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lunes, 24 de octubre de 2011

HACIA LA LIBERACIÓN

No nacemos libres, aunque las leyes democráticas optimistamente lo afirmen. Nacemos inermes biológica, psicológica y socialmente. Al ir creciendo, llegamos un momento de nuestra madurez, en que hemos de optar entre la libertad o la sumisión, si de verdad queremos llegar a ser personas plenamente. Una persona cabal es aquella que ha elegido llegar a ser libre y luchar por su liberación.


La figura más representativa de la negación de la libertad es la de un preso, encerrado tras los barrotes de una celda. Quien de verdad quiere ser libre, tiene que empezar por reconocer que está encerrado en una prisión tras unos muros. Y esos muros son de dos clases, unos externos y otros internos. Hay quienes tan confortablemente están instalados en su prisión, que ni siquiera advierten la existencia de esos muros que coartan no sólo su libertad, sino su capacidad de optar por ella.


Muros externos son:


1º. La pobreza impuesta, con todas sus consecuencias: la malnutrición, la dificultad o la imposibilidad de acceder a agua potable, las enfermedades, la privación de enseñanza...


2º. Las crecientes desigualdades en el acceso a la riqueza, a la información y al poder que se da tanto en Norte como en el Sur.


3º. La falta de libertades civiles y políticas.


4º. La carencia de una vivienda digna.


5º. La ausencia de un empleo estable y digno.


6º. Las discriminaciones por cualquier motivación.


7º.El neoliberalismo capitalista.


8º. La ausencia de medios informativos independientes del poder económico.


10º. La subordinación incluso en los países de democracia formal, del poder político a los intereses de los lobbies económicos.


Y muros internos:


1º. El miedo a los poderosos.


2º. El miedo al futuro.


3º. La falta de seguridad personal y colectiva.


4º. La carencia de un pensamiento crítico.


5º.La aceptación del individualismo insolidario como único horizonte de vida.


7º. El miedo al diferente: social, étnico, ideológico o religioso.


8º. Escapar de la percepción de la realidad a través de las adicciones que el sistema pone a nuestra disposición...


En una cárcel hay reglas y carceleros. Si intentas evadirte, sentirás el peso del la coacción. Unas veces, a través de los propios compañeros de prisión que te tacharán de loco o incluso ayudarán a los carceleros en su función represiva. Quien intenta liberarse remueve la tranquilidad de los sometidos de buen grado.


Sabemos, y la historia está llena de grandes fracasos, que muchos intentos de fuga acaban mal y la situación subsiguiente puede llegar a ser peor que la anterior. Y lo más grave es que en ocasiones, ha habido fugados que han logrado evadirse para sustituir o hacerse cómplices de los antiguos carceleros y hacer más opresiva la condiciones de los encadenados.


La liberación auténtica exige reconocer los muros que aherrojan nuestra libertad. No sólo los externos, sino, para empezar los internos, los que tenemos interiorizados. Romper esos muros nos llevará a conquistar nuestra libertad interior. Sólo personas libres pueden realmente iniciar el derribo de un sistema opresor, de esos muros exteriores que mutilan la personalidad de la mayoría del género humano. Y cuando uno empieza a conquistar esa libertad interior, su vida cambiará. Descubrirá qué actitudes suyas, qué conductas sirven a los intereses de los carceleros y podrá empezar a rebelarse.


En estos principios del siglo XXI una rebelión liberadora ha de basarse en la no-violencia. El atajo de la agresividad no es tal atajo, aunque pudiera parecerlo en principio. Refuerza el poder de los privilegiados que emplearán el temor al terrorismo para anular aún más las libertades. Y la masa que tiene miedo a despertar, pedirá más controles y mano dura, porque tienen pavor a perder las migajas que caen de la mesa de los privilegiados. Es curiosa la conexión, no tan invisible como ellos quisieran, establecida entre los poderosos y los radicales antisistema. Unos y otros se necesitan mutuamente para prolongar su poder.


Soñar con la libertad y la justicia es una utopía, pero es precisamente el luchar por ella, lo único que nos convierte en personas auténticas. Liberarse de los muros, derribarlos, cambiar la sociedad es una exigencia moral. Rendirse, esperar lentamente a que el ansia acaparadora de unos pocos acabe cargándose la posibilidad de vida de nuestra especie en el planeta sería suicida. Derribar esta prisión global es el imperativo ético que nos obliga. Mientras haya un sólo esclavo en la tierra, no podremos ser libres.


