CONTACTO (indicando como asunto El Chouan Ibérico): arturoen@hotmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta POLTICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POLTICA. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de enero de 2021

ESPAÑA, GIBRALTAR Y EL COVID

El gobierno de la Gran Bretaña anunciaba hace poco más de un mes y medio que había detectado en su territorio una nueva cepa de coronavirus mucho más contagiosa y que hoy es popularmente conocida como "la cepa británica". Mientras que de una forma rápida y eficiente algunos estados europeos como el holandés, sin duda con la intención de salvaguardar la salud de sus ciudadanos, cerraron inmediatamente sus aeropuertos a los vuelos procedentes de las Islas Británicas; el gobierno español demoraba tomar tan elemental medida a que se tomase en el seno de la Unión Europea para, finalmente, tomarla tres días más tarde de que la hubiera adoptado el primero de los estados de nuestro entorno. 

            Veinte días después de que el Gobierno PSOE-PODEMOS adoptase, el 21 de diciembre de 2020, la decisión de cerrar los aeropuertos a los vuelos británicos, el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias sanitarias, doctor Fernando Simón, manifestaba, el 11 de enero de 2021, que la cepa británica "solo tendría un impacto marginal" en nuestro país, para terminar reconociendo, el 21 de enero de 2021, que se esperaba que dicha nueva cepa de coronavirus fuera "una cepa dominante, aproximadamente, para mediados del mes de marzo".

            Lo cierto es que en el momento en que los británicos anunciaron la aparición de la "Cepa Británica", el gobierno español estaba negociando con Gibraltar el tratamiento que iba a tener la frontera entre la colonia inglesa y España tras la finalización del periodo transitorio del Brexit  previsto para el 31 de diciembre de 2021 habiéndose llegado a un acuerdo,  precisamente el día 11 de enero de 2021, por el cual el Peñón de Gibraltar se unirá al territorio Schengen, se derribará la verja que marca la frontera y existirá libre circulación entre España y el territorio ocupado por la Gran Bretaña pudiéndose entrar y salir de dicho territorio sin necesidad de pasaporte dejando el control de entrada en la península por el puerto y el aeropuerto de Gibraltar a las autoridades gibraltareñas quienes, curiosamente, sí pedirán pasaporte para entrar en Gibraltar a los ciudadanos procedentes de las Islas Británicas.

            Ahora bien, este acuerdo resulta gravemente perjudicial para los ciudadanos y los intereses españoles por varios motivos: en primer lugar porque el Estado Español está elevando a rango de estado a una entidad que no es más que una colonia dependiente de otro estado que es el Reino Unido de la Gran Bretaña por lo que está desistiendo tácitamente de la reclamación de la soberanía de un territorio ilegal e ilegítimamente ocupado por una potencia extranjera y, en segundo lugar, porque considerando que la economía gibraltareña se basa en actividades tan "honorables", "honradas" y rentables como el contrabando, la creación de sociedades "offshore" y el juego "on line",  pensar que ese acuerdo va a ser respetado escrupulosamente por las autoridades que ocupan y administran el territorio gibraltareño, es simplemente.... ¡¡¡Creer en los Reyes Magos!!! (1).

De momento, este acuerdo ya está reportando sus frutos negativos para la población española de la provincia de Cádiz porque mientras España cerraba sus aeropuertos a los vuelos procedentes de Gran Bretaña, éstos seguían aterrizando libremente en el territorio ocupado de Gibraltar lo que ha provocado que, unido a la libre movilidad de la población gibraltareña por todo el Campo de Gibraltar, la "Cepa Británica" del Coronavirus haya entrado en nuestro país antes de lo esperado y que los casos de contagios en la ciudad fronteriza de La Línea de la Concepción, población de 62.940 habitantes, se haya disparado a más de cinco mil desde el uno de enero.

            Otra consecuencia negativa del acuerdo alcanzado por el gobierno español y las autoridades que ocupan Gibraltar, se verá a medio plazo, y será cuando la población de la colonia británica, la cual asciende a casi 34.000 habitantes, empiece, sin generar ingresos a la hacienda pública española y andaluza, a utilizar los servicios sanitarios y asistenciales existentes en la provincia de Cádiz y, especialmente, en el Campo de Gibraltar lo que llevará irremediablemente a la saturación y degradación de los mismos.

