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miércoles, 22 de mayo de 2013

“REFLEXIONES SOBRE LA VIOLENCIA” de GEORGE SOREL



            Bajo el titulo general de “Reflexiones sobre la Violencia”, su autor, George Sorel (1847-1922), reunió en un libro publicado en 1908 una serie de artículos publicados a lo largo del año 1906 en el periódico “Syndicalisme Revolutionnaire” en los que ponía de manifiesto ciertas realidades sociales y políticas cuya falta de comprensión constituían y constituyen un obstáculo para el triunfo definitivo del socialismo.

            En “Reflexiones sobre la Violencia”, cuya lectura adquiere en los momentos presentes sumo interés para explicar las posibles causas del fracaso de la Socialdemocracia y de todo el movimiento contestatario de inspiración pacifista o gandhista, George Sorel descubre ciertas verdades intangibles de la acción política y de la sociología que son consustanciales a todo movimiento revolucionario y que, al ser ignoradas por los líderes socialistas, llevará al socialismo francés al fracaso más estrepitoso y a concertar la tregua con la burguesía conocida como la “Union Sacree” en 1914 (1).

            De los descubrimientos sociológicos y políticos que expone Sorel en sus “Reflexiones sobre la Violencia” cuatro son los más relevantes:

            1º. La distinción entre “Mito Social” y “Utopía”. Mientras que el primero es fruto de la experiencia, es decir, de la acción y de las masas trabajadoras lo que hace que el “Mito” siempre tenga una base de realidad o de realización aunque sea muy parcial, la “Utopía” no es más que una exposición ideal, jamás materializada ni total ni parcialmente, creada por una minoría intelectual con escaso o ningún contacto con los hechos del momento.

            2º. La creación y definición de la “Huelga General” como el único medio capaz que poseen los trabajadores para imponerse por sí solos y derrocar un régimen burgués. En este sentido Sorel admite y considera legítima la aparición de la violencia proletaria durante una “Huelga General” la cual siempre tendrá una finalidad política que es el derrocamiento del régimen burgués imperante por lo que nunca se podrá identificar “Huelga General” con los paros totales de duración predeterminada pues la “Huelga General”, en la concepción de Sorel, es una acción de guerra que solo puede concluir con la victoria, esto es, con caída del régimen político existente.

            3º. Diferenciación entre Fuerza y Violencia. Mientras la Fuerza son todos aquellos medios coactivos que posee un estado constituido para controlar y someter a la sociedad a la legalidad burguesa, la Violencia es el medio que los trabajadores pueden emplear para contrarrestar y enfrentarse a esa fuerza de los estados burgueses y derrotarla. El fin de la “Violencia” proletaria es obtener la victoria sobre la “Fuerza” del estado con lo que esa “Violencia” pasaría a constituirse en “Fuerza” y a quedar legitimada por el nuevo derecho que de esa “Fuerza” surgiría. Aún en el caso de no manifestarse la “Violencia” proletaria o de hacerlo de una forma mínima, Sorel afirma que la misma sirve de medio coactivo ya que las grandes concesiones realizadas por el capitalismo a la clase trabajadora siempre han sido logradas a causa del miedo de la burguesía a los actos de “Violencia” proletaria.

            4º. Crítica del parlamentarismo al cual considera como un medio de “domesticar” a los socialistas, los cuales al entrar en el parlamento quedan presos de intereses particulares y de compromisos con otras fuerzas que les hace perder todo carácter revolucionario y acercar sus pretensiones a las pretensiones de los burgueses que desean obtener la “paz social” a cambio de minúsculas concesiones. En la demostración de esta teoría, Sorel no deja de atacar a lo largo del libro al líder socialista y director de L´Humanité, Jean Jaurés (2), al cual acusa de haber llevado al Partido Socialista Francés a ser un simple medio de defensa de los intereses financieros y publicitarios de la redacción de L´Humanité.

            Dentro de la crítica al parlamentarismo, George Sorel critica el elitismo que engendra la institución parlamentaria al observar que los parlamentos siempre terminan copados por jerarquías previamente organizadas convirtiéndose en una especie de “clubs de caballeros” para personas que desean revestirse de cierta fama intelectual “hablando, teorizando y escribiendo largos artículos periodísticos”.

            Cien años después de publicarse “Reflexiones sobre la Violencia” puede afirmarse que las teorías de George Sorel resultaron en muchos casos proféticas al poder comprobarse, entre otras cosas, como durante la llamada “Guerra Fría” occidente desarrolló y mantuvo a cualquier precio “el estado del bienestar” mientras existió el miedo a la expansión del comunismo soviético y al ver, hoy en día, el estado de postración y liquidación al que la socialdemocracia, es decir, el socialismo parlamentario, ha reducido los logros de más de un siglo de lucha del movimiento obrero.









(1) La “Unión Sacree” fue la tregua política a la que llegó la izquierda francesa con el gobierno y los partidos de derechas durante la I Guerra Mundial que consistió en votar a favor del presupuesto de guerra, no oponerse al gobierno y no convocar huelgas mientras durase la guerra contra el Imperio Alemán. A esta “Unión Sacree” no se unieron ni los sindicalistas revolucionarios ni algunos líderes socialistas como Jaurés, tan criticado por Sorel en “Reflexiones sobre la Violencia”.

(2) Jean Jaurés (1859-1914), fue un eminente político socialista francés fundador del periódico L´Humanité. Conocido por su ateismo militante siempre fue opuesto a que la formación religiosa dejase de ser impartida en las escuelas francesas pues, no con mal criterio, afirmaba que “solo se puede estar en contra de aquello que se conoce”. Aunque fue muy atacado por George Sorel a causa de la financiación de L´Humanité por entidades financieras burguesas y por sus compromisos parlamentarios, fue uno de los pocos socialistas franceses y europeos que se opuso a la declaración de guerra de 1914, no aceptó la “Union Sacree”, y fue asesinado el 31 de Julio de 1914 en el Café de Croissant sito en la calle Montmartre de Paris mientras ultimaba un llamamiento a la internacional socialista para convocar una “Huelga General” europea contra la movilización y la guerra. Su asesino, Raoul Villain, tras cincuenta y seis meses de prisión preventiva fue juzgado y absuelto el 29 de Marzo de 1919 mientras que a la viuda de Jaurés se le condenaba a pagar las costas del proceso.

