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martes, 20 de septiembre de 2011

GUY FAWKES: DEL PASADO A LA REVOLUCIÓN QUE LLEGA

Quien iba a decir hace más de quinientos años, concretamente el 5 de Noviembre de 1605, que un oscuro personaje católico, cuya fama proviene de su participación en la llamada “Conspiración de la Pólvora” que pretendió volar por los aires el Parlamento Británico, iba a convertirse en un superhéroe de una novela gráfica titulada “V de Vendetta” e inspiración de un movimiento de indignación generalizado contra lo existente. El nombre de este personaje oscuro: Guy Fawkes.


Guy Fawkes, nació en la ciudad de York (Inglaterra) el 13 de Abril de 1570 en el seno de una familia católica que era víctima de la persecución religiosa que sufrían los católicos en la Inglaterra de aquella época, lo que hizo que el joven Fawkes se exiliara a los Países Bajos donde sentó plaza bajo las banderas del Rey de las Españas combatiendo como soldado en los Tercio Españoles.


Tras su aventura militar en Flandes, Guy Fawkes, que había cambiado durante su tiempo de servicio su nombre anglosajón por el más latino de Guido, regresó a Inglaterra donde se incorporó a una de las sociedades secretas que luchaban contra la opresión que los católicos sufrían bajo el despótico gobierno de Jacobo I y por la reinstauración católica en el país. A causa de su experiencia militar enseguida se le puso al frente de la ejecución de lo que se conoce en la historia británica como “La Conspiración de la Pólvora” la cual consistía en un plan ideado por Robert Catesby para matar al rey Jacobo I haciéndolo volar por los aires junto a todo su Parlamento justificando tal acción en la afirmación de que “la naturaleza de la enfermedad requiere un tratamiento radical”.


Sin duda alguna Guy Fawkes planeo la ejecución de la acción recordando su experiencia en la guerra de minas por lo que en diciembre de 1604, junto con otros conjurados, comenzó a excavar un túnel bajo el Parlamento abandonando dicha excavación cuando los conspiradores consiguieron alquilar una bodega justo debajo de la Cámara de los Lores en la que almacenaron gran cantidad de leña y carbón sobre la cual colocaron numerosos barriles de pólvora para hacerlo estallar en cuanto el Rey Jacobo I diera comienzo a las sesiones parlamentarias. No obstante la conspiración fue desvelada a un ministro inglés por una carta anónima y tras diversas inspecciones alrededor del Parlamento, Fawkes fue descubierto saliendo de la bodega en la que se almacenaba el explosivo y detenido. Sometido a tortura solo reveló los nombres de los implicados que ya eran conocidos por las autoridades o que habían muerto y tras un juicio donde se conocía de antemano la sentencia fue condenado a muerte y ejecutado en Londres el 31 de Enero de 1606.


Durante siglos se ha conmemorado cada 5 de Noviembre el fracaso de la “Conspiración de la Pólvora” con grandes fuegos artificiales y hogueras en las que se quemaban muñecos con una máscara de Guy Fawkes, no obstante en la actualidad dicha conmemoración ha decaído por el marcado carácter anticatólico militante que había terminado por adquirir.


Esta es la historia pura y simple de Guy Fawkes, el cual habría quedado relegado a unas líneas en cualquier texto escolar de historia de no haber sido porque en la década de los años ochenta del pasado siglo la publicación de una novela gráfica compuesta de diez cómics, escrita por el guionista Allan Moore e ilustrada por el dibujante David Lloyd y titulada “V de Vendetta” resucitara al personaje para enfrentarlo como un superhéroe similar a los de la factoría Marvel a un estado totalitario implantado en la Gran Bretaña. Si bien es cierto que tanto Moore como Lloyd afirmaron que se habían inspirado en Guy Fawkes por ser éste el personaje más conocido de todo el Reino Unido no deja de ser curioso que el héroe de “V de Vendetta” sea precisamente un personaje que ya en el momento mismo de la publicación de la novela podía ser calificado por las modernas mentalidades de “integrista y fanático católico”.


Actualmente la novela “V de Vendetta” sigue editándose con éxito sobre todo después de que en el año 2006 se estrenara la película del mismo título y Fawkes ha dado un paso hacia su resurrección e inmortalidad al convertirse en icono de todos aquellos que muestran su indignación frente a los abusos del poder y la tiranía de la oligarquía económica liberal y es que, católico o no o tal vez precisamente por serlo, el Fawkes histórico no dejó de ser en el tiempo en que le tocó vivir un rebelde justiciero que se enfrentó a un régimen despótico que no respetaba a las minorías a las que obligó a reivindicar por la vía insurreccional los derechos y las libertades que se les negaba desde la legalidad.


martes, 11 de enero de 2011

“EL CEMENTERIO DE PRAGA” de Umberto Eco

“El Cementerio de Praga” es el título de la última novela escrita por el autor italiano Umberto Eco, la cual, a pesar de ser muy esperada, no deja de ser poco original y bastante decepcionante.