            Este acuerdo, que el gobierno de coalición PSOE-PODEMOS quiere vender como un éxito  y del que solo pueden sentirse orgullosos los ciudadanos británicos, no es más que otro fracaso de la diplomacia española que ha hecho renuncia de sus derechos y reivindicaciones históricas y legítimas al no situar cualquier tipo de conversación sobre la cuestión gibraltareña dentro del marco impuesto por el Tratado de Utrecht y las distintas resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre Gibraltar. Una vez más, el gobierno español persiste en una política exterior claudicante mientras que la "patriótica" oposición integrada por el Partido Popular, Ciudadanos y VOX, guardan un vergonzoso y vergonzante silencio aunque, desde luego, al igual que no se puede esperar que un olmo nos proporcione peras no se podía esperar otra cosa de gentes cuya baba se les cae mientras se postran de rodillas ante la figura de Margaret Thatcher.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1) Las autoridades británicas del Peñón nos han obsequiado, en no pocas ocasiones, con imágenes tan amistosas y generadoras de confianza como las de sus patrulleras entorpeciendo la persecución de las planeadoras de contrabandistas por parte de la Guardia Civil.  ¿Y con esta clase de gente hemos llegado a algún tipo de acuerdo?

 

lunes, 21 de noviembre de 2016

TÓPICOS ERRÁTICOS SOBRE LA POLÍTICA NORTEAMERICANA


El Asno, símbolo del Partido Demócrata Norteamericano

La enorme expectación que desde siempre despiertan las elecciones presidenciales norteamericanas en el mundo resulta muy lógica y se explica por la decisiva influencia que tienen los Estados Unidos de América en la política y en la economía mundial. No obstante, la aparente bipolarización política norteamericana entre Demócratas y Republicanos hace que los ciudadanos españoles que asisten como meros espectadores a los comicios electorales norteamericanos tengan sus preferencias en los mismos según y conforme sean sus preferencias políticas en España, trasponiendo sin más las condiciones políticas españolas a las condiciones políticas norteamericanas e incurriendo en una serie de tópicos erráticos que no dejan de poner de manifiesto la gran ignorancia de lo que es la política y la historia estadounidense.

            La base de la errónea apreciación que de la política norteamericana tienen los europeos en general y los españoles en particular parte de la falsa creencia de que la política interior estadounidense está condicionada, al igual que la española y  europea, por una bipolarización Izquierda/Derecha, cuando realmente en Estados Unidos no existe esa bipolarización política porque los dos únicos grandes partidos que presentan candidatos a las elecciones presidenciales  con verdaderas posibilidades de ganarlas, el Partido Demócrata y el Partido Republicano, son simplemente dos marcas distintas para una misma política: la política liberal capitalista anglosajona.

            Partiendo del error de la bipolarización política Izquierda/Derecha en Estados Unidos, el espectador europeo en general y español en particular tiene la imperiosa necesidad de situar a cada uno de los partidos políticos norteamericanos dentro del polo político correspondiente adjudicándole sin argumento alguno y solo por puro desarrollo lógico de un razonamiento erróneo el papel de partido de derecha o de partido de izquierda. Así, por puro y simple convencionalismo carente de argumentación racional alguna, el Partido Demócrata resulta ser el "Partido de Izquierdas" de Estados Unido mientras que a su antagonista el Partido Republicano se le considera como un "Partido de Derechas".

            Desde 1801, Estados Unidos estuvo gobernado por un partido político denominado "Partido Demócrata Republicano de los Estados Unidos"  hasta que en 1824 el héroe de la guerra anglo-norteamericana de 1812 y fracasado candidato a la presidencia norteamericana en las elecciones de ese año, Andrew Jackson, decidió encabezar una escisión de dicho partido creando por todos los estados y territorios las bases para la fundación de un nuevo partido que en 1829 le llevaría a la presidencia y que en 1834 tomaría el nombre definitivo de "Partido Demócrata". Por su parte los restos del "Partido Demócrata Republicano de los Estados Unidos" se reorganizaron y en marzo de 1854 se refundaron en lo que ya se llamó el "Partido Republicano". Así pues, tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano son dos facciones de un mismo partido común que se separaron no por ninguna diferencia ideológica y que en ningún caso representaba la existencia un ala izquierdista y un ala derechista.

            Por motivos desconocidos, en Europa y especialmente en España  se identifica al "Partido Demócrata Norteamericano", con la izquierda mientras se considera al "Partido Republicano" de derechas. 
                            
