CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com

martes, 13 de julio de 2021

LA REFORMA DE LA LEY DE SEGURIDAD NACIONAL

Los periodos estivales son ideales para que los gobiernos, aprovechando la distracción de la población entre pandemias, playas y piscinas, promulguen nuevas leyes o reformen las existentes en sentidos poco o nada populares. Pues bien, este año y  este verano toca que el Gobierno presidido por el señor Pedro Sánchez reforme la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional en el sentido de reforzar los poderes del Presidente del Gobierno y en el de ampliar las contribuciones ciudadanas a la llamada Seguridad Nacional.

            La Ley 36/2015, de 28 de septiembre de Seguridad Nacional elaborada por el entonces gobierno del Partido Popular presidido por Mariano Rajoy con el apoyo de "Ciudadanos" no es una buena ley, incluso se puede afirmar que es una mala ley, llegando a lo irrisorio cuando en su artículo 5, artículo que en principio no prevé modificar la reforma del gobierno de coalición PSOE-PODEMOS, se habla de promover "una cultura de Seguridad Nacional que favorezca la implicación activa de la sociedad en su preservación y garantía, como requisito indispensable para el disfrute de la libertad, la justicia, el bienestar, el progreso y los derechos de los ciudadanos"; porque ¿Alguien puede decir qué es la cultura de Seguridad Nacional, en qué consiste y en que se ha concretado su promoción en estos seis años de vigencia de la ley?.

            Según el preámbulo de la vigente Ley 36/2015, de 28 de septiembre "la Seguridad Nacional se entiende como la acción del Estado dirigida a proteger la libertad y el bienestar de sus ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en cumplimiento de los compromisos asumidos; concepto que, hasta la fecha, no había sido objeto de una regulación normativa integral", pero lo cierto es que toda legislación del estado, especialmente en materia administrativa y penal, tiende a proteger la libertad y el bienestar de los ciudadanos y a garantizar la defensa de España y si no fuera así, es que toda la legislación existente no sirve para nada. Seamos claros, la más grave decisión que se puede tomar en política es declarar una guerra (o entrar en un conflicto armado, dado que hoy en día el acto jurídico de declarar la guerra parece haber caído en desuso) y la más grave crisis que puede afrontar un estado es una guerra o entrar en un conflicto armado, pues tal situación afectaría a todos y cada uno de los sectores del estado y de la sociedad, por tanto existiendo una ley que regula los estados de Alarma, Excepción y Sitio, siendo este último el equivalente al antiguo "Estado de Guerra" y que, por corrección política, en nuestro país se llama de Sitio; no es necesaria ninguna ley de seguridad nacional si no es para incrementar el confusionismo de tanta legislación poco práctica y útil.

            Pues bien la reforma de la Ley de Seguridad Nacional que pretende realizar el ejecutivo de coalición PSOE-PODEMOS incide de una forma especial y notoria en tres aspectos que son: 1º. Que el gobierno podrá proclamar que se está ante una situación de crisis o emergencia, 2º Que el gobierno podrá declarar una especie de "Estado de Alarma" sin tener que someterse a control alguno por parte del Congreso de los Diputados potestad ésta que el parlamento ejercía o debía ejercer cada vez que se le solicitaba la prórroga del estado correspondiente y 3º. Faculta al gobierno para imponer cierres, expropiaciones sin indemnización y "prestaciones personales" a los ciudadanos.

Lo relativo a la imposición de "prestaciones personales" a los ciudadanos es quizás lo que más ha trascendido pero no deja de tener un punto tragicómico pues parece que tal cosa provenga de alguien caído del espacio exterior ignorante de lo que ha pasado en España en las últimas décadas. En primer lugar, para imponer "prestaciones personales" a los ciudadanos, éstos tendrán que ser responsables y tener buena predisposición y preparación para desempeñarlas eficientemente y aquí el ejecutivo choca con la realidad social de nuestro país e ignora los problemas que se están dando actualmente, incluso mientras escribimos estas mismas líneas, por la irresponsabilidad de numerosos ciudadanos que carecen del más mínimo sentido común a la hora de tomar las más elementales medidas de prevención que impidan la propagación del COVID19. Igualmente, para que cualquier individuo tenga predisposición a realizar "prestaciones personales" en beneficio de la comunidad debe tener sentido, en unión con otros individuos, de pertenencia a esa comunidad a la cual sitúa por encima de sus propios intereses y, francamente, los españolitos, individualmente considerados, tienen muy poca conciencia de formar parte de una comunidad mayor que vaya más allá y en el mejor de los casos del propio núcleo familiar o de amistades próximas. Y por último, pero no menos importante porque puede hacer pasar de lo cómico de la ignorancia manifestada por nuestros gobernantes a lo trágico, es que parece ser que nadie ha pensado que las personas llamadas a realizar esas "prestaciones personales" han de estar preparadas para realizar las tareas que se les encomienden con cierta seguridad y competencia y, aquí hay que preguntarse ¿Cómo se va a formar a la ciudadanía para afrontar las emergencias y poder realizar las "prestaciones personales"? ¿Es consciente el alegre gobierno de Pedro Sánchez que sin esa preparación previa se puede encontrar con una situación similar a la del incendio de Guadalajara del verano de 2005 que costó la vida a once miembros de las brigadas contraincendios?.

