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lunes, 29 de agosto de 2011

REFORMA CONSTITUCIONAL: BURLA DOBLE

Tras años de comentarios de relevantes políticos y de periodistas sobre la necesidad de reformar la Constitución de 1978 y después de tres meses de constantes protestas populares reclamando una reforma legislativa que permitiera una mayor representatividad de los ciudadanos ante las instituciones, los dos partidos mayoritarios; que han sido incapaces de entenderse en temas fundamentales como las pensiones o la educación, se han puesto rápidamente de acuerdo para reformar la Constitución en el sentido de que la misma recoja el principio de estabilidad presupuestaria así como un techo de gasto público.

El gran debate entre los políticos se ha centrado sobre si la Constitución debía recoger tan solo ese principio o si debía contener la cifra porcentual exacta de gasto máximo llegando al acuerdo de que el “techo de gasto” sea tan solo un principio constitucional dejando su desarrollo a una posterior Ley Orgánica que fije la cifra concreta del porcentaje de máximo endeudamiento y he aquí la primera de las burlas de esta reforma Constitucional.


Si es cierto, y es muy posible que lo sea, que esta reforma viene exigida por Alemania y Francia es evidente que la misma viene a constituir un mero juego malabar que pretende demostrar a estos dos países que en España se están tomando medidas para atajar la crisis económica pues al dejar el desarrollo del principio constitucional de “estabilidad presupuestaria y techo de gasto” a una posterior ley orgánica que fije la cantidad concreta tenemos, en primer lugar que tal reforma constitucional no es necesaria pues la estabilidad presupuestaria no responde a exigencias legales sino a una buena gestión económica y al sentido común del administrador y, en segundo lugar nos encontramos con qué esa futura Ley Orgánica podrá redactarse o no y en el caso de redactarse, a pesar de que fije una cantidad concreta, la misma será susceptible de reformarse sin necesidad de consenso político alguno ampliando o reduciendo la cifra atendiendo a los intereses del momento. En este sentido es de recordar los innumerables principios constitucionales consagrados en el texto de nuestra carta magna, como “el Derecho a una Vivienda Digna”, que se encuentran sin desarrollar por Ley Orgánica u otros, como el de la independencia judicial, que han sido vaciados de contenido en su desarrollo posterior por medio de Leyes Orgánicas.


La segunda burla, y la más grave, es la que ha sufrido nuevamente el pueblo español que ve como todas sus esperanzas de cambios legislativos profundos se reducen a una mínima reforma constitucional de contenido puramente económico que deja tal y como estaban todos los demás temas controvertidos como son la organización territorial del Estado o la modificación del sistema representativo con la introducción en el texto constitucional de figuras jurídicas como “el Mandato Imperativo”, “el Juicio de Residencia” o cualquier otra que facilite el control político por parte de la ciudadanía. A mayor redundancia, esta sorpresiva Reforma Constitucional que no ha sido solicitada en ningún momento por la ciudadanía se va a llevar a cabo por la casta política en una especie de “yo me lo guiso, yo me lo como”, sin contar para nada con el pueblo español y sin someterla a referéndum con lo que se consagra el régimen de falseamiento constitucional en el que ha degenerado el sistema surgido de la llamada “Transición” restando más legitimidad, aún si cabe, a todas y cada una de las instituciones del estado porque al ser ésta la segunda reforma constitucional que se realiza sin contar con el refrendo popular (la primera recordémoslo fue en 1992 para permitir que los extranjeros comunitarios residentes en España pudieran votar en las elecciones municipales) ya no se podrá repetir tan alegremente la salmodia de “esta Constitución nos la hemos dado todos y fue aprobada por la inmensa mayoría de los españoles” pues es evidente que está ya no es la Constitución que fue sometida a plebiscito en 1978 y por tanto no existe ni un solo ciudadano español que la haya votado.


jueves, 9 de julio de 2009

Y SI ES NECESARIO… ¡¡¡QUÉ SE CAMBIE EL CODIGO PENAL!!!

El auto dictado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que desestima la solicitud de sobreseimiento solicitado en el llamado “Caso Gurtel” y acuerda la continuación del procedimiento por un presunto delito de cohecho contra varios dirigentes del Partido Popular en el Reino de Valencia entre los que se encuentra el mismísimo Presidente autonómico, don Francisco Camps, ha provocado numerosas manifestaciones de diversos dirigentes nacionales de dicho partido apoyando y cerrando filas en torno a su señero compañero.

