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lunes, 1 de agosto de 2016

¿LUCHA CONTRA EL FRAUDE?



No hay campaña electoral ni líder político que concurra a la misma que entre sus soflamas, promesas, programas y demás artificios propagandísticos no mencione reiteradamente una política de "lucha contra el fraude", pero ¿Qué es y en qué consiste el fraude? ¿Quiénes son los defraudadores? ¿Por qué se defrauda?.

            Para empezar, hay distintos tipos de fraude que los líderes de la casta política afirman pretender combatir siendo los más comunes el fraude a la Seguridad Social y el fraude fiscal los cuales están íntimamente relacionados entre sí.

            El fraude a la Seguridad Social consiste en que un empresario o empleador tiene trabajadores que desarrollan su actividad laboral sin ser dados de alta en el Régimen Común de la Seguridad Social, por lo que ni se cotiza por ellos ni se les practican en sus salarios las correspondientes retenciones para el Impuesto Sobre la Renta de las Personas Físicas, con lo que, a su vez, también se convierte en un fraude fiscal. El origen del fraude a la Seguridad Social, se encuentra principalmente en la llamada "Economía Sumergida" que consiste en que un empresario desarrolla una actividad económica como autónomo o profesional, con  trabajadores a su cargo o sin ellos, sin declararla y sin darla de alta en Hacienda por lo que no puede emitir facturas con el correspondiente Impuesto sobre el Valor Añadido, ni emitir recibos de percepción de salario (nóminas) con las correspondientes retenciones para el IRPF y la Seguridad Social por lo que los trabajadores, en caso de tenerlos, no adquieren derechos sociales cara a su futura jubilación.  La "Economía Sumergida" puede ser total o parcial; es total si el empresario realiza toda su actividad sin declararla a hacienda o parcial si, estando dado de alta en hacienda y en la Seguridad Social, realiza una parte de su actividad en "negro", esto es, ocultando una parte de sus actividades y los ingresos que de ella dimanan. Evidentemente en "la economía sumergida" ni el empresario ni el trabajador declaran ningún ingreso de los que perciben por  la actividad no declarada que realizan por lo que ninguno tributa por ningún concepto.

            Por su parte el fraude fiscal, además de tener su origen fundamentalmente en "la economía sumergida", consiste también en una variedad de actitudes de empresarios y trabajadores que comprenden el no cumplir con sus obligaciones fiscales simplemente no realizando las declaraciones impositivas pertinentes; el ocultar ingresos, el empresario mediante la "facturación en negro" y el trabajador percibiendo cantidades no reflejadas en las nóminas (sobresueldos); o el aplicarse, en los distintos impuestos, deducciones y reducciones no procedentes.

            Ante esto, surgen dos importantes preguntas cuyas respuestas se pretenden obviar al no ser nada fáciles de contestar:  ¿Quiénes son los defraudadores?  y  ¿Por qué se defrauda?.

            Conforme al espíritu y letra de la ley, defraudador es todo aquel que no cumple con plena exactitud sus obligaciones para con la Seguridad  Social o para con Hacienda, pero a pesar de lo que manifiestan los políticos de todo tinte y pelaje sobre que hay que combatir el enorme fraude que cometen los grandes de la economía, parece ser que de manera real y práctica solo se entiende por defraudador a aquel que oculta varios miles de Euros al año con la intención de ahorrarse en ese mismo periodo de tiempo varios cientos de Euros.

            Expliquemos esto.  Como es lógico y natural los que poco o nada tienen no están sujetos a gravamen alguno porque no tienen con qué pagar por lo que no son ni pueden ser defraudadores ya que nada tienen que defraudar. Por su parte las grandes empresas y las grandes fortunas tienen toda una batería de disposiciones legales aprobadas por el Parlamento que les permite crear legalmente infraestructuras (fundaciones, acogimiento a planes de patronazgo, organizaciones filantrópicas diversas...),para pagar menos impuestos y, por  si esto fuera poco, pueden gastar varios cientos de miles de euros, o incluso algunos millones, en constituir, conforme a la legalidad nacional e internacional, enjambres de sociedades con distintas nacionalidades y sedes en estados con nula o baja presión fiscal lo que les permite desarrollar una lucrativa actividad por la que no pagan impuesto alguno en nuestro país y como todo esto lo hacen legalmente, o con toda la apariencia formal de legalidad, pues resulta que tampoco son defraudadores. Así pues, como únicos defraudadores quedan los que hemos mencionado antes: aquellos que teniendo algo pero no lo suficiente para crear infraestructuras que les permitan pagar menos impuestos, ocultan anualmente, de forma burda, varios miles de euros con la intención de ahorrarse ese año varios cientos o, incluso, algún millar de Euros; éstos, que en su inmensa mayoría constituyen la ya muy maltratada clase media, parece ser que son el único objetivo  real al que se reduce todo plan de lucha contra el fraude.

