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martes, 30 de octubre de 2012

NO SON SUICIDIOS, SON ASESINATOS



         
         Desde hace muchos años, existía un acuerdo tácito en la prensa de no informar de suicidios a fin de no favorecer actos de mimetismo; no obstante estos tipos de acuerdos solo se pueden cumplir cuando se trata de casos aislados o muy separados en el tiempo, poco numerosos y de poca o nula repercusión social. En cambio cuando los porcentajes de suicidios se incrementan en muy poco espacio de tiempo no existe forma humana de que la noticia no trascienda a los medios de comunicación.

            Este es el caso actual, donde en los cuatro días que median desde el 23 al 27 de Octubre del presente año 2012 tres personas se han suicidado o han intentado hacerlo en nuestro país: la primera de ellas en Las Palmas de Gran Canaria, la segunda, que se encuentra en estado muy grave, en Valencia  y la última en Granada, siendo la causa de todos estas terribles autolisis los inmediatos desahucios que iban a padecer.

            En estos casos recientes se habla con ligereza de suicidio ignorando que el suicidio es un acto libre y deliberado por el que un individuo pone fin a su vida, es decir, para que exista un suicidio se exige, como requisitos “Sine Qua Non”, la concurrencia de libertad y deliberación, sin las cuales no existe suicidio propiamente dicho, sino otra cosa.

            Evidentemente, en los últimos casos que han aparecido en los medios de comunicación y que tienen su origen en los desahucios no podemos ni debemos hablar de suicidios ya que no se ha tratado de actos libres sino forzados por unas particulares situaciones económicas derivadas de una situación social general ocasionada por la gestión política del país, es decir, en todo caso estamos ante “suicidios forzados”.

            Cuando una colectividad humana localizada en una zona geográfica concreta de mayor o menor extensión ve reducirse drásticamente su calidad de vida por la aparición de todo tipo de escaseces, la modificación de las condiciones sociales y laborales que les llevan a una pérdida de poder adquisitivo y/o la reducción de todo tipo de derechos fundamentales surge la desesperación y fruto de la misma la tendencia a la autodestrucción. No obstante estas tendencias suicidas no nacen libremente en el seno del individuo fruto de una previa deliberación sino que le son impuestas por una realidad injusta en cuya creación poco o nada ha tenido que ver el futuro suicida; es decir, son unos elementos exógenos al individuo los que le fuerzan a tomar la decisión por lo que no cabe hablar de suicidio más que si se tratase de una situación en la que una persona dispara a otra en la cabeza ya que de ofrecerle una alternativa plausible lo más seguro es que jamás optase por la propia muerte.

            En no pocos casos, los suicidios no se deben solo a un intento de escapar de una realidad impuesta, sino también al deseo de no querer saltarse el límite moral que supone el dañar a otro. Y es que efectivamente, cuando a una persona (o colectividad) se la lleva a una situación de total falta de garantías y de seguridad para el futuro además de imponerle unas condiciones de vida extremas, se la está forzando a tomar uno de estos dos caminos: o la propina eliminación o la eliminación de la persona o personas que le están imponiendo ese estado de cosas. Como la segunda opción supone, evidente y claramente, una muerte homicida ejecutada seguramente contra la presunta autoridad que en último caso hace valer las condiciones extremas (ni siquiera contra el causante último del mal), no pocos individuos prefieren suicidarse antes que cargar sobre sus conciencias una muerte ajena.

            Otro extremo a considerar en estos casos de “Suicidios” en las personas que se enfrentan a un proceso de desahucio al que llegan fundamentalmente por una grave situación económica detrás de la cual se encuentra un prolongado desempleo, es la influencia que en la trágica decisión tiene la falsa creencia de que los seguros de vida contratados junto con la hipoteca y que contemplan el pago de la misma en caso de fallecimiento del asegurado, servirán para liquidar sus deudas hipotecarias y así librar de un mayor quebranto económico a sus familias ignorando que el suicidio exime a la compañía aseguradora de pago de cualquier indemnización.

            Así pues, los supuestos casos de suicidio que han saltado a los medios de comunicación recientemente son, en realidad “Suicidios Forzados”. Son suicidios impuestos a las personas que los han ejecutado por circunstancias ajenas a su libre voluntad por lo que no cabe hablar de “Suicidios” sino, más bien, de verdaderos actos de asesinato u homicidio ya que un estado y unas instituciones que no garantizan la seguridad, la prosperidad y el bienestar de todos sus ciudadanos, no solo están olvidando su finalidad, sino que además están atentando contra la existencia misma de su pueblo y cometiendo un delito masivo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

¡GORA EUSKAL HERRIA!



            El pasado sábado en un debate sobre los recortes en educación que tuvo lugar en el programa “El Gran Debate” emitido por la cadena Tele5 surgió, fuera del ámbito propio del tema que se trataba, una discusión entre la periodista Isabel Durán y el representante del Sindicato de Estudiantes en la que la primera pretendía atacar al segundo alegando que en la página web del mencionado sindicato se utilizaba la palabra Euskal Herria para referirse al País Vasco y que este vocablo era propio y exclusivo del lenguaje de la izquierda Abertzale demostrando una clara ignorancia que, si es comprensible en un imberbe educando, es inexcusable en una persona madura que pretende tener cierta autoridad intelectual y pedagógica.