Entre estas manifestaciones hay que destacar, porque dejan claro lo que significa el Estado de Derecho para nuestros políticos, las pronunciadas por la Secretaria General del Partido Popular, doña Maria Dolores de Cospedal, y por la actual alcaldesa de la ciudad de Valencia, doña Rita Barberá.

La Señora Cospedal ha manifestado textualmente que “en el hipotético caso de que estuviéramos hablando de algún tipo de regalo es algo muy discutible hasta donde tiene que llegar el tipo penal o los límites en este asunto". Por su parte la alcaldesa de Valencia, Señora Barberá, ha dicho que “Hay que leerse el Código o cambiarlo si estamos en un espiral de locura, que es donde parece que estamos”. Las dos manifestaciones de las dirigentes populares, más que defender a don Francisco Camps, parece ser que tienden más a considerar que cuando el código penal (y seguramente cualquier otro) es susceptible de aplicación contra alguno de los suyos es mejor cambiarlo para que no les sea de aplicación.

Parece ser que el concepto de Ley y de Procedimiento Legal es altamente relativo para nuestros políticos pudiendo ser más estricto o más flexible, dependiendo de quien sea la persona a quien le sea de aplicación. Hasta el día de hoy, los políticos de un lado nos tenían acostumbrados a reclamar que cayese “todo el peso de la ley” contra los miembros del partido contrario imputados en casos de corrupción mientras que guardaban silencio cuando las sospechas de corrupción recaían sobre sus propios miembros, pero a partir de ahora, es de suponer que los dos principales partidos políticos de nuestro país eleven a cuestión de estado el ponerse de acuerdo para que, de una forma u otra, los políticos se sitúen por encima de la ley.

Es curioso como en estos tiempos de crisis y de dificultades económicas para muchas familias, ningún “Padre de la Patria” haya propuesto o sugerido cambiar las leyes civiles para que a los ciudadanos de a pie no les alcancen los embargos de los que llevan años haciendo su agosto con los prestamos y las hipotecas, en cambio… cuando una Ley Orgánica, como es el Código Penal, puede ser aplicado, aunque con unas consecuencias muy nimias, a uno de ellos; no dudan un instante en calificar el hecho investigado como “muy discutible” o como “espiral de locura” y solicitar, ni más ni menos, que el cambio de la ley para que no les afecte.

En fin, creo que no son necesarias más palabras, salvo aquellas que dicen que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.

sábado, 25 de abril de 2009

LA SORPRESA RELATIVA DE ROSA AGUILAR

Hace unos días los Medios de Comunicación dieron la noticia de que la alcaldesa de Córdoba perteneciente a la coalición Izquierda Unida, doña Rosa Aguilar, había sido fichada por el nuevo presidente autonómico de Andalucía, don José Antonio Griñan, para hacerse cargo de la Consejería de Obras Públicas y Transportes, presentando dicha noticia como una enorme sorpresa informativa.

No obstante tal pretendida sorpresa no lo es tanto ya que es de casi todos conocido el hecho de que los grandes partidos mayoritarios, Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español, tienen en las formaciones minoritarias e incluso en los grupos políticos extraparlamentarios una especie de “ojeadores” cuya misión es descubrir personas que despunten y tengan ciertas capacidades para incorporarlas, con el tiempo, a sus respectivos partidos. De este modo, los partidos minoritarios e incluso extraparlamentarios, actúan como escuelas de formación política donde se forjan futuros líderes de los partidos mayoritarios en los duros campos de la lucha política clásica donde la imaginación y la pura voluntad suple la ausencia de medios materiales.


La forma de captación de estas personas resulta de lo más clásico y elemental. A unas (a las más honradas aunque algo ingenuas) se las tienta con el posibilismo, haciéndolas creer que es imposible que sus postulados políticos lleguen íntegramente al poder siendo factible la realización de gran parte de los mismos si se renuncia a una porción de ellos, y a otras se las atrae jugando con las pasiones humanas tales como la ambición personal, el cansancio, el deseo de reconocimiento, etc… haciéndolas creer que el valor que tienen debe ser más reconocido o ponerlo en ejercicio en cargos más elevados que aquellos a los que pueden aspirar militando en formaciones políticas minoritarias.