Desde que escribiera “El Nombre de la Rosa”, Umberto Eco parece haber encontrado en el misterio histórico un filón para su producción literaria que fue continuada por “El Péndulo de Foucault”, novela en la que, curiosamente, viene a criticar la literatura que tiene por objeto el esoterismo y la teoría de la conspiración afirmando que la misma existe por constituir un importante negocio editorial.


Es dentro de ese “gran negocio editorial” en la que se ha de encuadrar “El Cementerio de Praga”, novela que narra la historia de un tunante y falsificador, el capitán Simonini, que obsesionado por los judíos y reclutado por diversos servicios secretos europeos termina redactando, a base de plagios, invenciones y falsedades, lo que serán “Los Protocolos de los Sabios de Sión”.


Aunque “El Cementerio de Praga” es una novela entretenida no deja de basarse en una temática ya muy manida y muy explotada, desde que, entre los años 1797 y 1799, el Abate Baurrel publicara su conocida y documentada “Memoria para Servir a la Historia del Jacobinismo” en la cual se defiende la existencia de una conspiración masónica para acabar con la monarquía y con la Iglesia Católica. Con el tiempo, a la teoría conspirativa del Abate Baurrel que implicaba solamente a las sociedades secretas (principalmente a los Iluminados de Baviera y a la Masonería) se le fueron añadiendo otros protagonistas como los judíos o los bolcheviques dando origen al conocido “Complot Judeo-Masónico-Comunista” tan utilizado en la propaganda política de la primera mitad del Siglo XX y cuya gestación constituye el argumento principal de esta novela de Umberto Eco.

Realmente “El Cementerio de Praga” de Umberto Eco constituye una enciclopedia novelada de hechos y personajes históricos que con sus trabajos literarios y periodísticos colaboraron en la creación o en la difusión de la obra cumbre del antisemitismo: “Los Protocolos de los Sabios de Sión”. Así, el protagonista de la novela; el ficticio capitán Simonini, se relaciona a lo largo de la misma con Léo Táxil, el Doctor Bataille, Hermann Goedesche o Eduard Drumont con los que colabora para la creación de un informe definitivo que probará la existencia de la conspiración judía y que realmente no es más que una invención en la que se plagia pasajes de “Joseph Balsamo” de Dumas, de “El Misterio de las Personas” de Eugenio Sue y, sobre todo, de el “Diálogo en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu” de Maurice Joly.

“El Cementerio de Praga” recrea la sociedad europea de mediados del Siglo XIX con sus inquietudes políticas, sociales y su gusto incipiente por las ciencias ocultas y esotéricas, debiendo Umberto Eco mucho, tal vez demasiado, a autores anteriores.

Tal vez el mayor logro literario de “El Cementerio de Praga” consiste en cierta posible provocación al lector por parte de su autor, porque si en 1921 el diario “Times” puso de manifiesto la falsedad de “Los Protocolos de los Sabios de Sión” al mostrar las coincidencias de estos con “El Diálogo en los Infiernos entre Maquiavelo y Montesquieu” de Maurice Joly; tal vez Umberto Eco ha buscado que sus lectores busquen y descubran las coincidencias existentes entre la misa negra a la que asiste el protagonista, el capitán Simonini, con la misa negra descrita por Karl Joris Huysmans en su novela “Allá Lejos”.


“El Cementerio de Praga” de Umberto Eco en definitiva no es más que una novela entretenida muy apropiada para lectores de perfil medio-bajo que deseen espantar el tedio durante el trayecto de un viaje no justificando en modo alguno las grandes expectativas con las que se esperaba esta novela del autor italiano.

domingo, 4 de octubre de 2009

EL “SÍ” DE IRLANDA O EL ESTUPRO DE LOS PUEBLOS

La Europa institucional, economicista y burocrática, se congratula del resultado favorable al Tratado de Lisboa dado por Irlanda en el referéndum celebrado el pasado 3 de Octubre del 2009 al tiempo que empieza una solapada campaña propagandística a favor de dicho tratado haciendo creer que con el “Sí” de Irlanda se ha dado un paso altamente beneficioso para todos los habitantes del viejo continente.

No obstante, estos mismos personajes que hoy celebran el resultado del referéndum irlandés ya se han olvidado y trataran de hacernos olvidar a todos que hace escasamente un año y medio, el 13 de Junio del 2008, la misma Irlanda que hoy ha dicho “Sí” en popular consulta al Tratado de Lisboa; dijo “No” al mismo tratado y por el mismo método democrático del plebiscito y ello porque si permanece en nuestra memoria este hecho aparentemente contradictorio, cabría exigir a los señores políticos que explicaran la razón del por qué el “No” del año 2008 carecía de valor y había que repetir el referéndum y el “Sí” del presente año es incuestionable y definitivo y dentro de año y medio no hay que realizar una nueva consulta popular.

Habrá quién explique este cambio del sentido de voto en la población irlandesa en tan solo año y medio como producto de la crisis económica que en dicho país, con un quince por ciento de paro, amenaza con ser de descomunales proporciones, o como fruto de una supuesta imposición de condiciones del estado irlandés a la Comisión Europea para sumarse al Tratado de Lisboa, o como mera consecuencia de una mayor participación electoral.

