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jueves, 8 de marzo de 2012

¿DÓNDE ESTÁ LA DEMOCRACIA?

Si democracia significa gobierno del pueblo, al que algunos añadieron por y para el pueblo, resulta que es una bella utopía, aún no realizada. Y, sin embargo, es difícil encontrar hoy un sólo país en el mundo que no se defina como democrático, aunque su sistema de gobierno resulte de lo más tiránico.


Claro que los que más presumen de serlo, distan mucho de haber conseguido llegado a esa realidad. Empecemos por nuestra propia casa. Superada la dictadura franquista, nos dotamos de una Constitución que abre paso a la participación popular en el gobierno, a través de un sufragio universal y secreto. Cada cuatro años, nos convocan a una elecciones para que elijamos libremente (?) a nuestros representantes. ¿Entre quiénes?. Entre las listas que han preparado los partidos políticos. Listas bien cerradas. Luego, los votos emitidos se computan a través de la mecánica llamada de d´Hont y de las provincias como circunscripciones electorales que asegura a dos partidos el control de las cámaras, bien a través de la mayoría absoluta o pactando con algún partido nacionalista periférico, si no la ha conseguido. El sistema, radicalmente injusto y, en la práctica, totalmente antidemocrático, se perpetúa, porque ninguno de los partidos mayoritarios está dispuesto a flexibilizar un sistema que les garantiza el poder, continua o alternativamente.


La perversión del sistema les lleva a que su forma de actuación, en el poder o en la oposición, está más dirigida a la conquista o conservación del gobierno que a servir a los ciudadanos. El PSOE que perdió estrepitosamente las elecciones, acaba de celebrar un Congreso para elegir al sucesor del Rodríguez Zapatero en su secretaría general. ¿Se ha enterado la opinión pública de las diferencias programáticas entre los dos candidatos a sucederle?. La lucha entre dos personas ha ocultado una serena reflexión ideológica. Ha faltado una profunda autocrítica, capaz de explicar la pérdida de cuatro millones de votos. ¿Cómo se entiende la aplastante aprobación de la gestión del sr. Zapatero que les llevó a ese desastre?.


Y ¿qué decir de la reformas reaccionarias emprendidas por el PP, amparado en su mayoría absoluta?. Es plausible, en mi opinión, la derogación de la reforma de la anterior ley del aborto que convertía este mal ético en un derecho en vez de ser un hecho despenalizado en ciertos supuestos graves. Pero el resto de las medidas, suponen un grave paso atrás. El rechazo a todo pacto integral en materia educativa, con su cierre ideológico. El endurecimiento de las sanciones penales, con olvido de su función rehabilitadora que consagra la misma Constitución. La eliminación de los subsidios a las energías renovables, la apuesta en cambio por el carbón y la prolongación de la vida de las obsoletas centrales nucleares, el soñar con la reactivación de la economía del ladrillo. La búsqueda del incremento del empleo, a través del abaratamiento del despido y de contratos basura. El apoyo público a la banca, empujándola a macrofusiones. Los recortes que acabarán extendiéndose a los gastos sociales: educación sanidad, dependencia...¿Será cierto que en cuanto pasen las elecciones andaluzas. tendremos que soportar una brusca subida del IVA?.


Si elevamos nuestra mirada a la Unión Europea, el déficit democrático es, si cabe, aun más visible. Una unión de mercado que no cuenta con un gobierno económico común. Un Parlamento que no controla y unos consejos ejecutivos, designados a espaldas de los ciudadanos. Un banco central que no ejerce como tal, sino para ayudar a los bancos, o para salvar in extremis y a regañadientes, emisiones de deuda pública de los Estados miembros. Y el caciquismo total de Merkel y Sarkozy que trata al resto como a menores de edad, menos a Londres que juega a estar, a la vez, dentro y fuera, para salvar el predominio de la City bursátil. Con el pretexto de salvar al euro, se imponen medidas draconianas de control del déficit público y exigencia total de privatizaciones. El desmantelamiento del Estado del Bienestar conseguido en los países europeos, en forma desigual, es ya una profecía a punto de cumplirse. Los mercados, o sea los grandes mercaderes, así lo han decidido. Y nuestros gobernantes, conservadores o ex-socialdemócratas se aprestan a complacerles.


Y si nuestra mirada se globaliza y se extiende a la Organización de Naciones Unidas, cualquier sombra de apariencia democrática se evapora. La Asamblea no tiene poderes, sino que están reservados a un Consejo de Seguridad, en el cual cinco miembros tienen derecho a veto. Son las llamadas potencias vencedoras en la segunda guerra mundial: Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, China y Francia. Lo tienen y lo ejercen, cuando les conviene a sus intereses. USA no duda en aplicarlo para evitar las condenas del Estado de Israel por sus frecuentes violaciones del derecho internacional. Y últimamente, Rusia y China para que no se condene al régimen sirio por las masacres que comete contra su pueblo que está reclamando libertades.


¿Dónde está la democracia?. En el corazón y en la mente de las víctimas de las violaciones constantes de Derechos Humanos. De las que no se han resignado y han dicho basta. ¿Por qué están lejos de conseguirla?. Porque hay bastantes que, aunque no sean autores de esas violaciones, se convierten en sus cómplices, cuando cierran sus ojos y sus oídos a esas injusticias, y siguen votando a los que las perpetran o las consienten. Porque se aprovechan de las ventajas del sistema y prefieren no pensar y no complicarse la vida involucrándose en la lucha por la libertad. Es más cómodo arrellenarse en la butaca, frente al televisor y no discutir el pensamiento único que se expande por los controlados medios de comunicación.


