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viernes, 1 de agosto de 2008

LA FILOSOFÍA DEL AJEDREZ


No cabe duda que de todos los juegos de mesa y de ingenio inventados por el hombre el más conocido y que ha sido elevado a la condición de deporte con campeonatos mundiales incluidos ha sido y es el Ajedrez.

No faltará quien considere al Ajedrez un juego elitista al que solo sesudas personalidades pueden jugar a un nivel medio o superior al ser conocedores de las grandes técnicas, pero lo cierto es que el juego del Ajedrez, responde más a una enseñanza filosófica frente a la vida que a una técnica.

Analizado a la ligera, el Ajedrez es un juego aburrido pues toda acción que se emprende tiene su reacción y es ahí mismo donde encontramos la primera enseñanza filosófica para la vida: todo lo que hacemos tiene consecuencias.

Por otra parte, considerando que toda acción genera una reacción contraria que la neutraliza y la contrarresta, la terminación correcta de una partida de Ajedrez serían las tablas, no la victoria de unas piezas sobre otras. Aquí surge otra enseñanza filosófica, pues en el Ajedrez al igual que en la vida no gana quien juega bien, sino que pierde quien juega mal.

La derrota en el juego del Ajedrez nace de la ausencia de determinadas virtudes o de la concurrencia de ciertos vicios. El juego comienza de forma equilibrada, cada jugador tiene las mismas piezas con las mismas facultades y cuando los jugadores comienzan con los primeros movimientos, éstos son bloqueados por las piezas contrarias, que cubren las piezas propias o amenazan a las contrarias, siendo cuando unos de los jugadores comete el error de creer en una victoria rápida o se resiste a sacrificar una pieza determinada, cuando se comienza a perder o incluso se pierde. Por tanto en el Ajedrez, pierde quien tiene prisa y carece de paciencia, quien es tan cicatero que, olvidando el objetivo principal del juego (proteger al Rey propio y capturar al contrario) pretende no pagar un precio por alcanzar dicho objetivo, igualmente pierde aquel que cree que puede obtener la victoria sin sacrificio alguno y, por último, termina perdiendo también, aquel que comenzando ganando, juega utilizando siempre los mismos movimientos que en las primeras partidas le dieron la victoria, pero que al no innovarlos, terminan siendo conocidos por su adversario quien aprenderá a contrarrestarlos con otros movimientos siendo coronado con la victoria. De esta forma el Ajedrez esta en cierto modo inspirado en la filosofía de los estoicos requiriendo paciencia, sacrificio, generosidad y capacidad de renovación respondiendo su invención y práctica más bien a una intención pedagógica y preparatoria para la vida que a una mera voluntad lúdica o a una más que supuesta preparación técnica para la guerra real.

No faltará sin duda quien sostenga que el Ajedrez se asemeja a la vida al sacrificarse los peones en favor de los reyes, pero desprovisto tal pensamiento de la momentánea nota jocosa resulta estrictamente errático, pues los peones a pesar de estar situados en la vanguardia y ser generalmente con sus movimientos con los que se inician las partidas, los peones equivalen a la reserva al poderse convertir en piezas más importantes al llegar al extremo contrario del tablero y son principalmente apoyo y protección de las figuras que son las que realmente se han de ofrecer en sacrificio para poder inducir a error al contrario.

El juego del Ajedrez consiste matemáticamente en una numerosa, pero finita, serie de combinaciones de movimientos, por tanto, descartando a los grandes campeones mundiales que tienen memorizadas todas o la inmensa mayoría de dichas combinaciones, lo que les lleva a jugar de una forma rápida, científica y despersonalizada al no influir en ellos las emociones humanas; el arte del Ajedrez radica en obligar al contrincante a caer en una total falta de paciencia, engendrar en él ilusiones de victorias rápidas y fáciles y por último hacerle incurrir en un grave error que hará que todas sus piezas desaparezcan sucesivamente del tablero, llevándolo a una situación crítica y desesperada, cosa esta imposible de conseguir si se fuera capaz siempre de conservar las virtudes morales y filosóficas cuya enseñanza inspiraron al inventor del juego.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me parese un enfoque muy superficial del juego ciencia, en el se desprende todo un andamiaje de jerarquias, enganos y analisis de el comportamiento de tu oponente, es lo poco a opinar solo he leido este articulo.

Anónimo dijo...

no me parece tan superficial como introduccion a un estudio de mayor profundidad,aunque no estoy de acuerdo en el aspecto emotivo pues este juego es muy intenso...

dandyboy dijo...

No soy un gran experto pero sí aficionado y me parece un artículo excelente . me he sentido identificado con las cosas que dice . el secreto es que no hay secreto . cada jugador posee un estilo propio y por eso cada partida es un nuevo desafío . bravo ! el artículo no es superficial . me parece un análisis acertado del juego del ajedrez , pero como digo , cada cual tiene un estilo sólo que los grandes campeones ganan casi siempre .

El Cristo Negro de Montejurra

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El Chouan Ibérico se suma a la iniciativa de la bitácora “Reflexión Crítica” y esta imagen estará presente en “El Chouan” mientras no cese la campaña contra los católicos en España.

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