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martes, 25 de agosto de 2015

ESPAÑA Y EL TERCER RESCATE A GRECIA



            La semana pasada, concretamente el Martes 18 de Agosto, el Congreso de los Diputados aprobaba, a propuesta del Gobierno presidido por don Mariano Rajoy, la participación española en el llamado "Tercer Rescate" a Grecia y que va a suponer que el estado español, esto es los ciudadanos españoles, van a tener que aportar 10.150.- millones de Euros en concepto de un préstamo usurario y leonino cuyas condiciones implican que el prestatario, es decir Grecia, jamás va a poder pagarlo. La propuesta del gobierno del Partido Popular salió adelante con el apoyo de 297 diputados (del Partido Popular, PSOE, CiU, UPyD, UPN, Coalición Canaria, Foro Asturias y PNV), la oposición de 20 diputados (ERC, IU y los grupos de izquierda del Grupo Mixto) y la abstención de 5 diputados; por su parte los otros 28 diputados restantes para completar la cifra total de los 350 "Padres de la Patria" que viven de los impuestos que pagan los españoles debieron considerar poco relevante la cuestión y simplemente se encontraban dedicados a otros menesteres fuera del pleno.

            En el proceder del Congreso de los Diputados y de la actitud de toda la casta política española respecto a este "Tercer Rescate" a Grecia hay varias cosas sobre las que todos los españoles deberían reflexionar.

            En primer lugar, ya resulta inadmisible la perversión del lenguaje que se está practicando en relación con Grecia. No se puede seguir llamando "Rescate" a lo que no es más que un préstamo leonino y usurario para mantener la ficción mundial de que Grecia no se encuentra en quiebra. Un verdadero "Rescate" a Grecia pasa más por una intervención directa y planificadora en la economía Griega con la finalidad de estabilizarla y que emprenda la senda del crecimiento que por prestarla ingentes sumas de dinero para que simplemente pueda seguir pagando los intereses de su deuda no incurriendo en impago y por tanto en una quiebra declarada que arrastraría a otros países europeos a una complicada situación económica. Para que Grecia salga de su lamentable situación económica es innegable que los ciudadanos griegos tendrán que hacer sacrificios pero no basta con hacer sacrificios sino que hay que hacerlos bien siendo estúpido que ante la falange gangrenada de un dedo en vez de amputar el dedo o incluso la mano entera se imponga la amputación de una pierna que es lo que la Unión Europea viene a exigiendo que hagan los sucesivos gobiernos helenos. Grecia ha de recortar en gastos superfluos como los gastos militares y ha de reformar su sistema fiscal siendo absurdo que un gobierno, y máxime un gobierno de izquierdas, mantenga las exenciones fiscales a un colectivo tan adinerado y poderoso como el de los armadores griegos, pero en cualquier caso los derechos sociales y económicos de los pensionistas y de las clases medias y bajas deben ser salvaguardados a todo trance.

            En realidad este llamado "Tercer Rescate" parece más un perverso experimento sociológico tendente a estudiar hasta cuanto se puede reducir el nivel de vida de una población antes de que estalle y a la inestabilidad económica se la añada la inestabilidad política que una medida seria y realista de ayuda a Grecia, la cual, a  estas alturas, pasa inexorablemente por una quita del principal y, muy posiblemente, por la renuncia por parte de los acreedores al cobro de intereses.

            En segundo lugar es de indicar que los 10.150 millones de Euros que va a suponer para España esta participación en el "Tercer Rescate" a Grecia van a salir de los impuestos que pagan todos y cada uno de los ciudadanos españoles por lo que debería haberse planteado por alguien (no solo por mi en este artículo) si es lógico, aconsejable y aceptable que el mismo Estado que hace tres años recortó brutalmente en sanidad, educación, pensiones, etc... y subió los impuestos hasta un nivel casi confiscatorio ahora haga un desembolso similar, si no superior, a las cantidades que pretendía ahorrar con tales recortes e incrementos impositivos en concepto de una inversión que difícilmente se va a poder recuperar algún día y que, por tanto, tiene el carácter real y cierto de un préstamo a "fondo perdido". Y, por favor, no nos engañemos más sobre la cuestión griega porque la misma se reduce a que aquel deudor que no ha podido hacer frente a sus deudas y que requiere más financiación ajena para hacer frente al vencimiento de los intereses además de para enfrentar sus gastos corrientes es patente y manifiesto que jamás podrá pagar por la sencilla lógica que nos enseña que "quien no puede lo menos, no puede lo más".
            
            En tercer lugar, la aprobación por el Congreso de los Diputados del llamado "Tercer Rescate" a Grecia entra en la tradición del régimen político de 1978 del oscurantismo y la falta de transparencia que rodean la aprobación de las más importantes y polémicas iniciativas legislativas ya que se ha aprobado mediante un pleno extraordinario celebrado a mediados de Agosto, mes en el que la opinión pública se encuentra mayoritariamente desconectada de las noticias al estar de vacaciones impidiéndose de esta forma cualquier debate público o movilización social.

            Finalmente, siendo el desembolso de los 10.150.- millones de Euros que va a suponer este "Tercer Rescate" a Grecia algo que, de forma tangible e inmediata, va a afectar a todos los españoles es curioso que nadie, ni siquiera de entre las nuevas formaciones políticas emergentes que mantienen el discurso  de una nueva democracia más directa, participativa y transparente, se haya reclamado la realización de un Referéndum entre la ciudadanía para consultar a los ciudadanos si están dispuestos a consentir, a su costa y en las condiciones impuestas por Europa a Grecia, que ese desembolso se realice.

            En definitiva, la aprobación por el Congreso de los diputados de la participación española en este llamado "Tercer Rescate" a Grecia no solo ha puesto de manifiesto las habituales carencias del régimen político español y la alegría con que la casta política imperante viene administrando desde siempre el dinero público participando en aventuras financieras de dudosa solvencia y moralidad sino que también ha puesto de manifiesto lo poco que ya queda por esperar de las nuevas formaciones políticas emergentes que, ante tan graves cuestiones políticas y económicas como esta, han guardado silencio y no han salido ni siquiera en la más irrelevante tertulia emitida por la más pequeña televisión local reclamando un referéndum.

lunes, 20 de julio de 2015

ALEXIS TSIPRAS ¿UN TRAIDOR?



            Hoy, lunes 20 de Julio de 2015, los ciudadanos griegos comienzan a sufrir en sus carnes las imposiciones de la Unión Europea para que Grecia pudiera acceder a un tercer rescate. Si aparentemente el "corralito" bancario se ha levantado con la apertura al público de los bancos, los griegos no pueden sacar más de cuatrocientos veinte euros a la semana (lo que en realidad es mantener el corralito y los sesenta euros diarios de las tres semanas últimas), la carestía de la vida se ha visto incrementada al aplicarse, desde hoy, los nuevos tipos de IVA, los derechos sociales adquiridos se liquidan con la reforma de las pensiones y se da vía libre a importantes privatizaciones en sectores vitales como el eléctrico.

            Con este panorama que es peor que el de hace tres meses y aun mucho peor que el de hace ocho, no solo cabe preguntarse el para qué ha servido la victoria de Syriza en las elecciones del pasado Enero sino, sobre todo, el por qué el gobierno que preside Alexis Tsipras ha dado un giro de 180 grados al programa electoral con el que se presentó y ganó las elecciones de Enero pasado, giro tan radical que no puede menos que recordarnos el giro que dio el Partido Popular a los diez días de su llegada al poder en España en el 2011.

            Tsipras llegó al poder en Grecia con  las ideas de "reestructurar la deuda", llevar a cabo un programa de emergencia social que incluyera el abastecimiento de energía eléctrica gratuita a los hogares más empobrecidos, paralizar las privatizaciones iniciadas por el anterior gobierno, etc... y ahora resulta, que si bien ha dado suministro eléctrico gratuito a miles de familias necesitadas durante los últimos siete meses, va a perder hasta la compañía de electricidad que deberá ser privatizada por imposición de la Unión Europea, la "reestructuración de la deuda" que no era más que auditar la deuda y declarar que no se iba a pagar la parte que se declarase ilegítima, esto es, declarar unilateralmente una quita del total de la deuda, va a resultar que se aplaza "sine die" y que muy probablemente no llegue a practicarse jamás. En definitiva, siete meses después de su llegada al poder en Grecia, el Primer Ministro griego no solo no ha hecho nada de lo que prometió sino que además ha terminado ejecutando las políticas que, impuestas desde la eurozona, suponen todo lo contrario a lo prometido por Syriza al pueblo griego.

            Tsipras, que se prometía convertirse en el nuevo Leónidas ha demostrado sobradamente no llegar a la suela de la alpargata al héroe de las Termopilas, pero, tampoco es un traidor. No se puede decir que Tsipras haya traicionado al pueblo griego porque la traición siempre supone algún beneficio, por mínimo y miserable que sea, para el traidor que traiciona y Tsipras, que no ha sabido ser Leónidas tampoco ha sido Efialtes, ha claudicado en grave perjuicio del pueblo griego pero no en beneficio propio no habiendo traicionado a Grecia más de lo que se ha traicionado a sí mismo. 

            Alexis Tsipras que después de convocar un referéndum, solicitar el "NO" en el mismo y ganarlo por amplia mayoría ha desilusionado al pueblo que le eligió y que confió en él porque es un político al nuevo uso moderno: un político de cuidada imagen gracias a las más hábiles campañas de marketing, ideológicamente hablando es fruto de la crisis y del marasmo de las ideologías, del triunfo de lo políticamente correcto y sobre todo de la falta de coherencia que implica que en política, cuando se elige un camino se recorre hasta el final asumiendo las consecuencias que de ello deriven aunque tales consecuencias sean la derrota total. En ningún momento Tsipras ha sabido que es lo que quería, no se ha salido en ningún momento de lo que se considera lo políticamente correcto y ha demostrado no ser coherente al no asumir que el discurso de Syriza llevaría por un camino que, para Grecia, hubiera supuesto la lógica ruptura con la Unión Europea, la salida del Euro y su alineación con otros aliados; por todo ello Alexis Tsipras no ha sido derrotado simplemente ha claudicado.

            Ni nos engañemos, ni nos dejemos engañar por nadie. Tsipras ha sido víctima del talante propio de unas novedosas opciones políticas supuestamente alternativas que no saben ni de dónde vienen ni a donde quieren ir, de un talante que le ha engañado haciéndole creer que las cosas podían ser como él quería que fueran y no como son en realidad, de un talante que le ha hecho creer que se puede ser más inteligente que el Gran Alejandro y no necesitar la espada para deshacer el nudo gordiano y, en definitiva, de un talante que le hacía tener más fe en Bruselas que en el Monte Athos.

            Tsipras ha sido como aquel jovenzuelo imberbe que siendo campeón de póker gambito en su pequeño pueblo se cree con capacidad para acudir a una timba profesional en Las Vegas y ganar una fortuna pero, en vez de eso y como no puede ser de otra forma,  termina sin plumas y cacareando.

            Tsipras es un político que ocupará sus páginas correspondientes en la historia política contemporánea y que, como Chamberlain y Daladier, renunció a levantar el palo en la negociación y que, por salvar lo políticamente correcto, fue incapaz de dar un puñetazo encima de la mesa. Por todo ello, Alexis Tsipras no es un traidor al pueblo griego sino una cosa peor: un muy simple aprendiz de brujo que ha terminado revelándose como un pobre cándido que no sabe que los experimentos, en todo caso, hay que hacerlos con gaseosa. 

miércoles, 8 de julio de 2015

LOS DOS "NO" DE GRECIA



            El resultado del referéndum celebrado el pasado 5 de Julio en Grecia no ha podido ser más claro y contundente. Los Griegos dijeron a las instituciones europeas simplemente, "NO"; "NO" a más sacrificios suicidas, "NO" a más imposiciones usurarias. Aunque el triunfo de este "NO" tan rotundo ha sido celebrado por la inmensa mayoría de los ciudadanos griegos y buena parte del resto de los ciudadanos europeos muchas personas ignoran que no es la primera vez que Grecia dice "NO" a un amenazante ultimátum.

            De hecho, en Grecia cada 28 de Octubre es un día de fiesta nacional que se denomina "El Día del NO" o la "Efeméride del NO" (Επέτειος του «Όχι»). El origen de esta festividad griega se remonta al 28 de Octubre de 1940 cuando el embajador del Reino de Italia ante el Reino de Grecia, tras regresar a su domicilio en la embajada italiana en Atenas después de haber disfrutado junto al  Primer Ministro griego, Ioannis Metaxas, de una velada teatral, tuvo que cumplir las graves órdenes dictadas por Roma en virtud de las cuales debía presentar, antes de las 24.00 horas del 28 de Octubre, una carta al Gobierno Griego que contenía, en forma de ultimátum, una serie de exigencias a las que Grecia debía responder favorablemente en el plazo de tres días. Ante la premura de tiempo, el embajador italiano en vez de acudir a la mañana siguiente al Ministerio de Asuntos Exteriores Griego vestido como exigía el protocolo diplomático para tan graves ocasiones, se vistió apresuradamente de etiqueta  y se presentó en el domicilio particular del propio Primer Ministro griego que, ya en la cama, le recibió en pijama y en el vestíbulo de su casa. El embajador italiano entregó a Ioannis Metaxas la carta que contenía el ultimátum y le informó del plazo para responder al mismo, Metaxas, abrió la carta y tras leerla se la devolvió al embajador con un escueto y rotundo "NO".

            El "NO" del 28 de Octubre de 1940 y el "NO" del pasado Domingo 5 de Julio de 2015, constituyen los dos heroicos "NO" dados por Grecia en la historia contemporánea y, aunque ciertamente guardan ciertas similitudes, también es verdad que entre ambos existen importantes diferencias.

            Ambos "NO" fueron pronunciados rotundamente ante unas exigencias clara y manifiestamente injustas, esa es la mayor de sus semejanzas pero en cuanto a las diferencias entre los dos "NO" podemos decir que son más sustanciales.

            En primer lugar, el Primer Ministro Griego en 1940, Ioannis Metaxas, sabía perfectamente que aquel "NO" implicaba la entrada de Grecia en la II Guerra Mundial, pero también sabía que el ejército griego podría defenderse con éxito de los ataques del ejército italiano, al cual llevó en cinco meses al borde de la derrota total, sabía también que una intervención de Alemania a favor de Italia provocaría la desestabilización de todos los países balcánicos y la extensión de guerra a toda la Península Balcánica y finalmente sabía también que contaría con el apoyo de la Armada y del Ejército Británico en su lucha contra las potencias del Eje.

            Por su parte el Primer Ministro Griego en 2015, Alexis Tsipras, no sabe realmente que es lo que va a pasar a partir de ahora. La gestión del gobierno griego ante las instituciones europeas ha ganado en legitimidad y, con la victoria del "NO" en el referéndum, ha obtenido una enorme victoria moral, pero sería un error por su parte el considerar que las victorias morales son también victorias reales y que la legitimidad, por sí misma, puede terminar imponiéndose. Si Metaxas con su "NO" obtuvo la certeza de la guerra, Tsipras con su "NO" ha obtenido la incertidumbre de si la solución negociada es posible.

            Tras el "NO" de Grecia el panorama se complica. Tsipras puede seguir negociando con las instituciones europeas, pero no puede aceptar  partir de las bases del 25 de Junio pasado porque, primero, tales bases han sido expresamente rechazadas por los ciudadanos griegos en el referéndum ya que la pregunta se refería concretamente a ellas y, en segundo lugar, tampoco puede aceptar ninguna medida que implique la subida del Impuesto del Valor Añadido porque ello ahogaría aun más a las extremadamente frágiles economías domésticas griegas ni retrasar la edad de jubilación a los 67 años porque ambas cosas supondrían una traición al "NO" expresado por los griegos. No nos engañemos, los recortes se pueden practicar de dos formas: de una forma perceptible y de otra forma imperceptible y el rebajar un 1 por ciento la cuantía de las pensiones de los griegos para el año 2016 como exige Europa es una forma de recortar muy visible, en cambio ampliar la edad de jubilación y los años de cotización para calcular la pensión futura supone una rebaja de las pensiones totalmente imperceptible.

            El "NO" griego del 5 de Julio puede convertirse en una trampa para Tsipras pues ahora está obligado por la voluntad popular a no aceptar la más mínima imposición, exigencia o ultimátum europeo que suponga mayores recortes a los derechos de los ciudadanos griegos y cualquier aceptación del ejecutivo griego en tal sentido solo puede entenderse como una traición al pueblo griego.

            Por su parte es muy dudoso que las instituciones europeas estén dispuestas a seguir prestando más efectivo al estado griego si este no hace gestos tendentes a demostrar que pagara sus deudas en un tiempo razonable lo que solo puede suponer nuevos sacrificios para la población griega. En definitiva, ningún acreedor puede obligar a un deudor a que vaya muriendo por consunción a fin de que pague sus deudas  pero no es menos cierto que un deudor no puede obligar a un acreedor a renunciar al cobro de lo que se le debe y además obligarle a seguir prestándole dinero.

            Realmente, desde el punto de vista de quien esto escribe, a partir de ahora Tsipras solo puede desarrollar lógicamente el "NO" griego del 5 de Julio e intentar crear una liga euro mediterránea que agrupe a los países del Sur de Europa a fin de hacer frente a los países ricos y exigentes del norte europeo, rescatando en gran medida la idea de la llamada "Liga de Fiume" creada por el poeta belga León Kochnitzky con el fin de agrupar a los pueblos oprimidos.

            Los dos "NO" de Grecia son muy reveladores porque el segundo viene a ser como una repetición del primero, convirtiéndose en una demostración empírica de aquel aserto hegeliano en virtud del cual "Los grandes acontecimientos de la historia siempre se repiten dos veces"; aserto que posteriormente sería completado por aquel aventajado discípulo de Hegel que fue Carlos Marx al concretar que "Los grandes acontecimientos de la historia siempre se repiten dos veces, la primera vez como tragedia y la segunda como farsa". En breve tiempo sabremos si quien estaba en lo cierto era el maestro o el discípulo.

viernes, 27 de febrero de 2015

¿QUÉ FUE DE LA DEUDA GRIEGA?




            Tras la victoria en las elecciones griegas del pasado 25 de Enero del 2015 de la coalición Syriza se abrió, al mismo tiempo que un periodo de ilusión en los ciudadanos griegos, un periodo de expectación ante lo que el gobierno presidido por Tsipras pudiera hacer respecto a la enorme deuda que tiene el país balcánico con sus acreedores europeos.

            En un primer momento y tras celebrar la victoria que todo lo iba a cambiar para bien, el gobierno griego ignorando la realidad de su país pretendía imponer a los acreedores sus condiciones ante lo cual éstos amenazaron con no renovar el rescate a finales de este mes de Febrero con lo que Grecia entraría en quiebra y no podría pagar ni las pensiones ni lo sueldos públicos.

            Ante esta amenaza, el gobierno de Syriza ha moderado su postura y ahora ha decidido, esto hay que reconocerlo y llamarlo por su nombre, actuar como "un mal pagador" y, convertido en un auténtico "Caballero de la Tenaza", seguir el consejo del insigne Quevedo practicando "el arte de gastar la prosa y no soltar la mosca": ha pedido una prórroga, ha pedido comprensión y, en definitiva, ha ganado tiempo para no enfrentarse ante el duro muro de hormigón que constituye la dramática realidad económica griega. No obstante, gracias a este españolísimo arte, Grecia ha conseguido prorrogar el rescate hasta el próximo mes de Junio, llegado el cual seguro que habrá una vuelta a empezar con el tira y afloja y... ¡A ver qué pasa!.

            A cambio, el gobierno griego ha tenido que hacer una serie de propuestas a la Comisión Europea que suponen prácticamente el funeral del programa electoral que hizo ganar las elecciones a Syriza pues ha tenido que aceptar no tocar las privatizaciones realizadas por los gobiernos anteriores, reducir el gasto público, paralizar la readmisión de los funcionarios despedidos y modificar el IVA, seguro que al alza. Evidentemente la reducción del gasto público y una hipotética subida del IVA afectara socialmente a toda la población griega ya que lo segundo supondrá una subida generalizada de los precios y lo primero implicará, aunque se diga lo contrario, mas paro y menos poder adquisitivo para los griegos porque la única forma de reducir sensiblemente el gasto público es reduciendo el gasto en la administración, bien despidiendo funcionarios o bajándoles el sueldo así como recortando en las pensiones, o reduciendo el gasto en obras públicas de nueva construcción o en el mantenimiento de las existente lo cual se traduce en menos empleo. En definitiva, la reducción del gasto público llevara a un mayor empobrecimiento de la población griega y a su vez a una mayor necesidad de gastos sociales para los cuales el gobierno de Tsipras no tiene dinero y, por tanto, no podrá cubrirlos.
           
Por su parte la promesa de luchar contra la corrupción, el fraude fiscal y el contrabando están muy bien, pero aunque esta lucha tuviera un elevado porcentaje de éxito jamás sería este del cien por cien y, aun en ese caso, no supondría una recaudación suficiente para llevar a cabo el programa electoral de Syriza y, al mismo tiempo, hacer frente al pago de la deuda.

            En definitiva, todas las esperanzas en una mejoría social que los griegos pusieron en Syriza y en su líder Tsipras parecen diluirse dejando claro que durante la campaña electoral Syriza hizo gala de un excesivo e irreal optimismo o, simplemente, mintió al pueblo griego.

            Por otra parte, y con independencia de quién gobierne en Grecia, ¿Cual va a ser el final de esta situación?. Ese es el quid de una cuestión que por compleja no deja de ser interesante ya que la situación se reduce a la siguiente: un deudor que no puede pagar sus deudas aunque se lo proponga  y lo desee y unos acreedores que saben que no van a cobrar lo que se les debe. Ante esto entran en juego varios factores, el primero es que los acreedores (bancos y gobiernos europeos) deben salvar la cara ante sus accionistas y gobernados los cuales podrían preguntarse el por qué se hicieron sucesivos prestamos a un prestatario que carecía de fiabilidad y solvencia y el segundo es que los gobernantes griegos tienen que salvar la cara ante su pueblo al que se la ha prometido un paraíso imposible donde todo era posible, incluso el no pagar y seguir recibiendo dinero prestado.

            Los acreedores, que en su fuero interno ya saben que no van a cobrar el cien por cien de lo que les debe Grecia y que hasta ahora han jugado a apretarle las tuercas para que vaya soltando algo de lo que les debe tampoco pueden permitirse el lujo de llevar al deudor al suicidio pues entonces no cobraran nada, de esta forma, lo más seguro es que manteniendo el palo en alto mitiguen los intereses de la deuda, lo cual ya supondría una quita y concedan a Grecia mucho más tiempo para pagar el principal que debe. Con ese mayor tiempo el gobierno griego ganará alguna libertad de maniobra a efectos de aliviar el padecimiento de los ciudadanos aunque todavía les queda mucho por sufrir mientras que ambas partes lograran que la atención que hoy se centra en Grecia se vaya diluyendo para llegar a un final, aún muy lejano, donde el acreedor  tal vez haya recuperado un elevado porcentaje de lo prestado (perdiendo la totalidad de los intereses y quizás algo del principal) y solo alguien, en alguna reunión de amigos, suelte al aire el comentario de "por cierto ¿Qué fue de la deuda griega?".

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