            Si bien lo que más ha llamado la atención de la anunciada reforma de la Ley  36/2015, de 28 de septiembre de Seguridad Nacional es lo referente a las expropiaciones y a la posibilidad de imponer  "prestaciones personales" lo más grave y, curiosamente, lo que menos ha trascendido es la total ausencia de definición de lo que podría considerarse una situación de "crisis" o de "emergencia" lo que, unido a la falta de control del Congreso de los Diputados, daría al gobierno un poder prácticamente ilimitado para declarar la situación de crisis de forma arbitraria y gobernar por decreto u órdenes ejecutivas sin control parlamentario alguno convirtiendo la Ley de Seguridad Nacional prácticamente una ley habilitante o de plenos poderes que iría mucho más allá que la prevista en el artículo 16 de la Constitución de la V República Francesa (pues en ésta no se hurta a la Asamblea Nacional Francesa la declaración y control de la "situación de emergencia") y se situaría muy cerca de la actual ley habilitante de Venezuela o de la que se promulgó en Alemania en marzo de 1933, lo que, en el mejor de los casos, nos haría estar ante una base jurídica que permitiría asentar un posible régimen político de pérdida de derechos y libertades.

               

lunes, 5 de julio de 2021

LOS PANTANOS DE CASADO O DEL HOMBRE QUE SOÑÓ SER WINSTON CHURCHILL

Hace pocas semanas publicábamos un artículo titulado "Los Jardines de Ayuso" en los que hacíamos referencia a unas declaraciones de la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid sobre los indultos y el papel que en ellos tendría el Jefe del Estado y ahora nos vemos en la necesidad de publicar otro sobre los pantanos en los que se mete el señor jefe de la oposición conservadora que poco conserva y a menos aún se opone, don Pablo Casado.

            Como si de una ecuación matemática o una fórmula química se tratase parece un hecho científico incuestionable que, ante una situación crítica, siempre surge un político mediocre que trata de disimular su mediocridad emulando al político conservador Winston Churchill no tanto en sus acciones, muchas de ellas ejemplares y espectaculares, como en la utilización de la retórica y del lenguaje en lo que el histórico Primer Ministro británico brillaba con luz propia haciéndose merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1953, el mismo galardón que había obtenido con anterioridad su antagonista el dramaturgo George Bernard Shaw.

             Se puede afirmar que Churchill tuvo muchos defectos en vida: mal estudiante solo logró  entrar en la Academia de Sandhurst al tercer intento y como cadete de caballería, rama militar prácticamente reservada a los estudiantes con peores resultados (Aunque, eso sí... nadie le regaló el despacho de Teniente segundo), de carácter agrio y cínico  poseía una gran facilidad para generarse enemigos, etc... pero el peor defecto de Churchill es uno del que no se le puede considerar culpable de modo alguno y es el de haberse convertido, tras su fallecimiento, en inspirador de mucho tonto y de mucho inútil demostrándose empíricamente aquello de que "de mis imitadores son mis defectos".