La historia humana no es lineal en el avance hacia mayores cotas de justicia y libertad. Ha habido avances y retrocesos. Hoy estamos en una situación crítica en que nos jugamos el suicido colectivo. La guerra, el hambre, la degradación moral, la destrucción del ecosistema que permite la misma vida humana, nos acechan. ¿Sabremos optar por la vía solidaria que permita a nuestros descendientes una vida más justa y digna?.


Pedro Zavala


miércoles, 1 de febrero de 2012

REFORMA DE LA JUSTICIA Y LA INDEPENDENCIA JUDICIAL

El anuncio del señor Ministro de Justicia, don Alberto Ruiz Gallardón, de que va a realizar una profunda reforma legal a fin de reinstaurar la independencia del Poder Judicial resucitando a Montesquieu a quien, en 1985, se dio por fallecido por el entonces vicepresidente del gobierno socialista, don Alfonso Guerra; parece que se va a limitar a la forma en la que se eligen los miembros del Poder Judicial, lo que conllevaría una nueva forma de elegir a los Magistrados del Tribunal Constitucional y al Presidente del Tribunal Supremo.


La reforma del sistema judicial español no solo es necesaria sino que es imprescindible, pero debe ir mas allá del modo de renovar las instituciones judiciales y tiene que ser acorde con los tiempos y con las políticas de austeridad que parecen imponerse desde el gobierno a los trabajadores y que, en algún momento, también hay que imponer a las propias instituciones del Estado.


Así, en primer lugar, no estaría de más que la reforma del Poder Judicial llevara aparejada la supresión del actual Tribunal Constitucional cuyas competencias también son hoy en día asumidas por el Tribunal Supremo, lo que genera no pocos conflictos de competencias así como resoluciones contradictorias con el consecuente perjuicio a la credibilidad de la Administración de Justicia.


Las competencias del Tribunal Constitucional podrían ser exclusivamente asumidas sin muchos problemas por el Tribunal Supremo quien ya hoy viene obligado a resolver las cuestiones de constitucionalidad planteadas dentro de los distintos recursos de casación que se le presentan en las diversas jurisdicciones pudiéndosele dar la competencia al Pleno del Tribunal Supremo para resolver todas las cuestiones y recursos de constitucionalidad que se plantearan contra las más diversas leyes que se dictaran por el Poder Ejecutivo. De esta forma se eliminaría una institución, como el Tribunal Constitucional, con el consiguiente ahorro económico y agilización procesal.


Por otra parte, en cuanto a la elección de los miembros del Consejo del Poder Judicial y de los Magistrados del Tribunal Supremo estos podrían ser elegidos para desempeñar el cargo de forma vitalicia por el Jefe del Estado tal y como se hace, por ejemplo, en Estados Unidos, máxime cuando, al menos teóricamente, la Jefatura del Estado Español no esta sometida a compromisos políticos con uno u otro partido político por ser una monarquía. No obstante, para los que quieran objetar al respecto, también se podría considerar la elección de los Magistrados del Tribunal Supremo y de los miembros del Poder Judicial entre jueces y magistrados con un número determinado de años de ejercicio profesional por medio del Sufragio Universal, aunque en este caso es muy posible que dicha elección se convirtiera en una especie de prolegómeno de elecciones generales al intervenir en la misma la maquinaria electoral de los diversos partidos políticos, con lo que la independencia judicial volvería a quedar en entredicho.


No obstante es de reconocer que es muy difícil, por no decir imposible, conseguir que un Juez o Magistrado sea totalmente independiente pues el tema de la independencia judicial no es tanto un tema jurídico, y por tanto material, como un asunto puramente filosófico, y por tanto moral.


En primer lugar, un Juez o Magistrado siempre estará condicionado, en mayor o menor medida, por un pensamiento íntimo que le es propio, que constituye su conciencia particular y que solo él conoce en plenitud, lo cual no es malo sino que, en no pocas ocasiones, es muy bueno. En segundo lugar, el Juez o Magistrado siempre está sujeto a la Ley que emana del Estado por lo que un Juez no es ni puede ser materialmente independiente de ese Estado del que brota la ley y que, en su promulgación, habrá tenido el máximo cuidado en no dejar que sus aspectos fundamentales queden a la interpretación de los magistrados y, finalmente, resulta difícil de creer que un Juez o Magistrado puede ser independiente del poder que le nombra, le sostiene, le asiste y le paga el sueldo.


La verdadera independencia de un juez o magistrado nace de la mezcla armónica y feliz de conciencia propia, vocación profesional, conocimiento de la realidad social y dominio de la ciencia jurídica. Así, un juez sin conciencia o sin vocación es fácilmente corruptible y comprable, un juez que desconoce la realidad social puede llegar a dictar resoluciones técnicamente irreprochables pero muy alejadas de dar solución real al problema planteado por el ciudadano y toda resolución judicial dictada por un juez que carece de los imprescindibles conocimientos de la ciencia jurídica será objeto de una segura impugnación que prolongará la duración y el coste del proceso.


En el momento presente, en España se accede a la judicatura a través de un duro examen de oposición entre los licenciados en Derecho que lo único que garantiza es un mínimo dominio de la ciencia jurídica siendo tal vez más deseable que previamente a dicha oposición se exigiera a los aspirantes unos años de ejercicio profesional o laboral en cualquier actividad o profesión no vinculada a las finanzas ni a cargos directivos en grandes empresas, lo que aseguraría cierto conocimiento de la realidad social y cierta vocación profesional pues detrás de alguien que ha conseguido trabajar unos años alejado de la seguridad de la administración y que sigue manteniendo su interés por acceder a la judicatura existe sin duda una base vocacional.


