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miércoles, 30 de noviembre de 2011

CONCILIACIÓN DE LA VIDA FAMILIAR Y LABORAL Y DEMOGRAFÍA

En España se lleva años, más aún décadas, hablando del envejecimiento de la población y de la inversión de la pirámide demográfica con los graves problemas que ello generará, a medio y largo plazo, al mantenimiento del sistema de pensiones.


Es público y manifiesto que en las últimas décadas el crecimiento demográfico español ha sido mínimo al mismo tiempo que se ha ido produciendo un progresivo envejecimiento de la población a causa de la disminución de nacimientos, intentándose subsanar el problema del crecimiento con la importación de ciudadanos por medio de la inmigración.


Este crecimiento mínimo y envejecimiento de la población española se debe, como es evidente y no puede ser de otra forma, al escaso numero de nacimientos que se producen en nuestro país, pero nadie ha analizado seriamente las causas del por qué las actuales generaciones de españoles no se deciden a tener hijos dedicándose nuestra casta política a politizar un tema tan importante reduciéndolo a cuestiones ideológicas en vez de considerarlo una Cuestión de Estado. Así, sectores conservadores buscaran la razón del retraimiento demográfico en el favorecimiento legal de las prácticas abortivas mientras que sectores llamados progresistas indicaran que los motivos de tal retraimiento se encuentran en una situación que impide a la mujer conciliar su vida familiar con su vida laboral.


Siendo cierto que todo influye, no es menos cierto, que estas causas interesadamente indicadas no son la causa principal ni la más grave que hace que las parejas españolas no se decidan a tener hijos siendo la principal causa de tal situación la prosaica y material economía.


La concepción biológica de un hijo exige una previa concepción ideal del mismo, es decir, la racionalización del deseo y voluntad de tenerlo y tal racionalización resulta muy difícil cuando en nuestro país, una pareja sin hijos necesita no solo dos sueldos para vivir sino también que el resultado de la suma de ambos sea una cuantía determinada que, como mínimo, debe rondar los dos mil euros mensuales porque, esto ya hay que proclamarlo en alta voz, para vivir modestamente, sin lujos y sacrificadamente en este país una sola persona requiere la cantidad mínima de mil doscientos euros mensuales, que se pueden reducir a mil por persona y mes si se trata de una pareja que convive.


Dicha cantidad mensual de mil doscientos euros por persona puede resultar excesiva al oído o a la vista, pero si desglosamos los gastos mínimos imprescindibles que una persona requiere al mes, tomando en consideración los precios existentes en España no resulta tan excesiva sino más bien ajustadísima tal y como demuestra el siguiente desglose presupuestario de gastos:


Vivienda (pago de alquiler o hipoteca) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 500.- Euros

Suministros de Gas, Luz y Teléfono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100.- Euros

Gastos de transporte y desplazamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100.- Euros

Alimentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200.- Euros

Ropa y Gastos Culturales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200.- Euros

Dinero de bolsillo y gastos varios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100.- Euros

TOTAL . . . . . . . . . . . . . . 1.200.- Euros


Considerando que la inmensa mayoría de las retribuciones que reciben los trabajadores y pensionistas españoles rondan escasamente los mil euros al mes, no es de extrañar que los jóvenes no se independicen hasta pasados los treinta y cinco años de edad y que, en el caso de independizarse, la convivencia en pareja termine siendo más una “comunidad económica” que el proyecto de creación de una familia porque si hemos indicado los gastos mensuales que tiene una economía individual tenemos que decir que los gastos mensuales de una pareja que convive implica que los gastos mensuales dedicados a la vivienda y suministros serían los mismos aunque a dichos gastos contribuirían dos personas, mientras que los demás gastos se multiplican por dos por lo que los gastos mensuales de una pareja serían los siguientes:


Vivienda (pago de alquiler o hipoteca) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 500.- Euros

Suministros de Gas, Luz y Teléfono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . 100.- Euros

Gastos de Transporte y desplazamiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .200.- Euros

Alimentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 400.- Euros

Ropa y Gastos Culturales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 400.- Euros

Dinero de bolsillo y gastos varios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 200.- Euros

TOTAL . . . . . . . . . . . . . . 1.800.- Euros


Según este presupuesto, partiendo de que los ingresos mensuales de una pareja fueran dos mil euros al mes, resulta que tras hacer frente a todas las obligaciones económicas aún podrían ahorrar o incrementar el consumo en la cantidad de doscientos euros mensuales, que sin duda, les permitiría darse algún pequeño homenaje pero que, a todas luces, resulta una cantidad notoria y manifiestamente insuficiente para mantener dignamente a un solo hijo (no hablemos ya de dos o tres descendientes) porque como mínimo un niño o niña, en sus primeros años de vida, incrementaría los gastos mensuales de una pareja (o de una familia monoparental) en mil euros mensuales que se verían incrementados cuando éste llegase a la adolescencia al requerir también dinero para las distracciones normales de tal periodo vital.


