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sábado, 12 de diciembre de 2020

UN CAPÍTULO DEL ULTIMO LIBRO DE DOÑA MARÍA TERESA DE BORBÓN PARMA: LA REALIDAD Y EL DESPUÉS (I)

S.A.R. Doña María Teresa de Borbón Parma, nos dejo el pasado 26 de marzo de 2020, víctima de la terrible epidemia que padecemos. Antes de su fallecimiento estaba trabajando en un libro de memorias que ha sido publicado recientemente en Francia, a pesar de que la autora no llegó a concluirlo. 

            A continuación reproducimos algunos retazos del mismo para el general conocimiento dado que no creemos que dicho libro vaya a ser publicado en nuestro país:

            El consenso que presidió la elaboración de la Constitución del 78 lo juzgan dos eminentes profesores de la siguiente manera:

            “Precisamente porque es equívoco, el consenso es posible. Si no hubiera habido aquello que nos interesa a todos –el establecimiento de la democracia- un interés de partido, compatible y complementario con el consenso, no habría sido posible el acuerdo. En definitiva, el combate frontal y el desacuerdo radical habría hecho imposible la Transición (Raúl Morodo, “La transición política”, p. 62)

            “El objetivo de la ley de reforma política es la legitimación de la corona por la vía del parlamento y la Constitución, y permitir a la antigua clase política de resguardar su poder o bien ir hacia un régimen democrático… pero arraigado en las antiguas estructuras franquistas. En los dos casos se trata de colocar en la misma línea, en el punto de partida de la democracia, a los franquistas y a los demócratas para recuperar democráticamente la clase política franquista, dispuesta a entrar en el juego” (José Vidal Beneyto).

            Los dos profesores tienen razón. La ambigüedad del consenso político ha jugado un papel “necesario”, pero la democracia ha recuperado, de muchas maneras –como el patriotismo de “venganza”- la “mística” franquista.

            El boletín carlista, con respecto al consenso, remarcaba que habría sido necesario de introducir en el preámbulo constitucional una opción para los electores, sobre tres aspectos de extrema importancia para la Constitución misma y para el proceso político: de la forma de Estado –unitario, regional o federal-, de su característica política –monarquía o república- y, también, de su modelo económico. Todos los partidos deberían de haber presentado los modelos que propugnaban. Entonces el consenso habría tenido una base sólida.

            Pero actualmente no hay una base suficientemente sólida. Para el avance democrático ha faltado el impulso voluntarista de la Transición. Nosotros hemos olvidado, ellos han olvidado, como había previsto el profesor Aste, sus razones vitales.

            A partir de la Transición democrática y del enorme progreso que representa, una nueva historia mítica ha irrumpido… Una historia que sirve de emblema y de excusa a la vez para avanzar poco en la participación popular y, sobretodo, para mantener una moral política rigurosa

            “Qué les pasa a nuestro compañeros?

            ¿Cómo olvidar de repente las alegrías colectivas y los sufrimientos compartidos?

            ¿Qué viento podría hacer desaparecer el viento libertador que inflaba nuestros vuelos?

            Francisco Bobillo Diario 16                                                                                               

            La exclamación dolorosa del profesor Bobillo es válida para reflexionar: es necesaria una nueva “transición democrática”. Y llegará a las Españas.

            La Transición democrática no ha estado acompañada de una preocupación pedagógica, ni por parte de los actores políticos, ni por las instancias culturales, que permita a la opinión pública, largo tiempo teledirigida por el régimen anterior, de abordar el carácter aleatorio y paradójico de la historia.

            Los ciudadanos desorientados están buscando lo incuestionable, que encuentran, o en la contemplación del pasado (la nostalgia es irrefutable según Mark Isla), o en la sacralización de las categorías políticas.

            Por esto el nacionalismo periférico es percibe como la negación radical del nacionalismo español.

            Ninguna referencia explicativa se ha dado de su origen, de su historia y de sus riquezas propias. Mientras que el nacionalismo español se vive como un patriotismo casi “sacramental”, los ataques son condenados como “pecados mortales”. Hay que reconstruir la patria en términos democráticos.

