CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta II REPÚBLICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta II REPÚBLICA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de octubre de 2021

CARTA ACLARATORIA A LA FIRMA DEL ESCRITO "LAS IDEAS POLÍTICAS DE DON JAIME

     Con motivo de mi adhesión a un escrito colectivo que se titula "Las ideas políticas de Don Jaime, noventa años después", algunos amigos me han preguntado en relación a la fórmula "Confederación de repúblicas", utilizada en el escrito colectivo, y al Manifiesto que Jaime III emitió el 23 de Abril de 1931, en el cual comentan que solamente se reivindica la "Federación de las distintas nacionalidades". Por tanto, creo conveniente difundir las siguientes consideraciones con el fin de aclarar las dudas de estos amigos:  

       Es claro y evidente que en el Manifiesto del 23 de Abril no se recoge en ningún momento la fórmula "Confederación de repúblicas", mientras que en cambio sí se plantea la "Federación de las distintas nacionalidades" resultando que, desde mi punto de vista, la utilización de la palabra "nacionalidades" implica la existencia de cierta soberanía de dichas "nacionalidades" pues lo que diferencia a una nacionalidad de una región o provincia es precisamente la soberanía de que disponen para autogobernase siendo lo fundamental en la  confederación la existencia de una pluralidad de soberanías de las partes que la integran a pesar que, hoy en día y conforme a la moderna teoría política imperante, por confederación se entiende exclusivamente la unión de dos estados independientes por un tratado internacional. En este sentido es de recordar que el primer texto legal constitutivo de los Estados Unidos de América, estado federal por excelencia, y muy anterior a su famosa Constitución de 1787, fueron los "Artículos de la Confederación y de la Unión Perpetua" que datan de 1777.

            En el escrito "Las ideas políticas de Don Jaime, noventa años después" no se menciona únicamente el Manifiesto del 23 de Abril de 1931, sino también otro tipo de "declaraciones a los medios de comunicación". De hecho, para la redacción del escrito colectivo se han consultado tres documentos históricos diferentes además del Manifiesto: las declaraciones de Jaime III a la Agencia Fabra difundidas el 25 de Abril, la carta de Jaime III a Jerónimo Figa del 7 de Junio, y las declaraciones reproducidas por Francisco Melgar en su obra "Don Jaime, el príncipe caballero", publicada por Espasa-Calpe, en Madrid, en 1932. La fórmula "Confederación de repúblicas" que hemos utilizado en nuestro escrito aparece concretamente en la página 184 de ese libro. 

 

            En el escrito "Las ideas políticas de Don Jaime, noventa años después", en referencia explícita al Manifiesto del 23 de Abril también recogemos que Jaime III reivindicó la "Federación de las distintas nacionalidades".

 

            El libro "Don Jaime, el príncipe caballero" es también la fuente histórica que recoge la autodefinición de Jaime III "como un socialista sincero" que tantas veces reprodujo Josep Carles Clemente en sus libros.

 

            Aunque a algunos les pueda sorprender que Jaime III hubiese utilizado ambas fórmulas, la Confederación y la Federación, no es un caso atípico en la historia del Carlismo, sino que responde a una pauta enraizada en nuestra tradición política. De hecho, con motivo del acto legitimista de Arbonne en 2003, Don Carlos Hugo manifestó que "Llámese como se le quiera llamar, Confederación o Federación, hay que construir una comunidad de comunidades". De esta manera Don Carlos Hugo reconocía la legitimidad ideológica de ambas fórmulas y planteaba que lo más importante no era el nombre sino el contenido. La cita de Don Carlos Hugo por si alguien estuviera interesado se puede encontrar en la crónica del acto que Manuel Martorell publicó en el diario El Mundo el 7 de Octubre de 2003.