Finalmente, si se quiere garantizar la independencia judicial también es imprescindible que se fije un radical régimen de incompatibilidades que garantice la dedicación exclusiva de los jueces y magistrados a la judicatura, cuyo ejercicio no solo ha de ser incompatible con cualquier actividad política sino también con cualquier otra actividad remunerada aunque sea en el campo de la enseñanza universitaria.


En definitiva, la independencia judicial es imprescindible en un régimen que quiere garantizar los derechos de los ciudadanos frente a cualquier desviación de un estado que, olvidando su esencia, progresivamente tiende a convertirse en un fin en sí mismo. Para ello no solo se ha de eliminar la influencia partidaria en la elección de los altos cargos de la magistratura sino también cambiar la forma de acceso a la judicatura fijando un inflexible régimen de incompatibilidades y teniendo muy presente siempre que los hombres que pierden u obvian su conciencia son siempre corruptibles (1).





(1) Aquí es de recordar el diálogo final de la película “Vencedores y Vencidos” en la que Burt Lancaster, que encarna el papel de un arrepentido juez alemán vinculado al régimen nazi, le pregunta a Spencer Tracy, que interpreta a un juez aliado: “¿Como es posible que hayamos llegado a esto?” y Tracy le contesta “A esto se llegó en el mismo momento en que usted dictó la primera sentencia injusta”. En esta frase final de la película queda reflejada la pérdida de la independencia judicial por medio de la ausencia de la conciencia individual.


viernes, 13 de enero de 2012

LO QUE EUROPA DEBE A ESTADOS UNIDOS


Este artículo fue escrito en 2003 a causa de la eurofobia desatada en USA ante la oposición de Francia y Alemania frente a la guerra de Irak. hoy retoma actualidad ante la decisión del gran Obama de permitir la detención indefinida y sin cargos


Con motivo de la última crisis político-militar con Irak y la postura (o tal vez solo pose) contraria a una guerra sin condiciones previas de algunas potencias europeas como Francia y Alemania, numerosas plumas y plumillas subvencionadas, dignísima encarnación de esa “intelectualidad de alquiler” que prolifera en los periódicos y programas televisivos de Occidente; han emergido desde la más profunda sima de los reptiles para ganarse el sueldo y, poniendo el grito en las ondas y el borrón sobre el papel, cuestionar el antibelicismo popular y la posición de tales potencias sacando a pasear fantasmagorías del pasado y la amarillenta factura de lo que Europa debe a los Estados Unidos de América.


Tal factura, que estos sucedáneos de inteligencia pretenden impagable, comprendería en el haber del “Amigo Americano” importantísimos conceptos siendo los más importantes de ellos, cuando no los únicos, la liberación de Europa del yugo hitleriano y, haciendo concesiones a los anticomunistas trasnochados, la defensa de la Europa Libre frente al avance comunista durante la denominada “guerra fría”. Desde luego ignoran tales contables ocasionales el precio que Europa ha venido pagando por tales supuestos servicios, no ya desde 1945, sino desde 1917 año en que Estados Unidos decidió intervenir en las cuestiones europeas perentoriamente reclamado por la defensa de los intereses de Su Británica y Graciosa Sucursal Europea. Ahora bien, ignoran estos nefastos economistas domésticos diversos aspectos de tales cuentas que las hacen de pago no exigible aparte de que ha habido numerosos pagos descontables.


En primer lugar, no se puede blandir, el desembarco en Normandía, la liberación de Francia y la rendición alemana de Reims para que los europeos nos inclinemos ante Estados Unidos dándoles apoyo en todas las aventuras imperiales que vienen emprendiendo especialmente en los últimos diez años y ello porque, como siempre les pasa a esos colonos de revolver al cinto, gatillo engrasado, y cerebro reblandecido por la Treponema, el problema que solucionaron o pretendieron solucionar en las horcas levantadas en Nuremberg fue un problema que ellos mismos crearon, organizaron y financiaron. No se puede negar, y hacerlo es de ignorantes, que originariamente, el movimiento hitleriano, fue financiado por el empresario e industrial norteamericano Henry Ford con la intención de que sus unidades de asalto (las S.A) al mando del general alemán Ludendorff y con el apoyo del grupo de rusos blancos dirigido por Víctor Savinkhov invadieran la Unión Soviética a mediados de los años veinte del pasado siglo. Por tales servicios financieros, o tal vez por la aportación que al ideario nazi supuso la obra de Ford “El judío internacional”, este curiosísimo personaje, fiel heredero del aventurero David Crockett y del filibustero Walker, fue condecorado con la “Orden del Águila” máxima recompensa del III Reich para extranjeros (1).


En segundo lugar, y por los mismos motivos aducidos anteriormente tampoco se puede pretender que Europa pague al Tío Sam porque éste impidiera la expansión de la Unión Soviética hasta Finisterre. Al fin y al cabo, en 1918, cuando la situación militar y social con la que se enfrentaban los bolcheviques indicaba que acabarían siendo derrotados, los Estados Unidos, nuevamente en unión con su Real Sucursal Británica, decidieron abandonar a su suerte a los ejércitos blancos retirando sus fuerzas militares de las posiciones que tenían ocupadas en Crimea y Arcángel. Posteriormente cuando, a mediados de los años veinte del siglo anterior, la situación económica soviética era tan desastrosa que toda la URSS sufría terribles hambrunas, los Estados Unidos acudieron en su ayuda colaborando en la Nueva Política Económica (NEP) impulsada por Stalin e instalando fábricas de automoción y tractores en territorio soviético (por cierto, que en esta tarea encontramos de nuevo al industrial Henry Ford aunque esta vez no tuvo la suerte de ser recompensado con la “Orden de la Bandera Roja”). Y por último hay que recordar, que si media Europa cayó a partir de 1945 bajo la influencia soviética y la “maldad comunista” (si es que el comunismo es malo, cosa que el que suscribe ignora, porque en estos tiempos de confusión provocada cada vez le resulta más difícil distinguir entre lo bueno y lo malo), fue porque los norteamericanos siempre en comunión con los británicos acordaron en Yalta y Postdam entregar la mitad de Europa a Stalin además de unos trescientos mil cosacos de “regalo” para que generosamente fueran masacrados en los gulags soviéticos.


