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domingo, 7 de marzo de 2021

LUÍS ALFONSO DE BORBÓN: EL ÚLTIMO PRETENDIENTE

Hemos recibido de un lector la siguiente reflexión que a continuación reproducimos íntegramente sobre un famoso personaje que ha empezado a emerger de las sombras y parece ir ascendiendo en el panorama político español.

 

"Por eso, el hijo de Carmen, Luis Alfonso de Borbón

 firma como Alteza Real, y los Carlistas siguen

 luchando porque él fuera el monarca español."

(Cotilleo.es 26-2-21)

 

Estaba cantado. Todo era cuestión de tiempo, pero ya  ha sucedido. El presidente de la Fundación Francisco Franco -y bisnieto del Dictador  y de Alfonso XIII-, aspirante al trono de Francia y metido en turbios negocios financieros en Venezuela, ahora también se arroga como pretendiente carlista.

            La irrupción de Luís Alfonso no es una propuesta pintoresca, extemporánea o ridícula. No. Sus nuevas aspiraciones dinásticas pueden tener  más recorrido de lo que aparentemente se pueda suponer. Los partidarios de Sixto han llegado demasiado lejos. Bien está reivindicar un Carlismo radicalmente tradicionalista. Bueno es condenar por satánico al Papa Francisco y aliarse -de hecho- con el lefevrismo. Pero marcar distancias con VOX, aunque sea por la derecha -que ya es tarea complicada-, no es políticamente correcto ni funcionalmente aceptable, porque impide cualquier instrumentalización política del tradicionalismo. De tan ultras, su reino ya no es de este mundo. Pero hay que reconocerles una coherencia doctrinal pétrea y un discurso monocorde y sin fisuras. Saben mantener los rescoldos y el tipo.

          El nuevo pretendiente puede concitar adhesiones y lealtades entre esos tradicionalistas que, cariñosamente, los podíamos definir como “vergonzantes”, pero buenas personas con certificado de la Guardia Civil y del párroco del lugar. No son tradicionalistas de manual, ya no los hay como Nocedal o los de “El Siglo Futuro”, o mesiánicos y apocalípticos como el Padre Corbató. Son otra cosa: descafeinados y desventados doctrinalmente, pero inequívocamente ultras-ultras en lo político. Esos tradis que se distancian públicamente del franquismo, aunque íntimamente lo añoran. Acatan nominalmente la autoridad papal, pero rezan para su conversión y esperan la llegada de un nuevo Wojtyla o, al menos, de un Ratzinger. Su lema de “nada sin Dios”, que no es una opción trascendente y comprometida de Fe personal, se convierte en una exclusión pública de los no creyentes y en una apuesta indisimulada por un Estado neo-confesional. Se proclaman foralistas, siempre y cuando los Fueros se apliquen en la Edad Media, aunque se sienten muy cómodos en la España unitaria y centralista: el escuálido, para nosotros,  “estado de las autonomías”, para ellos son los  nuevos “reinos de taifas” revividos. Culturalmente, reivindican la supremacía del castellano -el “español” imperial- encubierta en un bilingüismo testimonial de subordinación, pero alientan el españolismo y flirtean con la catalanofobia. Sus inquietudes sociales no van más allá de un tímido Estado asistencial  -la “caridad cristiana” bien entendida-  siempre que no se cuestione la propiedad privada y la economía de libre mercado.

La irrupción de VOX en el panorama político español ha trastocado el microcosmos tradicionalista. Se sienten interpelados en la cómoda dehesa de la añoranza histórica, donde plácidamente sesteaban. Y están obligados a definirse. Y a buscar alternativas para cortar la hemorragia que fluye imparable hacia las nuevas y exitosas versiones de la ultraderecha  de veleidades parafascistas, con certificado de homologación europea y hasta “trumpista”. Y el Borbón-Dampierre puede ser la opción: la feliz síntesis entre la tradición viva y el franquismo.

