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martes, 12 de marzo de 2019

EL NEGOCIO DE LA INMIGRACIÓN



 Muchos europeos llevan décadas clamando contra la inmigración alegando infinidad de motivos, lo que ha llevado a no pocas formaciones de carácter xenófobo a gozar de representación parlamentaria en numerosas cámaras representativas de los estados miembros de la Unión Europea y a no menos numerosas formaciones políticas de tendencia opuesta a manifestarse en contra de las primeras en las calles e instituciones. Hoy, cuando en nuestro país, es muy posible que por primera vez en los últimos cuarenta años entre con fuerza en el Congreso de los Diputados un partido político, VOX, de estas tendencias ultra-liberales y neo-derechistas y que hace de la lucha contra la inmigración un pilar importante de su programa electoral, se impone hacer una reflexión sobre la otra cara de la inmigración, la otra cara de la que nadie habla, la cara de los negocios que genera el hecho migratorio.

            Seguramente muchos pensarán que, al hablar del negocio de la inmigración, nos vamos a referir a las redes organizadas que, desde el tercer mundo, trafican con seres humanos hacia Europa y Norteamérica, pero no; esa parte del negocio es ya muy conocida. Nos vamos a referir  en este artículo a otro tipo de negocio que genera la inmigración en los países de acogida, entendiendo por negocio toda actividad que proporciona una rentabilidad económica y/o política y que pasa prácticamente desapercibida a pesar de que tales negocios influyen en nuestra vida cotidiana de forma muy notoria.

            El primer negocio que podemos mencionar es el negocio que hacen aquellos propietarios de infraviviendas o viviendas ruinosas en las que, por diversas razones, no han invertido un céntimo en arreglarlas y adecentarlas y que, gracias a la urgente demanda de una vivienda asequible por parte de los inmigrantes, las consiguen alquilar a un precio desproporcionado considerando la calidad y dimensiones de dichas viviendas. Gracias a la inmigración, propietarios de viviendas situadas en viejos edificios del centro de las capitales que a ningún ciudadano nativo se le habría ocurrido pagar por ellas siquiera un euro mensual de alquiler han conseguido arrendarlas por un precio que va de los seiscientos a los mil euros mensuales. Al amparo de este negocio, claramente crematístico y material, surge una rentabilidad política porque el hecho de que un porcentaje relevante de población acepte vivir en minúsculos espacios o en infraviviendas permite a los políticos abogar por la creación de determinadas "soluciones habitacionales" para todos los ciudadanos en lo que no puede conducir nada más que a una degradación general de las condiciones de vida.

            Otro negocio digno de mención relacionado con la inmigración es el que hacen los empresarios a los que la inmigración permite mantener bajo el coste de la mano de obra, bien porque trabajan inmigrante ilegales a los que se les paga poco y sin cotizar a la Seguridad Social o, bien, porque consiguen emplear a trabajadores inmigrantes para trabajos que no desean realizar los nativos. Ahora bien, ¿Realmente se trata de trabajos que no desean realizar los nativos?; esto merece ser muy matizado, concretando de que se trata de trabajos que no desean hacer los autóctonos por el ínfimo sueldo que pagan los empresarios por desempeñarlos y si no fuera por la inmigración estos puestos laborales quedarían desiertos. Así pues la inmigración permite cubrir determinados puestos de trabajo que de otro modo no podrían cubrirse sin ofrecer incrementos salariales. Este negocio material tiene su correlativa rentabilidad política al permitir a determinados grupos políticos, que sin duda reciben apoyos electorales, y hasta económicos, de esos mismos empresarios, tener un discurso antiinmigración alegando que el extranjero viene a quitar el trabajo a los nacionales. Así mismo, también sacan rentabilidad política de esta situación los partidos del poder y los grupos denominados progresistas porque los primeros pueden azuzar el peligro totalitario para ocultar y justificar sus acciones políticas y de gobierno y los segundos pueden disfrutar de un discurso primitivo cargado de filantropía y humanitarismo que les permite llenarse de un contenido que de otra forma no tendrían.