Estas son las supuestas “cuentas a pagar” por Europa a Estados Unidos según los modernos voceros de las “gacetillas de Hearts” (el mismo que era capaz de organizar una guerra a partir de una foto), no obstante estos chicos de los recados, entre los cuales también se encuentran no pocos políticos con complejos, ocultan o ignoran lo que el Viejo Continente ha pagado a los Norteamericanos o lo que éstos han sacado de él en los últimos cien años. Así deberían mencionar el expolio sufrido por Europa en su ciencia y tecnología a la que los norteamericanos deben agradecer en gran parte el desarrollo de su industria naval y la totalidad de sus programas nucleares (tanto civiles como militares) y de sus programas aero-espaciales. Igualmente deberían recordar el saqueo cultural al que gran número de potencias europeas fueron sometidas al termino de la última contienda mundial por los “liberadores transatlánticos” y la imposición a los estados europeos de una política descolonizadora espasmódica y convulsiva que condenó a casi todos los pueblos del Hemisferio Sur al hambre y a la perpetua desestabilización política, todo ello sin entrar en consideraciones más profundas sobre los bombardeos selectivos sobre zonas industriales europeas, concretamente francesas, con la única finalidad de mermar la capacidad productiva del continente, la inclusión en tratados internacionales como en el de Versalles de 1919 de cláusulas de transmisión y adjudicación de patentes y la reinstauración del poder oculto de la Mafia y de la Camorra en el Sur de Italia con la consiguiente expansión del crimen organizado por toda Europa (2).


Todas estas consideraciones, ciertas y reales, aquí expuestas y que interesadamente se ocultan o ignoran, son suficientes por si solas, sin menoscabar otros argumentos igual de válidos, para que las potencias europeas, o mejor dicho, los sanos pueblos europeos; se opongan a toda acción militar estadounidense contra Irak (o contra cualquier otro estado o pueblo) y se cuestionen el futuro del vínculo transatlántico con un estado que, ya desde sus mismos orígenes, ha demostrado ser una potencia agresora y depredadora en la mas pura y cruda materialización de la filosofía darwinista que inspira toda su política internacional.





(1) Aunque la gran biografía sobre este curioso personaje esta aun por escribir, se puede saber más de la actuación de Henry Ford y sus vinculaciones con el incipiente movimiento nazi y la oposición rusa al comunismo, consultando las obras de Bruce H. Lockhar, no publicadas aun en castellano, tituladas “A British Agent Memory” y “Reilly, ases of Spies”. La primera se puede encontrar en internet en idioma inglés.


(2) La historia de las relaciones entra la mafia y el estado norteamericano es de sobra conocida y queda totalmente reflejada en la obra de Curcio Malaparte “La Piel” en la que además de reflejar como el ejército norteamericano llevaba “oficiales de enlace” pertenecientes a la Cosa Nostra y los imponía como alcaldes en los ayuntamientos “liberados” de Sicilia en sustitución de los alcaldes fascistas, se narra el saqueo de obras de arte italianas por parte del ejército norteamericano.



martes, 3 de enero de 2012

DIEZ DÍAS QUE VALEN POR TODA UNA LEGISLATURA

Es costumbre tradicional y en extremo generosa conceder a un nuevo gobierno cien días para valorar su gestión, aunque lo cierto es que basta con conocer sus primeras medidas para poder valorar con acierto sus resultados futuros. Tal es el caso del actual gobierno del Partido Popular presidido por el Sr. Mariano Rajoy.


El primer Consejo de Ministros, celebrado el penúltimo día del año 2011, ha aprobado una serie de medidas que han desmentido por completo la totalidad de las promesas electorales realizadas por el Partido Popular durante la campaña electoral de las pasadas elecciones del 20 de Noviembre mostrando al señor Presidente del Gobierno como alguien indigno de confianza en el mejor de los casos, o como un completo ignorante de las cosas públicas, en el peor de los mismos.


En primer lugar, el Consejo de Ministros presidido por el señor Rajoy ha acordado incrementar el impuesto del IRPF que grava las rentas del trabajo e incrementar el porcentaje de las retenciones del mismo lo que contradice lo prometido durante la campaña electoral de bajar los impuestos para facilitar que los españoles tuvieran más dinero disponible y así, fomentar el consumo.


Por otro lado, el incremento de las retenciones a practicar implicará que la subida del misero uno por ciento de las pensiones de nuestros jubilados quede en nada porque es muy probable que el dinero que realmente se embolsen mensualmente nuestros pensionistas sea inferior al que venían percibiendo el año pasado con las pensiones congeladas al quedarse el estado con mayor parte en concepto de retención. Igualmente la congelación del Salario Mínimo Interprofesional, supondrá mantener unos salarios bajos cuando no congelados para este año, al servir dicho salario como índice de negociación salarial en las empresas públicas y privadas.


