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lunes, 23 de mayo de 2011

VALORACIÓN DE LAS ELECCIONES DEL 22 DE MAYO

Tras la celebración de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 22 de Mayo del 2011 se impone hacer una valoración de los resultados electorales que permitan hacernos una idea de la realidad social y política en la que las mismas han situado al país.


En primer lugar es incuestionable el notable avance del Partido Popular que ha ganado en prácticamente todas las capitales de provincia salvo en siete y ha obtenido quinientos mil votos más que en las pasadas elecciones municipales del 2007 que se traducen en un aumento de la representatividad institucional en tres mil trescientos concejales. Este triunfo arrollador del Partido Popular significa que el electorado no ha castigado a este partido por los casos de corrupción política que le han salpicado y hace muy posible que en las elecciones generales del año próximo obtenga una victoria electoral por mayoría absoluta solo equiparable a la que consiguió el Partido Socialista en 1982.


Por su parte el Partido Socialista Obrero Español, obtiene los peores resultados de su historia al perder algo más de millón y medio de votos y algo menos de dos mil quinientos concejales. Este millón y medio de sufragios perdidos por el histórico partido socialista no han ido a beneficiar a la Coalición Izquierda Unida porque éste agrupación política solo ha visto incrementados sus votos en poco más de doscientos mil que se han traducido en un incremento de su representatividad institucional en tan solo doscientos concejales.


Hasta aquí, los resultados eran, más o menos, los esperados y reiteradamente anunciados por las encuestas, no obstante lo más indicativo ha sido el incremento del voto en blanco y nulo así como la abstención, que aunque menor que en las elecciones del 2007 aún se mantiene en un alto nivel. Así en estas elecciones, la abstención ha alcanzado el 33´77 por ciento con casi once millones ochocientos mil electores que no han acudido a la convocatoria electoral, es decir, más de una tercera parte de los ciudadanos convocados a las urnas no ha ejercitado su derecho al voto, por otra parte el voto en blanco se incrementa en estas elecciones alcanzando el 2´54 por ciento con casi seiscientos mil sufragios mientras que igualmente aumenta el voto nulo que alcanza el 1´70 por ciento con casi cuatrocientos mil votantes. La suma de los porcentajes de abstención, voto en blanco y voto nula arroja el dato de que el 38´01 por ciento de los votantes llamados a las urnas (un total de 12.684.280 ciudadanos) esta claramente disconforme con el régimen político imperante en España o no se siente representado por el mismo por lo que no participa en los comicios u opta por manifestar su disconformidad y protesta con el voto en blanco o el voto nulo.


Otro dato indicativo es la reaparición, con fuerza renovada y con un potencial electoral inesperado pero para nada sorprendente, de la coalición Abertzale “Bildu” que con 1´39 por ciento de los sufragios y 313.231 votos se convierte en la primera fuerza política en número de concejales de la Comunidad Vasca por delante del histórico Partido Nacionalista Vasco que pierde más de ciento cincuenta concejales a pesar de conseguir 327.100 Votos (17.000 votos más que en las elecciones del 2007). Este resultado electoral en el País Vasco no puede menos que cuestionar la pervivencia del pacto PSOE-PP que sostiene el Gobierno Vasco pues dicho gobierno ha dejado de ser representativo ante la correlación de fuerzas políticas existente tras las elecciones municipales del 22 de Mayo.


Finalmente es de indicar la irrupción en el panorama político español de Unión Progreso y Democracia, el partido de doña Rosa Díez, quien obtiene el 2´06 por ciento de los votos y con 465.125 sufragios logra ciento cincuenta y dos concejales en toda España. El éxito de este partido debería ser objeto de un análisis sociológico profundo realizado por personas expertas pues, a pesar de estar liderado por una antigua dirigente del Partido Socialista Obrero Español que llegó a ser Consejera de Comercio, Consumo y Turismo del Gobierno Vasco nacido del pacto PNV-PSOE en 1991; se ha convertido en el refugio de un sector importante de la derecha sociológica disconforme con la moderación y tibieza que, a su entender, muestra la dirección del Partido Popular.