Raoul Villain tras su puesta en libertad se refugió en Menorca donde, como si de un caso de justicia poética se tratase, moriría asesinado por fuerzas políticas afectas al gobierno de la República en los primeros días de Julio de 1936.    

lunes, 27 de junio de 2011

MANDATO IMPERATIVO Y JUICIO DE RESIDENCIA: REPRESENTACIÓN POLÍTICA Y SU CONTROL

Parece ser que ahora y gracias al Movimiento 15-M los miembros de la casta política española se están aviniendo a hablar de una posible modificación de la Ley electoral en la que existan listas “desbloqueadas” aunque, por el momento, nada hablan de modificar la circunscripción electoral provincial por una circunscripción única o por distintas circunscripciones electorales dentro de la provincia.

En realidad, una reforma electoral que tan solo contemplara una modificación de las circunscripciones y la existencia de listas “desbloqueadas” o incluso “abiertas” no es en sí misma una garantía de que los electores estuvieran más y mejor representados y de que existiese un mayor control de éstos sobre sus representantes.

En puridad, un ciudadano solo puede ser exactamente representado por sí mismo, pero como resultaría imposible tener un parlamento con treinta y cinco millones de diputados es preciso buscar fórmulas en las que la delegación de la representación a través de unas elecciones no sea burlada por el representante elegido en beneficio de intereses contrarios al interés general y al de sus representados. Para ello, y como después de tres mil años de pensamiento humano nada nuevo existe bajo el sol, hay en la doctrina política dos figuras jurídicas que garantizan la representatividad y el control cuales son “el Mandato Imperativo” y “el Juicio de Residencia”.

El Mandato Imperativo, hoy expresamente prohibido por la Constitución Española de 1978 en su artículo 67.2 que dice que “los miembros de las Cortes Generales (diputados y senadores) no estarán ligados por Mandato Imperativo”; obliga a que el representante elegido no pueda hacer durante el tiempo de duración de su mandato lo contrario a lo contenido en su programa electoral al que debe ceñirse cumpliendo escrupulosamente con el mismo pudiendo existir además una figura adicional, que es la “oficina del Diputado”, que permite a los electores participar activamente en la acción política de su representante ante las instituciones en las cuales les representa.

Por su parte el “Juicio de Residencia” era un procedimiento que, antes de la implantación del llamado “Derecho Nuevo”, existía en el Derecho Castellano y consistía en que al término del desempeño de una función política, todas las actuaciones del cargo político eran sometidas a revisión a fin de determinar si sus actos habían sido realizados conforme a derecho y si se había manejado el dinero público con la suficiente prudencia, diligencia y rectitud. El Juez en el antiguo procedimiento de “Juicio de Residencia” recibía el nombre de “Juez de Residencia” y generalmente era el funcionario que iba a sustituir al que era sometido a Juicio pesando sobre el juzgado la obligación de mantener su residencia (de ahí el nombre del procedimiento) en el lugar en que se iba a desarrollar el proceso no pudiéndose mover hasta que no se resolviera su caso favorablemente. Básicamente, este sistema de “Juicio de Residencia” actualizado a los tiempos modernos es el que ha permitido que el presidente de Islandia sea procesado por haber actuado con negligencia ante la crisis económica.

Tanto el “Mandato Imperativo” como el “Juicio de Residencia” conjuntamente instituidos se constituirían en eficaces medios de aseguramiento de la representación política por parte de los propios representados y de control judicial de todas las decisiones políticas que harían a los gobiernos más representativos a la vez que les dificultaría caer en la corrupción o en la negligencia al quedar sometidos todos los actos del poder ejecutivo a una revisión posterior tras la cual se podrían imponer a sus miembros sanciones económicas, o incluso penales, en caso de existir probados motivos para ello.

Artículos Relacionados:

- La Responsabilidad Patrimonial de los Partidos Políticos
- Propuesta de un Sistema Electoral para una Democracia Real

martes, 5 de abril de 2011

“LA FORJA DE UN REBELDE” de Arturo Barea

Tal vez el género literario integrado por las “memorias” escritas por personajes históricos o pretendidamente históricos sea muy fecundo, pero dentro del mismo pocas obras llegan a la genialidad y al merecimiento de recibir una valoración histórica y/o literaria, porque las buenas “memorias”, para serlo, requieren una feliz conjunción de verídicas descripciones de hechos históricos que las hagan interesantes y una buena calidad en el estilo literario de su autor que las amenice. Así, tal vez la obra cumbre de este género literario sean “Las Memorias de Ultratumba” de Francois Rene Chateubriand, las cuales son la medida de todas aquellas obras que forman el género memorístico.


Comparable con la precitada obra de Chateubriand es la trilogía escrita, entre los años 1941 y 1944, en su exilio británico por Arturo Barea y que, bajo el título genérico de “La Forja de un Rebelde”, reúne tres novelas autobiográficas tituladas “La Forja”, “La Ruta” y “La Llama”.


Cada una de las novelas que integran las memorias de Arturo Barea se ocupa de un periodo concreto de la vida del autor en perfecta conexión con la situación sociopolítica de la España que le toco vivir describiendo simplemente y con gran objetividad unos hechos reales para que el lector saque sus propias conclusiones. De este modo, “La Forja”, primera de las novelas que componen la trilogía, coincide con la época de la niñez y de la adolescencia de su autor en la que refleja las duras condiciones laborales que se daban en el novecento español, mientras que la segunda novela, “La Ruta”; coincide con el periodo del Servicio Militar de Arturo Barea describiendo la situación en la que se encontraba el ejército español que en ese momento combatía en la Guerra de Marruecos así como las grandes polémicas y cuestiones políticas que suscitaba entre los ciudadanos aquella contienda que, en los años veinte del pasado siglo, se había convertido prácticamente en un “nuevo Flandes”. Finalmente, “La Llama”, última novela de esa extensa autobiografía, se centra en la madurez de su autor coincidiendo con los años de la II República y la Guerra Civil.


