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| El Asno, símbolo del Partido Demócrata Norteamericano |
| El Elefante, símbolo del Partido Republicano Norteamericano |
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| El Asno, símbolo del Partido Demócrata Norteamericano |
| El Elefante, símbolo del Partido Republicano Norteamericano |
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| Observese el mapa y se comprobará que el deseo de USA ha sido convertir México en un estado centro europeo |
Existen en la humanidad una serie de conocimientos que, sin necesitar escuelas o academias, son consustanciales al hombre que los posee desde su nacimiento y los puede poner en práctica con la simple aplicación del sentido común siendo exclusivamente la necesidad de honores y reconocimientos superiores que tienen no pocos humanos los que han hecho imprescindibles crear titulaciones específicas garantes de la posesión exclusiva de un dominio sobre determinadas materias, elevadas a ciencias, cuya posesión es generalizada y gratuita. Dentro de estos conocimientos naturales, se encuentra la economía que es una materia que todos ponen en práctica en el seno familiar sin necesidad de pasar por una facultad de ciencias económicas. La naturaleza de la economía es extremadamente sencilla y quedó magistralmente expuesta por Charles Dickens en su obra “David Copperfield”, cuando uno de los personajes expone al protagonista que la clave de la felicidad y de la buena economía radica en el siguiente axioma: “gana tres chelines y gasta tres chelines y el resultado será sencillamente una buena economía; gana tres chelines, gasta uno, invierte otro y ahorra el que queda y el resultado será la felicidad y una buena economía, por el contrario gana tres chelines y gasta cuatro y el resultado será la infelicidad y la ruina” y es precisamente en esto en lo que durante siglos se han basado no pocas economías individuales y la clave de toda economía sea familiar, nacional o internacional.
Hoy, cuando la situación económica amenaza con una depresión de larga duración, los grandes sacerdotes del economicismo licenciados por las más prestigiosas universidades internacionales y dirigentes de las más importantes instituciones económicas mundiales no acaban de encontrar soluciones y todas sus acciones, si no fracasan directamente, solo parchean el sistema económico hasta la siguiente crisis y es que lo que han de cuestionarse realmente es que la causa de las cíclicas crisis económicas es el modelo de crecimiento rápido y la búsqueda de un beneficio desproporcionado cuya conjunción ha hecho que la presente crisis pueda explicarse con aquel refrán muy castellano que reza: “la ambición rompió el saco”.
En los pasados años de expansión económica las empresas y particulares no dudaban en invertir todo su capital para obtener un gran beneficio y aún más, se endeudaban para invertir lo que no tenían y obtener así una ganancia mayor sin considerar el riesgo que asumían al no prever reserva alguna para los momentos difíciles y he aquí que tales momentos han llegado y se ha producido un retraimiento en el crédito ya que las entidades financieras no quieren dejar un dinero que prácticamente no tienen, un incremento en la morosidad que aumenta la falta de dinero en el sistema financiero y finalmente un importante riesgo para los ahorradores que tienen su capital en depósitos bancarios queriéndose paliar esta grave situación con inyecciones de dinero al sistema que se han demostrado inútiles pues la escasez de dinero es tan grande que todo dinero que se ha introducido hasta ahora en el sistema financiero no sirve para cubrir el agujero que parece sin fondo y en el momento presente con la bajada de los tipos de interés lo que se pretende es que además de las inyecciones de dinero público se introduzca dinero privado en el sistema pero tal medida lo único que provocará será un riesgo mayor para los económicamente más débiles y que nada de culpa tienen en el caos económico en que nos encontramos sumidos.
En la gran conferencia mundial sobre la economía que se ha convocado para los próximos días y que en palabras del Presidente Norteamericano, George Bush, tiene por objeto “Salvar a el sistema capitalista”, se idearan nuevos parches temporales o se rescataran antiguas fórmulas empleadas anteriormente, pero se ha de tener muy claro que ya no hay quien salve al economicismo capitalista que es simplemente la sumisión consentida de todo y todos a unas leyes económicas falsas y al beneficio de unos pocos. El capitalismo tal y como se entendía y conocía hasta ahora ha muerto con la presente crisis y solo se enfrenta al dilema de encontrar algún parche que le permita seguir subsistiendo unos años más con la amable apariencia de que le inviste toda su maquinaria propagandística o quitarse la máscara e imperar por la fuerza bruta sobre el mundo entero en la forma descrita por Jack Londón en su novela “El Talón de Acero”.