            No son ni han sido pocos los políticos en nuestro país, especialmente del Partido Popular, que han sentido una admiración enfermiza por Winston Churchill a la que éste, tal vez, hubiera correspondido permitiendo a sus hispánicos admiradores limpiarle los zapatos. Muchos son los políticos españoles a los que les hubiera encantado pronunciar discursos como los pronunciados por Churchill en la Cámara de los Comunes en junio de 1940 o en mayo de 1941 y dejar frases tan antológicas como "nunca tantos debieron tanto a tan pocos" o "Su Señoría tiene toda la razón, pero olvida que yo lo único que prometí fue sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas". Seguramente, fue éste el deseo del actual líder del Partido Popular, Pablo Casado, el que le llevó a pronunciar su incalificable e incomprensible frase de que la Guerra Civil "fue el enfrentamiento entre quienes querían la democracia sin ley y quienes querían la ley sin democracia", la cual presenta grandes diferencias con cualquiera de las frases que hubiera podido pronunciar Winston Churchill hasta en el más modesto discurso escolar en el que se postulara como delegado de clase.

La frase de Pablo Casado ha levantado críticas a todas luces injustificadas porque al constituir un absurdo, carece de lógica y no puede ser comprensible ni explicable y bien decimos que la citada frase del líder popular es un absurdo por lo siguiente: En puridad lógica y atendiendo a la experiencia puede existir la ley sin la democracia ni la libertad, de hecho cuanto más leyes existen menos libertad le queda al ciudadano pues cada ley tiende a regular aspectos concretos de la vida cuyo ejercicio ya no queda a la libre elección de la ciudadanía, pero en ningún caso puede existir democracia sin ley.  Igualmente, en puridad filosófica y lógica, aquellos que pretenden exaltar la libertad total del individuo en contra de toda ley y legislación son los anarquistas, los cuales jamás han negado que en su modelo de sociedad, las acciones humanas no se encuentren reguladas por valores o normas morales que, incluso, se pueden considerar más estrictos que los mandamientos religiosos pues el atentado contra éstos se redime con el arrepentimiento y el perdón mientras que no figura en ningún tratado teórico del anarquismo como se redimiría el atentado contra las normas morales que regirían en una supuesta sociedad anarquista. Así pues, aquellos que quieren la democracia sin ley, simplemente ni son demócratas ni quieren la democracia pues, aquí es preciso recordar que a los nobles libertarios no se les puede calificar de demócratas ni nunca reclamaron para sí tal definición.

            Por otro lado, la frase pronunciada por Pablo Casado  se vuelve más absurda al carecer gramaticalmente de sujeto no pudiéndose identificar, ni siquiera de manera indiciaria, quienes eran aquellos que pretendidamente querían la democracia sin ley y aquellos otros que querían la ley sin democracia.

            En definitiva, la frase del señor Casado no es ni siquiera una boutade pues para tal condición le falta el suficiente atrevimiento y arrojo para expresar claramente una paradoja. Tampoco puede considerarse un recurso poético pues le falta cualquier mínima aproximación a la estética, a la belleza, es decir, no es ni siquiera una frase bonita aunque vacía de contenido. La frase del señor Casado no es más que una estupidez expresada por alguien poco inteligente que tiene un muy alto concepto de sí mismo y al que le hubiera gustado que alguna de las frases pronunciada en alguno de sus discursos tuviera tal trascendencia que pasase a la posterioridad pudiéndose citar al lado de cualquiera de las grandes frases de Napoleón, Wellington, Lincoln y, por supuesto, Churchill.

            Ahora bien, Pablo Casado ha conseguido con esta frase una gran cosa. Ha conseguido definirse en una sola frase. Si toda la vida de Winston Churchill, con sus luces y sus sombras, queda definida por la frase de "el hombre que paró a Adolf Hitler", Pablo Casado quedará definido para la posterioridad como "el hombre que soñó con ser Winston Churchill".

 

 

martes, 29 de junio de 2021

YO PREFIERO A ROCAMBOLE

Ha tenido que venir una serie de la afamada cadena de televisión Netflix  con las dos temporadas de su  exitosa serie "Lupin" para que el gran público redescubriera el olvidado género del folletín literario de la mano de uno de sus más famosos personajes: "Arséne Lupin". El éxito televisivo ha llevado a que diversas editoriales se hayan decidido a reeditar la saga de las veinte novelas escritas, entre 1907 y 1941, por Maurice Leblanc y que tienen por protagonista al peculiar ladrón de caballerescas maneras.