 Por otra parte, no menos dignos de mención son los suculentos ingresos económicos que genera la inmigración a personas con pocos escrúpulos que a cambio de una cantidad, que puede ir de los quinientos a los mil euros, se ofrecen a los inmigrantes para gestionarles los documentos y los permisos de residencia y trabajo ante las administraciones públicas correspondientes. En la inmensa mayoría de los casos estas gestiones consisten en descargar un formulario de internet, rellenarlo, informar al solicitante de los documentos que han de acompañar al formulario y solicitarle cita previa para que el propio interesado acuda a entregarlos al registro administrativo pertinente permaneciendo a la espera de la resolución oportuna. Lo llamativo, y ahí la desvergüenza, es que en muchísimos casos estas cantidades se cobran por personas que saben de antemano que la solicitud gestionada no va a prosperar porque, o bien, la persona en cuestión lleva menos de dos años en nuestro país (es preciso probar una residencia de al menos dos años para el arraigo laboral y de tres años para el arraigo social) o, bien, porque dicha persona no reúne los requisitos mínimos establecidos en la Ley de Extranjería para obtener la pretendida residencia legal.

            Finalmente y para terminar este artículo nos referiremos al negocio que hace el propio estado y sus instituciones con el fenómeno migratorio. Considerando que la inmensa mayoría de los inmigrantes aspiran a juntar unos dineros y retornar a su país al cabo de unos años, el Estado consigue que los inmigrantes legales coticen a la Seguridad Social para pagar las pensiones de los actuales pensionistas pero luego, si ese inmigrante retorna a su país tras cotizar, por ejemplo, catorce años al Régimen General de la Seguridad Social y sin que esa cotización sea dentro de los últimos quince años inmediatamente anteriores a la edad de jubilación (situación que se da en muchos casos), resulta que dicho inmigrante no tendrá derecho alguno a cobrar una pensiona pública por lo que todos esos años cotizados habrán servido para ayudar a mantener el pago de las actuales pensiones pero sin ninguna contraprestación a cambio (por eso muchos inmigrantes no quieren regularizarse o desean trabajar en la economía sumergida). Otro negocio material que genera la inmigración en beneficio del estado es que, al incrementarse el número de población, aumenta el número de tributantes, esto es, de personas que pagan impuestos y, en cualquier caso, se incrementa el consumo con el aumento de ingresos públicos en concepto de recaudación por impuestos indirectos. Igualmente, el estado obtiene una rentabilidad política porque le permite justificar inmensidad de fracasos de gestión y/o de orden público precisamente en el hecho migratorio.

            Esta enumeración de negocios que genera la inmigración no es exhaustiva, porque seguro que hay más, que en estos momentos se nos escapan; pero es un hecho que el fenómeno migratorio es un negocio para mucha gente, incluso para aquellos que se llenan la boca oponiéndose vehementemente a él para obtener beneficios electorales, al mismo tiempo que permite a los gobiernos justificar medidas restrictivas de derechos sociales y de degradación de la calidad de vida, por lo que el tema debería tratarse con una seriedad y profundidad que va más allá de las simplonas posiciones extremas, de o todo blanco o todo negro, con el que actualmente se habla del tema.

martes, 4 de diciembre de 2018

LAS ENSEÑANZAS DE ANDALUCÍA



 Planteadas como el primer test político que iban a pasar el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Popular (PP) e incluso el país entero, tras la moción de censura del mes de mayo pasado, han tenido lugar las elecciones autonómicas andaluzas el domingo 2 de diciembre de 2018 con los resultados de todos ya conocidos.