El caso de Rosa Aguilar no debe llamarnos la atención ni escandalizarnos pues no es ni nuevo ni sorpresivo en la táctica política del PSOE que ya años atrás captó para sus filas y ministerios a antiguos líderes comunistas o de Izquierda Unida como Jorge Semprún, Enrique Curiel o Jordi Solé Tura, ignorando si también ha captado a otros líderes más desconocidos y situados aún más a la izquierda. La verdadera enseñanza que los ciudadanos debemos sacar de esta sorpresa relativa es que estamos ante un nuevo indicio que deja al descubierto la existencia, en el seno de nuestra clase política dirigente, de personajes que más que servir a unas ideas se sirven o se terminan sirviendo de ellas y si eso ocurre con las ideas que en algún momento afirmaron amar y defender ¿No estarán también dispuestos a servirse de los pueblos a quienes dicen servir?


miércoles, 1 de abril de 2009

“EL CHOUAN” DENUNCIADO


El pasado 10 de Marzo, coincidiendo ¡oh casualidad!, con “el Día de la Lucha Carlista” instaurado por S.M. Javier I, uno de nuestros redactores fue visto por funcionarios del Cuerpo Municipal de Policía de la madrileña localidad de Fuenlabrada poniendo una única pegatina en una señal de dirección prohibida.

Cuando nuestro redactor se encaminaba hacia el metro para dirigirse a su domicilio fue requerido por, nada más ni nada menos que, tres agentes para que se identificara y les acompañara al vehículo pues le iban a cursar la correspondiente denuncia por la colocación de la pegatina en la susodicha señal al haber infringido al parecer una ordenanza municipal existente en la localidad dedicada a la Convivencia Ciudadana.

La pegatina y su contenido es la que acompañan a la presente nota.

Curiosamente, el Municipio de Fuenlabrada es uno de los que tiene un autobús interurbano en los que se puede leer la leyenda que la asociación de librepensadores ha lanzado más con ánimo de escándalo que de proporcionar respuestas científicas: “probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y vive la vida” como si tal ánimo de escándalo no afectara o pudiera afectar a la convivencia entre los ciudadanos.

La pegatina en cuestión pretendía y pretende dar una respuesta desde la realidad social de los millones de endeudados y parados que sufren el mal gobierno de la Res Publica así como desde la jocosidad, pero sobre todo y ante todo DESDE LA FE CATÓLICA que, de un tiempo a esta parte, es gratuitamente ofendida desde el poder sin ser amparada por nadie viéndose de éste modo agredida la libertad religiosa.

No vamos a discutir la existencia de la ordenanza que prohíbe poner pegatinas en el mobiliario urbano ni la actuación de los agentes de la autoridad, que por cierto y es justo reconocerlo, se comportaron en todo momento con respeto y corrección aunque también mostraron en sus rostros cierto asombro ante las alegaciones de nuestro redactor vertidas en la papeleta de denuncia, pero no podemos negar que nos llama poderosamente la atención de que “todo el mundo” lo hace, “todo el mundo” pone pegatinas y anuncios en el mobiliario urbano de todos los municipios de las Españas y que haya sido precisamente está pegatina en concreto en uno de los municipios que tienen el famoso autobús del librepensamiento la que haya originado la denuncia y el futuro expediente sancionador estando convencidos de que de haber sido otro el contenido de la pegatina, tal vez la denuncia hubiera existido, pero el expediente seguramente se habría perdido entre la “maraña administrativa”.

No obstante, las cuestiones verdaderamente importantes son dos:

La primera es la progresiva reducción de las posibilidades de expresar aquel pensamiento que no coincide con el pensamiento oficial del régimen actual. Si bien es cierto que sobre el papel de la Sacrosanta Constitución de 1978, la Libertad de Expresión es reconocida a todos termina siendo negada en la práctica a la inmensa mayoría porque el español tiene libertad para comprar papel, tiene libertad para comprar impresoras, para imprimir pasquines y para decir lo que le de la gana en su casa de puertas para adentro, pero luego realmente no puede pegar pegatinas con su pensamiento porque existen ordenanzas que impiden su colocación, tampoco puede hacer pintadas porque, además de ser una guarrería, puede llegar a ser un delito, asimismo tampoco puede repartir pasquines o folletos a la salida del metro porque también hay ordenanzas que multan tal actividad, así pues ¿Cuál es el único medio admitido para ejercer la libertad de expresión? y, por ende ¿Quién tiene realmente el derecho a la libertad de expresión? Pues está muy claro, el único medio admitido para ejercer el derecho a la libertad de expresión es aquel que se canaliza a través de los grandes medios de comunicación de masas o a través de importantes agencias de publicidad y atendiendo a esto solo aquellos que tienen los medios económicos suficientes para acceder a tales medios y agencias pueden ejercer la libertad de expresión.