Pedro Zabala


viernes, 6 de mayo de 2011

ANTE LA NUEVA CONVOCATORIA DE ELECCIONES

Nuevamente se han convocado elecciones, esta vez municipales y autonómicas, para el próximo día 22 de Mayo del 2011 y “El Chouan Ibérico” no quiere dejar pasar este acontecimiento sin hacer una pequeña reflexión y hacer una modesta recomendación a sus lectores.


Generalmente las elecciones municipales y autonómicas son consideradas por la mayoría de la población como de menor importancia si se las compara con las elecciones generales, no obstante, no hay nada más alejado de la realidad porque desde hace años las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias que más directamente afectan a los ciudadanos, tales como la educación, la salud o la justicia siendo, junto con los ayuntamientos, las que manejan la mayor parte del dinero público que se recauda para dotar sus respectivos presupuestos además de tener la potestad de incrementar la presión fiscal a través del Impuesto sobre la Renta y de crear nuevas tasas.


De este modo, cuando en España se habla de “déficit público”, que es la situación que se da cuando el gasto de las distintas entidades públicas supera los ingresos, realmente no estamos hablando de un “déficit” en las cuentas del estado central sino de un “déficit” en los distintos organismos periféricos (Ayuntamientos y Comunidades Autónomas) que son los que realmente han generado la práctica totalidad de la deuda pública española y los que tendrán que practicar una política de austeridad que, dependiendo de los candidatos que resulten elegidos en las próximas elecciones, podrá significar graves recortes en los servicios públicos que disfrutan los ciudadanos.


A esta situación de endeudamiento se ha llegado porque los políticos que padecemos no han entendido la política autonómica y municipal como un servicio al ciudadano sino como una especie de regalía para satisfacción de las ambiciones personales de los respectivos barones de los partidos mayoritarios y como un escaparate propagandístico que convirtieran a la Comunidad Autónoma y al Municipio en un caladero de votos para las elecciones generales recurriendo para ello al fomento del clásico clientelismo y a enormes inversiones en faraónicas obras públicas que, en la mayoría de los casos, ni eran imprescindibles, ni necesarias, ni estaban suficientemente justificadas y que han provocado la generalización de la corrupción en la administración local y autonómica. Solo acudiendo a esta explicación se puede justificar la construcción del aeropuerto de Castellón en la Comunidad Valenciana gobernada por el Partido Popular o el de Ciudad Real en la Comunidad Castellano-Manchega gobernada por el Partido Socialista o las grandes obras públicas realizadas por el Ayuntamiento de Madrid que ha conseguido tener el solo el veinticinco por ciento del total de toda la deuda de los municipios españoles (y existen más de ocho mil).


No cabe la más mínima duda de que los partidos mayoritarios, alejados de un debate productivo y de propuestas realistas que favorezcan a los ciudadanos, se dedicaran en la campaña electoral que está a punto de comenzar a echarse los trastos a la cabeza señalando la paja en el ojo ajeno e intentando ocultar la viga en el propio intentando hacer de estas elecciones una especie de plebiscito a favor del adelanto de las elecciones generales. No obstante, lo que se decide el día 22 de Mayo del 2011 es la política a seguir en las administraciones más próximas a los ciudadanos por lo que los electores no podemos dejarnos engañar y no solo debemos castigar a todas aquellas listas que presenten a imputados o sospechosos de corrupción sino que además tenemos que aprovechar la ocasión para reclamar un rearme moral de la actividad política votando aquellas candidaturas que hagan de la honradez su principal propuesta de gestión y tengan en la ética su mayor activo político.


Por todo ello, “El Chouan Ibérico” recomienda a sus lectores, como siempre ha venido haciendo en estos tres años de existencia, que en las próximas elecciones municipales del 22 de Mayo se vote a las candidaturas presentadas por el Partido Carlista donde éstas se presenten o a las candidaturas ciudadanas integradas por militantes y simpatizantes del Partido Carlista o a las candidaturas independientes integradas por ciudadanos honrados en el caso de que no se presenten ninguna de las otras dos opciones recomendadas.


martes, 12 de abril de 2011

UNA EXPLICACIÓN A LA CRISIS DEL CINE

De las artes existentes, la más popular a la vez que sintética de todas ellas es la denominada “Séptimo Arte”, es decir, el cine; el cual a pesar de haber ido evolucionando rápidamente en poco más de cien años al pasar de ser mudo a ser sonoro y de ser en blanco y negro a ser en color y, más aun, en tres dimensiones, parece ser que esta pasando por una importante crisis a nivel mundial que no solo afecta al cine español.