            No obstante, que "Arséne Lupin" sea uno de los más famosos personajes del folletín no implica que sea el único, pues otros compitieron en fama con él y con él han permanecido en el olvido hasta ahora. Así tenemos, al escasamente reivindicado, "Fantomas" presentado como un personaje negativo de características contrarias a las de Lupín y que surge en 1911, cuatro años después de la publicación de "El Caballero Ladrón" (primera novela protagonizada por "Arséne Lupin"), de la mano de Pierre Souvestre y  Marcel Allain quienes escribirán sus aventuras hasta 1913, año en que se verán interrumpidas por la muerte de Allain en 1914 para reaparecer, ya exclusivamente bajo la autoría de Souvestre, en 1925 prolongándose hasta 1963 en que se publica la última novela de la saga que consta de un total de treinta y dos volúmenes.

            Otro personaje de renombre dentro del folletín es el hoy, muy posiblemente enterrado  para siempre por su carácter políticamente incorrecto, "Fu Manchú" que al igual que "Fantomas", y a diferencia de "Arséne Lupin", es un villano cuyas maquinaciones siempre resultan frustradas en el último momento por su enemigo el inspector Denis Nayland Smith. "Fu Manchú" surge dos años después que "Fantomas", en 1913, de la pluma del escritor británico Sax Rohmer (pseudónimo de Arthur Henry Sarsfield Ward) y sus aventuras se extenderían hasta finales de los años cincuenta del siglo pasado.

Así pues, el recientemente redescubierto "Arséne Lupin" no solo no fue el único personaje de un género que se dio en llamar "folletín", género literario de ficción surgido en la Francia del Siglo XIX caracterizado por su intenso ritmo de producción, argumento poco verosímil y simplicidad psicológica que recurre a la temática amorosa, pero sobre todo al misterio y a lo escabroso; sino que además ni siquiera fue el primero. El primer personaje de folletín, el verdadero iniciador del género, el que marcó el estilo y en quien se inspiraron todos los personajes y aventuras que surgieron posteriormente, fue "Rocambole". "Rocambole" nace en 1857 de la mano del escritor francés Pierre Alexis Ponson du Terrail y representa la transición entre la novela gótica y el folletín, por eso la saga de "Rocambole", que consta de treinta y cuatro novelas publicadas entre los años 1857 y 1870, es pionera además de ser precursora.

            "Rocambole",  al igual que "Fantomas" o "Fu Manchú", nace como un malvado villano aliado con un aristócrata británico (Sir William) al que termina matando por lo que va a prisión, escapando de ella y pasando, a partir de la cuarta novela de la saga, a convertirse en un héroe positivo, un ladrón ingenioso y caballeroso, que se enfrenta al mal y a modo de firma deja en el lugar de sus delitos una sota de corazones. Todo lo cual, supone una clara semejanza con Arséne Lupin.

            Todos estos personajes de folletín, "Arséne Lupin", "Fantomas", "Fu Manchú" y "Rocambole"; han disfrutado de adaptaciones al cine, al teatro, a la televisión e incluso al comic, pero solo uno de ellos, "Rocambole", influyó en el lenguaje dando lugar a una palabra que tiene su origen en dicho personaje, pues la palabra "Rocambolesco" se debe en exclusiva a las características definitorias de las aventuras escritas por Ponson du Terrail y de ahí que cuando hoy tanto se pondera las hazañas de "Aséne Lupin" yo prefiera, sin ningún género de dudas, a "Rocambole".

 

miércoles, 23 de junio de 2021

LOS JARDINES DE AYUSO

El pasado domingo 13 de junio de 2021 los tres partidos de la oposición; Partido Popular, VOX y "Ciudadanos" quisieron reproducir el éxito de febrero de 2019 de las masas patrióticas abarrotando la Plaza de Colón de Madrid, lugar mucho más grande que la Plaza de Oriente de la misma ciudad, y aunque no lo lograron plenamente, sí que pusieron  de manifiesto, clarines al viento y banderas en alto, sus complejos y su única finalidad.

            Partido Popular, VOX y "Ciudadanos" acusan a Pedro Sánchez y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de querer perpetuarse en el poder a cualquier precio, incluso pactando una estabilidad gubernamental  con aquellos que desean acabar con el mismo estado que ese gobierno representa. Seguramente tengan razón afirmando tal cosa, pero no es menos cierto que el Partido Popular, partido matriz de los otros dos (VOX y "Ciudadanos"), también  hizo lo mismo cuando necesito el apoyo de los nacionalistas periféricos dándoles lo que solo ellos saben  y que hizo que un señor presidente del gobierno reconociera que hablaba catalán en la intimidad (¡¡!!) y mencionara la existencia de un "movimiento vasco de liberación" y que un líder nacionalista periférico afirmara que en una semana con el Partido Popular en el gobierno había obtenido más que en quince años con Felipe González en el poder. Así que...  ¡¡Desvergonzado aquel que sin estar libre de pecado tira la primera piedra!!.