Ahora bien, ¿Por qué se defrauda?. La pregunta no resulta baladí  porque ignorando las causas del fraude difícilmente se puede combatir eficazmente puesto que solo acabando con las causas se acabará con sus consecuencias. A este respecto los dirigentes de la casta política siempre acuden a un argumento que si bien no es de mucho peso sí es muy bien acogido y comprendido por sus votantes: la causa del fraude es la desmedida ambición por enriquecerse.

            No obstante, resulta difícil de creer de forma racional que en aquellos que pretenden ahorrarse uno o dos mil euros al año están poseídos por enormes e irrefrenables deseos de lucrarse. Y es que estas personas acuden a esto que los políticos califican de "fraude", cuando no son más que trapacerías propias de un pícaro barroco, porque necesitan imperiosamente ahorrarse estos cientos de Euros (o, incluso, algún millar) para poder vivir, en definitiva, lo hacen realmente por una cuestión de pura supervivencia basada en el razonamiento de que esos cientos de Euros anuales mucho les alivia a ellos y en poco perjudican a la colectividad sin caer en la cuenta de que al no ser los únicos que cometen esa picardía anualmente, esos cientos de Euros hay que multiplicarlos por los varios millones de personas que hacen lo mismo.

            Así pues, el origen de este fraude o picaresca está en la necesidad de sobrevivir de una inmensa mayoría de la población y en la voracidad recaudadora de un estado que, como el español, gasta mucho y mal a lo que hay que añadir la constante falta de ejemplaridad de los distintos representantes de la casta dirigente y empresarial que con su corrupción generalizada hace tiempo que se han constituido en unos verdaderos corruptores de nuestra sociedad siendo fuente inagotable de malos ejemplos frente a los cuales estos "defraudadores por supervivencia" no son más que unos pésimos aprendices.

            Al fin y al cabo, deduzcamos con un poco con lógica: cuando el país tiene casi cinco millones de parados, los comedores sociales se encuentran atestados de solicitantes de ayudas alimenticias básicas, casi un tercio de la población vive en el umbral de la pobreza, se han recortado derechos y ayudas sociales por doquier ¿Cómo es que no ha habido un estallido social?, pues evidentemente porque, además del apoyo familiar que no puede prolongarse indefinidamente en el tiempo, la inmensa mayoría de la población española vive "trampeando" por pura necesidad de supervivencia y la verdadera lucha contra el fraude no se producirá si no se eliminan los beneficios fiscales y legales a las grandes empresas y se acaba con esa "picaresca" a base de un adelgazamiento, moralización y racionalización del estado que le permita reducir la presión fiscal y gastar inteligentemente sin arrojar el dinero del contribuyente a una hoguera de vanidades.

lunes, 25 de julio de 2016

VOLVED A VUESTROS DIPUTADOS



Ya se constituyó la Mesa del Congreso, la diputada del Partido Popular y ex-ministra de Fomento, Ana Pastor, ha sido elegida Presidenta de la misma por 169 votos a favor, cifra que sin duda surge de la suma de los 137 diputados del Partido Popular y de los 32 de "Ciudadanos", lo cual no deja de ser la variación que lógicamente demuestra la mentira como veremos más adelante.

            Pero, el escándalo surge al elegir a los dos vicepresidentes de la Mesa y sumar el tándem popular y ciudadano 179 votos, es decir, diez votos más que el que integran sus propias fuerzas ignorándose de dónde han salido esos votos que prueban que hay diputados de "la oposición" dispuestos a hacerle el juego al "partido más votado" y que hacen presagiar algún tipo de acuerdo para la formación de un próximo gobierno del Partido Popular.