El cine es un arte sintética porque reúne en ella a todas las demás artes, así en cualquier producción cinematográfica veremos como se requiere de la arquitectura aunque solo sea para hacer unos decorados en cartón piedra, de la fotografía, de la pintura, de la música y sobre todo de la literatura que se manifiesta en los guiones de las películas muchos de los cuales son adaptaciones para el cine de novelas más o menos clásicas y famosas en el mundo literario.


Fundamentalmente, la crisis que sufre el cine tiene su origen en una crisis generalizada de todas las artes de las que se nutre consideradas individualmente, pero sobre todo y ante todo en una crisis de la literatura empezando a ser muy difícil encontrar una película con un guión que desarrolle un argumento original, llegando al extremo de que un porcentaje representativo de las películas que actualmente se estrenan en la gran pantalla o bien son segundas versiones (remakes) de otras películas anteriores o adaptaciones para la gran pantalla de antiguas series televisivas, que tras una muy sabia campaña publicitaria consiguen, más o menos, la benevolencia del público. Además de este hecho irrefutable, resulta que otro porcentaje muy elevado de nuevas producciones cinematográficas posee un argumento ya utilizado con anterioridad en otras muchas películas. Así, por ejemplo, es de señalar que una película que sonaba mucho para ser “triunfadora” en los premios “Oscar” de este año 2011 fue “Valor de Ley”, remake de la conocida película del mismo título dirigida en 1969 por Henry Hathaway y protagonizada por John Wayne, lo que ya es indicativo de que tal vez las musas, que inspiran novedades, hayan dado la espalda a los guionistas.


Las segundas versiones o remakes al menos poseen la honradez de no pretender disimular que se nutren directamente de los mismos guiones de los que se sirvieron las versiones primigenias utilizando incluso las mismas frases, pero donde la crisis del cine se manifiesta con toda su crudeza es en la esterilidad de los argumentos de las nuevas producciones cinematográficas los cuales tienen que basarse en los ya utilizados anteriormente por otras. Esta repetición de los argumentos puede ser clara y directa como ocurre en la recientemente estrenada “Invasión a la Tierra”, que reproduce el argumento de “Independence Day” u ocultarse mediante un cambio de escenario o de época como ocurre, por ejemplo con “Avatar” que tiene el mismo argumento que un viejo Western que narra “la Conquista del Oeste” o con las resucitadas películas de “Romanos” que, como “Centurión” o “La Legión del Águila”, nos presentan al viejo “Rambo” con una loriga y un gladio en vez de un AK-47.


Siendo esta la cruda realidad de las producciones cinematográficas que de unos años a esta parte inundan las pantallas de nuestros cines no es de extrañar que los espectadores tengan la sensación de que están viendo una y otra vez la misma película y que a la media hora de proyección ya sospechen con certeza que es lo que va a ocurrir y como va a terminar la misma no siendo extraño, pues, que el número de asistentes a las salas de proyección vaya descendiendo. Frente a esto la industria cinematográfica intenta salvar la crisis con la huída hacia delante que supone la introducción en todas las películas de unos efectos especiales cada vez más sofisticados y llamativos y con la introducción cada vez más frecuente del efecto 3D en todas las cintas, pero de no solucionarse el problema de la falta de originalidad de guiones y argumentos no es de esperar que estas medidas sean suficientes para salvar al séptimo arte porque estos efectos no alejan ni pueden alejar del espectador la pésima sensación, mortal para el arte cinematográfico, de ya haber visto la película con anterioridad en alguna otra ocasión.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL PROGRESO HUMANO Y EL CURSO DE LA HISTORIA

Pasados veinte siglos del feliz nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo es hora de hacer una pequeña reflexión sobre el progreso de la humanidad a la luz de la Fe Católica y de lo que es el "curso de la historia" según el concepto liberal-revolucionario.


Para las lumbreras revolucionarias del Siglo XVIII el curso de la historia universal Conducía inexorablemente a un progreso material en las condiciones de vida humana. En virtud de tal idea se atacó a todas aquellas instituciones que pudieran significar algún freno u oposición a ese "devenir histórico" empleándose especial saña contra la Religión Católica y la Monarquía, forma de gobierno esta bajo la cual se puede realizar mejor la bella idea Católica de un Imperium Mundi Cristiano. Para los Iiberales del siglo XVlII, al igual que para el hombre medio de hoy, la historia es algo lineal que finalizara con la creación de un único Estado mundial altamente tecnificado y una sociedad fundamentada en el progreso científico que hará "Ias delicias" de todos los seres humanos.