A lo largo de todas y cada una de las páginas de “La Forja de un Rebelde”, Arturo Barea describe los hechos históricos con bastante objetividad haciendo pocas concesiones a aquellos con los que se alineo políticamente, pues a pesar de ser desde muy joven miembro de la Unión General de los Trabajadores (UGT) no deja de criticar la actitud de un gobierno republicano que abandona la Capital de la Republica a finales de Noviembre de 1936 y la acción represiva de las Checas en el Madrid de la Guerra Civil. Asimismo, en “La Ruta” no deja de dedicar unas líneas laudatorias al General Franco al que reconoce ser un oficial valeroso comparándolo con Millán Astray, el cual se dedicaba durante los combates en Marruecos a caracolear su caballo entre los legionarios para terminar volviendo grupas hacia la retaguardia.


Lo más llamativo de “La Forja de un Rebelde” son las tramas de corrupción que describe y que a pesar del tiempo transcurrido no distan mucho de las que existen en la actualidad. Arturo Barea menciona y describe no solo la corrupción de los sectores políticos que engendraron el régimen de “La Restauración” sino también la corrupción, que al amparo de esos sectores, se extendió por todas las instituciones hasta contagiar a la misma sociedad. De este modo, la descripción del comportamiento de la mayoría de los Jefes y Oficiales del ejército durante la “Guerra de Marruecos” ponen de manifiesto la corrupción de las instituciones del estado pero también la corrupción en el mundo empresarial y entre el mismo pueblo pues es de indicar que el propio Barea, recibiendo compensaciones económicas por ello, formo parte del engranaje de corrupción de aquella época porque como sargento que fue prestó servicio a sus superiores para que éstos engordaran sus bolsillos a costa del erario público y del sufrimiento de una tropa mal equipada, escasamente preparada y que, en palabras de Alfonso, al que llamaban y llaman “el trece”, no era más que “barata carne de gallina”.


En definitiva, la lectura reflexiva y desapasionada de “La Forja de un Rebelde” resulta imprescindible para conocer la historia de los primeros cuarenta años del Siglo XX español y comprender el por qué se desarrollaron de aquella forma. Asimismo, de esta magna obra memorística y autobiográfica de Arturo Barea se pueden sacar pedagógicas conclusiones que nos explican y nos previenen de acontecimientos que en el presente vivimos y padecemos.


martes, 11 de enero de 2011

“EL CEMENTERIO DE PRAGA” de Umberto Eco

“El Cementerio de Praga” es el título de la última novela escrita por el autor italiano Umberto Eco, la cual, a pesar de ser muy esperada, no deja de ser poco original y bastante decepcionante.

Desde que escribiera “El Nombre de la Rosa”, Umberto Eco parece haber encontrado en el misterio histórico un filón para su producción literaria que fue continuada por “El Péndulo de Foucault”, novela en la que, curiosamente, viene a criticar la literatura que tiene por objeto el esoterismo y la teoría de la conspiración afirmando que la misma existe por constituir un importante negocio editorial.


Es dentro de ese “gran negocio editorial” en la que se ha de encuadrar “El Cementerio de Praga”, novela que narra la historia de un tunante y falsificador, el capitán Simonini, que obsesionado por los judíos y reclutado por diversos servicios secretos europeos termina redactando, a base de plagios, invenciones y falsedades, lo que serán “Los Protocolos de los Sabios de Sión”.


Aunque “El Cementerio de Praga” es una novela entretenida no deja de basarse en una temática ya muy manida y muy explotada, desde que, entre los años 1797 y 1799, el Abate Baurrel publicara su conocida y documentada “Memoria para Servir a la Historia del Jacobinismo” en la cual se defiende la existencia de una conspiración masónica para acabar con la monarquía y con la Iglesia Católica. Con el tiempo, a la teoría conspirativa del Abate Baurrel que implicaba solamente a las sociedades secretas (principalmente a los Iluminados de Baviera y a la Masonería) se le fueron añadiendo otros protagonistas como los judíos o los bolcheviques dando origen al conocido “Complot Judeo-Masónico-Comunista” tan utilizado en la propaganda política de la primera mitad del Siglo XX y cuya gestación constituye el argumento principal de esta novela de Umberto Eco.

Realmente “El Cementerio de Praga” de Umberto Eco constituye una enciclopedia novelada de hechos y personajes históricos que con sus trabajos literarios y periodísticos colaboraron en la creación o en la difusión de la obra cumbre del antisemitismo: “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. Así, el protagonista de la novela; el ficticio capitán Simonini, se relaciona a lo largo de la misma con Léo Táxil, el Doctor Bataille, Hermann Goedesche o Eduard Drumont con los que colabora para la creación de un informe definitivo que probará la existencia de la conspiración judía y que realmente no es más que una invención en la que se plagia pasajes de “Joseph Balsamo” de Dumas, de “El Misterio de las Personas” de Eugenio Sue y, sobre todo, de el “Diálogo en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu” de Maurice Joly.

“El Cementerio de Praga” recrea la sociedad europea de mediados del Siglo XIX con sus inquietudes políticas, sociales y su gusto incipiente por las ciencias ocultas y esotéricas, debiendo Umberto Eco mucho, tal vez demasiado, a autores anteriores.

Tal vez el mayor logro literario de “El Cementerio de Praga” consiste en cierta posible provocación al lector por parte de su autor, porque si en 1921 el diario “Times” puso de manifiesto la falsedad de “Los Protocolos de los Sabios de Sión” al mostrar las coincidencias de estos con “El Diálogo en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu” de Maurice Joly; tal vez Umberto Eco ha buscado que sus lectores busquen y descubran las coincidencias existentes entre la misa negra a la que asiste el protagonista, el capitán Simonini, con la misa negra descrita por Karl Joris Huysmans en su novela “Allá Lejos”.


“El Cementerio de Praga” de Umberto Eco en definitiva no es más que una novela entretenida muy apropiada para lectores de perfil medio-bajo que deseen espantar el tedio durante el trayecto de un viaje no justificando en modo alguno las grandes expectativas con las que se esperaba esta novela del autor italiano.

martes, 28 de diciembre de 2010

RECOMENDACIONES BIBLIOGRÁFICAS PARA ESTAS NAVIDADES


Como ya es tradición de este blog y sumándose a la costumbre de intercambiar regalos en estas fechas navideñas, “El Chouan Ibérico”, desea sugerir nuevamente a sus lectores que regalen libros porque, en este tiempo de incertidumbre solo propicio para demagogos y sofistas, no está de más conocer para saber, saber para tener las cosas claras y tener las cosas claras para no ser engañado.