 

martes, 5 de octubre de 2021

LAS IDEAS POLITICAS DE DON JAIME, NOVENTA AÑOS DESPUÉS

Entre las figuras históricas más significativas del Carlismo se encuentra la de Jaime III, hijo de los inolvidables y míticos. Carlos VII y Margarita de Borbón-Parma. Durante la etapa de su liderazgo dinástico, entre los años 1909 y 1931, los militantes del Partido Carlista se opusieron a la Dictadura del general Primo de Rivera, constituyeron sindicatos obreros y colaboraron políticamente con el nacionalismo vasco y catalán. Fallecido el 2 de Octubre de 1931, en el noventa aniversario de su defunción, los firmantes de este escrito queremos reivindicar la modernidad y actualidad de su pensamiento político.

Proclamada la II República Española el 14 de Abril de 1931, Don Jaime emitió un Manifiesto el 23 de Abril, expresando de manera pública e inequívoca sus convicciones democráticas. En esta declaración, no solamente llamaba a los carlistas a cooperar con el Gobierno provisional, también recordaba que el verdadero lugar de la Iglesia y del Ejército se encontraba lejos de toda acción política. Igualmente planteaba la convocatoria de unas elecciones generales constituyentes, con carácter plebiscitario, que deberían servir para que la ciudadanía española escogiera entre la República y una Monarquía «progresista»; señalando además que si la voluntad popular, libremente expresada, «se pronunciara en favor de la República», «pediría a los monárquicos que colaborasen en la obra inmensa que es construir la federación de la nueva España».

En declaraciones a los medios de comunicación, Don Jaime insistiría en que: «Si España ratifica plenamente su voluntad republicana, manteniendo todos mis derechos, respetaré esa decisión del pueblo. Considero que la República, como forma política es indudablemente legítima, mientras que el régimen que imperaba hasta ahora era ilegítimo dentro de la forma monárquica».

Don Jaime también solicitó al Gobierno provisional que adoptara un sistema de representación proporcional puro, como ya se hacía «en las grandes naciones europeas», para que se recogiera «hasta el último voto de todos los ciudadanos», evitando así los peligros del sistema de escrutinio mayoritario que tantos problemas políticos provocaría durante el periodo republicano.

Noventa años después, cuando las naciones hispanas tienen como forma de Estado una monarquía doblemente ilegítima, cuestionada socialmente tanto por su origen franquista como por sucesivos y continuos escándalos de corrupción, los criterios de Don Jaime son tan actuales como la misma realidad que nos rodea. Es el conjunto de la ciudadanía quien debe decidir sobre el contenido y la forma de la Jefatura del Estado. Mientras no se celebre una consulta popular para decidir específicamente sobre esta cuestión en concreto, la sociedad española arrastrará un indudable déficit democrático, que impide cualquier tipo de consenso y de convivencia consolidada.

La orientación progresista y emancipadora de las ideas políticas de Don Jaime también abarcaba campos como la redistribución social de la riqueza o la reorganización territorial del Estado. En su Manifiesto del 23 de Abril de 1931, proclamaba que «ha sido siempre el fundamental objeto de nuestra política realizar la federación de las distintas nacionalidades ibéricas», al mismo tiempo que convocaba a los carlistas a impulsar un movimiento «intensamente progresivo, amigo de las reformas sociales».

Respecto a estas cuestiones estructurales, la ideología de Don Jaime no aceptaba falsas soluciones de carácter vertical, como la caridad paternalista de los más ricos con los más pobres, o una descentralización de competencias administrativas desde Madrid a la periferia.

En ese sentido, Don Jaime realizó declaraciones tan contundentes en su época como: «La caridad no debería existir en nuestro mundo, que se pretende civilizado. En la sociedad, a la que todos pertenecemos, hay gente enferma, niños, viejos, incapaces», a los cuales «no debería la colectividad reservar sus limosnas, sino que es una obligación estricta e ineludible para el cuerpo social sostener a sus miembros, demasiado débiles; tienen ellos un derecho sagrado al apoyo desinteresado de todos. La caridad es una humillación constante; en cambio, el sostenimiento de todos los seres desvalidos por la comunidad no entraña disminución para nadie». Igualmente apoyaba el sindicalismo reivindicativo, «realizado con el nobilísimo fin de que el trabajador no se vea desamparado frente al propietario» para lo cual era necesario  «el salario mínimo, la protección del trabajador, la subsistencia para la viuda y los huérfanos». Por todo ello, Don Jaime manifestaba que «me considero y me he considerado siempre como un socialista sincero, en el sentido exacto de la palabra».

