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jueves, 22 de marzo de 2012

EL BICENTENARIO DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812

l pasado 19 de Marzo del 2012, se conmemoró en un tiempo de plenos recortes de derechos fundamentales, el doscientos aniversario de la aprobación por las sitiadas Cortes de Cádiz de la Constitución de 1812, bautizada por el sabio humor popular como “La Pepa”, al igual que la vigente Constitución de 1978 estuvo a veinticuatro horas de ser bautizada por la misma popular sapiencia, que en este caso además habría sido muy justa y acertada, como “La Inocentada” (1).

La conmemoración del bicentenario de la Constitución de Cádiz se enmarca en la imperiosa necesidad que tiene un estado, que hace más aguas que el “Titanic”, por justificarse ante sus ciudadanos, demostrar torpemente a los españoles que fuimos pioneros allí donde solo recurrimos al plagio y fundamentar aquellos mitos, como la soberanía nacional, en los que se basa el actual régimen político español y los privilegios de la casta que lo encarna. Como “la ignorancia es atrevida” y la necesidad urgente, en los fastos conmemorativos no se ha dudado en loar una supuesta unidad política que significó aquella gaditana Constitución ignorando que la misma abrió doscientos años de querellas, disturbios y guerras fraticidas entre españoles que concluyeron con la existencia de un estado a la deriva sin que aún haya encontrado el rumbo.


Para empezar, la Constitución de Cádiz constituye el primer gran absurdo político español porque resulta propio de imberbes y poco aventajados aprendices de los grandes el pretender cambiar de política sin cambiar de dirigentes. De este modo, los señores diputados de 1812, si querían un régimen político similar al que había instaurado en Francia la Revolución Francesa podían haber optado por proclamar una república o haber instaurado una nueva dinastía pero en puridad lógica no podían pretender crear un nuevo régimen manteniendo, defendiendo y confirmando en el trono a Fernando VII, máximo representante del Antiguo Régimen, cuando éste ya había demostrado sobradamente en el pasado el carácter felón de su persona con la conspiración contra su padre, Carlos IV, y con la correspondencia mantenida con Napoleón en la que llegaba a felicitar a éste por sus victorias contra los españoles.


Por otra parte y para seguir argumentando sobre el absurdo que supuso la Constitución de 1812, es de indicar que hubiera sido más coherente, más barato en sangre y, sin duda, más eficaz para la intención de instaurar un régimen liberal en España tal y como pretendían los señores diputados de 1812 el ir a besar la mano de José Bonaparte y haber aceptado y proclamado la Constitución de Bayona de 1808 y que, se quiera reconocer o no, es la primera Constitución de España y no la de 1812. En este sentido resulta un grave despropósito el hecho de que, mientras el pueblo español se desangraba en su lucha contra el invasor galo, las Cortes reunidas en Cádiz, las cuales fueron convocadas sin legitimidad alguna pues, conforme a la legalidad vigente en aquella época, solo podían ser convocadas por el Rey y cuyos diputados no representaban al pueblo español al no haber sido elegidos por éste; redactasen un texto legal que en esencia daba la razón a José Bonaparte, y por ende al mismo invasor, al recoger en buena medida los contenidos de aquella Constitución de Bayona que el hermano de Napoleón había otorgado a España en 1808 actuando, sin duda, con mayor honradez y mejor voluntad que las Cortes de Cádiz.


De hecho es innegable que en muchos aspectos, la Constitución de Cádiz tiene como fuente de la que bebe la Constitución de Bayona y esto se demuestra en el hecho de que ambas tuvieran carácter transoceánico, ambas suprimieran la Inquisición y las dos reconocieran algunos derechos individuales, aunque en esto último la Constitución de 1808 fue más generosa al prohibir el tormento y reconocer derechos al detenido y preso (artículos 41 al 43 y 127 al 132).


En cuanto a su efectividad y sus consecuencias políticas, la Constitución de 1812 no puede ser calificada nada más que de aborto político no solo porque, a pesar de ser proclamada en tres ocasiones (1812, 1820 y 1836), tuvo muy cortos periodos de vigencia sino, sobre todo, porque en el momento mismo de su primera proclamación y a pesar de pretender constituir un mismo estado para dos hemisferios ya existían territorios en la América española donde dicha constitución no podía regir ni ser aplicada porque hacía casi un año que habían proclamado unilateralmente su independencia y no reconocían ni a Fernando VII ni al Consejo de la Regencia de España e Indias bajo cuyos auspicios se organizaron las Cortes en Cádiz. Tales territorios eran: Capitanía General de Venezuela que declaró la independencia el 5 de Julio de 1811 y el Virreinato de Nueva Granada que declaró la independencia el 15 de Julio y el 11 de Septiembre de 1811.


A mayor redundancia, el carácter centralizador de la Constitución de Cádiz (por otra parte idéntico al de la Constitución de Bayona de 1808) expresado en su concepto de “Soberanía Nacional” (artículo 1: “La nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios” y artículo 3: "La soberanía nacional reside esencialmente en la nación y, por lo mismo, pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales") provocó una fuerte reacción negativa en los pueblos peninsulares que vieron peligrar sus libertades históricas y sus regímenes forales e imposibilitó en 1820 un entendimiento con los territorios americanos que solicitaban, precisamente al gobierno liberal instaurado tras el levantamiento de Rafael de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla), una división de la soberanía a tres niveles: la nacional, representada en las Cortes; la provincial, depositada en las diputaciones; y la municipal, que residía en los ayuntamientos y que, muy probablemente, hubiera acabado con los movimientos independentistas de ultramar y culminado con la efectiva y eficaz organización y estructuración de un único gran estado federal con presencia en tres continentes.


Así pues, solo se puede concluir que la Constitución de 1812 generó mas perjuicios que beneficios (si es que de éstos generó) contribuyendo a una desestructuración e invertebración del estado, que aún hoy perdura, por ignorar las peculiares características patrias las cuales determinan que una Constitución española solo puede redactarse de “abajo a arriba” y resultar de la suma feliz de las libertades y derechos de los pueblos que integran las Españas y que constituyen las constituciones de dichos pueblos.


Curiosamente, y para terminar, hay que informar que, el mismo fin de semana en que institucionalmente se conmemoraba a bombo y platillo por toda la casta política española la promulgación de la Constitución de 1812; S.M. don Carlos Javier de Borbón Parma, Jefe de la Dinastía Legítima y abanderado de la Causa Carlista, reconocía y confirmaba los Fueros del Reino de Navarra en el Monasterio de Iratxe y las libertades de La Rioja en el Monasterio de Valvanera, lo que equivale a reconocer la soberanía de estos territorios históricos integrados e integradores de Las Españas.