            De todas formas, no se trata de hablar del posible nuevo gobierno, sino de la traición de las fuerzas políticas a sus electores, la cual queda demostrada con este acto electivo del que surge la actual Mesa del Congreso.

            "Ciudadanos" obtuvo varios millones de votos afirmando que jamás apoyaría a un gobierno de presidido por el señor Rajoy, obviando que, cuando se llega al grado de corrupción al que se ha llegado en este país, la responsabilidad de la misma no descansa sobre un solo individuo sino, al menos, sobre todo un partido y por tanto solo combatiendo al partido, y no solo al individuo, se combate la corrupción. No obstante, ahora "ciudadanos" parece proclive a apoyar un gobierno del Partido Popular, con lo cual traiciona a sus electores.

            El Partido Popular que en campaña se lleno la boca del más rancio y folklórico españolismo acusando a PODEMOS y al PSOE de estar dispuestos a pactar con "nacionalistas y separatistas", ahora parece no hacer ascos a los votos que, viniendo de las filas "separatistas y nacionalistas", pudieran favorecer la constitución de un gobierno presidido por el señor Rajoy surgiendo las inevitables preguntas: ¿A qué precio?, ¿Por qué era malo que PSOE y PODEMOS pactasen con "separatistas y nacionalistas" y no lo es que lo haga el Partido Popular?. Con este proceder el Partido Popular traiciona a sus electores.

            El Partido Socialista Obrero Español y PODEMOS creen ver en esos diez votos obtenidos por el tándem popular-ciudadano para las vicepresidencias de la Mesa del Congreso la mano de los nacionalistas que han pasado, en seis meses, de ser los posibles aliados de un "gobierno de progreso" a convertirse en "partidos conservadores" demostrando que la suma propuesta por Pablo Iglesias a Pedro Sánchez para formar gobierno durante las negociaciones de la corta legislatura anterior, simple y llanamente, no existía por lo que no dijeron la verdad a sus electores y, por tanto, Partido Socialista Obrero Español y PODEMOS traicionan a sus electores.


¿Y el pueblo? ¿Qué opina el pueblo?.... Larra diría que el pueblo español no opina nada y que "nada pasa en España porque España pasa por todo". Cada porción del pueblo español seguramente seguirá justificando a su respectiva tribu política y confiando en ella volviéndoles a votar en espera del retorno de aquella "dorada época" en la que se podían hipotecar a cuarenta años y el banco les financiaba el ciento veinte por ciento del valor de una vivienda que, en realidad, no era suya sino del banco mientras durase la hipoteca.

            Fue la pérdida de aquella "dorada época" y no los males sustanciales en los que se fundamentaba, males que el pueblo se negó a reconocer absorto por las áureas perspectivas de prosperidad y enriquecimiento, lo que hizo surgir aquel grito de "No nos representan" ignorando aquellas sabias palabras de Víctor Hugo según las cuales "un pueblo no tiene el derecho a quejarse constantemente del mal hacer de sus gobernantes" y "existe una responsabilidad culpable entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que le deja hacer".

            De aquello han pasado cinco años y tres elecciones generales con la formación de tres Parlamentos diferentes y es muy cuestionable que el pueblo mantenga el derecho de afirmar "No nos representan" tras las últimas elecciones del 26 de Junio del 2016 cuyo resultado y proceder de los parlamentarios elegidos recuerda una famosa arenga de la primera década del siglo XX pronunciada por el anarquista francés Zo d´Axa, conde de Laperóuse:

            "¡Ciudadanos os engañan!. Se os ha dicho que la última cámara compuesta por imbéciles y fulleros, no representaba a la mayoría de los electores. Esto es falso.

            Una Cámara de diputados simplones y de diputados falsarios representa por el contrario de maravilla a los electores que sois. No protestéis: una nación tiene los delegados que se merece.

            ¿Por qué los habéis nombrado?

            No os molestéis entre vosotros para concluir que mientras más cambian las cosas más iguales son, que vuestros elegidos se burlan de vosotros y no piensan más que en sus propios intereses, en la vanagloria o en el dinero.

            ¿Por qué los volvéis a elegir?

            La justicia es igual para todos. Los estafadores de Panamá se pasean en carroza. Pero las esposas oprimen las muñecas de los viejos obreros detenidos como vagabundos.