Frente a estas elucubraciones se eleva la Doctrina Católica y la realidad histórica vivida tan solo en este ultimo siglo. Para la Doctrina Católica el ser humano parte de una perfección absoluta de la que cayó a causa del pecado original, que consistió, como todos sabemos, en una infracción moral de desobediencia. Desde entonces el ser humano fue cayendo moralmente hasta la venida de Jesucristo-Dios a la Tierra para redimirlo. Jesucristo dio un mensaje a la humanidad, siguiéndolo el hombre se redimirá y volverá al estado de perfección original del que disfrutó en un principio. De esto se desprende que el progreso humano existe únicamente en el campo moral y que el verdadero curso de la historia es aquel que lleva al hombre a una perfección ético-moral que le una (re-ligare) a Dios. La prueba de todo esto se encuentra en que si analizamos la historia humana de estos veinte siglos, vemos que, a pesar de haber llegado a la Luna y de curar innumerables enfermedades en otro tiempo mortales, los verdaderos avances de la humanidad se reducen tan solo a tres, que, además, son puros avances morales:


1°.) Supresión del infanticidio. EI asesinato del niño recién nacido por diversas causas entre las cuales destacaba la escasez de medios alimenticios (hoy se llamarían causas socio-económicas) era practica común y generalmente aceptada en el mundo pagano precristiano, hasta que la Iglesia Católica se extendió y pudo, con grades esfuerzos, desterrar esta vil costumbre, pero, hoy, tal practica reaparece con mayor refinamiento técnico, ya que, en la actualidad, el infanticidio puede realizarse en el mismo seno materno sin necesidad de esperar al nacimiento del niño, y esto ¡¡se nos quiere presentar como un avance de la humanidad propio del natural curso de la historia!!.


2º) Supresión de la esclavitud. EI empleo de masas humanas para el trabajo forzoso en condiciones infrahumanas también era practica común en el mundo pre-cristiano. Solo después de muchos siglos de lucha a causa de la cual la Iglesia sufrió persecución y martirio (véase lo ocurrido entre los Jesuitas y los bandeirantes en Paraguay), se logró extirpar de la faz de la tierra esta infame institución. No obstante, vemos como de nuevo esta institución resurge en el mundo ya sea de una forma indirecta, por medio de contratos-basura, o, claramente, bajo una forma directa, como en Sudan o Estados Unidos, donde los presos, generalmente de raza negra, se ven obligados a trabajar para el Estado (cosa curiosa esta, si tenemos en cuenta que USA protesta constantemente a China por el mismo hecho).


3°) Supresión del duelo. EI duelo se convirtió, sobre todo desde mediados del siglo XVIII, en la culminación de toda frívola distracción de salón. Tal fue el uso y el abuso de la costumbre de batirse en duelo que, la Iglesia Católica, siempre defensora de la vida y dignidad humana, tuvo que intervenir condenándola y favoreciendo la creación en toda Europa de Ligas Anti-Duelo (en las que, por cierto, tuvo una participación decisiva nuestro Rey Don Alfonso Carlos I), que lograron, poco a poco, que los Estados europeos fueran prohibiendo y penalizando en sus leyes esta practica que se había convertido en un asesinato encubierto a causa de un mal entendido concepto del honor. Afortunadamente, por el momento, no vemos en el mundo actual un resurgir de esta costumbre aunque no se puede asegurar, tal y como están las cosas, que no vuelva a usarse de ella.


Respecto a los avances materiales habidos en la historia, por supuesto que son laudables, necesarios e imprescindibles, pero hay que tener en cuenta que si el avance o teoría científico-material no se somete a directrices morales siempre y, creo poder decir, sin excepción derivara en un mal para la humanidad. Así, por ejemplo, podemos citar la teorías darwinistas del origen de las especies y la selección natural, las cuales terminaron materializándose en teorías social-racistas justificadoras de terribles genocidios; el descubrimiento del átomo que derivó en la invención y desarrollo de armas de destrucción masiva, o los nuevos descubrimientos en materia de genética, los cuales aún no sabemos como pueden terminar. Solo si el progreso material va acompañado del progreso moral, que deriva del cumplimiento de los preceptos emanados del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia Católica, la humanidad podrá salvarse del trágico destino histórico a la que Ie lleva la teoría liberal del progreso indefinido porque, como certeramente afirmó Roger Bacon, aunque este fuera un heterodoxo, "Ia Religión es la esencia que impide que la ciencia se corrompa”.


miércoles, 22 de julio de 2009

LA LLEGADA DEL HOMBRE A LA LUNA: ¿ALGO QUE CELEBRAR?