La segunda grave cuestión no planteada por nadie hasta ahora es que si el actual estado español no tiene religión oficial y es neutral en materia religiosa ¿Cómo es posible que se permita la utilización de un medio de transporte público para realizar una campaña propagandística que atenta contra los sentimientos religiosos de una mayoría de españoles?. A nivel individual constituye una falta de educación y de respeto intentar que la gente abandone sus creencias religiosas o ateas y las mude por otras, siendo muy extendido y conocido el Magisterio de la Iglesia Católica al respecto y que claramente afirma que “siendo la Fe un don divino a nadie se le puede obligar a creer”, pero a nivel político, administrativo y legal la propaganda a favor o en contra de la existencia de Dios en un medio de titularidad pública como es el transporte vulnera gravemente la neutralidad religiosa del estado español y de sus instituciones además de atentar contra la paz social.

No pedimos justicia, no creemos que se nos pueda hacer, pero lo mínimo que podemos pedir al actual régimen español y a sus instituciones es que sea coherente con su propia legislación fundamental de la que anualmente, en el mes de Diciembre, entona poéticas loas que no son más que el canto del “Trágala” de siempre.

Así pues, estimados amigos y lectores, no sería de extrañar que, estando las cosas como están, cualquier día se nos presentase un motorista con la orden gubernamental de cierre de este blog. De momento y hasta que llegue ese momento esperaremos la comunicación del Excelentísimo Ayuntamiento de la Fuente Labrada y nuestro redactor hará frente a la multa, esperemos que con el menor menoscabo posible para su bolsillo.

domingo, 6 de julio de 2008

¿EL CASTELLANO EN PELIGRO?


Recientemente una plataforma de intelectuales ha publicado un manifiesto para que se proteja constitucionalmente la lengua castellana en todas las comunidades autónomas y ha solicitado el mayor número de adhesiones posibles de los ciudadanos con el apoyo de dos importantes periódicos de ámbito nacional como son “El Mundo” y el “ABC”.

Tal manifiesto resulta manifiestamente innecesario, contribuye a la discordia entre los pueblos hispánicos y responde exclusivamente a cierto oportunismo político, pero sobre todo resulta gravemente absurdo si atendemos a la pretendida vocación intelectual de sus redactores porque ¿Realmente corre peligro la lengua castellana de desaparecer en ciertas comunidades autónomas?.

El castellano es una lengua viva que está presente en la literatura española actual (la mayoría de ella, por cierto, publicada por editoriales catalanas y vascas), en los medios de comunicación de masas y en Internet, por tanto es imposible pensar que, por mucho que se reduzca su utilización en las aulas escolares e instituciones públicas, la lengua castellana este en peligro de extinción en determinadas zonas de la geografía española.

La pervivencia o extinción de una lengua, no responde a criterios históricos, legales o políticos, sino que por el contrario es fruto de la voluntad de sus hablantes de continuar hablándola y usándola. La historia nos demuestra que por mucho que se desee reprimir el uso de una lengua, jamás se podrá impedir que se siga utilizando en el seno particular de las familias y jamás se podrá limitar la presencia social de la misma mientras que esté presente en los grandes y modernos medios de comunicación de masas, sobre todo en la televisión, radio e Internet capaces de emitir en esa lengua y de ser recibidas sus emisiones a miles de quilómetros de distancia.

Aun hoy en día, en las zonas italianas del Trentino, Alto Adigio, Venecia y Trieste, incorporadas a Italia hace menos de cien años, está presente en sus respectivas sociedades la lengua alemana que es hablada por la mayoría de sus habitantes. Igualmente ocurre en Croacia y Eslovenia, donde a pesar de ser el serbo-croata la lengua oficial, sigue permaneciendo la utilización del alemán por parte de sus ciudadanos.

Los intelectuales firmantes del manifiesto en defensa del castellano, más bien debieran haber redactado uno en defensa y promoción del bilingüismo. Si bien comúnmente por bilingüismo se entiende que una persona sea capaz de manejar dos idiomas y entenderse en los dos, lingüísticamente hablando, el bilingüismo es la facultad que tiene una persona de hablar, escribir, leer y PENSAR en dos idiomas, por tanto la condición de bilingües la tienen menos personas en el mundo de las que se cree y generalmente son personas que han disfrutado desde la niñez de la posibilidad de utilizar dos lenguas, así por ejemplo en determinadas zonas de Bélgica y en la extinta Yugoslavia sus respectivas poblaciones son totalmente bilingües porque desde la niñez han utilizado indistintamente, al menos dos lenguas (el francés y el flamenco en el caso belga y el serbocroata y el alemán o el magiar en el caso yugoslavo). En sentido estricto y lingüístico, el bilingüismo es una característica muy difícil de alcanzar pero una vez que se alcanza, esta científicamente probado que facilita inmensamente el conocimiento de nuevas lenguas, considerándose en este sentido que las personas que más fácilmente adquieren el conocimiento de lenguas de todo el mundo son los ciudadanos de la extinta Yugoslavia.