Así pues, “El Chouan Ibérico” ofrece a sus lectores la siguiente pequeña relación de libros editados recientemente y que se consideran de interés para próximos regalos siendo de excelentes temáticas y calidades editoriales.



- “El Sueño Celta” de Mario Vargas Llosa, editorial Alfaguara. Novela histórica centrada en Roger Casement, el Lord loco, personaje que tuvo un papel decisivo en la humanización de la política colonial belga en el Congo y que pretendió organizar el levantamiento irlandés en la Pascua de 1916.


- “Retorno a la Lealtad” de Manuel Martorell, editorial Actas. Ensayo histórico sobre la oposición carlista al régimen de Franco en la que el autor describe la situación de persecución y represión que sufrieron los carlistas por parte del régimen anterior.


- “Memorias de Ultratumba” de Francois-Rene de Chateubriand, editorial Cátedra. Obra fundamental de un autor de gran influencia literaria durante el siglo XIX que describe todos los acontecimientos políticos y culturales de los que fue testigo en su vida pública.


- “Inés y la Alegría” de Almudena Grandes, editorial Tusquets. Novela histórica que tiene como telón de fondo la invasión del Valle de Arán en 1944 por guerrilleros republicanos. Con esta novela la autora inicia una serie de “Episodios Nacionales Contemporáneos” siguiendo el ejemplo de don Benito Pérez Galdós.


martes, 3 de agosto de 2010

CATALUÑA, LOS TOROS Y LA IDENTIDAD NACIONAL



La reciente aprobación por parte del Parlamento Catalán de una proposición de ley que prohibirá las corridas de toros en todo el Principado ha levantado una gran polémica que nuevamente pone de manifiesto la existencia de un problema existencial español.


El hecho de que por parte de que numerosos políticos y grupos editoriales que sustentan a los mismos se pretenda identificar la prohibición de los toros en Cataluña con un presunto ataque separatista a la “unidad e identidad nacional” pone de manifiesto el bajo nivel político, moral e intelectual, de todos aquellos que tales cosas afirman.


La identidad de un estado como el español se puede encontrar y de hecho se encuentra en su historia, en su literatura, en su arte, en la intrahistoria de todos y cada uno de las personas que forman parte de él y, en definitiva, en todo aquello a lo que el mundo de la política viene despreciando y dando la espalda desde hace décadas.


Siendo cierto que es dudoso que la prohibición recientemente aprobada en Cataluña responda únicamente a la finalidad de defender a los animales al alcanzar solo a las corridas de toros y no a otros festejos en los que también participan los precitados animales tales como “el toro embolado” o “el toro a la mar” y en los cuales existen las mismas razones que en la lidia para creer que el animal sufre; no es menos cierto que el argumento del ataque a la “identidad y a la unidad de España” para oponerse a la prohibición no deja de ser menos dudoso.


Considerando el hecho de que en las pasadas elecciones generales del año 2008 el llamado “Partido Antitaurino” emergió de la nada como fuerza política y, con más de cincuenta mil votos, se convirtió en la opción política extraparlamentaria más votada siendo su única propuesta política la abolición de los festejos taurinos hace pensar que tal vez las causas de la controvertida prohibición se encuentren en simples y no confesables intereses electoralistas al pretender conseguir una rentabilidad electoral recabando votos de sectores ecologistas y defensores de los derechos de los animales.


Por otra parte, el electoralismo tampoco está ausente en aquellos que están difundiendo la idea de que la prohibición de las corridas de toros es un ataque a la “identidad y a la unidad nacional” por parte del nacionalismo catalán ya que está psicológicamente comprobado que el engendrar en el electorado la creencia en un ataque o en un peligro moviliza a los electores y les hace decantarse por aquellas opciones políticas que más prometen firmeza.


España y los españoles han dado lugar a innumerables y voluminosos estudios filosóficos y antropológicos para que ahora se quiera hacer creer que toda su historia pasada y todos sus problemas presentes se reducen a la tauromaquia y a la selección nacional de fútbol. Se puede criticar la decisión de prohibir las corridas de toros al igual que se puede defender la lidia del toro bravo como una actividad cultural y artística pero jamás se podrá reducir el ser de un estado o de un pueblo a la existencia de las mismas porque reducir el hecho diferenciador y característico de los pueblos a un festejo es grave y colectivamente empobrecedor.


En definitiva todos debemos hacer caso omiso de estos inflamados discursos polémicos procedentes de aquellos que, confundiendo los capotes taurinos con las banderas, se lanzan al coso político de tal forma que hacen recordar aquella máxima de que “la patria es el último reducto de un canalla” siendo, tales especimenes, muy abundantes en esas tierras ibéricas desde hace ya demasiado tiempo.



martes, 20 de julio de 2010

“EL MUNDO DE AYER” de Stefan Zweig

Próximo a cumplirse el primer centenario, en el 2014, del suicidio de Europa, la editorial Acantilado ha tenido el muy loable criterio de publicar nuevamente el que sería el último libro escrito, antes de su suicidio en su exilio brasileño, por el gran intelectual austriaco Stefan Zweig titulado “El Mundo de Ayer” y que publicado en España por primera vez en España en el año 2002 ya va por su duodécima edición.


“El Mundo de Ayer”, no constituye una autobiografía de Stefan Zweig sino que más bien se trata de unas memorias (“Memorias de un Europeo” es su subtítulo) que incluyendo algunos rasgos autobiográficos del autor se centran sobre todo en la descripción nostálgica de lo que había sido Europa antes de la Primera Guerra Mundial y la reflexión sobre los años de entreguerras donde la barbarie y la irracionalidad parecían triunfar en el mundo.


En “El Mundo de Ayer”, Stefan Zweig describe la vida intelectual europea desde finales del siglo XIX hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial recordando la vida y obra de numerosos intelectuales y políticos entre los que se pueden citar a Theodor Hertzl, Walter Ratenau, Rainer Maria Rilke o Romain Rolland y aunque critica los defectos de la sociedad europea anterior a la Gran Guerra que según Zweig son la existencia de grandes masas de desposeídos, la consideración inferior de la mujer y la hipocresía sexual no deja de afirmar que en esa misma sociedad priman los valores morales positivos, el humanismo y la fe en el futuro en contraposición a la sociedad nacida en 1918 semilla de los totalitarismos y de la sumisión de los pueblos a sus gobernantes.