Y también hay quienes creen -todavía- que en ese caladero se pueden echar las redes. Pero ese ya es otro lodazal. 

 

jueves, 4 de marzo de 2021

EJEMPLARIZANDO EN LOS NUEVOS TIEMPOS

En el pasado verano, concretamente a primeros del mes de agosto de 2020, saltó la noticia de que el ex-Jefe del Estado a título de Rey (Emérito), Juan Carlos  de Borbón, había abandonado España, aun no sabemos si por tierra, mar o aire y si, en el primer caso, fue por la Carretera de Cartagena, camino que ya tomó su señor abuelo  y que constituiría así una tradición familiar.  Tal salida del país, que ya se ha convertido en un aventurado periplo similar al del Rey Odiseo, se trató de justificar como un intento de que las "aventurillas" galantes y los "negocillos" económicos del ex-Jefe del Estado, no afectasen a la actual Jefatura del Estado que, precisamente, ha recaído en su hijo, quién, según dicen, pretende o pretendía dar cierta renovación a la institución, modernizándola y ajustándola a "los nuevos tiempos", aunque sinceramente no alcanzamos a comprender que es eso de "los nuevos tiempos".

            Como parte de esa modernización para "los nuevos tiempos";  a comienzos del pasado mes de febrero, se hizo público que la hija mayor del actual Jefe del Estado a Título de Rey, Leonor de Borbón, se iba a trasladar el próximo curso, y por dos años, al Reino Unido de la Gran Bretaña para estudiar Bachillerato Internacional en un prestigioso colegio privado cuyo coste ronda los 76.500.- Euros, 38.250.- Euros por curso, y que estéticamente se asemeja a la fantástica escuela de Howgarts donde estudiaba el que seguro es uno de los ídolos de la Princesa de España, Harry Potter. Tal desplazamiento no tardó en justificarse por los medios de comunicación, que tal vez dentro de cuarenta años ataquen inmisericordemente al jubilado padre de la criatura, afirmando que, debido a las altas responsabilidades que Leonor de Borbón va a tener que ir asumiendo progresivamente en el futuro es fundamental que reciba la adecuada formación en un centro de las características del elegido por sus progenitores ya que proporciona una educación cosmopolita acogiendo en sus aulas a alumnos procedentes de todas las clases sociales...  de todas las clases sociales, claro está,  que puedan pagar treinta y ocho mil euros anuales para que su hijo o hija pueda estudiar bachillerato.

            Lo curioso es que si los medios de comunicación y algunos políticos justifican en unas importantes responsabilidades a desempeñar en el futuro el hecho de que Leonor de Borbón asista a un colegio privado de las características que posee el centro educativo elegido, todos los ciudadanos españoles debemos considerarnos extremadamente agraciados de que las cosas en nuestro país no vayan peor de lo que van cuando a nuestros gobernantes y a los que hacen las leyes no les exigimos, no ya que hayan recibido una educación tan selecta como la que va a recibir la hija de Su Excelencia, sino que, ni siquiera, posean un título universitario expedido por alguna Universidad Pública Española (y eso que hay alguna que parece ser que los concede con cierta manga ancha) para poder forma parte del Poder Legislativo o Ejecutivo.

Por otra parte, es de señalar que no solo se trata de un colegio privado sino también de un colegio extranjero. Es decir, Su Excelencia el Jefe del Estado no solo ha considerado más apropiado a la categoría de su hija un colegio privado a uno público sino que además, ha considerado que ninguno de los muchos, caros y selectos colegios privados que existen en nuestro país sirven para formar a una futura Jefa del Estado a titulo de Reina. En estos últimos cuarenta años siempre ha sido pública y publicada la predilección de la Jefatura del Estado y de sus familiares por lo privado optando siempre por la sanidad privada a la que se acudía para hacerse todo tipo de chequeos médicos o intervenciones quirúrgicas y eso que, como miembro de las fuerzas armadas podía haber tenido acceso a la excelente sanidad militar que, precisamente, por ser militar no deja de ser pública. Que la máxima magistratura del estado, que representa al estado y que vive del estado, desconfíe o no considere adecuada la educación que el estado proporciona a la generalidad de los ciudadanos aunque esta sea en centros privados, cuando el buscado cosmopolitismo se puede encontrar en cualquier centro escolar de Madrid o de cualquier otra ciudad española, resulta... ¡¡¡Toda una declaración de principios!!!.