            Desde luego muchos han sido los términos que se han utilizado a lo largo de la historia para referirse al País Vasco (Vascongadas, Provincias Francas, Vasconia…) pero ninguno refleja más exactamente su identidad ni resulta más hermoso que el vocablo “Euskal Herria”. La denominación de “Euskal Herria” es la más antigua de todas los nombres que ha recibido el país de los vascos encontrándose documentada por primera vez en 1564 en el manuscrito de Juan Pérez de Lazarraga escrito como “eusquel erria” y “euskel erriau”, significando textualmente “Tierra de los Vascos” o “Tierra Vasca”.

            Cultural, histórica y geográficamente hablando es innegable e incuestionable que “Euskal Herria” es un territorio que abarca las actuales provincias de Álava, Vizcaya, Guipuzcoa y Navarra en España y las demarcaciones de Baja Navarra, Lapurdi y Zuberoa en el Departamento francés de los Pirineos Atlánticos.

            De todo esto resulta que el término “Euskal Herria” es sobre todo una denominación geográfica muy anterior al novedoso término “Euzkadi” cuyo uso parece haberse generalizado en la actualidad para referirse al País Vasco. El término “Euzkadi” es un neologismo inventado en 1896 por Sabino Arana que consideraba que la raíz “Eusk” era en realidad “Euzk” por lo que crea el prefijo “Euzko” al que une posteriormente el sufijo “di”. El sufijo “di” en euskera indica pluralidad o abundancia de algo, aunque no puede o no debe aplicarse a una colectividad humana, por lo que “Euzkadi” podría traducirse textualmente como “pueblo vasco” o incluso como “raza vasca” máxime si se considera que en la creación de la palabra “Euzkadi” tuvo enorme influencia la creencia mítica de que los antiguos vascones adoraban al Sol del que creían ser hijos.

            En realidad, desde sus orígenes, el término “Euzkadi” siempre ha tenido una clara significación y utilización política por parte del nacionalismo vasco aranista, cosa esta que jamás ha tenido el término “Euskal Herria” el cual, etimológica y lingüísticamente hablando, es más correcto y políticamente neutral.

            De hecho, la utilización del término “Euskal Herria” para referirse al País Vasco entre los no nacionalistas vascos fue generalizada hasta que, en los primeros años de la llamada “transición democrática”, se impusiera en las negociaciones políticas el termino “Euzkadi” por exigencia del nacionalismo vasco y se extendiera su uso gracias a su propagación por todos los medios de comunicación (incluso por aquellos localizados fuera de Euskal Herria y de tendencia claramente conservadora y no nacionalista vasca) consiguiendo así la implantación y aceptación social de dicho vocablo.   

            La utilización generalizada del término “Euskal Herria” por los no nacionalistas queda histórica y literariamente demostrada encontrándose esta palabra, entre otros textos, en las conocidas canciones “Aio Euskal-Herriari” (“Adiós Euskal Herria”) y “Ara Nun Diran” (“Mira Donde Están”) del famoso vate vasco José María Iparraguirre y en la canción “Oriamendi”, himno que es de los carlistas, cuya letra original en vasco reza así:

“Gora Jainko maite maitea
zagun denon jabe.
Gora España ta Euskalerria…”

            A este respecto, es de indicar que mucho antes de que existieran partidos “Abertzales” y se hablara de la “territorialidad de Euskal Herria” los carlistas ya reconocían dicha unidad territorial como demuestra la medalla acuñada el 25 de Julio de 1909 con motivo de la fiesta regional carlista celebrada en Zumárraga y cuya fotografía encabeza el presente artículo y en la que se puede ver que el ámbito territorial de esa “fiesta” engloba a Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. Igualmente es de recordar que los carlistas como defensores de la plurinacionalidad de las Españas en general y de las libertades vascas en particular fueron los fundadores de la sociedad “Euskal Herria” para la reintegración foral, cuyos miembros eran conocidos por el nombre de  “Euskalerriacos” (1) y calificados de “enemigos de Bizkaya” por Sabino Arana.

            La animadversión demostrada por la periodista Isabel Durán al vocablo “Euskal Herria” nace, no solo de una ignorancia a la que no tiene derecho, sino también de una cierta malevolencia, tal vez porque en muchas tertulias televisivas en las que participa la señora Durán (y no me estoy refiriendo precisamente al “Gran Debate” de Tele5) el único término aceptable para referirse al País Vasco sería el de aquel de “Provincias Traidoras” que se inventó el general en superlativo que gobernó en España por gracia de sus imperiales narices.







            (1) Los “Euskalherriacos” (miembros de la sociedad fuerista “Euskal Herria”) eran defensores de los fueros vascos y a finales del siglo XIX y principios del XX eran liderados por Fidel de Sagaminaga y Ramón de la Sota, famoso empresario naviero que posteriormente se integraría en el Partido Nacionalista Vasco. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

LA DEUDA ESPAÑOLA, LA PRIMA DE RIESGO Y LOS ACREEDORES



            Con motivo de la aprobación por el gobierno de los Presupuestos Generales del Estado muchos han sido los comentarios que ha generado el hecho de que la cuarta parte de los mismos esté destinada al pago de intereses de la enorme deuda externa contraída por los diferentes gobiernos en nombre y representación de España. Lo que agrava más el tema es que uno de cada cuatro euros que el estado tiene previsto ingresar en el año 2013 va destinado exclusivamente al pago de intereses no a la amortización de la deuda por lo que ésta seguirá generando sucesivos intereses en los próximos años y lastrará la economía española durante décadas.