(1) La Constitución Española de 1978 fue sancionada el 29 de Diciembre de ese año en vez del previsto día 28 justamente para evitar tal sacramento.



martes, 20 de septiembre de 2011

GUY FAWKES: DEL PASADO A LA REVOLUCIÓN QUE LLEGA

Quien iba a decir hace más de quinientos años, concretamente el 5 de Noviembre de 1605, que un oscuro personaje católico, cuya fama proviene de su participación en la llamada “Conspiración de la Pólvora” que pretendió volar por los aires el Parlamento Británico, iba a convertirse en un superhéroe de una novela gráfica titulada “V de Vendetta” e inspiración de un movimiento de indignación generalizado contra lo existente. El nombre de este personaje oscuro: Guy Fawkes.


Guy Fawkes, nació en la ciudad de York (Inglaterra) el 13 de Abril de 1570 en el seno de una familia católica que era víctima de la persecución religiosa que sufrían los católicos en la Inglaterra de aquella época, lo que hizo que el joven Fawkes se exiliara a los Países Bajos donde sentó plaza bajo las banderas del Rey de las Españas combatiendo como soldado en los Tercio Españoles.


Tras su aventura militar en Flandes, Guy Fawkes, que había cambiado durante su tiempo de servicio su nombre anglosajón por el más latino de Guido, regresó a Inglaterra donde se incorporó a una de las sociedades secretas que luchaban contra la opresión que los católicos sufrían bajo el despótico gobierno de Jacobo I y por la reinstauración católica en el país. A causa de su experiencia militar enseguida se le puso al frente de la ejecución de lo que se conoce en la historia británica como “La Conspiración de la Pólvora” la cual consistía en un plan ideado por Robert Catesby para matar al rey Jacobo I haciéndolo volar por los aires junto a todo su Parlamento justificando tal acción en la afirmación de que “la naturaleza de la enfermedad requiere un tratamiento radical”.


Sin duda alguna Guy Fawkes planeo la ejecución de la acción recordando su experiencia en la guerra de minas por lo que en diciembre de 1604, junto con otros conjurados, comenzó a excavar un túnel bajo el Parlamento abandonando dicha excavación cuando los conspiradores consiguieron alquilar una bodega justo debajo de la Cámara de los Lores en la que almacenaron gran cantidad de leña y carbón sobre la cual colocaron numerosos barriles de pólvora para hacerlo estallar en cuanto el Rey Jacobo I diera comienzo a las sesiones parlamentarias. No obstante la conspiración fue desvelada a un ministro inglés por una carta anónima y tras diversas inspecciones alrededor del Parlamento, Fawkes fue descubierto saliendo de la bodega en la que se almacenaba el explosivo y detenido. Sometido a tortura solo reveló los nombres de los implicados que ya eran conocidos por las autoridades o que habían muerto y tras un juicio donde se conocía de antemano la sentencia fue condenado a muerte y ejecutado en Londres el 31 de Enero de 1606.


Durante siglos se ha conmemorado cada 5 de Noviembre el fracaso de la “Conspiración de la Pólvora” con grandes fuegos artificiales y hogueras en las que se quemaban muñecos con una máscara de Guy Fawkes, no obstante en la actualidad dicha conmemoración ha decaído por el marcado carácter anticatólico militante que había terminado por adquirir.


Esta es la historia pura y simple de Guy Fawkes, el cual habría quedado relegado a unas líneas en cualquier texto escolar de historia de no haber sido porque en la década de los años ochenta del pasado siglo la publicación de una novela gráfica compuesta de diez cómics, escrita por el guionista Allan Moore e ilustrada por el dibujante David Lloyd y titulada “V de Vendetta” resucitara al personaje para enfrentarlo como un superhéroe similar a los de la factoría Marvel a un estado totalitario implantado en la Gran Bretaña. Si bien es cierto que tanto Moore como Lloyd afirmaron que se habían inspirado en Guy Fawkes por ser éste el personaje más conocido de todo el Reino Unido no deja de ser curioso que el héroe de “V de Vendetta” sea precisamente un personaje que ya en el momento mismo de la publicación de la novela podía ser calificado por las modernas mentalidades de “integrista y fanático católico”.


Actualmente la novela “V de Vendetta” sigue editándose con éxito sobre todo después de que en el año 2006 se estrenara la película del mismo título y Fawkes ha dado un paso hacia su resurrección e inmortalidad al convertirse en icono de todos aquellos que muestran su indignación frente a los abusos del poder y la tiranía de la oligarquía económica liberal y es que, católico o no o tal vez precisamente por serlo, el Fawkes histórico no dejó de ser en el tiempo en que le tocó vivir un rebelde justiciero que se enfrentó a un régimen despótico que no respetaba a las minorías a las que obligó a reivindicar por la vía insurreccional los derechos y las libertades que se les negaba desde la legalidad.


martes, 22 de febrero de 2011

REVUELTAS EN EL MUNDO ÁRABE

Desde que hace poco más de mes y medio se iniciaran en Tunez las protestas populares que culminaron con la huída del país del presidente Ben Alí, la explosión social se ha extendido por todo el mundo árabe, desde Marruecos a Irán, generando ríos de tinta en todos los medios oficiales de Occidente que dejan entrever más temor y preocupación que cualquier otra cosa.


Estas protestas populares que se suceden en todo el Mundo Árabe han demostrado no poseer un claro objetivo ideológico porque se están produciendo tanto en estados manifiestamente pro-occidentales y aliados de Estados Unidos (Tunez, Egipto) como en estados “revolucionarios árabes” o de “Socialismo árabe” (Libia), antaño aliados de la extinta Unión Soviética y, realmente, se dirigen más contra la galopante y manifiesta corrupción político-económica de la casta gobernante en cada uno de estos estados que a favor de la instauración de un régimen político similar a lo que en Europa se considera un régimen democrático, siendo por tanto protestas más sociales que políticas.


Igualmente se han producido protestas en Iran y en Bharein, aunque las mismas parecen que están muy lejos de desestabilizar a sus respectivos gobiernos existiendo la posibilidad de que tengan unos orígenes diferentes y menos espontáneos que las producidas en el Norte de África, pudiéndose atribuir las protestas en Irán a maniobras desestabilizadoras de algún servicio secreto y las de Bharein a un enfrentamiento étnico entre la mayoría Chií y la minoría gobernante Suní. No obstante, resulta extremadamente curioso e insuficientemente analizado en Occidente que ninguna protesta se haya producido en estados que, de forma pública, publicada y conocida, están extremadamente lejos de ser unos “paraísos de libertades” y que vulneran sistemáticamente los Derechos Humanos aplicando la Sharía o Ley Islámica como son Arabia Saudí, Dubai o los Emiratos Árabes Unidos.


Lo cierto es que estos movimientos populares musulmanes no son ideológicamente homogéneos y en ellos existe una confluencia accidental de intereses individuales y colectivos que, en caso de triunfo, les puede hacer imprevisibles. Así, por ejemplo en las protestas egipcias se ha podido observar a manifestantes que ondeaban la bandera del Partido Comunista Egipcio al lado de aquellos que pretendían la restauración del régimen monárquico.