Si en algunas comunidades autónomas se pretende marginar al castellano, penalizando su utilización e impidiendo que sus habitantes lo conozcan y lo usen no solo estarán condenados al fracaso de antemano sino que además de estar reproduciendo la tiranía caciquil de los curas en las Islas Filipinas, que se negaron a enseñar el castellano a los filipinos para mantenerlos en la ignorancia; estarán robando a sus habitantes una posibilidad cultural infinitamente beneficiosa, empobreciéndolos y poniéndolos en la senda de la marginalidad y del tercermundismo.

Por su parte, el castellano es una lengua universal, la tercera lengua más hablada en el mundo y, dígase lo que se quiera, goza de muy buena salud y de suficiente protección constitucional al garantizarse el derecho a usarla y la obligación de conocerla (otra cosa es que las leyes no se apliquen por el continuo abandono y deserción de la autoridad que padecemos los españoles) siendo más peligroso para nuestro común idioma, los despropósitos verbales de la ministra de igualdad, doña Bibiana Aído, y los abusos ortográficamente erráticos de la Z del actual señor presidente del gobierno, don José Luís Rodríguez Zapatero, que todas las leyes y reglamentos que tiendan a arrinconarla.

Las lenguas, todas las lenguas, están pensadas para que las personas se comuniquen y se entiendan no para que se utilicen como armas en luchas políticas de oscuros intereses particulares y quién esto no lo quiera o no lo entienda es que tal vez desee dar la razón a aquel liderzuelo fascista cuando afirmaba que “a tiros también se entienden las gentes”.

viernes, 20 de junio de 2008

EUROPA Y LA INMIGRACIÓN

Los últimos acuerdos tomados en el seno de la Unión Europea relativos a la inmigración, entre los que se encuentra la ampliación del tiempo de internamiento de inmigrantes ilegales a seis meses o incluso a dieciocho, suponen un endurecimiento de las medidas a tomar respecto a los inmigrantes que residen en territorio comunitario de forma ilegal haciendo de la inmigración una noticia de primera página.

Ciertamente la inmigración se ha convertido en la actualidad en un problema en sí misma pero en origen no era más que un simple síntoma de otros males que los gobernantes europeos no solo no tenían intención de paliar sino que incluso no les importaba fomentar, como era la decadencia de los valores europeos.

El inmigrante fue en origen requerido y llamado desde Europa para asumir los trabajos manuales y las tareas poco agradables que el ciudadano europeo se negaba a hacer porque la comodidad ha sido un valor en alza en la sociedad europea desde hace varias décadas. Asimismo el inmigrante era necesario para sostener los sistemas de seguridad social ya que la pirámide de la población europea tendía a invertirse al aproximarse demográficamente al crecimiento cero porque, no nos engañemos, tener hijos es una molestia para los europeos que han abrazado el epicureismo como filosofía fundamental de su existencia.

De este modo como rápida y fácil solución se pensó en una inmigración controlada, que nos sirviera a todos y enriqueciera a los de siempre, pero hay cosas que no se pueden controlar y detrás del inmigrante legal y controlado, terminaría deseando venir (y viniendo en definitiva) todo aquel ser humano que busca huir del hambre y de la miseria, llegando; con las divisas y cartas que el inmigrante radicado en Europa enviaba a los pueblos y ciudades del Tercer Mundo, la falsa leyenda del paraíso europeo; descontrolándose finalmente el fenómeno migratorio pues son las noticias que recibe por cualquier medio el ciudadano extranjero en su país de origen sobre la, más imaginaria que real, buena vida europea donde radica fundamentalmente el denominado “efecto llamada”.

El primer error fue creer que el inmigrante se integraría fácilmente en la vida y en la cultura europea quedando asimilado totalmente a un nativo del continente, pues buen, décadas de experiencia han demostrado que el inmigrante, sobre todo el musulmán y el africano, no solo no aceptan la cultura en la que viven sino que mantienen la suya propia exigiendo cambios legislativos que amparen sus usos y costumbres autóctonos y conservando su identidad plena en las segundas y siguientes generaciones, con lo que la inmigración ha degenerado en un conflicto cultural.