            En consonancia con el objetivo de modernizar la institución y conducirla hacia "los nuevos tiempos", debe entenderse también la reciente noticia publicada ayer, 3 de marzo de 2021, en la prensa española por la que nos enterábamos de que las hijas del anterior Jefe del Estado y hermanas del actual, Cristina y Elena de Borbón, aprovechando un viaje a los Emiratos Árabes para visitar a su querido padre, se habían vacunado contra el COVID19, con lo cual se vuelve a reiterar la gran confianza que tiene la familia de Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey en la sanidad  que ofrece el estado al que representan y del que viven. De hecho es comprensible, considerando el ritmo de vacunación, la falta de vacunas y la lista de espera que existe para ser vacunado en nuestro país, que si cualquier ciudadano español tiene la oportunidad de viajar al extranjero, preferiblemente con un pasaporte diplomático, y encontrarse en  el aeropuerto o en el hall del hotel con una persona que sostiene  en sus manos un cartelito que dice en varios idiomas "¿Desea usted vacunarse contra el COVID?. ¡¡Sígame!!" pues siga a esa persona y se inmunice contra el pérfido virus, sobre todo cuando los españoles y sus políticos podrán escandalizarse, indignarse, clamar por la justicia, pero jamás exigir una adecuada depuración de responsabilidades.

Dos méritos no se le pueden negar al actual Jefe del Estado, Felipe de Borbón. El primero de ellos es haber demostrado aquello de lo que su antecesor hablaba mucho pero explicaba muy poco que era la "ejemplaridad de la institución". Dicha "ejemplaridad" queda hoy pedagógica y nítidamente explicada con los hechos realizados por los que ya sabemos que dicha "ejemplaridad" consiste en marcharse a residir a un país extranjero sin dar explicación alguna, en enviar a la primogénita a estudiar a un selecto colegio privado extranjero con una total falta de confianza en la educación que se proporciona en España y en no esperar turno para ser vacunado... ¡¡¡En eso parece consistir la ejemplaridad de la Jefatura del Estado!!!. El segundo de los innegables meritos mencionados consiste en que, si al principio del presente artículo ignorábamos que había que entender por "los nuevos tiempos", ya comprendemos en qué consiste la realización práctica de tal expresión que no es otra cosa que el conservar los aristocráticos (que no monárquicos) privilegios de los tiempos rancios y disfrutar de las ventajas que los modernos tiempos otorgan a los adinerados burgueses.

            Y todo esto hace surgir una muy pertinente e inevitable pregunta: ¿Se puede continuar siendo Jefe de un Estado cuando se demuestra con hechos que no se tiene mucha confianza en ese estado y, en cierto modo, se desprecia al común de sus ciudadanos?.

            En fin... ¡Ahí lo dejamos!; en julio próximo hablaremos del precio de la carne de gallina.

lunes, 1 de marzo de 2021

CUARENTA ANIVERSARIO DEL FALLIDO GOLPE DE ESTADO DEL 23-F

23-F: La imagen

La semana pasada se conmemoró institucionalmente, en el Congreso de los Diputados, el cuarenta aniversario del intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, el 23-F, conmemoración que no puede considerarse sino de lo más curiosa porque ¿Quiénes pueden conmemorar el aniversario de un fallido golpe de estado?. Existe cierta lógica en conmemorar un golpe de estado triunfante por parte de aquellos que lo apoyaron o lo hicieron triunfar, pero cuando un golpe de estado fracasa, los que los promovieron o apoyaron deberían llevar el baldón de haber fracasado y sufrir la vergüenza de los fracasados padeciendo la oscuridad y el olvido mientras que, a aquellos que se opusieron a él y lo hicieron fracasar, les debería bastar la satisfacción del deber cumplido, salvo que dicho momento puntual les haya servido de justificación para toda una vida. Pero en fin, en este peculiar y extraño país asistimos desde hace años a las cosas más insólitas cuando no, simple y llanamente, a los espectáculos más ridículos. 