Stefan Zweig dedica aproximadamente la mitad de “El Mundo de Ayer” a narrar los esfuerzos de muchos intelectuales europeos por paralizar la masacre del catorce, razonar los postulados pacifistas que profesó toda su vida y a describir su “Mundo de Hoy”, es decir el mundo surgido tras la Gran Guerra, descubriendo al lector la crisis moral que supuso la existencia de una sociedad abierta en Berlín que trastocando todos los valores axiológicos atentaba también contra la razón, la locura económica que provocó la inflación primero en Austria y después en Alemania y sobre todo a describir como, con ayuda de todos estos acontecimientos debidamente concatenados, los nacionalsocialistas fueron imponiéndose poco a poco en las sociedades alemana y austriaca sin que existiera reacción alguna porque los ciudadanos respectivos fueron aceptando progresivamente y sin darse cuenta los postulados de Hitler por frivolidad, por miedo o por interés hasta que un buen día se encontraron con que se habían convertido sin posibilidad de marcha atrás, en parte del engranaje nazi.


Es de resaltar, la descripción que se hace en los últimos capítulos de “El Mundo de Ayer” de la diáspora intelectual que produjo, en centro Europa, la ascensión al poder de Adolfo Hitler haciéndose en el libro un fidedigno relato de la salida de Sigmund Freud de Austria gracias a la intervención de Marie Bonaparte, así como de su enfermedad y muerte.


Tras la lectura de “El Mundo de Ayer” de Stefan Zweig, el lector percibirá una sensación de nostalgia que le llevará a reflexionar sobre si el mundo no era mejor, más hermoso y más bello antes de que la locura se apoderase de él en aquel verano de 1914 y acabara con toda alegría y optimismo en el lodo de las trincheras de todos los frentes.


Stefan Zweig nació en Viena (Austria) en 1881 y, tras sufrir persecución por parte del régimen nazi murió en Petrópolis (Brasil) en 1942, llegando a ser el autor más traducido y leído en los años veinte y treinta del siglo pasado y siendo sus obras lectura imprescindible para conocer determinados momentos de la historia de la humanidad.


martes, 15 de junio de 2010

UNIDOS POR LA MÚSICA, SEPARADOS POR LA LETRA

Cuando el eminente actor, humorista y filósofo Groucho Marx sentenció que “la Justicia militar es a la Justicia, lo que la música militar es a la música” tuvo sin duda la pretensión de atacar, utilizando uno de sus famosos juegos de palabras, las instituciones creadas por las leyes marciales en tiempos de guerra más que criticar las composiciones musicales de inspiración o contenido militar pues, como persona culta que era, no podía ignorar que importantes piezas musicales contemporáneas tuvieron su origen en acciones o en jefes militares como es el caso de la conocida Marcha Radetzky compuesta en 1848 por Johan Strauss (Padre) en honor del Mariscal del mismo apellido y que anualmente resuena en el Teatro de la Ópera de Viena al final del tradicional Concierto de Año Nuevo. Lo que probablemente sí ignoraba Groucho Marx, al igual que la mayoría de la gente, es que algunos himnos de los más conocidos guardan una historia que por desconocida no deja de ser curiosa y merecedora de ser desvelada.

En la historia de las distintas guerras civiles que han asolado los estados europeos en los últimos doscientos años, se da el caso de que melodías compuestas por o para uno de los ejércitos contendientes tuvieran tanto éxito entre el pueblo y fueran de tan común gusto y agrado que, modificando la letra, fueran también utilizadas como himno por el bando contrario.

El primer ejemplo de tal afirmación es el caso de “La Marsellesa”. Compuesta por el capitán de ingenieros Claude Joseph Rouget de Lisle en 1792 y titulada originariamente como “Chant de guerre pour l'armée du Rhin (Canto de guerra para el ejército del Rin) fue cantada por primera vez por su autor el 24 de Abril de 1792 en la casa del alcalde de Estrasburgo. El éxito de este himno fue tal que el joven médico y futuro general del ejército en Egipto, Francois Mireur, que había oído el himno durante unos funerales oficiales en Montpellier y que se encontraba en Marsella organizando los batallones de los voluntarios de Marsella lo presentó a sus tropas con el nombre de “Chant de guerre aux armées des frontières” (Canto de Guerra para los Ejércitos de las Fronteras) obligando a que todos los soldados lo aprendieran y lo adoptaran como canción de marcha y de este modo, entonando a pleno pulmón el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle, entraron en Paris el 30 de Julio de 1792 rebautizando los parisinos de forma definitiva “el Canto de guerra para el ejército del Rin” como “La Marsellesa”, nombre con el que hoy es conocido universalmente.

Durante todo el periodo de la Revolución Francesa “La Marsellesa” fue una canción muy popular entonada habitualmente por civiles y militares, llegando Napoleón a afirmar que “Esta música nos ahorrará muchos cañones”, pero fue al iniciarse la Guerra de la Vendee (1793-1796) que enfrentó al pueblo católico y monárquico de Vendee y Bretaña con las ideas antirreligiosas y republicanas que desde el centralismo de París se irradiaban a todo el mundo cuando se pudo constatar el enorme éxito de la melodía al ser adoptado también como himno por el Ejército Católico y Real cambiando la letra y siendo conocida entre las filas reales como “La Marselleise blanc” (La Marsellesa Blanca) cuya letra es:

Allons, armées catholiques, (Adelante, ejércitos católicos)
Le jour de gloire est arrivé: (El día de la gloria ha llegado:)
Contre nous de la République (Contra nosotros la República)
L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.)
L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.)
Ontondez-ve, dans quiès campagnes ( ¡Escuchad en los campos)
Les cris impurs do scélérats ! (Los gritos impuros de los malvados!)
Gle venant jusque dans nos bras, (Ellos vienen hasta nuestros brazos,)
Prondre vos feilles et vos femmes. (A degollar a nuestros hijos y mujeres)

Aux armes Vendeens! (¡A las armas Vendeanos!)
Formez vos bataillons; (Formad vuestros batallones;)
Marchez, marchez (Marchemos, marchemos)
Le sang dos blues (La sangre de los azules)
Rogira vos seillaons! ( Regará nuestro suelo.)