Teniendo en cuenta que los cálculos anteriormente realizados se han ajustado al máximo previendo una existencia con lo mínimo imprescindible, solo cabe concluir que, con los salarios que se cobran en España, los cuales rondan, repetimos, los mil euros al mes y por persona y los precios que hay que pagar, nadie en su sano juicio puede considerar la posibilidad de tener, no ya dos o tres hijos (tres es el número de hijos deseable para que exista una tasa demográfica de relevo generacional), sino tan siquiera uno solo siendo pues en las razones puramente económicas donde se encuentra la principal causa de la escasa natalidad en España siendo otras causas tan solo aditivas y secundarias a esta causa principal por lo que la verdadera conciliación de la vida laboral con la vida familiar se debería fomentar fundamentalmente a través de la existencia de salarios dignos y no tan solo de salarios de subsistencia.


miércoles, 17 de junio de 2009

LA RUEDA DIABÓLICA DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

En estas fechas, cuando el Gobierno ha reconocido finalmente que la crisis en España durará varios años y que será peor de lo que se creía en un principio, se sigue insistiendo, incluso por parte del principal partido de la “Leal Oposición”, en una serie de medidas que únicamente aspiran a “ir tirando” mientras se produce una recuperación económica internacional que nos permite volver al modelo económico basado en la especulación, las subvenciones y los servicios.


Para comprender la especialidad que la crisis económica presenta en nuestro país es imprescindible analizar en qué consiste el modelo económico español que lejos de ser un modelo productivo basado en la industria y el comercio, se basa en una especie de rueda maligna que, de no mejorar la situación económica internacional, se colapsará de igual forma que se colapsó la economía de la extinta Unión Soviética.


Con la entrada de España en la Unión Europea, a mediados de los años ochenta del pasado siglo, se tuvo que aceptar el desmantelamiento de nuestra agricultura y de nuestra incipiente industria a cambio de recibir unas ayudas europeas para infraestructuras que administraría el Estado Español. Esto generó que la economía española abandonara toda aspiración a tener un modelo económico productivo y se convirtiera en una curiosa rueda donde el estado se constituía en el principal empresario del país al ser, directa o indirectamente, el mayor promotor de empleo y el que mayor número de trabajadores tiene.


De esta forma, de las Instituciones Públicas (Estado, Comunidades Autónomas y Municipios) viven directamente unos ocho millones de personas que se dividen entre tres millones de funcionarios públicos y cinco millones de pensionistas que, tras duros años de trabajo y largo tiempo de cotización, disfrutan de unas pensiones no tan justas como se merecerían. A este número de personas hay que añadir por lo menos un millón más que, entre cargos políticos electos, cargos políticos de libre designación y empleados en empresas de carácter público viven igualmente de forma directa de las Instituciones.


Por otra parte, en la economía española, existe por lo menos un millón de puestos de trabajo que están directa y totalmente subvencionados por las Instituciones públicas que son aquellos que se desempeñan por parte de “liberados” en partidos políticos, ONGs y sindicatos que, de no ser por las subvenciones que estas organizaciones reciben a cargo del Presupuesto General del Estado no podrían mantenerse.


Igualmente existe otro millón de empleos parcial e indirectamente subvencionados por el presupuesto general que son aquellos que generan las empresas privadas y profesionales, que de una forma u otra, trabajan o prestan servicios a las instituciones públicas y que, sin dichos trabajos o servicios, tendrían que desprenderse de gran número de sus plantillas o cerrar definitivamente.


Ahora bien, considerando que la población española, a fecha de 1 de Enero del 2008, asciende a 46.157.822 de habitantes de los cuales el 14,3% tiene menos de 15 años de edad y por tanto no está en situación de trabajar, el 69,0% tiene entre 15 y 64 años y el 16,7% de la población tiene 65 años o más y por tanto forma parte de los millones de jubilados que tampoco se encuentran en situación de trabajar, la pregunta que surge irremediablemente es la siguiente: ¿Cómo se mantiene económicamente a los once millones de personas que directa o indirectamente viven de los presupuestos públicos?


La respuesta a esta pregunta es simple: la economía española constituye una rueda malévola donde los once millones de personas que directa o indirectamente cobran del presupuesto nacional al mismo tiempo, a través de los impuestos directos e indirectos, de las tasas, de los precios públicos y también a través del consumo, devuelven parte de lo que cobran al estado y favorecen que el sector servicios (el único sector económico minimamente productivo que existe en España) se sostenga y ayude decisivamente a través de los impuestos y de las tasas al sostenimiento de la rueda económica que nos hace vivir en una burbuja ideal donde todos creemos que el país tiene una economía cuando realmente no existe economía en España.


En los años de la pasada bonanza económica generada por la especulación inmobiliaria, tanto o más que las constructoras, han sido las diferentes instituciones públicas las primeras en lucrarse a través del impuesto de Transmisiones Patrimoniales, del IVA y del impuesto de sucesiones pretendiendo hacer creer a los administrados que luchaban por conseguir una reducción de los precios de la vivienda cuando nunca consideraron la posibilidad de reducir ni el tipo impositivo del IVA ni el de Transmisiones Patrimoniales.


La crisis económica que sufre España, a diferencia de la crisis económica que sufren otros países, no es solo una crisis industrial o energética, sino que fundamentalmente encuentra su origen en que ha existido en los últimos años, seguramente debido a un incremento excesivo de la población (en los diez últimos años la población española se ha incrementado en ocho millones de habitantes) un desvío de importantes medios económicos que sostenían el funcionamiento de la rueda hacia un sector de población que, recibiéndolos, no introducía en la rueda su parte correspondiente lo que ha provocado que las diferentes Instituciones Públicas no tengan liquidez para seguir pagando los once millones de salarios que directa o indirectamente subvenciona, haya incurrido en retrasos en pagos y en morosidad y haya tenido que rescindir algún que otro contrato con alguna empresa privada obligándola a una reducción de plantilla. Todo esto lleva a que muchas empresas quiebren o suspendan pagos, el paro se incremente y que la importante parte de la población que recibe emolumentos de las Instituciones Públicas reduzca el consumo arrastrando así al sector servicios a la crisis y al mismo tiempo se reduzca los ingresos del estado que ve reducir la recaudación a pesar de incrementar los impuestos indirectos y subir los precios públicos.


No cabe duda de que los lumbreras económicos del actual régimen español están aplicando la máxima del doctor Negrín de que “Resistir es Vencer”, poniendo parches a la situación con la subida de los impuestos indirectos, las subvenciones al consumo y las futuras reformas laborales que ya se vislumbran, y en parte tienen razón pues una recuperación económica internacional, permitirá a España ir saliendo de este inmundo pozo en el que se encuentra gracias al turismo, a la inversión exterior que vendrá atraída por un mercado laboral donde el trabajador tenga menos derechos y a las ayudas o subvenciones europeas. No obstante, todo eso es “pan para hoy y hambre para mañana” porque la única política acertada sería la romper las cadenas que han hecho de España un país de servicios y construir, con esfuerzo y sacrificio, una economía productiva y competitiva basada en la industria, el comercio y también en la agricultura, ya que de otra forma, no cabe duda de que, tras superar esta tragedia y disfrutar de unos años de bienestar, la rueda diabólica de la economía española volverá a pinchar y millones de españoles volverán a sufrir quedando muchos de ellos en las cunetas de la ruina y de la pobreza.


viernes, 12 de diciembre de 2008

REGALAR LIBROS

Siendo costumbre intercambiar regalos en diferentes fechas, sobre todo en Navidad, surge siempre el problema de qué regalar y si el objeto elegido agradará o no a la persona obsequiada.

Si el regalar es un arte, el regalar un libro es el arte supremo, ya que si siempre hay que elegir el regalo, no guiándonos por lo que a nosotros nos gusta sino por lo que agrada a la persona a la que vamos a regalar; el regalo de un libro exige un saber escoger el género, el tema, el autor y la calidad de la edición.

De este modo, si a la persona a regalar, le gusta la historia y la literatura, qué mejor elección que una novela histórica ambientada en su periodo histórico favorito o, por si al contrario, le agradan las artes escénicas la elección adecuada sería una pieza teatral de su dramaturgo o del género teatral de su predilección.

Resuelto el problema del género y del tema, se resuelve automáticamente el problema del autor, pues se trate de un autor consumado o no, es de poca importancia, si ha escrito una obra literaria interesante, documentada y fácil de leer.

Más difícil resulta encontrar una calidad en la edición del libro. A este respecto, hay que decir que un libro no es un objeto de consumo que se lee y se tira. El libro puede y debe ser leído, conservado, consultado y vuelto a leer, siendo para ello imprescindible que la edición en cuanto al papel, formato y encuadernación sean buenas porque ¿Cuántos páginas no quedan sueltas y descabaladas al abrir un libro? ¿Cuántos libros no quedan deshechos tras su primera lectura?. Por tanto siempre es aconsejable gastarse un poco más y adquirir una buena edición que permita disfrutar del libro durante muchos años e incluso legarlo a nuestros nietos o bisnietos. Igualmente si la pieza literaria ha sido escrita originariamente en otra lengua, es fundamental elegir, en materia de edición, una buena traducción porque una traducción mala puede destrozar la obra haciéndola ilegible e invitando a desistir de su lectura al más ávido de los lectores.

Por último, también es aconsejable en materia de edición, que si la obra que se elige es densa en nombres y datos históricos o científicos, contenga notas aclaratorias a cuenta del editor o del traductor, que faciliten al lector la comprensión del texto pues, por muy culto que se sea no se puede tener en todo momento una enciclopedia en la cabeza.

