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domingo, 8 de marzo de 2020

CON MOTIVO DEL 8 DE MARZO. DIA DE LA MUJER


Doña María Teresa de Borbón Parma

 Es la militancia política a la que acudimos los carlistas al principio de los años sesenta del Siglo XX la que ha despertado nuestra conciencia feminista. El ser militante no suponía solo luchar contra unas estructuras políticas represivas, sino también luchar contra unas estructuras social-familiares igualmente represivas en su ámbito de aceptación colectiva.

            En efecto, la militancia política hace posible acercarse a la realidad, luchar contra las graves injusticias y disfunciones de esta realidad, aceptando el riesgo que esto supone. Pero este espacio estaba vedado a las mujeres: la inteligencia que permite “apoderarse” de una situación, el compromiso que esto supone de por sí, y más aún, si este compromiso se vuelve activo y peligroso no pertenece al ámbito femenino. 

            Había que proteger a la mujer del peligro y, finalmente, de la realidad. La realidad estaba vetada a las mujeres, porque la realidad es siempre activa.

            Me acuerdo de nuestros chicos diciéndonos: “acudiremos; y las chicas se quedaran en casa velando por la familia”. Y, ¡qué sorpresa!, sorpresa positiva, cuando nos organizamos para hacer turnos en la acción política (cursillos, reuniones, manifestaciones…), se produjo la alternancia, una vez el “chico” en casa, otra vez la “chica” en casa.

             No se trata de enfrentarse al “otro”, sino junto al “otro” enfrentarse a las injusticias políticas, sociales y, sobre todo, enfrentarse a lo que las hace aparecer como una fatalidad. Y, precisamente, la mejor arma contra esa fatalidad es la entrada en liza de quienes estaban hasta ahora envueltas en la “fatalidad” de su condición de mujer.

            Así, la pre-Transición al menos nos ha devuelto, nos devolvió, una nueva dimensión para el compromiso personal, una nueva “fraternidad” reconquistada con el otro.


                                

lunes, 5 de junio de 2017

"HA VUELTO" de TIMUR VERMES


Portada del Libro

"Ha vuelto", es una novela editada por Seix Barral y escrita en 2014 por el periodista alemán Timur Vermes que, si en nuestro país ha pasado bastante desapercibida, ha sido todo un éxito de ventas en Alemania dando lugar a unasecuela cinematográfica del mismo título disponible, mal que bien, en Youtube.

            El argumento no puede ser más sencillo e incluso se le puede calificar de muy poco original: durante el año 2014 en un descampado de Berlín que bien pudiera ser el viejo solar de la que fuera la Nueva Cancillería del Reich, Hitler resucita como si hubiera estado dormido durante más de setenta años y, como no podía ser de otra manera, lo hace con dolor de cabeza y olor a gasolina. Desorientado y preguntándose donde se encuentran sus antiguos colaboradores, Hitler deambula por las calles del Berlín actual con su viejo uniforme y desconociendo todo lo ocurrido en los últimos setenta años lo que hace que la gente le confunda con un cómico al que una productora termina ofreciendo una colaboración televisiva que se convierte en un programa propio de gran éxito que progresivamente va ganando audiencia e incluso un prestigioso premio.

            Timur Vermes escribió "Ha vuelto" con pretensiones de comedia y sin duda en su novela hay escenas de lo más hilarante que arrancará al lector más de una carcajada pero, como suele ocurrir, lo cómico sirve para esconder la realidad de una muy acertada crítica a la política y a la sociedad actual que la versión cinematográfica de la novela ha pretendido mitigar con un moralizante desenlace propio de la más pormenorizada aplicación del viejo Código Hays que exigía un mal final para el malhechor.

            Si siempre se ha dicho que las adaptaciones cinematográficas de obras literarias resultan deficientes, este caso no es una excepción pues la novela supera a la película en todos los aspectos pero, posiblemente por primera vez, película y novela se complementan. La novela plantea libremente una hipótesis psicológica y sociológica y la película viene a confirmarla modificando grosera e innecesariamente el final atendiendo exclusivamente a motivaciones de corrección política.

            El autor de "Ha vuelto" ha pretendido responder a la hipotética pregunta de ¿Qué pasaría si Hitler volviera a la vida? ¿Sería posible su triunfo como en 1933? por lo que la novela enlaza con el actual panorama occidental donde los regímenes políticos dan muestras de total agotamiento al no saber o no poder dar respuesta a las necesidades de sus ciudadanos que en número creciente se consideran engañados y  defraudados con lo existente.