            Pues bien, en la puesta en escena de la manifestación de la Plaza de Colón del 13 de junio pasado no faltó ningún elemento para demostrar  que lo que realmente le importa a las llamadas "tres derechas" no es el país, no es España, sino la simple conquista del poder, no sabemos muy bien para qué; también demostraron que realmente no les interesa desalojar del poder a Pedro Sánchez sino comerse unos a otros para que solo quede uno y no tener que repartir pastel alguno y, por último, igualmente demostraron que no tienen nada que decir más allá de envolverse en la bandera bicolor y gritar ¡¡España!!, ¡¡España!! como los marinos de la flota hundida en Cuba.

            Y en este contexto es donde hay que encuadrar las sorprendentes manifestaciones que hizo la triunfal y exultante presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, doña Isabel Díaz Ayuso, en las que, ni corta ni perezosa, con total desconocimiento de la historia reciente de España en la que, algunos sectores, se referían a Su Excelencia el Jefe del Estado a Título de Rey como "el cuchara" porque ni pinchaba ni cortaba y con plena ignorancia del marco jurídico-constitucional que convierte a la figura del Jefe del Estado en "El Augusto Cero", en palabras pronunciadas por don Juan Vázquez de Mella, no se le ocurre otra cosa que atribuir responsabilidades a quien es jurídicamente irresponsable diciendo: "¿Y qué va a hacer el Rey de España a partir de ahora? ¿Va a firmar esos indultos? ¿Le van a hacer cómplice de esto?".

Las palabras de Díaz Ayuso, aplastante triunfadora en las elecciones autonómicas del 4 de mayo en Madrid y lideresa "in pectore" del Partido Popular a cuya máxima dirección aspira, no constituyen un error, una equivocación o un "jardín" en el que se ha metido sin querer sino que son la expresión de lo que realmente piensa de la Jefatura del Estado, pensamiento del que ya era portadora o tal vez adquirió cuando hacía prácticas periodísticas en Radio Intercontinental de la mano de Eduardo García Serrano.

            Ahora bien, que Isabel Díaz Ayuso dijera lo que dijo implica que en su fuero interno y no necesariamente muy interno, atribuye ciertas responsabilidades al Jefe del Estado por los indultos, pero ¿Solo por los indultos?. En puridad lógica y siguiendo la línea argumental del pensamiento expresado por Díaz Ayuso en la puerta de la sede del Partido Popular, muy cerca de la Audiencia Nacional donde han terminado no pocos dirigentes populares y muy próxima a una Plaza de Colón donde no se atrevió a acercarse; si Pedro Sánchez hace cómplice al Jefe del Estado por presentarle a la firma unos indultos, Adolfo Suarez hizo cómplice al Jefe del Estado por firmar los Estatutos de Autonomía, Felipe González hizo cómplice al Jefe del Estado por firmar la ley que despenalizaba el aborto, José María Aznar hizo cómplice al Jefe del Estado por indultar a Vera y a Barrionuevo, José Luis Rodríguez Zapatero hizo cómplice al Jefe del Estado por sancionar la Ley de Memoria Histórica y Mariano Rajoy  hizo cómplice al Jefe del Estado por estampar su firma en ley de la reforma laboral y la ley de reforma de las pensiones que suponía la pérdida de poder adquisitivo de éstas. En definitiva,  el desarrollo lógico del pensamiento de doña Isabel Díaz Ayuso, del que su discurso es solo una mínima exteriorización, lleva a la única conclusión de que el Jefe del Estado es el responsable último de todo.

            Ni Arrimadas, ni Monasterio ni Olona; Isabel Díaz Ayuso es la estrella emergente en la, por el momento, fragmentada derecha española y requiere, necesita, precisa de un discurso propio y diferenciador de los demás zorros que aspiran a entrar en el gallinero que la permita postularse, primero, como líder del Partido Popular para, luego, optar al Palacio de la Moncloa, el cual es su único y verdadero objetivo aunque para ello tenga que convertirse, además de en nueva lideresa de la derecha española unitaria, en la nueva matrona republicana.

