El resultado del referéndum
celebrado el pasado 5 de Julio en Grecia no ha podido ser más claro y
contundente. Los Griegos dijeron a las instituciones europeas simplemente,
"NO"; "NO" a más sacrificios suicidas, "NO" a más
imposiciones usurarias. Aunque el triunfo de este "NO" tan rotundo ha
sido celebrado por la inmensa mayoría de los ciudadanos griegos y buena parte
del resto de los ciudadanos europeos muchas personas ignoran que no es la
primera vez que Grecia dice "NO" a un amenazante ultimátum.
De hecho, en Grecia cada 28 de
Octubre es un día de fiesta nacional que se denomina "El Día del NO"
o la "Efeméride del NO" (Επέτειος του «Όχι»). El origen de esta festividad
griega se remonta al 28 de Octubre de 1940 cuando el embajador del Reino de
Italia ante el Reino de Grecia, tras regresar a su domicilio en la embajada
italiana en Atenas después de haber disfrutado junto al Primer Ministro griego, Ioannis Metaxas, de
una velada teatral, tuvo que cumplir las graves órdenes dictadas por Roma en
virtud de las cuales debía presentar, antes de las 24.00 horas del 28 de
Octubre, una carta al Gobierno Griego que contenía, en forma de ultimátum, una
serie de exigencias a las que Grecia debía responder favorablemente en el plazo
de tres días. Ante la premura de tiempo, el embajador italiano en vez de acudir
a la mañana siguiente al Ministerio de Asuntos Exteriores Griego vestido como
exigía el protocolo diplomático para tan graves ocasiones, se vistió apresuradamente
de etiqueta y se presentó en el
domicilio particular del propio Primer Ministro griego que, ya en la cama, le
recibió en pijama y en el vestíbulo de su casa. El embajador italiano entregó a
Ioannis Metaxas la carta que contenía el ultimátum y le informó del plazo para
responder al mismo, Metaxas, abrió la carta y tras leerla se la devolvió al
embajador con un escueto y rotundo "NO".
El "NO" del 28 de Octubre
de 1940 y el "NO" del pasado Domingo 5 de Julio de 2015, constituyen
los dos heroicos "NO" dados por Grecia en la historia contemporánea
y, aunque ciertamente guardan ciertas similitudes, también es verdad que entre
ambos existen importantes diferencias.
Ambos "NO" fueron
pronunciados rotundamente ante unas exigencias clara y manifiestamente
injustas, esa es la mayor de sus semejanzas pero en cuanto a las diferencias
entre los dos "NO" podemos decir que son más sustanciales.
En primer lugar, el Primer Ministro
Griego en 1940, Ioannis Metaxas, sabía perfectamente que aquel "NO"
implicaba la entrada de Grecia en la II Guerra Mundial, pero también sabía que
el ejército griego podría defenderse con éxito de los ataques del ejército
italiano, al cual llevó en cinco meses al borde de la derrota total, sabía
también que una intervención de Alemania a favor de Italia provocaría la
desestabilización de todos los países balcánicos y la extensión de guerra a
toda la Península Balcánica y finalmente sabía también que contaría con el
apoyo de la Armada y del Ejército Británico en su lucha contra las potencias
del Eje.
Por su parte el Primer Ministro
Griego en 2015, Alexis Tsipras, no sabe realmente que es lo que va a pasar a
partir de ahora. La gestión del gobierno griego ante las instituciones europeas
ha ganado en legitimidad y, con la victoria del "NO" en el referéndum,
ha obtenido una enorme victoria moral, pero sería un error por su parte el
considerar que las victorias morales son también victorias reales y que la
legitimidad, por sí misma, puede terminar imponiéndose. Si Metaxas con su
"NO" obtuvo la certeza de la guerra, Tsipras con su "NO" ha
obtenido la incertidumbre de si la solución negociada es posible.
Tras el "NO" de Grecia el
panorama se complica. Tsipras puede seguir negociando con las instituciones
europeas, pero no puede aceptar partir
de las bases del 25 de Junio pasado porque, primero, tales bases han sido
expresamente rechazadas por los ciudadanos griegos en el referéndum ya que la
pregunta se refería concretamente a ellas y, en segundo lugar, tampoco puede
aceptar ninguna medida que implique la subida del Impuesto del Valor Añadido porque
ello ahogaría aun más a las extremadamente frágiles economías domésticas
griegas ni retrasar la edad de jubilación a los 67 años porque ambas cosas
supondrían una traición al "NO" expresado por los griegos. No nos
engañemos, los recortes se pueden practicar de dos formas: de una forma
perceptible y de otra forma imperceptible y el rebajar un 1 por ciento la
cuantía de las pensiones de los griegos para el año 2016 como exige Europa es
una forma de recortar muy visible, en cambio ampliar la edad de jubilación y
los años de cotización para calcular la pensión futura supone una rebaja de las
pensiones totalmente imperceptible.
El "NO" griego del 5 de
Julio puede convertirse en una trampa para Tsipras pues ahora está obligado por
la voluntad popular a no aceptar la más mínima imposición, exigencia o ultimátum
europeo que suponga mayores recortes a los derechos de los ciudadanos griegos y
cualquier aceptación del ejecutivo griego en tal sentido solo puede entenderse
como una traición al pueblo griego.
Por su parte es muy dudoso que las
instituciones europeas estén dispuestas a seguir prestando más efectivo al
estado griego si este no hace gestos tendentes a demostrar que pagara sus
deudas en un tiempo razonable lo que solo puede suponer nuevos sacrificios para
la población griega. En definitiva, ningún acreedor puede obligar a un deudor a
que vaya muriendo por consunción a fin de que pague sus deudas pero no es menos cierto que un deudor no
puede obligar a un acreedor a renunciar al cobro de lo que se le debe y además
obligarle a seguir prestándole dinero.
Realmente, desde el punto de vista
de quien esto escribe, a partir de ahora Tsipras solo puede desarrollar
lógicamente el "NO" griego del 5 de Julio e intentar crear una liga euro
mediterránea que agrupe a los países del Sur de Europa a fin de hacer frente a
los países ricos y exigentes del norte europeo, rescatando en gran medida la
idea de la llamada "Liga de Fiume" creada por el poeta belga León
Kochnitzky con el fin de agrupar a los pueblos oprimidos.
Los dos "NO" de Grecia son
muy reveladores porque el segundo viene a ser como una repetición del primero, convirtiéndose
en una demostración empírica de aquel aserto hegeliano en virtud del cual "Los grandes acontecimientos de la
historia siempre se repiten dos veces"; aserto que posteriormente sería
completado por aquel aventajado discípulo de Hegel que fue Carlos Marx al
concretar que "Los grandes
acontecimientos de la historia siempre se repiten dos veces, la primera vez
como tragedia y la segunda como farsa". En breve tiempo sabremos si
quien estaba en lo cierto era el maestro o el discípulo.