Termino haciendo una relación de libros editados recientemente y que considero de interés para próximos regalos siendo de excelentes temáticas y calidades editoriales.

- “La Mujer Pobre” de León Bloy, editorial Alfama. Esta edición tiene la ventaja de tener una magnífica traducción del francés de esta obra del catolicismo crítico y social.

- “Varsovia 1920: El Intento Fallido de Lenin por Conquistar Europa” de Adam Zamoyski, editorial Siglo XXI. Ensayo histórico sobre uno de los grandes conflictos, hoy ignorado, del periodo de entreguerras.

- “los Miserables” de D. Víctor Hugo, editorial Planeta. Esta edición es una nueva traducción de la famosísima novela de Hugo editada con la categoría que se merece para facilitar su conservación.

- “Historia de la Revolución Francesa” de Jules Michelet, editorial Ikusager. Conocida y celebérrima sobre la Revolución Francesa cuya edición reproduce la primera edición en castellano con traducción de don Vicente Blasco Ibáñez y que se lee con la facilidad de una novela.

viernes, 21 de noviembre de 2008

DESATINOS ANTES DE MORATINOS. LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA

EI actual Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, resulta extremadamente controvertido por todos los sectores políticos menos por el propio como es lógico por su mas que hilarante, patético, hacer en la Política Exterior de España ignorando dichos sectores dos cosas completamente ciertas: la primera, que un Ministro de Asuntos Exteriores no hace, ni crea, ni mantiene una política independiente de las directrices marcadas por el Presidente del Gobierno (Primer Ministro o Canciller, en los Estados serios) y la segunda, que el señor Ministro no hace otra cosa que sostener la tradición instaurada en la política exterior de España desde hace unos doscientos años y que consiste en NO tener política exterior.

Una política exterior a diferencia de cualquier otra política como la económica, la sanitaria o la educativa, obedece a unos principios fundamentales y a unas directrices muy claramente marcadas que deben ser constantes y siempre respetadas con independencia de los gobiernos que se sucedan en el poder. Así en nuestro país y ya desde los tiempos de Fernando VII existía la muy mala costumbre de cambiar de política exterior con cada monarca o con cada régimen político para terminar, en tiempos presentes, cambiando de política exterior con cada gobierno lo que genera una incertidumbre y una total ausencia de continuidad en nuestras relaciones exteriores con peligrosos periodos de ignorado aislamiento internacional.

Desde mediados del siglo XIX, los países de nuestro entorno Europeo y Occidental teorizaron sobre la política internacional y crearon importantes tratados sobre el tema que, fijados sobre estados concretos, constituyeron y constituyen verdaderos manuales de política exterior cuya puesta en práctica se mantiene hasta el día de hoy. Dichos manuales están integrados o bien por volúmenes teóricos de geopolítica o bien por memorias y hechos de los grandes actores políticos del siglo XIX e incluso XVIII como Catalina II, Napoleón, Gladstone, Bismarck y otros muchos. Así por ejemplo, toda la política exterior norteamericana se basa en dos pilares teóricos: "Ia Doctrina Monroe" y el libro del Capitán Thayer Mahan "EI poder naval en la Historia" e igualmente la política internacional Alemana se basa en el libro "Politik" de Karl Haushofer y, con errores y aciertos, en los hechos de Bismarck resultando estúpido pensar por ejemplo que el tratado Ribbentrop-Molotov de 1939 fue el acuerdo amistoso de dos dictadores sanguinarios cuando en realidad se trataba de un acuerdo entre dos hombres de Estado uno de los cuales (Hitler) emulaba a Bismarck y otro de ellos (Stalin) hacia lo propio con Catalina II o que el actual "Eje Berlín-Paris" es un intento de favorecer la Unidad Europea cuando en realidad se trata de un cambio de "punto de apoyo" en la política exterior alemana que con Bismarck se basaba en una alianza con Rusia, con Guillermo II en una alianza con Austria-Hungría y en la actualidad se sostiene sobre una alianza con Francia.

Por su parte, España, no ha hecho otra cosa que dar estúpidos y constantes bandazos en política exterior que de no haber generado grandes sufrimientos y tragedias seria digna de inspirar el argumento de una comedia cinematográfica de Berlanga. En este sentido es al mismo tiempo justa y lamentable recordar que antes de que el actual representante hispano en el exterior recorriera el mundo con una cartera llena de chistes de Lepe para mayor goce y entretenimiento de los asistentes a las conferencias internacionales han existido en la política internacional de España situaciones paradójicas de patética rememoración siendo las mas interesantes de mencionar las que brevemente a continuación se relacionan:

La primera sería la postura adoptada durante las Guerras Napoleónicas en la que España interviene primero suscribiendo una alianza con Napoleón I contra la Gran Bretaña para ulteriormente cambiar de bando uniéndose a esta contra el Imperio Francés anticipándose mas de un siglo a lo que posteriormente haría Italia en ambas guerras mundiales pero con la sustancial diferencia de no obtener ningún beneficio con la mudanza y todo ello a pesar de los extraordinarios emolumentos pagados a Talleyrand para que favoreciera los intereses españoles en el Congreso de Viena (1).

