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martes, 20 de octubre de 2020

EL GERNIKAKO ARBOLA Y LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS

Durante estos últimos meses se ha insistido en la pluralidad de los diferentes sectores que durante un siglo y medio cantaron el Gernikako Arbola. Autonomistas, regionalistas, federalistas, nacionalistas e independentistas de muy diverso signo ideológico hicieron suyo el himno de José María Iparraguirre, un carlista intransigente que en 1839 rechazó el fraudulento Convenio de Bergara y marchó al exilio al igual que Carlos V.

            Indudablemente es positivo recordar que desde el siglo XIX el Gernikako Arbola ha constituido un punto de encuentro para todos los vascos que cuestionaban el centralismo madrileño. Sin embargo más allá de las múltiples ramificaciones ideológicas existe una raíz que merece especial atención. Conviene sumergirse en el universo histórico e ideológico del Carlismo porque la adscripción del bardo de Urretxu a esta «cultura política» proporciona algunas pistas que no deberían pasar desapercibidas.

            En 1841, finalizada la Primera Guerra Carlista, el Gobierno liberal-centralista de Madrid suprimió el «pase foral» (es decir, el derecho de veto de las instituciones vascas a cualquier tipo de contrafuero), las aduanas del río Ebro y la estructura judicial vasca.

            Para los carlistas solamente había una respuesta posible ante la violencia estructural del Estado isabelino: la unión de los cuatro territorios. En la Proclama de la Junta Provisional Vasco-Navarra, emitida en 1846 con motivo de la Segunda Guerra Carlista, los partidarios de Carlos VI fueron muy claros: «El gobierno (…) que cien veces cuando estabais con las armas en la mano os ha prometido la conservación de vuestros privilegios, da ahora, que os ve desarmados, el golpe de gracia a vuestros más caros intereses (…) ¡Vasconavarros! Al grito de Laurac Bat, álcense como un solo hombre las cuatro provincias».

            No es casualidad que Iparraguirre cantase al Laurak Bat (Las Cuatro en Una) en el Gernikako Arbola: «Laurok hartuko degu / pakian bizi dedin / euskaldun jendia» (Las Cuatro te sostendremos para que vivan en paz los vascos).

            Posteriormente, en los años inmediatamente previos al inicio de la Tercera Guerra Carlista, el Partido Carlista expondrá ante la opinión pública un programa renovado basado en la extensión del régimen foral vasco a todo el territorio español. El nuevo líder dinástico, Carlos VII, emite el 30 de junio de 1869 una Carta-Manifiesto, afirmando que «si se cumpliera mi deseo, así como el espíritu revolucionario pretende igualar las provincias vascas a las restantes de España, todas éstas asemejarían o se igualarían en su régimen interior con aquellas afortunadas y nobles provincias». Un periódico francés, Le Monde, al comentar este manifiesto señalaba que «D. Carlos lo ha dicho: la Constitución de Vizcaya, que realiza el gobierno del país por el país, debe ser la Constitución de toda España».

            «Eman ta zabal zazu / munduan frutua» (Da y esparce tu fruto por el mundo) había proclamado Iparraguire en su himno. La metáfora es inequívoca, pues el propio Iparraguirre, en una carta al Ayuntamiento de Urretxu, fechada el 1 de septiembre de 1869, había manifestado lo siguiente: «Parece que han comprendido nuestros hermanos de allende del Ebro; que también proclaman los Fueros; el árbol está dando su fruto y la semilla que se ha esparcido, brota. Tampoco a mí me disgustaría la federal de Laurac Bat que estoy cierto sería el modelo».

            Nuevamente el Laurak Bat, la unión de los cuatro territorios vascos salvaguardando cada uno de ellos su propia constitucionalidad foral, su identidad singular y su libertad. Pero esta vez no solamente como un modelo de relaciones federativas válido para la vertebración interna de Euskal Herria sino también para el conjunto global de Las Españas.

            Durante la Tercera Guerra Carlista, las instituciones forales vascas, seriamente erosionadas desde 1839, fueron revitalizadas gracias al valor de guerrilleros que cantaban el Gernikako Arbola. Pero no quedó ahí el asunto. Allá donde era levantada la bandera de Carlos VII, se esparcía la semilla del árbol de la libertad. En Aragón, en Cataluña y en Valencia fueron restablecidas, en la medida de lo materialmente posible, las instituciones forales abolidas por Felipe V entre los años 1707 y 1716. Este interesante camino que avanzaba hacia un horizonte confederal quedaría bloqueado en 1876 con la victoria bélica del Ejército liberal-centralista, pero esa es una historia para otra ocasión.