Si la participación en el referéndum irlandés del año 2008 fue del 53 por ciento del censo electoral y en esta última convocatoria ha sido similar, evidentemente no se puede considerar el cambio en el resultado como consecuencia de una alteración en los parámetros electorales lo que unido a la pequeña diferencia de tiempo entre la celebración de una y otra consulta popular tampoco se puede atribuir a un cambio sociológico o generacional en la población. Así pues, hay que buscar las causas del cambio de postura en otros motivos.

Esta psicológicamente probado y es técnica normal en cualquier avieso interrogatorio que la continua y repetida formulación de una pregunta a un individuo hace que el preguntado termine dando la respuesta que se desea obtener por parte de quien pregunta y es precisamente esta técnica la que, aplicada a poblaciones enteras y convertida en una técnica de ingeniería social contraria a todo espíritu democrático y alejada de cualquier respeto por la libertad, la que subyace en el cambio de opinión de los irlandeses.

Si originariamente un referéndum era el medio más efectivo de participación directa de los administrados en la administración y el más democrático de los métodos para que los ciudadanos se pronunciaran sobre lo que los gobiernos tenían o no tenían que hacer, los políticos actuales han conseguido manipularlo hasta el punto de reducirlo a la condición de estupro de los pueblos mediante el cual determinados intereses utilizando el engaño o prevaleciéndose de una situación de superioridad tienden a justificar y legitimar lo que desean que se legitime y que se justifique. En este sentido, volvemos a reiterar que si el “No” dado por Irlanda en el año 2008 no servía y había que repetir la consulta popular, ¿Cuál es la causa de que el “Sí” de ahora valga, sea definitivo y no haya que volver a hacer otro referéndum dentro de un año?.

A mayor redundancia hay que recordar el caso español. En el año 2005 y tras una campaña en la que todos los partidos mayoritarios (incluido el Partido Popular que estando en el gobierno sostuvo que la Constitución Europea perjudicaba a los intereses de España) sospechosamente pidieron el voto afirmativo, los españoles aprobaron en popular plebiscito, aunque con escasa participación, el texto de la Constitución Europea. En cambio, tras el rechazo en los referéndums celebrados en Francia y Holanda a la mencionada Constitución Europea, la misma cayó en el olvido y ahora nuestro gobierno pretende ratificar sin consulta popular previa el Tratado de Lisboa, que no es precisamente el texto que aprobaron los españoles en el referéndum del 2005 por lo que cabe preguntarse ¿Para qué se hizo aquel referéndum si al final lo expresado en él se ha visto escamoteado? ¿Es realmente democrático un régimen que se sirve de instituciones democráticas como son los plebiscitos para burlar la voluntad popular en ellos expresados?.

En definitiva, la utilización perversa que se viene haciendo desde hace tiempo de los plebiscitos o referéndums, reiterándolos y repitiéndolos cuando los resultados que se obtienen en los mismos no es el deseado por los poderes que los convocan confirman la creencia de los que sostenemos que los principales problemas políticos con los que nos enfrentaremos muy pronto son las nuevas formas del totalitarismo y las amenazas para la libertad de los individuos y de los pueblos.

miércoles, 1 de julio de 2009

DAN BROWN Y LA LITERATURA DE LA CONSPIRACIÓN

El éxito taquillero de la película “Ángeles y Demonios” adaptación de la novela homónima del escritor estadounidense Dan Brown, autor también de la controvertida novela “El Código Da Vinci”, ha vuelto a poner en boga un tipo de literatura (de la que este autor es su último y no precisamente el más brillante representante) que, lejos de aportar innovación en las técnicas literarias o novedad en la temática tratada, solo pretende ser una literatura funcional orientada al entretenimiento y consumo masivo al mismo tiempo que a la generación de grandes beneficios económicos.

Tanto “El Código Da Vinci”, cuya temática ya fue tratada por un pseudo-reportaje periodístico publicado a mediados de los años ochenta del pasado siglo bajo el título de “El Enigma Sagrado”; como “Ángeles y Demonios”, son novelas que pueden integrarse junto con otras muchas obras literarias en un subgénero literario que podríamos denominar “Literatura de la Conspiración”. La característica común de esta “Literatura de la Conspiración” es que, partiendo de un hecho histórico auténtico sobre el que existen muchas sombras o de una noticia actual poco clara, se elabora, utilizando un estilo periodístico, policial y/o científico, una trama conspirativa con muchos rasgos de autenticidad y de credibilidad que constituye el único argumento de este tipo de literatura y sobre el cual gira la acción y los personajes de la novela.