 

miércoles, 16 de junio de 2021

LA MODA DEL "ROJIPARDISMO"

"¡¡Rojipardo, Rojipardo!!" parece ser la exclamación de moda que se vierte como anatema y execración entre la menguante intelectualidad de una izquierda española que lleva más de cien años, sin brújula, desnortada y que ha sido víctima, al igual que toda la intelectualidad izquierdista mundial, de las graves contradicciones materiales de un izquierdismo político, triunfante y en el poder.  Pero ¿Qué es ser "Rojipardo" o el "Rojipardismo"?.

            Por "Rojipardismo" parece que se entiende aquella tendencia que pretende una renovación de la izquierda con supuestos valores que no se les considera propios; pero lo cierto es que desde que la izquierda pasase de la teorización ideal del siglo XIX y principios del XX  a la realización material con las "Uniones Sagradas " de 1914 y, sobre todo, con la "Revolución Rusa" de 1917 no ha hecho otra cosa que renovar un lenguaje que justificase la negación real de sí misma y de sus pretendidas reivindicaciones. Así, antes de 1914 los entonces partidos socialistas clamaban por la liberación de la clase proletaria a través de la revolución, no obstante en agosto de 1914  a esos mismos partidos socialistas no les dolieron prendas en suscribir "Uniones Sagradas" con las fuerzas conservadoras y entregar a los proletarios del mundo a la degollina de la I Guerra Mundial y, finalmente, un sector escindido del partido socialista ruso, llamándose "bolchevique" primero y  "comunista" después, se hizo con el poder en el Imperio Ruso por medio de una revolución  violenta que prometía "Paz y Tierra" para un pueblo al que terminó desposeyéndole de toda tierra y proporcionándole tres años más de guerra. Esta "Revolución Rusa" de 1917 provocó  en los Partidos Socialistas europeos sucesivas escisiones  "comunistas" en los años inmediatamente posteriores.

            Es en la "Revolución Rusa" de 1917 donde el ideal socialista (lo que años más tarde será  el izquierdismo), se materializa completamente y se pone en práctica, pero los resultados no pudieron ser mas descorazonadores. Los primeros años bolcheviques fueron la negación de todo lo manifestado antes de alcanzar el poder, se intentó por todos los medios mantener la unidad del Imperio Ruso y, apelando a "la unidad del proletariado", se  lanzaron guerras de conquista o de reconquista sobre los territorios imperiales perdidos (Polonia, Finlandia, Estados Bálticos...), acusando de contrarrevolucionarios se favorecieron hambrunas controladas en extensos territorios como Ucrania, de escasa adhesión a la política de Moscú y, finalmente, apelando a la "Democracia Popular" se encarcelaba, torturaba y ejecutaba a todo aquel que no mostrase entusiasmo con el nuevo régimen, sus instituciones o sus líderes.

            Mientras que todos estos desmanes e incoherencias ocurrían en el interior del extenso territorio de la Unión Soviética, en el resto del mundo los partidos comunistas, partidos satélites del Partido Bolchevique Ruso o Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), se encargaban de aplicar las directrices de Moscú en sus respectivos estados y de desmentir todos estos hechos aludiendo a una pretendida campaña de agresión de las potencias capitalistas contra la "Gran Patria Obrera". En los años treinta del pasado siglo XX la fuerza de los distintos partidos comunistas experimento un gran incremento en gran medida porque los partidos socialistas, reconvertidos en socialdemócratas, o bien terminaron cayendo bajo la influencia comunista o, bien, se fueron desintegrando por su cooperación activa con las "Democracias Burguesas" y este era el panorama político europeo y mundial cuando en 1939 el comunismo soviético se avino a firmar un tratado de amistad con los nazis alemanes que no solo le dejaba las manos libres para ocupar la mitad de Polonia, los países bálticos e intentar la recuperación de Finlandia, sino que además le comprometía a proporcionar al III Reich alimentos y materias primas imprescindibles para mantener el esfuerzo de guerra germano y ofrecía el apoyo y la colaboración de los partidos comunistas de los países occidentales con ejército alemán (1).