Asimismo, y por último, también debe mencionarse la reaparición en el panorama institucional español, tras casi treinta años de ausencia, de la extrema derecha representada por los hasta ahora microscópicos grupúsculos “España 2000”, que logra cinco concejales (uno de ellos en la localidad madrileña de Alcalá de Henares) y “Plataforma por Cataluña”, que pasa de dieciséis concejales a sesenta y cuatro.


Siendo los resultados y los porcentajes surgidos de las elecciones autonómicas y municipales del 2011 los arriba reseñados, solo cabe concluir que, a pesar de quienes lo pretenden negar u ocultar con aplausos y bailes de exaltación del triunfo, hay en la sociedad española un poderoso malestar que se ha traducido en estas consultas en un notable incremento en el cuerpo electoral de legítimas actitudes antisistema y contrarias al régimen imperante, bien porque no vota o porque vota en blanco o en nulo o porque vota a opciones políticas claramente contrarias al marco constitucional surgido del llamado “consenso” de 1978. Esto debería llevarnos a todos los ciudadanos (que no a la casta política española que, atrincherándose detrás de la “todopoderosa” Constitución de 1978, ha demostrado ser ciega y sorda ante la realidad socio-política) a una profunda reflexión sobre el futuro político del país que seguramente debería dar por finiquitado todo el régimen nacido de la llamada transición y de la Constitución de 1978 yendo a un proceso constituyente que elaborara un nuevo y definitivo texto constitucional que, recogiendo las demandas sociales y políticas individuales de los ciudadanos y las colectivas de los pueblos que integran el Estado Español, solucionara los graves problemas generados por las crecientes tendencias centrífugas existentes en la política española y por el divorcio definitivo que se manifiesta entre las instituciones políticas del Estado y la sociedad.


jueves, 19 de mayo de 2011

15 - M: LA PRIMAVERA ESPAÑOLA

Cuando el 21 de Marzo entró la estación primaveral, todos pensábamos que iba a ser una primavera más, con sus lluvias, sus locos días de intenso frío y de calor abrasador y, por supuesto, sus alergias. Lo que no nos imaginábamos es que esta Primavera iba a ser especial, porque iba a emular a otras primaveras que han pasado a la historia como la Primavera de Praga o el Mayo Francés y que las principales reacciones alérgicas se iban a detectar entre la clase política.

Todo empezó el pasado día 15 de Mayo cuando una importante multitud de ciudadanos abarrotó las calles madrileñas en pacífica y legítima manifestación para reclamar una Democracia Real y mostrar su malestar contra una casta política que tiene secuestrada las libertades y que gobierna en beneficio de unos intereses poco claros haciéndonos cada día más pobres y menos libres.

Esta “Primavera Española” ha conseguido reunir a miles de personas de la más diversa procedencia generacional y de un amplio espectro ideológico que hasta hace cuatro años votaban, con mayor o menor ilusión, a unas opciones políticas que les han defraudado de forma continuada y constante permitiéndolas comprobar en sus propias carnes que este régimen de representación delegada no funciona, que se les reclama una vez cada cuatro años para elegir a un representante que una vez electo se olvida de ellos y no les vuelve a hacer caso hasta que les tenga que volver a solicitar el voto.

El 15-M ha significado un despertar de personas que no quieren ser súbditos ni consumidores sino ciudadanos libres en un régimen político de representación y participación directa y ha tenido tanta fuerza que ha conseguido por primera vez en treinta años preocupar gravemente a la casta política que nos mal gobierna, la cual ha empezado una campaña de desprestigio afirmando que se trata de jóvenes radicales antisistema que posee un importante componente lúdico-festivo, es decir, acudiendo casi a los mismos argumentos que han utilizado muchos de los tiranos que están siendo arroyados en el Norte de África por las protestas populares (recordemos aquello de “borrachos y drogadictos” de Gadafi).


