dos últimos como Rey y Jefe de Estado y convirtiéndose, por tanto, en el primer rey de los españoles que visitaba la América hispana. Al término de esta gira se instala en Francia donde reside hasta su expulsión forzada por el gobierno de Madrid en 1881.


En 1887, al morir su tío Enrique V, Conde de Chambord, don Carlos le sucede en los derechos al trono de Francia por lo que a partir de ese año, Carlos VII de España se convierte también en Carlos XI de Francia considerando siempre que primero debía figurar su titulo de Rey de los Españoles por haber sido los derechos que primero había adquirido zanjando de éste modo todo el problema que suscitaba si primero debía considerarse Rey de las Españas o de Francia.


Desde que finalizara la III Guerra Carlista, don Carlos VII siempre mantuvo, a pesar de la lejanía y la persecución, su implicación en la política española y su relación con los carlistas siendo públicamente conocido que siempre recibía en su exilio italiano a cuantos españoles se acercaban a él sin importar su filiación o procedencia política. Don Carlos VII falleció hace justamente cien años, el día 18 de Julio de 1909, sucediéndole tanto en los derechos al trono de las Españas como al de Francia su hijo Jaime III de los españoles y I de Francia.


A lo largo de su vida, Su Majestad Don Carlos VII demostró ser un gran conocedor de la política española e internacional tal y como lo demuestran sus escritos, principalmente su “Diario y Memorias”, su “Testamento Político” y su correspondencia política mantenida con diversos líderes políticos de España y de Ultramar y, es indudable, que de haber reinado de forma efectiva la política interna de España se hubiera orientado hacia una constitución federal o federativa del reino que incluso habría abarcado a las provincias de ultramar todavía españolas (Cuba, Filipinas y Puerto Rico) mientras que la política exterior se habría dirigido principalmente hacia Europa, intentando crear una gran coalición latina junto con Francia y Portugal al tiempo que mostraría una vertiente hispana, intentando fomentar una gran confederación con Ibero América.


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