Dicha letra contrasta mínimamente con la letra republicana que reza así:

Allons enfants de la patrie ( Adelante hijos de la patria)
Le jour de gloire est arrivé! (El día de gloría ha llegado)
Contre nous de la tyrannie ( Contra nosotros la tiranía)
L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada)
L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada)
Entendez-vous dans les campagnes (Escuchad en los campos)
Mugir ces féroces soldats? (Gritar a los feroces soldados)
Ils viennent jusque dans vos bras (Ellos vienen a nuestros brazos)
Ecorger nos fils, et nos compagnes, ( A degollar a nuestros hijos y compañeras)

Aux armes citoyens! ( ¡A las armas ciudadanos)
Formez vos bataillons! (Formad vuestros batallones!)
Marchons, marchons, (Marchad, marchad,)
Qu’un sang impur abreuve à nos sillons! (Que una sangre impura inunde nuestro suelo.)

Años más tarde, y ya en el siglo XIX, se produce en España un hecho similar. En 1837, durante la Primera Guerra Carlista, los liberales prepararon una gran ofensiva que partiendo de Donostia despejase las inmediaciones de la capital guipuzcoana de toda presencia carlista. La punta de lanza de tal ofensiva iba a ser la Legión Auxiliar Británica que apoyada por varios regimientos cristinos avanzó hasta el Monte Oria (Oriamendi en Euskera) con la intención de ocuparlo cuando se produjo la contraofensiva de las tropas carlistas al mando del Infante Don Sebastian, hijo de la Princesa de Beira y, por tanto, hijastro de Carlos V; que logró ocupar a punta de bayoneta el Oriamendi, siendo tal la fuerza y fiereza de la carga carlista que los liberales tuvieron que huir (perdiendo vidas, armas, bagajes y calzones) hasta Donostia donde solo la intervención de los cañones de la Armada Británica impidió que la ciudad fuera liberada por el Ejército Real de Carlos V. En la fuga, más que retirada; el ejército liberal perdió textualmente “hasta los papeles” encontrándose entre ellos la partitura de una marcha compuesta por un músico inglés desconocido y arreglada por un liberal donostiarra que, una vez interpretada por una banda carlista, fue acogida con tal entusiasmo por los voluntarios de Carlos V que le pusieron letra para conmemorar aquella victoria sobre los liberales en el Oriamendi siendo su original y primera letra en vasco la que sigue:

Gora Jainko maite maitea (Viva Dios Amado)
Z
agun denon jabe. (Tengámoslo todos por dueño)
Gora España ta Euskalerria (Viva España y Euskalherria)
Ta bidezko errege. (Y el Rey de todos.)
Maite degu Euskalerria, (Amamos a Euskalherria,)
Maite bere Fuero zarrak, (Amamos sus viejos Fueros)
Asmo ontara jarriz daude (A esta idea están orientadas)
Beti Karlista indarrak. ( Siempre las fuerzas Carlistas)
Gora Jaungoiko illezkor!!! ( ¡¡¡Viva Dios Inmortal)
Gora euskalduna, (Viva el Euskaldun)
Audo ondo Españia-ko (Que tiene bien)
Errege bera duna!!! (El mismo Rey de España!!!)

Posteriormente y atendiendo al enorme éxito del himno se hizo una adaptación musical del mismo para que pudiera ser cantado en castellano por los carlistas de todas las nacionalidades con letra de don Ignacio Baleztena Azcárate y arreglos musicales de don Silvano Cervantes siendo su única y auténtica letra la que sigue:

Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos
Todos juntos en unión
Defendiendo la bandera
De la Santa Tradición. (bis)
Cueste lo que cueste
Se ha de conseguir
Venga el rey de España
A la corte de Madrid. (bis)
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.

Por último citaremos el extraordinario caso de la hermosa marcha militar “A la Glorie de la Patrie” compuesta a principios de los años veinte del siglo pasado por los exilados rusos que habían formado parte de los ejércitos blancos y que, por tanto, eran furibundos anticomunistas. En un principio la marcha era instrumental sin letra alguna pero posteriormente se le añadió una letra en francés que hacía mención al ejército de voluntarios formado por el General Denikin en 1918 para luchar contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa de 1918 a 1921. La belleza de la melodía propició que se hiciera tan popular que el propio ejército francés la adaptó como marcha propia, pero no fue hasta 1941, con el ataque a la URSS por parte de la Alemania Nazi, cuando “A la Glorie de la Patrie” trascendió lo ideológico y con los lógicos cambios de letra y arreglos musicales dio lugar al “Himno de los Partisanos Rojos”. Es una pena que no podamos aportar las letras para el general conocimiento, pero se puede escuchar la versión original de los veteranos de los ejércitos blancos en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=qDEkLplpzwo&feature=related y la posterior versión soviética en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=WBc-4UQSDM8&feature=related

Al ser la música una parte importante de la cultura colectiva es indudable que el conocimiento de las anécdotas histórico-musicales que anteceden serán de interés para nuestros lectores y les harán reflexionar sobre el hecho de que la música une a los pueblos aún en las situaciones más violentas y extremas.

miércoles, 9 de junio de 2010

EL RETORNO DE LAS IDEOLOGÍAS

A inicios de los años setenta del pasado siglo Don Gonzalo Fernández de la Mora escribió un interesante ensayo de título profético llamado “El Crepúsculo de las Ideologías” en el que defendía la teoría de que las ideas políticas con base filosófica o doctrinal defendidas por los diversos partidos desde la Revolución Francesa habían muerto siendo sustituidas por dos modelos racionales o maneras científicas de gestionar la “Res Publica”, simplemente diferenciados por pequeños matices alejados ya de toda intención de cambiar el mundo y solo interesados en que la maquinaria del estado y de la economía funcionasen.