Esta heterogeneidad ideológica puede llevar a dos resultados negativos y desesperanzadores:


El primero de estos resultados no deseable es que el régimen político contra el que se han producido los levantamientos populares prescinda de sus viejos líderes visibles mandándolos al exilio o haciéndoles comparecer en juicios sumarios y la clase dirigente de dichos regímenes, participando de la máxima Lampedusiana de “cambiarlo todo para que todo siga igual”, utilice las discrepancias que, sin duda, surgirán entre los líderes populares para reconducir el movimiento popular hacia el apoyo a un nuevo liderazgo que en realidad practicará una política continuista.


El segundo resultado negativo sería que, la heterogeneidad ideológica permita que el grupo mejor organizado y con las ideas más claras, aunque no sea el mayoritario, termine representando la totalidad de la protesta y la encauce hacia sus propios fines particulares tal y como sucedió en Irán en 1978 con las protestas contra el régimen del Shah que, siendo originariamente unas protestas heterogéneas en la que participaron liberales, progresistas y hasta comunistas pro-soviéticos, terminaron siendo capitalizadas por los clérigos islámicos y culminaron con la instauración de una República Islámica. Hay que tener en cuenta y muy presente que, hoy por hoy, los grupos políticos opositores más organizados tanto en el Magreb como en todo el mundo musulmán son los grupos confesionales islámicos por lo que no se puede descartar una repetición de lo sucedido en Irán en el año 1978.


Aunque los movimientos populares en los países árabes han sido alegremente acogidos por distintos sectores sociales europeos, especialmente por los más progresistas, lo cierto es que es demasiado pronto para hacer un balance positivo de los mismos siendo lo más aconsejable y lo más prudente guardar por el momento cierta distancia y permanecer atentos ante las posibles derivas que los mismos puedan tomar en el futuro.


martes, 8 de febrero de 2011

ISLANDIA: LA REVOLUCIÓN SILENCIADA

Recientemente nos han sorprendido los acontecimientos de Túnez que han desembocado en la huida del tirano Ben Alí, tan demócrata para occidente hasta anteayer y alumno ejemplar del FMI. Sin embargo, otra “revolución” que tiene lugar desde hace dos años ha sido convenientemente silenciada por los medios de comunicación al servicio de las plutocracias europeas.

Ha ocurrido en la mismísima Europa (en el sentido geopolítico), en un país con la democracia probablemente más antigua del mundo, cuyos orígenes se remontan al año 930, y que ocupó el primer lugar en el informe de la ONU del Índice de Desarrollo Humano de 2007/2008. ¿Adivináis de qué país se trata? Estoy seguro de que la mayoría no tiene ni idea, como no la tenía yo hasta que me he enterado por casualidad (a pesar de haber estado allí en el 2009 y el 2010). Se trata de Islandia, donde se hizo dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su execrable política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.

Y todo ello de forma pacífica: a golpe de cacerola, gritos y certero lanzamiento de huevos. Esta ha sido una revolución contra el poder político-financiero neoliberal que nos ha conducido hasta la crisis actual. He aquí por qué no se han dado a conocer apenas estos hechos durante dos años o se ha informado frívolamente y de refilón: ¿Qué pasaría si el resto de ciudadanos europeos tomaran ejemplo? Y de paso confirmamos, una vez más por si todavía no estaba claro, al servicio de quién están los medios de comunicación y cómo nos restringen el derecho a la información en la plutocracia globalizada de del Planeta.


Esta es, brevemente, la historia de los hechos:


A finales de 2008, los efectos de la crisis en la economía islandesa son devastadores. En octubre se nacionaliza Landsbanki, principal banco del país. El gobierno británico congela todos los activos de su subsidiaria IceSave, con 300.000 clientes británicos y 910 millones de euros invertidos por administraciones locales y entidades públicas del Reino Unido. A Landsbanki le seguirán los otros dos bancos principales, el Kaupthing el Glitnir. Sus principales clientes están en ese país y en Holanda, clientes a los que sus estados tienen que reembolsar sus ahorros con 3.700 millones de euros de dinero público. Por entonces, el conjunto de las deudas bancarias de Islandia equivale a varias veces su PIB. Por otro lado, la moneda se desploma y la bolsa suspende su actividad tras un hundimiento del 76%. El país está en bancarrota.

El gobierno solicita oficialmente ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI), que aprueba un préstamo de 2.100 millones de dólares, completado por otros 2.500 millones de algunos países nórdicos.


Las protestas ciudadanas frente al parlamento en Reykjavik van en aumento. El 23 de enero de 2009 se convocan elecciones anticipadas y tres días después, las caceroladas ya son multitudinarias y provocan la dimisión del Primer Ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno (y único que yo sepa) que cae víctima de la crisis mundial.


El 25 de abril se celebran elecciones generales de las que sale un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por la nueva Primera Ministra Jóhanna Sigurðardóttir.


A lo largo del 2009 continúa la pésima situación económica del país y el año cierra con una caída del PIB del 7%.

Mediante una ley ampliamente discutida en el parlamento se propone la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, suma que pagarán todas las familias islandesas mensualmente durante los próximos 15 años al 5,5% de interés. La gente se vuelve a echar a la calle y solicita someter la ley a referéndum. En enero de 2010 el Presidente, Ólafur Ragnar Grímsson, se niega a ratificarla y anuncia que habrá consulta popular.

En marzo se celebra el referéndum y el NO al pago de la deuda arrasa con un 93% de los votos. La revolución islandesa consigue una nueva victoria de forma pacífica.

El FMI congela las ayudas económicas a Islandia a la espera de que se resuelva la devolución de su deuda.

A todo esto, el gobierno ha iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la crisis. Comienzan las detenciones de varios banqueros y altos ejecutivos. La Interpol dicta una orden internacional de arresto contra el ex-Presidente del Kaupthing, Sigurdur Einarsson.

En este contexto de crisis, se elige una asamblea constituyente el pasado mes de noviembre para redactar una nueva constitución que recoja las lecciones aprendidas de la crisis y que sustituya a la actual, una copia de la constitución danesa. Para ello, se recurre directamente al pueblo soberano. Se eligen 25 ciudadanos sin filiación política de los 522 que se han presentado a las candidaturas, para lo cual sólo era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas. La asamblea constitucional comenzará su trabajo en febrero de 2011 y presentará un proyecto de carta magna a partir de las recomendaciones consensuadas en distintas asambleas que se celebrarán por todo el país. Deberá ser aprobada por el actual Parlamento y por el que se constituya tras las próximas elecciones legislativas.

Y para terminar, otra medida “revolucionaria” del parlamento islandés: la Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación (Icelandic Modern Media Initiative), un proyecto de ley que pretende crear un marco jurídico destinado a la protección de la libertad de información y de expresión. Se pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protejan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística; el infierno para EEUU y el paraíso para Wikileaks.