            De toda esta problemática hablamos con el President Tarradellas; y con Carles Puigdemont, cuando era alcalde de Girona.

Doña María Teresa de Borbón Parma

 

lunes, 7 de diciembre de 2020

LITERATURA MILITAR CONTEMPORÁNEA

No ha mucho, en este modesto blog, se publicaba un artículo que bajo el título de "Miles Gloriosus" suponía una crítica a la decadencia literaria que presentan los profesionales de las armas españolas en la redacción de unos manifiestos a favor de generales fallecidos y de Capitanes Generales voluntariamente expatriados.

            Todo parecía dicho en aquel artículo, pero parece ser que, como ocurre con las malas situaciones que siempre son susceptibles de empeorar, no hay decadencia que no avance hasta terminar en degeneración y en degeneración es en lo que está terminando la literatura militar española contemporánea.

            Sería una ensoñación desmedida, el pedir que, entre los funcionarios que integran la hispánica casta militar contemporánea, de cuya pluma lo más granado que ha salido en los últimos cien años fue un librito titulado "Diario de una Bandera" y un guión cinematográfico para una película titulada "Raza", surgiera alguien que pudiera encarnar, o al menos acercarse, a la egregia figura del poeta soldado clásico.

            No cultiva la española milicia ni la prosa, ni la poesía y, abandonados desde 1981 los géneros del bando y del artículo periodístico bajo arbóreo pseudónimo (1), parece centrarse en los géneros de la epístola colectiva y del público manifiesto, pues, en menos de dos años, el ardor literario de las Fuerzas Armadas ha producido, ni más ni menos, que: un manifiesto exaltando las virtudes y los conocimientos estratégicos y tácticos del ex-Jefe del Estado Francisco Franco, una carta colectiva en apoyo a su sucesor, el ex-Jefe del Estado a Título de Rey, Juan Carlos de Borbón y otra carta colectiva de carácter quejumbroso al sucesor del sucesor y actual Jefe del Estado a Título de Rey, Felipe de Borbón.

            Además de en la epístola y en el manifiesto, la afición literaria de los miembros de nuestra milicia también se encuentra en su gusto por la tertulia. Abandonada la elegancia decadente de los casinos militares, la oscuridad de los cafetines moriscos y la sordidez de determinados locales con piano; el arte de la conversación parece ser practicada por estos militares de vocación literaria, que jamás pusieron un pié ni en el Pombo ni en el Gijón, de forma virtual a través de foros y chats en los que demuestran sus grandes conocimientos de los recursos literarios, pues mucho cultivan la anáfora repitiendo lamentos, quejas y quebrantos, la metáfora pues solo como metáfora, aunque de mal gusto, se puede considerar sus alusiones a millones de fusilamientos y, por supuesto, la paradoja pues paradoja, o paradójico, resulta que sea la situación de reserva de estos ilustres soldados lo que les inspire tanta incontinencia literaria.

            Bienvenido sea, el deseo de cultivar el arte de las letras por parte de los funcionarios integrantes de las Fuerzas Armadas, pero ¡¡¡Por Dios!!! que no ignoren que la creación literaria está sometida a la dictadura que imponen los inexorables principios de oportunidad, contenido y estilo y, francamente, las creaciones literarias de nuestros ilustres señores soldados son claramente inoportunas por estar fuera de tiempo, carecen de contenido por no aportar nada novedoso o constructivo y resultan de un estilo soez y primitivo como denota la utilización de metáforas de un gusto puramente tabernario.

            La queja es tan incompatible con la milicia como el mal gusto con la literatura y estos caballeros están demostrando que no sirven ni para lo primero ni para lo segundo por lo que no son más que una pésima y grotesca caricatura de aquel magnífico ser que, pocas veces se da, pero, cuando surge, siempre lo hace de forma sublime al reunir en su única persona la virtudes del soldado y del vate.

            Estos pésimos juntadores de palabras, de uniforme en perchas colgados y en armarios encerrados, posiblemente por la polilla afectados; podrán aplicarnos sus metáforas primitivas y de pésimo gusto pero, desde luego, les negamos el derecho a torturarnos con los gritos de horror generados en las Musas y a habitar en el Monte Parnaso junto a Gaetano Rapagnetta.