Durante casi cuatro décadas, los modos, formas y maneras de gobernar en Occidente venían a dar la razón a don Gonzalo Fernández de la Mora confirmando sus vaticinios pues la alternancia en el poder en todos los estados democráticos de la socialdemocracia y del liberal-conservadurismo no venía a significar realmente cambio sustancial alguno en las estructuras sociales, morales o políticas para los pueblos mostrándose los socialdemócratas tan solo un poco más intervencionistas en materia económica que los liberal-conservadores.


No obstante, la actual crisis económica que globalmente afecta al planeta entero y que, bien mirada, no es solo una crisis económica sino también una crisis política y una crisis moral (o ética) hace imprescindible que los individuos y los pueblos vuelvan su mirada hacia las grandes teorías filosóficas o metafísicas que constituyen el pilar básico de las ideas y doctrinas políticas depositando sus esperanzas en ellas lo que, de hecho, significará un retorno de las ideologías y un anhelo por alcanzar lo ideal y perfecto.


Este retorno de las ideologías, sin estar exento de riesgos, en ningún caso significará el regreso o el renacer de ideologías que, materializadas en algún momento del pasado, demostraron su fracaso material y/o moral como es el caso del fascismo o del comunismo, sino que por el contrario significará un retorno al idealismo clásico y al anhelo de lo utópico pues las, ya imprescindibles, ideologías del futuro deberán dar respuesta no solo a las necesidades materiales de los hombres sino también a todas sus exigencias espirituales y para ello, una vez constatado el fracaso en la política del tecnicismo, del racionalismo y del pragmatismo, nada será mejor que acudir a las fuentes primigenias integradas por todos aquellos filósofos y pensadores que a lo largo de la historia se han planteado el problema del hombre y de Dios, de lo Divino y de lo humano, del bien y del mal y que han pretendido dar respuestas imaginativas a los grandes problemas de la humanidad basándose en la fraternidad y la colaboración.


En estos últimos doscientos años se han manifestado en Europa innumerables ideologías, algunas de las cuales alcanzaron el poder y descubrieron su rostro maligno para desaparecer entre la sangre y el fango, otras lo rozaron con la punta de sus dedos y cedieron ante otras dando lugar a nuevas ideologías sintéticas tales como la socialdemocracia o el liberal-conservadurismo actualmente fracasadas, pero solo dos quedan en el presente que, mostrando cierto vitalismo intelectual, son capaces de influir de forma eficaz en el pensamiento, en las sociedades y en los individuos para transformar el mundo cuales son aquellas ideologías que presentan una base religiosa cristiana que desean hermanar a los hombres en feliz comunidad al pretender hacer “en la Tierra como en el Cielo” cumpliendo con el mandato evangélico y aquellas ideologías de base nihilista que al no creer en nada desean la desaparición de todo para, partiendo de cero, construir un mundo nuevo sin deudas con el pasado y en el que los hombres vivan en próspera colaboración y mutua ayuda.


Ideas filosóficamente fundamentadas en el Cristianismo y/o en el Anarquismo serán las ideologías del porvenir y las únicas que pueden dar solución a los grandes problemas presentes y futuros de la humanidad. Entre ellas existen y existirán sin duda importantes diferencias pero también enormes coincidencias y que los hombres que las encarnan sean capaces de colaborar entre sí en aras de la justicia universal y de un mundo mejor en vez de enfrentarse en una estéril lucha que las haga anularse recíprocamente en beneficio de las corrientes de pensamiento que sustentan las injusticias presentes es sin duda digno de análisis y de debate, pero eso… ya será otra historia.


martes, 11 de mayo de 2010

EL FINAL DEL ESTADO DEL BIENESTAR

La actual crisis económica que afecta a todo el mundo y especialmente a Europa, ha puesto a los gobiernos occidentales en la tesitura de tener que elegir entre salvar al capitalismo o de salvar el estado de bienestar y han optado claramente por lo primero con la ayuda, todo hay que decirlo, de la República Popular China; el único gran estado comunista que queda en el mundo.


Si bien la idea del “Estado del Bienestar” surge en Francia en la segunda mitad del siglo XIX como resultado sincrético de ideas tan diversas como las defendidas por los socialcristianos, los socialdemócratas, los socialistas utópicos o los grandes sindicatos industriales, no es hasta los años veinte del pasado siglo cuando se empieza a materializar dicho “Estado del Bienestar” en algunos países europeos, generalizándose su instauración en toda Europa Occidental al final de la II Guerra Mundial como eficaz medida para contrarrestar la expansión del comunismo soviético al responder a la lógica irrefutable de que, garantizando a los trabajadores la seguridad laboral, la protección en la vejez, en el desempleo y en la enfermedad así como su acceso a la educación y al ocio; se obtenía como resultado a corto plazo la paz social y a medio y largo plazo se lograba apartar a los trabajadores de todo radicalismo social o político.


En la práctica, el “Estado del Bienestar” implica una intervención estatal, aunque mínima, en la economía y una regulación del mercado que no es totalmente libre al estar sometido a limitaciones a favor de los derechos de los trabajadores y a rígidos sistemas tributarios que permiten a los gobiernos recaudar fondos para sostener las diversas instituciones de protección y promoción social de sus ciudadanos. A la larga el “Estado del Bienestar” supuso que los beneficios económicos de los capitalistas por muy grandes que fueran siempre fueran menores de los que hubieran sido de no existir el mismo al hacer a los empresarios y a las grandes rentas corresponsables y cofinanciadores junto con las instituciones estatales de las garantías sociales.


Tras varías décadas doradas, el “Estado del Bienestar” empieza a sufrir continuos y progresivos recortes en toda Europa a causa de las sucesivas crisis económicas de 1973 y 1979 siendo especialmente destacables los producidos en el Reino Unido durante la década de los años ochenta bajo el gobierno conservador de Margaret Thatcher, para finalmente ser definitivamente cuestionado tras la caída del Comunismo en 1990. No obstante, hay que reconocer que en la primera mitad de los años setenta del pasado siglo, el “Estado del Bienestar” había tocado techo pues no podía generar ni más bienestar a sus ciudadanos sin alterar las estructuras económicas capitalistas ni más riqueza económica a su clase empresarial sin disminuir el grado de protección social manteniéndose aún como un gran logro político durante quince años más simple y llanamente por la existencia del “peligro comunista”.


