CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta SOCIEDAD CIVIL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SOCIEDAD CIVIL. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de marzo de 2012

29 DE MARZO: HUELGA GENERAL


“El Chouan Ibérico” se suma y desea dejar patente su apoyo a la Huelga General convocada por distintas organizaciones y sindicatos para protestar contra la reforma laboral aprobada por el actual Gobierno presidido por el Señor Mariano Rajoy.


Muchas son las cuestiones y dudas que nos abordan cuando leemos el nombre de algunos sindicatos y organizaciones convocantes de esta huelga, pero ante la creciente ola de recortes que desde las instituciones financieras y políticas mundiales y europeas están siendo impuestas a los trabajadores españoles en particular y europeos en general y que amenazan con acabar con los logros de ciento cincuenta años de lucha del movimiento obrero, no podemos distraernos en discusiones estériles sobre momentos, estrategias y objetivos a alcanzar y simplemente solicitamos a nuestros lectores que, el próximo día 29 de Marzo del 2012, se sumen a la Huelga General.


Aunque convocada “contra la reforma laboral” esta Huelga General es contra la política restrictiva de derechos fundamentales y de recortes sociales que está desarrollando el actual gobierno popular por lo que no puede ni debe tener la escasa incidencia social que tuvo la huelga convocada el 29 de Septiembre del 2010 contra la reforma de las pensiones de jubilación aprobada por el gobierno socialista porque, de no conseguir la total paralización del país, el actual gobierno se sentiría con las manos libres para aplicar todo tipo de recortes sociales que, en definitiva, significarían la liquidación de todos los derechos que los trabajadores han obtenido con su sudor y con su sangre en siglo y medio de lucha.


Por todo ello:


EL 29 DE MARZO: ¡¡¡TODOS A LA HUELGA!!!


jueves, 8 de marzo de 2012

¿DÓNDE ESTÁ LA DEMOCRACIA?

Si democracia significa gobierno del pueblo, al que algunos añadieron por y para el pueblo, resulta que es una bella utopía, aún no realizada. Y, sin embargo, es difícil encontrar hoy un sólo país en el mundo que no se defina como democrático, aunque su sistema de gobierno resulte de lo más tiránico.


Claro que los que más presumen de serlo, distan mucho de haber conseguido llegado a esa realidad. Empecemos por nuestra propia casa. Superada la dictadura franquista, nos dotamos de una Constitución que abre paso a la participación popular en el gobierno, a través de un sufragio universal y secreto. Cada cuatro años, nos convocan a una elecciones para que elijamos libremente (?) a nuestros representantes. ¿Entre quiénes?. Entre las listas que han preparado los partidos políticos. Listas bien cerradas. Luego, los votos emitidos se computan a través de la mecánica llamada de d´Hont y de las provincias como circunscripciones electorales que asegura a dos partidos el control de las cámaras, bien a través de la mayoría absoluta o pactando con algún partido nacionalista periférico, si no la ha conseguido. El sistema, radicalmente injusto y, en la práctica, totalmente antidemocrático, se perpetúa, porque ninguno de los partidos mayoritarios está dispuesto a flexibilizar un sistema que les garantiza el poder, continua o alternativamente.


La perversión del sistema les lleva a que su forma de actuación, en el poder o en la oposición, está más dirigida a la conquista o conservación del gobierno que a servir a los ciudadanos. El PSOE que perdió estrepitosamente las elecciones, acaba de celebrar un Congreso para elegir al sucesor del Rodríguez Zapatero en su secretaría general. ¿Se ha enterado la opinión pública de las diferencias programáticas entre los dos candidatos a sucederle?. La lucha entre dos personas ha ocultado una serena reflexión ideológica. Ha faltado una profunda autocrítica, capaz de explicar la pérdida de cuatro millones de votos. ¿Cómo se entiende la aplastante aprobación de la gestión del sr. Zapatero que les llevó a ese desastre?.


Y ¿qué decir de la reformas reaccionarias emprendidas por el PP, amparado en su mayoría absoluta?. Es plausible, en mi opinión, la derogación de la reforma de la anterior ley del aborto que convertía este mal ético en un derecho en vez de ser un hecho despenalizado en ciertos supuestos graves. Pero el resto de las medidas, suponen un grave paso atrás. El rechazo a todo pacto integral en materia educativa, con su cierre ideológico. El endurecimiento de las sanciones penales, con olvido de su función rehabilitadora que consagra la misma Constitución. La eliminación de los subsidios a las energías renovables, la apuesta en cambio por el carbón y la prolongación de la vida de las obsoletas centrales nucleares, el soñar con la reactivación de la economía del ladrillo. La búsqueda del incremento del empleo, a través del abaratamiento del despido y de contratos basura. El apoyo público a la banca, empujándola a macrofusiones. Los recortes que acabarán extendiéndose a los gastos sociales: educación sanidad, dependencia...¿Será cierto que en cuanto pasen las elecciones andaluzas. tendremos que soportar una brusca subida del IVA?.


Si elevamos nuestra mirada a la Unión Europea, el déficit democrático es, si cabe, aun más visible. Una unión de mercado que no cuenta con un gobierno económico común. Un Parlamento que no controla y unos consejos ejecutivos, designados a espaldas de los ciudadanos. Un banco central que no ejerce como tal, sino para ayudar a los bancos, o para salvar in extremis y a regañadientes, emisiones de deuda pública de los Estados miembros. Y el caciquismo total de Merkel y Sarkozy que trata al resto como a menores de edad, menos a Londres que juega a estar, a la vez, dentro y fuera, para salvar el predominio de la City bursátil. Con el pretexto de salvar al euro, se imponen medidas draconianas de control del déficit público y exigencia total de privatizaciones. El desmantelamiento del Estado del Bienestar conseguido en los países europeos, en forma desigual, es ya una profecía a punto de cumplirse. Los mercados, o sea los grandes mercaderes, así lo han decidido. Y nuestros gobernantes, conservadores o ex-socialdemócratas se aprestan a complacerles.


Y si nuestra mirada se globaliza y se extiende a la Organización de Naciones Unidas, cualquier sombra de apariencia democrática se evapora. La Asamblea no tiene poderes, sino que están reservados a un Consejo de Seguridad, en el cual cinco miembros tienen derecho a veto. Son las llamadas potencias vencedoras en la segunda guerra mundial: Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, China y Francia. Lo tienen y lo ejercen, cuando les conviene a sus intereses. USA no duda en aplicarlo para evitar las condenas del Estado de Israel por sus frecuentes violaciones del derecho internacional. Y últimamente, Rusia y China para que no se condene al régimen sirio por las masacres que comete contra su pueblo que está reclamando libertades.


¿Dónde está la democracia?. En el corazón y en la mente de las víctimas de las violaciones constantes de Derechos Humanos. De las que no se han resignado y han dicho basta. ¿Por qué están lejos de conseguirla?. Porque hay bastantes que, aunque no sean autores de esas violaciones, se convierten en sus cómplices, cuando cierran sus ojos y sus oídos a esas injusticias, y siguen votando a los que las perpetran o las consienten. Porque se aprovechan de las ventajas del sistema y prefieren no pensar y no complicarse la vida involucrándose en la lucha por la libertad. Es más cómodo arrellenarse en la butaca, frente al televisor y no discutir el pensamiento único que se expande por los controlados medios de comunicación.


La historia humana no es lineal en el avance hacia mayores cotas de justicia y libertad. Ha habido avances y retrocesos. Hoy estamos en una situación crítica en que nos jugamos el suicido colectivo. La guerra, el hambre, la degradación moral, la destrucción del ecosistema que permite la misma vida humana, nos acechan. ¿Sabremos optar por la vía solidaria que permita a nuestros descendientes una vida más justa y digna?.


Pedro Zavala


jueves, 29 de diciembre de 2011

GENIOS DE ESPAÑA Y ACTITUDES "EMPRESARIALES"

Todos recuerdan el famoso "¡Que inventen ellos!" con el que se lamentaba un famoso escritor de la generación del noventa y ocho de la ausencia de amor por la ciencia y la tecnología que había en las Españas de finales del siglo XIX y principios del XX abriendo un debate intelectual de gran duración y calado sobre el abandono de las disciplinas científicas y técnicas por parte de los españoles no resultando nada más falso que atribuir a la abulia, al desdén o a la más completa ausencia de inteligencia natural en los súbditos hispanos, que los hacían seres vedados para toda cuestión científico-técnica; la situación trágica de la investigación en nuestro país.


Ciertamente, en nuestra historia son escasos los premios Nobel en disciplinas científicas y más aun resultan escasas las patentes de inventos geniales reduciéndose el más famoso de ellos a la conocida y popular "Fregona", pero no es más cierto que tal escasez no se debe a la ausencia de personalidades geniales que con su trabajo y tesón individual dieron al mundo entero grandes inventos de suprema relevancia que aun hoy, perfeccionados y mejorados, se siguen utilizando.


Podemos y debemos citar a Monturiol que inventó el submarino moderno y a Isaac Peral que lo perfecciono creando el submarino eléctrico que fue utilizado hasta los años cincuenta del siglo XX, asimismo tenemos que citar a Torres Quevedo que diseño un dirigible superior al que en la misma época había diseñado el alemán Von Zeppelin y por último a Juan de la Cierva que inventando el "Autogiro" abrió el camino al helicóptero y al avión de despegue vertical.


Entonces ¿Como es posible que tales creaciones españolas se ignoren por parte de los mismos españoles y que se haya especulado durante mucho tiempo sobre la indisposición en España hacia la ciencia?. La respuesta a esta pregunta se encuentra en las mismas biografías de los genios anteriormente citados. Isaac Peral murió en Berlín donde el gobierno alemán le hizo toda clase de propuestas para hacerse con el invento del sumergible ante lo cual siempre respondía: "Este invento será para la Patria o no será para nadie", Torres Quevedo, firmó un contrato en 1913 con la compañía francesa ASTRA para fabricar su dirigible si bien en el contrato excluyo a España del pago de los derechos de patente en caso de que decidiera adquirir dirigibles y finalmente Juan de la Cierva, abandonó España en la década de los años veinte del pasado siglo para desarrollar su "Autogiro" en la Gran Bretaña. Es decir, todos estos genios y, sin duda muchos más que nos resultan anónimos, tuvieron que abandonar España para que sus inventos dejasen de ser sueños diseñados sobre el papel y se convirtieran en realidades concretas y todo ello porque no encontraron en este país el más mínimo apoyo económico del llamado "sector empresarial".