            Hay algunos que invocan la revolución, y esos se engañan y os engañan. Nunca serán los electores quienes harán la revolución. El sufragio universal ha sido creado precisamente para impedir la acción viril.

            Para un pueblo que se deja explotar, un pueblo de pocos ahorros, poca esperanza, de empresarios rapaces, para un pueblo lerdo y domesticado, hace falta un parlamento mediocre que mercadee y que sintetice toda la villanía nacional. Haced la cámara a vuestra imagen y semejanza. El perro siempre vuelve a su vómito, volved a vuestros diputados".

martes, 19 de julio de 2016

EL TERRORISMO ISLÁMICO Y EL PROBLEMA DE OCCIDENTE



La ultima barbaridad cometida por el integrismo islámico en Niza (Francia) el pasado 14 de Julio, ha puesto encima de la mesa, por mucho que se esté intentando camuflar desde todas las instituciones europeas, un conflicto entre el Islam y Occidente cuyas magnitudes no terminan de ser conocidas por el común de los ciudadanos.

            Habrá quién se remonte a la fundación de la religión islámica o a las Cruzadas como origen de tal conflicto aunque no es preciso remontarse a tiempos tan lejanos porque el conflicto existente en aquellos tiempos era de unas características totalmente diferentes al conflicto existente hoy (fundamentalmente porque el actual se libra en nuestra propia casa) pudiéndose afirmar que, o bien, nos encontramos ante una nueva fase del conflicto o ante un conflicto completamente nuevo que nada tiene que ver con lo acaecido entre los Siglos VII y XI.

            Es, precisamente, en la incomprensión de Occidente de la realidad islámica, expresada en una política exterior desestabilizadora de los regímenes de "socialismo árabe" , permisiva con los excesos del Estado de Israel e ignorante de los problemas de un Tercer Mundo, donde el Islam  es la religión mayoritaria, unido todo ello a una pugna interna en el seno del mundo musulmán donde un sector, en principio minoritario, se ha lanzado a la conquista de la hegemonía religiosa y política, donde hay que buscar los verdaderos orígenes del presente conflicto.

            No obstante, los atentados criminales que en menos de un año han afectado a Francia ya no pueden ni deben reducirse a temas de tertulias televisivas ni a grandes discusiones culturales sobre la existencia de un "Islam bueno" y de un "Islam malo". El "Yihadismo", que hace treinta años era tan solo materia de estudio académico vinculado a la "Guerra del Mahdi" o a los "Juramentados", se ha convertido en la opción de una minoría musulmana en progresión que aspira a quedarse como la interpretación única del Islam utilizando a los ciudadanos occidentales como unas víctimas propiciatorias que les permiten presentarse a la totalidad del mundo musulmán como "los únicos verdaderos creyentes que se enfrentan a los infieles que les amenazan".

            Más que centrarse en debates sobre el Islam y su magna problemática que, esa sí, se remonta casi a sus propios orígenes con su división entre Suníes y Chiies, deberíamos centrarnos en las características que presenta el terrorismo islámico y en la ineficacia de las medidas que toman los diferentes  gobiernos occidentales para protegernos.

            En Europa han existido, desde hace mucho tiempo, grupos terroristas que han generado mucho dolor. No obstante estos grupos terroristas eran de tipo ideológico vinculados a unos grupos o partidos políticos concretos que actuaban dentro de la legalidad, asimismo los grupos terroristas  se estructuraban como ejércitos en la clandestinidad: tenían sus grupos de información y de selección de objetivos, su grupo central de dirección, sus grupos de abastecimiento y financiación, etc... y esta estructura constituía su máxima debilidad porque permitía a las fuerzas de seguridad infiltrarles, hacer seguimientos y vigilancias y, en definitiva, desarticular comandos, detener terroristas, interceptar alijos de armas e impedir atentados.

            Por el contrario, el terrorismo Islámico en Occidente no está estructurado y no aparece vinculado a ninguna estructura reivindicativa que actúe legalmente, salvo a la totalidad de la religión islámica que abarca a más de mil trescientos millones de fieles en todo el mundo.