 

 

 

 

 

 

(1) Alusión al "Colectivo Almendros", grupo de personas, probablemente militares, que desde el diario "El Alcázar" defendían la ejecución de un Golpe de Estado que culminó en el 23-F.

 

martes, 1 de diciembre de 2020

CAPITALISMO (1679-2065) de SANTIAGO NIÑO BECERRA

Recientemente la editorial Ariel ha publicado la obra titulada "Capitalismo (1679-2065)" escrita por don Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llull, en la que no solo se analiza la historia del sistema económico capitalista sino en la que se vaticina su evolución hacia un supuesto final que tendrá lugar en torno al año 2065. 

            En realidad, "Capitalismo (1679-2065)" de Santiago Niño Becerra es una obra poco original  que incide en la conocida historia del capitalismo y cuyo único punto de originalidad se encuentra en los análisis que hace el autor de las noticias cronológicamente ordenadas que inauguran cada parte del libro y en las citas textuales pronunciadas durante las últimas décadas por estadistas y grandes magnates de la industria y de las finanzas, a partir de todo lo cual Niño Becerra se atreve a predecir un futuro que para muchos es evidente desde hace tiempo.

            Según don Santiago Niño Becerra, el capitalismo ha entrado actualmente en una fase, acelerada por la actual pandemia de COVID19, que supondrá su final.

            Sostiene el eminente catedrático, que la economía ha entrado en un estado en el que solo importa lo que denomina "productividad" que consiste en producir más con menos y al menor precio posible y que en realidad no es otra cosa que la vieja "rentabilidad" de toda la vida. Tal "productividad" (o "rentabilidad") se consigue ahorrando costes de producción principalmente en mano de obra y seguros sociales, lo cual viene llevando desde finales de los años setenta del siglo pasado al fenómeno de la "deslocalización"  por el cual las industrias cambian de ubicación para reasentarse en lugares donde las cotizaciones sociales y los salarios son más bajos, pero que tal fenómeno de "deslocalización" ya ha dejado de ser necesario al permitir los avances científicos y tecnológicos sustituir a numerosos trabajadores por máquinas robóticas.

            Esta fase tecnológica del capitalismo, sostiene el autor de  "Capitalismo (1679-2065)", llevará a un exceso de oferta de trabajo que la producción económica no necesitara ya que la tecnología, afirma Niño Becerra, crea un puesto de trabajo y destruye siete, por lo que en el futuro el paro será estructuralmente muy elevado pronosticando que "la Renta mínima vital, la legalización del consumo de Marihuana (u otras drogas) y el Ocio gratuito o muy barato" será la "trilogía" sobre la que pilotará la paz social.

            Asimismo, Niño Becerra, predice que, si originariamente el capitalismo fue la respuesta de la burguesía individualista frente a la monarquía y aristocracia absolutista, en el futuro "la cuna" volverá a tener la importancia que tenía hace siglos y que el trabajo será para muy pocas personas, las cuales procederán de exclusivos centros educativos, es decir, en cierta forma se producirá un retroceso sociológico donde la sociedad de clases será sustituida por una nueva forma de sociedad estamental y he aquí donde "Capitalismo (1679-2065)" incurre en una contradicción flagrante.

            La teoría fundamental sostenida por el autor de "Capitalismo (1679-2065)" es el final del capitalismo al terminar éste desembocando, en un futuro próximo, en una sociedad donde muy pocos trabajaran, no existirá la propiedad privada y donde los estados-nación y los gobiernos, tal y como hoy los conocemos, serán sustituidos por entramados de corporaciones. Ahora bien;  si los estados y gobiernos desaparecen siendo sustituidos en sus funciones por entramados de corporaciones, ello no implica el final de la propiedad privada sino la concentración de la misma en manos de los privilegiados miembros de esas corporaciones o de sus funcionarios por lo que el futuro que señala don Santiago Niño Becerra, no supondrá el fin del Capitalismo sino una nueva fase del mismo que perfilará un mundo nuevo que se encontrará a medio camino entre  "Un Mundo Feliz" de Huxley y "El talón de Hierro" de Jack London.  