Jaime Urriza Urcola

Publicado en Naiz el 15/10/2020 y en Diario de Noticias (Navarra) el 17/10/2020

miércoles, 31 de marzo de 2010

INAUGURACIÓN DEL MUSEO DEL CARLISMO

El pasado 23 de Marzo del 2010, contando con la presencia de S.M. el Rey de las Españas don Carlos VIII, Hugo, y del Secretario General del Partido Carlista, don Jesús María Aragón, se procedió a inaugurar en la muy noble villa navarra, y en otro tiempo capital carlista, de Estella-Lizarra; el Museo del Carlismo.

Con el acto de inauguración culminaron diez años de trabajo cuyo resultado es la muestra de 412 piezas de alto valor histórico que, cedidas principalmente por el Partido Carlista para su exhibición permanente, constituyen el fondo del museo que abarca la historia de este gran movimiento político y popular desde su nacimiento en 1833 hasta 1939.

El Museo del Carlismo, que se une a la red de museos de Navarra y que es el segundo existente en Lizarra-Estella tras el dedicado al pintor Gustavo de Maeztu, está instalado en un antiguo palacio construido por Juan de Echavárri y Larrain en la actual calle de La Rúa y que ha sido cedido por el Gobierno Foral de Navarra para tal fin distinguiéndose en la disposición del mismo tres partes claramente diferenciadas: la dedicada a la exposición permanente en la primera planta, la dedicada a exposiciones temporales en la planta baja y una sala multidisciplinar en la que se puede encontrar todo lo referente a la historia del edificio ubicada en el sótano.

Es de desear que el museo tenga un enorme éxito en el número de visitantes y que sirva para un mayor conocimiento del movimiento carlista, tan presente en la historia política española de los dos últimos siglos como actualmente desconocido por la mayor parte de la sociedad, así como que el mismo se vaya ampliando pues, como señaló Su Majestad en el acto de inauguración, en el museo “falta algo”. Y es qué, efectivamente, falta mucho. En primer lugar, falta toda referencia al Carlismo como movimiento político notándose una primacía de la historia bélica del Partido Carlista sobre la historia política e ideológica del mismo, lo que unido a que el museo se detiene, no se sabe por qué motivo, en el año 1939 falta toda referencia histórica a la dura época de la oposición Carlista al régimen franquista y a las persecuciones sufridas por los carlistas a causa de su lucha por la libertad y el federalismo y que culminaría con la participación del Partido Carlista en todos los movimientos unitarios a favor de la democracia. Asimismo, y en segundo lugar, se echa en falta que en el amplio edificio no haya un espacio dedicado a biblioteca especializada y a archivo documental, que hiciera del museo, además de una exhibición de objetos, un centro de documentación sobre el Carlismo a modo del que tiene el Partido Comunista de España o la Fundación Pablo Iglesias cuando a mayor redundancia se cedieron para el proyecto museístico tanto por parte del Partido Carlista como por personas particulares numerosa documentación original que abarca desde 1833 hasta la actualidad.


Como hemos dicho, deseamos larga vida al Museo del Carlismo de Estella-Lizarra así como el mayor de los éxitos haciendo votos por ello, pero atendiendo a las numerosas traiciones, defecciones y engaños que han sufrido los carlistas a lo largo de su historia no podemos dejar de tener presente aquel museo que también existió en Estella-Lizarra y que por no poder llamarse carlista (el franquismo no lo permitía) se denominó “Museo de Recuerdos Históricos de Navarra”, esperando que el actual “Museo del Carlismo” no acabe como aquel con la pérdida de alguna pieza irreemplazable.


lunes, 16 de febrero de 2009

ELECCIONES EN EUSKAL HERRIA


Ante la nueva convocatoria electoral del 1 de Marzo del 2009, esta vez en Galicia y Euskal Herria, “El Chouan Ibérico”, no pudiendo ni queriendo ser neutral ante tal acontecimiento y habiéndose enterado de la concurrencia por la circunscripción electoral de Bizkaia de una candidatura carlista encarnada en el Partido Carlista de Euskal Herria, Euskal Herriako Karlista Alderdia-E.K.A. quiere sugerir a todos sus lectores vascos en general y vizcaínos en particular, y en definitiva; a todos aquellos que estén empadronados en la circunscripción de Bizkaia y que puedan votar el próximo día 1 de Marzo, que dirijan su voto a tal candidatura.

El Carlismo no solo representa la única opción política de las Españas de la que no ha quedado sobradamente probada su corrupción y vileza y por tanto, no sólo constituye una esperanza de regeneración política ya sea a nivel estatal, autonómico y municipal, sino que además presenta unas sólidas propuestas de organización política del Estado con pleno respeto a los derechos individuales y colectivos de los pueblos que integran esta unión de convivencia que es España además de proponer un novedoso programa de transformación económica y social de autogestión productiva fuertemente contrario al modelo liberal-capitalista imperante en el mundo globalizado.