El terrorismo islámico descansa sobre la base ideológica de un fanatismo religioso que presenta dos factores: uno extrínseco, integrado por la religión en sí misma y en determinados pasajes textuales del Coran y otro intrínseco, compuesto por el proceso psicológico que lleva a un individuo a radicalizarse y a matar. Si toda religión tiene textos "sagrados" de cuya lectura e interpretación se puede deducir la justificación del asesinato y si en el seno de toda religión existen grupos más o menos integristas, surge la pregunta fundamental que nadie quiere plantearse: ¿Por qué solo el Islam engendra elementos dispuestos a matar y a morir matando?.

            En cuanto al proceso interior que lleva a un individuo a convertirse en un terrorista islámico, el mismo depende más de sí mismo que de cualquier adoctrinamiento externo. Mientras que, por ejemplo, el terrorista marxista de las Brigadas Rojas llegaba al terrorismo después de haber leído muchos libros, de acudir a numerosas conferencias políticas e incluso después de haber participado legalmente en la actividad política tras lo cual concluía que la única forma de alcanzar sus objetivos políticos era la violencia, el terrorista islámico no depende de ningún adoctrinamiento exterior sino exclusivamente de la confirmación de su interpretación personal del Corán, la cual la puede obtener muy fácilmente de su propia conciencia o de cualquier Imán radical o no radical.

            Desde el punto de vista de la seguridad, los distintos gobiernos no hacen nada más que dar palos de ciego con la intención de hacernos pensar que desarrollan una actividad para protegernos y hacernos creer que estamos seguros: podrán elevar los niveles de seguridad, pero recordemos que el pasado atentado de Niza tuvo lugar mientras que en toda Francia estaba implantado un nivel 5 de seguridad; podrán bombardear bases del llamado "Estado Islámico" en Siria o Irak, pero los políticos deberían explicar a los ciudadanos como se puede evitar que terroristas que están en Europa desde hace mucho tiempo, incluso desde hace generaciones, cometan atentados aquí bombardeando allí;  podrán disponer que distintas fuerzas policiales y militares se ocupen de proteger numerosos puntos sensibles que podrían ser objetivos terroristas, pero lo cierto es que no se puede proteger todo durante todo el tiempo; podrán afirmar que se va a atacar las líneas de financiación del terrorismo, pero lo cierto es que el atentado de Niza pone de manifiesto, una vez más, que los "Yihadistas" no solo no necesitan grandes capitales para cometer atentados con numerosas víctimas sino que además los pequeños grupos terroristas islámicos o los "lobos solitarios" se autofinancian ellos mismos con sus propios ahorros.

            Hay quien ha dicho que el terrorismo "Yihadista" es un enemigo invisible pero nada más falso porque, simple y llanamente, no existen enemigos invisibles solo enemigos que no se ven o que no se quieren ver. El "Yihadista" es un enemigo perfectamente camuflado cuya fuerza fundamental consiste en la explotación de nuestras propias debilidades las cuales dimanan de un falso humanitarismo y de la ingenua creencia de que todo el mundo es bueno.

martes, 12 de julio de 2016

LA REALIDAD ARITMÉTICA Y LA REALIDAD POLÍTICA



Transcurridas dos semanas desde la celebración de las segundas elecciones generales en seis meses y a pocos días de que se constituya el Congreso de los Diputados y el Senado dando comienzo a la XII Legislatura desde 1977, la realidad aritmética se impone repitiéndose el escenario de la Legislatura anterior donde cualquier fórmula posible para constituir gobierno resulta ser lo que en las ciencias matemáticas se conoce como "fórmula absurda". Y es que resulta curioso en extremo que, resultando de las elecciones del 26 de Junio una realidad aritmética similar a la que resulto de las elecciones del 20 de Diciembre, todos los medios de comunicación apostaran, tras el 20 de Diciembre, por la repetición de las elecciones mientras que hoy, esos mismos medios, vayan afirmando que unas terceras elecciones no son posibles porque el partido más votado, el Partido Popular, con tan solo 137 diputados está en mejores condiciones que hace seis meses para formar gobierno en coalición o con apoyos puntuales.

            La realidad se impone siempre y máxime cuando consiste en una realidad matemática. El Partido Popular se encuentra hoy con las mismas posibilidades de formar gobierno que hace seis meses, porque no puede contar con más apoyo parlamentario que el de sus propios diputados y, a lo sumo, con los treinta y dos de "Ciudadanos" lo cual les dejaría, con 169 escaños, a siete escaños de la mayoría absoluta, es decir con una mayoría insuficiente para formar un gobierno estable y duradero.

            En principio, el Partido Popular, solo podría formar gobierno con el apoyo, por acción u omisión, del Partido Socialista Obrero Español ya que junto con los diputados socialistas el gobierno tendría el apoyo de 222 diputados, es decir 46 diputados más de los 176 que constituyen la mayoría absoluta.

            Ahora bien, a esta realidad matemática hay que añadirle otra realidad no menos importante: la realidad política. La realidad política española que resulta del régimen parlamentario y de partidos establecido es una realidad compleja que, en los cuarenta años transcurridos desde su implantación, no ha hecho más que complicarse aún más haciendo imposible cualquier acuerdo verdadero entre las diferentes fuerzas políticas parlamentarias.

            La realidad aritmética indica inexorablemente que solo existen dos posibilidades para formar gobierno: un gobierno que nazca del acuerdo entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, al que se puede sumar o no "Ciudadanos" o un gobierno que nazca del acuerdo entre el Partido Socialista Obrero Español, "PODEMOS" y los distintos partidos nacionalistas periféricos.   

A esta realidad aritmética complicada hay que añadir la realidad política: el Partido Socialista Obrero Español, no puede favorecer, ni por activa (con su voto afirmativo) ni por pasiva (con su abstención), un gobierno del Partido Popular porque ello equivaldría a su suicidio al romperse por una izquierda que iría a engrosar las filas de los votantes de "PODEMOS". Por su parte un gobierno que surja de un pacto entre Partido Socialista, "PODEMOS" y otros grupos nacionalistas e independentistas tampoco es posible porque para el PSOE significaría igualmente su suicidio al inclinarse tanto a la izquierda que su personalidad quedaría confundida con la de "PODEMOS" que terminaría por absorber buena parte del electorado y de la militancia socialista mientras que otra buena parte, simplemente, se iría a la abstención.

            La realidad política de este país no es comparable ni equiparable a la realidad política de otros países de nuestro entorno Europeo. Aquellos que hablan de una "Gran Coalición" no quieren darse cuenta ni explicar a los ciudadanos que el caso que, por ejemplo, se dio en el año 2005 en Alemania, donde el candidato socialista, Gerhard Schröder, renunció a la Cancillería en beneficio de Ángela Merkel, de la CDU, por no pactar con los ex-comunistas es impensable que ocurra en España. Alemania y todos los demás países europeos han superado, mal que bien, su historia mientras que en nuestro pobre país, el partido representativo de la "derecha" y el partido más representativo de la "izquierda" no están separados por una delgada línea ideológica, que en ocasiones es difícil de vislumbrar, sino que están separados por una ancha y larga trinchera excavada justamente hace ochenta años y que nadie ha sido ni es capaz de cerrar, tal vez porque nadie haya tenido nunca la intención de cerrarla.

            Otra posibilidad, es que distintas fuerzas políticas, el Partido Popular y el Partido Socialista o el Partido Socialista, PODEMOS y algún partido más maniobren para salvar la cara de la casta política formándose un gobierno de circunstancias con una duración  secretamente pactada de antemano transcurrida la cual se le haga caer provocando unas nuevas elecciones. De esta forma se podría formar un gobierno del Partido  Popular apoyado por el PSOE o un gobierno del PSOE apoyado por "PODEMOS" y otras formaciones que durase un par de años y luego ese gobierno verse privado de sus primitivos apoyos y obligado a convocar nuevas elecciones con lo cual todos salvarían la cara de haberse puesto de acuerdo "por el bien del país" para evitar unas terceras elecciones para después apuntarse el tanto de haber hecho caer, igualmente "por el bien del país", a un gobierno que "estaba llevando a la ruina al país, a la clase obrera o al mismísimo sursuncorda". Esta posibilidad es a la que aludíamos en otro de nuestros artículos como "la política de ladesvergüenza y de la imagen" y que no es más que la vieja e hipócrita fórmula de salvar las apariencias.

            Salvo que se diera esta última posibilidad, de la confluencia de la realidad  aritmética y de la realidad política española solo se puede presagiar una legislatura muy corta en la que no es descartable para nada unas terceras elecciones para finales del presente año.

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