Al igual que es innegable que Dan Brown cultiva la “Literatura de la Conspiración” y que es un autor que cosecha éxitos de ventas, también es innegable que Dan Brown no es ni el inventor ni el único cultivador de este subgénero literario. La “Literatura de la Conspiración” nace en el Siglo XIX intentando dar una explicación conspirativa a la Revolución Francesa, siendo tal vez su precursor Leo Táxil. En sus orígenes la “Literatura de la Conspiración” no tenía la intención de servir de entretenimiento sino más bien de alertar de la existencia de minorías subterráneas y sociedades secretas que, guardianas de grandes y terribles secretos a la vez que amparadas por poderosos poderes, intentaban subvertir la sociedad y a sus instituciones; por eso en sus orígenes la “Literatura de la Conspiración” no adopta la forma de novela sino más bien la de tratado histórico o reportaje periodístico. Es en el Siglo XX cuando aparecen las tres obras cumbres de la “Literatura de la Conspiración” que son: “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, la “Revue Internationale de las Societes Secretes”, periódico de París dirigido por Monseñor Jouin aparecido en los periodos 1912 -1914 y 1920 -1922 y “La Cara Oculta de la Historia Moderna”, enciclopédica obra sobre las más diversas conspiraciones de la historia desde 1453 a nuestros días escrita por Jean Lombard y de la que Dan Brown difícilmente puede negar que constituye una de sus fuentes principales.

Curiosamente, a pesar de lo importante que es el subgénero de la “Literatura de la Conspiración” sobre todo en cuanto a ventas, número de lectores y generación de ingresos, existen muy pocos estudios literarios sobre el mismo que alcancen a estudiar las causas de su éxito, sobre todo en sociedades como al estadounidense. La magnífica novela “El Péndulo de Focault” de Umberto Eco, que también se puede encuaJustificar a ambos ladosdrar dentro de la “Literatura de la Conspiración” intenta dar una explicación a este género literario desde el punto de vista editorial llegando a la conclusión de que existe porque supone una gran generación de ventas y por tanto de ingresos económicos, pero no alcanza a explicar el por qué la publicación de un libro sobre tal o cual conspiración oculta es una apuesta segura para cualquier editorial. La respuesta a esta importante cuestión no hay que buscarla en la ignorancia o en la credulidad de los lectores, sino más bien en todo lo contrario ya que la “Literatura de la Conspiración” satisface las necesidades de un numeroso número de personas que, desconfiando de sus gobiernos e instituciones, tienen el pleno convencimiento de que les están ocultando algo y a las que no les cuadra la realidad que padecen y por tanto buscan en este tipo de literatura las explicaciones que nadie les da y que están convencidos les escamotean. Así pues, el éxito de la “Literatura de la Conspiración” es siempre inversamente proporcional a la confianza que tienen los ciudadanos en sus gobiernos e instituciones siendo en las sociedades donde las instituciones gubernamentales inspiran mayor desconfianza entre sus ciudadanos donde más “Literatura de la Conspiración” se genera y se vende.

jueves, 23 de abril de 2009

CONCEPTOS EMERGENTES EN TEORÍA POLÍTICA (II): El Neoliberalismo

Con nuestro artículo relativo a la ingeniería social publicado anteriormente hemos iniciado una serie de cuatro artículos en los que vamos a comentar los conceptos en los que, tácita o expresamente, se fundamenta el nuevo orden político triunfante en el mundo tras el derrumbe de la Unión Soviética y que empiezan a ser conceptos de relevancia en la teoría política siendo otro de esos conceptos el neoliberalismo.


El concepto de Neoliberalismo plantea problemas a muchos economistas estudiosos de la teoría económica porque no corresponde a ninguna escuela definida no siendo tampoco una simple reaparición del liberalismo del Siglo XIX y es que el Neoliberalismo es realmente una teoría político-económica híbrida surgida de la mezcla de las teorías liberales decimonónicas y las nuevas teorías políticas surgidas tras la Primera Guerra Mundial y que imperaron en Europa en los años veinte y treinta, es decir, de los fascismos derrotados en 1945.


De este modo, al mismo tiempo que el Neoliberalismo propugna en materia económica la total liberalización de los mercados y de las economías, la privatización de todas aquellas actividades que sean susceptibles de explotación económica y la desaparición de la autoridad del estado en la regulación del mercado que ha de quedar sometido exclusivamente a sus propia leyes, es decir, a las leyes de la oferta, la demanda, la competitividad y el incremento de la producción; en materia política viene desarrollando una progresiva limitación de las libertades fundamentales a través de medios indirectos como son las técnicas de ingeniería social.


El Neoliberalismo tiende a la progresiva reducción de los derechos y servicios sociales con la intención no solo de privatizarlos sino de utilizarlos como medio de control. Si bien en un principio, parecía que el Neoliberalismo asumía también ciertos postulados de la socialdemocracia de posguerra como era el “Estado del Bienestar”, que en grosso modo consistía en “llenar los estómagos para vaciar las calles de contestatarios”, tras la caída del bloque soviético se percibe un progresivo desmantelamiento de ese “Estado del Bienestar” con la constante privatización de determinados servicios públicos que, por su propio objeto y naturaleza solo pueden ser deficitarios (por ejemplo, la sanidad), lo que sin duda conllevará un recorte en el alcance de tales servicios.