Pues esta es la breve historia de la Revolución Islandesa: dimisión de todo un gobierno en bloque, nacionalización de la banca, referéndum para que el pueblo decida sobre las decisiones económicas trascendentales, encarcelación de responsables de la crisis, reescritura de la constitución por los ciudadanos y un proyecto de blindaje de la libertad de información y de expresión.


¿Se nos ha hablado de esto en los medios de comunicación europeos? ¿Se ha comentado en las repugnantes tertulias radiofónicas de politicastros de medio pelo y mercenarios de la desinformación? ¿Se han visto imágenes de los hechos por la TV?

Claro que no. Debe ser que a los Estados Unidos de Europa no les parece suficientemente importante que un pueblo coja las riendas de su soberanía y plante cara al rodillo neoliberal. O quizás teman que se les caiga la cara de vergüenza al quedar una vez más en evidencia que han convertido la democracia en un sistema plutocrático donde nada ha cambiado con la crisis, excepto el inicio de un proceso de socialización de las pérdidas con recortes sociales y precarización de las condiciones laborales. Es muy probable también que piensen que todavía quede vida inteligente entre sus unidades de consumo, que tanto gustan en llamar ciudadanos, y teman un efecto contagio. Aunque lo más seguro es que esta calculada minusvaloración informativa, cuando no silencio clamoroso, se deba a todas estas causas juntas.

Algunos dirán que Islandia es una pequeña isla de tan sólo 300.000 habitantes, con un entramado social, político, económico y administrativo mucho menos complejo que el de un gran país europeo, por lo que es más fácil organizarse y llevar a cabo este tipo de cambios. Sin embargo es un país que, aunque tienen gran independencia energética gracias a sus centrales geotérmicas, cuenta con muy pocos recursos naturales y tiene una economía vulnerable cuyas exportaciones dependen en un 40% de la pesca.


También los hay que dirán que han vivido por encima de sus posibilidades endeudándose y especulando en el casino financiero como el que más, y es cierto. Igual que lo han hecho el resto de los países guiados por un sistema financiero liberalizado hasta el infinito por los mismos gobiernos irresponsables y suicidas que ahora se echan las manos a la cabeza. Yo simplemente pienso que el pueblo islandés es un pueblo culto, solidario, optimista y valiente, que ha sabido rectificar echándole dos cojones, plantándole cara al sistema y dando una lección de democracia al resto del mundo.


El país ya ha iniciado negociaciones para entrar en la Unión Europea. Espero, por su bien y tal y como están poniéndose las cosas en el continente con la plaga de farsantes que nos gobiernan, que el pueblo islandés complete su revolución rechazando la adhesión. Y ojala ocurriera lo contrario, que fuera Europa la que entrase en Islandia, porque esa sí sería la verdadera Europa de los pueblos.

Pedro Zabala

martes, 11 de enero de 2011

“EL CEMENTERIO DE PRAGA” de Umberto Eco

“El Cementerio de Praga” es el título de la última novela escrita por el autor italiano Umberto Eco, la cual, a pesar de ser muy esperada, no deja de ser poco original y bastante decepcionante.

Desde que escribiera “El Nombre de la Rosa”, Umberto Eco parece haber encontrado en el misterio histórico un filón para su producción literaria que fue continuada por “El Péndulo de Foucault”, novela en la que, curiosamente, viene a criticar la literatura que tiene por objeto el esoterismo y la teoría de la conspiración afirmando que la misma existe por constituir un importante negocio editorial.


Es dentro de ese “gran negocio editorial” en la que se ha de encuadrar “El Cementerio de Praga”, novela que narra la historia de un tunante y falsificador, el capitán Simonini, que obsesionado por los judíos y reclutado por diversos servicios secretos europeos termina redactando, a base de plagios, invenciones y falsedades, lo que serán “Los Protocolos de los Sabios de Sión”.


Aunque “El Cementerio de Praga” es una novela entretenida no deja de basarse en una temática ya muy manida y muy explotada, desde que, entre los años 1797 y 1799, el Abate Baurrel publicara su conocida y documentada “Memoria para Servir a la Historia del Jacobinismo” en la cual se defiende la existencia de una conspiración masónica para acabar con la monarquía y con la Iglesia Católica. Con el tiempo, a la teoría conspirativa del Abate Baurrel que implicaba solamente a las sociedades secretas (principalmente a los Iluminados de Baviera y a la Masonería) se le fueron añadiendo otros protagonistas como los judíos o los bolcheviques dando origen al conocido “Complot Judeo-Masónico-Comunista” tan utilizado en la propaganda política de la primera mitad del Siglo XX y cuya gestación constituye el argumento principal de esta novela de Umberto Eco.

Realmente “El Cementerio de Praga” de Umberto Eco constituye una enciclopedia novelada de hechos y personajes históricos que con sus trabajos literarios y periodísticos colaboraron en la creación o en la difusión de la obra cumbre del antisemitismo: “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. Así, el protagonista de la novela; el ficticio capitán Simonini, se relaciona a lo largo de la misma con Léo Táxil, el Doctor Bataille, Hermann Goedesche o Eduard Drumont con los que colabora para la creación de un informe definitivo que probará la existencia de la conspiración judía y que realmente no es más que una invención en la que se plagia pasajes de “Joseph Balsamo” de Dumas, de “El Misterio de las Personas” de Eugenio Sue y, sobre todo, de el “Diálogo en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu” de Maurice Joly.

“El Cementerio de Praga” recrea la sociedad europea de mediados del Siglo XIX con sus inquietudes políticas, sociales y su gusto incipiente por las ciencias ocultas y esotéricas, debiendo Umberto Eco mucho, tal vez demasiado, a autores anteriores.

Tal vez el mayor logro literario de “El Cementerio de Praga” consiste en cierta posible provocación al lector por parte de su autor, porque si en 1921 el diario “Times” puso de manifiesto la falsedad de “Los Protocolos de los Sabios de Sión” al mostrar las coincidencias de estos con “El Diálogo en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu” de Maurice Joly; tal vez Umberto Eco ha buscado que sus lectores busquen y descubran las coincidencias existentes entre la misa negra a la que asiste el protagonista, el capitán Simonini, con la misa negra descrita por Karl Joris Huysmans en su novela “Allá Lejos”.


“El Cementerio de Praga” de Umberto Eco en definitiva no es más que una novela entretenida muy apropiada para lectores de perfil medio-bajo que deseen espantar el tedio durante el trayecto de un viaje no justificando en modo alguno las grandes expectativas con las que se esperaba esta novela del autor italiano.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

EL FACTURAZO ENERGÉTICO

Lo inteligente este fin de año sería comenzar a celebrarlo a eso de las siete de la tarde para concluir, tomándose las uvas sobre las doce menos cuarto procediendo inmediatamente después a apagar las luces y a encender unas románticas velas porque, como todos saben ya, nada más entrar en el año 2011 el precio de la luz se incrementa casi un diez por ciento mientras que el del gas subirá casi un tres por ciento.