            En el fondo, el gran mérito, incluso el grandísimo mérito, de "Capitalismo (1679-2065)" de don Santiago Niño Becerra, radica en constituir la demostración racional y teórica, sustentada sobre ciertos principios de prueba empírica, de que es posible y muy posible llegar en breve a las distopías imaginadas por Huxley y London en sus obras, antes mencionadas. 

 

martes, 24 de noviembre de 2020

LOS CARLISTAS POR EL GERNIKAKO ARBOLA

Los cincuenta y siete autores de este escrito, carlistas vecinos de otras tantas zonas de Euskal Herria, queremos trasladar a la opinión pública las siguientes consideraciones con motivo del debate abierto a partir de la presentación del Manifiesto por el himno de Euskal Herria / Vasconia, una iniciativa popular y apartidista que compartimos plenamente.

            Desde finales del siglo XIX los vasconavarros hemos sido un Pueblo tan consciente de nuestra singularidad en el mundo como dividido en la concreción y expresión de nuestra identidad: en la denominación de nuestro País, en la bandera, en el día nacional, etc.

            En la cuestión del himno nacional tampoco fue posible el consenso. De esta manera los himnos que impulsaron algunos partidos políticos generan tanta cohesión entre sus simpatizantes como desafección entre otros sectores de la ciudadanía.

            Ante la necesidad de un himno con el que pudiera identificarse todo vasconavarro, con independencia de su orientación ideológica o de su localización territorial, el Manifiesto por el himno de Euskal Herria / Vasconia propone reconocer como himno nacional a la primera estrofa del Gernikako Arbola.

            Una iniciativa acertada pues ningún otro himno es entonado entre nuestras gentes de una manera tan espontánea como unánime. Y hay que recordar que este canto a las libertades de nuestro pueblo tiene su origen en la lucha y en la defensa de los fueros y de los derechos históricos de los diferentes territorios que conforman la totalidad de Euskal Herria. Recorreremos los siete territorios y en los siete escucharemos como el himno fuerista de Iparraguire es cantado por compatriotas del más diverso signo ideológico: autonomistas, regionalistas, federalistas, nacionalistas e independentistas.

            Un País no se improvisa de un día para otro en los despachos de una administración pública, sino que se construye día a día en las calles y plazas, en la sociedad civil.

            La identidad de un Pueblo no es la obra de un partido político sino la creación de las gentes anónimas que constituyen ese Pueblo. Euskal Herria no es el producto del paso por la Historia de una personalidad ilustre sino del transcurrir de los vasconavarros y las vasconavarras durante siglos.

            El Gernikako Arbola representa la unión espontanea de nuestras gentes a lo largo de la Historia. Un himno escrito en euskara, la lengua de la que emana nuestra identidad cultural. Un himno integrador que recoge, sin negarla, la diversidad territorial de nuestro País, un himno reivindicativo que invoca a los vasconavarros a unirse en torno al Árbol para defender las libertades forales de todos ellos, un himno universalista que invita a nuestro Pueblo a difundir y compartir nuestros valores cívicos por todo el planeta.

            Como carlistas manifestamos nuestra satisfacción ante la actitud generosa de quienes priorizan el bien común y el interés nacional del pueblo vasco por encima de los intereses ideológicos y partidistas. Y también queremos recordar las palabras de Manuel Irujo: “no es casual que Iparraguirre, voluntario carlista, compusiera el “Gernikako Arbola”, y que los carlistas vascos lo cantaran con el mismo sentido nacional que nosotros hoy”.

            Por todo ello animamos a nuestros compatriotas a cantar “todos juntos y en unión” la primera estrofa del himno de Iparraguirre.