Con la excusa de un pretendido desarrollo y progreso material, del que solo presenta sus aspectos más beneficiosos y amables el Neoliberalismo muestra una tendencia claramente detectable hacia la lenta y progresiva construcción de un totalitarismo donde todo queda justificado por el buen funcionamiento de la economía y en el que las libertades políticas se irán reduciendo hasta el extremo de solo poder manifestar el pensamiento políticamente correcto quedando instaurado el reino del pensamiento único.


viernes, 27 de marzo de 2009

EL SIGNIFICADO DE UN SERMÓN MUY VIGENTE

Muy conocido y repetido en diversas versiones es el erróneamente considerado poema y más erróneamente atribuido a Bertolh Brecht “Cuando los nazis vinieron…” cuya traducción íntegra al castellano es la siguiente:


Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.


Este texto no es ningún poema sino que forma parte de un sermón pronunciado por su autor, el pastor protestante Martín Niemöller, en Kaiserslautern durante la Semana Santa de 1946 y cambiando los sujetos que se mencionan en el mismo tiene diversas versiones.


Realmente el texto es eterno pues, como se ha dicho en el párrafo anterior, basta cambiar los sujetos del mismo para adaptarlo a las distintas situaciones de represión que se dan hoy en día en diversas partes del mundo e incluso también en nuestro país, pero el significado del mismo no es tanto una denuncia de un estado totalitario y represivo como un ataque a la actitud individualista e indiferente de los ciudadanos.


Efectivamente, más que un ataque al régimen nazi lo que representan estas palabras es una crítica a la actitud pasiva e indiferente ante el mal que asumió la práctica totalidad de la población alemana durante las persecuciones nazis. Esta actitud que se reduce a las, entre otras, muy populares afirmaciones “Tu no te metas”, “A mi que me importa” o “no es asunto mío” es propia de las sociedades desarmadas y desorganizadas por todo estado que, de una forma u otra y bajo diferentes pretextos, fomenta la ausencia de crítica, la aceptación sumisa y la obediencia absoluta.


Es necesario que los individuos sepan y asuman que cualquier acción u omisión que realicen en el marco de su libertad particular tiene sus consecuencias, positivas o negativas, en la colectividad de la que forman parte por lo que siempre existe un compromiso con los demás que el ser individual no puede ignorar en beneficio propio salvo que, con tal actitud egoísta, quiera ser gobernado más por sus vicios que por sus virtudes y descender al Tártaro donde la degeneración ética y moral será la piedra alrededor de la cual estará condenado a caminar por siempre para beneficio de los tiranos de todo tiempo, clase y condición.

viernes, 9 de enero de 2009

“IMPERO” de GORE VIDAL

Que Estados Unidos de América es un imperio es un hecho que ya nadie discute, pero ¿En qué momento se convirtió en tal imperio? Esta es la pregunta a la que da exitosa respuesta la novela histórica escrita en 1984 por Gore Vidal (nacido en West Point, New York, el 3 de Octubre de 1925) titulada “Imperio” y publicada en España por la editorial Edhasa.

Si para unos el imperialismo norteamericano comenzó con la llamada “Conquista del Oeste” y para otros con la intervención en la II Guerra Mundial, la tesis mantenida por Gore Vidal en su novela “Imperio” es que comenzó en 1898 con la victoria sobre España en la Guerra Hispano-Norteamericana.

“Impero” es una novela histórica, magníficamente escrita y ambientada que refleja fielmente a los Estados Unidos y a la sociedad norteamericana de finales del Siglo XIX y principios del XX a través de diversos personajes históricos como William Randolph Hearst, J. P. Morgan o el presidente Theodore Roosvelt. La novela comienza con el gran impacto político y el patrioterismo que despertó entre los norteamericanos la rápida y aplastante victoria sobre España en la que se denomina “la guerrita maravillosa” de 1898 con la incorporación de territorios como Filipinas, Puerto Rico, Guam y la propia isla de Cuba así como el desarrollo, casi compulsivo, en la política norteamericana de un afán expansionista que, de forma inmediata, le lleva a anexionarse el archipiélago de Hawai, a bombardear, junto con la flota Alemana, la ciudad de Apia en la Isla de Samoa, a intervenir en Centro América apoyando la independencia de Panamá para favorecer la construcción del canal y a intervenir en el Lejano Oriente pensándose primero en declarar la guerra a Rusia con motivo del pogromo de Kishinev en 1903 y finalmente apoyando el expansionismo japonés que originó la guerra Ruso-Japonesa de 1904 a 1905 e intermediando tan activa y favorablemente a los intereses japoneses en la finalización de dicha guerra que le valieron al Presidente Norteamericano, Theodore Roosvelt, el Premio Nobel de la Paz de 1906.

“Imperio” pone de manifiesto la “Doble Moral” siempre presente en la política norteamericana a través del puritanismo de los personajes masculinos secundarios, la gazmoñería en los personajes femeninos y el maquiavelismo en los personajes políticos y mercantilistas históricos descritos en la obra.

Igualmente, en la novela de Vidal se mencionan episodios que, por poco conocidos, no dejan de ser ciertos como la intención de Hearts de provocar, como en su momento hizo con España, una guerra con Francia que la llevase a perder sus posesiones en el Caribe a favor de los Estados Unidos con motivo del caso Dreyfus y el pensamiento de Theodore Roosvelt de declarar la guerra a Rusia.