En un universo político donde la corrupción y la podredumbre de las instituciones hacen que las personas crean no tener donde elegir cundiendo el desánimo aún le quedan a los ciudadanos algo hacia lo que dirigir sus esperanzas: el Carlismo encarnado en el Partido Carlista.

Por tanto, si se está cansado de oír siempre lo mismo y que siempre suceda lo mismo:


Vota Honradez,

VOTA PARTIDO CARLISTA DE EUSKAL HERRIA-E.K.A.

BOZKATU EUSKAL HERRIKO KARLISTA ALDERDIA-E.K.A.

www.eka-partidocarlista.com

lunes, 13 de octubre de 2008

“ARA NUNDIRAN” de José María IPARRAGUIRRE

José María Iparraguirre, poeta y compositor vasco nacido en Villarreal de Urrechua (Guipúzcoa) en 1820 es conocido por haber compuesto la muy conocida y bella canción “Gernikako Arbora” (el Árbol de Guernica), verdadero himno a la tierra vasca y que, curiosamente, fue cantado por primera vez en el Café de San Luís de Madrid (actualmente un hotel en la calle Montera, esquina con Gran Vía, en el que se puede ver una placa conmemorativa de tal acontecimiento), pero su obra musical y poética no se limita en absoluto a dicha canción.

En 1833, la Primera Guerra Carlista le sorprende en Madrid estudiando en el Colegio de los Jesuitas incorporándose un año más tarde como voluntario al ejército de Carlos V en el que serviría hasta ser herido en la batalla de Arrigorriaga. Tras la guerra, no acepta el traicionero “Convenio de Vergara” y parte, junto con el Rey Don Carlos, al exilio durante el cual participa en las revoluciones de 1848 en Francia y se opone al golpe de estado del 2 de Diciembre de 1852 perpetrado por Napoleón, el pequeño (Napoleón III). En 1853 es indultado por el gobierno español regresando a España por Hendaya, desde donde, a la vista de los montes de su querida Euskalherria y amada España, compone la hermosa canción “Nere Etorrena Lur Maitera” (“Mi regreso a la tierra querida”) más conocida por las palabras iniciales del primer verso “Ara Nundiran” que contiene una entusiástica estrofa laudatoria hacia España que han llevado en la actualidad a cierta mutilación, o mejor dicho, censura por parte de ciertos sectores.

“Ara nundiran” es una composición poética en la que se manifiestan las características típicas de la obra de José María Iparraguirre cuales son el amor a la tierra, concretamente a Euskalherria, como patria chica y a España como patria grande y un profundo anhelo de libertad mezclado con cierto misticismo religioso.

El texto de esta famosa composición es el siguiente:

Nere etorrera lur maitera

Hara nun diran mendi maiteak!
Hara nun diran zelaiak!
Baserri eder zuri-zuriak,
iturri eta ibaiak.

Hendaian nago zoraturikan,
zabal-zabalik begiak,
hara, Espainia! lur hoberikan
ez du Europa guztiak.

Gero pozik bai Donostiara
Okendoarren lurrera,
zeru polit hau utzi beharra
nere anaiak hau pena!

Irutxulueta maitagarria
lore tokia zu zera,
Veneziaren grazi guziak
gaur Donostian balira.

Oi, Euskal Herri, eder maitea!
hara hemen zure semea,
bere lurrari mun egitera,
beste gabe etorria.

Zuregatikan emango nuke
pozik, bai, nere bizia;
beti zuretzat hil arteraino
gorputz ta arima guztia.

Agur bai, agur Donostiako
nere anaia maitiak,
Bilbaotikan izango dira
aita zaharraren berriak.
Eta gainera hitz neurtuetan
garbi esanez egiak,
Sudamerikan zer pasatzen dan
jakin dezaten herriak.

Mi regreso a mi tierra querida

Ahí están los montes queridos,
ahí están los prados
los caseríos bonitos, blancos, blancos,
las fuentes y los regatos.

Estoy en Hendaya loco de contento
anchos, anchos los ojos;
¡ahí está España!¡Tierra mejor
no la hay en Europa entera!

Luego, contento a San Sebastián,
a la patria de Oquendo,
cielo tan lindo tener que dejar,
¡qué pena, hermanos!

Iruchulo querido,
tú eres un florido jardín:
de Venecia las gracias todas
tiene nuestra Donostia.

¡Oh, Euskalerría hermosa y querida!
aquí está tu hijo,
que por besar tu suelo,
sin más, ha venido.

Por ti daría
contento mi vida;
para ti hasta la muerte,
cuerpo y alma del todo.

Adiós, pues,
hermanos queridos de Donostia,
desde Bilbao tendréis
del viejo padre noticias;
y además,
os contaré en verso
lo que pasa en Sudamérica
para que todos lo sepan.

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