El incremento del precio de la energía es notablemente superior al incremento del Índice de Precios al Consumo y responde a dos cuestiones importantes: la primera, evidentemente, es el deseo y la necesidad de llenar unas arcas públicas que están absolutamente vacías tras años de despilfarro y la segunda es reflejar en la factura que paga el consumidor el precio real de producción de una energía que, hasta ahora, venía siendo mínimamente subvencionada por el Estado, aunque tal subvención no constituía ningún obsequio para los ciudadanos porque el modelo energético que tenemos, el cual se basa en formas de producción de electricidad muy caras, fue, tan libre como erróneamente; adoptado por los sucesivos gobiernos sin contar con nadie.

No obstante, siendo para todos perjudicial el incremento del precio de la luz y del gas un diez y un tres por ciento respectivamente, lo peor de todo es que, a pesar de tantos derechos nominalmente reconocidos a los consumidores, tal subida se va a efectuar maquinal y solapadamente con carácter retroactivo aplicándose la misma, aproximadamente, desde el mes de Junio del 2010 porque las suministradoras energéticas llevan meses sin leer los contadores de millones de hogares españoles facturando en base solo a consumos estimativos por lo que, en este mes de Enero, cuando se proceda a la lectura y se facture en base al consumo real de energía, se aplicarán los incrementos establecidos a consumos de energía correspondientes a meses anteriores a la entrada en vigor de los mismos lo que supone que las “tan grandes e insignes empresas banderas de la economía española” van a utilizar prácticas más propias de los golfillos protagonistas de nuestra literatura picaresca que de empresas mercantiles serias que aspiran a ser competitivas.

Los ciudadanos de este país tienen el derecho y el deber de saber que la subida de la electricidad y del gas es consecuencia de la ausencia de un “Plan Energético Nacional” realista y eficaz que ningún gobierno ha querido realizar en los últimos treinta años así como de la inexistencia de un único gran sector energético público que evite que el calor de los hogares españoles en el frío invierno dependa de las caprichosas fluctuaciones del libre mercado. Así pues, una vez más, las consecuencias de la falta de previsión de quienes, por los cargos políticos y administrativos que ostentan, tienen la obligación de tenerla la van a pagar los pobres ciudadanos que vienen sufriendo en silencio una sucesión de malos gobiernos.

El incremento general de los precios que tendrá lugar el uno de Enero próximo y que no solo afecta a la electricidad y al gas sino que también se extiende a los transportes públicos unido a la congelación de las pensiones, a la supresión de la ayuda familiar a los parados y a la reducción de los salarios (no solo de funcionarios) que se prevé en un futuro muy próximo llevará a la población de nuestro país a una irremediable pérdida de poder adquisitivo y a un empobrecimiento generalizado que ya no puede ni debe imputarse exclusivamente a la mala gestión del presente gobierno sino que debe atribuirse por completo a la ineficacia y a la corrupción de todo el régimen imperante en nuestro país.

martes, 19 de octubre de 2010

MADRID: VILLA COMUNERA

La llamada España de las Autonomías, que más bien son satrapías, creadora de dislates geográficos e históricos solo serviles a familiares intereses de neos caciques locales, ignora y desea ignorar el hecho incuestionable de que la hoy ciudad de Madrid, mucho antes de ser Corte, fue Villa Comunera quedando su adhesión a la Santa Junta de Ávila en 1520 y su aportación al ejército comunero de un centenar de infantes y cuarenta caballeros (aportación nada desdeñable si consideramos que el Madrid de 1520 tenia menos población que la propia Segovia) no solo manifestada en los libros históricos y en los documentos que de aquélla época se guardan y sino en el nombre mismo de muchas de sus más céntricas y famosas calles y plazas.


Así es de citar la muy céntrica y populosa calle “Carretas” que antes de ser zona tan transitada y, durante un tiempo no muy lejano, de tan mala fama; fue donde se dio el primer levantamiento comunero de la Villa madrileña tomando su nombre de las barricadas que con las carretas de los hortelanos de las huertas próximas se formaron contra las huestes imperiales obedientes al regidor de la ciudad logrando su retirada y la adhesión definitiva de Madrid a la Causa Comunera.


Pero más aún que la precitada “calle Carretas” es famosa la mundialmente conocida “Puerta del Sol”; lugar donde al poco tiempo de la expulsión del poder Austro-Flamenco de la villa se levantó un fortín comunero en cuya puerta destacaba pintado un Sol de donde toma el nombre que ha conservado hasta hoy la madrileña plaza de la que dicen que parten todos los caminos.


Y ahora viene la manipulación histórica sustentada por los sátrapas autonómicos en general y los madrileños en particular que es la ocultación y el fomento del olvido de la Castellanidad de Madrid. Así los madrileños tenemos que acatar la festividad del 2 de Mayo en vez de concurrir a una fiesta puramente castellana el 23 de Abril, fecha en que por cierto, además de conmemorar la Batalla de Villalar se conmemora el fallecimiento, en 1616; del mayor escritor en habla castellana de todos los tiempos, don Miguel de Cervantes Saavedra.


El 2 de Mayo, al conmemorarse la declaración de guerra a la Francia Napoleónica, por el Alcalde de Móstoles, Don Andrés Torrejón, debería ser una fiesta nacional pues es una de las pocas fechas en la historia de nuestro común país en las que se puede conmemorar un hecho de todos los pueblos de Las Españas contra un extranjero mancillador de nuestro suelo y de nuestras libertades. Más no debería ser una fiesta exclusivamente madrileña pues en primer lugar no hubo un esfuerzo exclusivamente madrileño ni castellano contra el tirano francés sino que en la lucha participaron todos los demás pueblos de Las Españas y a quien esto ponga en duda, recuérdesele las batallas del Bruch y de Vitoria o las de Bailen y Zaragoza y en segundo lugar porque con la festividad del 2 de Mayo como conmemoración exclusivamente madrileña se pretende diluir la castellanidad de la Villa y mermar el espíritu castellano de sus habitantes.


Así pues, Madrid, debe volver a reintegrarse en la geografía política de una única castilla sin mutilaciones territoriales que en honor a sus antiguas tradiciones otorgue su legítimo derecho a formar una comunidad propia a los leoneses de los cuales adquirió castilla su condición, primero de condado independiente y posteriormente de reino, pues como reitera un popular refrán castellano “de bien nacidos es ser agradecidos”.


¡¡¡UNIDAD PARA CASTILLA!!!

¡¡¡LIBERTAD PARA LEÓN!!!


martes, 14 de septiembre de 2010

REFORMA LABORAL Y HUELGA GENERAL

La grave crisis económica que padecemos ha hecho que el gobierno socialista tome unas medidas que, no siendo ni las únicas ni las mejores que podían adoptarse, hacen recaer exclusivamente sobre las espaldas de los trabajadores las consecuencias de la misma.