Con motivo del cuarenta aniversario de la llegada del hombre a la Luna, el día 20 de Julio de 1969, han proliferado los programas conmemorativos dedicados a elogiar la insigne hazaña o tal vez, simplemente, a recordar nostálgicamente lo jóvenes y buenos mozos y mozas que algunos eran “in illo tempore”.


Ciertamente el hecho de que el hombre llegase a la Luna fue un gran logro de la tecnología y de la ciencia aplicada a la misma, pero cuarenta años después del importante acontecimiento solo se puede decir que, de ese “Gran paso para la humanidad”, salvo el microondas y dos o tres electrodomésticos más, en nada se ha beneficiado la humanidad.


En 1969, el mundo asistía a los últimos conflictos traumáticos de la descolonización, se encontraba inmerso en plena guerra fría bajo la constante amenaza de que se pasara a una situación de guerra caliente con el empleo de armas nucleares y asistía al recrudecimiento de la Guerra del Vietnam tras la ofensiva del Tet de 1968. La llegada del hombre a la Luna supuso para Estados Unidos una victoria propagandística, logrando demostrar o al menos hacer creer, que su ciencia y su tecnología eran superiores a la de su antagonista, la entonces Unión Soviética. No obstante, la misión del Apolo XI no influyó en nada en los acontecimientos que la humanidad padecía y soportaba en la Tierra y las enormes cantidades de dinero invertidas en la conquista de un desierto inhabitable pueden y deben ser cuestionadas.


De todas las misiones espaciales desarrolladas durante la llamada carrera espacial, las únicas que han servido para algo han sido los viajes orbitarios que han permitido perfeccionar las comunicaciones entre las más alejadas zonas de nuestro planeta y mejorar el conocimiento de nuestro clima, mediante la instalación de numerosos satélites artificiales. No obstante los beneficios de poner a un hombre en la luna, no se alcanzan a ver a pesar de que nos esforcemos en ello.


Hoy, cuarenta años después del pequeño paso de Neil Amstrong, el mundo sigue siendo igual de inseguro con innumerables guerras de baja intensidad, millones de seres humanos continúan viviendo en la miseria, en el analfabetismo y muriendo de hambre o de enfermedades al tiempo de que en nuestro planeta, en lo más profundo de las reducidas y sobreexplotadas selvas tropicales, aún existen millones de especies por descubrir, muchas de ellas microscópicas y causantes de futuras enfermedades mortales al igual que otras muchas de ellas pueden constituir eficaces remedios médicos para graves padecimientos. Mientras, los gobiernos más poderosos de la Tierra poco o nada hacen por conocer más profundamente la esencia sustancial del ser humano y el potencial beneficioso que todavía puede poseer nuestro planeta para el bienestar del género humano y para paliar sus miserias materiales; prefieren seguir dedicando tiempo, medios y cantidades astronómicas (y nunca mejor dicho) en “la conquista del espacio” y en la investigación espacial como si la finalidad última de todo ello fuera la de encontrar nuevas fronteras que explotar ante la próxima falta de rentabilidad económica de nuestro pequeño y querido planeta Tierra.


Los elogios y parabienes que en estos días recibe la gesta de la llegada del hombre a la Luna no puede menos que hacer recordar aquel magistral diálogo final de la película “Las Aguas Bajan Negras” y parafraseándolo concluir diciendo:

- “Antes de la llegada del hombre a la Luna ¿Cuántos eran los Pecados Capitales del hombre?”, preguntó un escéptico a un laudatorio del progreso.

-“Pues Siete”, contestó el interlocutor.

-“Y ahora, después de la llegada del hombre a la Luna ¿Cuántos son los Pecados Capitales del hombre?, preguntó nuevamente el escéptico.

-“Pues siete también”, volvió a contestar el incondicional amigo del progreso.

-Entonces ¿En que nos ha hecho mejores la llegada del hombre a la Luna?, concluyó preguntando el escéptico ante el reflexivo silencio de su interlocutor.



martes, 19 de mayo de 2009

CONCEPTOS EMERGENTES EN LA TEORÍA POLÍTICA (III): La Globalización

El tercer gran concepto político en el que incide toda política nacional e internacional y que va a marcar las próximas décadas de forma decisiva es la llamada Globalización, contra la que muchos se oponen ignorando prácticamente su verdadero y simple significación.