            Esta conmemoración institucional del 23-F, ha sido ampliamente precedida por alguna que otra polémica y, sobre todo,  por la publicación de numerosos libros sobre el tema que esperemos que generen esplendorosos beneficios a sus autores y editores porque lo cierto es que no arrojan nada más que nuevas e inquietantes interrogantes y oscuridades sobre los acontecimientos de aquel día.

            Uno de esos libros incide en la llamada "trama civil", la cual se extendería más allá del único paisano condenado por los hechos del 23-F, Juan García Carrés, y que abarcaría a periodistas de renombre, conocidos políticos e influyentes empresarios partidarios del llamado "Golpe de Timón" o "Solución Armada", la cual se inspiraría,  a su vez, en la "Operación Resurrección"; nombre clave de la operación que llevo a Charles de Gaulle a la jefatura del gobierno francés en 1958. Tal teoría, que resulta totalmente factible, no hace nada más que dejar en evidencia a los generales participantes en el 23-F porque demuestra que tenían tan alto concepto de sí mismos como escasos conocimientos de la ciencia de su arte.

            Para empezar ninguno de los generales que participaron el 23-F tiene una trayectoria comparable con la del General de Gaulle. Charles de Gaulle como capitán del ejército francés obtuvo una enorme fama protagonizando diversos intentos de fuga de un campo de prisioneros alemán durante la Primera Guerra Mundial (todos ellos fracasados a causa de su gran estatura), en el periodo de entreguerras elaboró una teoría estratégica que, basada en la movilidad, se oponía a la doctrina oficial del Estado Mayor Francés consistente en la creación de líneas estáticas defensivas y que se concretaría en la construcción de la Línea Maginot; durante la ofensiva alemana de Mayo a Junio de 1940, como General de División, fue el único oficial francés que inició con éxito una contraofensiva parcial contra el invasor. Siendo Subsecretario de Guerra del Primer Gobierno del Mariscal Petain y viendo que el gobierno no pretendía seguir la lucha sino rendirse a los alemanes se marchó a la Gran Bretaña desde donde continuó la lucha contra el ocupante llegando a convertirse en Presidente del Gobierno Provisional al inicio de la liberación de Francia en junio de 1944 y hasta 1946. Compárese este curriculum con los de los Generales Milans del Bosch o Alfonso Armada y, ya a simple vista, se verá que lo único que tenían que aportar es su participación en una guerra civil y en una aventura en la lejana URSS con una división que fue repatriada inmediatamente después de sufrir un excesivo y desproporcionado número de bajas a manos de los soviéticos en la batalla de Krasny Bor en febrero de 1943.

23-F: El Misterio

Por otra parte, por mucho que quisieran imitar o reproducir el golpe de estado de De Gaulle en 1958, parece ser que los protagonistas del 23-F, o bien, no lo estudiaron mucho o, bien, no alcanzaron a entender su mecánica.

            En primer lugar, la situación político-social de Francia en 1958 era muy diferente a la que se vivía en España en 1981 ya que la Francia de 1958 hacía cuatro años que había perdido Indochina, el ejército francés libraba una dura lucha en Argelia al mismo tiempo que en la metrópoli era objeto de ataques por una parte de los políticos y existía una situación social que hacía que un porcentaje elevadísimo de la sociedad francesa fuera proclive a aceptar un golpe de fuerza que pusiera fin a lo que consideraba, no muy desacertadamente, como un desastre político, económico, social y moral. Es decir, en la Francia de 1958 existía una predisposición de una gran parte, incluso mayoritaria, de la sociedad a acepar un golpe de estado, cosa que no existía en la España de 1981 porque la situación, aunque pudiera ser muy grave, distaba mucho de estar próxima a descontrolarse.

            En segundo lugar, el golpe de estado de 1958 en Francia se planificó en tres fases, cada una de las cuales suponía un incremento paulatino de la presión sobre el Presidente de la República Francesa, René Coty, para que llamase al General De Gaulle a la Presidencia del Consejo de Ministros. La primera fase comienza con la ocupación de la Sede del Gobierno General en Argel, el 13 de mayo de 1958, por un enorme grupo de civiles contrarios a la independencia de Argelia que invitan a los Generales Jacques Massu y Raoul Salan a dirigirse a las masas congregadas en los alrededores a las que prometen la total integración de Argelia y Francia en un único estado con iguales derechos para todos sus ciudadanos. Dos días después, el 15 de mayo, se constituye un "Comité de Salud Pública" y el General Massu advierte clara y públicamente que si el General De Gaulle no es llamado al presidir el Consejo de Ministros, el ejército se sublevará, ante lo cual De Gaulle responde que aunque está listo para asumir los poderes de la República, solo los aceptará del poder de las autoridades legítimas y no romperá el orden constitucional, lo que ya supone una manifestación de sus intenciones y un cierto programa de gobierno básico que hace sospechar al gobierno francés que puede estar, de algún modo, detrás del golpe, por lo que se ordena la detención de varios conocidos y colaboradores del general.

            La segunda fase de la operación consiste en la ocupación de Córcega, la cual se verifica el 24 de mayo de 1958, cuando el 12º Batallón Paracaidista, procedente de Argelia, se lanza sobre Ajaccio y ocupa la isla sin derramamiento de sangre; constituyendo otro "Comité de Salud Pública".

            Ante esta situación, y bajo la amenaza cierta de la intervención militar y de una posible guerra civil, el Presidente de la República, René Coty, llama al General De Gaulle para conferenciar y discutir los pasos necesarios para formar un gobierno de salvación nacional y emprender sustanciales reformas de las instituciones francesas; De Gaulle pone la condición de la elaboración de una nueva constitución y el 1 de junio de 1958 es nombrado Primer Ministro por la Asamblea Nacional, con 329 votos contra 224 y 37 abstenciones, obteniendo plenos poderes por seis meses y el mandato de preparar una nueva constitución. La formación del nuevo gobierno seis días después de la ocupación de Córcega evita que se ponga en marcha la tercera fase del golpe que preveía la ocupación  de Paris por una brigada blindada al mando de un llamado "Coronel Gribius" y la toma, por dos regimientos paracaidistas procedentes de Argelia, de  los aeropuertos de Le Bourget y Villacoublay a los que llegarían los generales Massu y Salan para ponerse al frente de unas operaciones militares que ya preveían detenciones de posibles opositores, enfrentamientos armados y derramamiento de sangre.

23-F; El Imitador de De Gaulle a la izquierda y el De Gaulle Original a la derecha

Si se comprueba la planificación y ejecución de la "Operación Resurrección" con la ejecución del 23-F se ven claras y notorias diferencias en detrimento de la comedia española. Para empezar, Charles de Gaulle, en todo momento, o en casi todo momento, deseaba tomar el poder de las autoridades legalmente establecidas y sin romper el orden constitucional, por eso no se actuó desde el principio contra las instituciones republicanas, sino que hubo una serie de manifestaciones verbales, digamos, agresivas por parte de los destacados generales de Argelia que sirvieron para presionar al Presidente de la República, incrementando dicha presión con la ocupación de Córcega, isla que además serviría de base para que el Ejército de Argelia se lanzase contra Paris.  En cambio, en el 23-F no se contó con el apoyo político de ningún grupo de diputados y lo primero que se hizo fue "secuestrar" al Gobierno y al Congreso de los Diputados, esto es, al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo, con lo que ¿Como podía pretender alguien recibir el poder de una autoridad legal cuando la legal autoridad estaba secuestrada?, tal acto, además de estar viciado de origen hubiera sido una indignidad para ambas partes: para aquella parte que otorga el poder por miedo y para la parte que lo acepta creyendo que es porque se lo merece y no porque viola una voluntad.