            Por otra parte, el Estado con la venta de bonos y obligaciones a diez años en los mercados internacionales continúa adquiriendo nuevas deudas, que a su vez generan nuevos intereses, para poder hacer frente a los gastos corrientes como son las pensiones, los subsidios por desempleo, el pago de empleados públicos, el mantenimiento de determinados servicios, etc…

            La ingente cantidad de deuda adquirida así como la situación política y económica general de España hace que la llamada prima de riesgo se haya disparado hace meses ocasionando la perdida de credibilidad de los compradores de bonos y obligaciones del estado que, a su vez, ha provocado el incremento de los tipos de interés que España tiene que pagar a dichos compradores.

            Así pues la situación que se ha generado en nuestro país viene a ser la siguiente:

            Si un individuo tiene un patrimonio de 2.000, unas rentas anuales de 1.000 y un gasto corriente anual (comida, vivienda etc...) de 600. Tiene una economía sana y saneada y no se puede decir que tenga problemas económicos.

            Ahora bien, si ese individuo, por las razones que sea, adquiere una deuda de 1.500 que le generan unos intereses anuales de 800, resulta que tendrá que dedicar 800 euros de su renta anual a pagar esos intereses por lo que solo le quedaran 200 para hacer frente a sus gastos corrientes.

            Como con 200 ese individuo no tiene suficiente para hacer frente a los gastos corrientes anuales tiene el siguiente abanico de posibilidades:

            a) Recortar los gastos corrientes, lo que significa que tendrá necesidades básicas que no podrá cubrir con el resultado de su empobrecimiento e incluso su extinción por consunción a largo o medio plazo. Esta es la explicación a los recortes que ha realizado el ejecutivo español.

            b) Liquidar parte del patrimonio (1.500) y pagar el principal de la deuda (1.500) con lo cual su patrimonio pasará a ser de 500 por lo que verá reducirse su renta anual en la parte de la misma que ese patrimonio le generaba. El resultado sigue siendo su empobrecimiento con la consecuencia añadida de tener que acudir, a corto o medio plazo, a una mayor financiación externa ya sea en la forma de adquirir nuevas deudas económicas o en la forma de adquirir compromisos que supondrán pérdida de independencia (este es el caso de los hijos que piden prestado a los padres para pagar su hipoteca o que regresan a la casa paterna tras una fallida independencia). El gobierno actúa así cuando “privatiza” o vende activos públicos como edificios, infraestructuras y empresas públicas con la finalidad de obtener liquidez y proceder a diversos pagos.

          
  c) Aceptar que la deuda que ha adquirido ES IMPAGABLE y decidirse a NO PAGARLA. No es que el individuo no quiera pagar, es simplemente.... que le resulta imposible de pagar a no ser que, a largo o medio plazo, se extinga por consunción.

            Considerando que la deuda adquirida por la casta política en nombre y representación de los españoles resulta matemática y materialmente imposible de pagar, surge la pregunta de por qué el Estado no solo no reconoce este extremo, sino que además continúa endeudándose cada vez más.

            La respuesta a esta cuestión es muy sencilla: el estado español sigue endeudándose por dos motivos: a) Porque requiere de financiación externa para poder hacer frente a sus gastos anuales mas elementales y b) porque sigue encontrando personas o instituciones que están dispuestas a prestarle dinero aunque a un interés cada vez más elevado. Ante esto surge una nueva pregunta, ¿Cómo es posible que haya personas e instituciones dispuestas a prestar dinero o a adquirir los bonos y obligaciones españoles cuando ya resulta de una claridad meridiana que la deuda española no se podrá pagar?.

            La respuesta se encuentra en que la deuda española es pura y simplemente especulativa, o dicho de otro modo, es similar a una apuesta en una carrera de caballos. Así en cada emisión de nueva deuda pública (por medio de bonos y obligaciones) el interés se incrementa a causa del riesgo existente de no recuperar lo prestado, pero no obstante, considerando el elevado interés impuesto y que éste se paga cada año o cada seis meses el acreedor sabe también que en tres o cuatro años tendrá amortizada sobradamente la cantidad prestada y empezará a ganar dinero. Así pues, a todos los acreedores de España, les interesa que esta resista, que haga todos los máximos recortes en el interior del país y que no se declare en quiebra porque de esta forma cada año que pasa tendrán más posibilidades de recuperar lo prestado e incluso de ganar algo.   

            Como se ha dicho antes, los compradores de deuda publica española están actuando como puros y simples especuladores que recuperaran lo prestado o no y obtendrán grandes beneficios o no, dependiendo de lo que España tarde en reconocer su dramática situación y declarar que no puede pagar la deuda. Evidentemente, aquellos acreedores que compraron deuda publica española hace nueve o dieciocho años, en estos momentos, auque no hayan recibido aun el pago del capital prestado, ya han recuperado dicho capital porque durante todo este tiempo han estado cobrando magros intereses, que equivalen a más de lo que prestaron. El problema lo tendrán aquellos que han comprando deuda publica española recientemente o que la compren en el futuro porque aún no llevan el tiempo suficiente cobrando los exorbitantes intereses como para haber cubierto siquiera el principal prestado.