Con la desaparición del bloque soviético no solo desaparece la causa principal de la existencia del “Estado del Bienestar”, sino que se empieza a hablar de un Nuevo Orden Mundial, de la Globalización y de las ventajas del neoliberalismo económico que significa la apertura de nuevos horizontes y nuevas fronteras al expansionismo mercantil requiriendo la eliminación de todo intervencionismo y la total libertad de los mercados que han de funcionar sin sujeción a regulación alguna siendo requisitos o exigencias de la nueva etapa económica la flexibilidad del mercado laboral, la movilidad de capitales y de personas y la reducción de los impuestos conllevando todo ello, lógicamente, una reducción de los derechos laborales, llegando incluso a plantearse la prolongación de la jornada laboral, lo que significaría liquidar más de cien años de logros del movimiento obrero.


La crisis económica del 2008, que aun padecemos, y que encuentra su origen en la avidez y en la avaricia liberal-capitalista ha venido a justificar el desmantelamiento del “Estado del Bienestar” europeo en beneficio de la total y absoluta libertad económica y de los mercados, pues analizando con atención las soluciones económicas que se están poniendo en marcha para superar la crisis todas ellas vienen a suponer radicales recortes sociales, principalmente en las pensiones y en el gasto público, el cual es imprescindible para mantener los sistemas de protección social, permitiendo de este modo la reducción de los impuestos y de las cotizaciones sociales de los empresarios, los cuales disfrutaran de un nuevo ciclo de expansión económica que les permitirá engrandecer sus empresas y enriquecerse.


Así pues, no debemos dejar engañarnos por encorbatados encantadores de serpientes y tenemos que ser conscientes de que la casta dirigente europea constituida por políticos y financieros, ha decidido liquidar definitivamente el “Estado del Bienestar” en beneficio del liberalismo económico y que a partir de ahora veremos reducirse la protección social y los derechos laborales hasta, posiblemente, su total desaparición siendo las cuestiones que subyacen las siguientes: ¿Qué condiciones sociales y laborales van a sobrevenir? ¿Volverán los trabajadores a vivir en las condiciones, hoy superadas, de los primeros años de la revolución industrial? ¿Es el destino de todos los ciudadanos europeos asumir las condiciones laborales que existen en Asia?.


lunes, 15 de marzo de 2010

MITOS, LEYENDAS Y CIENCIA HISTÓRICA

El ser humano solo puede testimoniar y tener certeza de los acontecimientos que suceden en el tiempo presente en el que vive ignorando, por inciertos, los que pueden acontecer en el futuro y solo tener conocimiento de los acontecimientos pasados por referencias ajenas a través de narraciones de sucesos que no siempre se corresponden con la realidad.

Partiendo del conocimiento del pasado y de la certeza de lo que ocurre en el presente se puede crear un pronóstico de futuro, cosa ésta que es más fácil que conocer el pasado pues tal conocimiento es mucho más complejo no limitándose a retener en la memoria unas fechas y unos hechos que se encuentran en tal o cual fuente.

El primer contacto que tiene el ser humano, incluso actualmente, con la historia son unos textos que no hacen más que repetir lo que hace años otros textos decían y así hasta llegar a unas fuentes primigenias que no siempre son fáciles de interpretar por estar envueltas en nebulosas por deficiencias originarias o manipulaciones interesadas y que, en muchas ocasiones, constituyen verdaderos mitos y leyendas. Así se puede llegar a la conclusión de que en no pocos casos la historia tiene una base mítica y legendaria.

Que un acontecimiento ocurrido en el pasado sea considerado un mito o una leyenda no quiere decir que sea falso o que nunca ocurriera, sino solo que ese acontecimiento aparece embellecido con tales florituras y explicado con razonamientos tan sobrenaturales que tienden a ocultar la verdad teniendo el historiador que despojarlo de todas esos “accidentes”, en muchos casos pedagógicos y literarios, para averiguar realmente lo ocurrido. Los mitos y las leyendas no son patrimonio exclusivo de la Edad Antigua porque en la Historia Contemporánea podemos encontrarnos con no pocos sucesos y personajes elevados a la condición de legendarios por interesados motivos y por medio de la propaganda que les rodea.

Siempre se ha dicho que “la historia la escriben los vencedores” siendo tal afirmación una notoria falsedad pues no ha existido jamás un vencedor que escribiera la Historia limitándose simplemente a justificar su forma y modo de actuar en un momento presente y ante sus contemporáneos, elevando y embelleciendo si es preciso su actuación, siendo exclusivamente el transcurso del tiempo el que hace que esas justificaciones se conviertan en fuentes históricas. Así por ejemplo, “De Bello Civili” de Julio César realmente no es más que la justificación y explicación que el autor ofrece a sus contemporáneos del por qué pasó el Rubicón y persiguió a Pompeyo y a Catón hasta la muerte de ambos, siendo muy dudoso que César la escribiera con la intención de que fuera utilizada en el futuro como fuente histórica.

Considerando que una fuente histórica puede estar integrada, y de hecho todas lo están, por numerosas figuras retóricas, por falseamientos y ocultaciones interesadas y por explicaciones fantásticas que hacen que tal fuente constituya más bien un mito o una leyenda, la labor del historiador consiste en desprender a dicha fuente de tal costra de banalidades sin interés científico y, contrastándola con otras fuentes coetáneas de signo contrario, elaborar una aproximación a lo ciertamente acontecido y a la participación real que en los hechos tuvieran unos u otros personajes.

Si el mito y la leyenda son necesarios para que exista el estudio histórico porque sin ellos no existirían fuentes históricas, son imprescindibles para el engrandecimiento del alma humana al inspirar todas las artes que embellecen la vida y al fomentar en el hombre el deseo de la eterna búsqueda, el inconformismo y el deseo de alcanzar lo sublime. Si, a través de Homero, la diosa no hubiera cantado la ira de Aquiles, Schliemann no habría descubierto las ruinas de la ciudad de Troya demostrando que la mítica guerra tuvo lugar siendo tan grande el atractivo que las leyendas y los mitos engendran en el ser humano que a pesar de estar históricamente demostrado que en las Termópilas lucharon cuatro mil griegos contra el tirano persa únicamente el hombre de a pie recordará y hablará de Leónidas y sus trecientos espartanos como los únicos defensores del famoso paso.

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