            Otra notable diferencia entre el 23-F y la "Operación Resurrección" es que el General de Gaulle, sabía perfectamente que si era nombrado Presidente del Consejo de Ministros iba a constituir un gobierno de concentración nacional para iniciar un proceso constituyente del que surgiría una nueva Constitución, en cambio, ninguno de los generales protagonista de la bufonada del 23 de febrero de 1981 había expresado más intención que la de dar un "Golpe de Timón" (1), pero ¿Hacia dónde? ¿Cómo? ¿Con quién?. De hecho De Gaulle, antes de los acontecimientos de mayo de 1958, ya tenía una amplia lista de colaboradores civiles muchos de los cuales formarían parte de su primer gobierno, ¡No los buscó a última hora y sin previo conocimiento de éstos!. Por otra parte, los generales Jacques Massu y Raoul Salan, los iniciadores de la "Operación Resurrección", tenían una acreditada trayectoria en la lucha contra el III Reich en las filas de las Fuerzas de la Francia Libre (FFL), en cambio, se debe ser muy necio o tener muy corta inteligencia para pretender obtener el apoyo de una parte importante del Congreso de los Diputados cuando el oficial al que se le encomienda la misión de ocuparlo, Antonio Tejero Molina, tenía, en aquel entonces, un pasado notoriamente vinculado al régimen franquista, a la extrema derecha del momento y a una operación golpista de carácter involucionista (la "Operación Galaxia") que tenía por objeto impedir la celebración del referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978.

            Por último, ignoramos que hubiera pasado si se hubiera tenido que poner en marcha la tercera fase de la "Operación Resurrección", pero está claro que ya no hubiera sido un golpe de estado tan incruento como el que resulto ser y que hubiera habido un notorio derramamiento de sangre, detenciones y, posiblemente, represión; pero lo que está muy claro es que los militares franceses sabían lo que habían iniciado el 13 de mayo de 1958 y que estaban dispuestos a asumir todas las consecuencias; en cambio, los actores del sainete del 23-F  parecían no saber ni lo que querían ni como planificar la operación militar para alcanzar su abstracto objetivo demostrando únicamente su enorme estupidez y notable incompetencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                   

 

 

(1) Parece que ningún marinero miembro de la Armada participó en el espectáculo del 23-F porque hasta el más inexperto grumete sabe que si a un buque que esta navegando en medio del mar y que lleva cierta velocidad se le hace virar, hacia babor o estribor, con un "golpe de timón", lo más probable es que el buque se escore peligrosamente y termine naufragando.

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

"EL DOMINIO MENTAL" de PEDRO BAÑOS

La editorial Ariel acaba de publicar el libro titulado "El Dominio Mental" escrito por Pedro Baños, asiduo colaborador del popular programa "Cuarto Milenio" que dirige y presenta Iker Jiménez, con el que completa la trilogía sobre geopolítica y geoestrategia que comenzó con su obra "Así se Domina el Mundo" y continuó con el libro "El Dominio Mundial".
 

            Si en la primera obra de la trilogía el autor se centraba en los objetivos y finalidades que marcan la estrategia de las distintas potencias internacionales en su política exterior y en la segunda repasaba los medios materiales de los que disponen esas potencias para alcanzar dichas finalidades y objetivos; en "El Dominio Mental" Pedro Baños expone las diversas técnicas psicológicas y sociológicas que tienen los estados para influir y dominar a sus respectivas sociedades a fin de que los ciudadanos acaten sin crítica y complacientemente todas las decisiones de sus gobernantes, muchas de las cuales son contrarias a los intereses de esos mismos ciudadanos.

            En "El Domino Mental", su autor, Pedro Baños, no descubre realmente nada nuevo pero sí consigue, con la gran técnica pedagógica de la que ya hizo gala en sus dos libros anteriores, explicar y razonar magistralmente el hecho de que las sociedades son menos libres de lo que creen y que están siendo constantemente influenciadas y manipuladas de formas y maneras que ni sospechan, corriendo el grave peligro, en un futuro a medio plazo, de perder la libertad residual de la que aún disponen.

            Desde el principio de los tiempos, incluso antes del "Pan y Circo" de los antiguos romanos, los gobiernos siempre han utilizado formas sutiles o psicológicas de controlar, dirigir y manejar a las sociedades sin tener que emplear el medio más evidente que es la fuerza represiva, lo único que el transcurso del tiempo ha cambiado en esta finalidad son las técnicas y los medios que se emplean. Así el "Pan y Circo", que en nuestro país pudo tener la variedad de "Pan y Toros", se ha modificado por toda una serie de divertimentos que alejan a las gentes de los conocimientos imprescindibles para analizar las situaciones en las que viven y de subsidios que mantienen a los pueblos alejados de las reivindicaciones de pan y de demandas de justicia más profunda.

            En "El Dominio Mental", Pedro Baños apunta también a que la actuación de las temibles policías políticas, que de un modo u otro siempre han existido perviviendo hasta la actualidad y cuya finalidad es la recolección de datos de los ciudadanos o de determinados grupos de ciudadanos, se ha transformado radicalmente con la aparición de internet y de las redes sociales. Si antes el método de vigilancia era seguir a un individuo para obtener datos o infiltrar a un agente en determinado grupo ahora, en gran medida, basta con monitorizar internet o los distintos dispositivos electrónicos (moviles, tablets, etc..) de los que disponen los ciudadanos para obtener muchísimos datos que nosotros mismos, consciente o inconscientemente, hacemos públicos y ponemos a disposición de no se sabe bien.

            A este respecto, si bien está que se advierta a los ciudadanos de los peligros de las redes sociales y de internet, es de indicar que era de una gran ingenuidad el pensar que internet, que nace como un complejísimo sistema de comunicación e información militar, iba a transformarse en un instrumento de generalizado uso civil sin que sus creadores conservaran el pleno dominio sobre el mismo e incluso el poder de, llegado el caso, suprimir tal instrumento.

            Aunque puede pensarse que en "El Dominio Mental", Pedro Baños, se adentra en el terreno de la ciencia ficción, la realidad a la que nos enfrentamos o nos enfrentaremos en un futuro próximo no se aleja mucho de la descrita  en esta obra, lo que hace imprescindible su lectura para conocer algo más del universo distópico al que, si no ponemos remedio religando a la sociedad con los viejos valores, nos encaminamos.

 

miércoles, 17 de febrero de 2021

LECTURA DE LOS RESULTADOS ELECTORALES EN CATALUÑA

Tras las elecciones autonómicas catalanas celebradas el pasado domingo, 14 de febrero de 2021, parece que todos los medios de comunicación se han puesto de acuerdo en señalar como lo más destacado de la jornada electoral el triunfo en número de votos, que no en escaños, del PSOE y el "sorpaso" de VOX  a "Ciudadanos" y al Partido Popular.  Ni siquiera la alta abstención que ha dejado la participación en poco más del cincuenta y tres por ciento del censo electoral parece haber sido merecedora de algún análisis político y eso que la baja participación ha influido de forma efectiva, notable y real en el reparto de los escaños pues de haber habido una participación más alta los tres partidos mayoritarios hubieran obtenido más diputados y, muy posiblemente, el resto de formaciones hubieran conseguido menos por la mera aplicación de la Ley D´Hondt.

            Aunque los dirigentes de "Ciudadanos" y del "Partido Popular" parecen estar llorando por las esquinas vislumbrando un oscuro futuro para sus respectivos partidos  políticos a escala nacional; el españolismo más rancio canta victoria por los once escaños obtenidos por VOX y algunos hasta consideran la elevada abstención de más del cuarenta y siete por ciento como un desapego a las tesis independentistas o la justificación plena a sus respectivas debacles electorales, cuando lo cierto es que la abstención perjudica más, como es matemáticamente deducible, a los partidos mayoritarios que ven como numerosos votantes suyos se quedan en casa mientras que a los partidos minoritarios les resulta "más barato" el escaño. En el caso concreto y puntual de las elecciones autonómicas catalanas de 2021, la abstención no tiene ni puede tener más lectura política que la de si su alto porcentaje deslegitima o no el proceso electoral, pero considerando que la participación ha quedado por encima del cincuenta por ciento no se puede dudar de la legitimidad de dicho proceso, aunque los distintos miembros de nuestra casta política no dudarían en defender su "legitimidad democrática" aunque tan solo participase en las elecciones el quince por ciento del censo. Por otro lado, en este caso concreto, en la elevada abstención ha influido, de forma definitiva y sobre cualquier otra motivación, el miedo al contagio por COVID y no el hastío del electorado ante la corrupción política o ante la constante "gresca" que parece instalada en la política catalana de los últimos años por lo que no se puede hacer una valoración demasiado política de dicha abstención pues el miedo a contraer una infección médica no es un hecho políticamente evaluable aunque sí pueda tener consecuencias políticas, como efectivamente las ha tenido.

Lo más llamativo de las elecciones catalanas de este año 2021 es que, después de casi una década de tensiones entre el nacionalismo centrífugo y el centrípeto, entre el secesionismo y el constitucionalismo (o como lo queramos llamar), el primero parece ganar definitivamente al segundo porque, que nadie se engañe, en el parlamento catalán surgido de las elecciones del 14 de febrero pasado tan solo hay veinte diputados (los 11 de VOX, los 6 de "Ciudadanos" y los 3 del Partido Popular) que representan indiscutiblemente a los defensores de la permanencia de Cataluña en el seno de España; por su parte setenta y cuatro diputados (los 33 de ERC, los 32 de "Junts" y los 9 de la CUP) son claramente representantes de los electores partidarios de la secesión y, por último, cuarenta y un diputados (los 33 del PSOE y los 8 de "En Común") representan un no desdeñable porcentaje de electorado que no está claro que sea homogéneamente partidario de la secesión o de la permanencia de Cataluña en España.

            Si a estos hechos objetivos añadimos que también se han presentado otras formaciones políticas independentistas que no han obtenido representación parlamentaria aunque sí han conseguido determinados porcentajes o número de votos; la única lectura racional y razonable que se puede sacar de los resultados electorales de las elecciones autonómicas catalanas es que el secesionismo ha avanzado hasta el punto de imponerse de forma, muy posiblemente, irreversible y definitiva a los partidarios de la permanencia de Cataluña en España.

            Ahora, ante esta situación lamentable de la que todos los partidos y dirigentes políticos, absolutamente todos, que han tenido cualquier tipo de responsabilidad de gobierno en España durante los últimos cuarenta años, sea ésta estatal, autonómica o municipal, son responsables; no cabe preguntarse o discutir las razones del cómo y el por qué se ha llegado a esto. Ahora, es el dramático momento de afrontar el problema con estoico fatalismo y obrar en consecuencia porque de otro modo, la cuestión catalana que ya ha condicionado nuestra economía y nuestra política exterior e interior durante bastantes años, amenaza con convertirse en el nuevo Flandes español del Siglo XXI en el que, si bien, no será la sepultura de ningún soldado sí será la tumba de la hacienda de la totalidad del estado español.

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