Entroncando con la tradición fuerista de las Españas, Don Jaime tampoco dudó en afirmar que «en un sistema netamente regionalista como el nuestro, España vendría a ser una confederación de Repúblicas gobernadas por la Monarquía», insistiendo en que «ninguna colectividad política ha sostenido con el tesón que nosotros venimos sosteniendo desde hace un siglo la imprescindible necesidad de devolver a los estados regionales su personalidad histórica y jurídica», es decir, la reintegración foral plena, mientras que «los partidos autonomistas de reciente creación han venido todos a instruirse en nuestro caudal histórico».

Noventa años después, muchas cosas han cambiado en la sociedad española, pero también ciertas oligarquías se han perpetuado a través de sucesivas reformas políticas, de tal forma que lo que nunca ha cambiado es la estructura socio-económica y la «unidad constitucional» del Estado español. Ante esta realidad, los firmantes consideramos que las ideas emancipadoras de Don Jaime de Borbón acerca de una redistribución justa de la riqueza, de la pluralidad federativa de las naciones hispanas y de la voluntad popular como criterio determinante de la naturaleza de la Jefatura del Estado, continúan siendo tan modernas, necesarias y actuales como en 1931.

 

Manuel HERRERA (Castilla), Pere GUAL (Catalunya), Antonio GIL (País Valencià), Juan José GARAY (Euskal Herria), Salvador GÓMEZ DE ARTECHE CATALINA (Mallorca), Juan CERRILLO (Andalucía), Javier CUBERO (Asturies), Manuel LODEIRO LÓPEZ (Murcia), José Luís DORESTE (Canarias), Jesús María ARAGÓN (Euskal Herria), Ximo CAMPANA (País Valencià), Robert VALLVERDÚ  (Catalunya),  Manuel MARTORELL (Euskal Herria), Luis MARTINEZ GARATE (Euskal Herria), Marisa MARTÍN (País Valèncià), Arturo ESTÉBANEZ (Castilla), Ferran LUCAS ZARAGOZA (Catalunya), Iciar ANGLÉS (País Valencià), Fernando SÁNCHEZ ARANAZ (Euskal Herria), Josep M. SABATER (País Valencià), Manuel FERNÁNDEZ DE SEVILLA (País Valencià), Xavier CARBONELL (Catalunya), Miguel SARALEGUI (Euskal Herria),  Assumpta CABRÉ (Catalunya), August MONZÓ (País Valencià), José Javier LÓPEZ ANTÓN, Albert VANCELLS PUJOL (Catalunya), Miguel DELGADO ORTÍZ (Catalunya), Javier ONRUBIA REBUELTA (Castilla), Félix Ángel HERRERO DURÁN (Andalucía), Francisco ALVARO CASTILLO MORÓN (Andalucía), August MONZÓ (País Valencià), Javier ALDAZ (Euskal Erria), Joaquín BARRACHINA (León), Javier LIZÁRRAGA (Euskal Erria), Luis SIERRA SESUMAGA (Euskal Herria), José María PORRO (Euskal Herria), Frederic TORRES FERRANDO (País Valencià), Maribel ALZORRIZ (Euskal Herria), Victor CERVERA (Catalunya), Antonio TORRES FERRANDO (País Valencià), José Ramón RINCÓN (Castilla-La Mancha), Josep MIRALLES (País Valencià), Cesc PUCHOL (País Valencià), Alberto QUEROL (País Valencià), Cop PAMPLEGA (CASTILLA-LEÓN), Pepe ROGER (País Valencià), Xavier CLARET (Catalunya), Mercè FONTDEVILA (Catalunya), Rafel CLAPERS (Catalunya), Beatriz PINILLA (Catalunya), Cisco MIRALLES (País Valencià), Antoni MIRALLES (País Valencià)

miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL VOTO FEMENINO Y YO: MI PECADO MORTAL de CLARA CAMPOAMOR



 La editorial sevillana "Renacimiento" ha publicado recientemente el libro de doña Clara Campoamor titulado "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" en el que la que fuera diputada en las Cortes Constituyentes que elaboraron la Constitución de 1931 relata con gran detalle la lucha parlamentaria por el derecho de la mujer al voto.
           
            Por ser una obra escrita por una protagonista directa de los acontecimientos constituye un verdadero documento de gran objetividad que aclara e informa sobre muchos aspectos de los debates que, sobre los derechos de la mujer, tuvieron lugar en aquellas Cortes Constituyentes poniendo negro sobre blanco quienes se oponían a que la mujer tuviera el derecho al voto así como las razones de tal oposición.

            A pesar de la idea que hoy predomina, el libro de doña Clara Campoamor deja muy claro que el derecho al sufragio pasivo, esto es el derecho al voto, de la mujer no fue una graciosa y automática concesión de la II República sino que, por el contrario, se encontró con muy serias resistencias dentro del propio seno del republicanismo español considerado progresista.

            De este modo, en "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" doña Clara Campoamor, diputada en aquellas Cortes por el Partido Republicano Radical nos narra como buena parte de la izquierda encabezada por los socialistas Indalecio Prieto y Victoria Kent y gran parte de los republicanos liberales se oponían al reconocimiento del derecho al voto a la mujer alegando que la misma no tendría más criterio político que el de los sacerdotes católicos que la confesaban y que tal influencia clerical en las votantes femeninas sería la muerte de la república.

            Comprobada la imposibilidad de impedir el derecho al voto de las mujeres, Clara Campoamor describe en el libro que ahora reseñamos como los opositores a tal derecho intentaron hurtarle a la mujer la posibilidad de votar por la vía de la legislación electoral estableciendo una moratoria para el ejercicio de su derecho al voto hasta que se hubieran celebrado al menos dos elecciones municipales o reconociéndoselo solo "en principio", lo que hubiera aplazado el derecho al voto de la mujer sine die. Por si estas tácticas no fueran suficientemente reveladoras de la escasa consideración que la mujer merecía para un importante y no pequeño sector del hoy enaltecido republicanismo español basta indicar la proposición hecha por el sector liberal de ese republicanismo de moderar en el debate constitucional sus reivindicaciones anticlericales a cambio de que no fuera reconocido el derecho de la mujer al sufragio pasivo.

            Reconocido finalmente el derecho al voto de la mujer, Clara Campoamor nos explica en "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" el precio político que tuvo que pagar  por defender tal derecho. En primer lugar tuvo que soportar que se considerase a la mujer como única responsable del triunfo electoral de las llamadas "Derechas" en las elecciones de 1933 y, tras abandonar el Partido Republicano Radical, a causa de la actuación de éste durante la Revolución de Octubre de 1934, se vio totalmente marginada de la política española siendo vetado su ingreso en Izquierda Republicana precisamente por haber defendido el derecho de las mujeres al voto.

            "El Voto Femenino y Yo: Mi Pecado Mortal" de Clara Campoamor, constituye un objetivo, detallado y esclarecedor libro  sobre un acontecimiento histórico que hoy en día es objeto de tal manipulación y tergiversación que incluso se pretende adscribir a la autora como militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), cuando realmente jamás fue miembro de tal partido por muy "socialista" que pudiera considerarse.

martes, 21 de noviembre de 2017

EL RETORNO DE LOS JABALÍES






En un tiempo donde se habla mucho de memoria histórica y de la misma se pretende hacer constante actualidad, llama la atención que sea más lo que se oculta o se ignora que lo que sale a la luz. En un tiempo donde se idealiza el periodo de la Segunda República, resaltándose sus éxitos y minimizando sus errores, se ignora la existencia, durante la legislatura constituyente de la misma, de un grupo oficioso de diputados conocido como "los Jabalíes".