Este movimiento ciertamente no es espontáneo sino que se ha ido gestando durante los años y años en los que la casta política ha realizado una política social y económica de Trágala, pero ahora, la ciudadanía ya no “traga” más y “lo quiere todo y ahora” porque ya lleva muchos años esperando con esperanza defraudada cual Vladimir y Estragón, los personajes de la obra de Samuel Beckett “Esperando a Godot”.


Durante muchas décadas, la casta política española, más aún ibérica; ha ido creando un régimen pervertido de falseamiento constitucional en el que, sobre el papel, se reconocían unos derechos que se negaban en la realidad, nos han hecho creer que participábamos en la gestión de la Res Pública por el simple hecho de acudir a las urnas cada cuatro años teniéndonos en cuenta en todo momento, pero ahora, tras años de sospechas, hemos comprobado que a nuestros políticos no les importamos, que han conducido a la ruina a miles de familias y que han vaciado unas arcas públicas que, ahora, nos tocara volver a llenar con nuestro sacrificio. Nos han demostrado incesantemente que cuando hay tiempos de “vacas gordas” los beneficios son para unos pocos y cuando vienen las “vacas flacas” a todos nos toca sacrificarnos generosamente para salir a flote.

Así pues, a todo este régimen de imposturas se le ha caído la máscara y la buena gente reclama otro sistema político y económico donde, para empezar, exista una democracia real para continuar reclamando un sistema económico más acorde con el planeta limitado en el que vivimos y con las justas exigencias de prosperidad, desarrollo y justicia de los más desfavorecidos. La sociedad española ha dado un primer paso en un largo y hermoso viaje que solo puede terminar cuando se llegue al destino deseado, no obstante, siendo de esperar que el régimen se defienda; hay que advertir que hay que continuar ampliando base y que jamás hay que caer en provocaciones, pues de lo poco que puede hacer retroceder a los que ya son nuevos Argonautas, es la irrupción de la violencia.


En definitiva, esta “Primavera Española” aparece como el principio del fin de un régimen político solo sustentado por intereses creados y supone la hermosa floración del deseo de vivir, no solo de sobrevivir, en unas personas que entre otras cosas no entienden, porque nadie puede entender, que se haya eliminado en la declaración de la renta la desgravación por vivienda habitual mientras se sigue manteniendo la desgravación por cuotas satisfechas a sindicatos y partidos políticos cuando lo primero es una necesidad mientras lo segundo es un simple acto de voluntarismo.


lunes, 16 de mayo de 2011

LA SAPIENCIA DE DON PÍO

Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana , Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.


Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo:

“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:

1) Los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.

Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.


viernes, 6 de mayo de 2011

ANTE LA NUEVA CONVOCATORIA DE ELECCIONES

Nuevamente se han convocado elecciones, esta vez municipales y autonómicas, para el próximo día 22 de Mayo del 2011 y “El Chouan Ibérico” no quiere dejar pasar este acontecimiento sin hacer una pequeña reflexión y hacer una modesta recomendación a sus lectores.


Generalmente las elecciones municipales y autonómicas son consideradas por la mayoría de la población como de menor importancia si se las compara con las elecciones generales, no obstante, no hay nada más alejado de la realidad porque desde hace años las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias que más directamente afectan a los ciudadanos, tales como la educación, la salud o la justicia siendo, junto con los ayuntamientos, las que manejan la mayor parte del dinero público que se recauda para dotar sus respectivos presupuestos además de tener la potestad de incrementar la presión fiscal a través del Impuesto sobre la Renta y de crear nuevas tasas.