El Elefante, símbolo del Partido Republicano Norteamericano


           No obstante, es de indicar que originariamente el "Partido Demócrata" fue activamente partidario de la esclavitud en los estados del Sur, mientras que en el Norte adoptó una posición contemporizadora con el esclavismo. Asimismo, en la segunda década del Siglo XX, el segundo Ku Klux Klan surgido en 1915 fue tan influyente en el "Partido Demócrata" que la convención de este partido celebrada en Nueva York en 1924 con motivo de la elección de candidato a las presidenciales de ese año es conocida como la "Convención Klanbake" dada la enorme presencia de delegados demócratas  que pertenecían al Klan y que bloquearon dicha convención hasta que el gobernador católico de Nueva York, Al Smith, retiro su candidatura a la nominación demócrata (1). Finalmente, es de recordar que fueron los presidentes demócratas Wilson y Roosevelt quienes, a pesar de haber sido reelegidos por la promesa de mantener a Estados Unidos al margen de las dos guerras mundiales, llevaron a cabo una importante labor para convertir a la opinión pública norteamericana en favorable a la intervención bélica, que corresponde a un presidente demócrata, Harry S. Truman, el dudoso mérito de haber lanzado dos bombas nucleares contra dos poblaciones y que fue el presidente demócrata Kennedy quien dispuso el embargo contra la Cuba revolucionaria, organizó el desembarco de Bahía Cochinos y comenzó la intervención norteamericana en Vietnam. Con estos antecedentes, resulta muy difícil entender el por qué la izquierda europea y española  se considera más partidaria de los demócratas que de los republicanos norteamericanos.

            Por su parte el primer presidente norteamericano del "Partido Republicano" fue Abraham Lincoln que, como todo el mundo sabe, introdujo en la Constitución Norteamericana la Decimo Tercera Enmienda en virtud de la cual se abolió y prohibió la esclavitud. Asimismo, fue el  presidente republicano Eisenhower quien inició la lucha contra la segregación racial en los Estados Unidos llegando a firmar el 6 de Septiembre de 1957 la Ley de Derechos Civiles y otro presidente republicano, Richard Nixon, culminó la política contraria a la segregación racial, puso fin a la guerra de Vietnam y mejoró notablemente las relaciones diplomáticas, rebajando la tensión, con la China comunista. Evidentemente, con estos antecedentes ignoramos por qué razón fuera de Estados Unidos se considera al "Partido Republicano" como un partido de "derechas".

            La política norteamericana carece de la bipolarización Izquierda/Derecha existente en Europa, está dirigida en exclusiva a satisfacer los intereses norteamericanos y por ello es totalmente pragmática careciendo de cualquier hipoteca ideológica y no guardando fidelidad a ninguna doctrina o filosofía política que no sirva a los intereses norteamericanos. Estados Unidos defenderá la democracia o no, la libertad o la represión, el libre comercio o el proteccionismo, apoyará a dictadores o a líderes revolucionarios según lo que le interese en cada momento (2).

            Mientras en España y en el resto de Europa se siga interpretando la política interna norteamericana como una pugna entre "derechas e izquierdas", entre "progresistas y conservadores", no se conseguirá nunca interpretarla adecuadamente  ni calcular su verdadero alcance resultando los ciudadanos del Viejo Continente decepcionados siempre por la política exterior norteamericana cuando no, simplemente, gravemente perjudicados.










(1) Con motivo del estreno de la película "El Nacimiento de una Nación" que influyó decisivamente en la revitalización del Ku Klux Klan en 1915, el presidente demócrata Woodrow Wilson llegó a afirmar que "Los hombres blancos fueron provocados por un mero instinto de supervivencia... hasta que finalmente surgió un gran Ku Klux Klan, un verdadero imperio del sur, para proteger al territorio sureño".

(2) Al hablar de Eisenhower como el presidente norteamericano que inició la lucha contra la segregación racial y firmó la Ley de Derechos Civiles, no podemos omitir el hecho de que anteriormente había sido general del ejército estadounidense y fue precisamente en el seno del ejército norteamericano donde surgió la idea de acabar con la segregación racial a causa de que dicha segregación generaba una duplicidad de gasto al requerirse en cada base militar una zona para blancos y otra para negros con todos los equipamientos adecuados. Dicha duplicidad absurda de gasto generaba menos inversión en equipamiento militar por lo que la oposición a la segregación racial en el seno de la institución militar norteamericana obedecía en exclusiva a un interés práctico y no a cualquier filosofía sobre la igualdad de los seres humanos.

Seguidores

contador de visitas blogger

-0-0-0-0- Carlistes de Catalunya -0-0-0-

Archivo del blog

CARLISMO DIGITAL