La Globalización no es, como no lo son ninguno de los conceptos que venimos tratando, un concepto complicado sino más bien simple y primitivo procediendo la complejidad del mismo de las explicaciones justificativas de los prosélitos de la economía globalizada o de los argumentos contrarios vertidos por los, llamativos pero poco eficaces, movimientos antiglobalización.


La finalidad de la Globalización es crear un único mercado mundial de características homogéneas sin limitaciones ni trabas siendo, por tanto, pura y simplemente el “internacionalismo” de los capitalistas. El movimiento globalizador justifica toda acción social y toda política presente y futura en razones económicas por lo que constituye de forma real e irrefutable un materialismo práctico al servicio de la economía y del mercado.


Para el movimiento globalizador es la economía el centro alrededor del que gira toda la sociedad por lo que pone toda política al servicio de la economía en vez de hacerlo al revés. Todo régimen político o social es para la globalización aceptable si es susceptible de reportar beneficios económicos, por ello intentara homogeneizar moral y culturalmente las sociedades y bajo la justificación de la libertad de movimientos de “bienes, capitales y personas” no dudará en derribar fronteras y favorecer el desarraigo de colectividades humanas para justificar grandes movimientos migratorios de masas que permita encontrar mano de obra barata en los propios centros de producción económica ya existentes en el llamado primer mundo ahorrándose los gastos de inversión que suponen los desplazamientos y la creación de fábricas e industrias allí donde radique la mano de obra barata como ocurre en gran medida en el momento presente.


la Globalización no dudará ni un instante en hacer retroceder a las sociedades a las situaciones más sangrantes de los primeros años de la Revolución Industrial, liquidando, si es preciso, siglo y medio de logros del movimiento obrero e igualmente tampoco dudará un momento en acabar con el mayor logro político de la historia que fue la vinculación de las grandes masas de población a la tierra, que fue en definitiva lo que más tarde daría lugar a los reinos y a las naciones, regresando a los tiempos del nomadismo y haciendo triunfar, ochocientos años después, el ideal político de Gengis Khan.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:


- CONCEPTOS EMERGENTES EN LA TEORÍA POLÍTICA (II): El Neoliberalismo


- CONCEPTOS EMERGENTES EN LA TEORÍA POLÍTICA (I): La Ingeniería Social.



lunes, 13 de octubre de 2008

“ARA NUNDIRAN” de José María IPARRAGUIRRE

José María Iparraguirre, poeta y compositor vasco nacido en Villarreal de Urrechua (Guipúzcoa) en 1820 es conocido por haber compuesto la muy conocida y bella canción “Gernikako Arbora” (el Árbol de Guernica), verdadero himno a la tierra vasca y que, curiosamente, fue cantado por primera vez en el Café de San Luís de Madrid (actualmente un hotel en la calle Montera, esquina con Gran Vía, en el que se puede ver una placa conmemorativa de tal acontecimiento), pero su obra musical y poética no se limita en absoluto a dicha canción.

En 1833, la Primera Guerra Carlista le sorprende en Madrid estudiando en el Colegio de los Jesuitas incorporándose un año más tarde como voluntario al ejército de Carlos V en el que serviría hasta ser herido en la batalla de Arrigorriaga. Tras la guerra, no acepta el traicionero “Convenio de Vergara” y parte, junto con el Rey Don Carlos, al exilio durante el cual participa en las revoluciones de 1848 en Francia y se opone al golpe de estado del 2 de Diciembre de 1852 perpetrado por Napoleón, el pequeño (Napoleón III). En 1853 es indultado por el gobierno español regresando a España por Hendaya, desde donde, a la vista de los montes de su querida Euskalherria y amada España, compone la hermosa canción “Nere Etorrena Lur Maitera” (“Mi regreso a la tierra querida”) más conocida por las palabras iniciales del primer verso “Ara Nundiran” que contiene una entusiástica estrofa laudatoria hacia España que han llevado en la actualidad a cierta mutilación, o mejor dicho, censura por parte de ciertos sectores.

“Ara nundiran” es una composición poética en la que se manifiestan las características típicas de la obra de José María Iparraguirre cuales son el amor a la tierra, concretamente a Euskalherria, como patria chica y a España como patria grande y un profundo anhelo de libertad mezclado con cierto misticismo religioso.

El texto de esta famosa composición es el siguiente:

Nere etorrera lur maitera

Hara nun diran mendi maiteak!
Hara nun diran zelaiak!
Baserri eder zuri-zuriak,
iturri eta ibaiak.

