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miércoles, 25 de marzo de 2009

REMIENDOS EPISCOPALES

Próxima la celebración de las festividades de Pascua y Resurrección (es decir de la Semana Santa) y ante la reforma de la actual Ley del Aborto, la Conferencia Episcopal Española ha iniciado una campaña publicitaria en la que pretende defender la vida oponiéndose al aborto comparando a un Lince con un niño de pocos meses de edad. Como apoyo a esta campaña parece ser que los costaleros de diversas cofradías procesionales portarán en sus hábitos lazos blancos para mostrar su rechazo a la Ley del Aborto.


No obstante, tanto los cartelitos y las vallas publicitarias pagadas por la Conferencia Episcopal como el detalle del lacito de las Cofradías Religiosas no se pueden considerar nada más que anécdotas para entretener a los fieles y mantenerlos en el limbo de los pusilánimes a la vez que encubren las incoherencias en las que, de forma constante, viene incurriendo la jerarquía eclesiástica española.


Si en realidad la Iglesia Católica Española, con sus prelados a la cabeza, quisiera mostrar clara y rotundamente su disconformidad con la postura gubernamental de constante agravio hacia los católicos lo tendría muy fácil tomando cualquiera de las siguientes medidas en la próxima Semana Santa:


1º. Prohibir que las procesiones religiosas sean acompañadas o escoltadas por miembros uniformados de la Guardia Civil, del ejército o de la Legión. Esta medida no solo sería una forma de protesta sino, sobre todo, un acto de coherencia y de defensa de la legalidad vigente que bien claro expresa que el Estado Español no tiene religión oficial además de ser completamente respetuosa con esa porción de españoles defensora del estado laico y que puede verse ofendida al ver a miembros de una institución del estado participando en un acto religioso con el uniforme y los emblemas de su autoridad. Así pues, si el estado es laico y además tiene una legislación o una postura política que puede considerarse poco o nada respetuosa con la población católica española se puede saber ¿Qué hace la Legión en la Semana Santa malagueña acarreando santos?.


2º. Otra medida, tal vez más radical, de mostrar el malestar de la Iglesia Católica podría ser no autorizar la salida de los pasos procesionales ni la realización de procesiones durante la Semana Santa como protesta ante la ley del aborto dejando absolutamente vacías las calles de las ciudades de arraigada tradición procesional.


¿Por qué la jerarquía eclesiástica española ni siquiera se plantea tomar cualquiera de estas medidas? ¿Por qué los distintos gobiernos del estado español, que evidentemente han llevado una progresiva legislación laicista llegando a pretender la supresión de los crucifijos de los lugares públicos, permiten que miembros de sus instituciones armadas participen con los emblemas y uniformes de su cargo en los actos religiosos?. Las repuestas y explicaciones a estas preguntas resultan muy sencillas: por dinero, por el puro y simple dinero que todo lo compra y todo lo corrompe.


Al estado español, le interesa promocionar las procesiones de Semana Santa como reclamo folklórico-turístico para atraer a los turistas extranjeros y fomentar el sector servicios aunque sea de forma temporal y periódica y a la Jerarquía Eclesiástica Española no le interesa enfrentarse directamente al estado para no perder las subvenciones que percibe del mismo en forma de salarios para el clero. Así pues los católicos debemos ser conscientes de que la campañita contra la reforma de la ley del aborto emprendida por la Conferencia Episcopal así como sus quejas, lamentos y quebrantos no son más que actos de entretenimiento para la galería dirigidos a cubrir el expediente de unas personas de discutible valor apostólico que con su mal hacer están demostrando que, de haber sido los apóstoles originales, el Cristianismo habría desaparecido en el circo romano entre las fauces de los leones.


Pero que quede muy clara una cosa. Estando las cosas como están, al igual que a una persona a la que se le reconoce su derecho a ser liberal, laicista y/o ateo le puede molestar, muy lógica y coherentemente, que los miembros de las Fuerzas Armadas escolten los pasos o directamente los acarreen, a muchos católicos también nos molesta ver los uniformes de los miembros de las Fuerzas Armadas y del Orden Público en nuestras procesiones católicas.

domingo, 8 de febrero de 2009

“HISTORIA DE LAS CRUZADAS” de Steven Runciman

En repetidas ocasiones hemos criticado la más que criticable política de las editoriales de sacar obras cumbres de la literatura o de la historiografía de forma fragmentada o resumida viniéndose a la memoria el caso de la biografía de Alejandro Magno de Droysen publicada por la editorial “Fondo de Cultura Económica”, sin que se hayan publicado las otras dos monografías(“Historia de los Diádocos” e “Historia de los Epígonos”) que completan la trilogía de “Historia del Helenismo”.

No obstante en el caso de “Historia de las Cruzadas” de Steven Runcinan no podemos sino elogiar a la editorial Alianza Editorial por volver a publicar en una edición magnífica y en un solo volumen, los tres volúmenes de esta obra que vieron la luz en España por primera vez en 1973.

Muchas han sido las obras publicadas, históricas y de ficción, que han tenido por objeto las Cruzadas, pero ninguna constituye una monografía tan extensa, documentada e imparcial como la obra de Steven Runciman por la amplia documentación que el autor ha manejado recurriendo a las fuentes originales, lo que unido al estilo, muchas veces novelado, que presenta la obra y que es una característica fundamental del autor, hacen que la lectura sea amena a pesar de tratar tan extensamente un tema tan denso.

“La Historia de las Cruzadas” de Steven Runciman y que ahora Alianza Editorial nos presenta en un solo volumen, estaba originariamente dividida en tres volúmenes dedicándose el primero a “la primera cruzada y la fundación del Reino de Jerusalén”, el segundo al “Reino de Jerusalén y el Oriente Franco” y el tercero y último a “El Reino de Acre y las Últimas Cruzadas”. Esta obra fundamental de la historia de la Edad Media analiza pormenoriza las circunstancias políticas, culturales y económicas que hicieron posible las Cruzadas resolviendo de manera definitiva la cuestión de si tal gesta de la cristiandad fue una “romántica aventura cristiana inspirada por nobles sentimientos religiosos o, por el contrario, una bárbara invasión animada por mundanas y ambiciosas aspiraciones más prosaicas.

Steven Runcinan (1903-2000) nació en Inglaterra y tras recibir en 1938 una herencia de su abuelo renunció a la beca que disfrutaba en la Universidad de Cambrige dedicándose a viajar e instalándose en 1942 en Estambul, en cuya universidad ejerció como profesor de historia y arte Bizantinos y en donde escribió la magna obra reseñada utilizando para ello todos los archivos públicos de Turquía y que recogen, no solo documentación árabe o islámica, sino también la Bizantina.

“La Historia de las Cruzadas” de Runcinan termina con la caída de San Juan de Acre y el fin de los Reinos Cruzados pero, con posterioridad, el autor pretendió dar continuidad a la obra culminándola con el fin de la Edad Medida y que se sitúa en el año 1453 con la toma de Constantinopla, escribiendo para ello otra magnífica monografía titulada “La Caída de Constantinopla” y que si bien no esta incluida en la edición de “La Historia de las Cruzadas” que estamos comentando, también ha sido recientemente publicada en España por la Editorial “Reino de Redonda”.

viernes, 1 de agosto de 2008

LA FILOSOFÍA DEL AJEDREZ


No cabe duda que de todos los juegos de mesa y de ingenio inventados por el hombre el más conocido y que ha sido elevado a la condición de deporte con campeonatos mundiales incluidos ha sido y es el Ajedrez.

No faltará quien considere al Ajedrez un juego elitista al que solo sesudas personalidades pueden jugar a un nivel medio o superior al ser conocedores de las grandes técnicas, pero lo cierto es que el juego del Ajedrez, responde más a una enseñanza filosófica frente a la vida que a una técnica.

Analizado a la ligera, el Ajedrez es un juego aburrido pues toda acción que se emprende tiene su reacción y es ahí mismo donde encontramos la primera enseñanza filosófica para la vida: todo lo que hacemos tiene consecuencias.

Por otra parte, considerando que toda acción genera una reacción contraria que la neutraliza y la contrarresta, la terminación correcta de una partida de Ajedrez serían las tablas, no la victoria de unas piezas sobre otras. Aquí surge otra enseñanza filosófica, pues en el Ajedrez al igual que en la vida no gana quien juega bien, sino que pierde quien juega mal.

La derrota en el juego del Ajedrez nace de la ausencia de determinadas virtudes o de la concurrencia de ciertos vicios. El juego comienza de forma equilibrada, cada jugador tiene las mismas piezas con las mismas facultades y cuando los jugadores comienzan con los primeros movimientos, éstos son bloqueados por las piezas contrarias, que cubren las piezas propias o amenazan a las contrarias, siendo cuando unos de los jugadores comete el error de creer en una victoria rápida o se resiste a sacrificar una pieza determinada, cuando se comienza a perder o incluso se pierde. Por tanto en el Ajedrez, pierde quien tiene prisa y carece de paciencia, quien es tan cicatero que, olvidando el objetivo principal del juego (proteger al Rey propio y capturar al contrario) pretende no pagar un precio por alcanzar dicho objetivo, igualmente pierde aquel que cree que puede obtener la victoria sin sacrificio alguno y, por último, termina perdiendo también, aquel que comenzando ganando, juega utilizando siempre los mismos movimientos que en las primeras partidas le dieron la victoria, pero que al no innovarlos, terminan siendo conocidos por su adversario quien aprenderá a contrarrestarlos con otros movimientos siendo coronado con la victoria. De esta forma el Ajedrez esta en cierto modo inspirado en la filosofía de los estoicos requiriendo paciencia, sacrificio, generosidad y capacidad de renovación respondiendo su invención y práctica más bien a una intención pedagógica y preparatoria para la vida que a una mera voluntad lúdica o a una más que supuesta preparación técnica para la guerra real.