De este modo, cuando en España se habla de “déficit público”, que es la situación que se da cuando el gasto de las distintas entidades públicas supera los ingresos, realmente no estamos hablando de un “déficit” en las cuentas del estado central sino de un “déficit” en los distintos organismos periféricos (Ayuntamientos y Comunidades Autónomas) que son los que realmente han generado la práctica totalidad de la deuda pública española y los que tendrán que practicar una política de austeridad que, dependiendo de los candidatos que resulten elegidos en las próximas elecciones, podrá significar graves recortes en los servicios públicos que disfrutan los ciudadanos.


A esta situación de endeudamiento se ha llegado porque los políticos que padecemos no han entendido la política autonómica y municipal como un servicio al ciudadano sino como una especie de regalía para satisfacción de las ambiciones personales de los respectivos barones de los partidos mayoritarios y como un escaparate propagandístico que convirtieran a la Comunidad Autónoma y al Municipio en un caladero de votos para las elecciones generales recurriendo para ello al fomento del clásico clientelismo y a enormes inversiones en faraónicas obras públicas que, en la mayoría de los casos, ni eran imprescindibles, ni necesarias, ni estaban suficientemente justificadas y que han provocado la generalización de la corrupción en la administración local y autonómica. Solo acudiendo a esta explicación se puede justificar la construcción del aeropuerto de Castellón en la Comunidad Valenciana gobernada por el Partido Popular o el de Ciudad Real en la Comunidad Castellano-Manchega gobernada por el Partido Socialista o las grandes obras públicas realizadas por el Ayuntamiento de Madrid que ha conseguido tener el solo el veinticinco por ciento del total de toda la deuda de los municipios españoles (y existen más de ocho mil).


No cabe la más mínima duda de que los partidos mayoritarios, alejados de un debate productivo y de propuestas realistas que favorezcan a los ciudadanos, se dedicaran en la campaña electoral que está a punto de comenzar a echarse los trastos a la cabeza señalando la paja en el ojo ajeno e intentando ocultar la viga en el propio intentando hacer de estas elecciones una especie de plebiscito a favor del adelanto de las elecciones generales. No obstante, lo que se decide el día 22 de Mayo del 2011 es la política a seguir en las administraciones más próximas a los ciudadanos por lo que los electores no podemos dejarnos engañar y no solo debemos castigar a todas aquellas listas que presenten a imputados o sospechosos de corrupción sino que además tenemos que aprovechar la ocasión para reclamar un rearme moral de la actividad política votando aquellas candidaturas que hagan de la honradez su principal propuesta de gestión y tengan en la ética su mayor activo político.


Por todo ello, “El Chouan Ibérico” recomienda a sus lectores, como siempre ha venido haciendo en estos tres años de existencia, que en las próximas elecciones municipales del 22 de Mayo se vote a las candidaturas presentadas por el Partido Carlista donde éstas se presenten o a las candidaturas ciudadanas integradas por militantes y simpatizantes del Partido Carlista o a las candidaturas independientes integradas por ciudadanos honrados en el caso de que no se presenten ninguna de las otras dos opciones recomendadas.


viernes, 29 de abril de 2011

MENSAJE DE S.M.C. DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA


MENSAJE AL PUEBLO CARLISTA

Fiel a mis antepasados, fiel a mi Augusto Padre, cumpliré con los deberes y sacrificios que me impone el ser hoy el abanderado dinástico del Carlismo, que la legitimidad de origen y de ejercicio, desde los tiempos de Carlos V, ha hecho recaer en mí.
Como mi padre, seré fiel a nuestras tradiciones, en primer lugar a nuestra tradición religiosa y, continuando su fidelidad innovadora, junto a los que deseen seguir este camino, dentro y fuera del vasto panorama del carlismo, elaborar entre todos un programa de futuro. No en balde se sacrificaron tantos carlistas, no en balde mi padre vivió y luchó hasta el final de su vida al servicio de estos ideales.

Los tiempos son hoy distintos, el panorama político y su problemática distintos. No por esto ha terminado nuestra misión: perseverar en el camino y en la lucha por la justicia y la libertad.