Así se llegó a Junio de 1941, momento en que Hitler decidió atacar a la Unión Soviética e instante en que, tanto la Unión Soviética como los partidos comunistas de obediencia soviética diseminados por occidente, empezaron la resistencia al nazismo en los países ocupados  y  a lanzar una gran campaña propagandística que justificaba el acuerdo germano-soviético de agosto de 1939 como una necesidad imperiosa debido a la falta de preparación del ejército soviético para el enfrentamiento con el III Reich. Falta de preparación del ejército soviético que parece ser no le impidió rechazar con facilidad un ataque del ejército japonés en la frontera con Manchuria, invadir los países bálticos, atacar a Finlandia y suministrar alimentos, petróleo y demás materias primas a Alemania, suministros que solo podían fortalecer el poderío militar germano.

            La II Guerra Mundial, llegó a su final y los comunistas soviéticos quisieron hacer valer la mala conciencia de las potencias occidentales por haber aportado al conflicto dinero y material mientras que la Unión Soviética había aportado el personal, o lo que es lo mismo, la "Carne de Cañón"; obteniendo por ello la realización del ideal paneslavo de la época zarista extendiéndose por toda la Europa del Este y quedando como una de las dos potencias sobre la que pilotaría el mundo bipolar de postguerra.  En este mundo bipolar pronto surgió el enfrentamiento entre las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, abriéndose el periodo conocido como "La Guerra Fría".

            Durante "La Guerra Fría", Estados Unidos y sus aliados occidentales desplegaron toda clase de medios  para contener a la Unión Soviética dentro de las áreas de influencia asignadas en los Tratados de Yalta y Postdam para lo cual utilizaron enormes medios propagandísticos y de información que denunciaban el carácter totalitario y represor del comunismo, potenciaron e hicieron resurgir a los partidos Social-Demócratas e inventaron "el Estado del Bienestar".  Frente a esto la Unión Soviética intentó ganarse a los países nacidos de la descolonización y utilizaban a los partidos comunistas de los países occidentales para hacer campañas que favorecieran su política, lo que puso en el punto de mira de los servicios secretos occidentales a dichos partidos.

            Pronto estos partidos comunistas se encontraron clamando contra una supuesta agresión a la Unión Soviética por parte de las potencias occidentales y por la paz y el desarme mientras que su partido matriz moscovita favorecía el incremento del gasto militar y el rearme soviético a la vez que mantenía el apoyo a numerosos grupos terroristas y guerrilleros en el Tercer Mundo. No obstante, a los pocos años, los Partidos Comunistas de occidente se dieron cuenta que su vinculación a Moscú junto a la mejoría de la situación económica en Europa Occidental les restaba apoyos populares y de ahí que la palabra "comunista" se fuera diluyendo en el término más amplio y más ambiguo "de izquierdas", asumiendo la curiosa política  de ser contrarios a la proliferación de la energía nuclear mientras que la Unión Soviética construía deficientes centrales nucleares que darían al mundo, en 1986, el peor accidente nuclear de la historia en Chernobyll  y haciendo del ecologismo un nuevo caballo de batalla del proletariado mientras que en la URSS se contaminaba por doquier. Posteriormente, y para alejarse aún más de lo que representaba la Unión Soviética decidieron "democratizarse" y empezaron a llamarse a sí mismos "progresistas" término más amplio, ambiguo e incluso confuso que "de izquierdas" y así surgió el "Eurocomunismo" de Enrico Berlinguer y la lucha por toda clase de libertades cívicas, por  los derechos de las mujeres y por los de las minorías (homosexuales, lesbianas...), poco importaba  que el comunismo soviético persiguiera a los homosexuales en la Unión Soviética, que el icono del progresismo, Ernesto "Che" Guevara, abriera un campo de concentración para homosexuales en cuya entrada figuraba el curioso lema "El Trabajo os hará Hombres" o que al pobre Pier Paolo Pasolini se las hicieran pasar negras en el Partido Comunista Italiano por su condición homosexual.

Finalmente en 1989 la Unión Soviética se vino abajo, el Muro de Berlín se derrumbó y quedo a la vista de la humanidad entera que en "el paraíso proletario" había  hambre, infames orfanatos para niños y que el trabajador sobrevivía con unos salarios de supervivencia propios de los primeros años de la Revolución Industrial Capitalista. En definitiva, se descubrió que el comunismo, la izquierda y el progresismo, en el mejor de los casos, había fracasado estrepitosamente y en el peor que era un cuento propagandístico para que una minoría pudiera alcanzar esferas de poder y vivir holgadamente a costa de la cantinela de la "liberación del proletariado". Los años inmediatamente posteriores a 1989 fueron frenéticos, se pudo observar como muchos miembros de la "Nomenklatura" comunista soviética se convertían en ávidos especuladores financieros o en empresarios de éxito y como no pocos líderes comunistas del resto de países, antaño fervientes internacionalistas, pasaban a ser  furibundos nacionalistas todo ello con la justificación del "Derecho de Autodeterminación de los Pueblos".

