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jueves, 22 de agosto de 2013

ABERRACIONES INHUMANAS

Cuando no se cree o no se encuentra fundamento a la dignidad absoluta e incondicional de la persona humana, de todas y cada una de sellas, sea cual fuere su nacionalidad, creencias, orientaciones, nivel económico, estadio de su vida en el que se encuentre, se producen estos resultados:

*El holocausto del pueblo judío a cargo de los nazis. Como decía Bernanos, “una raza superior, la aria, no puede consentir la existencia de “otro” pueblo elegido”. Pero no debemos olvidar que en los hornos crematorios de los campos de exterminio, perecieron también gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, disidentes políticos…

*La lucha contra el terrorismo actual, con sus guerras criminales en las que la mayor parte de las víctimas son poblaciones civiles, bien como objetivo directo o como “daños colaterales” que se intentan ocultar o minusvalorar.

*Los genocidios impunes: el histórico de Turquía sobre los armenios; los estalinistas sobre poblaciones sojuzgadas; los europeos sobre sus colonias africanas; los registrados actualmente en la región de los grandes lagos en el centro de África; los cometidos en el sur del Sudán; y un  larguísimo etcétera, cuya enumeración sería interminable.

*Los feminicidios, violaciones, trata de blancas y torturas que sufrieron y siguen sufriendo las mujeres en todas las épocas, en distintas partes del planeta. México y algunos países islámicos se llevan hoy la triste palma. A escala menor, padecemos también en el nuestro, la plaga de lo que ha venido en llamarse la violencia de género, la ejercida por el varón que dice amarla en una relación íntima y que en vez de amador resulta ser su verdugo.

*Un supuesto “derecho a decidir” de la mujer sobre el nasciturus, a cortar el hilo de su existencia, sin causa objetiva, por su mero arbitrio, haya alcanzado ya el status de persona o en vías de lograrlo. Y esta aberración se convierte en norma legal, con olvido del hombre fecundador que, a menudo la abandona a su suerte, o la presiona, a veces con la complicidad de la familia,  para que se libre de la “carga”. Y a esto se une la cicatería del sistema empresarial y social que impide la existencia de apoyos suficientes a la maternidad.

*La vergüenza creciente de los campos de refugiados en que millones de personas están concentradas como desechos humanos. Han tenido que huir de sus países, por las guerras, las violencias y persecuciones. Han perdido todo, sus casas, sus medios de vida, y se encuentran a merced de la ayuda internacional que llega a cuentagotas. Para agravar su situación, el derecho de asilo, consagrado por tratados internacionales, es negado por los países ricos y se encuentran en países vecinos a los suyos, con los mismos niveles de pobreza. Y llega el día en que les dicen que la ayuda se acaba, que deben volver a su tierra, ¿a dónde?. Ya no tienen nada, ni patria, ni cobijo, ni forma de reencauzar sus vidas. Su destino es la desesperación, el hambre, la muerte…

*El drama de los pobres que salen de sus países en busca de mejores horizontes. Ha llegado la crisis, el hambre aumenta en sus naciones de origen y los países occidentales impermeabilizan sus fronteras y expulsan a los que ya han llegado y no han conseguido papeles. Aumenta el número de inmigrantes muertos en el mar en frágiles pateras, o en tierra, atravesando desiertos inhóspitos, O sufren toda clase de vejaciones en las fronteras de los países que atraviesan, especialmente, ¿cómo no?, las  mujeres. Hemos consagrado la libertad de comercio, con la libre circulación de m mercancías y capitales. Pero ¿y la de personas?. Aquí, la discriminación se impone, los ricos, capitalistas y turistas sí, pero los pobres, no.          

*El asalto implacable al Estado del Bienestar, Las conquistas sociales, sanidad, educación y pensiones, universales sufren el embate codicioso del mercado –o sea, de los mercaderes-. La regulación laboral, con sus derechos derivados –salario mínimo, estabilidad, convenios colectivos, seguro de desempleo- están en grave peligro por el ataque del neoliberalismo agresivo y globalizador y la complicidad de la socialdemocracia, infiel a sus principios. El paro crece desmesuradamente por la deslocalización empresarial en busca de mayores beneficios, en países sin trabas medioambientales ni laborales. No nos engañemos: el Estado del Bienestar  muere y, en su lugar, surge un Estado policial-penal-carcelario, exigido por una masa de electores amedrentados que sólo piden seguridad contra extranjeros y delincuentes, que en su delirio paranoide son casi idénticos.

*La existencia de presos de conciencia en muchos países. Personas que por el mero ejercicio de su derecho a disentir se ven condenadas como delincuentes. Cuba es uno de ellos sí. Pero sólo se le aplican sanciones porque ha desafiado al imperio y se niega a acatar las reglas del mercado capitalista. Pues presos de conciencia de conciencia hay y muy numerosos en países centroamericanos, en Colombia, en dictaduras africanas, en China, en países islámicos, pero estos, salvo el caso de Irán, no merecen esa condena occidental.