 

JUAN JOSÉ GARAY JÁUREGUI (Fuenterrabía), JAVIER GÓMEZ DE SEGURA (Estella/Lizarra),ILDEFONSO JOSÉ MARIA PORRO SAINZ (Bilbao/Bilbo), JOAQUÍN URRA HUARTE (Artajona),VÍCTOR SIERRA-SESÚMAGA ARIZNABARRETA (Villaro-Areatza), CARLOS VÉLEZ MEDRANO (Puente la Reina/Garez), IÑAKI ZABALA (Tolosa), SOLEDAD SANCRISTÓBAL (Pamplona/Iruña), LUIS MARIA M. GARATE (San Sebastián/Donostia), LÁZARO IBÁÑEZ COMPAINS (Villava), ALBERTO PORTO (Irún), DOLORES GOLDARÁZ (Puente la Reina/Garez), JAVIER LUSARRETA (Pamplona/Iruña), FELICIANO VÉLEZ  (Puente la Reina/Garez), DAVID IZARBE (Pamplona/Iruña), LOLI CASTERES (Tolosa), BEATRIZ CASTERES (Tolosa), ÁLVARO ELIZALDE (Burlada), DAVID PASCUAL CORTÉS (Burlada), SAGRARIO IRIGOYEN (Villava), MIGUEL SARALEGUI (Pamplona/Iruña), INMACULADA IBAÑEZ (Villava), YOUS ULI BALLAZ (Sangüesa), JOAQUIN BARRICHINA (Villava), NIEVES MAYA VILLAR(Villava), FELISA MURUZABAL (Pamplona), LUIS SIERRA SESÚMAGA (Pamplona/Iruña), FÉLIX HERNANDO ARRANZ (Gorliz), TOMAS ZUAZOLA VICIOLA (Getxo), VÍCTOR MARÍA ORÚE SARAVIA (Villaro-Areatza), JAVIER ALDAZ-ESTEFANÍA (Bilbao/Bilbo), CARLOS CABOYRU USOZ (Bilbao/Bilbo), DIONISIO GAYUBAS BRIONGOS (Durango), JESUS GABRIEL PORRO SAINZ (Bilbao/Bilbo), JAIME URQUIJO ESPADA (Llodio), JOSÉ FÉLIZ GARAY ITURRIAGA(Arrigorriaga), AURORA GARMENDI MAGRO (Bilbao/Bilbo), HERMANN TOJA LANDALUCE (Bilbao/Bilbo), TERESA GARMENDI MAGRO (Getxo), MARIA MARGARITA GARAMENDI MAGRO (Getxo), MARÍ DOLORES ARRIOLA LARUZ (Bilbao/Bilbo), JEÚS MARÍA LLAMA MARAÑON (Bilbao/Bilbo), MARIBEL GÓMEZ GAMBOA(Bilbao/Bilbo), JOSE ANTONIO FERNÁNDEZ DE LANDA (Vitoria/Gasteiz), MARÍA SOCORRO PINZOLAZ ZUBIRI (San Sebastián/Donosti), MARÍA HERNANDO GOROSTIZA (Bilbao/Bilbo), JOSÉ LUIS MANCHÓN LAQUETE, IRENE PORRO GOROSTIZA(Bilbao/Bilbo), YON GUTIÉRERZ IRIGOYEN (Zumaia), MARÍA DOLORES ECHEVESTE RAPOSO (San Sebastián/Donosti), ANTONIO OSUMA ÁLVARO (Bilbao/Bilbo), IRENE CARLOS VEGA EGURROLA (Ondarroa), JAVIER BEDIALAUNETA EGURROLA (Ondarroa), FRANCSCO CRUCES GONZÁLEZ (Bilbao/Bilbo), ANA ISABEL GARMENDIA EGUÍA (Vitoria/Gasteiz), ISIDRO RUIZ MIRANDA (Bilbao/Bilbo), YON IGLESIAS ZUBALDIA (Tolosa)

miércoles, 18 de noviembre de 2020

PEDRO SANCHEZ, VALLE-INCLÁN Y EL CARLISMO

El pasado domingo, 15 de noviembre, el suplemento dominical de ABC publicaba un artículo sobre Pedro Sánchez escrito a partir de una entrevista con el Presidente del Gobierno. “A la pregunta de con qué escritor organizaría una cena, lo tiene claro. Con Valle Inclán, sin duda. Me encanta su literatura, tanto la modernista como la esperpéntica, y me gustaría hablar de ella. Pero es que, además, era un personaje excéntrico y con una visión política complejísima. Le preguntaría a Valle-Inclán por el Carlismo”.

            También comenta Pedro Sánchez que le hubiera gustado conocer a las grandes autoras españolas de la segunda mitad del siglo XX. “Laforet, Martín Gaite, Matute, me han impresionado siempre por su fortaleza”. (Las negrillas son mías). La escritora Carmen Laforet, autora de “Nada” (1945), considerada una de las mejores novelas en castellano del siglo XX, también mantuvo con el Carlismo una intensa relación por vía familiar y en alguna ocasión se caló la boina blanca. Coincidencia, ¿o casualidad de gustos literarios y políticos?.

            Hoy mismo (por el lunes 16 de noviembre) el expresidente del Gobierno José María Aznar, opinaba así de Pedro Sánchez, uno de sus sucesores: “tiene una cara de tonto útil que no puede con ella”. Contemplando la foto de las Azores de 2003 de Aznar junto a George W. Bush y Tony Blair, nada tiene que reprochar un ex al actual mandatario. Pelea de verduleras (dicho sea con respeto a las vendedoras). Con algo más de nivel, el expresident de la Generalitat de Catalunya, Quim Torra, definía a Pedro Sánchez: “no tiene ningún problema en aliarse con quien sea, cambiar la política que sea (…) con tal de continuar siendo presidente. Nunca me he encontrado con una persona con tantas curvas como el presidente Sánchez”.

            Después de leídas las duras opiniones de Aznar y Torra, sorprenden el interés y las sutilezas literarias e intelectuales del Presidente del Gobierno sobre la “complejísima visión política de Valle-Inclán y su concepción de Carlismo”. A Pedro Sánchez no le haría falta recurrir a una cena de ficción con el escritor para comprender la profunda vivencia carlista de Valle-Inclán y su visión política: su obra y su biografía nos dan cumplida información.

            Es fácil, muy fácil, reconocer y recordar la profunda aversión que Valle-Inclán sentía por la Restauración y por la monarquía liberal y, en concreto, por Alfonso XIII: “los españoles han echado al último Borbón no por Rey, sino por ladrón”. Una frase que se hizo viral el pasado mes de agosto, cuando se fugó de España, de las Españas, don Juan Carlos de Borbón tras salir a la luz pública (algunos más de) los millonarios sobornos que se embolsó, a espaldas de Hacienda -que se dice, somos todos, menos los poderosos- y valiéndose de su inmunidad constitucional.

            El Presidente del Gobierno ha tolerado y auspiciado la fuga de “un ladrón” (son palabras de Valle-Inclán), renunciando a su autoridad y burlando la soberanía popular que reside en las Cortes. Eran las instituciones democráticas quienes debieran de haber analizado, debatido y, en su caso, autorizado o negado la salida del emérito del territorio nacional y haber iniciado una investigación sobre sus -¿presuntas?- actuaciones delictivas. Pedro Sánchez, al contrario, facilitó -renunciando a sus obligaciones institucionales ante los ciudadanos- la huída impune del heredero del general Franco, alegando lealtad al “pacto constitucional”. Pedro Sánchez , ciertamente, “es un tonto útil”, no por “autoritario y populista” como afirma Aznar, si no por connivencia con las instituciones residuales del franquismo, que es bien distinto.

La monarquía actual de Felipe VI, como la cereza confitada que remata un pastel de merengue, se ha convertido en “el otro” de los dos grandes problemas institucionales del régimen de la Transición. “El otro”, que venimos arrastrando desde hace algunos años, y especialmente desde el 2018, es el desafío independentista catalán, que se oculta y despierta en la realidad política española como los ojos de Guadiana, y que la pandemia del COVID-19 ha dejado en hibernación, pero que sigue tan latente como irresoluto. Escribía Valle-Inclán: “liberales orates, hay que inventar un nuevo vínculo de unidad hispánica: hay que inventarlo y vosotros no podéis. Se crea con el alma y no la tenéis. Es obra de profetas”. El escritor no habla de “unidad española”, remite a la “unidad hispánica”, en definitiva a la referencia plural, y hasta confederal, de los antiguos reinos hispanos, como pretendía Carlos VII, “quiero ser el Rey de las repúblicas españolas”. O como recordaba en sus últimos escritos doña María Teresa de Borbón-Parma, una infanta carlista plenamente valleinclanesca: “mientras que el nacionalismo español se vive como una patriotismo casi “sacramental”, los ataques (del nacionalismo periférico) son condenados como “pecados mortales”. Hay que reconstruir la patria en términos democráticos”.