No faltará sin duda quien sostenga que el Ajedrez se asemeja a la vida al sacrificarse los peones en favor de los reyes, pero desprovisto tal pensamiento de la momentánea nota jocosa resulta estrictamente errático, pues los peones a pesar de estar situados en la vanguardia y ser generalmente con sus movimientos con los que se inician las partidas, los peones equivalen a la reserva al poderse convertir en piezas más importantes al llegar al extremo contrario del tablero y son principalmente apoyo y protección de las figuras que son las que realmente se han de ofrecer en sacrificio para poder inducir a error al contrario.

El juego del Ajedrez consiste matemáticamente en una numerosa, pero finita, serie de combinaciones de movimientos, por tanto, descartando a los grandes campeones mundiales que tienen memorizadas todas o la inmensa mayoría de dichas combinaciones, lo que les lleva a jugar de una forma rápida, científica y despersonalizada al no influir en ellos las emociones humanas; el arte del Ajedrez radica en obligar al contrincante a caer en una total falta de paciencia, engendrar en él ilusiones de victorias rápidas y fáciles y por último hacerle incurrir en un grave error que hará que todas sus piezas desaparezcan sucesivamente del tablero, llevándolo a una situación crítica y desesperada, cosa esta imposible de conseguir si se fuera capaz siempre de conservar las virtudes morales y filosóficas cuya enseñanza inspiraron al inventor del juego.

sábado, 12 de abril de 2008

CRUZADA CONTRA EL GRIAL de Otto Rahn


Cuando en torno a 1929, el escritor e historiador medievalista alemán Otto Rahn, escribió la primera de sus obras que tenía por título “Cruzada contra el Grial”, no podía ni siquiera imaginar el interés generalizado que se iba a despertar, siete décadas después, en la Europa mediterránea por la cultura occitana en general y por la herejía cátara en particular.

“Cruzada contra el Grial”, aunque muchos lo hayan pretendido y aún hoy lo pretendan; no es un libro esotérico ni de aventuras mágicas, sino que, por el contrario constituye una obra histórico-científica que tiene por objeto la historia del catarismo y la brutal “cruzada” que los francos sostuvieron contra aquellos leales vasallos del Reino de Aragón.

Así, “Cruzada contra el Grial”, además de aproximarnos a la forma de vida cátara y a su heterodoxo concepto del mensaje cristiano, mostrando especial interés hacia el sacramento cátaro conocido como “Consolamentum” y hacia la práctica de una especie de suicidio ritual denominado “Endura”; demuestra que los auténticos motivos de la Cruzada Albingense, que arraso el mediodía francés en la primera mitad del Siglo XIII, no fueron tanto el mantenimiento de la ortodoxia católica (cosa que estaba logrando pacíficamente Santo Domingo de Guzmán con su misión entre los cátaros) como la expansión territorial del Reino Franco por el Languedoc a costa del Reino de Aragón, que tras dicha cruzada vería perdido para siempre sus territorios transpirenaicos (aunque fuera Jaime II el Conquistador, quien de derecho renunciara expresamente a ellos). En este sentido, la cruzada patrocinada por Simón de Montfort no sería más que un primer precedente del latrocinio ejercido por la Monarquía Franca sobre una minoría bajo un pretexto religioso y que años más tarde se repetiría, casi de idéntica forma, con los Caballeros Templarios. Esta similitud planteada entre el trágico final de los “Herejes de Albi” y el de los Caballeros Templarios, los cuales por cierto, se negaron a participar en la Cruzada Albingense, ha hecho que en la actualidad aparezca multitud de literatura de contenido fantástico elaborada sobre una lectura misteriosa y conspirativa de la historia que rápidamente se traduce en numerosos éxitos editoriales.

“Cruzada contra el Grial” de Otto Rahn, publicada en España por la editorial Hiperión, es una obra de referencia de primera magnitud para los interesados en el estudio histórico del catarismo y de la sociedad occitana medieval que reúne las virtudes de amenidad, brevedad y erudición y que, publicada por primera vez en la Alemania de los años treinta del Siglo XX, abrió el interés hacia el esoterismo por parte de los jerarcas nazis que tendría su máxima manifestación en la visita de Himmler a Montserrat (Barcelona) en 1940 y en los infructuosos esfuerzos de éste por comprar primero, y por robar después, el Santo Cáliz de Valencia.

Otto Rahn, que también escribió una segunda obra dedicada a la geografía cátara titulada “La Corte de Lucifer”, había nacido en Michelstadt (Alemania) el 18 de Febrero de 1904 y murió misteriosamente el 13 de Marzo de 1939 en la cima del monte Wilden Kaiser presuntamente practicando la “Endura” cátara. En la actualidad sus obras “Cruzada contra el Grial” y “La Corte de Lucifer” ejercen una decisiva influencia en autores contemporáneos de novela histórica como Peter Berling, Trevor Ravenscroftl, Jean-Michel Angebert y otros muchos.

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