Posteriormente nos encontramos con la política exterior española desarrollada durante la I Guerra Mundial en la que una vez mas el ruedo ibérico se convirtió en una pista de circo de tercera clase (2). Durante dicha contienda de 1914-1918 la postura española no fue ni pro ni contra ni ambigua sino que simplemente no fue. Por un lado se encontraban los llamados germanófilos, partidarios de los Imperios Centrales, los cuales afirmaban que una victoria alemana haría que el Kaiser forzara a Inglaterra a devolver Gibraltar y a Francia a entregar Marruecos, claro esta que es muy dudoso que a Alemania, que tan solo quince años antes había intentado invadir las posesiones españolas en el Pacifico, Ia interesaran los asuntos de España pero sin duda alguna, si el Emperador de Alemania y el Rey de Prusia hubiera tenido que favorecer una política que no hubiera sido francesa en Marruecos, esta política hubiera sido exclusivamente una política Alemana como prueban los antecedentes de la crisis de Tánger en 1902. Por otro lado, pero no menos convencidos de la realidad de los cuentos de Hadas se encontraban los aliadófilos partidarios de la Entente (cuyo representante máximo era el Conde de Romanones) los cuales sostenían que la victoria de Inglaterra y Francia apoyados tímidamente por una especie de "neutralidad beligerante" española favorecería la reintegración de Gibraltar y la ocupación efectiva del Ifni, territorio cedido a España "a perpetuidad" por el tratado de Tetuán de 1860, y a la que se oponía Francia. Evidentemente los hechos posteriores están ahí: la Entente venció, Gibraltar sigue siendo ingles y el Ifni no se ocupó hasta 1934 con ya bien entrada la II Republica.

Como último ejemplo del desastre internacional de nuestra política exterior es de mencionar lo acaecido durante la última contienda mundial de 1939 a 1945. Durante este conflicto la actitud política hispana fue propia de un ludópata sin suerte o de un tahúr de timba cabileña, pues como las mismas autoridades del régimen imperante afirmaban, la guerra mundial no era una guerra "sino tres: una existente entre Alemania y las democracias occidentales en las que España es neutral, otra la existente entre Alemania y la Unión Soviética en la que España es claramente pro Alemana y la tercera y ultima la existente entre Japón y las democracias occidentales en la que España es pro aliada". En fin, los hechos vuelven a ser nítidos: como si de jugar a la lotería se tratase, la política exterior española en el conflicto se basó en apostar a todos los números y, aun siendo matemáticamente imposible, no obtuvo premio alguno.

Hay que esperar a finales de los años cuarenta para que el entonces Ministro de Asuntos Exteriores, Jordana de Pozas, elaborara unas directrices fundamentales que se basaban en tres ejes alrededor de los cuales debía girar la política exterior de España: el Magreb, Europa e Hispanoamérica, sin embargo desde el principio, en los dos primeros "ejes" la política desarrollada por España siempre estuvo sometida a los criterios franceses quienes favorecieron la instauración de la dinastía Alauita en Marruecos en perjuicio de los derechos nacionales del pueblo Rifeño primero y del Saharaui después y bloquearon todo intento español por adherirse a las instituciones europeas hasta 1986 (3) mientras que en el "eje" de Hispanoamérica la política exterior española ha andado siempre a medio camino entre lo folklórico y lo caritativo para finalmente, en la actualidad, estar prácticamente privatizada y sometida a los intereses puramente crematísticos de las grandes empresas y multinacionales españolas que actúan en el Cono Sur americano.

Con todo esto la actitud del Ministro Moratinos no es peor que la de otros antecesores suyos y lo único verdaderamente criticable y lamentable es la ausencia total de una política exterior orientada a lo que se orienta toda política exterior, esto es: a defender los intereses propios ante las instituciones internacionales o supranacionales, a crear el concepto de existencia como Gran Potencia y a fomentar alianzas o tratados que claramente generen beneficios políticos y comerciales y en que no se comprometa seriamente la libertad de acción en materia internacional.


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1 Es de recordar que a pesar de figurar entre las potencias vencedoras de Napoleón Bonaparte y de tratarse en el Congreso de Viena distintas cuestiones entre las que se encontraba un reajuste de fronteras y reclamaciones territoriales, España, que tan solo veinte años antes había sostenido contra la Convención Francesa la "Guerra del Rosellón" o "Guerra Gran" se olvido de formular cualquier reclamación sobre este territorio irredento que atendiendo a las circunstancias de Francia bien podría haberse conseguido su reintegración.