Empresario es, como su propio nombre indica, el que emprende, el que empieza, el que abre camino y el que, por tanto, se arriesga, pero en Las Españas de hoy, de ayer y de siempre, aunque algunos se llamen empresarios y se agrupen en "asociaciones empresariales" no existen tales siendo los individuos que tal nombre usurpan vulgares desalmados (no tienen alma ni espíritu generoso), apátridas (no conocen vinculación a tierra, tradición o comunidad alguna) y egoístas (no van más allá de su minúsculo interés individual) que buscan el mayor de los beneficios en el menor de los tiempos posibles, dan la espalda a todo tipo de innovación que implique un desembolso económico inmediato aunque posteriormente genere los mayores y mejores beneficios que son aquellos que perduran largamente en el tiempo y que, siendo más propensos a la práctica de la especulación y de la usura con el único objeto de conseguir un enriquecimiento tan rápido y grande como colectivamente estéril; tienen hipotecada toda la producción nacional y por tanto, gran parte de la economía española, a la obtención y graciosa concesión de licencias extranjeras para fabricación de los más elementales productos cotidianos.


Esta es la cruda realidad que hace que el país que ha dado el submarino moderno, tenga que fabricar sus submarinos bajo licencia francesa, que el país que ha dado el autogiro, precursor del helicóptero contemporáneo, carezca de una fuerte y competitiva industria aeronáutica propia; por tanto los programas de I+D (Investigación más Desarrollo) que planifiquen los gobiernos siempre fracasarán, no por la ausencia de investigación o investigadores, que aun en el falso caso de no existir genios propios y autóctonos siempre se podrán adquirir en el extranjero (1) sino por el total desinterés del llamado "Sector privado" en desarrollar lo inventado, diseñado o descubierto.


Una verdadera política de desarrollo científico y tecnológico no es ni puede ser ajena e independiente de una política económica general del país la cual exige cada vez más un cambio de la actitud empresarial y, en caso de no darse esta, la imposición de una férrea disciplina que haga que la economía sirva a los intereses generales del pueblo y del estado apartando de la vida económica a esos especuladores, usureros e ingenieros financieros que actúan como verdaderos parásitos de las clases creadoras y productivas de Las Españas, logrando su más completa defenestración social.











(1) Muchos podrían ser los ejemplos pero nos limitaremos a citar los casos del ingeniero aeronáutico Fockker el cual era holandés a pesar de haber desarrollado sus diseños e inventos en y para el Imperio Alemán en la primera década del siglo XX y el más sangrante caso de los ingenieros de la Messermicht que habiéndose refugiado en España tras el final de la II Guerra Mundial, trayéndose consigo los planos y diseños de los aviones a reacción no consiguieron financiación ni apoyo para producir y desarrollar sus diseños con lo que se renunció a tener una industria aeronáutica propia y competitiva.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

“EL QUE QUIERA… QUE SE LO PAGUE”

De un tiempo a esta parte viene instalándose en toda reivindicación, más populista que popular, una frase que esconde toda una filosofía puramente liberal e individualista de un grave alcance máxime cuando esta frase es citada con cierta reiteración por sectores contrarios al liberalismo y supuestamente defensores de los servicios públicos. Dicha frase es: “El que quiera… que se lo pague”.


Ciertamente se ha podido ver durante la reciente visita del Santo Padre a Madrid con motivo de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud como grupos de manifestantes contrarios a la mencionada visita pastoral portaban pancartas con lemas como “no con mis impuestos” o “El que quiera religión que se lo pague”.


“El que quiera… que se lo pague” es el resumen de una filosofía económica y política que es la que desde las más altas instancias del poder económico mundial pretenden imponernos a todos. Ciertamente es muy cuestionable que un no católico tenga que ayudar indirectamente, a través de sus impuestos, a la financiación de la Iglesia Católica española, pero aplicando ese mismo razonamiento cabría preguntarse por qué los ciudadanos que no tienen hijos tienen que contribuir a través de sus impuestos a sufragar el gasto público que generan los hijos de los demás, por ejemplo, en educación.


En nuestro país, aquel que no desee contribuir con sus impuestos a la financiación de la Iglesia Católica puede optar en su declaración del Impuesto sobre las Personas Físicas por colaborar con fines sociales, con lo que posiblemente su dinero vaya a parar a manos de diversas ONGs que en no pocos casos actúan como unos “dedos largos” de distintos partidos políticos, pero aquellos ciudadanos que son o se sienten republicanos o, en cualquier caso, no se sienten identificados con S. E. El Jefe del Estado no tenemos posibilidad alguna de evadirnos de contribuir con nuestros impuestos a sostener una Institución o persona que no nos convence y desde luego aquellos ciudadanos que no tienen hijos o son antimilitaristas o gozan de una espléndida salud tampoco tienen la posibilidad de no contribuir con sus impuestos a sufragar el gasto publico que generan los hijos que ellos no tienen o un ejército que no quieren o una sanidad que no van a utilizar.


La primera y última razón de que, salvo en materia de religión, todos los ciudadanos contribuyamos a sufragar todos los servicios, los utilicemos o no, nos gusten o no, creamos en ellos o no, es la solidaridad y el apoyo mutuo. Así es justo y necesario que las personas sanas contribuyan con sus impuestos a mantener un sistema público de salud y que los que no tienen hijos contribuyan a que exista un sistema educativo eficaz.


Lo curioso de la frase de “el que quiera… que se lo pague” se encuentra en que quien la esgrime pretende atacar a un sistema económico y social que, sin manifestar estar conforme con la misma, esta intentando por todos los medios entronizar en la gestión de los servicios públicos la sustancia filosófica que la misma sintetiza. Así, son los liberales y los llamados “nuevos conservadores” (neocon), quienes, sin duda aprovechando las muchedumbres que claman por “el que quiera… que se lo pague”, están justificando la privatización de los más esenciales servicios públicos. De este modo pretenden justificar la privatización de la educación, la cual permitirá que aquellos que no tienen hijos puedan ahorrarse los dineros que la escolarización provoca en sus economías domésticas o el llamado “copago” en sanidad, el cual generará que aquellos que van menos al médico desembolsen menos dinero en sanidad.


Por todo ello, eso de “el que quiera… que se lo pague” puede convertirse, o mejor dicho se está convirtiendo ya, en un boomerang que lanzado contra unas concretas instituciones se ha vuelto contra los servicios públicos que los inventores de la frasecita pretendían o tenían intención de defender y si hace años se afirmaba aquello de “el que quiera monarquía, que se la pague” o “el que quiera religión, que se la pague” ahora estamos a punto de que se materialice “el que quiera sanidad, que se la pague”, “el que quiera educación, que se la pague” o “el que quiera jubilación que se la pague”.


lunes, 6 de junio de 2011

LA CUESTIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS

Los españoles llevamos meses oyendo hablar a la casta política que nos domina de la necesaria reforma de las Cajas de Ahorros y de la imprescindible salida de las mismas de “los políticos” pero nadie explica con claridad que es lo qué está pasando en las numerosas Cajas de Ahorro de nuestro país.


Las Cajas de Ahorro son entidades de crédito similares a los bancos, pero, teóricamente, diferenciadas de éstos por su estricto control gubernativo y por su regulación legislativa. Concretamente, los bancos son sociedades anónimas, mientras que las cajas de ahorro se rigen por la ley de sociedades limitadas de carácter fundacional, motivo por el que deben destinar parte de sus dividendos a fines sociales teniendo representación gubernamental (o mejor dicho política) en su seno aunque no por ello dejan de ser entidades privadas.


El origen de las Cajas de Ahorro en España se remonta a los “Montes de Piedad” creados principalmente en el siglo XVII por Francisco Piquer (Padre Piquer) que permitían a los pobres la posibilidad de obtener unas sumas de dinero en efectivo para satisfacer sus necesidades más urgentes a cambio de depositar, con posibilidad de recuperarlas posteriormente, algunas prendas. Posteriormente, los “Montes de Piedad” fueron evolucionando y buscaron el fomento del ahorro entre los más desfavorecidos, surgiendo así las “Cajas de Ahorro” que respondían a la filosofía de premiar al ahorro con un pequeño interés al tiempo que prestaban dinero de los depósitos a un interés mas bajo que los bancos privados. Al igual que los bancos, la diferencia entre el interés pagado y el cobrado constituía el beneficio de la Caja de Ahorro, el cual debía destinarse a fines sociales no teniendo por tanto ánimo de lucro.


La regulación moderna de las “Cajas de Ahorro” en nuestro país se remonta a 1933 con la aprobación en las Cortes del llamado Estatuto para las Cajas Generales de Ahorro Popular” por el que se crea el “Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorro” como organismo de control de las mismas. En 1971 el control de las Cajas de Ahorro pasa a depender directamente del Banco de España y en 1977 se produce la primera reforma de las Cajas de Ahorro llevada a cabo por el Ministro de la UCD don Enrique Fuentes Quintana quién elimina muchas de las limitaciones impuestas a las operaciones financieras de las Cajas de Ahorro y las permite operar prácticamente igual que un banco aunque bajo un férreo control político, que no estatal, dependiente finalmente del partido político o coalición gobernante en cada Comunidad Autónoma.


Desde 1977, el personal laboral de las Cajas de Ahorro ha ido aumentando progresivamente y las mismas han ido funcionando como puros y simples bancos, aunque manteniendo unas “obras sociales” cada vez más parecidas a las fundaciones que poseen las distintas entidades financieras para obtener beneficios fiscales. Al mismo tiempo la intervención en la administración de las Cajas de Ahorro de políticos de todos los colores ha provocado que las decisiones que se tomaban en su seno no obedecieran exclusivamente a razones económicas y sociales sino también políticas llegando a financiar y a participar en obras públicas de más que dudosa rentabilidad económica (Aeropuerto de Ciudad Real, por ejemplo) y a dar préstamos de “dudoso cobro” a Partidos Políticos para financiación de sus campañas electorales.


Esta continuada situación, que ha llevado a no pocas “Cajas de Ahorro” al borde de la quiebra ha hecho que los políticos, que han sido los principales beneficiarios de las Cajas de Ahorro durante estas últimas cuatro décadas, pretendan reformarlas en el sentido de fusionarlas y salir de los consejos de administración de las mismas. Con la fusión de las Cajas de Ahorro se logrará que Cajas solventes se hagan cargo de las Cajas que se encuentran al borde de la quiebra y las reconduzcan hacia la rentabilidad además de reducir los gastos en personal e infraestructuras, pues la fusión de las Cajas de Ahorro conllevara el despido o la prejubilación de varios miles de trabajadores y con la salida en estampida de “los políticos” de los consejos de administración de las Cajas se conseguirá que, de quebrar alguna caja y de perder sus ahorros los pequeños impositores, no se eche la culpa del desastre a quienes en verdad lo tienen, es decir, a los políticos y a sus partidos.


Evidentemente, la situación económica general de España y la particular de las Cajas de Ahorro hace imprescindible una reforma de estas entidades, pero esta reforma no debería ir orientada a su privatización sino a su estatalización y a la redacción de un nuevo estatuto de Cajas de Ahorro que, partiendo de su fusión en una única Caja de Ahorro, fuera el embrión de la creación de una sana banca pública cuyo fin social fundamental no fuera tener fundaciones u obras sociales sino la socialización del crédito. Así, por ejemplo, esta banca pública podría primar a sus impositores con un interés menor que el que conceden los bancos a los suyos pero también cobrar un interés menor que el que cobran los bancos a los que solicitasen un préstamo. Por su parte el Estado garantizaría el cien por cien de los depósitos de esta banca pública cuyo funcionamiento tendría por objeto exclusivamente el servicio social y la obtención de beneficios limitados que la permitieran autofinanciarse y seguir asegurando el flujo del crédito a sus clientes.


jueves, 19 de mayo de 2011

15 - M: LA PRIMAVERA ESPAÑOLA

Cuando el 21 de Marzo entró la estación primaveral, todos pensábamos que iba a ser una primavera más, con sus lluvias, sus locos días de intenso frío y de calor abrasador y, por supuesto, sus alergias. Lo que no nos imaginábamos es que esta Primavera iba a ser especial, porque iba a emular a otras primaveras que han pasado a la historia como la Primavera de Praga o el Mayo Francés y que las principales reacciones alérgicas se iban a detectar entre la clase política.

Todo empezó el pasado día 15 de Mayo cuando una importante multitud de ciudadanos abarrotó las calles madrileñas en pacífica y legítima manifestación para reclamar una Democracia Real y mostrar su malestar contra una casta política que tiene secuestrada las libertades y que gobierna en beneficio de unos intereses poco claros haciéndonos cada día más pobres y menos libres.

Esta “Primavera Española” ha conseguido reunir a miles de personas de la más diversa procedencia generacional y de un amplio espectro ideológico que hasta hace cuatro años votaban, con mayor o menor ilusión, a unas opciones políticas que les han defraudado de forma continuada y constante permitiéndolas comprobar en sus propias carnes que este régimen de representación delegada no funciona, que se les reclama una vez cada cuatro años para elegir a un representante que una vez electo se olvida de ellos y no les vuelve a hacer caso hasta que les tenga que volver a solicitar el voto.

El 15-M ha significado un despertar de personas que no quieren ser súbditos ni consumidores sino ciudadanos libres en un régimen político de representación y participación directa y ha tenido tanta fuerza que ha conseguido por primera vez en treinta años preocupar gravemente a la casta política que nos mal gobierna, la cual ha empezado una campaña de desprestigio afirmando que se trata de jóvenes radicales antisistema que posee un importante componente lúdico-festivo, es decir, acudiendo casi a los mismos argumentos que han utilizado muchos de los tiranos que están siendo arroyados en el Norte de África por las protestas populares (recordemos aquello de “borrachos y drogadictos” de Gadafi).


Este movimiento ciertamente no es espontáneo sino que se ha ido gestando durante los años y años en los que la casta política ha realizado una política social y económica de Trágala, pero ahora, la ciudadanía ya no “traga” más y “lo quiere todo y ahora” porque ya lleva muchos años esperando con esperanza defraudada cual Vladimir y Estragón, los personajes de la obra de Samuel Beckett “Esperando a Godot”.


Durante muchas décadas, la casta política española, más aún ibérica; ha ido creando un régimen pervertido de falseamiento constitucional en el que, sobre el papel, se reconocían unos derechos que se negaban en la realidad, nos han hecho creer que participábamos en la gestión de la Res Pública por el simple hecho de acudir a las urnas cada cuatro años teniéndonos en cuenta en todo momento, pero ahora, tras años de sospechas, hemos comprobado que a nuestros políticos no les importamos, que han conducido a la ruina a miles de familias y que han vaciado unas arcas públicas que, ahora, nos tocara volver a llenar con nuestro sacrificio. Nos han demostrado incesantemente que cuando hay tiempos de “vacas gordas” los beneficios son para unos pocos y cuando vienen las “vacas flacas” a todos nos toca sacrificarnos generosamente para salir a flote.

Así pues, a todo este régimen de imposturas se le ha caído la máscara y la buena gente reclama otro sistema político y económico donde, para empezar, exista una democracia real para continuar reclamando un sistema económico más acorde con el planeta limitado en el que vivimos y con las justas exigencias de prosperidad, desarrollo y justicia de los más desfavorecidos. La sociedad española ha dado un primer paso en un largo y hermoso viaje que solo puede terminar cuando se llegue al destino deseado, no obstante, siendo de esperar que el régimen se defienda; hay que advertir que hay que continuar ampliando base y que jamás hay que caer en provocaciones, pues de lo poco que puede hacer retroceder a los que ya son nuevos Argonautas, es la irrupción de la violencia.


En definitiva, esta “Primavera Española” aparece como el principio del fin de un régimen político solo sustentado por intereses creados y supone la hermosa floración del deseo de vivir, no solo de sobrevivir, en unas personas que entre otras cosas no entienden, porque nadie puede entender, que se haya eliminado en la declaración de la renta la desgravación por vivienda habitual mientras se sigue manteniendo la desgravación por cuotas satisfechas a sindicatos y partidos políticos cuando lo primero es una necesidad mientras lo segundo es un simple acto de voluntarismo.


lunes, 16 de mayo de 2011

LA SAPIENCIA DE DON PÍO

Corría el año 1904 y aquella tertulia, que había abierto el gallego Ramón María del Valle-Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana , Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.


Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo:

“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:

1) Los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben.

Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.


viernes, 6 de mayo de 2011

ANTE LA NUEVA CONVOCATORIA DE ELECCIONES

Nuevamente se han convocado elecciones, esta vez municipales y autonómicas, para el próximo día 22 de Mayo del 2011 y “El Chouan Ibérico” no quiere dejar pasar este acontecimiento sin hacer una pequeña reflexión y hacer una modesta recomendación a sus lectores.


Generalmente las elecciones municipales y autonómicas son consideradas por la mayoría de la población como de menor importancia si se las compara con las elecciones generales, no obstante, no hay nada más alejado de la realidad porque desde hace años las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias que más directamente afectan a los ciudadanos, tales como la educación, la salud o la justicia siendo, junto con los ayuntamientos, las que manejan la mayor parte del dinero público que se recauda para dotar sus respectivos presupuestos además de tener la potestad de incrementar la presión fiscal a través del Impuesto sobre la Renta y de crear nuevas tasas.


De este modo, cuando en España se habla de “déficit público”, que es la situación que se da cuando el gasto de las distintas entidades públicas supera los ingresos, realmente no estamos hablando de un “déficit” en las cuentas del estado central sino de un “déficit” en los distintos organismos periféricos (Ayuntamientos y Comunidades Autónomas) que son los que realmente han generado la práctica totalidad de la deuda pública española y los que tendrán que practicar una política de austeridad que, dependiendo de los candidatos que resulten elegidos en las próximas elecciones, podrá significar graves recortes en los servicios públicos que disfrutan los ciudadanos.


A esta situación de endeudamiento se ha llegado porque los políticos que padecemos no han entendido la política autonómica y municipal como un servicio al ciudadano sino como una especie de regalía para satisfacción de las ambiciones personales de los respectivos barones de los partidos mayoritarios y como un escaparate propagandístico que convirtieran a la Comunidad Autónoma y al Municipio en un caladero de votos para las elecciones generales recurriendo para ello al fomento del clásico clientelismo y a enormes inversiones en faraónicas obras públicas que, en la mayoría de los casos, ni eran imprescindibles, ni necesarias, ni estaban suficientemente justificadas y que han provocado la generalización de la corrupción en la administración local y autonómica. Solo acudiendo a esta explicación se puede justificar la construcción del aeropuerto de Castellón en la Comunidad Valenciana gobernada por el Partido Popular o el de Ciudad Real en la Comunidad Castellano-Manchega gobernada por el Partido Socialista o las grandes obras públicas realizadas por el Ayuntamiento de Madrid que ha conseguido tener el solo el veinticinco por ciento del total de toda la deuda de los municipios españoles (y existen más de ocho mil).


No cabe la más mínima duda de que los partidos mayoritarios, alejados de un debate productivo y de propuestas realistas que favorezcan a los ciudadanos, se dedicaran en la campaña electoral que está a punto de comenzar a echarse los trastos a la cabeza señalando la paja en el ojo ajeno e intentando ocultar la viga en el propio intentando hacer de estas elecciones una especie de plebiscito a favor del adelanto de las elecciones generales. No obstante, lo que se decide el día 22 de Mayo del 2011 es la política a seguir en las administraciones más próximas a los ciudadanos por lo que los electores no podemos dejarnos engañar y no solo debemos castigar a todas aquellas listas que presenten a imputados o sospechosos de corrupción sino que además tenemos que aprovechar la ocasión para reclamar un rearme moral de la actividad política votando aquellas candidaturas que hagan de la honradez su principal propuesta de gestión y tengan en la ética su mayor activo político.


Por todo ello, “El Chouan Ibérico” recomienda a sus lectores, como siempre ha venido haciendo en estos tres años de existencia, que en las próximas elecciones municipales del 22 de Mayo se vote a las candidaturas presentadas por el Partido Carlista donde éstas se presenten o a las candidaturas ciudadanas integradas por militantes y simpatizantes del Partido Carlista o a las candidaturas independientes integradas por ciudadanos honrados en el caso de que no se presenten ninguna de las otras dos opciones recomendadas.


martes, 12 de abril de 2011

UNA EXPLICACIÓN A LA CRISIS DEL CINE

De las artes existentes, la más popular a la vez que sintética de todas ellas es la denominada “Séptimo Arte”, es decir, el cine; el cual a pesar de haber ido evolucionando rápidamente en poco más de cien años al pasar de ser mudo a ser sonoro y de ser en blanco y negro a ser en color y, más aun, en tres dimensiones, parece ser que esta pasando por una importante crisis a nivel mundial que no solo afecta al cine español.


El cine es un arte sintética porque reúne en ella a todas las demás artes, así en cualquier producción cinematográfica veremos como se requiere de la arquitectura aunque solo sea para hacer unos decorados en cartón piedra, de la fotografía, de la pintura, de la música y sobre todo de la literatura que se manifiesta en los guiones de las películas muchos de los cuales son adaptaciones para el cine de novelas más o menos clásicas y famosas en el mundo literario.


Fundamentalmente, la crisis que sufre el cine tiene su origen en una crisis generalizada de todas las artes de las que se nutre consideradas individualmente, pero sobre todo y ante todo en una crisis de la literatura empezando a ser muy difícil encontrar una película con un guión que desarrolle un argumento original, llegando al extremo de que un porcentaje representativo de las películas que actualmente se estrenan en la gran pantalla o bien son segundas versiones (remakes) de otras películas anteriores o adaptaciones para la gran pantalla de antiguas series televisivas, que tras una muy sabia campaña publicitaria consiguen, más o menos, la benevolencia del público. Además de este hecho irrefutable, resulta que otro porcentaje muy elevado de nuevas producciones cinematográficas posee un argumento ya utilizado con anterioridad en otras muchas películas. Así, por ejemplo, es de señalar que una película que sonaba mucho para ser “triunfadora” en los premios “Oscar” de este año 2011 fue “Valor de Ley”, remake de la conocida película del mismo título dirigida en 1969 por Henry Hathaway y protagonizada por John Wayne, lo que ya es indicativo de que tal vez las musas, que inspiran novedades, hayan dado la espalda a los guionistas.


Las segundas versiones o remakes al menos poseen la honradez de no pretender disimular que se nutren directamente de los mismos guiones de los que se sirvieron las versiones primigenias utilizando incluso las mismas frases, pero donde la crisis del cine se manifiesta con toda su crudeza es en la esterilidad de los argumentos de las nuevas producciones cinematográficas los cuales tienen que basarse en los ya utilizados anteriormente por otras. Esta repetición de los argumentos puede ser clara y directa como ocurre en la recientemente estrenada “Invasión a la Tierra”, que reproduce el argumento de “Independence Day” u ocultarse mediante un cambio de escenario o de época como ocurre, por ejemplo con “Avatar” que tiene el mismo argumento que un viejo Western que narra “la Conquista del Oeste” o con las resucitadas películas de “Romanos” que, como “Centurión” o “La Legión del Águila”, nos presentan al viejo “Rambo” con una loriga y un gladio en vez de un AK-47.


Siendo esta la cruda realidad de las producciones cinematográficas que de unos años a esta parte inundan las pantallas de nuestros cines no es de extrañar que los espectadores tengan la sensación de que están viendo una y otra vez la misma película y que a la media hora de proyección ya sospechen con certeza que es lo que va a ocurrir y como va a terminar la misma no siendo extraño, pues, que el número de asistentes a las salas de proyección vaya descendiendo. Frente a esto la industria cinematográfica intenta salvar la crisis con la huída hacia delante que supone la introducción en todas las películas de unos efectos especiales cada vez más sofisticados y llamativos y con la introducción cada vez más frecuente del efecto 3D en todas las cintas, pero de no solucionarse el problema de la falta de originalidad de guiones y argumentos no es de esperar que estas medidas sean suficientes para salvar al séptimo arte porque estos efectos no alejan ni pueden alejar del espectador la pésima sensación, mortal para el arte cinematográfico, de ya haber visto la película con anterioridad en alguna otra ocasión.


miércoles, 30 de marzo de 2011

HABÉIS OÍDO QUE SE DIJO... PERO YO OS DIGO...

Aquel Maestro, llamado Jesús de Nazaret, enseñaba con autoridad propia. No dependía de los dichos de los sabios, ni de los escribas. Se atrevía a ir más allá de ley judía, llevándola a su radicalidad, con lo que la trascendía. Rompía su esquema retributivo y se situaba en otra esfera. Se dijo “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Yo, en cambio, os digo: “Amad a vuestro enemigos”. La ley del talión, el ojo por ojo y diente por diente, resulta desbordada.


¿Los seguidores de Jesús habremos de poner la otra mejilla, tendremos que renunciar a hacer frente a quien nos agravia, nos estará vedado el resistir al mal?. Y aquí los exégetas empiezan a discutir, a razonar sobre lo que dijo o quiso decir, sobre si la traducción es fiel a las palabras recogidas por el evangelista. ¿Dónde quedaría la justicia o la legítima defensa?... Lo que realmente rompen las palabras de Jesús es la distinción opositora entre los míos y los otros, entre los amigos y los enemigos. A los nuestros los calificamos de buenos, de los extraños solemos sospechar su maldad. Cuando ocurre un crimen en un lugar, lo primero que dicen las gentes, es si habrá sido alguien que vino de fuera. Y recelamos de forasteros y extranjeros, sobre todo si son pobres. El horror nos paraliza y angustia, si resulta que el criminal es alguien de dentro, de nuestro pueblo, de nuestra casa.


El mal moral existe, producido por los seres humanos, desde los principios de la historia. Hoy lo seguimos cometiendo en formas mucho más refinadas y agigantadas. Y todo mal tiene autor o autores, a menudo cómplices, y siempre víctimas. El sufrimiento de las víctimas clama al cielo y golpea a toda conciencia recta. No podemos permanecer impasibles ante ese llanto, ante esas heridas físicas o morales. Hemos de atender, consolar, cuidar a las víctimas. Pero más aún: hemos de tratar de impedir que ese daño se siga produciendo. No podemos callar, ni mirar hacia otro lado, aunque no hayamos participado en la comisión inicial, nuestro silencio cobarde, nuestro pasotismo inmoral nos convertiría en cómplices. La exigencia de verdad ante las injusticias, ante los crímenes, ante las violaciones de Derechos Humanos es el primer escalón de la justicia.