El segundo error fue que, al admitir los regrupamientos familiares masivos y el extender derechos asistenciales a los inmigrantes ilegales, se han desbordado los servicios públicos que no están preparados para un crecimiento demográfico tan rápido e incontrolado como el que se ha producido (En este sentido es de señalar que en 1980, se calculaba que España alcanzaría los cuarenta millones de habitantes en el año 2020 y esta cifra de población se ha alcanzado quince años antes a causa de la inmigración). Así la inmigración esta provocando un rápido hundimiento de los servicios públicos.

Y finalmente el último error ha sido la ampliación de la Unión Europea a estados que solo son nominalmente estados ya que poseen territorios y núcleos de población que están fuera de toda autoridad legalmente constituida, como es el caso por ejemplo de Lituania donde casi la mitad de la población son apátridas no siendo deseable pensar que pasará si la Unión Europea se amplía con estados como Turquía que posee territorios donde el estado turco está totalmente ausente.

Ahora, cuando los problemas creados por la inmigración amenazan con provocar estallidos sociales y, a consecuencia de la crisis económica, hay un exceso de mano de obra que hace que el inmigrante empiece a sobrar; las mentes pequeño burguesas que controlan la política europea responden, auxiliados por el silencio cómplice de ONGs, partidos de izquierdas y demás falsos apóstoles del humanitarismo, con una única solución: LA REPRESIÓN.

Aceptar que haya medidas de internamiento de hasta seis meses es sin duda un medio dinamizador de la economía al favorecer el sector inmobiliario en base a la construcción de centros de detención, pero sobre todo será, atendiendo al número de inmigrantes ilegales que hay en ciertos estados de la Unión Europea como es el caso español, convertir íntegramente a estos estados en prisiones (Es posible que entre los estados europeos se decida hacer negocios y se alquilen centros de internamiento los unos a los otros).

La única solución humana al problema de la inmigración, están en no admitir a más inmigrantes, favorecer el retorno a sus estados de procedencia de los que hay aquí y, sobretodo, ayudar a la población en sus países de origen. Para esto último se requiere y se precisa ampliar el derecho de intervención humanitaria, que ahora solo se da con ocasión de crisis provocadas por desastres naturales, a los casos de crisis provocadas por la mala gestión de gobiernos que condenan al hambre y a la desesperación a sus gobernados, por eso Europa debe amparar el derecho de intervenir directamente en estados cuyos gobiernos promuevan con su corrupción y su mala política la inmigración, derrocándolos y asumiendo la administración de esos territorios hasta la preparación de la población para su autogobierno y la adecuada explotación de sus recursos.

lunes, 16 de junio de 2008

LA HISTORIA NORTEAMERICANA Y LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA


Definitivamente yerra quien hoy sostenga, con pueril intelecto, que la guerra civil norteamericana, la más sangrienta de las no pocas guerras que han asolado el Nuevo Mundo, tuvo su origen en los anhelos abolicionistas de la esclavitud por parte de buenas y humanitarias gentes. Son numerosos los documentos conocidos que sirven para desengañar a tales pseudo intelectuales, desde la famosa carta de Garibaldi dirigida a Lincoln en la que exigía que éste proclamase que la guerra era contra la esclavitud para poder aceptar el generalato de los Ejércitos del Norte hasta las propias manifestaciones del presidente norteamericano que llegó a afirmar que se “luchaba por la unidad del país, no contra la esclavitud... Si para mantener la unidad del país fuera imprescindible mantener la esclavitud yo mismo seria esclavista”.

La Guerra de Secesión Norteamericana de 1861 a 1865 fue en realidad la culminación bélica de un hecho político que tuvo su origen en dos interpretaciones distintas de la misma Constitución de 1776 y que surgió desde el instante mismo de la proclamación de independencia: la Federalista, defendida generalmente por los políticos del norte y que era partidaria de la existencia de un poder central federal que absorbiera gran parte de la soberanía de los estados y la Confederalista, defendida generalmente por los políticos del Sur y que era partidaria del mantenimiento de la soberanía de los estados considerando que la Constitución era un tratado que unía libremente a las trece colonias primigenias que conservaban en todo caso su independencia.

Durante los primeros años de los Estados Unidos de América estas diferencias políticas se obviaron por la necesidad vital de la joven república de defenderse de los diversos intentos de Francia e Inglaterra de llevarla a su desaparición, la primera con su guerra de “los Brigantes” y sus constantes amenazas que provocaron la vuelta de George Washington a la jefatura del ejército terminando finalmente de forma diplomática con la compra de Louisiana a Napoleón y la segunda con su intento de invasión que culminó con la estrepitosa derrota británica ante las puertas de Nueva Orleáns en 1815.

Terminada la “amenaza extranjera” la diferencia entre las posiciones federalistas y confederalistas se reavivaron existiendo por parte de algunos estados objeciones a la creación de impuestos estatales que llevaron a un intento secesionista por parte del estado de Carolina del Sur en 1833 y al célebre autor norteamericano Henry David Thoreau a escribir en 1849 su famoso “Ensayo sobre la desobediencia Civil” donde expone las razones para negarse a sufragar los gastos del estado (por lo que hoy en día y de forma totalmente involuntaria podría ser considerado “ideólogo” de las “milicias” norteamericanas si es que el miliciano “Blanco, Protestante y Anglosajón” supiera leer). No obstante la sima abierta entre las dos vertientes políticas americanas se volvió a cerrar aunque en falso durante los años siguientes en los que la República de las Barras y Estrellas siguió la política que designaban las influyentes castas políticas del Sur las cuales impusieron la incorporación de Texas (estado extenso y esclavista) y la guerra contra Méjico en 1847 que terminó con la anexión de Arizona, Nuevo Méjico y California. De forma coetánea a estas ampliaciones territoriales a costa de Méjico, se produce una extensión hacia el oeste que es la que va a desencadenar el resurgimiento de las disputas entre federalistas y confederalistas, así para los primeros, los nuevos territorios se incorporarían a los Estados Unidos de América con el derecho general y común de la república mientras que los confederalistas pretendían que los nuevos estados tuvieran su propia soberanía lo que de facto significaba que adquirieran los derechos, usos y costumbres de las poblaciones que los colonizaban resultando, por tanto, que los territorios colonizados por población sureña gozarían de los mismos derechos que tuvieran en su estado de origen los colonos significando a medio plazo la prolongación de la línea Dixon del Atlántico al Pacifico y una división legal y real del país.

La elección de Abraham Lincoln en 1860 frente al abolicionista radical Seward llevó al enfrentamiento definitivo y violento de las dos tendencias políticas. Lincoln, un abogado de 51 años de Illinois, entendía que el mantenimiento de la soberanía de los estados defendida por los políticos del sur llevaría a medio plazo a la ruptura total del país y lejos de rechazar la esclavitud se proponía simplemente impedir que la misma se extendiera a los nuevos territorios del Oeste presionando moralmente a los estados del sur para que acabaran con ella. No obstante el estado de Virginia entendió que esta postura constituía una intromisión ilegítima en su soberanía y a finales de 1860 proclamo unilateralmente su independencia uniéndose a ella otros estados también del sur constituyendo los conocidos “Estados Confederados de América”. En un primer momento Lincoln que sin duda leyó la carta del presidente confederado Jefferson Davis en la que le decía en perfecto inglés americano “solo queremos que nos dejen vivir en paz”, intentó salvar la unidad del país mediante el compromiso pero, bien fuera por las exigencias del pueblo sureño, exacerbado durante años por sus políticos, o bien por el error político-militar del ex director de artillería de West Point (General Beauregard) que ordeno abrir fuego contra la única guarnición federal que no se había entregado en Virginia, se encendió la llama de la guerra (1).

Durante los primeros años de la Guerra de Secesión, donde los ejércitos del Norte, sin preparación ni generales capaces perdían toda batalla que presentaban, hubiera sido real y posible el reconocimiento de la independencia de los estados confederados por parte del gobierno de Washington de no ser por la única y tenaz oposición personal del propio Lincoln quien afirmo en todo momento que “si la confederación obtiene la independencia, dicha confederación no subsistirá ni veinte años pues por su propia constitución tiene la tendencia a fragmentarse indefinidamente”. Y Lincoln no solo tenía razón sino que además entreveía que la constante fragmentación de los “Estados Confederados de América” provocaría también una amenaza constante sobre Estados Unidos ya que dicha fragmentación propiciaría nuevamente la intervención de las potencias europeas en el continente (2).

El ejercito regular del Sur realmente solo estaba integrado por el “Ejército del Norte de Virginia” (los valerosos “Muchachos de Gris”) y por unidades voluntarias de otros estados entre las que se pueden citar “los tigres de Louisiana” (Zuavos) y “los Tiradores de Texas”. Tras Gettysburg y la conversión en derrota de la debía haber sido la batalla definitiva para el Sur, (y digo definitiva porque tenía por objeto enfrentarse al ejército del Norte, destruirlo y proponer rápidamente la paz al gobierno de Washington, el cual no hubiera tenido mas remedio que aceptarla al no poder reorganizar un nuevo ejército a corto plazo) el gobierno de Richmond, capital de la Confederación, intentó reorganizar el ejército ordenando la creación de un ejercito estatal que asumiera el mando de todas las milicias de los estados, evidentemente esta era una medida que iba contra el espíritu mismo de la Confederación y que fue rechazado de pleno por la mayoría de los estados integrantes de la misma que a partir de entonces no hicieron mas que la “vida imposible” al presidente Davis llevando a la derrota total de la causa confederada. Como curiosidad histórica es de indicar que la “Rendición de Appomatox” el 9 de Abril de 1865 no significó en realidad el fin de la guerra pues el “Ejército Confederado del Oeste” entre los que destacaban los generales Bedford Forrest (futuro fundador del Ku Klux Klan) y el general Wheeler (futuro “héroe” de la guerra Hispano-Norteamericana de 1898) continuó la guerra durante varios días más (3).

Hasta aquí la historia, si no desconocida, al menos no muy conocida de la Guerra de Secesión Americana que queda de antecedente histórico para ciertas tendencias políticas que hoy se están dando en España con lo que llaman “relecturas de la Constitución” y cosas parecidas. No es que la Constitución Española de 1978 sea inamovible y sacrosanta porque además fue una “Constitución de circunstancias” malamente elaborada, tampoco es que nuestro país deba ser uno y homogéneo lo cual iría contra nuestra historia y contra todo sentido común, pero lo que sí es cierto es que cuando se empieza un camino hay que saber a donde se quiere ir, sabiendo donde se quiere ir es más difícil perderse y el ejemplo de los primeros años de la República Norteamericana son luces de aviso que nos indican peligros, porque, aun justificando la existencia del Estado Español simplemente como unidad o unión de convivencia, si se procede o se favorece la “liquidación” del mismo ¿No será la Península Ibérica un foco de conflictos constantes durante los próximos siglos? ¿No surgirán irredentismos y “mini-imperialismos” desestabilizadores? Los nuevos estados que pudieran surgir de esa hipotética liquidación de España, ¿No llevarían en sí mismos el germen de la desintegración constante? La atomización peninsular, ¿No provocaría la intervención de toda clase de potencias extranjeras?. Una cosa sí se vislumbra y se puede afirmar desde ahora mismo y es que de todos los considerados dirigentes que existen sobre la “piel de toro” y que cacareando constantemente no son capaces nada más que de infectar de guano inútil todas las Instituciones que ocupan, no saldrá nadie con la visión política de Lincoln, ni con el espíritu de sacrificio de Davis, ni con la honorabilidad de Lee ni por supuesto con el “valor poéticamente estéril” de los quince mil de Pickett, aunque si es posible y muy posible que, más de uno, resulte con la adicción etílica de Grant o con las tendencias criminales de Quantrill.


(1) De hecho se puede decir que la independencia de los Estados Confederados y la Guerra posterior nunca fue querida ni deseada por nadie. Para los políticos Sureños, Lincoln, pretendía dar un “Golpe de Estado” al violar la Constitución de 1776 y es la defensa de esa constitución y lo que ellos consideran “el apartamiento de la misma” por parte de los políticos de Washington lo que legitima su ruptura con el norte. Asimismo es curioso indicar que Lincoln ofreció la dirección de los Ejércitos de la Unión a Robert E. Lee, por aquel entonces profesor en la Academia Militar de West Point, quien considerando en todo momento “la esclavitud una bajeza moral y la independencia un hecho inconstitucional”, solo sirve en las filas confederadas por “no poder disparar contra Virginia”.

(2) Es de recordar que la ruptura de hostilidades entre el Norte y el Sur favoreció la intervención militar francesa en Méjico, la cual solo termino cuando concluyo la Guerra Civil Norteamericana y los norteamericanos desplegaron su ejército en la frontera mejicana.

(3) Otra curiosidad digna de mención es la alineación del Estado de Maryland con la Unión ya que dicho estado fue el único estado esclavista que no se unió a la Confederación y lucho al lado del Norte quedando por tanto excluido de la abolición de la esclavitud decretada por Lincoln en 1863 y que solo afectaba a los esclavos de los estados de la Confederación sobre los que por cierto el gobierno de Washington no tenía autoridad alguna en ese momento. Un dato irrefutable de que la Guerra de Secesión Americana no fue una guerra contra la esclavitud.

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