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jueves, 15 de abril de 2021

DON JAIME DE BORBÓN PARMA NOMBRADO ENVIADO ESPECIAL PARA EL CLIMA


             Con motivo del nombramiento de S.A.R. Don Jaime de Borbón Parma como Enviado Especial para el Clima por el Gobierno Holandés, la Asociación 16 de abril ha remitido la nota de prensa que a continuación reproducimos íntegramente.

 

 

            "JAIME DE BORBÓN PARMA, de nacionalidad española y holandesa, Duque de San Jaime y Conde de Bardi, tercero en la línea de sucesión de la Dinastía Carlista y miembro de la Familia Real Holandesa, ha sido recientemente nombrado Enviado Especial para el Clima por el Gobierno Holandés. Este nuevo destino, consistente en liderar a nivel internacional la diplomacia climática, comenzará el próximo agosto.

            JAIME DE BORBÓN PARMA, de formación diplomática, adscrito al cuerpo diplomático holandés, trabaja actualmente como representante de dicho gobierno ante el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Anteriormente ha ocupado diversos cargos diplomáticos, entre ellos la Embajada ante la Santa Sede en la Ciudad del Vaticano, así como la responsabilidad como Enviado Especial para los Recursos Naturales.

            JAIME DE BORBÓN PARMA es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Brown y obtuvo su maestría en Economía Internacional y Gestión de Conflictos internacionales en la Universidad John Hopkins.

 

13 de abril de 2021

 

Asociación 16 de Abril 

comunicación@asociacion16abril.org"

lunes, 23 de enero de 2017

MENSAJE DE DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA CON MOTIVO DEL COMIENZO DEL AÑO



            
                 Queridos carlistas:

            De nuevo quiero dirigirme a vosotros. Para deciros que comprendo y comparto vuestras preocupaciones por los graves problemas sociales y políticos que exigen cambios profundos. Siempre es difícil enfrentarse a estos cambios necesarios, y más aun afrontarlos y conducirlos con decisión. Sin embargo tenemos el deber de realizarlos.

            Quiero haceros partícipes de algunas de mis propuestas acerca de estos problemas. Al “bien común”, vieja aspiración carlista, hay que darle un contenido actual, buscando soluciones en todos los ámbitos: desde el local al universal. Ya hablé de la sostenibilidad con ocasión de la presentación en las Españas de nuestro heredero Carlos Enrique.

            Una opinión bastante difundida, incluso en las élites mundiales,  niega la realidad del cambio climático, como si esta amenaza fuera una obsesión maligna de una pequeña minoría. Os aseguro que el clima está cambiando por culpa nuestra, y vosotros mismos en vuestro día a día lo podéis comprobar, por la situación geográfica tan vulnerable de la Península Ibérica. Lo vemos todos y los científicos nos lo confirman.

            Esto quiere decir que tenemos que asumir una responsabilidad de cara a nuestro planeta, nuestra “casa común” y de las generaciones futuras. Una responsabilidad que hay que ejercer a nivel individual, pero también desde las instancias locales, estatales e internacionales,  en buena tradición carlista. Hay que vivir racionalmente, usando una fuente de energía limpia, moderando el uso de recursos naturales, como el agua, luchando contra los abusos y la malversación de unos bienes que son limitados.

            Sabemos que no es justo que unos pocos contaminen, aprovechando nuestra propia desidia y que todos los demás tengamos que sufrir las consecuencias. No es justo que sean los más pobres los que ya están sufriendo los terribles efectos del desprecio a la naturaleza de los más ricos.

            Pienso que si bien no puede haber gobierno efectivo sin instituciones sólidas, tampoco puede haber democracia de verdad sin la participación inteligente, activa y crítica de los ciudadanos. Si no se da una reacción que parta de la base de la sociedad, de una mayoría de ciudadanos,  que sea eficiente en las más altas esferas políticas, nos enfrentaremos a guerras terribles.

            Nosotros, los carlistas, valiéndonos de nuestras tradiciones seculares debemos de seguir en la lucha, pero debe de ser una lucha pacífica, para salvar nuestra naturaleza, la paz y la justicia, frente a los peligros que se avecinan por el control político, por algunos países, de los recursos naturales.

            Esta es mi propuesta al empezar el año nuevo. Os deseo de todo corazón la mayor felicidad posible, en mi nombre y en el de toda mi familia, que está como  siempre a vuestro lado.

            Con el recuerdo y el cariño que sentimos por nuestro Padre, Carlos Hugo, por Don Javier, mi abuelo nuestro “viejo rey”, por Don Alfonso Carlos y todos los miembros de la dinastía carlista en cuyo homenaje hemos celebrado el pasado seis de enero, día de los Reyes, la festividad de la monarquía tradicional instituida por Carlos VII.

            Os envío un fuerte abrazo a todos y cada uno de vosotros.







Europa, Enero de 2017

 

sábado, 15 de octubre de 2016

DISCURSO DE DON CARLOS JAVIER DE BORBÓN PARMA EN BARCELONA




Amigos, carlistas, Anna María:

Nos encontramos de nuevo con motivo de la Presentación de mi hijo Carlos Enrique. Veo que es una buena ocasión también para recordar a una Familia que tiene mucha responsabilidad ante la Historia y que es ejemplo de lucha. Empezando por mi bisabuelo Don Roberto, Infante de España, que fue el último Duque reinante de Parma, que desafortunadamente sufrió el asesinato de su padre, y que participó en la Tercera Guerra Carlista. También ha sido una vida trágica la de mi abuelo Don Javier, que después de jugar un papel fundamental en los inicios de la Guerra Civil sería expulsado por Franco de España. En la Segunda Guerra Mundial fue detenido y encerrado por los nazis en el campo de concentración de Dachau. Durante los años 50 mi padre Don Carlos Hugo vino a España y, con la colaboración de los jóvenes carlistas de la AET, empezaría una nueva etapa a partir del Montejurra 57. Aquel acto fue impresionante, algunos estuvisteis presentes, y todavía lo podéis recordar bien.

            Don Carlos Hugo, junto con mi abuelo y mis tías, abordó los tiempos que venían, asumiendo desafíos como la construcción democrática o la unidad europea. El Montejurra de cada año se convirtió en el destino de nuestra Familia hasta que fue expulsada otra vez por Franco. Yo nací en el destierro, y a los pocos días mis padres y mis abuelos me llevaron al castillo de Lignières, en Francia. Allí Don Javier me levantó en brazos y, mirando fijamente a los carlistas que habían venido, solemnemente dijo: “Aquí tenéis a Carlos Javier, estará con vosotros como lo estuvisteis con sus padres y abuelos, con los Reyes de la Dinastía”. Yo no lo recuerdo pero me lo han contado, pues bien ahora os diré como os dije en la Iglesia, cuando levanté a Carlos Enrique, que dentro de unos años él estará con vosotros como yo lo he estado, mientras intento ayudar a resolver las dificultades ante las que nos encontramos. ¿Cuales son, en nuestro tiempo?

            Los asuntos que más nos interesan son la justicia social dentro y entre los diferentes países, la cual no puede ser entendida actualmente sin implementar la sostenibilidad ambiental. Ante la problemática del cambio climático, que siempre me ha interesado, sobre todo profesionalmente, todavía hay muchos ciudadanos que prefieren mirar hacia otro lado. Sin embargo se trata de un fenómeno que influye directamente en todos los ámbitos, por ejemplo los procesos de desertificación conllevan la emigración de diversas poblaciones, lo cual a su vez arrastra inevitables consecuencias de tipo económico, social y político. Hoy en día tenemos en el mundo sesenta y cinco millones de refugiados, y no sabemos qué hacer con ellos. Si el nivel del mar sube veinticinco centímetros tendremos  más de doscientos cincuenta millones de refugiados. Y si no sabemos qué hacer con sesenta y cinco millones, ¿qué vamos a hacer con doscientos cincuenta millones? ¿Cómo responder a esto? Hay que hacer algo para que no emerja tal problema. En casi todos los campos de nuestra sociedad tenemos la posibilidad, y lo sabemos, de hacer algo en nuestro día a día.

            En treinta años, o tal vez antes, Carlos Enrique me va probablemente a plantear, como todos los niños de nuestras familias nos van a plantear: “¿Papá, sabías de esto?, ¿sabías que estábamos devorando la Tierra y destruyendo el ecosistema?, ¿sabías que algunos se enriquecían con este problema, pero que al final todos tendremos que pagar por la solución? Tendré que decir: “Sí, lo sabía”. A continuación me preguntará: “¿Qué has hecho para resolver este problema? Yo os pido ahora ayuda a todos vosotros para caminar hacia una solución, para mejorar el mundo, y no solamente en el aspecto climático, porque actualmente el desarrollo sostenible y la justicia social no pueden ser concebidos como dos cuestiones independientes. Y la justicia social, que es más importante que nunca, es la única garantía de las libertades políticas.

            No debemos olvidar que nuestro destino es europeo, pero la Europa que queremos tarda en llegar. Todos conocéis el problema y los efectos del Breixit en Gran Bretaña. Nosotros debemos de evitar la reaparición de cualquier clase de nacionalismo excluyente.

            Y esto espero que sea la vía del futuro. Trataré de educar a Carlos Enrique para ayudar en este camino y espero que vosotros estéis, como siempre, detrás de nosotros.

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