Otra de las medidas sorprendentes tomadas por el Consejo de Ministros del 30 de Diciembre del 2011, ha sido la de incrementar el Impuesto de Bienes Inmuebles cuando tal impuesto es un impuesto municipal y su cobro y gestión corresponde a los municipios y no al estado central. Lo cierto es que aunque sorprende que tal medida se haya tomado en un Consejo de Ministros lo es menos que otras porque el incremento del Impuesto de Bienes Inmuebles ya se estaba produciendo en todos aquellos municipios gobernados por el Partido Popular.


Finalmente, de las medidas de austeridad tan cacareadas durante la campaña electoral por los entonces candidatos populares han quedado limitadas a la reducción de un veinte por ciento de las subvenciones que reciben los partidos políticos y los agentes sociales (Sindicatos y Organizaciones Empresariales), cuando se podían haber suprimido íntegramente dejando la totalidad de la financiación de los mismos a sus afiliados y simpatizantes.


Asimismo, todas las medidas aprobadas en el primer Consejo de Ministros del Gobierno Popular están orientadas en una sola dirección que es la de reducir un poco los gastos y a incrementar un mucho los ingresos por medio de un incremento de impuestos y de precios públicos todo ello con la finalidad de disminuir el enorme déficit público para satisfacer a nuestros “amigos” (o tal vez “amos”) europeos, pero se echa de menos la adopción de valientes medidas tendentes a reconstruir la economía nacional creando una sana y competitiva industria propia e incrementando la producción agropecuaria.


Igualmente, el actual Gobierno del Partido Popular, ha demostrado ser cómplice y participe de la política económica y social desarrollada por el anterior Gobierno Socialista al conceder el Gran Collar de la Orden de Isabel la Católica al anterior presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero. Resulta inexplicable que durante los últimos cuatro años, la oposición popular se haya llenado la boca en el parlamento y en los medios de comunicación con afirmaciones como que “Rodríguez Zapatero es el peor presidente de gobierno que ha habido en la democracia” y haya exigido en innumerables ocasiones su dimisión y ahora le premie con tan distinguida condecoración no pudiéndose amparar en la existencia de leyes y costumbres anteriores porque toda ley puede cambiarse y toda costumbre antigua puede sustituirse por una costumbre nueva. Así pues, si el actual Gobierno concede tan alta distinción al Presidente del Gobierno anterior es porque comparte su gestión lo que, francamente, viendo cuales han sido sus primeras medidas queda sobradamente probado pues continúan y profundizan en las medidas ya tomadas, en Mayo del 2010, por el anterior Gobierno Socialista.


La identificación del actual Gobierno Popular con el anterior Gobierno Socialista era una cosa evidente porque, en primer lugar, en las esenciales cuestiones económicas y políticas jamás ha habido divergencias entre los grandes partidos desde que el régimen franquista fuera sustituido por el actual y, en segundo lugar, porque el anterior Gobierno del Partido Socialista no hizo otra cosa que sacrificarse electoralmente para salvar el régimen político imperante desde el 22 de Noviembre de 1975 tomando las primeras medidas antisociales y mitigando, amparándose en la pretendida profunda esencia social del socialismo español, cualquier reacción de la ciudadanía por lo que siempre ha resultado incomprensible el insistente reclamo del Partido Popular de un adelanto electoral cuando, de haberse celebrado las elecciones en Marzo del 2012, el Gobierno Socialista ya habría realizado mayores recortes permitiendo ofrecer, al menos, al actual Gobierno Popular una imagen más limpia cara al pueblo español.


En definitiva… las medidas tomadas en el primer Consejo de Ministros del Gobierno Popular dejan muy claro, y el que no lo quiera ver que no lo vea, que nos encontramos ante la continuación de la política de taberna de las últimas décadas y propia de aquél, que tras haber consumido numerosos tragos de bebidas espiritosas y encontrándose en plena intoxicación etílica da un puñetazo en la barra y exclama a gritos: “¡¡¡Esto lo soluciono yo!!!” siendo la solución la de gastar menos e ingresar más reduciendo los derechos sociales de los ciudadanos y exprimiendo más sus esquilmados bolsillos. Y señores, seamos ya serios y, como para este viaje no se necesitaban alforjas; reclamemos lo único que ya es justo y necesario reclamar: la dimisión del actual Gobierno en pleno y la apertura de un nuevo proceso constituyente que, al margen de todos los partidos y de todas las personas que nos han conducido a la quiebra total, reorganice política y socialmente todo el estado español.


martes, 20 de diciembre de 2011

VUELTA A UN TIEMPO DE REFLEXIÓN


Nuevamente, como todos los años a mediados de Diciembre y hasta casi medidos de Enero se extiende el tiempo de las Navidades, de unas fiestas que teniendo un origen religioso y una finalidad familiar se han ido convirtiendo, con el devenir de los años, en unas festividades paganas en las que se rinde culto a la materia y al consumo, lo que las hace más propias de la última Roma consumida por la degeneración que de una sociedad que se encara con decisión a una crisis económica y a quienes la han provocado.


La gente se queja de ello, protesta por ello y por ello reniega de la Navidad pero se olvidan de una cosa fundamental que es que las fiestas navideñas, al igual que casi todas las demás cosas de esta vida, no son más que una manifestación real de nuestra voluntad espiritual. Así, si estas fechas se han convertido en un culto al consumo, la culpa, como en otros muchos casos; no es de nadie más que de nosotros mismos que las hemos convertido en algo que nada tiene que ver con lo que deberían ser.