            No obstante es de considerar claramente que la actual deuda que ahoga a España y a los españoles, a parte de no haber sido adquirida por los ciudadanos sino por la casta política española y con indiferencia de si es "odiosa" (toda deuda es odiosa) o amada… resulta IMPOSIBLE DE PAGAR. Pero recordemos que la culpa en la adquisición de deudas impagables no las tiene solo el deudor que irresponsablemente pide y pide, sino también el acreedor que, asumiendo conscientemente el riesgo a cambio de la percepción de unos tipos de interés cada vez más elevados, sigue dando y dando. Por lo tanto no debería suponer ni generar ningún problema ético o moral que España, atendiendo a sus intereses y a la situación de su población, decidiera dejar de pagar esta deuda cuanto antes.

martes, 9 de octubre de 2012

ENTRE EL SILECIO Y LA PALABRA



         ¿Qué fue primero el silencio o la palabra?. ¿Acaso no es la palabra más que un interludio entre dos orillas de silencio?.¿Puede oír la palabra quien no es capaz de percibir el silencio?. Sin la escucha, la palabra quedaría vacía, reducida a puro monólogo, a un bla, bla, bla..., sin eco. La palabra es mucho más que el ruido, rompedor del silencio. La palabra entraña la intención del hablante, de quien quiere comunicar. El ser humano es tan “faber” como “ loquens”, tan manos como lengua, tan manipulador de la materia como transmisor de ideas.

         De siempre, la palabra ha servido para nominar, para dar nombre a entes de cualquier clase. En Oriente, se pensaba que dar nombre equivalía casi a dar vida a aquello que se nombraba. Pero esta suerte de pensamiento mágico no parece haber desaparecido. En la lógica del materialismo científico, nombrar algo equivale a clasificarlo, señalar un conjunto superior del que forma parte, mostrar sus diferencias con los demás elementos del conjunto y además reseñar los subconjuntos que lo constituyen: creen que es la única manera de definirlo. Bastaría con cambiar el criterio de clasificación, para identificar el ente como si fuera distinto.  Con lo que a esta lógica se les escapa tanto la singularidad individual como la interconexión total de la realidad. Ya que todos los seres, sobre todo los humanos, somos nudos de relaciones, de manera tal que sólo una forma holística, es decir global, totalizante, de razonar se acerca más certeramente a la realidad.

         Podemos emplear la palabra bien o mal. Puede servirnos para favorecer al prójimo o para perjudicarlo, para alegrarlo o para entristecerlo, para sanarlo o para herirlo. Es un instrumento de paz y desgraciadamente, muchas veces de guerra. Sirve tanto para unir corazones como para sembrar discordias. Se puede decir bien, bendecir, y decir mal, maldecir. De ahí, la  advertencia ética del dicho judío: es preferible ser un maldito que el que maldice.

         Además del lenguaje verbal, existe el corporal. Con el cuerpo básicamente “NOS” comunicamos, con el habla podemos comunicar ideas. ¿Quiénes se han irrogado el monopolio de la palabra pública y han reducido a los demás al silencio?. Los detentadores del poder, sea éste político, económico o religioso, que en muchos casos han confluido en las mismas personas. Los oprimidos, las víctimas quedaban reducidas a la mudez, salvo que usaran las voces de los amos, unas veces impuestas por la fuerza y otras, lo que es peor, haciéndolas  suyas, interiorizándolas. Así, durante largos lapsos de tiempo hasta que estallaban en gritos de revueltas y rebeliones, alzando nuevas palabras de liberación. La mayor parte de las veces, estos motines fracasaban, ahogados en sangre y con cadenas aún más graves. Pero en otras, triunfaban, seguramente porque una facción de los poderosos rompía su lealtad originaria y se alineaba con los oprimidos y enarbolaba su bandera, haciendo suyas sus palabras esperanzadas. Pero al triunfar los nuevos regímenes se hicieron con el poder, quitándole la voz al pueblo y encima le decían que era la suya, pero que sólo podía ser interpretada por ellos.

         La invención de la imprenta, la escolarización obligatoria, los medios de difusión masivos, hicieron posible, junto al establecimiento de un sistema de libertades, en algunas partes del planeta, que los poderosos tuvieran más difícil ese monopolio de la palabra pública. El que sea más difícil, no significa que les resulte imposible. La concentración creciente de los medios de comunicación en pocas manos, la impotencia de los Estados nacionales ante los grandes poderes económicos, un consumismo pasivo y conformista, la ausencia de voces críticas significativas y la degeneración de la calidad educativa pueden propiciar esta mudez creciente de las poblaciones dentro de estas democracias meramente formales, donde los ciudadanos son contados en la hora de depositar sus votos, para no contar luego para nada.

         No podemos tampoco olvidar que en los sistemas patriarcales la palabra pública es cosa de varones. La mujer debe callar en lo externo: el ágora, el foro o la iglesia. Su campo de comunicación debe ser exclusivamente el privado. Por, eso históricamente desarrolló mucho más el lenguaje corporal y su interpretación. Hoy, las cosas están cambiando en algunos territorios y en determinados estratos sociales.  La mujer, gracias a las luchas feministas, ha de dejado de ser muda en el espacio público. Reclamó su derecho y ha empezado a ejercerlo en todos los ámbitos. Pero no hay que olvidar que en muchos casos se le niega y se castiga su osadía al intentarlo. La prefieren muda, sometida. Claro que siempre hubo mujeres rebeldes que no se doblegaron. Prefirieron alzar su voz, aunque fuera a costa de castigos, de su aislamiento. La historia, palabra escrita mayoritariamente por varones, intentó silenciarlas, invisibilizarlas, reducirlas al olvido. Claro que en los últimos tiempos se intenta, por historiadores de ambos sexos, recuperar esas memorias, no perdidas, pero sí sepultadas por losas de desprecio discriminatorio. Una de las manifestaciones de esas luchas feministas es la obsesión contra el lenguaje sexista, simbolizado en la primera persona del plural que, sobre todo en las lenguas indoeuropeas, abarca gramaticalmente tanto al femenino como al masculino. Obsesión que casa mal con el empleo por alguna de estas féminas de alusiones a atributos viriles como expresión de ciertas cualidades de las que ellas serían también portadoras. Esta contradicción es, para mí, síntoma de algo más grave: el acceso por algunas mujeres a la voz pública se ha hecho aceptando un lenguaje que incorpora los perniciosos valores de la ideología machista, el afán de dominio y la competitividad insolidaria.    