            Hasta aquí una somera y breve relación de hechos fácilmente comprobables que pone de manifiesto la gran posibilidad de que el socialismo primero, el comunismo después y, más recientemente, el "izquierdismo" y "el progresismo" no hayan sido nada más que discursos poco sinceros que solo han servido y sirven para justificar el modus vivendi de no pocas personas que, proclamando la liberación de los demás, tan solo querían y quieren liberarse a sí mismos llegando al poder o a sus aledaños con la única finalidad de permanecer en el mismo sirviéndose de él para su propio beneficio.

            Con esta historia del "progresismo" todavía habrá algunos, no sabemos de qué árbol se habrán caído, de qué planeta habrán venido o qué golpe se habrán dado, que clamarán contra los que defiendan desde el "izquierdismo" un acercamiento a posturas consideradas conservadoras como la crítica a la inmigración incontrolada o el apoyo a la natalidad (2), llamándolos "Rojipardos", pero:

            ¿Era "Rojipardo" el socialista Ferdinand Lasalle cuando apoyo a Bismarck en su proyecto de Unificación Alemana?

            ¿Era "Rojipardo" Vladimir Ilich Ulianov, Lenín, cuando en 1919 dijo que el único revolucionario europeo era Gabriele D´Annuzio?

            ¿Era "Rojipardo" el socialista Noske cuando era el responsable de los Freikorps alemanes en el periodo de entreguerras?

            ¿Era "Rojipardo" Palmiro Togliatti cuando días antes de la Marcha sobre Roma, en octubre de 1922, clamaba por una unión revolucionaria comunistas y jóvenes fascistas sobre la base del programa de San Sepolcro?

            ¿Era "Rojipardo" Largo Caballero cuando aceptó ser Consejero de Estado bajo la Dictadura de Primo de Rivera?.

            ¿Era "Rojipardo" Stalin cuando suscribió y cumplió a rajatabla el acuerdo Ribbentrop-Molotov?.

            ¿Era "Rojipardo" Enrico Berlinguer cuando rompió con Moscú, invento el "Eurocomunismo" y se acercó a la Democracia Cristiana Italiana?

            ¿Era "Rojipardo" Santiago Carrillo cuando envió urgentemente a un mensajero a comprar una bandera roja y gualda para salir con ella en televisión clamando que esa también era su bandera?

            Si es así, es muy posible que el "Rojipardismo" sea consustancial al Socialismo, al Comunismo, al Izquierdismo y al progresismo por lo que todo escándalo ante el mismo está de más.

            Es de entender que "con las cosas de comer no se juega" y por tanto entendemos a los que no desean reconocer su enorme y manifiesto fracaso político y pretenden mantenerse firmes en la negación de la realidad de la que son y han sido protagonistas, pero también entendemos a los que juegan hábilmente a enmascarar su fracasada realidad y  a engañarse a sí mismos y a los demás con miserables piruetas de niñatos y niñatas que solo demuestran su completa incapacidad para asumir ninguna consecuencia.

           

 

 

 

 

 

 

 

(1) Siguiendo instrucciones de la Unión Soviética, el Partido Comunista Francés saboteaba al ejército francés mientras estuvo desplegado frente al ejército alemán y fue la primera organización política en colaborar con los nazis en la ocupación de Francia. El apoyo logístico y el suministro de petróleo de la Unión Soviética a Alemania durante 1940 y la mitad de 1941 era tal que las fuerzas anglo-francesas planearon el bombardeo de los pozos petrolíferos de Bakú para el 31 de mayo de 1941, bombardeo que no tuvo lugar por la ruptura del frente francés veinte días antes.

(2) Es curioso pero mientras que "el aborto libre y gratuito" era una exigencia del progresismo europeo occidental, en la Unión Soviética había que pasar por un exigente tribunal médico para que una mujer pudiera abortar y en otros países comunistas, como Rumanía, el aborto simple y llanamente era ilegal. Eso sin contar con que en cierta ocasión el "progresismo" occidental defendió el aborto por causas socioeconómicas lo que suponía un abandono de las teorías marxistas y un acercamiento a las teorías malthusianas.

 

Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL