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jueves, 22 de octubre de 2015

TRANSFUGUISMO O EVOLUCIÓN



El reciente fichaje por parte del Partido Socialista Obrero Español (P.S.O.E) de la todavía diputada por el partido Unión Progreso y Democracia, doña Irene Lozano, ha reabierto el debate sobre el transfuguismo y ha procurado enormes críticas al aún primer partido de la oposición aunque tales críticas sean oportunistas y electoralistas y el debate sobre el transfuguismo sea, junto con otros debates como el de la corrupción política, un puro reduccionismo optimista ya que el verdadero debate no es si tal o cual político cambia de partido sino la calaña moral de los integrantes de la casta política.

            Para empezar, transfuguismo es otro término lingüístico más tendente a crear y fomentar el uso de un lenguaje políticamente correcto en el que no se debe ni se puede llamar al pan, pan y al vino, vino. "Transfuguismo" es el eufemismo de "traición" y "tránsfuga" es el eufemismo de "traidor" al igual que "vigilante de fincas urbanas" es el eufemismo de "conserje" y "placa emblema" es el eufemismo de "la chapa" policial de toda la vida.

            La filosofía nos dice, y la ciencia nos demuestra, que "todo fluye y nada permanece" (Heráclito) y ese fluir implica inexorablemente cambios evolutivos. Una persona puede tener unas ideas a los veinte años que puede no tener a los cuarenta y tal evolución además de ser muy legítima no constituye traición alguna pero, eso sí, es siempre el resultado de un proceso mental que, aunque puede verse influido por algunos elementos exógenos, es fundamentalmente interno, largo, complejo y que implica pasar por un periodo más o menos largo, pero siempre prolongado, de duda y de "crisis de fe" durante el cual unas ideas se desechan o se matizan y otras nuevas las sustituyen o complementan. Por todo ello, si excluimos la intervención divina como en el conocido caso de San Pablo, ninguna evolución ideológica se produce de la noche a la mañana o es producto de un único mes de reflexiones salvo que se halle de por medio una zarza ardiente; y si algunos miembros de la casta política española que se han acostado republicanos y se han levantado monárquicos o se han ido a la cama con ideas conservadoras y a la mañana siguiente, durante el desayuno, expresaban un pensamiento progresista porque una zarza flamígera les habló en sueños bueno sería que lo expresaran abiertamente para que los electores se hicieran una justa idea de la salud mental de quienes les representan en las instituciones políticas del régimen de 1978.

            La evolución  ideológica es comprensible, aceptable y respetable, pero la traición siempre resulta un acto execrable e injustificable y por ello el traidor intenta ocultar su traición tras cierto aire de respetabilidad con la máscara de una supuesta evolución ideológica. No obstante, las actitudes y modos empleados ponen de manifiesto a simple vista y para cualquier mero observador que quiera comprender lo que ve cuando uno ha evolucionado ideológicamente o cuando uno ha traicionado o está traicionando.

            Como hemos dicho anteriormente, la evolución ideológica es siempre un proceso lento que puede durar uno o más años además de ser multidireccional, es decir, la evolución ideológica puede conducir tanto de la nada política a la cumbre del poder o viceversa, de la cumbre del poder a la nada política. En cambio la traición siempre se consuma en un muy breve periodo de tiempo, suele ir precedida de intentos frustrados de mantenerse en una estructura de poder liderando intentos de "regeneración", "reforma", "mejoras", etc... y, lo que la hace más evidente, la traición siempre es mono direccional porque siempre parte de situaciones o estructuras que están en la nada política o padecen la amenaza de estarlo hacia estructuras o situaciones que están consolidadas en el poder o tienen buenos pronósticos para estarlo.

            La numerosa proliferación entre la actual casta política española de estos seres que dicen hoy lo que negaban ayer, que pasan a engrosar las filas de grupos políticos que anteayer denostaban, que contradicen sus palabras con sus actos y que descubren la perversión de los partidos donde militan casualmente cinco minutos antes de que les hagan abandonar las poltronas que ocupan y de las que viven refleja claramente el jaez moral de la totalidad de la casta política que padecemos y debería alejar de los ciudadanos cualquier esperanza de que esta clase gentes puedan hacer algo positivo por el conjunto del país.

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martes, 13 de octubre de 2015

EL PAN DE LA MISERIA



           
Hace algunos meses comentábamos en uno de los muchos foros que existen por internet que el paro fue el problema de hace unos años no siéndolo en la actualidad ya que el problema del presente y del futuro quedaría planteado no por un elevado porcentaje de desempleo sino por una sociedad donde la situación de una alta tasa de ocupación de la población, o incluso de pleno empleo, no garantizase la subsistencia de los trabajadores. Por ello recibimos numerosas críticas, muchas de ellas de personas que, simplemente, no habían entendido nuestro razonamiento.

            No obstante, la semana pasada el informe de "CÁRITAS" parece ser que, lamentablemente, nos daba la razón al afirmar que más de la mitad de las personas que reciben ayuda de esta ONG católica tiene trabajo pero que el mismo solo les genera ingresos para hacer frente a las obligaciones económicas perentorias contraídas con diversos proveedores (alquiler, suministros diversos, etc...) pero no para permitirse gastos en cultura o entretenimiento ni para comprar comida, la cual les es suministrada en los distintos puntos que la ONG tiene distribuidos por toda la geografía española.

            El verdadero problema que se afronta y que como una bola de nieve irá creciendo con los años radica en que las condiciones laborales que hoy en día han de aceptar los trabajadores son cada vez peores en cuando a estabilidad y salario.

            A diferencia de lo que ocurría en España hace tan solo cincuenta años las posibilidades de que un trabajador comience y termine su vida laboral en la misma empresa son prácticamente nulas. En la actualidad cualquier trabajador, por motivos siempre ajenos a su voluntad, pasará por diversas empresas a lo largo de su vida activa y alternará periodos de ocupación con periodos de desempleo lo que no solo constituye una inestabilidad laboral sino sobre todo una inestabilidad vital que le impedirá hacer de manera racional planes de futuro a medio o largo plazo ya que difícilmente alguien puede contraer obligaciones económicas de tracto sucesivo y prolongadas en el tiempo, como puede ser una hipoteca, cuando no tiene garantizado el empleo más de cinco años consecutivos como mucho.

            Por otra parte, las condiciones salariales que hoy sufren los trabajadores son claramente leoninas y a la baja no sirviendo de nada establecer un Salario Mínimo Interprofesional cuando se permiten contratos de unas pocas horas a la semana que se traducen en salarios de trescientos, cuatrocientos o quinientos Euros al mes con los que un ser humano tan solo puede evitar a duras penas, y siempre haciendo malabarismos a fin de mes, que le corten los suministros o le desahucien de la vivienda.

            Esta realidad impuesta al mundo laboral unida al hecho de que los jóvenes cada vez se incorporan a él más tarde, aún siendo pésima, no es lo peor que puede pasar ya que lo peor está por venir al encontrarnos ante una verdadera bomba de relojería que explotará inexorablemente dentro de veinte o treinta años cuando los trabajadores que hoy se encuentran trabajando en estas condiciones accedan a la jubilación y tengan que vivir con las pensiones generadas por las bases de cotización de tan bajos salarios y de semejantes contratos.

            Hoy, tal y como afirma el informe de "CARITAS" publicado la semana pasada, el acceso al mundo laboral no garantiza ni la dignidad ni la inserción social, sirviendo en un número creciente de casos tan solo para proporcionar a los trabajadores el pan de la miseria y justificar supuestos éxitos económicos del gobierno que solo son éxitos estadísticos sin una auténtica transcendencia real.

            Enfrentando esta tragedia real lo primero que hay que hacer es plantearse qué tipo o modelo de sociedad queremos y cuál es la que, las medias políticas y económicas adoptadas hasta ahora por los distintos gobiernos, está creando porque evidentemente estamos en un momento no deseado ni deseable de transición de una sociedad de clases hacia una sociedad estamental donde los estamentos superiores estarán integrados por aquellos que tengan un trabajo asegurado de por vida. Ya ni vale ni sirve que gurús de la economía y de la política hagan vagas propuestas económicas o promesas electorales; son necesarias medidas concretas para que el trabajo sea accesible a todos aquellos que quieran y necesiten trabajar y que vuelva a ser un medio de dignificar y socializar a la persona y para ello tal vez haya que ir pensando en volver a proteger el trabajo estable e imponer una ley de hierro a los beneficios empresariales que no pueden seguir manteniéndose en un trescientos o cuatrocientos por cien a costa de los salarios que perciben los trabajadores y de los precios que pagan los consumidores.   

miércoles, 7 de octubre de 2015

UN PRONÓSTICO POLÍTICO



Las próximas elecciones generales convocadas finalmente para el día 20 de Diciembre del 2015 son las primeras desde hace muchos años que presentan importantes novedades y un especial interés tanto por factores objetivos como subjetivos.

Por factores objetivos nos referimos, evidentemente, a las especiales circunstancias políticas y económicas que padece nuestro país y que han obligado al actual gobierno del Partido Popular a agotar hasta su límite máximo, y contra todo pronóstico, la presente legislatura siendo la primera vez que tal cosa sucede desde las primeras elecciones democráticas de 1977. Estas especiales circunstancias consisten en la confluencia  de una crisis económica que continúa llevando a la población a un claro, visible y pleno proceso de empobrecimiento y de retroceso en materia de derechos sociales y de libertades junto con una crisis política que amenaza con desintegrar al mismo estado español, es decir, parece ser como si ahora la inmediata historia política pasase la factura de todos los errores, omisiones y malos hechos cometidos por la casta política en los últimos cuarenta años.

Por otra parte estas elecciones van a suponer, con toda seguridad, un parlamento más fragmentado donde es muy posible que el número de formaciones políticas con representación parlamentaria superen, por primera vez en la historia del actual régimen político español, el número de trece.

No obstante, no nos engañemos, una mayor fragmentación del parlamento no va a implicar de ningún modo una mayor representatividad de las fuerzas sociales sino que simplemente va a indicar, no la descomposición de los partidos tradicionales, sino simplemente la metamorfosis de los mismos hacia otros envoltorios que de alguna manera permitan perseverar en un estado de cosas que ha defraudado a muchos y que manifiestamente no funciona.

Es de prever que los dos partidos mayoritarios alrededor de los cuales ha girado la vida política española de estos últimos cuarenta años, Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, sigan conservando una representación superior al centenar de diputados cada uno, lo cual indica claramente que están muy lejos de descomponerse. Por su parte los partidos nacionalistas periféricos conservarán su representación parlamentaria con muy pequeñas variaciones al alza mientras que los partidos emergentes, Ciudadanos y PODEMOS, irrumpirán con relativa fuerza en el Congreso de los Diputados a costa, sin duda, del Partido Popular el primero y de Izquierda Unida y el Partido Socialista, el segundo.

Es precisamente la irrupción de estas nuevas formaciones políticas tras las elecciones autonómicas y municipales de Mayo pasado lo que ha llevado al gobierno a agotar hasta el último minuto la legislatura pues la estrategia del líder popular, don Mariano Rajoy, pasa y ha pasado en todo momento por la existencia de algún tipo de repunte de la situación económica, aunque este sea mínimo y macroeconómico, que le permita presentarse como el político que ha hecho que los españoles superemos la crisis económica y, sobre todo, por el hecho de que el tiempo transcurrido desde la formación de los nuevos gobiernos municipales y autonómicos hasta la celebración de las elecciones suponga algún desgaste importante para las nuevas formaciones políticas emergentes, cosa que en el caso de PODEMOS parece ser que se está produciendo aunque no así en el caso de Ciudadanos que se nutre del voto de extrema derecha que el Partido Popular ha empezado a perder masivamente y que se ve atraído hacia la formación de Albert Rivera por su españolismo y su apariencia recentralizadora.

Si los resultados electorales verifican el anterior análisis se dará la siguiente situación:

1º. El Partido Popular y el Partido Socialista serán los partidos más votados y los que cuenten con mayor representación parlamentaria aunque será notoriamente insuficiente para formar gobierno al estar cada uno de estos partidos muy lejos de la mayoría absoluta.

2º. La fuerte irrupción de PODEMOS en el parlamento, si no va a acompañada de una total absorción de Izquierda Unida y de otras fuerzas menores como "Compromís",  supondrá tal fragmentación en la representación parlamentaria de la izquierda que hará muy difícil que puedan oponerse a la formación de un nuevo gobierno del Partido Popular dando su apoyo a un posible gobierno del Partido Socialista Obrero Español.

3º. Finalmente, la no menos poderosa irrupción de Ciudadanos perjudicará al Partido Popular pues le alejará sin remedio de cualquier remota posibilidad de obtener la mayoría absoluta pero le permitirá ser el partido decisivo a la hora de dar su apoyo al PP o al PSOE para formar gobierno aunque es muy dudoso que sus votantes aceptasen de buen grado que se apoyara al Partido Socialista para formar gobierno.

4º. El gobierno que surja de las elecciones de Diciembre del 2015 será un gobierno débil que estará más ocupado en conservar su estabilidad que en solucionar los problemas reales del país.

5º. Los partidos emergentes quedarán muy apartados de la posibilidad de ser alternativa real de gobierno y quedarán relegados a ser meras muletas de los grandes partidos haciéndose irremediablemente responsables de toda la mala gestión llevada a cabo por los mismos en los últimos cuarenta años.

6º. Las minorías nacionalistas independentistas tendrán un panorama político estatal inmejorable para llevar a cabo sus aspiraciones de independencia si es que de verdad desean tal independencia y no, simplemente, mantener una eterna despedida.
 

lunes, 28 de septiembre de 2015

CATALUÑA: CAIDAS DEL CABALLO Y CONVERSIONES EN EL CAMINO DE DAMASCO


 
Tras las elecciones autonómicas del pasado Domingo, 27 de Septiembre, en Cataluña, los resultados son claros: los supuestamente independentistas superan la mayoría absoluta con setenta y dos escaños en total mientras que los supuestamente contrarios a la independencia quedan bastante por detrás con sesenta y tres diputados, nueve menos. 

            Siendo lo único claro que la lista más votada ha sido "Junts pel sí", el resto es subjetivo demostrando la casta política  nuevamente una desvergüenza total al valorar los resultados electorales en los que todos han ganado y nadie ha perdido en una especie de "el que no se consuela es porque no quiere".

            Ahora resulta que los políticos españolistas se han caído del caballo y han iniciado una conversión en el Camino de Damasco consistente en el famoso  "donde dije digo ahora digo Diego". Después de meses afirmando que las elecciones del 27 de Septiembre no eran unas elecciones plebiscitarias ahora cambian su postura y les dan valor plebiscitario porque las candidaturas independentistas, que si bien han obtenido en las Cortes Catalanas una amplia mayoría absoluta, solo han obtenido el 48 por ciento de los votos, lo cual, todo sea dicho de paso, tampoco está muy claro ya que el casi 9 por ciento de votos obtenido por "Cat si que es pot" no es un porcentaje de voto claramente contrario a la independencia (1). Asimismo, para los políticos españolistas parece que después de décadas afirmando las bonanzas del sistema democrático representativo y de la legislación electoral donde el "juego democrático" favorecía saludables pactos en las instituciones y en el que la acción de gobierno dependía de las mayorías parlamentarias y no de las mayorías sociales, eso ya no vale, no cuenta o no tiene gran valor, simplemente porque, en la actual tesitura catalana, no les conviene.

            Si los políticos españolistas hubieran querido hacer valer ese pírrico 51 por ciento con el que el electorado les ha premiado el Domingo pasado deberían haber aceptado hace años convocar un referéndum donde se plantease claramente la cuestión de la independencia de Cataluña y ganarlo. No ha sido así, han preferido llevar una política de mirar para otro lado y de ir parcheando el problema hasta que se han encontrado con que la marea independentista ha ido creciendo paulatinamente hasta convertirse en el verdadero tsunami que es hoy.

            Ya no se puede ocultar más la realidad ni por unos ni por otros. La sociedad catalana está fraccionada en dos posturas ya difícilmente reconciliables y considerar una victoria el pírrico 51 por ciento de los votos con los que cuentan los opositores a la secesión es un engaño más con el que la casta política pretende enmascarar la cruda realidad de un estado español que afronta su desintegración.

            Desde el punto de vista social o sociológico, una independencia no se puede proclamar con el apoyo de un 51 por ciento de los ciudadanos; más aún, una independencia proclamada con la oposición de tan solo un diez por ciento de los ciudadanos plantearía, a medio y largo plazo, graves problemas de cohesión al estado resultante de dicha independencia que nacería con el germen de la desintegración  en su seno (2) así pues ¿qué se podría decir de una independencia surgida con la oposición de un 25 por ciento o más de la población?. No obstante, y a sensu contrario, también hay que afirmar que la unión no se puede mantener con el apoyo de un 51 por ciento de la población porque el estado que tuviera en su interior tales porcentajes centrífugos y centrípetos sería un estado inviable puesto que la segura y constante pugna de las fuerzas representativas de dichos porcentajes monopolizaría todos los esfuerzos del estado en política exterior e interior y gran parte de los esfuerzos económicos haciéndole totalmente ineficaz al alejarle de sus verdaderos objetivos que son los de procurar seguridad y bienestar a sus ciudadanos.

            Tras las elecciones del Domingo, no nos engañemos, la situación institucional en Cataluña permite a los partidarios de la independencia proclamar unilateralmente la misma amparados en que la legalidad electoral y la legitimidad democrática les confiere la representación mayoritaria en el parlamento catalán. Otra cosa diferente es si serán capaces los independentistas de proclamar la independencia y asumir sus consecuencias.

            Evidentemente, el mayor riesgo para la declaración unilateral de independencia no viene de la oposición de la minoría parlamentaria contraria a la misma sino del personalismo de los distintos líderes independentistas (Artur Mas, Oriol Junqueras, Antonio Baños) que, al igual que el resto de los líderes de la casta política que asola el solar ibérico, son verdaderas vedettes ansiosas de laureles, reconocimientos y sobre todo de figurar con letras más grandes en el cartel anunciador de la representación teatral. La CUP ya ha manifestado que no apoyará la investidura de Artur Mas y es dudoso que Artur Más acepte un puesto de telonero en el proceso independentista, siendo igualmente dudoso que  los líderes independentistas tengan la visión política de considerar al gobierno que surja de la sesión de investidura como un gobierno provisional que, sin desatender las cuestiones cotidianas, solo tendrá por objetivo fundamental y primordial la proclamación de la independencia y la ruptura real y legal con las instituciones del estado español  tras lo cual solo cabría en puridad democrática una nueva convocatoria electoral ya en un estado independiente a fin de elegir el gobierno que lo gestione y articule.









(1) Recordemos que existe una clara identificación entre el voto obtenido por "Cat si que es pot" en estas elecciones autonómicas y el voto obtenido por "Iniciativa Per Catalunya - Les Verds" en las anterioresteniendo esta última formación política claras manifestaciones a favor de la"entidad nacional y del derecho de autodeterminación de Cataluña"proclamándose "fuerza Soberanista" .

(2) El propio estado español surgido de la Transición y de la Constitución de 1978 es prueba de lo que digo. Hace menos de cuarenta años, el porcentaje de independentistas en Cataluña no llegaba al 12 por ciento. Es decir el estado español tenía en Cataluña, no hablemos ya de otras zonas, una minoría muy minoritaria de personas que no se sentían identificados con España y con el tiempo ese porcentaje ha ido creciendo hasta, posiblemente, ser mayoritario en la actualidad.


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