Como ya dijimos en su momento, una crisis económica no es más que una manifestación de darwinismo que significa un reajuste en la economía y en los mercados eliminando a las empresas que, por una falta de adaptación a las circunstancias, dejan de ser competitivas; por lo que no es justo hacer recaer en los trabajadores, marginados no solo de la participación en los beneficios durante los tiempos de bonanza económica sino también de toda participación en la estructuración y planificación del modelo productivo, la responsabilidad de salvar la situación.


La actual reforma laboral decretada por el gobierno y que es la segunda impuesta a los trabajadores por un gobierno socialista (la primera fue en el año 1988) solo es un paso más para el progresivo y, desde la perspectiva de la globalización capitalista, imprescindible desmantelamiento del estado social del bienestar. En este sentido es de indicar que todas las reformas laborales puestas en marcha hasta ahora han significado un retroceso en los derechos de los trabajadores que, a pesar de las protestas iniciales, se han ido consolidando al tiempo que han terminado por ser aceptadas por los mismos representantes de los trabajadores.


La reforma laboral aprobada por el Congreso de los Diputados el día 10 de Septiembre del 2010 unida a las medidas económicas urgentes adoptadas en Mayo pasado (que significaban la reducción del cinco por ciento en los sueldos de los funcionarios, la subida del IVA y la congelación de las pensiones) y a los comentarios sobre la “necesaria” reforma de las pensiones muestran una clara tendencia hacia el modelo social que en un futuro no muy lejano se pretende implantar para hacer competitiva a la economía europea en general y a la española en particular en un mundo globalizado y que terminará por eliminar prácticamente todos los derechos sociales que hasta hace poco se proclamaban como universales acercándonos al modelo socio-laboral asiático. La gran cuestión de la economía occidental, la gran pregunta económica que ronda en el aire y que ningún dirigente político se atreve a formular en alto, es ¿Cómo puede competir una economía que presenta costes sociales aunque sean mínimos (la occidental) con una economía que no tiene coste social alguno (la asiática en general y la china en particular)? La respuesta a dicha pregunta es sencilla: eliminando esos costes sociales.


Hoy por hoy ni los trabajadores españoles ni los europeos aceptarían sumisamente la eliminación inmediata y de un plumazo de derechos sociales significativos cuanto más la desaparición de todo derecho social. Así pues, el método adoptado por la clase dirigente occidental, dentro del cual se encuadrarían tanto la actual reforma laboral como las anteriores y las futuras, no solo consiste en ir reduciendo poco a poco los derechos de los trabajadores, -porque la experiencia de las últimas décadas les ha demostrado que toda medida restrictiva de derechos puede ser contestada en caliente pero, con el transcurso del tiempo, la contestación se diluye para terminar desapareciendo con un nuevo ciclo expansivo de la economía-; sino también en hacer que las generaciones venideras se vayan olvidando, mediante la aplicación de técnicas de ingeniería social, de los ciento cincuenta años de lucha del Movimiento Obrero cuyos logros serán totalmente liquidados con la culminación del proceso globalizador.


Evidentemente contra la Reforma Laboral, la cual constituye un apunte imperfecto pero premonitorio de lo que ha de venir, es imprescindible movilizarse y, siendo muy dudoso que consiga la retirada de la misma y no sea más que una muestra de autojustificación existencial de unos sindicatos institucionalizados y pequeño burgueses, APOYAR LA HUELGA GENERAL convocada para el día 29 de Septiembre del 2010, pero teniendo muy claro que las verdaderas reivindicaciones sociales comenzarán el día después de la misma con la reorganización de un movimiento obrero verdaderamente reivindicativo y que, alejado de la figura del pequeño Oliver Twist a la que nos tienen acostumbrados los actuales sindicatos, no suplique con la gorra en la mano “por favor, señor, me gustaría un poco más” ni claudique jamás ante el poder político o económico.


martes, 15 de junio de 2010

UNIDOS POR LA MÚSICA, SEPARADOS POR LA LETRA

Cuando el eminente actor, humorista y filósofo Groucho Marx sentenció que “la Justicia militar es a la Justicia, lo que la música militar es a la música” tuvo sin duda la pretensión de atacar, utilizando uno de sus famosos juegos de palabras, las instituciones creadas por las leyes marciales en tiempos de guerra más que criticar las composiciones musicales de inspiración o contenido militar pues, como persona culta que era, no podía ignorar que importantes piezas musicales contemporáneas tuvieron su origen en acciones o en jefes militares como es el caso de la conocida Marcha Radetzky compuesta en 1848 por Johan Strauss (Padre) en honor del Mariscal del mismo apellido y que anualmente resuena en el Teatro de la Ópera de Viena al final del tradicional Concierto de Año Nuevo. Lo que probablemente sí ignoraba Groucho Marx, al igual que la mayoría de la gente, es que algunos himnos de los más conocidos guardan una historia que por desconocida no deja de ser curiosa y merecedora de ser desvelada.

En la historia de las distintas guerras civiles que han asolado los estados europeos en los últimos doscientos años, se da el caso de que melodías compuestas por o para uno de los ejércitos contendientes tuvieran tanto éxito entre el pueblo y fueran de tan común gusto y agrado que, modificando la letra, fueran también utilizadas como himno por el bando contrario.

El primer ejemplo de tal afirmación es el caso de “La Marsellesa”. Compuesta por el capitán de ingenieros Claude Joseph Rouget de Lisle en 1792 y titulada originariamente como “Chant de guerre pour l'armée du Rhin (Canto de guerra para el ejército del Rin) fue cantada por primera vez por su autor el 24 de Abril de 1792 en la casa del alcalde de Estrasburgo. El éxito de este himno fue tal que el joven médico y futuro general del ejército en Egipto, Francois Mireur, que había oído el himno durante unos funerales oficiales en Montpellier y que se encontraba en Marsella organizando los batallones de los voluntarios de Marsella lo presentó a sus tropas con el nombre de “Chant de guerre aux armées des frontières” (Canto de Guerra para los Ejércitos de las Fronteras) obligando a que todos los soldados lo aprendieran y lo adoptaran como canción de marcha y de este modo, entonando a pleno pulmón el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle, entraron en Paris el 30 de Julio de 1792 rebautizando los parisinos de forma definitiva “el Canto de guerra para el ejército del Rin” como “La Marsellesa”, nombre con el que hoy es conocido universalmente.