2 Como anécdota de lo mucho que Ia importaban a las potencias en conflicto los "asuntos de España" y lo inteligente de nuestra política internacional podemos mencionar el suceso acaecido con el submarino alemán U-35 mandando por Lothar von Arnaud de la Sapiere que arribo al puerto de Cartagena a finales de Julio de 1916 donde hizo entrega al mando militar de una maqueta del submarino que aun puede verse en el museo del ejército y de una carta del Kaiser para Alfonso (llamado el XIII) en la que Ie agradecía el trato dispensado a los soldados alemanes de Camerún internados en Guinea Ecuatorial. Tras las veinticuatro horas de favor que tienen los buques beligerantes en los puertos neutrales en las que el submarino fue visitado por las autoridades civiles y militares y sus oficiales obsequiados por las mismas, el U-35 abandono Cartagena para nada mas salir del puerto, hundir un buque mercante español (Anécdota tomada del libro "Los Submarinos Alemanes en la Gran Guerra" de Cristino Castro viejo. Editorial Almena).

3 EI sometimiento de la política exterior española a Francia en el Magreb se refleja no solo en el hecho de la admisión de la dinastía Alauita en el trono de Marruecos sino en el propio proceso "descolonizador" en la que España renuncio a independizar por su cuenta el territorio del Rif cosa que hubiera sido notablemente beneficioso a los intereses hispanos en el Magreb y se mantuvo en posesión del Ifni simplemente por el interés francés, llegando incluso a recibir ayuda de la aviación francesa en la IIamada "Guerra del Ifni" que bombardeaba desde sus bases en Argelia.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

EL PROBLEMA DEL RELATIVISMO

El relativismo que surgió como una corriente filosófica animadora de discusiones de salón y que no habría tenido más trascendencia que la “ciencia magnética” del doctor Mesner si no hubiera sido por la fundamentación que en tal doctrina viene practicando el derecho y la política europea y, por tanto también la moral, desde la Revolución Francesa de 1789 se ha convertido hoy en la causa y justificación de la doble moral de las altas esferas económico-políticas que dirigen el mundo, en la idiocia que impregna el quehacer diario de las instituciones públicas y en la degeneración de las sociedades occidentales.

El relativismo mantiene que no existen verdades objetivas, ni absolutas, ni universalmente válidas por lo que todo depende de condiciones o contextos subjetivos de individuos y colectividades, haciendo que lo que es válido y verdadero para unos no lo sea para otros y aún más, pues añadiendo la variable cronológica, hace que lo que es válido y verdadero para un grupo humano en un momento determinado pueda no serlo para ese mismo grupo unas décadas después.

Este relativismo que se ha ido imponiendo poco a poco y progresivamente a las sociedades a través de la política y de la legislación so pretexto de amparar y promover la libertad de pensamiento y de expresión ha llegado en los últimos años a su aberrante perfección última que no es más que la perniciosa relativización del mal.

Si existe un concepto absoluto a lo largo de toda la historia de la humanidad, ese es el concepto del mal con el que no cabe transigir. Si el concepto del bien puede admitir discusión y polémica, no ocurre lo mismo con el concepto del mal; así, por ejemplo, el hecho de dar unas monedas a un mendigo que se nos acerca con un niño en los brazos puede generar la discusión de si se ha hecho bien o mal, si se ha favorecido o perjudicado a ese mendigo y a ese niño, pero si por el contrario, se rechaza a ese mendigo y se le golpea violenta y salvajemente, no cabe duda ni discusión: se le ha hecho un mal.

En la práctica, el relativismo hace que todo cambie a una velocidad de vértigo, que no exista principio alguno inmutable y por tanto lleva a las sociedades a la total neutralidad y pasividad al no existir referentes fijos que permitan diferenciar con rotundidad entre el bien y el mal, pues lo que hoy esta bien y es bueno mañana puede ser malo y estar mal o viceversa.

No hay problema en el mundo presente, por pequeño que sea, que no emane de la teoría y de la práctica relativista que justifica el empleo de cualquier medio para la obtención de cualquier finalidad pues la bondad o maldad de medios y fines siempre es relativa. La propia historia del pasado siglo nos demuestra que quienes fueron criminales en un momento determinado pasaron a ser héroes e incluso Jefes de Estado en otro momento posterior obviando los actos repulsivamente criminales que cometieron y que los que, con la legalidad del momento, persiguieron los actos criminales con los instrumentos que la ley les permitía pasaron a ser perseguidos como delincuentes.

Pocos son los que escapan al relativismo triunfante más que imperante, incluso la Iglesia Católica, manifestándose a través del Papa Benedicto XVI contra tal corriente no queda al margen de la contaminación relativista como prueba el hecho de que la posición respecto al aborto que mantiene la Iglesia Católica Española (que, recordemos, se encuentra sometida jerárquica y magistralmente al Papa de Roma) sea relativamente más o menos agresiva (pero jamás contundente) dependiendo de los gobiernos que estén en el poder.