                Con "Ha vuelto", Timur Vermes ha puesto el dedo sobre la cada vez más purulenta llaga de las contradicciones de la sociedad occidental actual y de sus regímenes políticos dando lugar una novela políticamente incorrecta hasta el extremo de poder afirmarse que si, en los tiempos actuales, Hitler hubiera escrito un tercer volumen de Mein Kampf este hubiera sido "Ha vuelto".

jueves, 1 de mayo de 2014

¿QUÉ ESTA PASANDO EN ESPAÑA?

Algo se mueve, algo ocurre, algo esta pasando en España y no me estoy refiriendo al tan traído y llevado “desafío soberanista” impulsado por el Presidente de la Generalitat, Artur Mas. No, todo lo que está pasando en Cataluña no es más que un síntoma, tal vez el más llamativo por ruidoso, pero no el más importante de lo que realmente esta pasando en este país.

Hace tan solo diez años, que no equivalen a más de una milmillonésima de segundo en la historia de los estados, Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey tenía la más alta valoración entre los ciudadanos, “había salvado la democracia el 23 de Febrero de 1981 y era “de lo mejor que nos podía haber pasado a los españoles” mientras que la Constitución de 1978 era el más perfecto e importante texto legal que había tenido la historia del Derecho en España e incluso en el Mundo casi comparable al Código de Hammurabi, a la Ley de las Doce Tablas o a la Compilación de las Leyes de Indias. En cambio hoy, en Mayo de 2014, no puede por menos que sorprender que los mismos que tales cosas afirmaban no dudan en cuestionar a la persona que encarna actualmente la Jefatura del Estado y la forma de la misma así como incidir en las desventajas e imperfecciones del texto Constitucional hasta reducirlo a un mero reglamento de tafullería.

Se podrá argumentar para explicar tales cambios que es en los últimos diez años cuando la Jefatura del Estado se ha visto gravemente salpicada por distintos escándalos protagonizados por familiares cercanos a Su Excelencia y que el transcurso del tiempo ha envejecido la Constitución de 1978 hasta la decrepitud, pero si el primer argumento bien podría justificar la pérdida de valoración positiva de la Jefatura del Estado entre los ciudadanos; el segundo no explica suficientemente los radicales cambios de opinión sobre la Constitución Española y ninguno de los dos razona el por qué los mismos que ayer eran los apologetas de don Juan Carlos y de la Constitución hasta el extremo de proceder a una deificación que rozaba el ridículo hoy son sus más feroces y despiadados enemigos hasta el absurdo de actuar contra sus propios actos y justificar tácitamente los postulados sostenidos por toda la ultraderecha durante la llamada "Transición". Al respecto y a modo de ejemplo se pueden citar varios casos, actitudes y comentarios.

En primer lugar podemos fijarnos en el último libro publicado por la periodista Pilar Urbano titulado "La Gran Desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar" en donde la autora llega a afirmar que "El Rey nos salvó in extremis de un golpe que él mismo había puesto en marcha, no queriendo que fuera un golpe, queriendo una solución fraguada en el Parlamento; pero Suárez le advertía: "¡Esto es un golpe!". Esta afirmación al igual que todo el precitado libro viene a incidir en la creencia de la implicación del Jefe del Estado en la famosa comedia bufa del 23-F, creencia esta que siempre ha estado subyacente en la sociedad española y que nació en el seno de los propios ambientes golpistas y que fue ampliamente difundida por los medios ultraderechistas "El Alcázar" y la revista "Fuerza Nueva" hasta el extremo de insinuar la identificación del "Elefante Blanco" (no el de Botswana) con el propio don Juan Carlos. Lo curioso de esto es que Pilar Urbano ha estado siempre muy próxima al ocupante del Palacio de la Zarzuela hasta el extremo de haber sido columnista habitual del monárquico y por juancarlista diario "ABC".

El libro de Pilar Urbano  parece que no es más que la última novedad en el discurso antimonárquico y antiborbónico  que alguien, no sé quién, ha decidido agitar de un tiempo a esta parte y que por cierto debe mucho en materia de derechos de autor al régimen franquista que, a pesar de instaurar oficialmente la monarquía en la persona de don Juan Carlos de Borbón, se permitió una amplia incontinencia verbal antiborbónica y antimonárquica con lemas como "Ni Juan Carlos ni Sofía, no queremos monarquía" o "La vergüenza borbónica de Gibraltar" y con la proliferación de títulos literarios antológicos como "¿Y estos Borbones nos quieren gobernar?" de Ramón de Alderete o "Borbones Masones" de Mauricio Carlavilla.