Durante todo el periodo de la Revolución Francesa “La Marsellesa” fue una canción muy popular entonada habitualmente por civiles y militares, llegando Napoleón a afirmar que “Esta música nos ahorrará muchos cañones”, pero fue al iniciarse la Guerra de la Vendee (1793-1796) que enfrentó al pueblo católico y monárquico de Vendee y Bretaña con las ideas antirreligiosas y republicanas que desde el centralismo de París se irradiaban a todo el mundo cuando se pudo constatar el enorme éxito de la melodía al ser adoptado también como himno por el Ejército Católico y Real cambiando la letra y siendo conocida entre las filas reales como “La Marselleise blanc” (La Marsellesa Blanca) cuya letra es:

Allons, armées catholiques, (Adelante, ejércitos católicos)
Le jour de gloire est arrivé: (El día de la gloria ha llegado:)
Contre nous de la République (Contra nosotros la República)
L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.)
L'étendard sanglant est levé. (La bandera ensangrentada esta levantada.)
Ontondez-ve, dans quiès campagnes ( ¡Escuchad en los campos)
Les cris impurs do scélérats ! (Los gritos impuros de los malvados!)
Gle venant jusque dans nos bras, (Ellos vienen hasta nuestros brazos,)
Prondre vos feilles et vos femmes. (A degollar a nuestros hijos y mujeres)

Aux armes Vendeens! (¡A las armas Vendeanos!)
Formez vos bataillons; (Formad vuestros batallones;)
Marchez, marchez (Marchemos, marchemos)
Le sang dos blues (La sangre de los azules)
Rogira vos seillaons! ( Regará nuestro suelo.)

Dicha letra contrasta mínimamente con la letra republicana que reza así:

Allons enfants de la patrie ( Adelante hijos de la patria)
Le jour de gloire est arrivé! (El día de gloría ha llegado)
Contre nous de la tyrannie ( Contra nosotros la tiranía)
L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada)
L'étendard sanglant est levé! (La bandera ensangrentada esta levantada)
Entendez-vous dans les campagnes (Escuchad en los campos)
Mugir ces féroces soldats? (Gritar a los feroces soldados)
Ils viennent jusque dans vos bras (Ellos vienen a nuestros brazos)
Ecorger nos fils, et nos compagnes, ( A degollar a nuestros hijos y compañeras)

Aux armes citoyens! ( ¡A las armas ciudadanos)
Formez vos bataillons! (Formad vuestros batallones!)
Marchons, marchons, (Marchad, marchad,)
Qu’un sang impur abreuve à nos sillons! (Que una sangre impura inunde nuestro suelo.)

Años más tarde, y ya en el siglo XIX, se produce en España un hecho similar. En 1837, durante la Primera Guerra Carlista, los liberales prepararon una gran ofensiva que partiendo de Donostia despejase las inmediaciones de la capital guipuzcoana de toda presencia carlista. La punta de lanza de tal ofensiva iba a ser la Legión Auxiliar Británica que apoyada por varios regimientos cristinos avanzó hasta el Monte Oria (Oriamendi en Euskera) con la intención de ocuparlo cuando se produjo la contraofensiva de las tropas carlistas al mando del Infante Don Sebastian, hijo de la Princesa de Beira y, por tanto, hijastro de Carlos V; que logró ocupar a punta de bayoneta el Oriamendi, siendo tal la fuerza y fiereza de la carga carlista que los liberales tuvieron que huir (perdiendo vidas, armas, bagajes y calzones) hasta Donostia donde solo la intervención de los cañones de la Armada Británica impidió que la ciudad fuera liberada por el Ejército Real de Carlos V. En la fuga, más que retirada; el ejército liberal perdió textualmente “hasta los papeles” encontrándose entre ellos la partitura de una marcha compuesta por un músico inglés desconocido y arreglada por un liberal donostiarra que, una vez interpretada por una banda carlista, fue acogida con tal entusiasmo por los voluntarios de Carlos V que le pusieron letra para conmemorar aquella victoria sobre los liberales en el Oriamendi siendo su original y primera letra en vasco la que sigue:

Gora Jainko maite maitea (Viva Dios Amado)
Z
agun denon jabe. (Tengámoslo todos por dueño)
Gora España ta Euskalerria (Viva España y Euskalherria)
Ta bidezko errege. (Y el Rey de todos.)
Maite degu Euskalerria, (Amamos a Euskalherria,)
Maite bere Fuero zarrak, (Amamos sus viejos Fueros)
Asmo ontara jarriz daude (A esta idea están orientadas)
Beti Karlista indarrak. ( Siempre las fuerzas Carlistas)
Gora Jaungoiko illezkor!!! ( ¡¡¡Viva Dios Inmortal)
Gora euskalduna, (Viva el Euskaldun)
Audo ondo Españia-ko (Que tiene bien)
Errege bera duna!!! (El mismo Rey de España!!!)

Posteriormente y atendiendo al enorme éxito del himno se hizo una adaptación musical del mismo para que pudiera ser cantado en castellano por los carlistas de todas las nacionalidades con letra de don Ignacio Baleztena Azcárate y arreglos musicales de don Silvano Cervantes siendo su única y auténtica letra la que sigue:

Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.
Lucharemos todos juntos
Todos juntos en unión
Defendiendo la bandera
De la Santa Tradición. (bis)
Cueste lo que cueste
Se ha de conseguir
Venga el rey de España
A la corte de Madrid. (bis)
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharon nuestros padres.
Por Dios, por la patria y el Rey
Lucharemos nosotros también.

Por último citaremos el extraordinario caso de la hermosa marcha militar “A la Glorie de la Patrie” compuesta a principios de los años veinte del siglo pasado por los exilados rusos que habían formado parte de los ejércitos blancos y que, por tanto, eran furibundos anticomunistas. En un principio la marcha era instrumental sin letra alguna pero posteriormente se le añadió una letra en francés que hacía mención al ejército de voluntarios formado por el General Denikin en 1918 para luchar contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa de 1918 a 1921. La belleza de la melodía propició que se hiciera tan popular que el propio ejército francés la adaptó como marcha propia, pero no fue hasta 1941, con el ataque a la URSS por parte de la Alemania Nazi, cuando “A la Glorie de la Patrie” trascendió lo ideológico y con los lógicos cambios de letra y arreglos musicales dio lugar al “Himno de los Partisanos Rojos”. Es una pena que no podamos aportar las letras para el general conocimiento, pero se puede escuchar la versión original de los veteranos de los ejércitos blancos en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=qDEkLplpzwo&feature=related y la posterior versión soviética en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=WBc-4UQSDM8&feature=related

Al ser la música una parte importante de la cultura colectiva es indudable que el conocimiento de las anécdotas histórico-musicales que anteceden serán de interés para nuestros lectores y les harán reflexionar sobre el hecho de que la música une a los pueblos aún en las situaciones más violentas y extremas.

lunes, 8 de febrero de 2010

CON ANIMUS JOCANDI: ¿COBRARÁ LA SGAE A AZNAR?

No hace mucho el expresidente del gobierno don José María Aznar se permitía afirmar, refiriéndose al actual presidente del gobierno don José Luis Rodríguez Zapatero, que “nunca nadie ha hecho TANTO daño en TAN POCO tiempo” y es que la derecha conservadora española tan huérfana y desorientada desde que falleciera el invicto general en superlativo no ha hecho otra cosa que buscar ancestros y lideres a los que emular y a los que plagiar.