            Evidentemente, y así se ocupan los medios de comunicación de difundirlo, junto con la pérdida de cuatrocientos mil votos por parte del PSOE y trescientos mil por parte de PODEMOS, lo más llamativo de los resultados es el ascenso del partido que lidera Santiago Abascal, VOX, que ha pasado de tener unos cien mil votos en toda España en las elecciones europeas de 2015 a llegar a casi cuatrocientos mil tan solo en Andalucía con los que iguala los obtenidos en todas las circunscripciones por la coalición de extrema derecha Unión Nacional en las elecciones generales de 1979 y que llevaron al Parlamento a su líder Blas Piñar.

            La sorpresa dada por VOX no es diferente a la que dio PODEMOS en las Elecciones Europeas de 2014 por lo siguiente: en el primer caso se trata de un partido extraparlamentario que desde su fundación con ocasión de las Elecciones Europeas de 2014 ha sido extraparlamentario y no había hecho nada más que perder votos en todos los comicios convocados hasta ahora mientras que PODEMOS era un grupo de profesores universitarios erigidos en verdadera "intelligetsia" de la izquierda parlamentaria que un día montaron una candidatura para presentarse a las Elecciones Europeas de 2014. En ambos casos la atención mediática prestada a estas formaciones antes de constituirse en fuerzas con representación parlamentaria (a PODEMOS durante los años 2013 y 2014 y a VOX en el último año), no parece justificada máxime cuando en nuestro país existen decenas de fuerzas políticas extraparlamentarias que no reciben tal atención. Algunos intentarán explicar dicha repercusión mediática en que determinadas encuestas arrojaban el hecho de que estas fuerzas se convertirían en parlamentarias, pero lo cierto es que en los últimos años estas mismas encuestas vienen hablando de la posible entrada en el parlamento del partido animalista PACMA  y dicha fuerza política no ha tenido jamás la atención de los medios de comunicación que estos dispensaron a PODEMOS en su momento y a VOX en los últimos meses.

            Por otro lado, PODEMOS y VOX, VOX y PODEMOS, aunque no se quiera reconocer, no son más que la distinta cara de una misma moneda. Sus respectivos líderes son personas que ostentaron cargos de responsabilidad  media y alta en las estructuras de los partidos con representación institucional, en Izquierda Unida en el caso de PODEMOS y en el Partido Popular en el caso de  VOX, que al verse o sentirse marginados o que se les cerraba la puerta a ascensos en el seno de la estructura de la que formaban parte rompieron con la misma justificando dicha ruptura en que, más o menos, tras muchos años de militancia y servicio habían descubierto (¡Oh, cielos!, ¡Qué escándalo!) que unos "traicionaban a la clase obrera" y otros "traicionaban a la patria", aunque curiosamente tal descubrimiento siempre tuvo lugar después de que sus respectivas promociones internas en las estructuras políticas de las que formaban parte se vieran frustradas.  

          Habrá quien diga que tanto VOX como PODEMOS, responden a una radicalización de la sociedad, pero en realidad dicha radicalización es artificial y viene promovida desde arriba, desde el poder, por una serie de políticos irresponsables. Mientras que en Europa la radicalización surge en la base social y va creciendo hasta que adquiere la necesidad de organizarse en una fuerza política que actúe políticamente en las instituciones; en España surge primero el embrión de la organización, luego el discurso político y, finalmente, el poder político y los medios de comunicación ya se encargarán de llenarles de votos y de afiliados. Así, resulta muy curioso que VOX haya obtenido tantos votos apelando, entre otras cosas, al rechazo a la inmigración cuando hace tan solo un año no había en la sociedad española una preocupación grande por el hecho migratorio y cuando hace unos pocos días hemos asistido a masivas movilizaciones en favor del buque pesquero que había recogido a doce inmigrantes que naufragaron en el Mediterráneo.

 El daño que PODEMOS y VOX puedan hacer a los partidos neodinásticos de "La Restauración" de 1975, PSOE Y PP, ya ha sido descontado y asumido por éstos quienes estiman, posiblemente con mucha razón, que los apoyos electorales que ahora y durante los próximos años puedan perder a favor de estos partidos terminarán retornando en gran medida a ellos.  A este respecto es de señalar dos cosas:

            En primer lugar, PODEMOS que entró  en la política española muy fuerte en 2014 diciendo aquello, que muchos recordarán, de que "eran los de abajo que venían a por los de arriba", que "eran lo nuevo contra lo viejo" y  posicionándose "contra la casta"; después de su éxito electoral en las Elecciones Europeas de 2014 y en las generales de 2015 y 2016, sus dirigentes se han integrado en la "casta" con la que, no nos engañemos, se encuentran perfectamente identificados y políticamente se han convertido, como poco, en la muleta del PSOE, partido que fue calificado por el líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, como el  "partido de la cal"; con lo que no hace falta ser muy inteligente para ver, o al menos sospechar, que lo que han vendido a su electorado es puro humo, lo que justificaría la pérdida de casi trescientos mil votos en las elecciones autonómicas andaluzas en el desencanto de sus votantes.

            Por otro lado, VOX  ha entrado igualmente con fuerza en el panorama político español con doce diputados en el Parlamento Autonómico Andaluz, afirmando que es un partido que está contra la "derechita cobarde", que no debe ser  otra  que aquella que representa el Partido Popular, ignorando el hecho de que muchos de sus dirigentes formaron parte de esa "derechita cobarde" hasta que perdieron la oportunidad de escalar puestos en la jerarquía estructural de la misma y que están a favor de la supresión de las autonomías ocultando igualmente el hecho de que llevar a cabo tal supresión es imposible porque jamás lograrán tener los apoyos parlamentarios necesarios para reformar la Constitución en tal sentido.

            En definitiva, como saben y son conscientes los partidos neodinásticos, PP y PSOE, y tal vez alguna institución secreta del propio estado;  VOX y PODEMOS están condenados a contrarrestarse recíprocamente, a defraudar y desilusionar a sus respectivos votantes quienes terminarán volviendo a poner sus esperanzas en los partidos mayoritarios (PSOE o PP) o yéndose en silencio a la intimidad de sus hogares desmovilizados políticamente por varias décadas y, sobre todo, a impedir cualquier debate serio sobre una reforma constitucional o proceso constituyente porque cuando uno pretendiera atacar el Título II de la Constitución referente a la Corona y otro el Título VIII referente a las autonomías el debate sobre la reforma constitucional sería, simple y llanamente, inviable y un proceso constituyente fuertemente desaconsejable.

            PODEMOS y VOX, VOX Y PODEMOS, han venido, consciente o inconscientemente, a salvar el régimen del 78 al suponer el "peligroso radicalismo" imprescindible para que los ciudadanos de a pié vean en los corruptos y partidos tradicionales la moderación y la concordia.

martes, 16 de octubre de 2018

DESMONTANDO A VOX



Ideario inicial de VOX en las Elecciones Europeas 2014

 No sabemos bien si con todo el sabor de la Francia de Vichy, hoy representada por Marine Le Pen, o como farsa neomaurista; vino VOX y triunfó el pasado domingo, 7 de octubre, en el madrileño Palacio de Vistalegre reuniendo a unos doce mil seguidores que abarrotaron la antigua plaza de toros y los alrededores del centro comercial que la alberga en lo que fue un acto planificado al milímetro por los organizadores para dar la imagen de ser el punto de partida de un nuevo partido emergente y hacer olvidar los fracasos electorales y crisis internas a los que se ha enfrentado desde que se fundara hace cinco años.

             VOX fue creado en el año 2013, entre otros por  Santiago Abascal, Alejo Vidal Quadras e Ignacio Camuñas, todos ellos dirigentes y militantes del Partido Popular que viendo perder influencia en el seno del mismo optaron por amenazar a la cúpula popular con quitarle votos mediante la creación de una opción política neoliberal más clara, más firme y más rotunda que la representada por el entonces presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Así pues, originariamente VOX no tenía más discurso que un nostálgico "aznarismo" que fracasó en las elecciones europeas de 2014 y en las posteriores elecciones generales de 2015 y 2016. 

            De aquellos fracasos electorales de VOX fue responsable la carencia de un discurso propio y diferenciador del discurso oficial mantenido por el Partido Popular, discurso original que, tras una travesía del desierto de cuatro años, el líder de VOX, Santiago Abascal, parece haberlo encontrado en un laboratorio con la unificación, sin decreto pero mediante un concienzudo trabajo de corta y pega, de los discursos xenófobos de la moderna ultraderecha europea con las viejas consignas españolistas de Fuerza Nueva.

            Escuchar a Santiago Abascal en el acto del Palacio de Vistalegre, acto que bien pudiera haberse realizado en la Plaza de toros  de las Ventas donde la extinta Fuerza Nueva conmemoraba el 18 de Julio o en la mismísima Plaza de Oriente, era como retrotraerse a los primeros tiempos de la transición y volver a escuchar de Blas Piñar, pero sin su vibrante oratoria, toda la retahíla a favor de la Unidad Nacional, en contra de las autonomías, a favor de las Fuerzas Armadas y de Orden Público y en contra de los nuevos bárbaros representados para VOX por el mundo islámico. La similitud del acto del Palacio de Vistalegre con los actos de Fuerza Nueva era tal que entre el público asistente, además de numerosas banderas de España se pudieron visualizar algunas de las banderas victoriosas que acompañaban coreográficamente a la bandera roja y azul de Fuerza Nueva.

            Y es que no podía ser de otra forma. Los líderes de VOX son conscientes de que el Partido Popular (con anterioridad Alianza Popular) tiene prestados desde 1982 aproximadamente millón y medio de votos de la más oscura y negra ultraderecha española, millón y medio de votos que VOX aspira a arrebatarle al PP. Para ello, VOX no solo ha hecho suyo el discurso fuerzanovista convirtiéndose en alimentador de los ideales de la juventud (1), sino que en estos últimos años ha ido incorporando a sus filas grupos y grupúsculos procedentes de la diáspora ultraderechista provocada por la disolución de Fuerza Nueva en noviembre de 1982. Así, en febrero de 2015, el partido ultraderechista Derecha Navarra y Española (DNE) que en 2011 había acudido a las elecciones en coalición con Alternativa Española (AES), partido que dirige el yerno de Blas Piñar, Rafael López Diéguez, se integró en VOX pasando a denominarse VOX NAVARRA y, en 2016, Alternativa Española (AES) y el Partido Familia y Vida (PFyV) que no concurrieron a las elecciones generales pidieron el voto para VOX.  De esta forma, VOX no solo adopta el discurso de la extinta Fuerza Nueva sino que se articula y organiza en gran medida a partir de cuadros y estructuras de grupos y grupúsculos ultraderechistas ya existentes.

¡Aquí están, estos son, los muchachos de Abascal!
 Ahora bien, sin entrar a valorar política ni moralmente el discurso de VOX, existe en dicha formación cierto cúmulo de graves contradicciones. En primer lugar nos encontramos con la procedencia misma de la mayoría de sus líderes los cuales fueron hasta el año 2013 cuadros de relevancia del Partido Popular en el cual desempeñaron cargos de cierta responsabilidad llegando a ser incluso parlamentarios europeos, nacionales o autonómicos. Así, por ejemplo, su actual jefe, Santiago Abascal, fue militante del Partido Popular desde 1994 hasta 2013 llegando a ser miembro de la Ejecutiva de dicho partido en el País Vasco, Presidente de las juventudes populares vascas y diputado autonómico por Álava, es decir, el actual discurso que sostiene de "España sí, autonomías no", "stop inmigración" y de oposición a la llamada "Ley de Memoria Histórica" se contradice con lo realizado por el partido en el que llegó a ocupar cargos de responsabilidad hasta 2013 y del que, en 1996, un veterano dirigente nacionalista vasco reconocería haber logrado más en catorce días que de Felipe González y del PSOE en catorce años, que en 1999 otorgó la nacionalidad española a los Brigadistas Internacionales como reconocimiento a su "valeroso" apoyo a la II República y que en el año 2000 organizó la primera regulación masiva de inmigrantes ilegales. Con esta divina contradicción, propia de la conversión de San Pablo, Santiago Abascal debería explicar a los ciudadanos y especialmente a sus fervientes admiradores cuándo y por qué se cayó del caballo, porque evidentemente no es creíble que se le apareciera una zarza ardiente y le hablara.

            Por otra parte, nos encontramos con otra grave contradicción en el hecho de que la propuesta de VOX de suprimir las autonomías no puede realizarse sin hacer una profunda reforma constitucional que, precisamente por la profundidad de la misma, más se asemejaría a un proceso constituyente cuando, en ningún momento del discurso de VOX, se menciona o se propone esa reforma constitucional o ese proceso constituyente. Más aún; si consideramos que el germen inicial desde el cual Santiago Abascal empezó a construir VOX fue la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) en cuyos estatutos figura entre otros fines "el fomento de la cohesión de la sociedad española, y de un gran acuerdo de los grandes partidos españoles en torno a la unidad de España y a la fortaleza del Estado español, en los términos del artículo 2 de la Constitución de 1978" (artículo 3.c de los estatutos) y el artículo 2 de la citada Constitución de 1978 dice textualmente: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas", la contradicción resulta más que evidente, lo cual suele ocurrir y resulta lógico cuando se tiene la necesidad de improvisar con urgencia un discurso por exclusivo oportunismo político como el que mueve a los dirigentes de VOX.

            No obstante, VOX ha revolucionado el panorama político, como demuestra el amplio tratamiento mediático que ha tenido durante la última semana el acto del Palacio de Vistalegre. Ha levantado ampollas entre las formaciones de la derecha, PP y Ciudadanos, y ha humedecido toda "la braga del imperio" o "imperio de la braga" fuerzanovista hasta el punto de que, como apunta el diario "Público" en fecha 12 deoctubre de 2018, ciertos grupos de ultraderecha han decidido apoyar, o incluso,integrarse en VOX. Concretamente "Público" menciona a unos supuestos"carlistas de ultraderecha" a los que sin duda habrá que añadir, enun futuro muy próximo, al partido del yerno de Blas Piñar, Alternativa Española(AES), y a alguna de las Falanges varias existentes dispuestos todos ellos a convertirse hoy en los palanganeros de VOX como durante la transición lo fueron de Fuerza Nueva aunque en el caso de los denominados "carlistas de ultraderecha" mencionados por el diario "Público" no se ha caído en la cuenta de que el hecho que identifica a los carlistas, que nos identifica, es la defensa de lo foral, de lo federal y del principio de subsidiariedad, defensa claramente incompatible con el concepto de España y del estado que sostiene VOX, así como la lealtad a la Dinastía Legítima hoy representada por Don Carlos Javier de Borbón Parma, por lo que esos referidos "carlistas" que no son otros que los mismos que hace décadas cayeron de rodillas ante el General en superlativo y aún no se han levantado, que rindieron pleitesía servil a Blas Piñar y que ahora muestran alegre disposición a rendir culto al nuevo caudillo Santiago Abascal, simplemente no son carlistas, ni siquiera son traidores porque para ser un traidor primero hay que ser leal a algo; son... ¡pues eso que hemos dicho antes...! simplemente acompañamiento coreográfico y palanganeros, palanganeros del que con mejor arte menea la colita delante de ellos.








(1) Referencia al himno de Fuerza Nueva

 

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