Hendaian nago zoraturikan,
zabal-zabalik begiak,
hara, Espainia! lur hoberikan
ez du Europa guztiak.

Gero pozik bai Donostiara
Okendoarren lurrera,
zeru polit hau utzi beharra
nere anaiak hau pena!

Irutxulueta maitagarria
lore tokia zu zera,
Veneziaren grazi guziak
gaur Donostian balira.

Oi, Euskal Herri, eder maitea!
hara hemen zure semea,
bere lurrari mun egitera,
beste gabe etorria.

Zuregatikan emango nuke
pozik, bai, nere bizia;
beti zuretzat hil arteraino
gorputz ta arima guztia.

Agur bai, agur Donostiako
nere anaia maitiak,
Bilbaotikan izango dira
aita zaharraren berriak.
Eta gainera hitz neurtuetan
garbi esanez egiak,
Sudamerikan zer pasatzen dan
jakin dezaten herriak.

Mi regreso a mi tierra querida

Ahí están los montes queridos,
ahí están los prados
los caseríos bonitos, blancos, blancos,
las fuentes y los regatos.

Estoy en Hendaya loco de contento
anchos, anchos los ojos;
¡ahí está España!¡Tierra mejor
no la hay en Europa entera!

Luego, contento a San Sebastián,
a la patria de Oquendo,
cielo tan lindo tener que dejar,
¡qué pena, hermanos!

Iruchulo querido,
tú eres un florido jardín:
de Venecia las gracias todas
tiene nuestra Donostia.

¡Oh, Euskalerría hermosa y querida!
aquí está tu hijo,
que por besar tu suelo,
sin más, ha venido.

Por ti daría
contento mi vida;
para ti hasta la muerte,
cuerpo y alma del todo.

Adiós, pues,
hermanos queridos de Donostia,
desde Bilbao tendréis
del viejo padre noticias;
y además,
os contaré en verso
lo que pasa en Sudamérica
para que todos lo sepan.

lunes, 6 de octubre de 2008

“EL GENIO DEL CRISTIANISMO” de CHATEAUBRIAND

Hace más de treinta años que no se publicaba edición alguna en España de “El Genio del Cristianismo”, obra que lanzó definitivamente a la fama literaria a François Rene Chateaubriand (Saint-Malo, Bretaña, 4 de Septiembre del 1768 – París, 4 de Julio de 1848), siendo este año en el que nos encontramos en el que la editorial “Ciudadela Libros”, sumándose a la reivindicación que de la obra del célebre vizconde francés se inició hace tres años con la publicación íntegra de las “Memorias de Ultratumba” por la editorial “Acantilado”, publica nuevamente esta obra cumbre del romanticismo teniendo como base la primera edición en francés publicada en 1802 y que, a diferencia de las posteriores, incluía las conocidas novelas cortas y numerosamente publicadas por separado “René” y “Atala”.

Constituye “El Genio del Cristianismo”, no solo una bella composición literaria escrita en prosa que en no pocos momentos roza con la epopeya poética, sino que es además un ensayo, tal vez menos científico que hermoso, tendente a ensalzar la religión cristiana como única y verdadera fe y a ponerla en conexión con todas las manifestaciones estéticas del mundo y los avances de la humanidad que no habrían existido de no haber tenido inspiración y fundamento cristiano, llegando a afirmar el autor que “únicamente el cristianismo explica el progreso en las Letras y en las Artes”.

Aunque “El Genio del Cristianismo” esta escrito por su autor con el corazón no por ello se aleja del rigor científico y filosófico que hace muy posible que esta obra sea la más apasionada, efectiva y razonada defensa del cristianismo en general y del catolicismo en particular que se haya escrito nunca pues, a diferencia de otras apologías religiosas, esta obra de Chateaubriand se dirige más bien a convencer a los enemigos de la cristiandad que a deleitar a los convencidos feligreses de una parroquia, señalando desde el mismo comienzo de la obra que “La fe cristiana ha tenido tres tipos de enemigos desde su feliz aparición en la tierra: los heresiarcas, los sofistas y aquellos hombres que todo lo destruyen con la terrible arma de la risa y de los tres, éstos últimos son los más peligrosos”, pareciendo, a lo largo de sus páginas, que el objetivo concreto del autor es neutralizar la obra destructora de los frívolos que de todo hacen burlas y sornas, razonando y poniendo de manifiesto los logros materiales y reales de la religión cristiana.