Si la humanidad quiere tener un futuro en paz y progreso es imprescindible prescindir de los brillantes académicos que actúan como gurús de la economía y replantearse la teoría del beneficio y del crecimiento. El beneficio ha de moderarse y el crecimiento ha de ralentizarse en aras de una mayor seguridad y para ello los estados han de adoptar medidas intervencionistas en economía y además tal vez, en el momento presente, deban ayudar más a las familias para que paguen las deudas contraídas con las principales entidades financieras y dejar a su suerte a las empresas y empresarios que han buscado el máximo beneficio sin tener en cuenta los riesgos que asumían incumpliendo así la obligación legal que contrae todo empresario de actuar en su actividad comercial con la diligencia de un buen padre de familia.
La reciente noticia de que una española, la valenciana Noelia Zanón, va a ser la intérprete de la canción electoral del candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos de América, Barak Obama; junto al interés, por razones obvias, que tales elecciones presidenciales han despertado en el mundo y concretamente en España donde es muy cuestionada la política del actual presidente norteamericano George Bush Jr., hace que se pueda poner seriamente en duda la madurez mental de toda la clase política e intelectual española. Tradicionalmente los conservadores españoles se sienten extrañamente identificados con el Partido Republicano norteamericano mientras que toda la izquierda y el progresismo sienten ilógica predilección por el Partido Demócrata, haciendo pensar a la generalidad de la población que existen importantísimas diferencias entre unos y otros cayendo en el tópico ficticio de que los republicanos son extremadamente conservadores y belicistas mientras que los demócratas son el equivalente al progresismo izquierdista y pacifista europeo no siendo tales ideas más que prejuicios erróneos y fáciles de inculcar en mentalidades aniñadas.
En tiempos prácticamente inmediatos a la independencia de los Estados Unidos, el Partido Demócrata y el Republicano eran uno solo y constituían el llamado Partido Demócrata-Republicano que gobernó ininterrumpidamente la joven república americana desde 1801 hasta 1824, año en el héroe de la Guerra Anglo-Norteamericana y defensor de Nueva Orleans, Andrew Jackson, perdió la presidencia norteamericana ante John Quincy Adams a pesar de haber obtenido la mayor parte de los votos emitidos, lo que hizo que sus partidarios promovieran una escisión en dicho partido dando así origen al actual Partido Demócrata de Estados Unidos que llevaría por primera vez a uno de sus hombres, al propio Jackson, a la presidencia de Estados Unidos en 1829.
A lo largo de la historia las diferencias ideológicas entre los Partidos Republicano y Demócrata han sido prácticamente inexistentes limitándose a simples diferencias de matiz en cuestión de gestión administrativa de las cosas públicas haciendo los líderes de ambos partidos gala de pragmatismo, conexión con la realidad y defensa a ultranza de lo propio con desinterés hacia lo ajeno.
Es un grave error pretender ver en los demócratas norteamericanos un partido progresista y pacifista pues es de recordar que este partido político fue un importante defensor de la esclavitud en el Sur de los Estados Unidos antes de la guerra civil de
Por otra parte es de recordar que quien logró suprimir la esclavitud en Estados Unidos de América fue el mítico Abraham Lincoln que fue elegido presidente en las filas del Partido Republicano.
Otro error importante es atribuir a los demócratas un pacifismo casi místico cuando realmente republicanos y demócratas han arrastrado a su país a guerras injustas e imperialista en la misma proporción. Así, considerando exclusivamente el siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI, resulta que los presidentes republicanos Theodore Roosvelt (1901- 1905), Calvin Coolidge (1923 – 1929), George Bush padre (1989 – 1993) y George Bush, hijo (2001 – 2008) han sido respectivamente promotores de intervenciones militares y guerras en Panamá (1903), Nicaragua (1925), Golfo Pérsico (1991) e Irak (2003) mientras que los presidentes demócratas Woodrow Wilson (1913 – 1921), Franklin D. Roosvelt (1933 – 1945), Harry S. Truman (1945 – 1953), John F. Kennedy (1961 – 1963) y Bill Clinton (1993 – 2001) han sido responsables respectivamente de la intervención de los Estados Unidos en los conflictos de México (1917), I Guerra Mundial (1917), II Guerra Mundial (1941), Corea (1950), Vietnam (1963) y los Balcanes (1999).
Así pues, la única deducción lógica que podemos sacar de la política en Estados Unidos es, que triunfe en las elecciones presidenciales el candidato que triunfe, no se producirá un cambio sustancial en la forma de ver el mundo que tienen los políticos norteamericanos ni habrá una nueva política internacional que no sea la orientada a defender los intereses propios y particulares de los estadounidenses y de los grupos de intereses o lobbies que favorecen la elección de tal o cual candidato invadiendo, si es preciso, a quien tengan que invadir y abandonando, si procede, al gobierno títere que tengan que abandonar (como hicieron con Vietnam del Sur o con el Sha de Persia) por lo que creer que Obama es mejor que McCain o viceversa es caer en el infantilismo de creer en los Reyes Magos o, más adecuado al caso, en Santa Claus.