Por otro lado, nos encontramos con las actitudes que están mostrando los actuales partidos mayoritarios (PSOE, PP, IU, CiU) que en su día colaboraron en la redacción del texto constitucional, apoyaron de una forma decisiva su aprobación en el Referéndum del 6 de Diciembre de 1978 y defendieron fanáticamente su contenido durante décadas tildando la más mínima de las críticas como "involucionistas" o, directamente, como "fascistas".

Siendo de recordar que el Partido Socialista Obrero Español gobernó con mayoría aplastante, más que absoluta, de 1982 a 1993 (11 años) y luego con mayorías simples con el apoyo de IU y ERC de 1993 a 1996 (3 años) y de 2004 a 2011 (7 años) y el Partido Popular gobernó con mayoría simple, con el apoyo del PNV y CiU de 1996 a 2000 (4 años) y con mayoría absoluta de 2000 a 2004 (4 años) cabe preguntarse ¿Por qué no hicieron entonces las ahora tan cacareadas reformas constitucionales?. La respuesta a esta pregunta es simple en extremo: porque no quisieron ya que todos estaban y están muy a gusto instalados en este modus vivendi constitucional que les ha permitido haber sucedido al Franquismo en los múltiples beneficios del concepto de las Españas como cortijo particular.

En cambio ahora, todos estos grandes partidos estatales (PP, PSOE e IU) así como los que de ellos han nacido (VOX, UPyD, EQUO...) se esfuerzan en presentarse como los grandes defensores de la Reforma Constitucional hacia el republicanismo y el federalismo unos (PSOE, IU, EQUO) aunque fueran de los primeros en aceptar la forma de estado impuesta por la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado de 1947 ratificándola en la Constitución de 1978 y carezcan de una idea clara de lo qué es el federalismo, o hacia la centralización del estado otros (PP, VOX, UPyD) aunque antes nunca se hubieran mostrado incómodos con el Título VIII de la Constitución (e incluso hayan crecido y prosperado bajo su amparo) y ello suponga la resurrección del Franquismo aunque  tan solo sea en lo relativo a la administración territorial.

Finalmente, también se debe  hacer referencia a los comentarios de no pocos miembros de lo que ya se está convirtiendo en una verdadera miscelánea intelectual formada por periodistas, historiadores, tertulianos bachilleres, economistas, etc... que llevan cuarenta años siendo auténticos "forjadores de la opinión pública" al servicio de particulares intereses políticos y económicos. Ser tertuliano en televisión o periodistas en un diario no sería nada más que una fórmula honrada y digna de ganarse la vida si no fuera porque entre estos "forjadores de la opinión" se detecta precisamente un cambio de opinión, abogando hoy por lo que ayer atacaban con rabiosa contumacia.

Algunos de estos "forjadores de la opinión" empezaron su carrera en la Prensa del Movimiento de la cual salieron escopetados a "defender las libertades" en los nuevos periódicos que surgían en los primeros años de "La Transición" ("El País", "Diario 16"...), mientras que otros militaban en la izquierda radical presumiendo de haber acudido a la revolución (la de los Claveles en 1974) en un "dos caballos". En cambio, en el presente se dedican a hacer tabla rasa de sus argumentos del pasado para argumentar en contra de lo que ayer defendían detectándose, en no pocos casos, un peligroso giro ideológico hacia la justificación encubierta de tendencias autoritarias del pasado español más inmediato descubriendo escándalos que afectan al Jefe del Estado y a su familia, haciéndose eco y siendo caja de resonancia de lo anteriormente mencionado sobre la participación de Su Excelencia en el fallido golpe del 23-F, criticando determinados Títulos del texto constitucional (fundamentalmente el II, la Corona y el VIII, el régimen autonómico), etc. Al respecto de esto la cuestión verdaderamente importante y relevante no es que se critique a la Jefatura del Estado o tal o cual aspecto de la Constitución porque todo ello forma parte del legítimo ejercicio de las libertades más básicas, sino que lo fundamental es la cuestión del por qué se hace ahora y no se hizo antes. Es decir, en estos últimos cuarenta años han flotado constantemente sobre la sociedad española, en los bares y en los cafés, y, por supuesto, en ambientes de la extrema derecha, determinados rumores concretos sobre la vida privada, amistades y negocios de Su Excelencia que los miembros de la actual "Miscelánea Intelectual" desmentían sistemáticamente calificándolos de maniobras de intoxicación a favor de la involución y rodeando la figura del Jefe del Estado de una aureola de santidad que actuaba como un blindaje social e informativo impenetrable.

Todos estos cambios de opinión, que en muchos casos son súbitos, solo los necios pueden explicarlos aludiendo a que "las cosas cambian con el transcurso del tiempo" porque tal afirmación es una solemne estupidez. El transcurso del tiempo por sí solo no cambia las cosas porque no puede incidir directamente sobre ellas; el transcurso del tiempo solo incide directamente sobre los protagonistas, defenestrando inexorablemente a unos y haciendo emerger a otros, y son los nuevos protagonistas que el paso del tiempo crea los que hacen cambiar las cosas. Pero tal situación no se está dando en nuestro país porque el elenco protagonista de la política, de la economía y de la sociedad española es sustancialmente el mismo desde 1974.

Así pues ¿Qué es lo que esta pasando en este país para que los mismos que hace poco defendían una cosa incluso con fanatismo hoy la ataquen con idéntica y rabiosa tenacidad?. Esta es la gran pregunta que deberían hacerse todos y cada uno de los ciudadanos españoles quienes deberían preocuparse más de conocer las causas de los cambios que los cambios mismos ya que la aceptación de un cambio desconociendo sus causas es la mejor forma de poner en práctica la máxima lampedusiana de "cambiarlo todo para que todo permanezca igual".

Tal vez, como he manifestado varias veces en público y en privado, medio en broma, medio en serio; es que España constituya la prueba material e irrefutable de la existencia de Dios al sobrevivir los españoles de puro milagro teniendo en cuenta las gentes que les mal gobiernan y en todo esto exista una directa intervención divina que favorezca tantas "Conversiones en el Camino de Damasco" porque eso es precisamente lo que asombra y genera sospechas: tanta "Conversión en el Camino de Damasco". O quizás, prescindiendo de la teología, es que nos encontremos ante una crisis existencial colectiva donde simplemente "las ratas han empezado a abandonar el barco". En cualquier caso, a los españoles corresponde el plantearse la clase de alternativas, esperanzas y proyectos que les pueden ofrecer esos roedores que ayer comían el queso de la palma de las manos de unos y ahora aspiran a seguir comiéndolo de la palma de las manos de otros desconociéndose, además, quienes son esos otros.

martes, 26 de febrero de 2013

LAS CONSECUENCIAS DEL ACTUAL FLUJO MIGRATORIO



            Ante la falta de perspectivas en España y desde que empezó a acentuarse la crisis, hace dos o tres años, casi seiscientos mil españoles han seguido los consejos velados y no tan velados que la casta política española ha difundido por distintos medios y ha optado por emigrar a otros países en busca de un trabajo y de un futuro que su propio país parece no ser capaz de proporcionarles.

            Al igual que la gran emigración española de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, la nueva emigración permite maquillar las cifras del paro no computando estadísticamente como parados a los ciudadanos que deciden marcharse fuera del país aliviando así la presión social sobre el problema del desempleo, pero este nuevo flujo migratorio presenta notables diferencias con el de mediados del siglo XX y, además, producirá importantes consecuencias sociales sobre las que nadie, o casi nadie, se ha manifestando aún.

            La primera diferencia entre el flujo migratorio de mediados del siglo XX y el actual se encuentra en que en el primero, el tipo de trabajador que iba al extranjero era un trabajador sin cualificar y sin formar profesionalmente que en el país de destino no solo conseguía un trabajo que no podía encontrar en España sino que además cobraba más de lo que hubiera cobrado en nuestro país de haber trabajado desempeñando el mismo trabajo. Por otra parte, este emigrante español conseguía con el tiempo cierta cualificación profesional en el país de acogida y a costa de éste con la que podía regresar a España y obtener un trabajo de superior cualificación y mayor remuneración. En cambio, el emigrante español actual es un trabajador altamente cualificado, con estudios superiores, formado en nuestras universidades y escuelas técnicas que va al extranjero a aplicar lo aprendido en España en beneficio de empresas y estados que no han invertido nada en su formación por lo que al regresar a nuestro país, este emigrante lo único que habrá adquirido en la emigración es una experiencia laboral que el mercado español ha demostrado sobradamente, con el despido y la no contratación de mayores de cuarenta y cinco años, no saber ni querer apreciar.

            Otra diferencia importante es que el emigrante español de mediados del siglo XX se sacrificaba en el país de acogida llevando una vida austera en extremo y remitía a sus familiares en España importantes cantidades de divisas (Francos, Marcos, Libras Esterlinas) que al cambio con la peseta incrementaban el poder adquisitivo de los españoles que tenían hijos, padres o hermanos en la emigración a la vez que incrementaban la reservas de divisas del Estado. En cambio, el nuevo emigrante español difícilmente remitirá cantidad de dinero alguno a España en primer lugar porque necesitará prácticamente todo lo que gane para vivir en el país de destino donde la situación de desplazado, con su necesaria inversión en alojamiento y transporte, y la carestía de la vida consumirán prácticamente todo su salario y, en segundo lugar, porque el concepto de familia y de responsabilidades familiares que tenían los españoles hace sesenta años se ha relajado y difuminado notablemente.

            Las consecuencias de la emigración española de mediados del siglo XX pueden considerarse positivas para el estado español ya que, no solo le permitió mantener bajo el nivel estadístico de desempleo, sino que además le permitió ingresar importantes divisas, incrementar el poder adquisitivo de lo españoles con las remesas de dinero que remitían los emigrantes a sus familias y formar a numerosos trabajadores sin cualificar no invirtiendo nada en formación. Por otra parte, considerando que, en aquella época, la población española estaba en fase de crecimiento demográfico y que no estaba muy extendido el sistema de pensiones, la emigración no planteaba el problema que la actual emigración planteará en el futuro.

            Por su parte el actual flujo migratorio de mano de obra española cualificada o muy cualificada (médicos, ingenieros, personal sanitario y técnico, etc…) generará un paulatino empobrecimiento de todo el país y servirá de justificación a la tendencia de recortar en determinados sectores, significando una implosión, es decir un derrumbe sobre sí misma, de toda la sociedad española.

            En primer lugar, hemos de reconocer el hecho, por otro lado irrefutable, de que la mano de obra cualificada no surge por generación espontánea sino que es fruto de años de inversión en formación a través de universidades y escuelas técnicas que, de ser públicas o estatales, suponen una inversión económica de las propias instituciones públicas. Dicho esto, resulta que de emigrar esta mano de obra cualificada o muy cualificada, España no solo se quedará sin poder satisfacer en un futuro la necesidad que de ella precise sino que además perderá el dinero que haya empleado en su formación y cualificación que terminará siendo aprovechada por otros que no han invertido un solo céntimo en formar dicha mano de obra.

            A mayor redundancia, considerando la tendencia demográfica a la baja que presenta la población española con un creciente envejecimiento de la misma, el actual flujo migratorio significará acelerar dicho descenso demográfico que se traducirá en una significativa pérdida de cotizantes a la seguridad social lo que hará que el sistema de pensiones termine por quebrar al igual que todo el sistema de protección social. Y es que lo que nuestros políticos están favoreciendo con su política y su verborrea estúpida, cuando no simplemente criminal, es que la masa trabajadora, productiva, impositiva y cotizante del país se vaya del mismo para terminar cotizando a otros sistemas de previsión y pagando impuestos a otros estados con el consecuente perjuicio para nuestro sistema de seguridad social y nuestro régimen de prestaciones sociales.

            Esta situación de pérdida de masa cotizante e impositiva que generará la emigración de mano de obra cualificada o muy cualificada conllevara irremediablemente el recorte del gasto público y la inversión en distintos sectores. Así, nuestros políticos, que se están revelando como pésimos gestores pero magníficos sofistas (es decir gentes que mienten pero cuyas mentiras tienen apariencia de verdad y cuyas involuciones aparentan ser evoluciones), justificarán los recortes en educación pregonando que carece de todo sentido invertir demasiado en formar a una juventud que va a terminar marchándose del país y de cuyos conocimientos adquiridos en nuestras universidades se van a aprovechar otros, mientras que, al mismo tiempo, justificarán los recortes en sanidad y en pensiones alegando que la culpa la tienen los que, siendo ciudadanos españoles, han decidido residir y trabajar en el extranjero cotizando y pagando sus impuestos fuera de España.

            Al igual que el Titanic no se hundió como una piedra en un cubo de agua, sino que se fue hundiendo poco a poco según se iban inundando sus departamentos estancos, de igual forma esta ocurriendo con España: cada medida que toma la casta política solo sirve para precipitarla a mayor velocidad hacia el abismo. No obstante, a diferencia del Titanic, cuyo hundimiento era irreversible desde el impacto con el iceberg, el caso de España es todavía reversible, dependiendo dicha reversión de que el pueblo español decida, de una vez por todas y lo antes posible, dar la espalda a toda su casta política e institucional que, sin disimulo y con público descaro, trabajan incansablemente para la ruina de todos los españoles.

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