En realidad, no estaría de más que en estas breves fechas navideñas, dedicásemos un poco de tiempo a reflexionar en familia sobre los orígenes de los males que nos afectan y cual es nuestra responsabilidad, por acción u omisión, en los mismos porque encontrando los orígenes encontraremos los remedios y tal vez lleguemos a la conclusión de que no hay mal que, con fe y voluntad, no podamos remediar.


En fin… en cualquier caso, a todos les deseo


UNA MUY FELIZ NAVIDAD


jueves, 15 de diciembre de 2011

LA HISTORIA OCULTA DEL CANAL DE ISABEL II

Hoy, cuando se ha reconocido por parte de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, doña Esperanza Aguirre, que el Canal de Isabel II, empresa pública encargada de suministrar agua potable a los madrileños, va a ser privatizada con la excusa de “hacer partícipes a los ciudadanos de Madrid de la propiedad de su agua”, se impone desvelar, haciendo un ejercicio de una memoria histórica que existe a pesar de no recibir subvenciones ni tener reconocimiento expreso en ninguna ley, que se va a hacer negocio con dos líquidos: el agua y la sangre.


El canal de Isabel II se crea mediante el Real Decreto de 18 de Junio de 1851 refrendado por el entonces Presidente del Consejo de Ministros, don Juan Bravo Murillo, que disponía la realización de las obras para la construcción de un embalse de captación en el tramo superior del río Lozoya y un canal por el que pudieran circular las aguas en él embalsadas hasta la ciudad de Madrid. La primera piedra de las obras de la presa que pasaría a llamarse del “Pontón de la Oliva” fue colocada el 11 de Agosto de 1851 por el consorte de la mandataria, don Francisco de Asís de Borbón, prolongándose las mismas durante siete años hasta que por fin se inauguró y entró en servicio tan importante infraestructura el 24 de Junio de 1858.


Lo que se ignora por la mayoría de los españoles en general y de los madrileños en particular es que durante los siete años que duraron las obras de la presa del “Pontón de la Oliva” se utilizaron como mano de obra algo más de mil quinientos presos políticos procedentes todos ellos de la represión sufrida por los carlistas tras su derrota en la llamada Guerra de los Matiners (Septiembre 1846 - Mayo 1849) a pesar de que ninguno de ellos había combatido en ella y que solo se trataba de personas detenidas por su conocida y pública adhesión a la Dinastía Legítima que en aquella época estaba representaba por el Rey don Carlos VI.


Para alojar al contingente de presos, que permanecía constantemente custodiado por un nutrido número de miembros de la entonces recientemente creada Guardia Civil, se construyó una gran caserna cerca de las obras dividiéndose a los presidarios en cuatro categorías según las especialidades que iban a desarrollar: taller de herrería, para trabajos relacionados con las herramientas y accesorios de hierro; taller de carpintería, para los utensilios fabricados con madera; taller de espartería y cestería, para la elaboración de espuertas, cuerdas, cestos de mimbre, aguaderas…; taller de guarnicionería y albardería, para la realización y reparación de arreos y atalajes para el material de transporte.


Aunque el gobierno siempre pretendió justificar el empleo de mano de obra esclava en las obras del “Pontón de la Oliva” con la excusa de la “redención de penas por el trabajo”, lo cierto es que el régimen laboral de los presos era extremadamente duro, mucho más duro que el soportado en cualquier otra obra por los trabajadores libres, y aunque no existen datos precisos es de considerar, dado lo poco avanzado de las técnicas constructivas de aquella época, que se produjeran numerosos accidentes laborales con resultados fatales entre el contingente de cautivos.


También se ignora si hubo intentos de fuga entre los presos políticos o si, de haberlos, fueron estos coronados por el éxito o tuvieron un fin trágico, pero lo que sí ha trascendido por tradición oral es la anécdota que, en 1856, aconteció al entonces Director General de la Guardia Civil, Francisco Javier Girón y Ezpeleta, Duque de Ahumada, con uno de los trabajadores cautivos.


Parece ser que el señor Duque de Ahumada estaba inspeccionando a las fuerzas de la Guardia Civil destinadas a la vigilancia de los presos cuando entre estos reconoció a un jefe carlista no acogido al infame Convenio de Vergara de 1839 y al que ya había pretendido incorporar, con reconocimiento de empleo y rango, a la Guardia Civil cuando la creación de ésta en 1844. Al verlo pobremente vestido y haciendo el trabajo propio de un peón caminero, el Duque de Ahumada, se dirigió a él preguntándole con gran asombro:


- “¿Pero qué haces aquí trabajando en esto cuando tú eres de los míos, un oficial del ejército igual que yo?”


A lo que el interpelado, dejando la zapa que estaba utilizando y volviéndose a su interlocutor con justo desprecio se limitó a responderle:


- “Yo, de los míos lo soy todo. De los tuyos, no soy nada”, tras lo cual volvió a coger la zapa y continuo con su trabajo.


La presa del “Pontón de la Oliva” se encuentra localizada en la Sierra de Ayllón muy cerca del pintoresco pueblo de Patones y aunque esta ya en desuso, sigue en pie formando parte del patrimonio histórico de la Sierra Norte de Madrid pudiéndose ver todavía las ruinas de la caserna donde vivían los presos carlistas que hicieron posible su construcción y constituyendo, en la serranía madrileña, el primer testigo mudo de una represión política poco conocida.


viernes, 9 de diciembre de 2011

“LA TRILOGIA” DE JEAN LARTEGUY

Numerosos literatos quedan adscritos o se adscriben voluntariamente a una generación literaria, pero es un caso muy raro y excepcional que un solo autor cree e integre por sí solo una generación literaria; tal es el caso del novelista y periodista francés recientemente fallecido Jean Pierre Lucien Osty, conocido por el pseudónimo de Jean Larteguy.


Jean Larteguy (1920-2011) escribió alrededor de cincuenta novelas todas ellas ambientadas en los conflictos bélicos originados por la descolonización en África o Asía y de los que tuvo conocimiento de primera mano bien como oficial del ejército francés o bien como corresponsal destacado en el Extremo Oriente por la prestigiosa revista “Paris Match”. Por el objeto de sus novelas así como por el tratamiento psicológico de sus personajes y las no pocas reflexiones sobre la sociedad y la política francesa que estos realizan hacen que Jean Larteguy merezca ser considerado como el único escritor de la generación de la descolonización y de la decadencia europea.


Las vivencias personales adquiridas por Larteguy en el ejército francés, desde que en Diciembre de 1942 se incorporara, tras pasar nueve meses en un campo de concentración franquista, a las Fuerzas Francesas Libres en el Norte de África hasta que lo abandonara en 1951 al ser herido en Corea donde estaba destinado como capitán en el “Batallón Francés de Voluntarios” constituyen la fuente principal de su producción literaria dentro de toda la cual destaca la trilogía integrada por las novelas “Los Centuriones” (1), “Los Pretorianos” y “Los Mercenarios”.


En esta trilogía, centrada en las Guerras de Indochina, Argelia (“Los Centuriones” y “Los Pretorianos”) y Corea (“Los Mercenarios”), Larteguy no solo plantea, como pretenden desde los años setenta del pasado siglo ciertos mandos de determinados ejércitos, la cuestión de la entonces novedosa “guerra revolucionaria” y de la forma de enfrentarse a ella sino que sobre todo plantea la cuestión de la degradación política y social de Europa personificada en la Francia de la IV República que es la que fomenta con su actitud y errores la aparición de grupos insurgentes y terroristas. Así, por ejemplo, todos los personajes de las novelas que integran la trilogía de Larteguy y que representan a luchadores por la independencia de Vietnam o de Argelia (Ty, Mahmuhdi…) han pretendido siempre, previa y originariamente, la fusión y la integración de las colonias con la metrópoli francesa y solo tras haber sufrido la segregación, el racismo y la corrupción de la administración colonial se decantaron por una opción independentista que, considerando la política de bloques imperante en la época de la descolonización, no podía estar sino vinculada al comunismo y al bloque soviético.


Por lo tanto, todas las novelas de la trilogía de Larteguy son sobre todo y ante todo una crítica a la sociedad francesa y europea de la postguerra mundial que ponen de manifiesto la degradación moral de los ciudadanos, el snobismo de los intelectuales más preocupados por mantener la popularidad que por cumplir una función social de formación del pueblo y la corrupción del mundo político que hace que el poder se convierta en un fin en sí mismo.


Igualmente, y aunque se haya pretendido otra cosa, la trilogía de Larteguy esta totalmente alejada de una obra laudatoria del militarismo al tratar explícitamente la progresiva degradación de la profesión militar que aparece no solo en las numerosas reflexiones que hacen los personajes que encarnan a los paracaidistas o voluntarios franceses, sino en los propios títulos de las novelas que integran la trilogía: “Los Centuriones”, “Los Pretorianos” y “Los Mercenarios”. En este sentido es de tener en cuenta que históricamente en el Imperio Romano los Centuriones eran oficiales de las Legiones y ciudadanos romanos que hacían uso de su “Ius Connubii”, los Pretorianos eran soldados, no necesariamente ciudadanos romanos, que se dedicaban exclusivamente a guardar al Cesar y que terminaron derrocando y nombrando césares a su antojo y los Mercenarios era los integrantes de las fuerzas auxiliares, carentes de la ciudadanía romana y que eran reclutados entre todas las tribus para servir en último extremo como simple “carne de cañon”.


Así, en “Los Centuriones”, los paracaidistas que caen prisioneros en Dien Bien Phu y que posteriormente hacen la guerra de Argelia (Esclavier, Raspeguy, Boisferaus, Glatigny…) son soldados que cumplen las ordenes dadas por sus superiores defendiendo lo que creen los “valores franceses” en el Sudeste Asiático y en el Norte de África, posteriormente en “Los Pretorianos”; estos mismos paracaidistas toman conciencia de que en el fondo están siendo utilizados para defender un status quo que solo beneficia a unos pocos y por tanto, como los antiguos Pretorianos romanos, adquieren conciencia política, toman partido y pretenden reformar las cosas en beneficio de todos actuando políticamente mediante el golpe de estado del 13 Mayo de 1958 que llevará al poder al General De Gaulle, quien les traicionará al no poner en práctica una política de integración entre franceses metropolitanos, “Pieds Noirs” y musulmanes argelinos, lo que cuatro años más tarde llevará a reconocer la independencia de Argelia mediante “los Acuerdos de Evian” de 1962.


Finalmente, en “Los Mercenarios”, novela que fue la primera en publicarse con el título de “Sangre sobre las Colinas” y que en principio no estaba integrada en la trilogía al no guardar relación ni con la ambientación histórica ni con la galería de personajes de las otras dos, los soldados franceses son voluntarios que por distintos motivos personales y por huir de la mediocridad asfixiante instalada en los “Clubs de oficiales” y en la sociedad francesa terminan alistados en el “Batallón Francés en Corea”, luchando exclusivamente por “la visión que de ellos mismos quieren que tenga el mundo” y siendo sacrificados inútil y salvajemente a la ambición de un general norteamericano deseoso de hacer carrera y de promocionarse ante sus superiores. Si en “Los Centuriones” y en “Los Pretorianos” los personajes luchan por ciertas ideas, en “Los Mercenarios” los personajes carecen ya de idealismo y parecen entregarse al puro fatalismo.