No se puede negar que “Imperio” de Gore Vidal es digno heredero de la obra crítica contra el imperialismo norteamericano de Mark Twain inspirándose en muchos episodios, sobre todo en lo referente a la biografía de William Randolph Hearts, en la obra de Jack London “El Talón de Hierro” e igualmente es innegable que “Imperio” inspiró en su momento la novela histórica “1898” del español Vidal Manzanares. En cualquier caso la lectura de “Imperio” es imprescindible para aquellos que quieran informarse de lo que realmente se cuece en la política exterior norteamericana así del modo como funcionan los grupos de intereses o “lobbies” que regulan la gran democracia anglo-sajona.

martes, 30 de septiembre de 2008

INFANTILISMO ANTE LAS PRESIDENCIALES NORTEAMERICANAS

La reciente noticia de que una española, la valenciana Noelia Zanón, va a ser la intérprete de la canción electoral del candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos de América, Barak Obama; junto al interés, por razones obvias, que tales elecciones presidenciales han despertado en el mundo y concretamente en España donde es muy cuestionada la política del actual presidente norteamericano George Bush Jr., hace que se pueda poner seriamente en duda la madurez mental de toda la clase política e intelectual española.

Tradicionalmente los conservadores españoles se sienten extrañamente identificados con el Partido Republicano norteamericano mientras que toda la izquierda y el progresismo sienten ilógica predilección por el Partido Demócrata, haciendo pensar a la generalidad de la población que existen importantísimas diferencias entre unos y otros cayendo en el tópico ficticio de que los republicanos son extremadamente conservadores y belicistas mientras que los demócratas son el equivalente al progresismo izquierdista y pacifista europeo no siendo tales ideas más que prejuicios erróneos y fáciles de inculcar en mentalidades aniñadas.

En tiempos prácticamente inmediatos a la independencia de los Estados Unidos, el Partido Demócrata y el Republicano eran uno solo y constituían el llamado Partido Demócrata-Republicano que gobernó ininterrumpidamente la joven república americana desde 1801 hasta 1824, año en el héroe de la Guerra Anglo-Norteamericana y defensor de Nueva Orleans, Andrew Jackson, perdió la presidencia norteamericana ante John Quincy Adams a pesar de haber obtenido la mayor parte de los votos emitidos, lo que hizo que sus partidarios promovieran una escisión en dicho partido dando así origen al actual Partido Demócrata de Estados Unidos que llevaría por primera vez a uno de sus hombres, al propio Jackson, a la presidencia de Estados Unidos en 1829.

A lo largo de la historia las diferencias ideológicas entre los Partidos Republicano y Demócrata han sido prácticamente inexistentes limitándose a simples diferencias de matiz en cuestión de gestión administrativa de las cosas públicas haciendo los líderes de ambos partidos gala de pragmatismo, conexión con la realidad y defensa a ultranza de lo propio con desinterés hacia lo ajeno.

Es un grave error pretender ver en los demócratas norteamericanos un partido progresista y pacifista pues es de recordar que este partido político fue un importante defensor de la esclavitud en el Sur de los Estados Unidos antes de la guerra civil de 1861 a 1865 y que en los años veinte del siglo pasado fue notablemente influenciado por el Ku Klux Klan, el cual llegó a pretender imponer al Partido su candidato a la presidencia bloqueando la convención demócrata de 1924, que solo pudo llegar a buen término gracias a la mediación del futuro presidente norteamericano Franklin Delano Roosvelt.

Por otra parte es de recordar que quien logró suprimir la esclavitud en Estados Unidos de América fue el mítico Abraham Lincoln que fue elegido presidente en las filas del Partido Republicano.

Otro error importante es atribuir a los demócratas un pacifismo casi místico cuando realmente republicanos y demócratas han arrastrado a su país a guerras injustas e imperialista en la misma proporción. Así, considerando exclusivamente el siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI, resulta que los presidentes republicanos Theodore Roosvelt (1901- 1905), Calvin Coolidge (1923 – 1929), George Bush padre (1989 – 1993) y George Bush, hijo (2001 – 2008) han sido respectivamente promotores de intervenciones militares y guerras en Panamá (1903), Nicaragua (1925), Golfo Pérsico (1991) e Irak (2003) mientras que los presidentes demócratas Woodrow Wilson (1913 – 1921), Franklin D. Roosvelt (1933 – 1945), Harry S. Truman (1945 – 1953), John F. Kennedy (1961 – 1963) y Bill Clinton (1993 – 2001) han sido responsables respectivamente de la intervención de los Estados Unidos en los conflictos de México (1917), I Guerra Mundial (1917), II Guerra Mundial (1941), Corea (1950), Vietnam (1963) y los Balcanes (1999).

Así pues, la única deducción lógica que podemos sacar de la política en Estados Unidos es, que triunfe en las elecciones presidenciales el candidato que triunfe, no se producirá un cambio sustancial en la forma de ver el mundo que tienen los políticos norteamericanos ni habrá una nueva política internacional que no sea la orientada a defender los intereses propios y particulares de los estadounidenses y de los grupos de intereses o lobbies que favorecen la elección de tal o cual candidato invadiendo, si es preciso, a quien tengan que invadir y abandonando, si procede, al gobierno títere que tengan que abandonar (como hicieron con Vietnam del Sur o con el Sha de Persia) por lo que creer que Obama es mejor que McCain o viceversa es caer en el infantilismo de creer en los Reyes Magos o, más adecuado al caso, en Santa Claus.

martes, 1 de julio de 2008

“LOS BUDDENBROOK” de Thomas Mann


Cuando en el año 1929 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura al escritor alemán Thomas Mann (1875 – 1955) en reconocimiento a la inmensa popularidad que alcanzó toda su obra escrita hasta entonces, solo de forma expresa se menciono su novela “Los Buddenbrook”, escrita en 1901, cuando el autor contaba con veintiséis años de edad y aún militaba en el nacionalismo alemán nacido de la victoria sobre Francia de 1870 y que para el autor tendría su máxima expresión en su novela “Príncipe Imperial”.

“Los Buddenbrook” es una novela costumbrista que narra el transcurso de una familia de comerciantes hacia su decadencia y prácticamente desaparición en una pequeña ciudad alemana a lo largo de una serie de años que van desde 1830 a 1880 aproximadamente. En la mencionada novela, Thomas Mann, desarrolla todas las influencias recibidas de diversos autores pero principalmente de Nietzche, Schopenhauer y sobre todo Edgar Allan Poe, una de cuyas principales obras, “La Caída de la Casa Usher” influye notablemente en la historia de “Los Buddenbrook” reproduciendo prácticamente el argumento.

Por su parte la influencia de Schopenhauer queda patente en el pesimismo que manifiestan diversos protagonistas de la novela, especialmente el senador Buddenbrook, quien duda, en la última etapa de su vida, no solo de su propia obra sino sobre todo del futuro que espera a la firma comercial con su hijo Hanno Buddenbrook.

“Los Buddenbrook” constituyen realmente un análisis subliminal sobre la decadencia histórica en general sosteniéndose una explicación biológica a la misma que queda reflejada en como, desde el abuelo Johann Buddenbrook, cada sucesor primogénito es portador de algún defecto moral (debilidad, ambición desmesurada…) que hace ir perdiendo progresivamente fondos a la firma comercial que terminará en tres generaciones con toda la fortuna.

Los personajes femeninos de “Los Buddenbrook” presentan a la vez una gran superficialidad intelectual a la vez que una notoria influencia sobre los personajes masculinos que empiezan a manifestarse tras la muerte del abuelo Buddenbrook cuando la consulesa insiste a su marido para empezar una vida más cómoda contratando a un mayordomo para la casa y culmina con la influencia que Antoine Buddenbrook, solamente preocupada por las apariencias de grandeza, mantiene durante toda la obra sobre su hermano el senador Buddenbrook. Todo ello es sin duda resultado de la influencia de cierta misoginia que Thomas Mann recibió de Frederich Nietzche y de Schopenhauer.

Por ultimo es de destacar que a pesar de que la novela “Los Bruddenbrook” se desarrolla en Alemania en un lapso de tiempo aproximado de cincuenta años, entre 1830 y 1880, cargado de notorios acontecimientos para la Unificación Alemana apenas son éstos mencionados limitándose exclusivamente el autor a pasar de puntillas por hechos de extrema importancia como el Zollwerein o Unión Aduanera alemana, la Guerra de los Ducados contra Dinamarca, la victoria de Sadowa en la guerra contra Austria y sobre todo la Guerra Franco-Prusiana, por lo que esta obra de Thomas Mann no tiene más pretensión que ser una novela psicológica y costumbrista donde lo importante son los personajes y la intrahistoria de los mismos, no el entorno social ni la época en la que se encuentran inmersos.

martes, 24 de junio de 2008

“LOS PROTOCOLOS DE LOS SABIOS DE SIÓN”: ORIGEN, FALSEDAD Y CURIOSIDADES


Hace poco más de un siglo, en 1903, apareció por primera vez un librito de escasa resonancia entonces que bajo el título de “Los protocolos de los Sabios de Sión” describía, en 24 protocolos, las directrices de una pretendida conspiración judía para el completo dominio del mundo y que sirvió para difundir el antisemitismo y justificar el gran Pogrom que tuvo lugar ese año en Rusia contra la comunidad judía y que a punto estuvo de servir de motivo para una guerra entre Estados Unidos y Rusia.

“Los protocolos de los Sabios de Sión” fueron difundidos en Rusia por Sergei Nilus, ideólogo de la “Unión del Pueblo Ruso” organización protofascista y conocida popularmente con el nombre de “La Centuria Negra”, quién afirmó haberlos traducido de las actas originales del Primer Congreso Sionista de Basilea celebrado del 20 al 31 de Agosto de 1897 bajo la presidencia de Theodor Herzl. No obstante, las contradicciones existentes en el texto, donde el mismo presunto autor, un anciano judío, se culpa a sí mismo de los males del mundo y la ausencia total de raíces lingüísticas y culturales judías unido a la investigación que sobre “Los protocolos” desarrollo Philip Graves y que fue publicada en el diario “The Times” los días 16, 17 y 18 de Agosto de 1921 hacen pensar que el texto es una falsificación realizada, ante la grave situación interna del Imperio Ruso, por la “Okrana”, policía política rusa famosa por sus chapuceras y corruptas operaciones de intoxicación y provocación.

Philip Graves en su mencionada investigación publicada con el título “Los orígenes de los Protocolos de los Sabios de Sión”, revela que “Los protocolos” son realmente un plagio del panfleto anti-napoleónico escrito en 1865 por Maurice Joly y titulado “Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu” plagio a su vez de la novela de Eugenio Sue “Los Misterios del Pueblo” en la que se narra una conspiración secreta para el dominio del mundo dirigida, en este caso, por los Jesuitas. Graves llega a poner en manifiesto que más de 160 pasajes de “Los protocolos”, correspondientes al cincuenta por ciento del total de los mismos han sido textualmente copiados de la obra de Joly a los que se les ha añadido otros pasajes igualmente plagiados del capítulo “El Cementerio Judío de Praga y el Consejo de los Representantes de las Doce Tribus de Israel”, contenido en la novela “Biarritz” escrita por Goedzche en 1868 y que también se inspira en la precitada obra de Eugenio Sue.

No obstante de ser una obra muy controvertida cuya falsedad ha sido sobrada y reiteradamente probada, “Los Protocolos de los Sabios de Sión” constituyen la obra cumbre de la literatura antisemita y su difusión no deja de ser constante desde el final de la Primera Guerra Mundial llegando a alcanzar tan solo hasta 1930 cuarenta y tres ediciones en más de veinte lenguas integradas por millones de ejemplares vendidos. Los argumentos de los todavía defensores de la autenticidad del texto y de su autoría judía suelen reducirse a dos:

1º. La negativa rotunda del estado de Israel de hacer públicas las actas del Congreso Sionista de Basilea de 1897, ya que si “los protocolos” no son las actas de dicho congreso, que mejor forma de probarlo que haciéndolas públicas. No obstante la publicidad de las actas del Congreso de Basilea por parte del estado de Israel no serviría para desvirtuar la supuesta autenticidad de “los protocolos” porque sus defensores la continuarían sosteniendo afirmando la falsedad de las actas presentadas por Israel.

2º. La creencia de que los planes referidos en “los protocolos” se vienen cumpliendo progresivamente desde la Revolución Rusa. La confirmación de esta creencia no probaría ni la autenticidad de la obra ni su autoría pues la materialización de los protocolos no sería garantía de que el autor o autores fueran judíos ni siquiera garantizaría que el documento fuera redactado conscientemente como un plan conspirativo a seguir.

La curiosidad fundamental que pesa sobre “Los Protocolos de los Sabios de Sión” es que por su contenido y por los temas en ellos tratados se puede deducir lógicamente que su autor o autores son sobresalientes dominadores de la psicología y sociología de las masas y conocedores de lo que hay que hacer para lograr que las sociedades degeneren y caigan en una esclavitud voluntaria e imperceptible, lo cual no quiere decir gran cosa sobre su concreto autor o autores porque desde principios del Siglo XIX se han publicado numerosos estudios históricos acerca de la caída de las grandes civilizaciones donde se indican las características comunes que presentan todos los procesos de decadencia, los cuales pueden ser fomentados y acelerados al igual que evitados o ralentizados. Así pues, es plausible creer que “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, originariamente elaborados como una obra de ficción para justificar ante el mundo determinados acontecimientos que ocurrían en el interior del Imperio Ruso, hayan sido tomados como modelo a seguir por algún reducido grupo de personas poderosas (no necesariamente judías ni con una concreta creencia religiosa) que los estén poniendo en práctica. En este sentido es de indicar, curiosamente, que un pequeño ensayo de lo contenido en “Los protocolos”, concretamente lo recogido en los protocolos números 9, 13 y 16 relativos a la corrupción de los individuos, al fomento de las diversiones y la educación superficial; fue puesto en práctica durante la ocupación nazi de Polonia por el Gobernador General, Hans Frank, al repartir dinero entre los jóvenes polacos por no ir a la escuela, al favorecer el consumo generalizado de alcohol entre la población así como al propiciar el aborto libre entre las mujeres, todo ello con la intención de degenerar por completo a la población polaca haciendo más fácil el dominio sobre la misma. .

Por todo lo anteriormente expuesto, podemos concluir que “Los protocolos de los Sabios de Sión”, es una obra falsamente atribuida a los judíos, plagio de obras anteriores, alguna de ellas muy conocidas, elaborada en principio con el mero objeto de fomentar y difundir el odio al judío justificando su represión, pero al mismo tiempo es también una obra que, incidiendo en la máxima de que “a los hombres se les gobierna mejor por sus vicios que por sus virtudes”, permite presumir que su autor es un gran conocedor de las debilidades humanas y que es posible que sirva involuntariamente de modelo o inspiración a cualquier grupo fáctico y poco numeroso que desee instaurar un gobierno mundial para su propio beneficio.

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