         Existe, además, otro ámbito en el que la palabra queda reducida a una minoría, como medio de ejercer su poder sobre la mayoría. Es la esfera de las religiones, en que una casta, especializada en separar lo sagrado de lo profano, se atribuye el primer carácter y pretende su intermediación forzosa entre lo trascendente y la conciencia de los fieles. Quienes no aceptan ese papel monopolista son tachados de herejes, al menos en vida, pues después de su muerte, algunos de estos disidentes fueron aclamados como preclaros creyentes. Para mantener ese poder emplearon históricamente dos armas: la amenaza de un castigo eterno en la otra vida y cuando se entrelazaban con el poder político la posible tortura, prisión o muerte. No en Occidente, pero sí en otras zonas del planeta, hay religiones que todavía pueden emplear y emplean estos argumentos persuasores.

         Reclamar este derecho a la palabra para todos y cada uno de los habitantes de este planeta es un deber inexcusable de todas las personas. ¿Como podremos llegar a serlo en su plenitud mientra haya alguien, en cualquier sitio, condenado a un  silencio forzado?.  Hay silencios de protesta que son mecanismos de lucha, pero hay otros silencios que son cómplices de injusticias. ¿Sabemos cuándo tenemos que hablar y cuándo hemos de callar?.

                                                                              Pedro Zabala 

martes, 2 de octubre de 2012

“EL PUEBLO TRAICIONADO” de Alfred Döblin



            La veterana revista “Historia y Vida” ofertaba junto con su número del mes de Septiembre del año 2012 el libro titulado “El Pueblo Traicionado” escrito por el autor alemán, nacionalizado francés, Alfred Döblin (Stettin, 10 de Agosto de1878 – 26 de Junio de 1957).

            Alfred Döblin, cuya novela más conocida es “Berlín Alexanderplatz” escribió una tetralogía histórica titulada “Noviembre 1918. Una Revolución Alemana” de la que “El Pueblo Traicionado” constituye la segunda novela.

            “Noviembre 1918. Una Revolución Alemana” esta siendo publicada por primera vez en España por la editorial Edhasa que ya ha presentado a los lectores las dos primeras novelas: “Burgueses y Soldados” y “El Pueblo Traicionado” y que próximamente publicará el resto de la tetralogía completada por las novelas “El Regreso de las Tropas” y “Karl y Rosa”.       

            En “El Pueblo Traicionado”, novela a la que dedicamos esta reseña, Döblin describe los días inmediatamente posteriores al exilio holandés del Kaiser Guillermo II y el primer mes del gobierno provisional del socialista Ebert, reflejando todas las tensiones existentes en la sociedad alemana que se debate entre el caos, la amenaza de invasión en sus fronteras orientales y occidentales, la revolución comunista y el golpe de estado.

            “El Pueblo Traicionado” al igual que toda la tetralogía y que bien pudiera subtitularse “Escenas de la Revolución Alemana” esta escrito como si se tratase de distintas escenas cinematográficas que reproducen, con constantes cambios de localización, los acontecimientos diarios en los que participan multitud de personajes históricos. Así, por la novela desfilan todos los personajes de la época: el socialista Ebert, el mariscal Hindenburg, el escritor Maurice Barres y, por supuesto, los revolucionarios Karl Liebknecht  y Rosa Luxemburgo al tiempo que se describen los  acontecimientos que ocurren simultáneamente en la ciudad alsaciana de Estrasburgo reincorporada a Francia tras el armisticio, en la ciudad alemana de Kassel, sede del Estado Mayor del Ejército Alemán y en Berlín sede del gobierno provisional germano y ojo del huracán revolucionario.

            Dentro de estos acontecimientos se reflejan las tensiones políticas entre el gobierno de Berlín y el Estado Mayor del Ejército estacionado en Kassel, la oposición revolucionaria a la constitución de una Asamblea Nacional y el reclutamiento secreto de tropas para defender las fronteras orientales alemanas y reprimir el más que previsible levantamiento de la Liga Espartaquista. Igualmente queda perfectamente descrita en la novela la situación social del pueblo alemán que padece una grave escasez de alimentos en las grandes ciudades y el ambiente de corrupción que esta escasez provoca al favorecer la aparición de “nuevos ricos” dedicados al mercado negro y al estraperlo de los productos más básicos para la población.

            La tetralogía “Noviembre de 1918. Una Revolución Alemana” de la que es autor Alfred Döblin es similar en extensión y alcance historiográfico a la magna epopeya del pueblo cosaco ya reseñada con anterioridad por este blog y titulada “El Don Apacible”, resultando de lectura obligada para todos aquellos que deseen aproximarse al conocimiento de la historia europea del siglo XX.

martes, 25 de septiembre de 2012

CARICATURAS, INOPORTUNIDAD, HIPOCRESIA, Y COMPLEJOS EUROPEOS



Este artículo fue escrito hace siete años en
plena crisis por la publicación de unas
caricaturas de Mahoma por la prensa danesa y
publicado por la revista carlista “El Federal”.
Hoy ante acontecimientos similares vuelve
a estar de actualidad lo escrito hace siete años

                 La publicación en la prensa danesa primero y en diversos periódicos europeos después, de varias caricaturas del profeta Mahoma en la que mudaba su turbante árabe por una bomba ha originado y, está originando aun en el presente momento en que estas líneas se redactan, numerosas manifestaciones violentas contra la Unión Europea y la cultura europea en todo el mundo islámico, desde Indonesia a Marruecos.

            Las mencionadas caricaturas pretenden ampararse en la libertad de expresión, pero en realidad abre y debe abrir el debate de a dónde va o a donde nos quiere llevar el llamado "cuarto poder" y  pone de manifiesto los débiles pilares políticos,  éticos, filosóficos y morales sobre los que se ha ido asentando la Europa de postguerra.

            En puridad lógica es innegable que las caricaturas significan una concepción del Islam y del mundo islámico como enemigo terrorista de la cultura europea, concepto éste que no se puede decir que sea exclusivamente del autor de las caricaturas, sino también y por ende, de la redacción del diario, del director del mismo, del grupo económico que lo sustenta y por último del gran número de lectores que lo compran y leen y que, además constituyen cuerpo electoral y pueblo europeo. Así pues, no nos encontramos, como pretenden muchos; ante una simple cuestión de "libertad de expresión" sino ante la expresión de la idea, que subyaciendo entre la generalidad de las masas europeas nadie se atreve a expresar clara y abiertamente, de que  el Islam no es una concepción religiosa o filosófica  inocua sino beligerante contra todo lo que no sea él en general y contra Occidente en particular.

            Por otra parte, llama la atención, el hecho de que el mundo periodístico, se haya llevado las manos a la cabeza por las reacciones del mundo islámico clamando por la tan cacareada "libertad de expresión", cuando en realidad están más que asustados, aterrorizados, por una ola contestataria que no se sabe aun como va a terminar y es lógico que los gacetilleros europeos se asusten porque durante décadas han hecho del minado de todo principio de autoridad y de la voladura de cualquier axioma moral, su forma y medio de vida y no están acostumbrados a que alguien les queme sus gacetillas ante sus propios ojos. Ya es hora de dar a cada uno lo suyo y de decir verdades como puños: cuando un famosillo del tres al cuarto acusa a un gacetillero de violar su intimidad es una anécdota nimia y ridícula comparada con los crímenes y desafueros cometidos por la prensa contemporánea. La prensa (con Hearts a la cabeza) fue culpable de la guerra Hispano-Norteaméricana de 1898; la prensa, con sus noticias falsas y alarmistas, fue culpable de los ocho millones de muertos de la Gran Guerra y la prensa será culpable, en grado de autora o de cooperadora necesaria, de lo que pueda ocurrir entre occidente y el mundo árabe a partir de ahora, porque la publicación de las viñetas no ha podido ser más inoportuna (u oportuna según se mire) ya que aparecen en el momento en el que la Comunidad Internacional se esta planteando imponer sanciones a Irán por su programa nuclear existiendo una posibilidad cierta y real de una nueva guerra de agresión como la que sufrió Irak en el año 2003 y en un momento de auge del integrismo islámico en todo el mundo del que no se puede decir que sea inocente el mundo occidental con sus casi cien años de apoyo incondicional, e incluso irracional, al movimiento sionista y al estado de Israel, pues considerando los millones de euros al año que se gastan los Servicios de Información de los países europeos y de Estados Unidos, resulta muy extraño que nadie se haya percatado de lo evidente que era, en los últimos años, la paulatina pérdida  de apoyo entre el pueblo palestino que venia sufriendo Yasser Arafat y su movimiento Al FaTah en beneficio de Hamas y demás radicales islámicos por causas diversas pero sobre todo por la postura de total transigencia occidental con Israel.

            Por otra parte, la publicación de las viñetas peca gravemente de hipocresía pues reflejan lo que más arriba hemos expuesto y negarlo ahora es negar una mentira evidente. No se puede alegar "libertad de expresión" ni "animus jocandi" pues en ocasiones la propia prensa recurre a la censura o autocensura y en más de una ocasión algún que otro dibujante de "comic" ha terminado ante los tribunales por hechos similares, aunque; eso sí el caricaturizado no era Mahoma. Por ejemplo ¿Alguien se imagina lo que hubiera pasado si algún periódico hubiera publicado con motivo de los años más sangrientos de la entifada una caricatura de un rabino uniformado de SS arengando desde un escenario similar al velódromo de Nuremberg a otros rabinos igualmente uniformados y diciéndoles "marchad, hermanos míos y haced lo que con vosotros hicieron"?. Sin ningún género de dudas habría sido un escándalo con intercambio de notas diplomáticas y con llamadas al orden por parte de los dueños del poder al director del periódico que se hubiera atrevido a publicar tal cosa, el cual, olvidando lo de la "libertad de expresión", terminaría publicando una nota de desagravio. Así pues la realización y publicación de las viñetas responde a la ambición desmedida, irresponsable e hipócrita de la prensa europea contemporánea que, acostumbrada a minar la autoridad de los padres sobre los hijos y de los educadores sobre los pupilos para luego sorprenderse de la violencia que ejercen los jóvenes contra los pacíficos transeúntes mientras les graban en video y centrada en ridiculizar, bajo la acusación de clericalismo y oscurantismo, los pilares sagrados de la cultura Europea representada por la Iglesia Católica para posteriormente  preguntarse las causas de la decadencia cultural de occidente; no esta acostumbrada a las masivas protestas de los pueblos contra el poder que oscuramente ejerce  en beneficio de gentes desconocidas. Pues bien, entérense los gacetilleros varios que si los padres y educadores por ellos vilipendiados siguen comprando su basura impresa y que si a la Iglesia Católica apenas le quedan doscientos suizos, el Islam dispone de millones de fieles que ya han probado que son capaces de los más bárbaros actos.

            Por último queda hacer referencia a la pobre e inútil humillación de los líderes políticos europeos llamando a la calma y pidiendo perdón, siendo la más ridícula de todas la realizada por el Presidente del (des)gobierno español Sr. Rodríguez Zapatero. Estando las cosas como están resulta ridículo aludir a una alianza de civilizaciones pues estamos viviendo la fase final de un conflicto mortal entre el Islam y el Occidente Cristiano cuyo desenlace esta por ver pero que se anuncia trágico siendo una estupidez supina lo manifestado por el Primer Ministro español de que la publicación de las caricaturas "es legal pero moral y políticamente rechazable" porque en primer lugar el Jefe del Ejecutivo no es quien para poner limites políticos a los actos que son legales ya que eso se llama censura y en segundo lugar porque como ya se encargó en su momento el Tribunal Supremo del Reino de España en reiterada jurisprudencia, no es asunto de la ley ocuparse de aspectos morales, pero sí así fuera ¿Que debería primar, el principio moral o el principio legal? téngase en cuenta que puede darse el caso que los actos morales sean ilegales y que las leyes carezcan de toda moralidad (por ejemplo, las "Leyes de Nuremberg"), por tanto, ¿Hay que acabar con "El Imperio de la Ley" en beneficio del "Imperio de la Moral?. En fin el Sr. Rodríguez Zapatero ha vomitado una vez más una nueva porción de la diarrea mental a la que ya nos tiene acostumbrado y se ha metido en un otro pantano de tierras movedizas de los que gusta ir de excursión habitualmente.

            Es tarde para pedir perdón porque el tema de las caricaturas ya está siendo hábilmente dirigido y manipulado por los líderes del extremismo islámico en contra de Occidente y además tales disculpas resultan incorrectas porque los Jefes de Estado o de Gobierno no pueden ni deben pedir perdón por actos que no son actos de Gobierno o de Estado. Ahora lo más importante es que los países europeos, individual o colectivamente, adopten la política adecuada para evitar el surgimiento de islamismo radical e integrista en Europa, tomen medidas adecuadas para impedir la repetición de actos de barbarie terrorista como los de Madrid y Londres y muestren firmeza, e incluso dureza, frente al mundo musulmán para exigir la seguridad, la libertad y los derechos de los cristianos en Oriente Medio que siempre y más ahora se están viendo amenazados en Irak, Líbano, Siria y Palestina. Es imprescindible que Europa abandone el eje atlántico con Estados Unidos que es la principal causa de los despropósitos políticos y males que asolan el mundo desde 1918 y retome sus orígenes culturales cristianos. No es ahora el momento de hablar de "Alianzas de Civilizaciones" porque está quedando patente que la política de mano tendida de Europa hacia el Islam solo es utilizada por éste para inmovilizarnos mientras nos asesta golpes mortales, no se puede seguir con una política de tolerancia para con los intolerantes, no se puede seguir dando manga ancha a una cultura ajena y extraña a la europea que pretende, amparándose en la misma "libertad de cultos" que ellos niegan en sus respectivos países a las minorías cristianas, ocuparnos culturalmente para someternos espiritualmente. Europa lleva décadas siguiendo la política errónea o, tal vez secretamente maligna, de Estados Unidos en Oriente Medio sin darse cuenta de que se estaba engendrando un odio, un rencor y un "malestar en la cultura", por otra parte lógica y comprensible, en unos pueblos que, a diferencia del extenso país americano, se encuentran a pocas horas de distancia de nosotros y constituyen, en muchos casos, frontera directa con Europa. Ya es hora de que los Europeos en general y los españoles en particular nos curemos de los complejos que nuestra clase política nos ha inculcado para mejor dominarnos y abandonemos los sentimientos de culpa injustificados que padecemos redefiniendo nuestra postura frente al mundo musulmán siendo menos tolerantes y más exigentes, abandonando la idea de la posible incorporación a Europa de países mahometanos como Turquía y tal vez respondiendo a las exigencias islámicas de devoluciones de antiguas mezquitas como la de Córdoba con la antigua, coherente y muy justa reivindicación europea de "!!UNA CRUZ EN SANTA SOFÍA!!". O bien, los Europeos publica y privadamente, individual o colectivamente, adoptan esta postura frente al Islam, o bien, ya pueden ir recordando las palabras con las que Omar justificó la quema de la Biblioteca de Alejandría y que seguramente se volverán a oír, más pronto que tarde, ante otras bibliotecas esta vez ubicadas en el más profundo seno del territorio europeo: "Si esos libros mienten hay que quemarlos y si dicen la verdad, todas las verdades están el en Corán y por tanto hay que quemarlos también".

martes, 18 de septiembre de 2012

UNIDOS POR LA ESTUPIDEZ



            La política no es una ciencia exacta como las matemáticas pero sí obedece a unas intangibles e inexorables leyes al igual que la física. Esas leyes se pueden ignorar o se pueden negar pero no por ello dejan de estar ahí y el mantener una actitud de ignorancia o negación no impide que las mismas se apliquen con rigor. Así, un individuo que sube a un rascacielos puede ignorar o negar la ley de gravedad universal, pero sí decide lanzarse al vacío no podrá impedir la aplicación de esa ley y por tanto tendrá que pagar las consecuencias de su ignorancia o negación estampándose mortalmente contra el suelo.

            Esto viene a cuento a consecuencia de los debates suscitados con motivo de la magna manifestación habida en Barcelona el pasado día 11 de Septiembre con motivo de la “Diada” de Catalunya. En la citada manifestación, acudieron de seiscientas mil a un millón y medio de personas bajo el lema de “Catalunya Nou Estat d´Europa”, “Cataluña Nuevo Estado de Europa”; dejando prácticamente patente y nítida su voluntad de separarse del resto de España y siendo el mayor éxito que el nacionalismo catalán ha obtenido en los últimos cuarenta años.

            Tras esta manifestación surgieron numerosos debates públicos en los medios de comunicación en los que se expusieron posturas a favor y en contra de la independencia de Catalunya siendo todos los argumentos vertidos por una y otra parte de un infantilismo y estupidez tal que una vez más se demostró que todos los españoles (catalanes incluidos) nos merecemos no solo unos mejores políticos sino también una intelectualidad mejor.

            Por parte de los defensores de la integridad de España se argumentó la hipotética inviabilidad económica de una Catalunya independiente así como que para llegar a la misma habría que convocar un referéndum en la que participasen todos los ciudadanos del estado, todo lo cual constituye una boutade nacionalista española sin parangón. En primer lugar no se puede reducir la cuestión de la integridad de España a una cuestión económica al mismo tiempo que se echa en cara a los defensores de la independencia de Catalunya que se mueven exclusivamente por motivos económicos siendo además el tema de la viabilidad económica de una Catalunya independiente una cuestión que solo se podría constatar después de transcurridos unos años desde la independencia. Finalmente la cuestión de que el tema de la independencia catalana debería ser sometido a referéndum en todo el estado implica el desconocimiento de una intangible ley política que establece que los procesos independentistas son procesos de individualización que solo conciernen a aquellos habitantes que viven en el territorio que pretende la secesión quedando reducida la participación del resto del estado al simple reconocimiento o no de esa independencia y a actuar según y conforme a ese reconocimiento o no de la misma.

            Por parte de los partidarios de la independencia catalana se vertían unos argumentos confusos en extremo sobre si el pueblo catalán tiene derecho a decidir en referéndum sobre su futuro. Pues bien, los independentistas también cayeron en la ignorancia de otras intangibles leyes que rigen la ciencia política entre las que se encuentra aquella que sostiene que una independencia no se concede o se niega sino que se proclama o no y que para que Catalunya pueda proclamar esa independencia tiene dos vías: la vía del referéndum en la que los ciudadanos catalanes mayores de edad empadronados en Cataluña voten sobre si quieren o no la independencia (esta vía podría presentar problemas puramente técnicos que pusieran en duda su legitimidad) y la vía representativa que consistiría en que el gobierno de la Generalitat llevase al parlamento catalán una proposición de ley por la que Cataluña se proclamase estado soberano e independiente, que esa proposición fuera votada en dicho parlamento y, en caso de ser aprobada por la mayoría absoluta de la cámara, se proclamase unilateralmente la independencia solicitando el reconocimiento internacional y negociando después lo que se pretendiera negociar con el Estado Español. En cualquier caso, el estado español no podría materialmente impedir la realización de un referéndum en Catalunya ni la proclamación jurídica de la independencia quedando limitada su actuación a reconocer o no esa independencia y actuar conforme a ese reconocimiento o no de la misma aplicando o no la legalidad constitucional.

            En realidad parece como si la gran cuestión que subyace en todo este tema tanto para los partidarios de la independencia como para los partidarios de la unidad es un interés en extremo por salvar la legalidad vigente ignorando esta otra ley intangible que rige la ciencia política que establece que toda secesión de una parte de un estado legalmente constituido implica una violación de la ley y una ruptura política. En definitiva es como si la independencia que pretenden los catalanes fuera simplemente una concesión y no una proclamación, que esa independencia les fuera subvencionada y además el resto de España fuera garante de la paz y cohesión interior del nuevo estado y claro, con esos planteamientos tan “inteligentes” y “brillantes”, no nos engañemos; Estados Unidos todavía sería una colonia británica.

            Por todo ello y considerando el largo tiempo que se lleva ya con la cantinela de la independencia de Cataluña y de la unidad de España, surge la cuestión de que si los catalanes quieren en verdad la independencia ¿Por qué no la proclaman unilateralmente de una vez mediando o no referéndum? ¿Existe alguna fórmula en la que Catalunya pueda ser y sentirse integrada en el resto de España? ¿No estaremos simplemente ante un peligroso juego de la casta política en general y catalana en particular para exacerbar los ánimos de los ciudadanos y enfrentar a los unos contra los otros e imperar ellos?.


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