            El nombre de "los Jabalíes" se debe a un discurso pronunciado por don José Ortega y Gasset, en Octubre de 193, en el que afirmaba que "es de plena evidencia, que hay, sobre todo tres cosas que no podemos venir a hacer aquí, ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí" para referirse a un grupo de diputados, considerados de extrema izquierda, que precisamente se dedicaban en el Congreso a esas tres mencionadas  actividades y entre los que destacaba un pionero y héroe de la aviación española, diputado por la circunscripción de Barcelona y elegido en las listas de Esquerra Republicana Cataluña, llamado Ramón Franco Bahamonde (1).

            La anterior introducción histórica que podrá parecer sin sentido no lo es tanto si consideramos que lo que en otros países es Historia, y por tanto objeto de reflexión intelectual sobre el pasado, en el nuestro es actualidad y objeto de la actividad política, lo que hace en gran medida que la Historia de España sea más bien aburridamente repetitiva que meramente cíclica pudiéndose decir que no hay acontecimiento que hoy ocurra que no haya ocurrido antes de la misma manera aunque en tiempo diferente y con distintos protagonistas. Conforme a esta expresada filosofía, no puede por menos que llamar poderosamente la atención que en el actual Congreso de los Diputados, al igual que en las Cortes Constituyentes de la II República, hayan reaparecido "los Jabalíes" aunque esta vez se trate de un grupo reducido, por el momento, a un solo diputado elegido, al igual que Ramón Franco, por la circunscripción de Barcelona y en las listas de Esquerra Republicana de Cataluña. Evidentemente me estoy refiriendo a Gabriel Rufián.

            Lejos de ser un Demóstenes o un Cicerón, Gabriel Rufián no pasará a la historia del parlamentarismo por acudir al Congreso para lanzar alguna Filípica o Catilinaria u otra pieza oratoria menor, sino por los divertidos espectáculos que monta en el Congreso que hacen que la pretendida augusta institución se convierta en un Cabaret de Varietés de medio pelo.

            Cuando el señor Rufián no utiliza la palabra para lanzar recios mensajes al gobierno sobre la higiene básica de las manos aparece por el hemiciclo con una antigua impresora de ordenador ignorando que, como elemento informático periférico, de nada sirve sin conexión a un ordenador o con unas esposas en plan dómine haciendo desear al expectante público su aparición sobre el escaño con la correspondiente fusta que haga derivar el show hacia un espectáculo erótico festivo de carácter no tradicional.

            Y es que Gabriel Rufián no es que se perfile, sino que se ha convertido en el nuevo "Jabalí" del Congreso, un digno sucesor de aquel grupo de "los Jabalíes" de las Cortes republicanas que encabezara el Comandante Franco y que, al igual que aquellos, pretende imitar a la "Montaña" de la Asamblea Legislativa francesa de 1791, fracasando en tal intento por no alcanzar, ni aproximarse siquiera, la categoría de un  Marat, aunque sí pudiera llegar a la de un Fouché por los hábiles equilibrios que mantiene cuando dice una cosa y hace la contraria manteniendo a su público siempre contento (2).















(1) Ramón Franco Bahamonde, pionero de la aviación española y héroe del Plus Ultra, se presentó a las Elecciones Generales del 28 de Junio 1931 por las circunscripciones de Sevilla y de Barcelona, en la primera, junto con el andalucista Blas Infante, por las listas del Partido Republicano Revolucionario y en la segunda por las listas de Esquerra Republicana de Catalunya. Saliendo elegido por ambas circunscripciones y listas  renunció a su acta por la capital hispalense convirtiéndose en diputado por Barcelona e integrándose en el grupo parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya.


(2) ¿No constituye un ejemplo de equilibrio propio de un genial funambulista decirse ciudadano, miembro y partidario de una proclamada República Catalana independiente, suscribiendo una escueta despedida de España en una red social y continuar acudiendo al Congreso de los Diputados a calentar el escaño y a percibir la nómina que le abona el Reino de España?. ¿No es otro ejemplo de equilibrio magistral el decir "Adiós España" en twitter y "Buenos días" todos los días en el Congreso de los Diputados?.

Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL