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martes, 16 de marzo de 2021

A LA RIÑA TUMULTUARIA

 Manual del Político Español

La tormenta política o pelea de barateros de la que hablábamos la semana pasada se ha incrementado con la descomposición de la que fuera la "regeneradora" fuerza política de "Ciudadanos", la aparición de unos tránsfugas que en Murcia parecen ofrecerse veladamente al mejor postor y el imprevisto anuncio de abandono del gobierno del Vicepresidente Tercero, Pablo Iglesias, para presentarse como candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en las próximas elecciones del 4 de mayo.

            Si ya apuntábamos que la moción de censura en Murcia se había gestado directamente en los despachos del Palacio de la Moncloa sin que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuviera la cortesía de comunicar sus intenciones a su socio de gobierno, Pablo Iglesias; ahora, nos encontramos con que en los "Idus de Marzo" (15 de marzo) de este año, es el Vicepresidente Tercero del Gobierno, Pablo Iglesias, quien sin comunicárselo a Pedro Sánchez ha decidido generar, por su cuenta y riesgo, una crisis y remodelación del gobierno, todo ello, también hay que decirlo, sin que el jefe del Gobierno haya mostrado una especial pena.

            Pablo Iglesias, ferviente admirador de la serie televisiva "Juego de Tronos" parece haberse quedado de la misma con las conspiraciones, juego sucio y traiciones, más que con las elevadas consideraciones de alta política de alguno de los personajes y ha emprendido un juego estratégico que resulta más que evidente.

            Muy posiblemente, nuestro país se enfrentará en el próximo otoño a una dura prueba pues muchas grandes empresas ya han anunciado que emprenderán Expedientes de Regulación de Empleo (EREs) que afectarán a miles de trabajadores en lo que no es más que la constatación de que muchos Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs) se van a convertir en EREs y en desempleo real y estadístico que será el prólogo inicial de una gran crisis económica y social que le tocará gestionar al gobierno de coalición PSOE-PODEMOS con todo el desgaste electoral que ello conllevará y como, evidentemente, Pablo Iglesias no desea tomar las decisiones que hay que tomar en tiempos duros ni asumir responsabilidades reales que puedan suponer un desgaste de su liderazgo abandona el gobierno en un momento muy oportuno para él. Así pues, el líder de PODEMOS aspira a obtener, o al menos a arrogarse, en las elecciones autonómicas madrileñas unos resultados que le permitan recuperar parte del espacio político perdido o al menos mantenerlo o aparentar que lo mantiene y para ello no dudará en intentar aliarse de alguna forma con la formación que fundó Iñigo Errejón al irse de PODEMOS por sentirse marginado. Tal alianza, sin duda, será electoralmente beneficiosa para una candidatura situada a la izquierda el PSOE, pero afectará gravemente al liderazgo de Errejón pues será exclusivamente Pablo Iglesias quien capitalice el posible éxito electoral.

Otra escena costumbrista de la política español

Si tal éxito electoral de PODEMOS se produce en las elecciones autonómicas madrileñas, entendiéndose como éxito, el superar al PSOE, igualarlo técnicamente en porcentaje de votos o, al menos, mantener la representación parlamentaria con un ligero incremento de votos, es muy probable que Pablo Iglesias busque algún motivo social para hacer caer al gobierno de coalición y provocar la convocatoria de elecciones generales. Al fin y al cabo el objetivo verdadero de la maniobra puesta en marcha por Pablo Iglesias no es ni VOX ni el Partido Popular, sino el PSOE y Pedro Sánchez.

            Esto puede parecer política ficción, pero no se puede negar que la candidatura de Pablo Iglesias ha sorprendido  a Díaz Ayuso y a VOX quienes ante la noticia no han podido  tener una reacción más pobre e inadecuada al decir la primera que cambiaría el lema de su campaña por el de "Comunismo o Libertad" y al manifestar Rocío Monasterio, dirigente de VOX, que "nos vamos a divertir y mucho, pues tenemos experiencia en sacar a los comunistas de Madrid y de toda España". Si el Partido Popular y VOX centran su campaña electoral en el anticomunismo pueden encontrarse con un discurso a la contra, poco o nada constructivo, que genere una mayor movilización de la izquierda y cierto cansancio en sus propios electores que no ven el comunismo ni a Pablo Iglesias como un peligro cierto y real por lo que aquello que parecía seguro la semana pasada, una amplia victoria del Partido Popular en Madrid, ya no es tan seguro y todas las opciones permanecen abiertas pudiéndole salir la jugada a Isabel Díaz Ayuso, cuyo verdadero enemigo es Pablo Casado y su verdadero objetivo es la presidencia del Partido Popular como paso previo a alcanzar la Moncloa, no tan bien como en un principio esperaba. 

 

martes, 16 de julio de 2019

TODO VUELVE... HASTA EL FASCISMO




 La presente situación institucional que se está produciendo en España en la que, tres meses después de la celebración de unas Elecciones Generales, aún se sigue con un gobierno en funciones y el candidato designado por el Jefe del Estado para presentarse a la investidura en el Congreso de los Diputados parece no tener los suficientes apoyos parlamentarios para salir elegido, ha hecho que diferentes lumbreras de la casta política se hayan puesto a pensar en algunas soluciones que implicarían ciertas reformas legales que evitarían en el futuro la repetición de esta situación.

            La primera solución, propuesta por el líder del Partido Popular, Pablo Casado, y seguramente ideada por "las eminencias grises" que forman su equipo, consiste en plagiar la legislación griega premiando al partido más votado con cincuenta escaños más, lo que haría prácticamente imposible que el mismo no obtuviera la mayoría absoluta. No obstante, no se precisa de donde se sacarían esos cincuenta escaños siendo de indicar que si la composición del Congreso siguiera siendo de trescientos cincuenta diputados, solo trescientos quedarían sujetos a elección por sufragio universal mientras los cincuenta restantes serían extraídos directamente de entre los diputados no electos comprendidos en las listas del partido más votado. Otra opción sería incrementar el número de diputados en el Congreso a cuatrocientos, pero tal solución, además del coste económico que conllevaría, implicaría elevar el número de diputados necesarios para obtener la mayoría absoluta a doscientos uno, lo que en un panorama parlamentario como el actual, tampoco daría al partido más votado la mayoría absoluta para formar gobierno.

            Ahora bien, esta "imaginativa" solución del líder popular no solo carece de originalidad al inspirarse directamente en el modelo griego, sino que además este modelo electoral griego se inspira a su vez en la legislación electoral fascista introducida por la llamada "Ley Acerbo" del 18 de noviembre de 1923 y bajo la cual se llevaron a cabo las elecciones de junio de 1924 que dieron la mayoría absoluta al Partido Nacional Fascista.

            El proyecto de la "Ley Acerbo" fue redactado por el Secretario de Estado Giacomo Acerbo y aprobada por el Consejo de Ministros presidido por Mussolini el 4 de junio de 1923 y por las Cortes Italianas el 21 de julio de 1923 por 223 votos contra 123.

            La "Ley Acerbo", al igual que la Ley Electoral Griega,  establecía un sistema de representación proporcional reforzado que, a diferencia de lo que ocurre en Grecia, asignaba dos tercios de los escaños para el partido que obtuviese más del 25 % de los votos asegurándose, al menos, un tercio de los escaños de la Cámara a los partidos minoritarios, que recibirían de todos modos, incluso si juntos obtenían menos del 33 % de los sufragios, por lo que los fascistas presentaron la nueva legislación electoral como un sistema democrático de distribución de escaños.

            Bajo la "Ley Acerbo", se celebraron las Elecciones Generales italianas del 6 de abril de 1924 en las que el Partido Nacional Fascista obtuvo la mayoría absoluta y el control total de la Cámara de Diputados. La oposición a esta ley y la denuncia de la perversión del sufragio universal que conllevaba fue denunciada vehementemente por el diputado socialista Giacomo Mateotti en la sesión celebrada el 30 de mayo de 1924 lo que provoco su secuestro y posterior asesinato.

            Así, paradojas de la historia, el Partido Socialista Griego (PASOK) al aceptar un sistema electoral de representación proporcional reforzado y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de aceptar la propuesta de Pablo Casado, habrían desautorizado cien años después a Mateotti y convertido su vil asesinato en una especie de suicidio estúpido.

 Otra solución propuesta, más imaginativa si cabe aunque igualmente carente de originalidad, es la propuesta por el equipo de luminarias del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que consiste en modificar la Constitución de 1978 para, ¡¡Nada más y nada menos!!, impedir a los diputados  votar en contra del candidato que se presenta a la investidura pudiendo solamente votar a favor o abstenerse.

            Ahora bien, tal solución plantea diversos problemas. El primer problema, y posiblemente el menos importante, es que se podría incurrir  en la imposición de una especie de mandato imperativo prohibido por el propio texto constitucional que se podría salvar con otra modificación de la Constitución en ese sentido o con una adecuada interpretación jurisprudencial diciendo que la obediencia a la Constitución no implica un mandato imperativo.

            No obstante, el principal problema consiste en que la prohibición de votar en contra del candidato que se presenta a la investidura implica una limitación fundamental de la libertad de los diputados elegidos, quienes se verían obligados a votar a un candidato cuyo programa de gobierno no les convence o lo consideran perjudicial. Por otra parte, impedir votar en contra del candidato que se presenta a la investidura no garantizaría nada ya que la situación de bloqueo, que con tal medida se pretende impedir, podría surgir posteriormente a la investidura cuando un gobierno en minoría viera rechazadas sistemáticamente sus proposiciones de ley, salvo que, de alguna forma,  también se obligue a los diputados a que no puedan votar jamás en contra del gobierno, lo que arrebataría el poder legislativo a las Cortes Generales para entregárselo al Gobierno en una maniobra legal que se asemeja bastante a la "Ley  para el remedio de las necesidades de Pueblo y Estado", conocida como "Ley Habilitante", aprobada por el Reichstag el 24 de marzo de 1933 convirtiendo, de esta forma, al Congreso de los Diputados, en el mejor de los casos, en una especie de institución consultiva cuando no, directamente, en un simple florero decorativo en cuyo caso bien podría trasladarse de la Carrera de San Jerónimo al Circo Price y ello a falta de una Opera Kroll.

            Resulta curioso que ningún intelectual, de los que se así se autotitulan en nuestro país, ni que ningún grupo político haya puesto de manifiesto las semejanzas de las soluciones propuestas por populares y socialistas con la labor legislativa del fascismo y del nacionalsocialismo en el periodo de entreguerras denunciando las posibles consecuencias políticas que podrían acarrear, pero lo que, desde luego, se vislumbra claramente es que, desde el poder y con las reformas legales oportunas, se puede mutar un imperfecto régimen liberal-democrático en un estado autoritario cuando no, directamente, totalitario sin ser necesario que por las calles desfilen camisas de colorines o jinetes a caballo.

martes, 30 de abril de 2019

ANALISIS DE URGENCIA DE LOS RESULTADOS ELECTORALES DEL 28-A



 Celebradas las elecciones y concluido el escrutinio, los resultados son evidentes: el Partido Socialista Obrero Español ha ganado las elecciones con casi siete millones y medio de votos y 123 escaños, mientras que el Partido Popular, con cuatro millones trescientos cincuenta mil votos, ha perdido la mitad de los sufragios obtenidos en las elecciones de 2016 y ha caído de los 137 escaños que obtuvo en esas elecciones a los 66 obtenidos el pasado domingo, por lo que lo verdaderamente relevante a analizar es el resurgimiento del Partido Socialista Obrero Español y el hundimiento del Partido Popular.

            La resurrección del PSOE, tres años después de la debacle electoral de 2016, se debe a una feliz conjunción de tres factores que concurren en dicho partido: 1º, la ideología e historia que lo cimentan, 2º, la habilidad electoralista con la que ha actuado durante los últimos nueve meses en que ha estado en el gobierno y 3º, la estrategia desarrollada durante la campaña electoral en la que no ha escatimado medios propios de su fama e historial.

            En los tiempos de crisis como los que acontecieron al PSOE tras las elecciones de Junio de 2016, su historia más que centenaria y su carácter de formación política ideologizada  que le permiten remontarse a los inicios de la lucha obrera del Siglo XIX y rodearse de ese halo proletario y justiciero que le da cierto carácter romántico, confieren al partido socialista una solidez que se constituye en reducto inexpugnable desde el que empezar a remontar las malas situaciones, como ha quedado demostrado el pasado domingo 28 de abril.

            Por su parte, las medidas tomadas en los primeros días de gobierno de Pedro Sánchez, tras ganar la moción de censura y expulsar del gobierno a Mariano Rajoy, consistentes en descongelar los sueldos a los funcionarios públicos y en incrementar las pensiones de los jubilados entre un 1´6  y un 3 por ciento no solo le ha granjeado, al menos, la simpatía de unos colectivos que suman tres millones de funcionarios y ocho millones de pensionistas sino que además ha permitido al PSOE hacerse olvidar y perdonar, además de conocidos casos de corrupción, que fue él, el partido que acordó la congelación de las pensiones de jubilación, impuso constitucionalmente el techo de gasto público y creo el copago farmacéutico, que, por cierto, sigue vigente.

            Finalmente, la estrategia electoral desarrollada durante los quince días de campaña ha sido perfecta: movilizar a la sociedad contra un imposible triunfo del fascismo, difundiendo bulos e informaciones estrambóticas, cuando no radicalmente falsas, que situaban a VOX en el 20 por ciento de los sufragios y con 60 diputados.

            Por su parte, los resultados electorales también arrojan el importante dato de que PODEMOS, que soñaba con dar el "sorpasso" al PSOE para darle "el abrazo de oso", se ha hundido en gran medida debido a las graves contradicciones internas de la formación morada y a la política de mera ambición personal de sus líderes. Tras las elecciones de junio de 2016, PODEMOS pudo optar por varios caminos, pero opto por el peor de todos. Tras una campaña en que se hablaba del bipartidismo, de la casta y de la regeneración, finalmente su líder, Pablo Iglesias, corrió a ponerse al servicio del PSOE, olvidando lo de la casta y lo de la "cal", convirtiendo a su formación en la muleta ortopédica del PSOE. En política se está para cambiar las cosas o para tocar poder y mantenerlo y, evidentemente, PODEMOS ha demostrado que está para lo segundo, no para lo primero, y ello ha hecho que, en estas elecciones, perdiera más de un millón de votos que han ido a parar al PSOE, porque la gente, como es lógico, cuando tiene que elegir entre un original y su copia siempre preferirá el original.

 PODEMOS, que en junio de 2016 llegó a ilusionar a cinco millones de españoles con una posibilidad real de cambio que emanaba de su discurso rupturista, se ha convertido en un partido político más del panorama español para el que lo único que importa es "tocar poder", estando actualmente dispuesto incluso a formar parte de un gobierno del PSOE presidido por Pedro Sánchez, olvidándose de aquel discurso contrario a dicho partido sostenido hace menos de tres años.

            Ahora analicemos la debacle del Partido Popular, debacle que, a diferencia de lo que le ocurrió al PSOE en 2016, es muy posible que no se pueda remontar y se convierta en definitiva.

            El Partido Popular, jamás ha sido un partido cohesionado ni por su historia ni por su ideología. Su origen no se remonta, como en el caso del PSOE, al Siglo XIX sino a finales del Siglo XX cuando se funda Alianza Popular como unión de siete formaciones políticas, cada una de su padre y de su madre, de distintas tendencias políticas pero, eso sí, todas ellas presididas por ex jerarcas y ministros franquistas. Con este vicio de origen, el Partido Popular no tiene un ideario claro ni ninguna historia y si analizamos su discurso siempre se ha limitado, de una forma u otra, a evitar el triunfo de la izquierda o a desalojarla del poder "por el bien de España" y, así, en las elecciones de 1982 se alimentó del voto residual de la extrema derecha que representaba Fuerza Nueva y, sobre todo, del voto del miedo al PSOE que anteriormente había alimentado a buena parte de UCD. El problema que siempre ha tenido el Partido Popular es que, al igual que no se puede mezclar el agua y el aceite, no se puede mantener al mismo tiempo el "centro político" y contentar a un sector importante de la extrema derecha ni viceversa por lo que los dirigentes populares siempre han procurado garantizar la unidad del partido manteniendo un frágil equilibrio en el que el engaño y el interés era fundamental.  La unidad del Partido Popular ha aguantado milagrosamente cuarenta años hasta que se ha llegado a un punto en que el engaño ya no era enmascarable y el interés no podía satisfacerse totalmente (1) por lo que, simple y llanamente, el partido se ha roto fragmentando grave e irreversiblemente el voto en las elecciones del pasado domingo.

            La suma de votos obtenidos por el Partido Popular, Ciudadanos y VOX, constituye una cantidad idéntica, o incluso superior, a la que proporciono la mayoría absoluta al Partido Popular en las elecciones de noviembre de 2011, no obstante, al repartirse ese número de votos entre tres candidaturas diferentes se han perdido cientos de miles de votos en los restos que han hecho que el llamado "bloque de las derechas" no sea capaz de sumar para constituir, siquiera, una minoría de bloqueo en el Congreso.

            Es fácil culpar de la debacle del Partido Popular a la gestión de Pablo Casado, pero lo cierto es que hubiera hecho lo que hubiera hecho, se hubiera inclinado hacia donde se hubiera inclinado, el Partido Popular, habría perdido en cualquier caso cientos de miles de votos. Cierto es que, obligado a elegir entre dos males, uno ha de elegir el que menos le perjudique y que tal vez lo que menos hubiera perjudicado al Partido Popular hubiese sido inclinarse más hacia el centro y menos hacia la extrema derecha (2), aunque tal afirmación no deja de ser una simple especulación sin un fundamento real.

            Ciertamente, el Partido Popular ha hecho una campaña muy escorada hacia la derecha política y aún así ha obtenido cuatro millones trescientos cincuenta mil votos, esto es tres millones seiscientos mil votos menos que en las elecciones de 2016 y de esos votos perdidos, los datos indican claramente que un millón han podido ir a "Ciudadanos" y dos millones seiscientos mil a VOX. Es decir, el Partido Popular ha perdido más votos a favor de la ultraderecha que a favor del supuesto "centro político" lo que puede traducirse en el hecho de que el partido que dirige Santiago Abascal todavía tiene cuatro millones trescientos cincuenta mil votos populares entre los que intentar pescar.

            El PSOE, tras las elecciones de 2016, entro en una muy grave crisis, pero era una crisis puntual de la que no se sabía cuando saldría pero de la que era seguro que saldría; en cambio el Partido Popular, tras las elecciones del pasado domingo 28 de abril, ha entrado en una crisis que posiblemente sea definitiva al ser incapaz de mantener unidas en su seno las distintas facciones que lo integran y al ver ocupado su espacio político y asaltado su electorado tanto por la extrema derecha como por el "centro político".  La clave de la resolución de esta crisis que se ha abierto en el Partido Popular no se encuentra tanto en lo que el propio Partido Popular haga o pueda hacer por sí mismo como en los errores en que puedan incurrir tanto VOX como "Ciudadanos" porque, como ya ha demostrado PODEMOS, una cosa es conseguir varios millones de votos y otra, muy diferente, mantenerlos e incrementarlos.








(1) Es de indicar que el Partido Popular ha gobernado en dos legislaturas con mayoría absoluta (Legislatura de 2000 a 2004 y Legislatura de 2011 a 2015) durante las cuales jamás ha derogado, pudiéndolo hacer fácilmente, leyes aprobadas por el gobierno socialista y que combatió apasionadamente mientras estaba en la oposición como por ejemplo la Ley de Memoria Histórica, la Ley de Educación o la Ley del Aborto, por lo que se puede decir que el Partido Popular ha gobernado conforme a las leyes socialistas lo que ha supuesto un engaño para ese importante sector ultra que tenía y aún tiene en su seno.

(2) Hay que tener en cuenta que ese "centro político" que dice representar "Ciudadanos" no ha dudado en pactar con VOX en Andalucía para alcanzar el poder, ejemplo claro de que los ideales o principios ceden ante el interés.


martes, 22 de enero de 2019

LA CONVENCIÓN QUE NO CONVENCIÓ


La Convención popular contó con las viejas glorias del Partido para aropar a Casado

 El pasado fin de semana, del 18 al 20 de Enero de 2019, el Partido Popular ha celebrado en Madrid su "Convención Nacional" en la que han reaparecido, además del ex-presidente del Gobierno Mariano Rajoy, las viejas glorias del aznarismo encabezadas por el mismísimo José María Aznar, el señor de las Azores, y secundadas por Esperanza Aguirre, la vieja lideresa de los madriles que destapó la trama Gürtel mientras recordaba los discursos contra Cartago pronunciados por Catón el Viejo durante las Guerras Púnicas.

            Desde que en las elecciones generales de Junio de 2016, el Partido Popular no renovara la mayoría absoluta que obtuviera en los comicios de noviembre de 2011 ha parecido estar noqueado, falto de liderazgo y carente de ideas, sufriendo una importante hemorragia de votos que ha culminado, hasta el momento, con la pérdida de trescientos mil votos en las autonómicas andaluzas de diciembre de 2018 que hacen presagiar un derrumbe tal en las próximas generales que puede situarle por debajo de la barrera psicológica de los cien escaños en el Congreso de los Diputados.

            Ahora bien, era de suponer que todas las cuestiones de liderazgo e ideas habrían quedado resueltas en el XIX Congreso del Partido Popular que tuvo lugar tras la dimisión de Mariano Rajoy los días 20 y 21 de Julio de 2018 y en el que resulto elegido Pablo Casado para ocupar la presidencia del partido porque, al fin y al cabo, para eso se hacen los congresos y más aún si son extraordinarios: para cerrar las crisis internas y aclarar posturas.

            Así pues ¿A qué viene esta magna convención tan solo seis meses después del congreso extraordinario del mes de julio?. Es evidente que los resultados de las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, donde VOX se ha alzado con casi cuatrocientos mil votos, cien mil más que los perdidos por el Partido Popular; así como las numerosas encuestas que se han publicado desde el 2 de diciembre de 2018 en las que se indica que la formación presidida por Santiago Abascal Conde podría alcanzar hasta 45 escaños en las próximas elecciones generales han puesto muy nerviosos a los dirigentes populares que están viendo materializarse la peor de sus pesadillas que no es otra que la aparición, a su derecha, de una formación política que recupere el millón y medio o dos millones de votos que el Partido Popular tiene "prestados" de la ultraderecha española desde 1977, cuando se llamaba Alianza Popular y estaba integrada por siete formaciones políticas independientes, todas ellas dirigidas por ex-ministros del régimen franquista (1) encabezados por Manuel Fraga, ex Ministro de Gobernación.

Algunos oradores en la Convención del Partido Popular llegaron a pedir la afiliación a VOX
 Los discursos oficiales pronunciados en la convención popular, la puesta en escena de la misma, la cual contó incluso con un repartidor de panfletos de VOX, y la participación como oradores de algunas personas que llegaron a solicitar expresamente la afiliación de los asistentes a VOX, pusieron de manifiesto que la convención popular tenía una intención que iba mucho más allá de cerrar filas en torno al liderazgo de Pablo Casado y de convencer a los votantes de VOX de que el Partido Popular representaba el verdadero "voto útil frente al marxismo y al separatismo en defensa de las esencias patrias". Tal intención no era otra que la de sentar públicamente las bases para un diálogo de igual a igual entre VOX y el Partido Popular que culmine, a corto o medio plazo, con el retorno y la plena reintegración, incluso como corriente interna reconocida, de la primera formación política en la segunda de la cual, por cierto, es su excremento teniendo en cuenta que etimológicamente excremento proviene del verbo latino "excemere" que significa separar y VOX, en su origen, no es más que una escisión separada del Partido Popular.

            Es  posible que la "Convención Nacional" de los populares haya convencido a numerosos votantes descontentos e incluso que haya convencido a los dirigentes de VOX de su retorno al útero materno, pero desde luego no ha convencido a la inmensa mayoría de los españoles de que el Partido Popular representa una opción de futuro.














(1) Las siete formaciones políticas que se unieron para formar Alianza Popular fueron: Reforma Democrática (liderada por Manuel Fraga), Unión del Pueblo Español (liderada por Cruz Martínez Esteruelas), Acción Democrática Española (liderada por Federico Silva Muñoz), Democracia Social (liderada por Licinio de la Fuente), Acción Regional (Liderada por Laureano López Rodó), Unión Social Popular (liderada por  Enrique Thomas de Carranza) y Unión Nacional Española (Liderada por Gonzalo Fernández de la Mora y que contó entre sus militantes con Salvador Abascal Escuza, padre de Salvador Abascal Conde).

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