Cierto que este panorama de aberraciones inhumanas es extenso y sombrío. Pero también es verdad que nunca en la historia de la humanidad habíamos tenido una Declaración Universal de Derechos Humanas y una  conciencia planetaria de que esta situación es radicalmente injusta. Y que en todos los países del mundo, hay personas comprometidas en la causa de la paz y la justicia. Y tienen claro que todas las luchas parciales, están hoy, más que nunca, interrelacionadas. La defensa de la naturaleza, la liberación de la  mujer, la libertad de conciencia, la lucha contra la pobreza, la defensa y conquista de derechos sociales, económicos y culturales, son hoy una única causa. Son problemas globales que no se pueden resolver a nivel local. Y es que hay que tener claro que como la dignidad de todas y cada una de las personas es absoluta e incondicional, no habrá libertad, mientras haya un solo esclavo en el mundo.

Pedro Zavala


viernes, 16 de agosto de 2013

GIBRALTAR: LA ROCA DE VERANO

En el periodo estival, cuando las noticias escasean, es antigua y tradicional costumbre periodística acudir a las llamadas “serpientes de verano”, noticias irrelevantes o intrascendentes que llenan las páginas de los periódicos durante las vacaciones veraniegas para ocupación de los plumillas y entretenimiento de los lectores. Como los tiempos cambian, las tradiciones se renuevan y el ecologismo gana terreno los periodistas españoles, en vez de acudir a una representante del reino animal como es la serpiente, han recurrido más bien a un representante del mundo mineral como es una roca y más concretamente al Peñón de Gibraltar.

            El Peñón de Gibraltar fue ocupado militarmente por un combinado de fuerzas anglo-holandesas el 4 de Agosto de 1704 y finalmente cedido a la Gran Bretaña, junto con la isla de Menorca, en virtud del Tratado de Utrecht de 1714 que ponía fin a la Guerra de Sucesión Española. Prácticamente desde el mismo momento de la ocupación los intentos militares españoles por recuperar la roca han sido varios y todos ellos infructuosos.

            La mala fe británica en el Peñón de Gibraltar ha sido siempre manifiesta desde los comienzos de la ocupación. Primeramente forzó el desplazamiento de los habitantes españoles autóctonos, que terminaron fundando el pueblo de San Roque en la Provincia de Cádiz, para introducir en la roca una heterogénea población procedente de los más diversos lugares, seguidamente concedió al territorio y a su población el status de colonia británica en 1830 para continuar apropiándose del istmo que une el peñón con la península, cosa que hizo durante los año de nuestra guerra civil cogiendo nuestra propia verja y subiéndola unos cuantos kilómetros más arriba. Posteriormente, sobre el istmo robado ha construido un aeropuerto para seguir construyendo un dique en el puerto de Gibraltar con el fin de apropiarse de una parte de la Bahía de Algeciras que no le pertenece. Por último, la política gibraltareña apoyada por la Gran Bretaña ha permitido que la roca se convierta en un paraíso fiscal en el que se encuentran domiciliadas numerosas sociedades mercantiles, en un refugio de todo tipo de contrabandistas, en un lugar donde los buques pueden repostar en diques flotantes instalados en aguas de la Bahía de Algeciras que son de legal soberanía española y finalmente haya comenzado a tirar bloques de hormigón a la Bahía con el fin de desecarla y agrandar su extensión terrestre tal y como los holandeses hicieron con Holanda. Todos estos actos han hecho que la colonia británica de Gibraltar se haya convertido en un parásito de la economía española, en un peligro ecológico para la biodiversidad de la Bahía de Algeciras y en un grave problema político para España que trasciende la mera reivindicación histórica y territorial.

            Ante la imposibilidad militar de recuperar el Peñón de Gibraltar, España optó, a mediados del Siglo XX, por aplicar estrictamente el Tratado de Utrecht que prohibía todo contacto terrestre entre el Peñón y la península y por desencadenar una gran ofensiva diplomática. El resultado de la primera medida fue la supresión de todas las comunicaciones terrestres entre el Peñón y España con el cierre de la verja en 1969 mientras que en virtud de la segunda opción, la Asamblea General de la ONU adoptaba las resoluciones 2231 de 1966 y 2353 de 1967 por la que se instaba a la Gran Bretaña a reintegrar el peñón a la soberanía española. A pesar de todo esto, y dentro del marco de las conversaciones sobre el ingreso de España en el entonces Mercado Común Europeo, el primer Gobierno Socialista de Felipe González acordó, en 1982, la apertura de la verja permitiendo el libre acceso terrestre del peñón a la península y viceversa e iniciándose una serie de sucesivos despropósitos al respecto del Peñón por parte de los siguientes gobiernos españoles que han rozado siempre la traición y el abandono de las reivindicaciones españolas.

            Siendo éste el estado de cosas y quedando muy claro que, desde 1982, ningún gobierno español ha tomado ni va a tomar las medidas pertinentes tendentes a evitar los abusos del Reino Unido en el Peñón de Gibraltar donde lleva décadas haciendo lo que le da la gana, llama poderosamente la atención el descubrimiento informativo del “contencioso gibraltareño” y el bombardeo de noticias al que el pueblo español esta siendo sometido desde los primeros días de este mes de Agosto, como si existiera algún tipo de interés de que se hable de Gibraltar y no de otras cosas.

            Ya es hora y resulta imprescindible que alguien manifieste a los españoles la cruda verdad sobre el tema del Peñón de Gibraltar y que no es otra que la siguiente:

            1º. El Peñón de Gibraltar es un territorio de la Gran Bretaña ocupado militarmente desde 1704 siendo su permanencia en la roca fruto de casi trescientos años de superioridad militar británica sobre España.

            2º. Mientras perdure esta ocupación británica del peñón, los británicos harán lo que les de la gana con el mismo y sus alrededores porque para eso lo tienen ocupado y son más fuertes.


            3º. La posibilidad de recuperación militar de la roca por parte del ejército español es poco más que un cuento considerando nuestra notable inferioridad militar respecto a los británicos por lo tanto cualquier medida militar debe descartarse totalmente.

            4º. No obstante de lo anterior, existen medidas diplomáticas, jurídicas y políticas que se pueden y deberían tomar como podrían ser, entre otras: la exigencia de la aplicación estricta de las resoluciones de la ONU y del Tratado de Utrecht,  el cierre de la verja con la supresión de las comunicaciones terrestres y el corte de todo suministro de la península al peñón, la construcción de altos edificios en la zona que dificulten el  tráfico aéreo del aeropuerto de Gibraltar, la prohibición de que las sociedades mercantiles domiciliadas en Gibraltar comercien o tengan relaciones comerciales con empresas españolas, el cierre de los puertos navales españoles a unidades de la flota británica, etc…

            5º. Parece ser que ningún gobierno español va a tomar medida alguna tendente a reivindicar eficazmente la reintegración del Peñón de Gibraltar ni a impedir o limitar los abusos británicos en la zona.

            6º. Al sesenta por ciento de los españoles no les importa el asunto de Gibraltar como tampoco parece importarles el futuro de sus hijos y nietos por lo que muestra total confianza y conformidad con todo lo que hace la casta política española dándose la surrealista situación en la que, parafraseando a un político de la llamada Transición, parece ser que “el ladrón roba a la víctima con su pleno conocimiento y consentimiento”.

            Así pues, permanezca tranquilo el español y siga disfrutando de sus vacaciones porque este revuelo periodístico al respecto del Peñón de Gibraltar no es más que la última pose histriónica que los políticos españoles han adoptado en trescientos años de poses y manifestaciones que amenazan con aburrir, si es que no lo han aburrido ya, al pueblo español con la cantinela de “la espinita que se ha clavado en mi corazón” y que resulta ser el “¡¡¡Gibraltar Español!!!”.

lunes, 5 de agosto de 2013

“EL CONDE DE ABRANHOS” de Eça de Queirós


            No cabe duda que la intención última de una editorial al publicar un libro es obtener una rentabilidad económica vendiéndolo siendo una apuesta segura la constante reedición de grandes obras clásicas de autores consagrados y siendo menos segura la apuesta por la edición de autores noveles o la publicación de obras menores de grandes autores. No obstante, no solo es la creencia en que el libro publicado vaya a generar unos beneficios lo que hace que una editorial publique una obra sino también influyen otros factores como puede ser la conexión de la obra que se publica con el momento social que se vive.

            Tal parece ser el caso, la conexión entre el libro y el momento presente, la que parece haber inspirado a la Editorial Acantilado la publicación de “El Conde de Abranhos”, novela escrita por el máximo exponente del realismo lusitano, don José María Eça de Queirós; no obstante de no ser una de las principales obras del escritor portugués conocido sobre todo por sus novelas “El Crimen del Padre Amaro”, “El Primo Basilio” o “El Mandarín”.

            “El Conde de Abranhos” es una breve novela presentada a los lectores bajo la forma de biografía donde el autor, sin prescindir de cierta comicidad, critica duramente a los políticos portugueses, que bien pudieran ser españoles, representados por el protagonista: don Alipio Severo Noronha, Conde de Abranhos.

            El protagonista de esta novela de Eça de Queirós no deja de ser presentado constantemente por su secretario, Zagalo, supuesto autor de la biografía, que más bien pretende ser hagiografía; como un fantoche ignorante, petulante, cobarde y mezquino que no deja de presentar públicas virtudes y poseer toda clase de vicios privados y cuya  única intención en la vida es la de ir medrando en la sociedad y en la política portuguesa.

            La mezquindad del personaje es su más inseparable compañera poniéndose de manifiesto en numerosas ocasiones a lo largo de la obra. Así, siendo estudiante universitario no duda en delatar anónimamente a un compañero de aula que criticaba jocosamente a un profesor para salir inmediatamente de ese cobarde anonimato en cuanto llegan a sus oídos que la delación puede tener alguna recompensa por parte del claustro de profesores. Posteriormente siendo director de un periódico no duda en cambiar constantemente de línea editorial inclinándose en cada momento a favor de la facción o partido que le subvencione y finalmente no duda en aceptar un matrimonio de conveniencia a fin de adquirir cierta seguridad económica y posición en la sociedad portuguesa.

            Por su parte, la cobardía se revela en el personaje en varios episodios de la obra como son la duda que le asalta a la hora de aceptar o no una cartera ministerial en un gobierno de facto presidido por un general o en un fallido duelo donde el Conde de Abranhos, después de fingir equivocarse de fecha y lugar, sufre una crisis estomacal aguda que no es más que los síntomas físicos del miedo que le posee.

            Finalmente, la completa ignorancia surge cuando siendo finalmente nombrado Ministro de Marina desconoce hasta la situación geográfica de las más grandes posesiones coloniales portuguesas mandando buques a lugares interiores y manifestando no hacer falta un transporte naval para llegar a una isla… ¡Y todo ello antes de la existencia de la primera línea aérea!.

            Por otra parte, toda esta novela de Eça de Queirós esta adornada por no pocas manifestaciones y discursos del protagonista en los que se refleja claramente el eterno lenguaje de los políticos que consiste en hablar mucho para no decir nada y, sobre todo, en no comprometerse jamás haciendo siempre afirmaciones que hoy se puedan interpretar de una manera y mañana justamente de la contraria.

            El libro de “El Conde de Abranhos” se presenta por la editorial Acantilado rodeado de una faja verde sobre la que reza la siguiente leyenda “¿Han sido siempre así los políticos?”. Probablemente, como hemos dicho más arriba, esta haya sido la causa de la publicación de esta obra secundaria de Eça de Queirós porque Alipio Severo Noronha son, hoy en día, todos y cada uno de los políticos que actúan en este ibérico suelo formando un partido único: el del Conde de Abranhos.


jueves, 1 de agosto de 2013

DOLOR Y RARAS EXPLICACIONES


Una semana después de que el tren de Velocidad Alta que cubría la línea Madrid-Coruña, descarrilara en las cercanías de Santiago de Compostela ocasionando setenta y nueve víctimas mortales y centenares de heridos, no se ha dejado de buscar explicaciones a este desastre proliferando numerosas teorías claramente conspiranoicas y fuera de lugar.

            A pesar de que las imágenes tomadas por una cámara de seguridad situada sobre un puente cercano al lugar del accidente dejan manifiestamente claro que la velocidad a la que iba el convoy ferroviario era extremadamente alta para tomar la curva, se sigue hablando de un presunto atentado terrorista justificándose en la explosión que oyeron los supervivientes y que parece verse en las imágenes. No obstante en la película lo único que se detecta es la salida del segundo vagón de la catenaria con el consecuente chispazo en los cables superiores, su colisión contra el muro que produce el estallido e incendio de los aceites y demás productos volátiles que suele llevar todo vagón para su funcionamiento y el como este vagón arrastra tras de sí a todos los demás. Es decir, en ningún momento de la filmación se puede ver que estallara algo debajo del convoy lo que hubiera provocado que el vagón bajo el cual se hubiera producido dicha supuesta explosión hubiera saltado hacia arriba, ni tampoco explosión alguna en el interior del convoy que hubiera provocado que reventase por los lados y por la parte superior el vehículo en cuyo interior se produjera la explosión. Por otra parte los defensores de la teoría del atentado no han caído en la cuenta de que la finalidad inmediata de todo grupo terrorista es la publicidad y la propaganda y que, transcurrida una semana desde que se produjo el accidente, ningún grupo ha reivindicado el hecho ni siquiera por puro oportunismo.

            Otra teoría, aprovechando una ilusión óptica o una impureza de la imagen en la que parece verse a alguien subiendo (no se sabe por qué subiendo y no bajando) por la verja que separa las vías ferroviarias de la carretera que va paralela a la misma, supone que ha existido algún tipo de sabotaje. Esta teoría no se sostiene porque la vía férrea esta totalmente protegida no solo por un amplio sistema de videovigilancia que hubiera grabado a cualquier sujeto que se hubiera acercado a las vías con buenas o  malas intenciones, sino también por numerosos sensores que detectarían inmediatamente cualquier intento de manipulación en la misma o, incluso en el cable de la catenaria.

            Por último, pretender echar la culpa de lo sucedido a si la alta velocidad es una infraestructura radicalmente innecesaria o que si el trazado es inadecuado, no deja de ser lo que en popular frase se suele decir “echar la culpa al empedrado”. Y es que, si bien es discutible que las infraestructuras ferroviarias por las que los distintos gobiernos han apostado en los últimos veinticinco años son las adecuadas y oportunas para nuestro país, no es discutible que las mismas gocen de una alta seguridad. El sistema de Alta Velocidad en España es cuestionable por su enorme coste de implantación y mantenimiento, que en parte es causa del endeudamiento público del estado, pero no se puede cuestionar que el mismo no goce de todos los elementos de seguridad necesarios porque, por pura lógica, nadie construye vías férreas para que se produzcan accidentes.

            Ante una tragedia de la enorme magnitud de la acaecida el 24 de Julio pasado es lógico y muy comprensible que se quiera buscar, incluso con desesperación, una explicación aunque ésta no sea ni racional, ni creíble, ni ajustada a la verdad. En cualquier caso, bienvenida sea cualquier explicación que alivie a los familiares y amigos de los fallecidos y heridos.

            No obstante, existe un tema, en el que nadie ha caído hasta el momento, que es la cuestión del sistema de compleja tecnificación en la conducción de trenes, que también se está implantando en el transporte aéreo y, en menor medida, en los vehículos a motor familiares donde lo técnico es lo principal y fundamental. Hace cien años, un maquinista de tren tenía que estar constantemente pendiente de la máquina, de aumentar la potencia para subir pendientes, de reducir velocidad para bajarlas, de tener buena visión para atender cualquier obstáculo que pudiera aparecer en la vía, controlar el trayecto y las señalizaciones, etc…, en cambio en la actualidad una máquina es controlada por un sofisticado sistema informático que lleva prácticamente todo el peso de la conducción, introduciéndose el factor humano como una garantía de seguridad más que tiene la misión de vigilar el sistema técnico y atender sus advertencias. Hace cien años, podía haber fallos mecánicos que produjeran accidentes pues siempre se puede romper una vital rueda dentada e igualmente podía haber fallos humanos pues siempre se podían cometer irresponsabilidades o incurrir en errores de juicio; en cambio en la actualidad además pueden existir fallos técnicos en el control de la máquina, es decir, en cien años se han triplicado las posibilidades de error.

            Por otra parte, el maquinista o conductor concebido como mero controlador o servidor del factor técnico devalúa su pericia y le hace un factor de riesgo mayor cuanto más experiencia tiene pues en tales circunstancias tiende a confiar mas en la técnica, a considerar imposible lo que siempre es posible y a estar menos atento. En cierto sentido es lo que le ocurrido al capitán del Titanic, Edward John Smith, que a pesar de su larga experiencia naval y de las advertencias de icebergs a la deriva no estaba en el puente de mando en el momento de la colisión porque aquel barco “ni el mismo Dios lo podría hundir”.

            A una escala más pequeña y dentro de la propia vida doméstica podemos observar el fenómeno que se indica. Hace cincuenta años conducir un antiguo vehículo SIMCA por una de las carreteras nacionales no estaba exento de riesgo, como no lo esta ahora, pero lo cierto es que la conducción de aquella máquina estaba en las exclusivas manos de su conductor quien tenia que controlar con el pedal acelerador la velocidad, con el cambio de marchas la potencia y estar siempre pendiente del pedal del freno por si tuviera que detenerse en seco ante cualquier contingencia que pudiera presentar una vía en deficitario estado y peor trazado; en cambio hoy, cuando las máquinas de automoción han mejorado hasta lo impensable y las estrechas carreteras de doble sentido se han convertido en modernas autovías, resulta que sigue habiendo accidentes y no pocos a consecuencias de salidas de vía, velocidad inadecuada, distracciones del conductor e incluso por quedarse el mismo dormido al volante y es que los modernos vehículos donde el tripulante puede guiarse por un sistema GPS, introducir la velocidad máxima a la que desea circular, desentenderse completamente del pedal del acelerador y del embrague al tener una caja de cambios automática al mismo tiempo que circula por vias de amplio trazado, hacen que el ser humano deje de estar al frente de la acción y confíe totalmente la ejecución de la misma a la técnica relajándose e incurriendo así en numerosas distracciones peligrosas en las que no hubiera incurrido si por obligación toda la acción mecánica recayera directa y exclusivamente sobre su responsabilidad.

            Así pues, la verdadera cuestión que plantea la tragedia ferroviaria de Galicia es si se debe prescindir totalmente del factor humano en la conducción de los trenes entregando la misma a la técnica, como parece que ocurre en Francia con algunas líneas de metro y de ferrocarril o, por el contrario, eliminar todo el factor técnico en el control de la máquina y de la conducción reintegrando ésta al pleno dominio del ser humano.

miércoles, 31 de julio de 2013

COMUNICADO DE LA REAL ORDEN DE LA LEGITIMIDAD PROSCRIPTA ANTE LA TRAGEDIA FERROVIARIA ACAECIDA EN GALICIA


En nombre de Don Carlos Javier de Borbón Parma
Duque de Madrid



            Los Vicecancilleres y Vicecancilleres adjuntos de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta expresamos nuestra condolencia a los familiares y amigos de las personas fallecidas en el trágico accidente ferroviario ocurrido en las cercanías de Santiago de Compostela, nuestro apoyo y solidaridad con los heridos y sus familias en estos momentos de conmoción, así mismo expresar nuestro reconocimiento a la generosidad de los vecinos de Angrois y a todos los funcionarios implicados en las labores de rescate.

A 26 de Julio del 2013

Don Ignacio Yécora
Don Javier Lubelza
Don Ramón Muruzabal
Don Josep Manuel Sabater
Don Luis Gismero

Vicecancilleres y Vicecancilleres adjuntos de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta

viernes, 26 de julio de 2013

EL NUEVO MODELO ECONÓMICO



            Hace unas semanas el Presidente del Consejo de Ministro, Mariano Rajoy, acudía a una cumbre europea de la que regresó exultante anunciando, a bombo y platillo, como un gran éxito político conseguido gracias a su eminente gestión; la obtención para España de un fondo de mil novecientos millones de Euros para combatir el desempleo juvenil que en nuestro país asciende a más del cincuenta por ciento. Prácticamente en las mismas fechas saltó a los medios de comunicación la noticia de que el estado español tendría que devolver a Europa más de dos mil millones de Euros correspondientes a las ayudas concedidas, en forma de bonificaciones fiscales, a los astilleros desde el año 2007.

            Sin entrar en claras consideraciones de que la devolución de las ayudas a los astilleros supone que se va a tener que pagar más dinero del que el que se va a recibir para llevar a cabo un plan de empleo juvenil, con lo que España no recibe nada sino que, por el contrario, va a tener que abonar y que extraña y rara manera de combatir el paro juvenil y no juvenil resulta el devolver un dinero que va a suponer el cierre de casi la totalidad de la industria naval española con la pérdida de más de ochenta y siete mil puestos de trabajo es de considerar si, en realidad, el Partido Popular, hoy en el gobierno no esta apostando por una nueva política económica que sustituya la anterior basada en la especulación inmobiliaria.

            En 1996, año en que por primera vez ganó las elecciones el Partido Popular, España tenía un poco más de tres millones de parados y planteaba un grave problema de solvencia económica que hacía peligrar el sistema público de pensiones. Esta situación la solventó el entonces Presidente del Consejo de Ministros, José María Aznar, liquidando importantes empresas públicas y convirtiéndolas en calderilla lo que evitó la quiebra económica del estado permitiendo el pago de la deuda pública y el mantenimiento del sistema público de pensiones, planificando a su vez una economía basada en el sector servicios y en la construcción que venía a ser el pilar fundamental sobre el que descansaba toda la economía nacional porque generaba importantes ingresos económicos al estado en virtud del sistema impositivo y creaba numerosos puestos de trabajo directos e indirectos que a su vez se traducían en mayor consumo interno y, por tanto, en mayores ingresos del estado en concepto de impuestos, tasas y precios públicos.

            Toda economía, basada en un único sector o subsector económico es una economía débil que puede derrumbarse en cualquier momento como un castillo de naipes; no obstante del año 1996 al 2008 la economía española basada en la construcción funcionó creando una ilusión de riqueza que los más avispados sabían que no podría durar eternamente empezándose a hablar, en algunos sectores políticos, de la necesidad de cambiar de modelo económico, apuntando todo desde hace tiempo a que ese cambio de “modelo económico” ya ha empezado en la actualidad. Ahora bien ¿En qué consiste ese nuevo modelo económico hacia el que nos encaminamos?.

            Atendiendo a las iniciativas políticas y económicas emprendidas en los últimos dos o tres años por el actual gobierno popular y el anterior socialista, todo parece indicar, de forma definitiva, que el nuevo modelo económico que se pretende instaurar se basa exclusivamente en el turismo y en el sector servicios haciendo de España un estado bananero que sirva de retiro a extranjeros con gran poder adquisitivo y de lugar de esparcimiento y diversión barata para extranjeros de clase media.

            Dentro de las medidas económicas adoptadas por los diferentes gobiernos en los últimos años estaría la imparable construcción de infraestructuras que han supuesto una mejora sustancial de nuestra red de carreteras, la potenciación de las líneas férreas de Alta Velocidad y la construcción de un total de cincuenta y dos aeropuertos públicos (que contrasta con los treinta y nueve existentes en Alemania), a los que hay que sumar otros tanto aeródromos menores de explotación privada. Curiosamente muchas de estas infraestructuras que ahora se han revelado de costoso y difícil mantenimiento se han empezado a construir o se han construido una vez iniciada la actual crisis económica, lo cual lejos de ser una irresponsabilidad parece ser que formaba parte de un plan preconcebido para convertir España en un parque recreativo para todo aquel que tuviera suficientes medios económicos para pasearse por nuestras magníficas autovías.

            Por su parte, medidas políticas como la concesión del permiso de residencia a todo aquel extranjero que adquiera una vivienda de precio igual o superior a doscientos mil euros o de potenciación de un turismo de calidad ínfima de sol, playa y alcohol a buen precio, unido al amparo público hacia determinadas inversiones extrajeras para instalar grandes emporios de juego vienen a reforzar la idea de que existe, en nuestros políticos, la idea de convertir a España en un país de servicios y a los españoles en los camareros y asistentes de toda Europa y tal vez del mundo entero.

            Curiosamente, todo tipo de negocios relacionados con el ocio, incluso con el ocio más vil, están proliferando en nuestro país donde ya se encuentra el mayor prostíbulo de Europa, concretamente en la Junquera, al mismo tiempo que no dejan de cerrar las empresas que quedaban de nuestro tejido productivo industrial.