Una misión que se despliega frente a un mundo donde los países y hasta los continentes están interconectados. Por esto, nuestra mirada ha de abarcar a la vez nuestras Españas y este mundo interconectado que camina hacia una convergencia cada vez mayor. No pienso con este mensaje exponer un plan de actuación. Este plan, este camino, lo iremos haciendo “al andar”.


Sí quiero subrayar que para nuestro presente inmediato la grave crisis moral, política y económica por la que atraviesa el mundo nos obliga a explorar más a fondo, con más rigor y exigencia nuestra propuesta de gestión desde la base de la sociedad, desde la base de nuestras Españas, para que la renta producida sirva al desarrollo progresivo de los ciudadanos, y no al enriquecimiento de determinados entes o individuos, o vaya a engrosar burbujas evanescentes que, al final, a todos arruinan.


Desde siempre, inspirados por el principio de subsidiaridad, le hemos dado una expresión más acorde con los tiempos modernos; se trata de resolver a cada nivel, local, regional, nacional y, hoy en día, supranacional, los problemas por los actores sociales y que estos se impliquen responsablemente y con capacidad inventiva en esta resolución, teniendo siempre a la vista el bien colectivo. Es lo que hemos llamado nuestra autogestión. Así podemos obviar la irresponsabilidad y también la polarización agresiva que conforma cada vez más el diálogo político cuando, al contrario, debería ser abierto y constructivo.


También nuestras raíces de cultura cristiana y humanista, donde han dejado huella otras espiritualidades, nos instan a luchar contra el terrible déficit ético que aqueja hoy en día una sociedad como la nuestra con larga tradición de sacrificios y altura moral. La adoración del becerro de oro no sólo envilece, también hace opaca la visión de un mundo donde la pobreza sigue haciendo estragos y no sólo la pobreza, también la falta de democracia y libertad y el olvido de los derechos humanos y de los derechos de los Pueblos, que van unidos, concretamente como lo revelan las revueltas de la ribera sur del Mediterráneo. Podemos ser eficazmente solidarios y debemos preocuparnos por ellos.

Creo que desde nuestra secular identidad, original, comprometida y con la legitimidad democrática que nos otorga nuestra decidida participación en la transición democrática y nuestra marcha hacia una España plural, podemos ser actores históricos de un cambio de sistema económico, político, administrativo, de gestión ecológica de la sociedad, siendo líderes de opinión en el campo público, intelectual y político, que es lo que se necesita hoy en día.
Tenemos por delante una cautivadora tarea, y por ello, fiel a mi compromiso histórico y llevado por el amor que tengo a las Españas, haciendo una llamada especial a la juventud, me comprometo al asumir la herencia dinástica del Carlismo y del Ducado de Parma, a entregarme a ello junto con mi esposa, mi hermano Jaime, mis hermanas Margarita y Carolina, y mis tías María Teresa, Cecilia y María de las Nieves.


Dado en París el ocho de abril del año dos mil once.



Carlos Javier

lunes, 25 de abril de 2011

EL ALZAMIENTO DE PASCUA: DERECHO Y RAZÓN

En el preciso momento en que, a primeras horas de la mañana del 24 de Abril de 1916, hace justamente noventa y cinco años; un heterogéneo grupo formado por sindicalistas, nacionalistas, socialistas y sacerdotes católicos entraba en la Oficina Central de Correos de Dublín, daba comienzo lo que en la historia universal se conoce como “El Alzamiento de Pascua” y que significó un puñetazo en la mesa de una facción minoritaria del nacionalismo irlandés frente a las eternas tácticas dilatorias de la administración británica reacia a aprobar en el parlamento de Westminster la “Irish Home Rule”, es decir, la autonomía para Irlanda.


“El Alzamiento de Pascua” fue un total fracaso material del nacionalismo irlandés no solo porque, al igual que la famosa ofensiva del Tet desarrollada por el ejército norvietnamita en 1968, no alcanzó ninguno de los objetivos militares importantes pues los voluntarios irlandeses fueron incapaces de ocupar cualquier edificio administrativo británico que gozase de guarnición (por ejemplo el Castillo de Dublin); sino porque no logró movilizar e inclinar a su favor a la inmensa mayoría de la población irlandesa, que reaccionó ante los acontecimientos con asombro e indignación al considerar los hechos como una traición hacia los cuatrocientos mil irlandeses que combatían en Francia encuadrados en el ejército británico.


No obstante, tras la rendición de los voluntarios irlandeses ordenada por Pearse el 29 de Abril de 1916, el rechazo mayoritario de la población irlandesa, que en los días inmediatamente posteriores a dicha rendición había llegado al extremo de dedicar insultos y esputos a los prisioneros que iban conducidos por las fuerzas británicas a los campos de internamiento de Gales, fue tornándose en respeto primero, comprensión después y, finalmente, en decidido y rotundo apoyo a la causa de la independencia de Irlanda todo ello en un muy corto espacio de tiempo.


¿Cuál fue el motivo de tan radical cambio de actitud en la población irlandesa y en tan poco tiempo?. En primer lugar es preciso indicar, no solo que la población irlandesa asistió al “Alzamiento de Pascua” con asombro e indignación hacia los voluntarios irlandeses sino que además la población civil de Dublín fue la que más sufrió durante los siete días de combates al ser sorprendida en las calles por los tiroteos, quedar en muchos casos entre dos fuegos y no estar segura ni siquiera en sus domicilios al emplear el ejército británico innumerables piezas de artillería, incluso pesada, que desmintieron lo afirmado por Connolly de que “un gobierno capitalista jamás utilizaría la artillería contra sus propiedades”. Es decir, la población civil irlandesa y más concretamente la población de Dublín fue la que aportó el mayor número de bajas echando la culpa de todo ello a los irlandeses alzados.


Siendo esta la situación existente, no es aventurado afirmar que, tras sofocar “El Alzamiento de Pascua”, las autoridades inglesas tenían todo a su favor para consolidar durante décadas su posición en Irlanda, no obstante; los británicos debieron sufrir un momento de grave ceguera política porque rompiendo con su larga tradición pactista se dedicaron, amparados en el derecho vigente, a desarrollar una brutal represión con detenciones masivas, deportaciones e inmisericordes ejecuciones sumarias que, a la postre, fue lo que precisamente les granjeó la enemistad de la mayoría de los ciudadanos irlandeses e hizo que estos se decantaran por la independencia.


Cierto es que, los hechos del “Alzamiento de Pascua” podían ser legalmente considerados (como así lo fueron) por las autoridades inglesas como constitutivos de un delito de Alta Traición porque los voluntarios irlandeses no solo combatieron contra las fuerzas regulares británicas, sino que lo hicieron en un tiempo en el que la Gran Bretaña estaba en guerra con el Imperio Alemán y con previa inteligencia y apoyo militar de éste, pero al aplicar sin consideración ni equidad alguna todo el peso de la ley, de una ley que por cierto databa de 1351 y que concretamente tipificaba como delito de Alta Traición “Hacer o fomentar la guerra al Rey en su reino o adherirse a los enemigos del Rey en su reino”, los ingleses perdieron total y absolutamente la razón que pudieran tener confirmando el axioma clásico de que “Summun Ius, Summa Iniura” (Máxima Justicia, Máxima Injusticia) con el que los antiguos romanos pretendían explicar que la aplicación estricta de cualquier ley puede llevar a las mayores injusticias debiendo prevalecer siempre la Justicia sobre la mera aplicación de la Ley, conservando además, de este modo, la razón efectiva.


Por otro lado, existiendo en la aplicación de cualquier precepto legal el principio de que “ante unos hechos iguales hay que aplicar igual ley”; lo que aun hace más inexplicable e injustificable el comportamiento de los británicos con los rebeldes irlandeses de 1916 es la antagónica actitud que adoptaron con los bóers que, al mando del general Maritz, se sublevaron en Sudáfrica en Septiembre de 1914 dando lugar a lo que se conoce como “la Rebelión Maritz” tras la cual solo se impusieron a los líderes de la misma penas de seis y siete años de prisión quedando suspendidas dichas penas dos años después y tras la rendición total del África del Sudoeste Alemana. Esta doble vara de medir constituye también otro factor que demuestra no solo que los británicos carecían de toda razón a la hora de aplicar a los rebeldes irlandeses de 1916 la legislación existente sobre “Alta Traición”, sino también que carecían de cualquier legitimad jurídica para aplicarla, al no haberla aplicado anteriormente ante un hecho de la misma entidad y naturaleza.


martes, 19 de abril de 2011

“DE BUONAPARTE Y DE LOS BORBONES” de Francois Rene de Chateubriand

La editorial Acantilado ha publicado recientemente, reproduciendo la primera edición de esta obra aparecida en Francia en 1814, el famoso folleto de Francois René de Chateubriand titulado “De Buonaparte y de los Borbones” el cual hacía décadas que no se editaba en castellano.

“De Buonaparte y de los Borbones” es una breve obra apologética escrita por Chateubriand en 1814 durante los últimos meses del Primer Imperio Napoleónico. El texto, escrito para influir políticamente sobre las potencias coaligadas que en aquel momento invadían Francia a fin de que restaurasen en el trono francés a los Borbones y que no pactasen con un Napoleón que se encontraba en Fontainebleau al mando aún de un fuerte contingente militar de cerca de cincuenta mil hombres, fundamentalmente consiste en razonar el hecho de que permitir a Napoleón continuar en el poder sería la causa de que, tras unos años de paz aparente, se volviera a incendiar toda Europa por ser Bonaparte una persona de ambición ilimitada y nada proclive a respetar cualquier tratado que pudiera firmar.


Chateubriand estructura “De Bounaparte y de los Borbones” en tres partes clara y perfectamente diferenciadas.


En la primera parte y bajo el epígrafe “De Buonaparte”, Chateubriand hace una excelente descripción del gobierno imperial y de sus aparentes éxitos desmontando cada una de las ficciones en las que Napoleón sustentaba su fama de gran hombre, perfecto administrador y mejor gobernante.


En la segunda parte, titulada “De los Borbones”, el autor elogia la situación existente en la Francia prerrevolucionaria y el gobierno pacífico de los Borbones para terminar en la tercera parte, titulada “De los Aliados”, exhortando a las potencias aliadas a no pactar con Napoleón y a restaurar la monarquía borbónica en la persona de Luis XVIII.

La actualidad y vigencia de este folleto de Chateubriand se encuentra precisamente en su primera parte en la que al atacar a Napoleón (con bastante inmisericordia, todo hay que decirlo) describe todos los sutiles métodos de los que los tiranos y dictadores se han servido y se sirven para engañar a los pueblos consiguiendo incluso su anuencia y aplauso. Así, se denuncia la Ley de Reclutamiento Forzoso que hizo que durante los veinticinco años que duraron las guerras revolucionarias y napoleónicas murieran más franceses que en los trescientos años anteriores a la Revolución Francesa, el control y la manipulación de la prensa que es puesta al servicio propagandístico del tirano y la utilización del poder legislativo y de la policía para reprimir a los opositores.

En su tiempo hay quien consideró a Chateubriand como un profeta y de ser acertada tal consideración no cabe duda de que “De Buonaparte y de los Borbones” es su obra más profética porque se anticipó más de un siglo en vaticinar las causas políticas y morales que originarían el suicidio de Europa que fue la conflagración de 1914 -1918 y en la denuncia de los totalitarismos. Todo ello hace que este folleto del eminente autor francés merezca ser leído, considerado y tenido en cuenta como advertencia en el presente y posible remedio en el futuro.


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