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martes, 21 de junio de 2016

EJEMPLOS DEL NIVEL INTELECTUAL DE LA CASTA POLÍTICA (y 2)






            Hoy, como segundo ejemplo del bajo nivel intelectual de la casta política nos vamos a referir a las constantes manifestaciones del líder de PODEMOS, su Señoría don Pablo Iglesias Turrión, que al igual que doña Anna Gabriel, es profesor universitario.

            Ignoramos si las manifestaciones de don Pablo Iglesias se deben a la mera propaganda política que parte de la baja consideración intelectual que le merecen sus votantes o, si por el contrario, se deben a ese intento de reinventarse que, tras el derrumbe del bloque soviético, tiene la izquierda europea y al que nos referíamos la semana pasada.
           
            Desde el 20 de Diciembre de 2015, el discurso que sostiene don Pablo Iglesias y que representa las aspiraciones políticas de su formación no ha dejado de ser contradictorio, mostrando por un lado cierto radicalismo a la vez que por el otro se moderaba notablemente pero contradiciéndose siempre con los hechos o demostrando una sublime ingenuidad.

            Tras afirmar que él y su partido político eran unos inmaculados que representaban a los de abajo que venían a por los de arriba y que eran lo nuevo que se enfrentaba a lo viejo siendo la causa de la corrupción que la política hubiera estado monopolizada durante cuarenta años por dos fuerzas políticas, PSOE y PP,  que integraban "la casta", no dudo en ofrecerse a apoyar un gobierno de uno de esos partidos de "la casta", que no era ningún inmaculado en cuanto a corrupción se refiere y que fue el introductor de varias reformas laborales y de varios recortes sociales, el último de ellos, durante el gobierno de Rodríguez Zapatero de 2008 a 2011.

            Ahora, ya  en campaña electoral, tampoco ha dudado en aliarse con Izquierda Unida, o lo que es lo mismo, con el Partido Comunista de España, el cual tampoco constituye nada nuevo y, por supuesto, tampoco está exento de algunos escándalos como aquella concejal de Pamplona que cobraba dietas por reunirse consigo misma o de haber tenido dirigentes que han formado parte del consejo de administración de Caja Madrid.

            Pero lo más llamativo es que ahora don Pablo Iglesias, que hace unos pocos meses se calificaba a sí mismo como comunista y que va en coalición electoral con el partido comunista, se califica de socialdemócrata y lanza alabanzas al ex-presidente Rodríguez Zapatero, al que califica como el mejor presidente de la democracia, como si ser socialdemócrata fuera lo mismo que ser comunista y como si Rodríguez Zapatero no hubiera protagonizado una polémica reforma laboral y otra no menos polémica reforma constitucional sin convocar referéndum alguno.

            Es increíble, que Don Pablo Iglesias Turrión, politólogo, profesor de la  Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, dirigente político, Eurodiputado y Diputado, ignore que históricamente Socialdemocracia y Comunismo son principios políticos distintos, opuestos e incompatibles.
           
Los partidos comunistas tienen su origen en una escisión de los partidos socialdemócratas a causa del apoyo prestado por estos últimos a los gobiernos conservadores durante la I Guerra Mundial y su inclusión en las denominadas "Uniones Sagradas". Esto provocó que una minoría de militantes socialistas rompieran con los partidos socialdemócratas y que tras la Revolución Rusa de 1917 fueran constituyendo los distintos partidos comunistas europeos.

            Durante el periodo de entreguerras la relación entre los partidos socialdemócratas y los partidos comunistas no fueron buenas y de ello es claro ejemplo el caso alemán donde fueron los socialdemócratas quienes al mando de los Cuerpos Francos acabaron con la revolución espartaquista y ampararon y encubrieron el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Durante los años veinte y treinta del Siglo XX, seguramente por disputarse una misma masa electoral, los comunistas sostuvieron una guerra a muerte contra los socialdemócratas a los que tildaban de partidos burgueses e incluso, durante la campaña de las elecciones alemanas de 1933, de social-fascistas (1), eran los tiempos del "beneficioso Tratado de Rapallo" que con sus cláusulas secretas hacía presagiar un futuro acuerdo germano-soviético o nazi-comunista.

            Tras la II Guerra Mundial, con un mundo bipolar, las propias autoridades occidentales fomentaron la reconstrucción de los partidos socialdemócratas como un medio de parar una posible expansión de la influencia soviética a través de los partidos comunistas de occidente. Son los años de la expansión y consolidación del llamado "Estado del Bienestar" que es defendido tanto por conservadores como por socialdemócratas.

            ¿Don Pablo Iglesias, desconoce esto? si es así demostraría una vez más que el nivel intelectual de la casta política no se ha visto enriquecido por las nuevas incorporaciones, pero francamente, resulta muy dudoso que el señor Iglesias desconozca esta historia y es posible que todo obedezca simplemente a una estrategia política para acercarse al poder porque como ya dijo Lenin "Todo lo que nos acerque al poder está bien y todo lo que nos aleja de él está mal".

            Ahora bien, lo que más me reitera en señalar el bajo nivel intelectual de nuestra casta política es que entre los opuestos a don Pablo Iglesias, que nuevamente se han dedicado a criticar las cambiantes manifestaciones del líder de PODEMOS  y a hacer chistes fáciles con más o menos gracia, ignoren  que en determinados países del Este europeo, tras la II Guerra Mundial, los partidos socialdemócratas fueron el medio a través del cual los comunistas se hicieron con el poder manteniendo una apariencia de legalidad, bien al infiltrarlos directamente o bien al presentarse en coalición electoral con los partidos comunistas, todo ello siguiendo directrices de las autoridades soviéticas (2).

            Pero claro, no es de extrañar que entre los contrarios a Pablo Iglesias no se saque a relucir esto porque esos contrarios son  los mismos que hace años opinaban que José Saramago era "la señora Sara Mago" y los mismos que daban patadas al diccionario hablando de "miembros" y  "miembras".

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(1) En aquella campaña electoral, cuando tanto socialdemócratas y comunistas se debatían entre la vida y la muerte, los comunistas siguiendo instrucciones de la III Internacional se negaron a formar una coalición con el SPD que sin duda hubiera podido impedir el acceso de Hitler a la Cancillería.

(2) Con anterioridad a la II Guerra Mundial la fuerza de los partidos comunistas en Europa, Occidental y Oriental, no era muy relevante. Tras la Guerra, si bien en muchos países  occidentales como Francia los partidos comunistas fueron inicialmente prohibidos, en los países del Este no tuvieron mayor relevancia lo que les obligo, según las directrices soviéticas, a formar parte bien de Frentes Nacionales con socialdemócratas y otros partidos como en Checoslovaquia o  a formar coaliciones con unos socialdemócratas muy capitisdisminuidos.


 

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