“El Genio del Cristianismo” de Chateaubriand supuso tras su publicación en Francia en 1802 el comienzo de una renovación del catolicismo que encontró en esta obra inspiración y fundamento para elaborar teorías sociales, culturales y políticas que, basadas en la fe católica, sirvieran para reorganizar de una forma más justa las sociedades europeas gravemente alteradas por el ateísmo y el anticlericalismo difundido por la Revolución Francesa por lo que esta obra puede considerarse como la primera elaboración doctrinal del catolicismo político y social influyendo notablemente en autores como Dom Guéranger, Lamennais y, por supuesto, en todo el movimiento de los sociólogos católicos encabezados por De La Tour Du Pin y Le Play.

jueves, 12 de junio de 2008

INCOHERENCIAS ECOLÓGICAS


Desde hace varias décadas no ha dejado de incrementarse entre la generalidad de la población mundial la preocupación por el medio ambiente y la denuncia sobre los riesgos para la salud humana que provoca la contaminación. Tal preocupación ha ido pareja a la publicación de ciertos estudios científicos que ponían de manifiesto un calentamiento global del planeta a la vez que se materializaban diversos problemas ecológicos como la lluvia ácida que afecta a importantes zonas boscosas del centro de Europa o la fuga radioactiva de Chernobil.

Los ecologistas plantean la defensa del medio ambiente como una lucha por la sustitución de las energías contaminantes por las llamadas energías renovables y no contaminantes como son la energía eólica, solar y los combustibles ecológicos. No obstante, después de años de investigación e inversión en energías renovables, éstas se han revelado incapaces de abastecer por sí solas las necesidades energéticas de los países industrializados y de los llamados países en vías de desarrollo y, por su parte, los llamados combustibles ecológicos, han llevado a una subida desmedida de los alimentos y a la escasez de los mismos en muchos lugares del planeta donde actualmente se están comenzando a producir hambrunas.

El error fundamental del ecologismo es el no haber valorado adecuadamente el factor humano al que nada en la vida le es ajeno y que influye decisivamente en la sobreexplotación de los recursos naturales y en el consumo de los mismos. Así por ejemplo una de las grandes campañas del ecologismo que es la lucha contra las pilas de botón, capaz una sola de ella de contaminar todo un embalse de agua potable, entra en franca oposición con la tendencia, cada vez mayor, entre los ciudadanos de adquirir aparatos que funcionan con tales pilas como son los relojes de pulsera. Y ello porque millones de personas, sobre todo en el primer mundo, prefieren comprar cada una numerosos relojes de pulsera a un precio ínfimo en vez de adquirir tan solo uno o dos relojes de maquinaria automática o de cuerda más caros sin duda pero para nada contaminantes. A esto se podrá alegar y oponer que las pilas de botón se deben depositar, una vez agotadas, en los contenedores establecidos al efecto, pero lo cierto es que si son varios millones de personas las que depositan las pilas en los mencionados contenedores, son decenas y decenas de millones las que tiran, no solo la pila de botón, sino todo el aparato con pila incluida a los basureros comunes y eso sin considerar qué es lo que se hace luego con los contenedores de pilas.

Por otro lado, la humanidad tiende a una comodidad cada vez mayor rechazando de plano la más mínima incomodidad o sacrificio. Así por ejemplo, el problema del tráfico y de la contaminación por la quema de combustibles en los vehículos solo se podrá solucionar o mitigar con una drástica reducción en el uso de los vehículos de motor que jamás se producirá porque, no nos engañemos, el automóvil se ha convertido en una prolongación del ser humano como lo es el mando a distancia del televisor y resulta sumamente cómodo trasladarse habitualmente de “puerta a puerta”.

Los ecologistas en sus constantes reivindicaciones simplemente se limitan a rechazar unos sistemas de explotación y unos medios energéticos indicando, como meras maniobras de distracción, que hay otros sistemas y medios mejores y menos contaminantes, pero rechazan hablar claro y denunciar que el mal del planeta y, aún más, los males de la humanidad, se encuentran en la propia naturaleza egoísta del hombre moderno.

Así pues, la verdad de los que estamos preocupados por el medio ambiente se encuentra en hacer ver que llegará un momento, no muy lejano ya, en que la humanidad tendrá que elegir entre su cómodo egoísmo y la obtención de beneficios económicos astronómicos o retornar a la vida sencilla y más humana de antaño en beneficio de la salud medioambiental y del propio ser humano, siendo lo más curioso de todo, y de ahí la gran incoherencia del ecologismo, que cuando el ser humano más concienciado se encuentra sobre los problemas ambientales no solo menos hace por remediarlos, sino que además incrementa los usos y costumbres que los agravan.

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