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martes, 14 de agosto de 2018

DESMEMORIA HISTÓRICA


Portada de la obra de D. Antonio Priala publicada por Turner

 Hace doce años, descubrí en el escaparate del departamento de oportunidades de una conocida librería del centro de Madrid, hoy en obras, que ofertaban a un precio insuperable los seis primeros volúmenes de "La Historia de la Guerra Civil" de don Antonio Pirala editada en los años noventa del pasado siglo por la editorial Turner y actualmente descatalogada (1). Inmediatamente, no me lo pensé dos veces y entre en la librería con la intención de adquirirla ante el asombro de dos de los dependientes que se apresuraron a advertirme que "no se trataba de la guerra civil española" ya que, al parecer, con anterioridad habían sacado de la trastienda los seis voluminosos volúmenes, valga la redundancia, para otro cliente que al ver que no se trataba de la guerra de 1936 a 1939 había rehusado comprarlos.

            Como entiendo que la Caridad también consiste en enseñar a quien no sabe, indiqué a los dependientes que sí se trataba de la guerra civil española porque, lamentablemente, en nuestro país había habido más guerras civiles que la de 1936 a 1939 y que no se preocupasen que no les iba a hacer trabajar de balde pues teniendo conocimiento de lo que iba la obra iba a comprarla en cualquier lo caso. Aclarado este extremo, me proporcionaron la obra de Pirala en dos bolsas con las cuales me fui tan feliz a mi casa.

            "La Historia de la Guerra Civil" que, por cierto, lleva por subtitulo "Y de los Partidos Liberal y Carlista" de Antonio Pirala, popularmente conocida como "El Pirala" es una obra de obligada referencia para conocer el Siglo XIX español ya que, completa, abarca desde poco antes del fallecimiento de Fernando VII hasta finales de la década de 1870, por lo que el desconocimiento que de la misma tenían tanto los dependientes de la librería como el interesado cliente anterior pone de manifiesto el escaso conocimiento e interés que despierta entre nuestros compatriotas la historia que no se circunscribe al concreto periodo de 1931 a 1975 haciendo que sobre el resto de los años, siglos, periodos y acontecimientos caiga el olvido y la desmemoria como si se hubiera dictado un nuevo "decreto de noche y niebla".

            Durante años, Antonio Pirala estuvo recopilando documentación y testimonios directos de los actores de la historia que pretendía escribir por lo que se le ha acusado de que su obra contiene, en ocasiones, versiones contradictorias del mismo acontecimiento, pero ello es debido a que el autor se limitó a reflejar las versiones ofrecidas por los protagonistas de los dos bandos, dejando al lector que sacase sus propias conclusiones. Tal fue la cantidad de documentos recabados y de testimonios documentados por Antonio Pirala que el "Fondo Pirala", nombre con el que se conoce su archivo, ha servido como base para la elaboración de numerosas obras de nuestra literatura tales como los "Episodios Nacionales" de Pérez Galdós o la serie de "Memorias de un Hombre de Acción" de Pío Baroja.

            La parte de la obra de Pirala publicada por Turner, ofrece numerosos episodios y anécdotas de un enfrentamiento bélico que refleja el carácter especial y llamativamente cruel y salvaje que adquieren las contiendas fratricidas en nuestro país donde los límites morales desaparecen imperando la más absoluta inhumanidad, extremos estos que llamaron la atención al autor británico Richard Ford, quien escribió un revelador ensayo histórico titulado "Los Españoles y la Guerra. Análisis Histórico sobre la Primera Guerra Carlista y Acerca del Invariable Carácter de las Guerras en España".

Monumento al Ejército Liberal en Castellón de la Plana
 Hoy, cuando la historia oficial de nuestro país comienza en 1931 y que la única Guerra Civil sufrida o, al menos, relevante e importante es la de 1936-1939 tal y como pusieron de manifiesto con su actitud los dependientes de la librería antes mencionada y aquel cliente que les hizo trabajar inútilmente acarreando los pesados volúmenes del Pirala para luego despreciarlos sobre el mostrador, solo existe recuerdo y memoria histórica para los muertos de aquel conflicto y para ninguno más. Nadie recuerda, ni reivindica, ni pide justicia para María Griñó, madre del General Cabrera, fusilada exclusivamente por el motivo de ser la madre del ilustre general carlista ni nadie recuerda, ni tiene memoria, ni pide dignificación de las numerosas víctimas inocentes cuyo asesinato y martirio quedaron sobradamente documentados en la olvidada y despreciada obra de don Antonio Pirala donde figuran numerosos hechos crueles y criminales como el sucedido en Fuente el Fresno (Ciudad Real) el 4 de Julio de 1840 (casi un año después de firmado el Convenio de Vergara y tan solo dos días antes de que el Ejército Carlista del Maestrazgo cruzara la frontera franco-española y se refugiara en Francia) por cuyo patetismo y especial crueldad reproducimos a continuación:

            "... Este niño, llamado Francisco Martín, hijo de un carlista, fue preso en represalias, y comprendido en el sorteo le toco el número fatal. Todos se interesaron por él en el pueblo de Fuente el Fresno, e inútilmente, y el 4 de Julio de 1840, fue conducido al suplicio, llevándolo de la mano un soldado de los que formaban el piquete para fusilarlo. Triscaba como inocente corderillo la tierna criatura, creyendo le llevaban a jugar o a paseo y decía:

            - Me compraréis unas naranjas y tostones, y no me haréis pupa, ¿No soldaítos? ¿Ni a mi padre ni madre tampoco?...

            Lloraba el militar que le conducía, los que formaban el cuadro no podían contener la emoción y el piquete que había de hacer la descarga temblaba a la vista de tan inocente e inhumano sacrificio. Afectados todos, y sin quererse desprender el niño de su lado, que a todos hablaba y con todos quería jugar, enternecido el mismo jefe, echó a rodar una naranja y tostones, corrió aquel ángel a coger el cebo de su muerte y le hicieron una descarga cayendo a tierra a impulso de las balas que traspasaron su vientre, saliendo de aquellas cruentas heridas parte de las tripas y entrañas. Los espectadores horrorizados las vieron sostener con sus inocentes manos al niño que exclamo:

            - No matar, no hacerme pupa...

            Y se dirigía hacia los soldados que obedeciendo los nuevos mandatos amenazantes del jefe que dirigía el piquete, volvieron a descargar temblando las mortíferas armas y al final le remataron". (Antonio Pirala, Historia de la Guerra Civil y de los partidos liberal y carlista).

            Sobran las palabras.... Evidentemente de Francisco Martín nadie se acuerda, nadie le reivindica y nadie le pide justicia...  y los monumentos y homenajes a quienes tal "heroicidad" perpetraron siguen en pié y a nadie parece importarles.

            Saque el lector sus conclusiones si es que alguna conclusión quiere sacar.


               











(1) "Historia de la Guerra Civil y de los Partidos Liberal y Carlista" de Antonio Pirala es una obra general y completa que abarca prácticamente todo el Siglo XIX español. La edición de la editorial Turner solo llega hasta el final de la I Guerra Carlista y no comprende ni la Regencia de Espartero, ni la I República ni la III Guerra Carlista, siendo una especie de facsímil de la segunda edición de la obra que es la más preciada por los bibliógrafos al ser tamaño folio y tener numerosas láminas impresas a color que también son muy apreciadas si, separadas de los libros por estar estos muy deteriorados, se venden sueltas.

sábado, 28 de julio de 2018

POR LA REINTEGRACIÓN DE LA CRUZ DE EGIRLETA



 Por decisión del Ayuntamiento de Bilbao se produjo hace dos meses el derribo de la Cruz de Egirleta, situada en el alto de Santo Domingo. Desde la Asociación 16 de Abril, organización carlista de memoria histórica y pensamiento crítico, queremos manifestar que esta Cruz no debe ser considerada como un símbolo apologético del franquismo, como afirmaron los impulsores de esta agresión al patrimonio histórico del pueblo vasco, o que pueda ser homologada al Valle de los Caídos.

            Cuando en 1936 los requetés se sublevaron contra la II República nadie pensaba en una guerra civil ni mucho menos en cuarenta años de dictadura militar. Los requetés no salieron a luchar para que en las Españas se estableciera ningún régimen fascista de partido único, verdadera antítesis de una Monarquía societaria y federativa. Hablar de franquismo en relación a los primeros meses de la nefasta Guerra Civil es una auténtica barbaridad. El franquismo se inicia no con el 18 de julio, sino después del fallecimiento de Sanjurgo, cuando el 1 de octubre Franco es proclamado Jefe del Gobierno por una junta de generales.

            No existió armonía entre los carlistas y el nuevo gobierno militar. En diciembre de 1936 fue prohibida la Academia de Oficiales de Requetés, desterrado Manuel Fal Conde, máximo dirigente político del Carlismo, y promulgado el Decreto de militarización de las milicias nacionales, que subordinaba a los Tercios de Requetés al mando militar.

            Esta pugna tampoco puede ser entendida como una simple lucha de poder, ya que remitía a dos visiones políticas radicalmente diferentes. El totalitarismo de importación extranjera frente a la tradición foral de las Españas. Cuando alemanes e italianos bombardearon Gernika, los carlistas se indignaron. Cuando los falangistas pretendieron talar el Santo Árbol, los requetés llegaron primero y montaron guardia para impedirlo. El gobierno de Franco suprimió los conciertos económicos de Bizkaia y Gipuzkoa, Don Javier de Borbón Parma juró los Fueros vascos en la Casa de Juntas.

            Las diferencias entre carlismo y franquismo son innegables si se estudia mínimamente la Historia de Euskal Herria. Para conocer la ideología de los requetés basta con leer el folleto El carlismo y los fueros de Vizcaya, de Eustaquio de Echave-Sustaeta, editado en 1937. El famoso Decreto de Unificación no fue sino una gran farsa. Los únicos carlistas que los aceptaron no eran sino unos criptoalfonsinos que acabarían reconociendo a Don Juan de Borbón como Rey. Por eso en los años 1950 bajo la sombra de esta Cruz derribada se celebraron diversos actos carlistas cuyo planteamiento político era antifranquista, igual que en Montejurra.

Respecto a la Cruz no es ninguna casualidad que en ella no figurase el águila unicéfala, símbolo propio del franquismo, sino el águila bicéfala del Requeté. Tres fechas estaban grabadas en su columna: 1833, 1873 y 1937, en recuerdo de todos los carlistas que en muy diferentes circunstancias temporales lucharon en el lugar. Por eso, desde la Asociación 16 de Abril reclamamos no solamente que se restituya la Cruz, que fue desmontada y trasladada a dependencias municipales, sino que junto a ella se instale un panel didáctico explicando su verdadero contexto histórico.



Bilbao, 19 de Julio de 2018

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