Hoy, cuando la obra de Jean Larteguy, parece haber caído en el olvido y sus libros difícilmente se encuentran en librerías que no sean de libro antiguo o de ocasión es necesario que se reivindique, se reedite y se lea de nuevo no solo para comprender unos hechos históricos y conocer los errores de la descolonización sino también para revertir, en la medida de lo posible, la crisis social, política y moral de Europa que es denunciada por Larteguy y, sobre todo, para evitar que de la obra de este eminente autor francés nos llegue la interpretación errónea y nefasta que de ella se pueda hacer en determinadas academias militares y de policía (2) y que ya tuvieron una manifestación práctica en las prácticas represivas de las dictaduras militares de Argentina y Chile.








(1) De esta novela existe una adaptación cinematográfica titulada “Mando Perdido” interpretada por Alain Delon y Anthony Quinn.

(2) Parece ser que tal es la pretensión del general norteamericano David Petraus, comandante en jefe que fue de las fuerzas norteamericanas en Irak.


lunes, 24 de octubre de 2011

HACIA LA LIBERACIÓN

No nacemos libres, aunque las leyes democráticas optimistamente lo afirmen. Nacemos inermes biológica, psicológica y socialmente. Al ir creciendo, llegamos un momento de nuestra madurez, en que hemos de optar entre la libertad o la sumisión, si de verdad queremos llegar a ser personas plenamente. Una persona cabal es aquella que ha elegido llegar a ser libre y luchar por su liberación.


La figura más representativa de la negación de la libertad es la de un preso, encerrado tras los barrotes de una celda. Quien de verdad quiere ser libre, tiene que empezar por reconocer que está encerrado en una prisión tras unos muros. Y esos muros son de dos clases, unos externos y otros internos. Hay quienes tan confortablemente están instalados en su prisión, que ni siquiera advierten la existencia de esos muros que coartan no sólo su libertad, sino su capacidad de optar por ella.


Muros externos son:


1º. La pobreza impuesta, con todas sus consecuencias: la malnutrición, la dificultad o la imposibilidad de acceder a agua potable, las enfermedades, la privación de enseñanza...


2º. Las crecientes desigualdades en el acceso a la riqueza, a la información y al poder que se da tanto en Norte como en el Sur.


3º. La falta de libertades civiles y políticas.


4º. La carencia de una vivienda digna.


5º. La ausencia de un empleo estable y digno.


6º. Las discriminaciones por cualquier motivación.


7º.El neoliberalismo capitalista.


8º. La ausencia de medios informativos independientes del poder económico.


10º. La subordinación incluso en los países de democracia formal, del poder político a los intereses de los lobbies económicos.


Y muros internos:


1º. El miedo a los poderosos.


2º. El miedo al futuro.


3º. La falta de seguridad personal y colectiva.


4º. La carencia de un pensamiento crítico.


5º.La aceptación del individualismo insolidario como único horizonte de vida.


7º. El miedo al diferente: social, étnico, ideológico o religioso.


8º. Escapar de la percepción de la realidad a través de las adicciones que el sistema pone a nuestra disposición...


En una cárcel hay reglas y carceleros. Si intentas evadirte, sentirás el peso del la coacción. Unas veces, a través de los propios compañeros de prisión que te tacharán de loco o incluso ayudarán a los carceleros en su función represiva. Quien intenta liberarse remueve la tranquilidad de los sometidos de buen grado.


Sabemos, y la historia está llena de grandes fracasos, que muchos intentos de fuga acaban mal y la situación subsiguiente puede llegar a ser peor que la anterior. Y lo más grave es que en ocasiones, ha habido fugados que han logrado evadirse para sustituir o hacerse cómplices de los antiguos carceleros y hacer más opresiva la condiciones de los encadenados.


La liberación auténtica exige reconocer los muros que aherrojan nuestra libertad. No sólo los externos, sino, para empezar los internos, los que tenemos interiorizados. Romper esos muros nos llevará a conquistar nuestra libertad interior. Sólo personas libres pueden realmente iniciar el derribo de un sistema opresor, de esos muros exteriores que mutilan la personalidad de la mayoría del género humano. Y cuando uno empieza a conquistar esa libertad interior, su vida cambiará. Descubrirá qué actitudes suyas, qué conductas sirven a los intereses de los carceleros y podrá empezar a rebelarse.


En estos principios del siglo XXI una rebelión liberadora ha de basarse en la no-violencia. El atajo de la agresividad no es tal atajo, aunque pudiera parecerlo en principio. Refuerza el poder de los privilegiados que emplearán el temor al terrorismo para anular aún más las libertades. Y la masa que tiene miedo a despertar, pedirá más controles y mano dura, porque tienen pavor a perder las migajas que caen de la mesa de los privilegiados. Es curiosa la conexión, no tan invisible como ellos quisieran, establecida entre los poderosos y los radicales antisistema. Unos y otros se necesitan mutuamente para prolongar su poder.


Soñar con la libertad y la justicia es una utopía, pero es precisamente el luchar por ella, lo único que nos convierte en personas auténticas. Liberarse de los muros, derribarlos, cambiar la sociedad es una exigencia moral. Rendirse, esperar lentamente a que el ansia acaparadora de unos pocos acabe cargándose la posibilidad de vida de nuestra especie en el planeta sería suicida. Derribar esta prisión global es el imperativo ético que nos obliga. Mientras haya un sólo esclavo en la tierra, no podremos ser libres.


Pedro Zabala


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