Los
espectáculos de magia, también llamados de ilusionismo, consisten básicamente
en hacer parecer lo que no es y en ocultar la realidad al público mediante
diversas distracciones y apariencias que mantienen su atención en la puesta en
escena apartándola de lo verdaderamente importante que es el truco que se
mantiene oculto. Pues bien, de unos meses a esta parte, el gobierno de
coalición PSOE-PODEMOS parece haber convertido todo el país en un enorme escenario
teatral en el que desarrolla un gran espectáculo de magia que sería digno del
gran Houdini si no fuera por su ínfima
calidad.
No, no nos estamos refiriendo a las
estadísticas, que más parecen una práctica cabalística y numerológica de las
víctimas mortales de la pandemia, cuyo número real aun se desconoce, ni a las
imperativas manifestaciones de algunos ministros o expertos científicos muy
vitoreados que son contradichas por unas no menos imperativas manifestaciones
posteriores del mismo vitoreado experto científico o ministro en virtud de las
cuales el uso de mascarillas pasa de ser desaconsejable a ser obligatorio. Nos
estamos refiriendo al llamado "Plan de Recuperación" que prevé el
empleo de 140.000 millones de euros procedentes de unas "ayudas
europeas" y que realmente roza el truco más burdo que jamás haya existido en
el mundo mágico de las finanzas.
El gobierno de coalición que preside
Pedro Sánchez, parece no haberse dado cuenta de que la epidemia de COVID19 ha
puesto al descubierto todas las carencias económicas, estratégicas y políticas
de nuestro país, aspirando simplemente a reconstruir lo que se ha hundido y que
ha demostrado clara y sobradamente que no sirve.
La economía española, que en los
últimos cuarenta años se ha construido exclusivamente en base al sector servicios,
al turismo, al autoconsumo, a la construcción y en complacer a nuestros "amigos
y aliados" europeos se ha hundido por completo no teniendo mayor
aspiración el señor presidente del gobierno que la de paliar el caos social que
la crisis económica va a generar con ayudas sociales y en reconstruir lo que ya
se ha demostrado que es un fracaso y una debilidad, es decir, en volver a la
economía monosectorial del turismo, del sector servicios y del ladrillo.

Para
empezar el señor presidente del gobierno no está diciendo a los españoles que
casi la mitad de esas ayudas europeas de ciento cuarenta mil millones es un
préstamo a bajo interés que habrá que devolver con lo que la deuda pública va a
aumentar exponencialmente situándose por encima del cien por cien del PIB
lastrando por décadas la economía del país. Si ésta situación económica que
alegremente se plantea, en la que lo que se debe va a superar la totalidad de
lo que se ingresa o produce, se diera en cualquier empresa o ciudadano particular
se llamaría simplemente quiebra. Una quiebra que solo puede beneficiar a los
acreedores quienes tal vez están dispuestos a prestar para condicionar, dominar
o quedarse con algo que les interese a un buen precio.
El señor Pedro Sánchez se ha llenado
la boca con un llamado "Plan de Recuperación, Transformación y
Resiliencia" que es el mayor truco de ilusionismo económico y político
desde los "Bonos Mefo" (1). Si se lee con ligera atención el
mencionado plan de tan rimbombante nombre ya se ve a simple vista que se habla
mucho de invertir en tecnología y ecologismo a la vez que pretende recuperar el
turismo y combatir las diferencias de género y la despoblación, pero de crear
tejido industrial, científico y tecnológico o favorecer el sector agropecuario,
es decir, de crear una economía productiva y competitiva no se dice nada.
Parece ser que se pretende invertir
en tecnología para que las PYMES (Pequeñas Y Medianas Empresas) se modernicen y
para que nuestros escolares puedan disfrutar de los medios técnicos precisos
para que puedan asistir a clase desde sus domicilios. Ahora bien, ¿Es
consciente el señor presidente del gobierno de cuantas PYMES van a cerrar
definitivamente a causa de la epidemia? Mucho me temo que más que hablar de de
modernización tecnológica e informática de las PYMES debería hablar de la
creación o favorecimiento de la creación de PYMES porque con las que van a
quedar es de temer que con unas pocas centenas de ordenadores bastaran paran
modernizarlas tecnológicamente y, atendiendo al futuro de nuestros actuales
escolares, es muy posible que, de llevarse a término el "Plan" del
presidente, proporcione en unas décadas una nueva generación perfectamente
formada que tendrá que emigrar al no encontrar en su propio país una economía
productiva que genere un mercado laboral en el que puedan integrarse.
Otro aspecto del "Plan de
Recuperación, Transformación y Resiliencia" es su insistencia en lo
ecológico, sin duda alguna por imposición de nuestros "aliados y amigos"
europeos. Efectivamente, y sin ningún género de duda, nuestro planeta se
enfrenta a un reto ecológico que ha de afrontarse globalmente en la lucha
contra la contaminación que produce el recalentamiento del planeta. Ahora bien
¿Que es realmente la contaminación? Si por contaminación entendemos todo aquel
proceso, por insignificante que sea, de alteración o modificación de la
naturaleza, no podemos negar que un acto de contaminación es tanto aquel que procede
de un pionero que corta cuatro árboles para hacerse una cabaña en medio de un
frondoso bosque del la Norteamérica de finales del Siglo XVIII como el ingente consumo
de energía y el constante vertido de residuos de la industria en cualquier
parte del mundo de hoy. Pues bien, en base a este concepto de contaminación, es
muy posible que el señor Pedro Sánchez y sus socios de gobierno ignoren que
están muy próximos a tener una economía plenamente verde y ecológica por la
total desaparición de la gran industria pesada y media de nuestro país, siendo
prueba de esto el cierre de la planta de Nissan en Barcelona y el más que
probable cierre de Alcoa, una de las pocas plantas de procesamiento de aluminio
que hay en España.

Este
"Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia" viene acompañado
de un paquete de ayudas económicas para los sectores de población más afectados
por la crisis originada por el COVID19 que parece resucitar las políticas
pietistas hacia el Tercer Mundo de los años setenta del siglo pasado. El
Gobierno PSOE-PODEMOS aspira a dedicar buena parte de los fondos europeos que
va a recibir en ayudas a fondo perdido en forma de rentas o salarios de
integración a todos aquellos que se encuentren en situación de exclusión social
o próximos a la misma, lo que demuestra que el gobierno no es o no quiere ser
consciente de la magnitud de la crisis a la que se enfrenta. Todo estado debe
tener un amplio y sólido sistema de previsión social que cubran las necesidades
básicas de la población como son la salud, la educación etc... y además de eso
debe tener un programa de ayudas sociales para que, los que se encuentran en
situación de exclusión social o próximos a ella, puedan vivir y salir de tal
situación. Ahora bien, estos programa de ayudas en primer lugar son programas
que pueden prolongarse más o menos en el tiempo pero que se limitan hasta el
momento en que la persona o personas objeto de los mismos salen de la situación
de penuria económica y se reintegran firmemente en el mercado laboral, es
decir, no son indefinidos y, en segundo lugar, estos programas están destinados
a unos colectivos concretos de la población que forman un porcentaje pequeño de
la misma. Ahora bien, la situación económica que puede darse dentro de unos
meses en la sociedad española es la que el número de personas que, al perder su
empleo en un momento de hundimiento total de sectores que han sido vitales para
la creación de puestos de trabajo en nuestro país en las últimas décadas tales como
el turismo, la hostelería y el sector servicios, se encuentren al borde de caer
en la exclusión social constituyan un porcentaje tan elevado que, simplemente,
sea inasumible para cualquier programa de ayudas sociales y ese porcentaje
termine aumentando progresivamente de forma geométrica.
El gobierno que preside Pedro
Sánchez parece no darse cuenta que no hay que reconstruir la vieja economía
española prácticamente monosectorial, que ha demostrado ser un fracaso, sino
construir, partiendo prácticamente de cero, toda la economía desde nuevas
perspectivas más productivas, más competitivas con el exterior y menos
especulativas, construir una economía que genere una riqueza real y sostenible
y que se pueda legar a las generaciones futuras, porque la situación económica
y social que posiblemente afrontemos dentro de unos meses puede llegar a ser muy
similar a la existente en la España de postguerra, cosa que tal vez agrade al
gobierno PSOE-PODEMOS porque, la guerra y la postguerra, parecen ser sus
periodos históricos favoritos.
(1)
Los Bonos Mefo fueron ideados por el entonces presidente del Reichsbank Hjalmar Schacht y
consistieron en la financiación del Estado Alemán mediante letras de cambio lo
que permitió encubrir el endeudamiento generado por el gasto público del
programa de obras públicas y rearme iniciado por el Tercer Reich.