Hace ya varias décadas, cuando la derecha que representa el Partido Popular trataba de demostrar su vinculación y lealtad a la máxima magistratura del estado, se identificó con la vida, obra y milagros del restaurador de la dinastía alfonsina e instaurador de la oligarquía y del caciquismo como forma de gobierno de nuestro país, don Antonio Cánovas del Castillo, no regateándole homenajes, conferencia y ediciones de libros sobre tan nefasto político.


Años después, cuando se produjo la reconversión política (que no industrial ni intelectual) de la entonces Alianza Popular mudándose en Partido Popular, la búsqueda del centro político les llevo a elogiar, de la mano de don Federico Jiménez Losantos, al presidente de la II República, don Manuel Azaña, volviendo a organizar conferencias y simposium sobre la figura del líder republicano que fue elevado a los más altos altares de la intelectualidad para veneración de los mismos que durante la vida del mismo le llamaban “el tío verrugas” y hacían circular por calles y cafés los chistes de peor gusto sobre su persona.


Ahora, en el momento presente, y desde que en unas vacaciones estivales don José María Aznar confesase a la prensa que entre los libros que portaría para leer en su tiempo de asueto se encontraban las “Memorias de la II Guerra Mundial” del Primer Ministro británico Winston Churchill, parece ser que tal personaje es el inspirador de modos y modas en el triunfal icono y esperanza última del Partido Popular en el que se ha convertido el señor Aznar.


De hecho, si se observan con ligera atención las imágenes aparecidas en televisión en las que don José María Aznar pronuncia la lapidaria frase “Nunca nadie ha hecho TANTO daño en TAN POCO tiempo” parece estar tan inspirado, quizás incluso poseído, por el espectro de Winston Churchill que duda, titubea y, casi estuvo a punto de repetir aquel “Nunca TANTOS, debieron TANTO a TAN POCOS” dedicados a los heroicos pilotos de la Royal Air Force (RAF) tras la Batalla de Inglaterra de no haber adaptado sobre el terreno la frase, sin duda memorizada y mil veces repetida, a las circunstancias actuales de tiempo y lugar.


No obstante, no nos cabe la menor duda de que desde hace tiempo, tal vez desde que se le ocurriera la “maravillosa” idea de la soberanía conjunta de Gibraltar o desde que participara como “estrella invitada” en la conferencia de las Azores, don José María Aznar se ha vuelto muy británico o al menos muy anglosajón y, a falta de bombín y paraguas, parafrasea y emula al viejo y mítico Winston. Ante este hecho sugerimos a la SGAE, tan llena de espíritu recaudatorio, que preste mucha atención al próximo fenómeno histórico mundial, más aún universal, que tendrá lugar en las futuras elecciones generales ya que, aunque siendo indiferente quien las gane, porque seguro que será el pueblo trabajador español quien las pierda, no nos cabe la más mínima duda que, de ganarlas nuevamente el Partido Socialista Obrero (desempleado) Español, el discurso dictado al oído del Partido Popular por su líder espiritual será: “les combatiremos en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles; les combatiremos en las montañas; no nos rendiremos jamás” y claro… suponemos que eso tendrá derechos de autor.


lunes, 4 de enero de 2010

“ASI FUERON, ASÍ SON” de Doña María Teresa de Borbón-Parma

La editorial Planeta en su colección “España Escrita” (digna sucesora desde Julio del 2005 de la muy lamentablemente desaparecida “Espejo de España” alguno de cuyos títulos han sido reeditados en dicha colección), ha publicado en Noviembre pasado un importante libro que ayuda a comprender no solo la historia del Carlismo sino también, y sobre todo, la historia contemporánea de España y de Europa; cuyo título es “Así Fueron, Así Son”, escrito por la profesora del Departamento del Derecho Constitucional de la Universidad Complutense de Madrid e Infanta de España, doña María Teresa de Borbón-Parma.

“Así Fueron, Así Son” constituye una galería biográfica de una serie de personajes históricos, que reseñados de forma breve y amena introduce al lector, a través de los recuerdos personales y de las propias experiencias de la autora, en los entresijos de la historia reciente de España y de Europa.

Los personajes biografiados por doña María Teresa de Borbón-Parma son todos familiares más o menos próximos de la autora que comparten la característica común de que, sin estar destinados inicialmente a ser protagonistas de la historia, el destino quiso que la historia les saliera al encuentro y les reclamara, abandonando todos ellos la posibilidad de una vida cómoda y anónima, para cargar sobre sus espaldas el enorme peso de sus responsabilidades.

“Así Fueron, Así Son” de doña María Teresa de Borbón-Parma, bien puede dividirse en dos partes: la primera estaría integrada por aquellos personajes a los que la autora conoció por referencias o, aunque los conociera personalmente, no compartió responsabilidades públicas, tales como doña Carolina, Duquesa de Berry, doña María de las Nieves de Braganza, Reina de España por matrimonio con S.M. Alfonso Carlos I y S.M.I. doña Zita de Borbón-Parma, tía de la autora y última emperatriz de Austria-Hungría. La segunda parte del libro estaría integrada por los personajes familiares más próximos con los que la autora compartió estrechas vivencias y responsabilidades tales como su padre, don Javier de Borbón Parma, Rey de derecho de las Españas, don Carlos Hugo de Borbón Parma, hermano de la autora e igualmente Rey de Derecho de las Españas y sus hermanas doña María de las Nieves y doña Cecilia de Borbón-Parma, ambas Infantas de las Españas.

Especial relevancia tiene esta “segunda parte” de “Así Fueron, Así Son” porque se centra muy fundamentalmente en las luchas políticas sostenidas por la familia Borbón-Parma a lo largo de todo el Siglo XX a favor de la paz mundial, de la libertad, de los Derechos Humanos y del medio ambiente dando a conocer algunos hechos que aparecen ocultos para el gran público como es la guerra de Biafra que asoló Nigeria de 1967 a 1970 o las relaciones existentes entre S.M. Don Carlos Hugo de Borbón Parma y don Juan Carlos de Borbón las cuales quedan sobradamente aclaradas con lo manifestado en el libro de que S.M. don Carlos Hugo “tendrá varias entrevistas amistosas con don Juan Carlos, pero jamás renunciará a sus derechos dinásticos porque dirá: “Solo el pueblo, no yo, puede renunciar a ellos” (pág. 158).

“Así Fueron, Así Son” de doña María Teresa de Borbón-Parma, es un libro que a pesar la brevedad de las biografías que presenta debe leerse por constituir una importante base para el conocimiento histórico contemporáneo y un referente bibliográfico más para la gran tarea pendiente de la historiografía que es la redacción de la biografía definitiva de don Javier de Borbón Parma, Javier I Rey de las Españas, con cuyo testamento político concluye esta excelente obra.

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