Al relativismo solo se le puede combatir con ideas claras, coherentes, perseverantes y sobre todo con una total intransigencia con las desviaciones perversas que excluya el principio del “mal menor” y una férrea disciplina de grupo que arroje fuera de sus filas, sin contemplaciones ni remordimientos, a los que muestren veleidades relativistas. Sépanlo quien tenga que saberlo que transigir con la filosofía relativista y con sus realizaciones es caer en el relativismo mismo.

sábado, 12 de julio de 2008

LAS MUJERES Y LA MILICIA

A pesar de lo que pudiera suponerse o imaginarse, la existencia de mujeres en los ejércitos, no solo no es cosa nueva, sino que fue mucho más relevante en tiempos pasados que en el presente. Es lógico y normal que los actuales propagandistas del liberalismo y de los movimientos feministas y de defensa de la universalidad de derechos quieran hacernos creer que el acceso de la mujer a la milicia responde a un reconocimiento de sus derechos en vez de a una necesidad imperiosa en el reclutamiento de personal para las fuerzas armadas profesionales, ya que si hoy tal reclutamiento resulta deficitario, más deficitario sería todavía de actuarse exclusivamente sobre un universo masculino importando muy poco o nada el hecho que al dirigirse la recluta tanto a hombres como mujeres, se está reconociendo y poniendo en práctica uno de los criterios de la peligrosa e inhumana Guerra Total.

Si ya en la época antigua, se hablaba entre los antiguos griegos de la existencia, más mítica que real, de una tribu de mujeres guerreras conocidas como “las amazonas”, siendo los romanos los primeros en documentar la existencia de mujeres entre las filas de los guerreros britanos y germanos, habrá que esperar a la Edad Media, para documentar fehacientemente el primer caso de mujer, no solo combatiente en un ejército regular, sino comandante en jefe del mismo: Juana de Arco, allá por el año 1429 y durante la Guerra de los Cien años (1).

La acción militar del ejército comandado por Juana de Arco, que bajo su mando tuvo a los capitanes más bravos y duros de toda Francia como La Hire o, el posteriormente considerado el primer asesino en serie, Gilles de Rais, obtuvo victorias decisivas sobre los ingleses que cambiaron el curso de la guerra siendo debate intrascendente el hecho de que ella jamás desenvainara la espada en combate ni la esgrimiera contra enemigo alguno.

Más documentados casos aparecen en el renacimiento ligados sobre todos a importantes sitios de ciudades. Así, en el sitio puesto por los turcos a la ciudad, entonces saboyana, de Niza destacó la lavandera Carmela Segurana que desde lo alto de las murallas golpeaba a los asaltantes turcos con su tabla de lavar haciéndoles caer al vacío. Caso similar es el de la española María Pita durante la defensa de La Coruña en 1589 contra las fuerzas del pirata británico Drake que en la situación desesperada del asalto final iniciado por un alférez inglés que había abierto una brecha en las murallas, al grito de “quien tenga honra que me siga” se abalanzó sobre el oficial enemigo matándolo, aunque no está claro si con la espada de su marido, Gregorio de Recamonte, o con los cuchillos de su profesión (María Pita era pescadera), igualmente está documentado el hecho de que en la defensa de La Coruña participaron otras mujeres como Inés de Ben que llegó a ser herida por dos balas británicas.

Otro caso documentado en el Renacimiento y que se diferencia de los anteriores equiparándose al de Juana de Arco porque no se dio en una situación de lucha desesperada sino que se produjo en el seno de un ejército regular es el de Catalina de Erauso, la “Monja Alférez”, que escapada del noviciado de San Sebastián, marchó al Perú donde vestida de hombre y ocultando su condición femenina se alistó como soldado participando en la Guerra de Arauco (famosa por la obra de Alonso de Ercilla “La Araucana”) donde destacó por su arrojo y valentía alcanzando el grado de Alférez y participando en la vida común de la soldadesca con los innumerables duelos y reyertas que eran propios de la vida militar de aquella época. Catalina de Erauso solo descubrió su condición femenina para evitar su ajusticiamiento tras una pelea siendo recibida por el Rey Felipe IV quien la confirmó el empleo de Alférez y por el Papa Urbano VIII quien la autorizó a continuar usando ropajes masculinos (2).

En plena edad contemporánea, los ejemplos vuelven a reproducirse y, aunque se mencionan casos no documentados de mujeres que combaten contra la Convención y el Terror en los ejércitos de la Vendee y Bretaña (3), solo mencionaré a la catalana Agustina Raimunda Maria Zaragoza Doménech, más conocida como “Agustina de Aragón”, cuya gesta disparando el cañón sobre las fuerzas napoleónicas que asaltaban Zaragoza y penetraban exitosamente por la Puerta del Portillo poniéndoles en fuga es sobradamente conocida para volver a reiterarla aquí. Mucho menos conocido, pero no por ello menos ejemplarizante, es el caso de Francisca Guarch, “la heroína de Castellfort”, acaecido durante la III Guerra Carlista y quién ocultando su condición femenina, se alistó en el Ejército Real que defendía los principios representados por el Rey Carlos VII, alcanzando la graduación de Cabo y siendo condecorada por el propio rey con la Cruz al Mérito Militar y con la Cruz de Carlos VII.

Ya en el Siglo XX, se produce un mayor número de casos de mujeres alistadas en los ejércitos, no solo a titulo individual, sino incluso colectivamente formando batallones enteros. Tal es el caso de la rusa Maria Leontievna Bochkareva quien es la primera mujer que consigue permiso oficial de un Jefe de Estado, en este caso del Zar Nicolás II, para alistarse en un ejército regular europeo durante la I Guerra Mundial tras haber sido rechazada, por su condición femenina, en el 25 Batallón de Reservistas de Tomsk. La bravura demostrada en diversos asaltos a las trincheras alemanas y en la lucha cuerpo a cuerpo la hicieron merecedora de numerosas condecoraciones (entre ellas la Cruz de San Jorge) y centro de la prensa aliada quien se refería a ella como “la Juana de Arco Rusa”. Tras dos años de guerra y ante el desmoronamiento del ejército ruso provocado por las continuas derrotas y la riada de deserciones, Maria Bochkareva ofrece al mando del ejército ruso la posibilidad de crear unidades militares exclusivamente integradas por mujeres dando así lugar a los “Batallones Femeninos de la Muerte”, llamados de esta forma por el fanatismo y el desprecio hacia la muerte con el que combatían. El “Primer Batallón Femenino” de la muerte estuvo al mando de la propia Maria y uno de estos batallones defendió el palacio de la Tauride durante el asalto de los bolcheviques en 1917 quedando posteriormente integrados en el ejército del General Kornilov durante la Guerra Civil Rusa en la que fueron exterminados con ensañamiento por el Ejército Rojo y la Checa. La característica de estos “Batallones Femeninos de la Muerte” es que las mujeres que los integraban asumían totalmente la disciplina militar, renunciaban a todo privilegio por su condición femenina y en cierto sentido renunciaban también a su feminidad al adoptar el uniforme y las formas masculinas (no usaban de ninguna prenda femenina y llevaban el pelo al uso de soldado ruso, es decir, al cero).

Más tarde, durante la II Guerra Mundial, la movilización femenina para la guerra fue muchísimo mayor, pero reducida sobre todo a tareas administrativas, logísticas y de producción militar en retaguardia, no existiendo casos documentados de mujeres combatientes en los ejércitos regulares en conflicto aunque sí en la resistencia francesa, en unidades partisanas en los países ocupados y, al final de la guerra, como auxiliares en la defensa antiaérea alemana, pero ni siquiera fue movilizada para formar parte del Volksturm (reserva alemana).

De todos los casos documentados en la historia y mencionados anteriormente, se pueden deducir varias características comunes que presenta la movilización femenina:

1º. La actuación femenina en la guerra se producía espontáneamente en circunstancias excepcionales y desesperadas, como la defensa de La Coruña o los sitios de Niza y Zaragoza cuando la situación podría calificarse de vida o muerte.

2º. La mujer se integraba como tal y con publicidad de su condición femenina en unidades combatientes guerrilleras o irregulares donde la disciplina era más laxa y que tendían a actuar autónomamente y según el criterio del mando directo de la unidad.

3º. En los casos en los la mujer se incorporaba a unidades militares regulares, lo hacia ocultando su condición femenina y/o renunciando a su feminidad, procurando confundirse, hasta en su aspecto físico con los hombres (caso por ejemplo de Juana de Arco, Catalina de Erauso, Francisca Guarch o de los “Batallones Femeninos de la Muerte”).

Así pues, la incorporación de la mujer a los actuales ejércitos profesionales y que tiene su origen en la conversión del ejército norteamericano de un ejército de quintas a un ejército profesional en 1975 y en la escasez del personal para el mismo, no es un avance en los derechos de la mujer sino más bien un retroceso de toda la humanidad al responder a criterios de guerra sin restricciones y a un erróneo concepto de lo que es o debe ser un ejército regular.

(1) En la misma Edad Media corrieron muchos rumores de la participación de algunas mujeres vestidas de hombres que participaron en las cruzadas llegando alguna de ellas incluso a adquirir el Orden de Caballería, aunque ninguno de estos rumores aparece objetivamente documentado.
(2)
Cosa nada baladí esta de la vestimenta masculina por parte de las mujeres de aquel tiempo si consideramos que una de las acusaciones que llevaron a la hoguera a Juana de Arco fue la de vestir ropajes masculinos.
(3)
Aunque el caso de la Duquesa de Berry es conocido y está documentado que en 1832 intentó sublevar la Vendee a favor de los derechos de su hijo Enrique V, no se la puede considerar una mujer-soldado pues más bien su labor fue más conspirativa que combativa, por mucho que estuviera ocultándose por los bosques y fuera arrestada con dos pistolas en la mano.

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