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miércoles, 20 de noviembre de 2013

COINCIDENCIAS Y DIFERENCIAS ENTRE NEOLIBERALISMO Y ANARQUISMO

Tras leer el ensayo de Proudhon titulado “El Principio Federativo” en el que este autor anarquista critica al estado por su intromisión en la sociedad y su intervencionismo económico a través de los impuestos abogando, no por su clara y rotunda desaparición, sino por contrarrestar su poder e influencia mediante la federación de entidades obreras y territoriales que asuman buena parte de la protección social no se puede menos que encontrar notorias coincidencias entre las propuestas anarquistas y el moderno Neoliberalismo.

Si el Anarquismo supone la exaltación de la libertad individual, la eliminación total de todo estado y autoridad externa al individuo y la sustitución de las leyes por unos supuestos códigos éticos de conducta, el Neoliberalismo es una moderna corriente de pensamiento económico y político que defiende el libre mercado, las privatizaciones y la desregularización progresiva de todos los ámbitos de la economía reduciendo al estado al mínimo suficiente para mantener la paz interna mediante la beneficencia pública y los medios de coacción policial.

Para el Neoliberalismo todo aquello que es susceptible de explotación económica y de actividad mercantil lucrativa debería ser permitido por el estado y no estar sometido a fiscalidad ni regulación alguna. Partiendo de esta filosofía, llama poderosamente la atención que para los Neoliberales no sea objetivo, a corto o medio plazo, la legalización de actividades económicas tan lucrativas como ética y moralmente rechazables como el tráfico de drogas, la prostitución o el tráfico de armas aunque sobre la legalización de alguna de estas actividades ya se esta abriendo un importante debate en numerosas sociedades occidentales. Los Neoliberales profesan una, no declarada, ética individualista de exaltación del ego, es decir una ética egoísta, de ahí que necesiten la existencia de un estado residual capaz de defenderles de las reacciones adversas de las personas a las que perjudican con sus decisiones económicas e impedir que otros individuos se eleven de la nada alcanzando relevancia económica y política porque el aumento de la cúspide de la pirámide social implicaría mas competencia en la explotación de los recursos y menos ganancia, de ahí tal vez derive el hecho de que los neoliberales, tan amigos de la total liberación de los mercados, se resistan a liberalizar, legalizándolos, comercios hoy prohibidos y perseguidos.

Otra coincidencia entre el ideario anarquista y el Neoliberalismo se encuentra en materia de protección social. Mientras que los anarquistas pretenden que coberturas sociales como el paro obrero, las pensiones de jubilación, la sanidad etc… sean prestadas por instituciones gratuitas de ayuda mutua cuya financiación se gestionaría a través de una especie ideal de economía de trueque, los neoliberales opinan que, al ser todas estas coberturas sociales susceptibles de explotación económica y de generar beneficios, deben ser privatizadas, gestionadas por empresas mercantiles y financiadas mediante aportaciones económicas periódicas voluntarias o no. De esta forma el Neoliberalismo elimina del estado una de sus funciones fundamentales cual es la protección social dejando de tener sentido el pago de impuestos por este concepto aunque, para evitar descontentos crecientes entre la población, se prevé que el estado siga prestando una pequeña protección social a través de instituciones de beneficencia pública (subsidios de caridad, hospitales de beneficencia, etc…).

Los neoliberales desean la progresiva reducción del estado al mínimo (Minarquismo) privatizando y dejando al albur de las leyes naturales del mercado todos los servicios públicos con la doble finalidad de entrar a explotar económicamente esos servicios obteniendo beneficios con ello y que la presión fiscal disminuya al máximo pagándose al estado residual una pequeña cantidad al año en concepto de impuestos suficiente para mantener las fuerzas del orden y las instituciones de beneficencia. Curiosamente, al sostenimiento de esas fuerzas del orden contribuirían todos los ciudadanos pero solo unos pocos, la cúspide de la pirámide de la sociedad neoliberal, se beneficiarían de sus servicios al tener como fin fundamental reprimir las reacciones contrarias a la economía y a la política neoliberal.

Estas similitudes entre el ideario anarquista de supresión total del estado y la idea neoliberal de reducirlo al mínimo han dado lugar a la aparición de otra nueva corriente dentro del Neoliberalismo denominada Anarcocapitalismo que, igual que los anarquistas, pretende la total desaparición del estado pero dejando toda regularización de la vida a la ley de la oferta y de la demanda y garantizando la libertad individual mediante la propiedad privada de los bienes de producción. Curiosamente los anarcocapitalistas, más coherentes que los neoliberales, desean que las fuerzas de orden público sean gestionadas por empresas privadas lo cual evidentemente es una contradicción con el Anarquismo clásico el cual rechaza toda existencia de fuerzas y medios de represión.

El Anarquismo clásico, ideario que puede ser discutible pero digno del más alto de los respetos, tal vez pretende la realización de un sueño imposible en el que el hombre sea totalmente libre y en la sociedad no exista la más mínima de las injusticias, pero el Neoliberalismo es un ideario que, a pesar de sus pretensiones manifiestas, conduce a una sociedad a ser gobernada por la “Ley de la Selva” con el elemento corrector de la existencia de un estado residual que impida la renovación de las oligarquías económicas mediante el triunfo del más fuerte. Por su parte el Anarcocapitalismo, que guarda muchas semejanzas también con las ideas del movimiento miliciano norteamericano, conduce directamente y sin paliativos a la pura “Ley de la Selva” con el elemento distorsionador, que no corrector, de la existencia de unas fuerzas represivas privadas que aseguren que el más fuerte lo siga siendo eternamente. En la “Ley de la Selva” neoliberal el elemento corrector impide que el debilitamiento de la oligarquía económica deje paso a su sustitución por la aparición de otros individuos más fuertes mientras que en la “Ley de la Selva” de los anarcocapitalistas se asegura que la oligarquía económica no deje jamás de ser la más fuerte.

Con el argumento de la libertad individual, Neoliberalismo y Anarcocapitalismo, conducen al desamparo de las más amplias mayorías y a regímenes donde los derechos y las libertades son directamente proporcionales al poder económico que se posee, por lo que hay que estar muy alerta no dejándose engañar con sus promesas de felicidad y su apariencia progresista. 

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