            Y desde esta doble perspectiva, totalmente confluyente, la de doña María Teresa y la de don Ramón-María, cobra sentido la opinión de Quim Torra sobre Pedro Sánchez: “no tiene ningún problema en aliarse con quien sea, con tal de continuar siendo presidente”. No importa el deterioro, y hasta el enfrentamiento -cuasi fratricida- entre los compatriotas de las Españas. Lo importante es seguir siendo Presidente, o aparentar que se es.

            Al Pedro Sánchez le debemos agradecer los carlistas su valoración de nuestro movimiento y de nuestro genial escritor. Gracias, muchas gracias Presidente.

            Pero no es necesario recurrir a encuentros imaginados e imposibles para recoger propuestas e intentar solucionar nuestra doble crisis institucional: la de la forma de Estado en sus, también, dos expresiones: la de la máxima jefatura y la de la vertebración territorial. Los carlistas, desde los orígenes, junto con nuestro escritor Valle-Inclán, junto con nuestra infanta María Teresa y con la Dinastía, lo tenemos bien claro.

 

Josep M. Sabater

En Carlismo Digital

lunes, 9 de noviembre de 2020

LA DERIVA GUBERNAMENTAL

 

            Desde luego, a tenor de los acontecimientos posteriores, no se puede decir que estuviéramos muy equivocados porque, curiosamente durante el tiempo que el país lleva en estado de alarma, el Gobierno de coalición PSOE-PODEMOS ha intentado maniobrar para imponer unilateralmente un cambio en las reglas de juego que rigen el nombramiento de miembros del Consejo del Poder Judicial y ha publicado en el Boletín Oficial del Estado, el día 30 de octubre de 2020, (un día después de conseguir la prórroga del estado de alarma) una orden del Ministerio de la Presidencia por la que se crea la "Comisión Permanente contra la desinformación" que será coordinada por la Secretaria de Estado de Comunicación y tendrá por finalidad, como su propio nombre indica, combatir la desinformación.

            Ahora bien, ¿Qué es la desinformación?. En sentido estricto, desinformación es todo bulo, rumor o información difundida con el exclusivo objeto de crear confusión a la hora de tomar decisiones, así pues, hay que tener en cuenta dos cosas: Primera que la desinformación no es nueva y ha existido siempre, aunque en algún momento se la llamó "intoxicación" y, segunda, que las verdaderas campañas de desinformación están siempre coordinadas y organizadas por estados hostiles, por lo que son los organismos de seguridad e inteligencia del estado las encargadas de combatirlas y contrarrestarlas, no siendo, por tanto, necesaria la creación de ninguna nueva "comisión" salvo que lo que verdaderamente se pretenda sea instaurar algún tipo de censura, limitar la libertad de expresión o, simplemente, colocar a algunos "amiguetes" en un puesto con magras remuneraciones.

            Conforme recoge la Orden Ministerial publicada en el BOE, el medio básico a utilizar en la "lucha contra la desinformación" va a ser la "Monitorización y vigilancia"; es decir el control constante y completo de todo aquello que aparezca publicado en prensa y redes sociales, lo cual no constituye novedad alguna porque cualquiera que sepa algo de seguridad sabe perfectamente que todo, absolutamente todo, lo que se publica en redes y en prensa es "monitorizado y vigilado", aunque, como es tantísimo lo publicado no todo se puede analizar rápida y correctamente.

Entonces, si la desinformación o intoxicación ha existido siempre y siempre se ha vigilado todo lo que se publicaba ¿Por qué ahora consideramos esta medida del gobierno como una peligrosa deriva autoritaria o totalitaria del mismo?. Pues muy sencillo, porque hasta ahora toda campaña de desinformación o intoxicación se ha combatido por los diversos organismos de inteligencia del estado sin necesidad de crear comisiones especiales, porque el gobierno ha tomado esta iniciativa precisamente mientras está en vigor un estado excepcional de limitación de derechos como es el estado de alarma sometido a control parlamentario cada dos meses en vez de cada quince días, porque se ha decido la creación de esta "comisión" precisamente cuando arrecian por todas partes las críticas al ejecutivo por la gestión de la epidemia de COVID19 y, precisamente, al poco de que el Vicepresidente tercero del Gobierno, Pablo Iglesias, haya solicitado que la fiscalía investigue por delito de odio a aquellos que le denominan "Marqués de Galapagar" (1).  Así pues, de la valoración conjunta de todos estos hechos objetivos solo se puede deducir que la creación de la "Comisión Permanente contra la desinformación" obedece, tal y como dijo un General de la Guardia Civil en plena rueda de prensa celebrada el pasado mes de abril, a la gubernamental intención de “minimizar ese clima contrario a la gestión de crisis por parte del Gobierno”, esto es al deseo de censurar y perseguir toda crítica a los dictados del gobierno.

            Este nuevo organismo deja exclusivamente en manos del gobierno la definición en cada momento de lo que puede considerarse "desinformación" por lo que genera una total inseguridad jurídica a los ciudadano a la hora de determinar qué es lo que podrán expresar libremente y lo que no, lo cual fomentará la autocensura y sentará las bases de que tan solo aquello que se diga con la autorización tácita o expresa del gobierno pueda considerarse verdadero. De hecho, el pasado sábado 7 de noviembre del 2020, la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, manifestó en defensa de esta "Comisión Permanente contra la desinformación" que en realidad lo que se pretende es garantizar a los ciudadanos el acceso a una información veraz persiguiendo noticias como las que "sugieren beber lejía contra el coronavirus", con lo que queda claro que de lo que se trata es de definir qué es verdad y qué no lo es  pues, si lo que se trata es de perseguir noticias como la "sugerencia de beber lejía", en clara referencia a la estupidez pronunciada por no sé quien en Estados Unidos, ¿Acaso no podría calificarse también como desinformación y noticias profundamente contrarias al interés general aquellas emanadas hace meses del mismo gobierno en el que la señora González Laya es ministro de que "el uso de mascarillas era innecesario, e incluso contraproducente"?. ¿Acaso el gobierno del que es miembro la señora González Laya no desinforma manipulando las cifras reales del número de fallecidos provocados hasta el momento por la epidemia?.

            Evidentemente el gobierno que preside el señor Pedro  Sánchez se está deslizando de una manera cada vez más clara y consciente por la pendiente del autoritarismo si no es directamente por la del totalitarismo con la aquiescencia de sus socios parlamentarios y de gobierno incumpliendo, incluso, su promesa electoral de derogar la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana (conocida como "Ley Mordaza") a pesar de haber tenido más de un año para ello, lo que demuestra no solo la falta de voluntad para derogarla sino la intencionalidad de utilizarla y de servirse de ella.

 

 

 

 

 

 

 

(1) La imposición popular de motes a los políticos, es una costumbre muy extendida incluso en dictaduras, así a Francisco Franco se le conocía en determinados círculos como "Currito Medallas", a Joseph Goebbels, como "Joe el Cojo",  a Santiago Carrillo como "El Conde de Paracuellos", a Adolfo Suarez como "El Tahúr del Missisipi" o a la suntuosa vivienda del que fuera Ministro alemán de Economía con el gobierno social-demócrata de Gerard  Schöder, Oskar Lafontaine, se la conoce como "El Palacio de la Justicia Social". Esto  es consecuencia del "Animus Iocandi" que provoca la falta de coherencia entre lo que se dice y se hace, pretender ver otra cosa además de una falta de sentido del humor es una total falta de sentido común.

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