            La implantación de este nuevo modelo económico sin duda generara empleo, llegando tal vez a alcanzarse el pleno empleo, pero no será un empleo de calidad, sino un empleo que no requerirá especial cualificación profesional, con una importante tasa de temporalidad y movilidad laboral y que lastrará el futuro de numerosas generaciones al determinar un decreciente sistema educativo porque un estado que no requiere gran número de profesionales cualificados tenderá a no formarlos reduciendo, lógicamente, la inversión en educación e investigación. Por otra parte un modelo económico basado en los servicios y en el ocio turístico, requerirá una continúa y constante revisión de las condiciones laborales y salariales a la baja de los trabajadores así como del sistema impositivo, lo cual se traducirá en salarios bajos y en reducción o eliminación de impuestos para las grandes fortunas a fin de mantener la competitividad con otros estados dedicados a la misma actividad. Esta bajada de impuestos para las mayores fortunas llevará a incrementar la presión fiscal sobre las fortunas menores y, por tanto, al empobrecimiento generalizado de la población y a la insostenibilidad de los servicios públicos que se privatizarán o empeorarán radicalmente en prestaciones y en calidad.

            En definitiva el nuevo modelo económico que parecen querer implantar y que, de hecho, ya están implantando nuestros “grandes y sabios” políticos, los cuales no se sabe bien a quien sirven, llevará a nuestro país a ser como Cuba (la de Batista o la actual) o como la República Dominicana: un país ideal para vivir si se tiene un enorme poder adquisitivo pero verdaderamente insufrible para el que no lo tiene. Desde luego… ¿Quien se iba a imaginar hace unos años, cuando se puso de moda entre los españolitos de toda condición y mermada conciencia el irse de vacaciones al Caribe en régimen de “todo incluido” a disfrutar del sol, la playa, los daiquiris y de “algo más” en un espacioso y lujoso recinto ubicado en la Rivera Maya, Punta Cana o Varadero, cuyos límites cerrados tenían la doble misión de proteger al turista y ocultar a sus ojos la pobreza de aquellos países; que esa situación se reproduciría exactamente en España pero esta vez siendo el español quien sirve el daiquiri y el que se encuentra extramuros del recinto turístico?  

martes, 16 de julio de 2013

TESTIGOS MUDOS


Según diversas informaciones publicadas a finales del año pasado en distintos medios periodísticos, la esposa del expresidentes Aznar y actual alcaldesa de Madrid, Ana Botella, planea remodelar nuevamente la emblemática Puerta del Sol tan solo cuatro años después de que el anterior alcalde y actual Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, gastase cuatro millones seiscientos mil euros en cambiar el adoquinado de la plaza y poner unas modernas “bocas de metro” que llaman la atención por no ser acordes con el entorno arquitectónico del lugar.

            La remodelación planeada por el actual consistorio prevé la plantación de medio centenar de árboles y la instalación de un quiosco de bebidas con una terraza de trescientos metros cuadrados.

            El hecho de que hace cuatro años el Ayuntamiento de Madrid (el más endeudado de toda España y parte del extranjero) se gastase más de cuatro millones y medio en remodelar la Puerta del Sol aprovechando las obras que el Ministerio de Fomento estaba haciendo en la zona con la faraónica intención de hacer varios túneles ferroviarios de la línea de Alta Velocidad es parte de la explicación del por qué estamos en crisis económica, pero que en este tiempo de tan traumáticos recortes sociales se gaste tan solo un céntimo en remodelar lo que ya fue remodelado hace cuatro años es un claro ejemplo de la frivolidad de la que hace gala la casta política que padecemos.

            No obstante, no es la frivolidad y la prodigalidad con la que nuestra casta política dilapida el dinero público lo que quiero denunciar, sino la destrucción o la falta de respeto que dicha casta demuestra constantemente hacia la historia común y los tradicionales establecimientos madrileños. Como todo el mundo sabe, la Puerta del Sol es un lugar emblemático de Madrid porque en ella han ocurrido episodios importantes de la historia de las Españas: el levantamiento comunero de la Villa, el levantamiento del 2 de Mayo de 1808 retratado por Goya, la Proclamación de la II República en 1931 etc… y en los edificios que la conforman existen testigos mudos de esos acontecimientos que no han sido respetados o que han sido, directamente, destruidos o retirados.

            En la Puerta del Sol de Madrid, se encuentra el edificio que acoge la tradicional pastelería “La Mallorquina” donde siempre se puede tomar un café acompañado de la más dulce y variada repostería y cuya fachada, de estilo neoclásico, permaneció oculta, durante las elecciones de Febrero de 1936, por un premonitorio cartel propagandístico de Gil Robles que, plagiando al Cardenal Cisneros, rezaba “estos son mis poderes”. Claro está que el Cardenal Cisneros dijo “estos son mis poderes” señalando unos cañones que estaban bajo su ventana cuando algunos señores le exigían que mostrase los poderes que se arrogaba para regir el reino en ausencia de Carlos de Gante mientras que en el gigantesco cartel de Gil Robles se veía a éste mofletudo personaje y una flecha señalando hacia abajo con lo que el humor castizo popularizó el dicho de que los poderes de Gil Robles eran los pasteles de La Mallorquina. Evidentemente tras las elecciones de 1936, el cartel, de dudoso gusto, fue desmontado y eliminado del paisaje urbano de la Puerta del Sol no siendo deseable que, por motivos de memoria histórica, vuelva al lugar que ocupó bastándonos a la mayoría de los españoles el saber que fue indicativo y premonitorio de la verdadera política desarrollada por la derecha burguesa española desde siempre: “el pasteleo”.

            Durante el breve tiempo en que el megalómano cartel de Gil Robles estuvo contaminando visualmente la Puerta del Sol de Madrid justamente en el edificio de enfrente no hacía mucho que se había instalado un anuncio publicitario que, con el transcurso del tiempo, se convirtió en un icono de la Puerta del Sol y de la ciudad de Madrid apareciendo en documentales de la época de la guerra y posguerra, en postales turísticas y en numerosas películas del cine español. Me estoy refiriendo al mundialmente conocido anuncio luminoso de “Tío Pepe”. El anuncio de “Tío Pepe”, instalado en el edificio de la Puerta del Sol situado entre las de Calle Alcalá y de Carrera de San Jerónimo fue retirado el año pasado con la excusa de remodelar el edificio que será ocupado próximamente por la tienda principal de Apple en Madrid y que prevé instalar su propio logo consistente en esa manzana verde mordisqueada no se sabe si por ser humano, ratón o gusano. Cierto es que el anuncio de “Tío Pepe” no se instaló con la intención de perpetuarse en el tiempo, pero es que la Torre Eiffel también fue originalmente una estructura temporal y si “Tío Pepe” es un anuncio comercial que tenía una indudable intencionalidad económica no por ello ha dejado de ser, como la misma Torre Eiffel para Paris, una estructura emblemática para la ciudad de Madrid y para la Puerta del Sol por lo que, sin ningún género de dudas, debería volver a instalarse en el mismo lugar que ocupaba. Se podrá alegar, no sin falta de razón, que los propietarios del anuncio, la familia González Byass, deberían pagar al Ayuntamiento de Madrid por tener instalado su anuncio en tan privilegiado lugar, pero a sensu contrario también se podría alegar, y no con menos razón, que el Ayuntamiento de Madrid debería pagar a los propietarios del anuncio por beneficiarse de la indudable atracción turística que el mismo ha generado durante estos últimos ochenta años y que se refleja en no pocas emisiones de postales turísticas con su fotografía. Así pues, lo uno por lo otro, que nadie pague a nadie, respetemos cariñosamente nuestra historia y retorne el anuncio a su lugar en vez de esa carcomida manzana que nos quieren poner en su lugar.

            Otro rincón histórico de la Puerta del Sol, hoy trágicamente desaparecido, fue la “Librería San Martín” situada casi en la esquina con la Calle Carretas y que, fundada en 1854, fue la decana de las librerías madrileñas hasta su triste final a principios de la década de los años noventa del pasado siglo. La librería, y luego también editorial, “San Martín” fue pionera en la venta de libros a plazos y en la época en que la conocí siendo estudiante de BUP por la compra de un libro de su fondo editorial te regalaban otro. Desde su fundación, la librería “San Martín” fue testigo de muchas cosas pero sobre todo del atentado que le costo la vida al Presidente del Consejo de Ministros y líder del Partido Liberal, Don José Canalejas, porque fue justamente delante de su escaparate donde fue abatido a tiros por el anarquista Manuel Pardiñas el 12 de Noviembre de 1912. Este preciso instante del atentado fue recogido por la impactante portada del ABC del día siguiente, 13 de Noviembre de 1912, aunque lo cierto es que para conseguir la fotografía se acudió a una recreación hecha por actores profesionales siendo el actor que encarna a Pardiñas el famoso y popular don José Isbert.

            El final de la “Librería San Martín” como tradicional establecimiento madrileño fue trágico porque víctima de la política especulativa y de los inicios de la burbuja inmobiliaria, con la excusa de reformar el edificio donde se asentaba, fue desalojada, expropiado la mayor parte de su fondo editorial y muchos de sus libros arrojados, sin contemplaciones, a los contenedores de obra instalados al efecto de depositar en ellos los escombros. No obstante, en la actualidad, la “Librería San Martín” continúa con su tradición editorial y librera en Internet, ignorando si se ha instalado en otros locales.

            El anuncio de “Tío Pepe” y la librería “San Martín” son ejemplo de cómo los lugares e iconos emblemáticos de nuestro país son despreciados por la casta política que nos mal gobierna y como los testigos mudos de nuestra historia tienden a desaparecer en aras de mas y mejores intereses crematísticos porque para nuestros politicastros todo aquello que no se pueda contabilizar carece de valor. Por eso, tal vez por eso, España no sea más que una “marca” comercial generadora de ingresos y la madrileña Puerta del Sol, nuestra Puerta del Sol, la que los madrileños llamábamos “Sol” para abreviar a día de hoy ya no sea ni nuestra, ni Puerta, ni Sol sino una cosa llamada “Vodafone Sol”.

            Y es que… la ideología común de todos nuestros políticos se resume en: “todo por la pasta”.

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