Luego viene el deber de reparar el daño causado. La impunidad del mal es el mejor caldo de cultivo para que se siga produciendo. Cuando alguien atropella, arrasa, esclaviza, violenta a otros seres humanos, los emplea de instrumento para conseguir sus fines, la equidad exige que repare, en lo posible, el daño causado. Pero, ¿quién puede devolver la vida a los asesinados, quién podrá secar las lágrimas de las víctimas, quién podrá restituir el honor a los vilipendiados?. Los vencidos no suelen tener más consuelo que el recobrar la memoria de la injusticia cometida, pero la historia suele estar escrita por los vencedores o por mercenarios a su servicio. La reparación sería el segundo escalón para una justicia humana. Lo difícil es no traspasar la línea tenue que separa la justicia de la venganza. En ese sentido, la ley del talión representó un avance histórico: una cierta proporción entre el daño causado y la pena impuesta por él. Era la familia, el clan de los agraviados, quienes la aplicaban. El derecho de las víctimas a juzgar y castigar a los ofensores fue universal, cuando podían ejercerlo.


Un paso siguiente en el avance civilizador fue la exigencia de que no se podía ser juez y parte al mismo tiempo. El juzgador debía ser imparcial, alguien ajeno a la víctima y al ofensor. Los jueces eran elegidos por la comunidad o designados directamente por quien ejercía el poder político. Las reglas reguladoras de la pena podían seguir siendo las mismas: el ojo por ojo. Claro que con la invención del dinero podía convertirse en pecuniaria. Y se dio con frecuencia una tasación en función de la calidad de la víctimas: cuando la víctima era un notable, la sanción era mucho más elevada que cuando se trataba de un villano.


Otro avance de calado mucho mayor se produjo cuando se introdujo la distinción entre el crimen involuntario, la culpa objetiva, de aquel provocado con intencionalidad. A lo hora de juzgar, la apreciación de lo que hoy llamamos circunstancias agravantes, atenuantes y eximentes condujo a un aquilatamiento mucho más equitativo de la responsabilidad. Y otra conquista fue la superación de la responsabilidad familiar o colectiva. Ni los descendientes, ni el clan fueron ya sancionados por delitos cometidos por un antecesor u otros miembros de la comunidad.


En el mundo occidental, la llegada de la modernidad se tradujo en este campo en tres conquistas: la exigencia de la tipificación previa del delito en una ley o código; las garantías jurídicas en el proceso penal para evitar la comisión de arbitrariedades, con la presunción de inocencia de todo acusado y su derecho a un abogado defensor. Y recaída la pena, la superación de ésta como mero castigo o efecto disuasorio en la sociedad, para tratar de conseguir a través de ella, un efecto rehabilitador en la persona del delincuente. Varias críticas pueden hacerse hoy a la práctica penal y penitenciaria: la pervivencia de la pena muerte (esa forma de asesinato legal) en varios Estados; el olvido muchas veces de las víctimas; el escaso efecto rehabilitador de las sanciones: y la discriminación real, en función de la clase social o etnia, en el castigo de los delitos.


Desgraciadamente, se sigue dando la impunidad en delitos cometidos directamente por el propio poder político o por bandas delictivas, con cierto apoyo social. La llamada razón de Estado juega en estos casos para favorecer la no persecución de estos crímenes. La negativa de Estados poderosos a aceptar la jurisdicción del Tribunal Internacional de Justicia es el ejemplo más grave de la arrogancia de quienes se sitúan por encima de las leyes. Pero hay otras prácticas muy graves que lesionan Derechos Fundamentales de las personas, amparadas por los ordenamientos jurídicos que están condenando a millones de seres al hambre, la sed, la enfermedad, al destierro, en definitiva; a la muerte.


¿Cuál debe ser la conducta de los seguidores de Jesús ante esta realidad tan dramática?. Es ineludible que resistamos al mal, lo mismo que cualquier persona honesta, sean cuáles fueren sus creencias o increencias, con ellas y codo a codo con ellas. Cerrar los ojos y los oídos ante el sufrimiento de tantos hermanos es injusto, nos convierte en cómplices del mal. Claro que una resistencia que incremente el dolor de otras personas no puede ser legítima. La violencia, el devolver mal por mal, la venganza, aparte de incrementarlo, no resuelve el problema. Existen formas de resistencia no-violenta, algunas de ellas ya probadas en la historia, que deben utilizarse. Tienen sus riesgos indudables, desconocerlo sería suicida. Exigen superar el propio miedo y enfrentarse cara a cara con los malhechores, denunciar sus abusos, negarse a consentir sus desmanes...


Pero las palabras inquietantes de Jesús nos piden bastante más. Amar a los enemigos nos sitúa en otro nivel, más allá del estrictamente retributivo. Para ello, tenemos que renunciar a juzgar, no podemos conocer el interior de las personas. Hay resistir al mal, pero reprimiendo el afán de convertirnos en enemigos de quienes lo cometen. Para ello, hemos de reconocer el mal que existe en nuestro interior, el daño que también nosotros hemos cometido contra nuestros prójimos. Y al sabernos perdonados por el Amor incondicional nos ayudará a dar nuestro perdón. Como decían las líneas finales, dirigidas a quien le iba a asesinar, en la carta póstuma del superior de los monjes asesinados en Argelia, recogida en la película “De dioses y hombres”: “Y a ti, también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí, para ti también GRACIAS y este A-DIOS en cuyo rostro te contemplo y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío”. Sí, son las palabras de nuestro Hermano mayor en la Cruz :”Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Pedro Zabala


Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL